Antes que nada: MIL GRACIAS POR LEER ESTE FIC!
pese a que son pocos review la verdad me siento muy contenta y orgullosa de esta historia, es la primera que adapto y subo; lo mejor de todo es que es un IchiHime y es la primera pareja que me anima a subir una adaptación...
este cap es muy corto en comparación de los otros pero pensé que era mejor dejarlo hasta aqui porque es como un relax de tantas emociones fuertes que nos han hecho pasar Orihime e Ichigo... admito que soy muy fanática de las novelas érotico-románticas y tengo más novelas de ese tipo... si les gusta, pidanme otra adaptación y con gusto me pondré a trabajar...
por cierto... gomene a todas aquellas que leen a escondidas de sus madres pero, esta pareja es excitante y la imaginación es libre!
Bleach no me pertenece sino a Tite Kubo y la historia se llama "La Amante" de la autora Amanda Quick
La noche siguiente, Nelliel se encontró con Orihime en el baile de los Maito.
-Te he estado buscando todo el día, querida. ¿No recibiste el mensaje que te dejé?
-Lo siento, tía Nelliel. Parece que no me llegó -dijo Orihime en tono de disculpa. En realidad, no había leído la nota que había llegado a su casa por la mañana temprano.
-¿Te has enterado de las últimas noticias? -Nelliel la miró interrogante-. Dicen que Kurosaki anunciará su boda antes del final de la temporada.
-Londres siempre está llena de chismes, tía Nelliel. Como conocedora de rumores, tú mejor que nadie deberías saber eso. -Orihime le sonrió a Uryuu, que se abría paso entre la multitud-. Hay una gran cantidad de noticias circulando en estos momentos. Por ejemplo, he oído que Kurosaki dejó claro que su hermano era libre de elegir a su prometida sin temor a ser desheredado.
-Sí, sí, pero eso casi no importa comparado con el asunto de su propio matrimonio. -Nelliel fijó los ojos en su sobrina-. Si eso es verdad, entonces Kurosaki ha roto una de sus reglas más firmes.
-Es altamente improbable. -Orihime observó cómo Uryuu se acercaba. El la vio y le sonrió feliz y con toda naturalidad. Llevaba una copa en una de sus manos.
-No estoy tan segura de eso. -Nelliel hizo un mohín con los labios-. Después de todo, hay un título de por medio. Y también muchísimo dinero. Es perfectamente natural que un hombre de su posición entre en razones y finalmente cumpla con su deber. Tiene sólo treinta y seis años. No es como para decir que está con un pie en la tumba.
-El título lo puede heredar su hermano.
-Sí, pero no es lo mismo que tener un heredero de su propia sangre, ¿no te parece? Supongo que debe ser así. Pero lo siento tanto por ti, querida. Sé que debe ser muy doloroso. Es obvio que has comenzado a sentirte enamorada de ese hombre. ¿Qué vas a hacer?
-Nada por el momento. -Orihime se volvió hacia Uryuu, que finalmente había llegado hasta ellas-. Ah, una limonada. Lo necesitaba. Gracias, Uryuu. ¡Eres siempre tan solícito!
-Es un placer. ¡Ay! ¡Qué multitud! -Uryuu le entregó con galantería el vaso de limonada y luego buscó en su bolsillo un pañuelo para enjugarse la frente-. Hace un calor terrible aquí.
-Sí, bastante. -Orihime tomó un sorbo de limonada. Uryuu dobló el pañuelo.
-Buenas noches, lady Odelschwanck. Perdón, no me di cuenta de que estaba aquí o le habría traído también una copa.
-No, gracias, acabo de beber una copa de champaña. Orihime y yo estábamos hablando de los rumores que corren sobre el próximo compromiso de Kurosaki.
-Tía Nelliel, por favor -murmuró Orihime-. Creo que ya terminamos con ese tema.
-Oí algo de eso en el club -dijo Uryuu-. Los cuadernos de apuestas se están llenando en toda la ciudad. Todo el mundo está opinando sobre el tema.
Nelliel frunció el ceño. -¿Intenta la gente adivinar quién será la futura esposa?
