CAPITULO 11
-Granger- llamo el hombre
La chica de ojos miel los abrió lentamente
-es...esto no se puede repetir, no es posible-se escuchó decir al ojinegro con una voz casi inaudible-es mejor que te vayas, toma esta poción te hará sentir mejor –dijo extendiéndole un frasco – un sorbo cada cinco horas y no quiero volver a enterarme que se te ha ocurrido meterte al lago con ropa y en esta época-
La chica asintió, no había emitido sonido alguno, tomo el frasco y rozó la mano del hombre apropósito, salió de ahí dejando a un hombre en shock, y en vez de llevar acabo lo que le había dicho a la chica de no repetir nuevamente lo que había ocurrido, lo estaba acercando más, se estaba encariñando solo no sabía que era lo que debía hacer, o tal vez no lo correcto
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Unas horas después en la mansión Black, la orden del fénix estaba reunida por que al parecer Voldemort no se cansaba nunca y un suceso en especial hizo que todos recurrieran al llamado de Dumbledore.
Muchas personas no tenían un buen semblante, Tonks y Kingley estaban ojerosos, los dos eran aurores, y con los últimos ataques rara vez podían dormir o comer así que su apariencia no era de extrañarse.
Los aurores restantes también se notaban exhaustos, muchos de ellos habían sido alumnos de Dahana o compañeros de trabajo.
Arthur se veía cansado pues tenía mucho trabajo borrando memorias a los muggles.
Los únicos que se veían bien eran los profesores, Molly, Bill y Charlie quienes habían regresado hacia algún tiempo, por que incluso Dumbledore se veía cansado y todos se empezaban a preguntar si resistiría a esta segunda guerra.
-Muy bien- comenzó el director-losa he llamado hoy de urgencia por que me han informado de un ataque que sucedió dentro del ministerio y se cree que se ha usado cierta poción, para hacer que un integrante del departamento del ministerio lo dijera todo, pero murió una hora después en San Mungo, contó que llegaron algunos mortífagos, le hicieron beber la poción y se fueron, por lo que suponemos que fue un efecto de la misma, no sabemos que dijo, no sabemos que le preguntaron pero lo que sabemos es que Severus no la hizo y eso es lo que me preocupa.
-¿Cómo podemos confiar en que el no la hizo? ¿En que no nos está traicionando?
-¡Alastor! ¡Basta!-
-yo solo digo que no deberíamos de confiar tanto en el, es un mortífago-
-y también es un espía-interrumpió Remus- debemos de confiar en el, está arriesgando su vida al trabajar para nosotros
-Pero aún así la entera confianza no debió de ser depositada en el
-Vinimos aquí a tratar de hacer algunos teorías sobre porque hicieron eso con alguien del ministerio-interrumpió Dahana- que fue lo que le preguntaron y por que Voldemort no le pidió a Severus que hiciera la pócima-los Weasley y algunos otros temblaron ante la mención del nombre y Dahana puso los ojos en blanco-¡OH por favor es solo un nombre!-
-el hecho de que tu no le tengas miedo y no tengas respeto por tus mayores Dahana, como nunca lo has tenido, no quiere decir que los demás seamos tan temerarios e irrespetuosos como tu-fue el comentario de Molly Weasley
-¡yo no soy irrespetuosa, solo soy realista! Y me parece una estupidez tenerle miedo a un nombre…-
-Dahana cálmate-Severus la había tomado por la muñeca y la había jalado para que se sentara, sabía que cuando su amiga empezaba a molestarse, después no había quien la parara-no importa yo se lo que ellos piensan de mi y tu sabes lo que piensan de ti, no veo la razón para que te pongas así…
-es que me empiezo a hartar-murmuró
-¿podemos seguir con esto? No me gusta estar aquí-comento Remus y todos comprendieron que los recuerdos de Sirius le seguían atormentando
-lo siento Remus-comento Dahana-y ustedes dos cállense-Tonks y Kingley estaban riendo.
-¿Puedo continuar?-pregunto Albus, todos guardaron silencio aunque algunas miradas de odio se cruzaron por ahí-bueno lo primero es hacer algunas teorías sobre que le preguntaron a esta persona ¿alguna idea?
-en el ministerio creen que sigue averiguando algo sobre la profecía-intervino Kingley-que cree que todavía existe una copia
-también creen que esta buscando algo detrás del velo, muchos quieren averiguar que hay ahí y solo una persona lo sabe pero nadie sabe quien es esa persona, aunque creen que esa persona murió y le transmitió el conocimiento a otras o algo por el estilo-fue el comentario de Dahana
-pues creo que la primera es más factible-opinó Bill-¿hay otra copia de la profecía?