-Sí. -Uryuu le echó a Orihime una mirada comprometida-. Nadie tiene la menor idea. Hay mucho dinero apostado a favor de la niña Riruka y también a favor de Hiyori Sarugaki. Para ambas es su primera temporada. Muy agradables, buenas familias, reputación intachable.
Orihime fue consciente de la creciente incomodidad de Uryuu y de la mirada preocupada de su tía.
Ella mostró una sonrisa serena. -Si hay una cosa que todos deberían saber de Kurosaki ahora, es que no tiene ningún sentido intentar adivinar sus intenciones.
-Es el hombre del misterio, eso es -asintió rápidamente Uryuu-. Todos lo saben. Es un enigma. Nadie conoce lo que pasa por su mente.
-No puede ser un secreto total -dijo Nelliel-. Alguien más que Kurosaki debe de saber la verdad de la situación. Después de todo, existe otra persona involucrada.
-¿Se refiere a la novia? -Uryuu arqueó las cejas varias veces-. Si Kurosaki les ha hecho jurar el secreto a ella y a su familia hasta que esté preparado para hacer el anuncio, puede estar segura de que no dirán ni una palabra. Nadie osaría desafiar sus órdenes. No si desean llevarse al mejor partido de la temporada.
-Supongo que no -admitió Nelliel-. Las reglas de Kurosaki...
-Precisamente. -Uryuu le sonrió a Orihime-. Señora Inoue, ¿quiere bailar conmigo?
-Sí, gracias, Uryuu. -Cualquier cosa con tal de terminar con esta charla sobre los planes de boda de Ichigo, pensó Orihime. Dejó la copa sobre una bandeja que encontró a su paso.
Uryuu la tomó del brazo y la condujo a la pista de baile justo cuando los músicos arrancaban con un vals. Estudió a Orihime con una expresión nerviosa mientras decorosamente la tomaba en sus brazos.
-¿Le entristece todo este asunto del compromiso de Kurosaki, querida?
-En absoluto -dijo Orihime con firmeza-. Kurosaki y yo somos muy buenos amigos, como usted sabe. Puedo asegurarle que los chismes sobre su compromiso son sólo eso, chismes.
-Perdóneme, pero yo también soy su amigo, Orihime -dijo Uryuu con gentileza-. De alguna manera creo que somos bastante parecidos. Y a la vez me doy cuenta de que no me gusta el tipo de relación íntima que usted y Kurosaki mantienen, me siento profundamente preocupado por usted.
-Es muy amable por su parte. Pero no hay necesidad de preocuparse.
-Lo cierto es que es un hombre bastante cruel, querida. Es perfectamente capaz de casarse con esa joven inocente que ha seleccionado para ser su esposa y después continuar su relación amorosa con usted.
-No se preocupe.
-¿Seguro que usted no aceptará dicha situación? -le preguntó Uryuu con aire de desesperación-. Sería intolerable para una dama tan orgullosa y de tan alta estima como usted. Significaría que debería compartirlo con su esposa.
Orihime le echó una mirada represiva. -Uno siempre comparte sus amigos con otra gente, Ishida.
-Pero él es su amante, no su amigo. Hay un abismo entre ambas cosas.
-Ya es suficiente, Ishida.
Uryuu se puso rojo de vergüenza. -No quise ser entrometido, pero todos conocen su relación con Kurosaki.
-¿La conocen realmente?
-Bueno, por supuesto que sí. Jamás ha sido un secreto, Orihime. Siento que deba ser sincero. Como su fiel y devoto amigo, debo pedirle que considere sus futuras acciones con sumo cuidado. Usted es la mujer más elegante, más graciosa, más inteligente y admirable que jamás he tenido el privilegio de conocer.
-Gracias, Uryuu. -Orihime se sintió conmovida por aquella declaración tan galante-. Es muy amable por su parte.
-Usted tiene tanto valor como persona, es un ejemplo. Siento que debo urgirla a que piense sobre su futuro. Una cosa es tener... bueno... una relación exclusiva con un hombre poderoso como Kurosaki. Otra muy distinta es ser tratada como un trapo.
-¿Como un trapo? -Orihime se detuvo en medio de la pista de baile.
Uryuu la miró indefenso. -Kurosaki jamás le ofrecerá matrimonio, señora. Todos saben que si está decidido a quebrantar una de sus reglas más radicales a fin de volver a casarse, elegirá a alguna heredera inocente. Eso se espera que haga.
-Ha ido demasiado lejos, Ishida. Usted sabe que yo no hablo sobre los detalles de mi relación con Kurosaki. -Orihime era consciente de las miradas de soslayo que ella y Uryuu recibían de los demás invitados que bailaban allí.
-No fue mi intención ofenderla, señora. -Uryuu se sentía profundamente avergonzado. Miró a su alrededor, a las otras parejas y después tomó a Orihime del brazo. Con rapidez, la acompañó fuera de la pista-. Le ruego que me disculpe.
-Por supuesto.
-Me excedí en mis declaraciones. Pero lo hice sólo porque estoy profundamente preocupado por usted.
-Lo sé, Uryuu. -Le dio una palmada en el brazo-. Pero no soy una joven inocente. Soy una mujer de mundo y soy perfectamente capaz de cuidarme sola.
-Si usted lo dice... -Uryuu volvió a sacar el pañuelo de su bolsillo y se enjugó el sudor de la frente-. Usted es una mujer valiente, querida. Siempre tendrá mi mayor admiración. Por favor, no olvide nunca que si alguna vez puedo serIe de ayuda, no debe dudar en decírmelo.
-Gracias, Uryuu. -Le sonrió-. Ahora, discúlpeme. Debo hablar con alguien que justo acaba de llegar.
-Sí, sí, por supuesto.
Uryuu metió su pañuelo en el bolsillo. Orihime pudo sentir la mirada melancólica que posó en ella mientras cruzaba el atestado salón. Sabía que Uryuu había deseado ser amable y quería protegerla, pero nadie sabía la verdad. Orihime no deseaba ni siquiera intentar explicar la extraña situación en la cual se encontraba.
Ojos curiosos, ocultos discretamente detrás de abanicos, la observaron dirigirse hacia la puerta. Orihime sabía que los rumores sobre el compromiso de Kurosaki habían llegado a su punto culminante.
Todos hablaban de ella una vez más, tal como había sucedido hacía unas semanas cuando había hecho su aparición en escena. Pero esta vez se estaban haciendo especulaciones sobre su destino.
Orihime sabía que nadie esperaba que Ichigo abandonara a su amante. Era aceptado por todos que él podía mantener a la vez a una amante y a una esposa adecuada. El interrogante verdadero en lo que a la sociedad gentil se refería era si aquella amante impredecible e independiente lo abandonaría antes que compartirlo con otra mujer.
La sociedad bullía por los presentes acontecimientos, pero no estaba impresionada. Lo único que de verdad podría asombrar a ese mundillo social sería descubrir que la mujer que Kurosaki tenía intenciones de desposar era su amante.
La gente de dinero se sentiría aún más asombrada si supiera que ella no tenía intenciones de casarse con él. Pero nadie especulaba sobre una situación tan extraordinaria ya que, como siempre, la sociedad estaba a dos pasos por detrás del notorio conde Kurosaki.
Orihime salió para tomar algo del aire fresco en la terraza. Allí fuera había unas cuantas personas. Todos la miraron cuando salió del salón de baile. Orihime no prestó atención a aquellas miradas interesadas y buscó la tranquilidad de una esquina de la terraza. Necesitaba unos momentos de intimidad. Había sido un día agotador y aquella noche lo era aún más.
El sonido de unos pasos detrás de ella y un hombre que se aclaraba la voz indicaron a Orihime que ya no podría encontrar paz en aquella parte de la terraza.
-¿Señora Inoue? -dijo Hitsugaya en voz muy baja. Orihime se volvió lentamente para mirarlo. Logró sonreírle.
-Buenas noches, señor Hitsugaya.