-si hay otra pero no creo que se encuentre nunca –dijo Dumbledore con una sonrisa-o no creo que lo intente, sería algo peor que la muerte
Todos permanecieron callados ante el comentario.
-ahora-continuo el director-respecto a la elaboración de la poción ¿Por qué crees que no te halla llamado Severus? Según yo, tu eres en el que confía para ese tipo de trabajos-
-no lo se Albus, pero tampoco me ha llamado para ninguna otra reunión y por los últimos ataques debería de haberlo hecho…
-¿crees que este empezando a dudar de ti?-pregunto Remus
-supongo…
-¿Cómo podría desconfiar de su mejor mortífago, el que llevará a Harry Potter en bandeja de plata?
-¡Basta Alastor!-fue Albus el que de nuevo intervino. Yo confío en Severus al igual que muchos de aquí y al igual que varios alumnos confían en el, y no voy a aceptar un comentario mas de este tipo, de nadie… ¿entendido?
Todos asintieron, Severus agradeció a Albus sus palabras, era uno de los pocos que confiaban en el y sabía que los demás tenían razón en desconfiar, era una de las cosas que tuvo que acostumbrarse cuando empezó a trabajar para la orden, ya que nadie tenia confianza en el y tuvo que ganarse esa confianza con mucho esfuerzo, incluso con Dahana.
-Albus…
-Lo se Severus, regresa a casa a salvo –le dijo con la voz y la mirada llenas de preocupación
El hombre solo asintió y se fue, salió a la parte muggles de Londres y allí trasplano hacia la mansión Riddle.
El sábado antes de la última semana de clases había llegado.
Dumbledore había anunciado que nadie podría quedarse para las vacaciones de invierno, por razones de fuerza mayor.
Hermione estaba preocupada, no quería pasar las vacaciones con los Weasley aunque los quisiera mucho, pero tampoco había dicho nada a sus padres sobre lo del castillo por que ellos estarían fuera del país, Severus había hablado con ella invitándola a pasar las vacaciones con el a su casa (todo era obra de Dahana), la única mala noticia era que Draco iría por algunos días, aun no estaba seguro de cuando, se lo tendría que encontrar de ir con Snape que en realidad era lo que más quería, solo que nadie podía enterarse de eso.
El sábado a primera hora todos los alumnos de defensa de sexto y séptimo estaban afuera esperando instrucciones. A las siete en punto, Dahana apareció acompañada de Severus, Lupin y Albus Dumbledore junto con muchos más aurores, se había planeado ir a Azkaban de visita así que ese sería el día.
La profesora les entrego a todos un pequeño pedazo de tela negro y los alumnos la miraban confundidos.
-Eso que les acabo de proporcionar son trasladores, dentro de cinco minutos se activaran todos y apareceremos frente a la prisión, durante semanas les he estado indicando las reglas a seguir cuando entremos se les retirarán las varitas, puesto que visitaremos las celdas, tengan cuidado y no se separen.
Dahana esperó un poco antes de mirar su reloj y subió la mano para pedir la atención de todos.
-listos en parejas tomen su traslador-Hermione no tenía pareja pero una mano se posó en su cintura y al voltear, ahí estaba Severus Snape, tendiéndole la mano.-cinco, cuatro, tres, dos, uno…
Hermione sintió un vacío en el estómago, sus pies se levantaron del suelo y al siguiente segundo, caía sobre una superficie dura, tenia los ojos cerrados, sintió frío y como una brisa le pegaba en el rostro, abrió los ojos y se encontró en una isla, cerca del mar el cual se expandía sin dejar ver otro pedazo de tierra, se sentía un frío aterrador.
Volteo y se encontró con un castillo de piedra, muy antiguo, las ventanas todas tenían barrotes y las puertas eran de metal, demasiado pesado supuso, adornadas con dragones y custodiadas por aurores, los mismos que salían en "el profeta".Dumbledore no estaba ahí, volteó a todos lados pero solo escuchó la voz de Snape decirle
-el no nos puede acompañar-
La chica con esto se sentía aun menos tranquila pero siguió analizando cada centímetro de la fortaleza le recordaba alguna prisión que en algún libro muggles había leído pero que en este momento de tal estrés no recordaba ni siquiera el nombre.
-calma…-la voz de Snape lo hizo salir de sus pensamientos volteó para encararlo- no te distraigas, no es seguro aquí, quiero que guardes la compostura-le susurró-vamos…
Hermione volteó para ver a los demás alumnos ya frente a la puerta y a Dahana llamándoles para que se unieran.
Severus empujó un poco a la chica y caminaron, sabía que el la estaría vigilando a cada paso.