-Vi que venía hacia aquí. -Hitsugaya echó una mirada extraña hacia el salón iluminado. Después volvió a mirarla a ella. Se cuadró de hombros y respiró profundamente. La expresión de su rostro reflejaba una dura determinación.
-Me recuerda a su hermano cuando hace eso -dijo Orihime con tono seco.
Hitsugaya la miró hosco. -¿Cuando hago qué?
-No importa. ¿Qué es lo que desea?
-Señora Inoue, seré franco. Todo el mundo está diciendo que mi hermano tiene intenciones de casarse con una joven respetable de la sociedad. Pero yo sé la verdad.
-¿La sabe?
-Él me dijo que sus planes eran casarse con usted -dijo Hitsugaya sin preámbulos-. Es una idea extravagante, pero yo lo conozco bien y temo que no esté muy lejos la posibilidad de que él haga algo tan... tan...
-¿Tan qué?
-Tan imposible como casarse con la mujer más inadecuada, simplemente porque tiene el capricho de hacerlo. Él no respeta las opiniones de la sociedad, la propiedad ni las tradiciones.
Orihime estudió las facciones cargadas de crispación de Hitsugaya. -He oído que su hermano ya no se opone a su matrimonio con la señorita Hinamori.
-¿Qué tiene que ver mi boda con esta situación?
-Kurosaki me dijo que tenía preocupaciones muy serias con relación a una alianza entre usted y la señorita Hinamori. Sin embargo, llegó a la conclusión de que usted ya no era un niño que necesitaba su guía. Siente que usted es ya un hombre maduro que tiene derecho a tomar sus propias decisiones.
-Debería sentirlo así. Ya soy un hombre maduro. -Las manos enguantadas de Hitsugaya se abrían y cerraban nerviosas-. Pero mis planes personales de boda no tienen nada que ver con esto.
-Contra sus principios y por respeto a usted, su hermano ha decidido mantenerse al margen de sus asuntos. ¿No le debe usted la misma cortesía?
-¡Maldición!, éste es un tema totalmente diferente. La señorita Hinamori es una dama perfectamente respetable, con una reputación intachable. Es una inocente. Está por encima de todo reproche. Ichigo no tiene derecho a poner objeción alguna a mis intenciones de pedir la mano de ella.
-¿Cree usted que no?
-Sin ánimo de ofenderla, señora, usted difícilmente puede estar en la misma categoría que Momo Hinamori. Usted es una mujer de mundo, si me perdona lo que quiero decir.
-Su hermano es un hombre de mundo.
-Sí, lo es, pero desde luego no está actuando como si lo fuera en este caso -le respondió Hitsugaya-. Parece estar hechizado por usted, señora Inoue. Usted ha operado en él alguna clase de hechizo.
-¿Qué es lo que le lleva a afirmar eso?
-¿Por qué otra razón si no violaría él una de sus reglas de vida más firmes? Una vez él juró no volver a casarse. Le confieso que tenía esperanzas de que cambiara de parecer. Pero jamás soñé que haría algo tan enloquecedor como casarse con su amante.
Aquello fue demasiado. Orihime se sintió al límite de su paciencia. Había estado bajo tensión demasiado tiempo y ahora algo dentro de ella se había disparado.
-Estoy harta de oír hablar de Kurosaki y sus reglas -dijo con fuerza-. Él no es el único que ha decidido vivir según sus propias reglas. Sucede que yo poseo una o dos normas propias también.
-Se puede especular sobre la clase de reglas que una mujer como usted respeta. ¿Tiene una que establece que sólo toma como amantes a hombres ricos?
-No necesito que ningún hombre rico se encargue de mí. En caso de que no lo sepa, Hitsugaya, controlo una pequeña fortuna propia.
-Tal vez ande usted detrás de un título nobiliario.
-Le aseguro que un título es lo que menos me preocupa. Valoro mi libertad y mis derechos como mujer viuda e independiente demasiado como para tener que renunciar a ellos por un simple título nobiliario.
-Entonces ¿qué tipo de reglas sirve usted, señora Inoue?
-Existe sólo una que a usted le importa. Está grabada a fuego y establece que jamás me casaré, jamás lo haré con un hombre que no me ame. Y como su hermano jamás me ha dicho que me ama, no se requiere mucho intelecto para percibir que Kurosaki está seguro y no caerá en mis manos.
Hitsugaya le clavó la mirada. -Señora Inoue...
-Es suficiente, señor. Odio hablar de normas. Deseo estar a solas. -Orihime se volvió bruscamente y con prisa se dirigió hacia los escalones que bajaban al jardín.
Se encontró de frente con Ichigo, que acababa de aparecer por detrás de un cerco.
-¡Oh! -Orihime se tropezó y perdió el equilibrio al chocar contra el ancho pecho de Ichigo.
Ichigo la ayudó a no caer mientras miraba a su hermano. -¿Qué demonios sucede aquí?
Orihime elevó rápidamente la cabeza cuando se dio cuenta del tono peligroso de la voz de Ichigo.
-No es nada importante, señor. Su hermano simplemente se mostraba preocupado por su futuro bienestar, del mismo modo que usted lo hace por él.
-Mi hermano deberá guardarse sus opiniones -dijo Ichigo-. ¿Queda entendido, Hitsugaya?
-Ella te hará quedar como un tonto, si la dejas actuar -dijo Hitsugaya, furioso-. Es infinitamente más inteligente que Rukia. ¿No puedes ver eso?
-Cualquier idiota puede verlo. Ésa es una de las razones por las que deseo casarme con ella - dijo Ichigo-. No puedo soportar a las mujeres sin cerebro.
-No puedes pensar en hacerla condesa, Ichigo. Ella sería una desgracia para el título.
En lugar de aumentar su deseo de poner fin a la horrorosa escena, Orihime se sintió ofendida por el comentario.
-Ahora espere usted un momento, señor Hitsugaya. Su hermano era un granjero, un hombre que trabajó la tierra con sus manos durante años antes de llegar a tener un título nobiliario. Pudo manejarse muy bien sin un título. Le aseguro que yo no tendría ningún problema en ejercer mi papel de condesa, si decidiera hacerlo.
-Muy bien -murmuró Ichigo.
-Esto es ridículo -dijo nervioso Hitsugaya.
-Tú eres el que se está comportando de una forma ridícula -dijo Ichigo-. Ahora desaparece de mi vista antes de que pierda los estribos.
-Esto ha sobrepasado cualquier límite. Sólo le pedí que me dijera la verdad sobre sus propias reglas, señora Inoue, y que tenga la decencia de salir de la vida de mi hermano. -Hitsugaya se dio media vuelta y se dirigió hacia el salón.
-Has ido demasiado lejos, hermano. -Ichigo trató de retirar a Orihime de su camino. Ella no pudo dominar el pánico y lo tomó por las solapas de la chaqueta.
-Ichigo, no. No deseo que tú y tu hermano tengáis una pelea por mí.
-No te preocupes, querida. Me haré cargo de Hitsugaya.
-Maldición, Ichigo, juro que si lo buscas, dejaré la ciudad esta misma noche.
Ichigo hizo una pausa y mostró preocupación. -¿Qué dices?
-Lo que he dicho, mi lord. No permitiré que se arme un escándalo con Hitsugaya por mi causa. Él no hizo más que lo que trataste de hacer tú cuando te enteraste de sus deseos de casarse con la señorita Hinamori. Intentaba protegerte.
-Se está comportando como un estúpido engreído. ¿Quién demonios se piensa que es?
-Es tu hermano y está aterrorizado de que cometas un terrible error. ¿No te suena eso familiar, Ichigo? Tú te comportaste precisamente ayer de la misma forma.
-No es lo mismo.
-Es exactamente lo mismo. -Al percibir que había ganado una pequeña batalla, por lo menos momentáneamente, Orihime retrocedió-. Vamos, mi lord. Vamos a caminar por el jardín. Creo que necesito algo de aire fresco.
Ichigo dudó un instante, claramente dividido entre sus sentimientos. Echó una mirada a las puertas abiertas que daban al salón, después se encogió de hombros y tomó a Orihime del brazo. -Muy bien.