Entraron al castillo, las puertas hicieron demasiado ruido, todos descubrieron que adentro hacía más frío y las capas no servían de mucho, la chica comenzó a temblar, el se posicionó detrás de ella tratando de darle un poco de calor, Hermione sonrió, al haber entrado todos, las puertas se cerraron tras de ellos, dentro no había ni un poco de la luz del sol, solo antorchas con una luz tenue en ellas.
Varios aurores se les acercaron con cajas y comenzaron a recoger las varitas.
Con algo de reservas todos pusieron sus varitas en las cajas y estas se cerraron al instante.
Los llevaron después de esto a otra puesta, un gran corredor se extendía delante de ellos y parecía que no tenía fin, una voz masculina hizo que todos voltearan.
-Buenos días esta es la prisión de Azkaban-todos voltearon a ver de unos cincuenta años con una capa con el escudo del colegio de Fénix , su cabello tenia muchas canas y parecía que no había salido al sol el días, tenia ojeras y mirada severa-mi nombre es Migueleéis Steven, soy el nuevo director de esta prisión y seré yo quien les de el recorrido por la prisión, les pido me sigan, que no se separen y que, cuando pasemos junto a las celdas no se acerquen mucho sobre todo a las de máxima seguridad donde tenemos al los antiguos mortífagos de Lord Voldemort- a la mayoría de los alumnos les recorrió el escalofrío , todavía no estaban muy acostumbrados a pesar de que Dahana siempre mencionara el nombre, Hermione notó cierto temblor en su espalda-creí Macmillan que para este punto ya les habrías quitado el miedo a un nombre -
-en eso estoy profesor- se notaba que la profesora le tendía respeto al hombre
-mas te vale que te apresures o no sobrevivirán-
La voz del hombre había sonado tan fría que a todos sin excepción les recorrió un escalofrío en la piel, y Hermione supo que tenía razón, si Dahana no les enseñaba a controlar el miedo por el nombre sería imposible que fuera derrotado, Voldemort quería el mundo y se valdría de cualquier medio para obtenerlo, esa era la única verdad que existía en ese momento.
-síganme-la voz de Steven sonó fría y autoritaria, nadie dudo un segundo, solo lo siguieron.
Había empezado el recorrido en diferentes salones de los empleados, mientras el hombre les iba contando la historia de la prisión, una historia de muertes y venganzas demasiado sangrientas. En ninguno de los libros que Hermione había leído eran contadas esas historias pero eran ciertas.
Anduvieron por todo el castillo, observaron a muchos aurores custodiando diferentes celdas en la parte superior pero Hermione sabía que había gente muy peligrosa en la parte inferior del castillo, custodiado milímetro por milímetro,
A Severus no le gustaba el panorama, si bien ya no estaban, el propio castillo podía quitarle ganas de vivir, te dejaba con un sentimiento de melancolía terrible, pensar que si no se hubiera unido a Albus Dumbledore el mismo estaría encerrado ahí, penando por sus fallas que eran muchas, varias veces durante el recorrido se había sentido vacío y perdido, se creyó una basura, el merecía estar ahí había hecho atrocidades que no era ni capaz de decir.
Era entonces cuando volteaba a ver a la chica que estaba delante de el, parecía como si nada la perturbara, observaba con curiosidad.
-¿Cómo puedes querer a alguien como yo? a alguien que ha matado a hecho daño a tantas personas-ese fue el pensamiento que se le vino a la cabeza
TAL VEZ ERA POR ESO QUE NO DEJABA A LA CHICA ESTAN TAN CERCA DE EL, SABIA QUE CUANDO DESCUIBRIERA TODO LO QUE HABIA HECHO EL CARIÑO DESAPARECIERIA Y EL NO ESTABA LISTO.
-Ahora bajaremos a las mazmorras del Catillo- esa voz lo hizo salir de sus pensamientos- ahí están los prisioneros mas peligrosos, casi todos mortifagos de Lord Voldemort, que han sido encarcelados por miles de faltas que han cometido, les recomiendo una vez mas que no se acerquen mucho a las rejas –
Comenzaron a seguir al hombre, Draco estaba temblando
-¿Qué pasa Draco?- preguntó Dahana-
-mi padre…-
-no te preocupes no te hará nada-
-eso no es lo que me preocupa, si no que tal vez yo no soporte el impulso de hacerlo pedazos-
Los chicos siguieron el camino, bajando otro piso y entonces una voz conocida les recibió a los recién llegados.
GRACIAS A TODOS LOS QUE SIGUEN LEYENDO MI HISTORIA.
REVIEWS PORFAVOR.