Orihime dejó escapar un suspiro de alivio. El desastre había sido evitado por el momento, pensó, pero tarde o temprano volvería a aparecer. Podía sentirlo como una carga sobre su cabeza. Había tenido esperanzas de guardar un recuerdo agradable de aquella temporada en la que ella había disfrutado del amor, pero parecía que no iba a ser posible. No podía permitir que la relación entre Ichigo y su hermano se deteriorara por causa de ella.
Había llegado el momento de pensar en abandonar la ciudad.
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-¿Qué dirías si te sugiriera hacer un viaje por América? -preguntó Orihime a Tatsuki a la mañana siguiente durante el desayuno.
Tatsuki levantó la mirada del diario que estaba leyendo. -¿Hablas en serio?
-Muy en serio.
-Pero en América no existen antigüedades clásicas. Allí todo es nuevo. He oído que la gente vive en casas primitivas de madera.
-Las ruinas rústicas y primitivas pueden ser bastante inspiradoras, artísticamente hablando.
-Tonterías. -Tatsuki dobló el diario y lo dejó a un lado. Dirigió a Orihime una mirada acusadora-. ¿Piensas escapar de este asunto en el cual te encuentras metida?
-La idea se me acaba de ocurrir ahora.
-¿Debo recordarte que eso no es tan simple como tú lo planteas? Estamos en medio de la organización del fondo de inversión para Inoue Place. No podemos manejar los detalles de un proyecto tan grande, si estamos en América. Se tardan semanas en recibir noticias al otro lado del Atlántico.
Orihime suspiró. -Supongo que tienes razón.
-Si deseas alejarte de la situación, te sugiero que vayas a Deepford.
-Jamás. -Orihime se estremeció ante la idea-. Los salvajes de América serían preferibles a las asfixiantes reglas de Deepford. Jamás regresaré.
-Entonces debes pensar en otro lugar. -Tatsuki extendió la mano y tomó la cafetera-. ¿Por qué te ha entrado este pánico repentino? Tenía la impresión de que creías que controlabas la situación.
-Las cosas se me están yendo de las manos -murmuró Orihime.
-¿De qué manera? -Los ojos de Tatsuki se abrieron con repentina preocupación-. Santo cielo, ¿no estarás encinta?
Orihime se quedó paralizada. -No, por supuesto que no. Por lo menos, eso creo. -Orihime cruzó los dedos debajo de la mesa.
Tatsuki frunció el ceño. -Me imagino que Kurosaki, siendo un hombre de mundo, será cuidadoso en ese aspecto.
-Ah, sí. -Orihime tomó una cuchara y removió rápidamente su café-. Sí, por supuesto.
-Dime, ¿usa esos dispositivos franceses que están confeccionados con tripas de oveja? Ésos sobre los que nos habló la condesa italiana.
-¡Tatsuki!
-Siempre tuve curiosidad por ver uno. -Tatsuki la miró con breve interés-. La condesa también mencionó que una mujer podía usar una esponja pequeña sumergida en algún líquido astringente.
-En realidad no deseo hablar de esto en la mesa del desayuno, Tatsuki.
-Oh. -Tatsuki se encogió de hombros-. En algún otro momento, tal vez.
-Tal vez. -Después de que haya hablado del tema con Ichigo, pensó sombría Orihime. Él jamás le había mencionado la posibilidad de quedar encinta. Y ella, que Dios la proteja, jamás había pensado en aquello ni por un momento.
La imagen de ella con un hijo de Ichigo en sus brazos comenzó a formarse en su mente. Fue una visión tan fuerte que casi la dejó sin aliento. El bebé tendría versiones en miniatura de las manos finas y fuertes de su padre. Poseería los ojos brillantes e inteligentes color chocolate y su amplia frente. Sería hermoso y ella lo amaría tanto como a su padre.
-¿Orihime? ¿Has oído lo que he dicho?
Orihime parpadeó y volvió a la realidad. -¿Qué has dicho?
-Te sugerí que si estabas preocupada por tu relación con Kurosaki, podríamos considerar irnos a Bath. Siempre he deseado probar los baños de allí.
-Pensaré en la idea. -Orihime colocó la cuchara en el platillo-. ¿No extrañarás poder trabajar tan cerca del señor Asano?
-¿Qué es lo que quieres decir?
-Me impresiona cómo las cosas se han desarrollado de una manera tan eficiente con el tema de Inoue Place, en principio porque el señor Asano está cerca y puede reunirse con nosotras en cualquier momento. Los negocios no serán tan fluidos si nos vamos a Bath. Deberemos depender del correo y de las visitas ocasionales.
-Pudimos trabajar muy bien con él durante nuestros años en Deepford. -Tatsuki tomó el diario y se mostró preocupada por uno de los artículos-. Es cierto que tener al señor Asano cerca hace que las cosas se desarrollen con mayor fluidez. Pero estoy segura de que podremos llevar adelante el negocio desde Bath.
Orihime reprimió un pequeño suspiro. Tal vez se había equivocado en suponer que Tatsuki y Asano estaban hechos el uno para el otro. Sólo Dios sabía que ella no era ni por asomo tan inteligente sobre esos temas, tal como alguna vez había pensado. La situación en la cual se encontraba era un ejemplo perfecto de cuán complicados podían ser los asuntos del corazón.
Hasta ahora ella había supuesto que su problema era que amaba a un hombre que no podía quebrantar sus propias reglas lo suficiente como para admitir que la amaba. Pero tal vez la situación era aún peor de lo que imaginaba. Quizá Ichigo había estado tan atado a sus propias reglas que no podía ser capaz de volver a amar a una mujer.
-Maldita Rukia -susurró Orihime.
Tatsuki levantó la vista del diario.- ¿Qué dices?
-Nada. -Orihime golpeteó la mesa con los dedos. Una cosa era cierta. Ella debía cuidarse de no quedar encinta. Sería la gota que colmara el vaso, ya que entonces Ichigo insistiría en casarse. Y ella no tendría otra elección más que casarse con él por el bien del bebé. -¿Sabes una cosa, Tatsuki? Ser amante de un hombre es algo muy complicado.
-Dicen que ser esposa lo es aún más -dijo Tatsuki.
-Sí, supongo que es cierto.
Pero si de verdad Ichigo la amaba, pensó Orihime melancólicamente, ella correría el riesgo.
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Aquella tarde, una nota esperaba a Orihime sobre el asiento de terciopelo blanco de su carruaje, al regresar de un paseo de compras. Tuvo un presentimiento cuando vio el papel doblado.
Esperó a que el cochero cerrara la puerta para tomar el sobre. Vio con alivio que no había señales de cera negra ni de sello con el ave fénix.
Lentamente la abrió y leyó el contenido.
Mí querida Pandora:
Si desea abrir la caja y descubrir la verdad sobre el pasado, presente y futuro, debe venir al número diecinueve de Lamb Lane y Pall Mall, hoy a la medianoche. Venga sola. No le diga nada a nadie y todo se aclarará.
Si no viene o si no lo hace sola, alguien muy querido por usted sufrirá las consecuencias. ¿Tal vez su hermana? ¿O será su tía, lady Odelschwanck?
Suyo. Un amigo.
Los dedos de Orihime temblaban cuando con cuidado volvió a doblar la nota.
Su hermana, su tía. Las palabras parecían quemarla. La amenaza no había tenido la más mínima sutileza. Quien había escrito aquellas palabras conocía la existencia de una hermana y que Nelliel era su tía, sabía todo, se dio cuenta Orihime.
«Mi querida Pandora...» Orihime volvió a abrir rápidamente la nota y estudió la introducción.
Pandora era una clara referencia al mito griego de la dama que había sucumbido a la tentación de abrir la caja mágica y, al hacerlo, había desatado el caos y el dolor. Orihime sintió afinidad con Pandora en aquel momento. Quien había enviado la nota parecía haber percibido aquella afinidad.
Orihime había sucumbido a la tentación en su relación con Ichigo y ahora, en consecuencia, había llenado de problemas su pequeño mundo.
