Hola! Me he retrasado un día espero que me perdonéis y que este capítulo valga la pena la espera, a mi parecer creo que es un capítulo lleno de intrigas y que creará nuevas preguntas acerca de la vida de ambos protagonistas. Para escribir este capítulo me he inspirado en la canción de Passenger "Let her go" si no la habeis escuchado, os la recomiendo. Nos leemos bajo y muchas gracias por vuestros comentarios.
Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la historia es mía.
Capítulo 10: Jekyll y Mr. Hyde
Edward
Escucho a Bella sollozar detrás de la puerta y me voy a mi escritorio. No quiero escucharla, no necesito saber que soy un monstruo, es algo que asumí hace mucho tiempo.
Por el camino me tropiezo con Rosalie, normalmente no está aquí pero se ha enterado de lo del disparo y ahora no me la saco de encima.
Intento ignorarla y me dirijo directo a mi escritorio pero siento como me sigue. Me siento en mi sillón de cuero negro y saco el botiquín que guardo siempre en mi despacho para casos de emergencia, sin duda este es uno, la herida no es profunda pero debo limpiarla y vendarla. Rosalie se pone de pie frente a mí y sé que me espera una larga charla sobre seguridad.
-¿Te das cuenta de que podrían haberte matado?- pregunta Rose bastante cabreada aunque no me grita, sabe que no la escucharé por mucho tiempo así que aprovecha ahora que estoy limpiando mi herida.
-Lo tengo todo controlado Rose, no ocurrió nada- digo intentando que entienda que me da igual lo que ella me diga.
-Has sido un irresponsable y trayendo a esa chica aquí más aún, esto no es un hotel Edward- dice molesta porque haya traído a Bella, eso sí que no se lo voy a permitir. Puede que sea un monstruo pero Bella no tiene la culpa de nada.
-¡Basta!- grito sin poderme contener, estoy llegando al límite de mi paciencia y eso no es bueno para nadie. Veo como Rosalie retrocede ante mi grito.- Basta, no voy a consentir que critiques mis decisiones, por eso son mías, y espero no tener que recordarte quién manda aquí.- sé que eso ha sido un golpe bajo y lo siento por Rosalie pero no estoy de buen humor hoy, podría haber sido uno de los mejores días de mi vida y ha terminando siendo una pesadilla.
-Tú no eres el Edward que yo conozco, ahora mismo te pareces mucho a él- se da media vuelta y yo me dejo caer en el sillón, exhausto y cansado. Me ha dolido esto último que ha dicho Rose, pero sé que tiene razón, me estoy convirtiendo en ÉL, en el único hombre que nunca quise ser.
Oigo la puerta del estudio abrirse, espero que no sea Rosalie porque no podría soportar otra discusión.
-¿whisky?- es Jasper, justo la persona que necesito ahora mismo, abro mis ojos sin darme cuenta que los había cerrado, cojo el baso de whisky que mi amigo me ofrece y le doy un sorbo, se lo agradezco enormemente, él siempre sabe lo que necesito, nos conocimos cuando ambos estábamos en una situación que daba asco, la policía de medio mundo perseguía a Jasper y yo necesitaba alguien en quien confiar después de ser arrastrado a entrar en este "negocio", nunca nos juzgamos pues ambos tenemos demonios en nuestro pasado y cosas que esconder. Nos entendemos. Le ayude y él me ayuda, es el único amigo que tengo, suena triste pero sé que es alguien incondicional para mí y el único que me calma.
-Gracias Jasper, era lo que necesitaba- se sienta a mi lado.
-Creo que no deberías haber encerrado a la chica, entiendo que ahora mismo no sepas que hacer pero la has asustado Edward, sé que piensas que eres un monstruo pero no lo eres, y ella lo sabe. Aunque ahora mismo estará muerta de miedo, debes hablar con ella- sé que mi amigo tiene razón y que debo hablar con ella pero ¿cómo?
-¿Qué le digo Jasper? Hola Bella, no te asustes no soy empresario soy mafioso pero tranquila estarás a salvo sabes que tengo un arma la viste cuando estuvimos a punto de morir- al decirlo en voz alta soy consciente de que la voy a perder y mi corazón duele como jamás lo había hecho.
-Ed, de momento no creo que ella necesita tanta información, creo que solo necesita conocerte un poco más, cuéntale cosas de tu vida, seguro que no sabe que casi fuiste médico- mi rostro se descompone al oír a Jasper decir la verdad de mi vida, casi fui médico, lo que yo más añoraba ser en este mundo, para lo que pensaba que había nacido, mi sueño roto. –Vale, quizás eso no es buena idea pero háblale con sinceridad Edward, tanta como sea posible, ambos sabemos que te han quitado muchas cosas en la vida, pero no dejes que esos demonios te quiten también a esta chica que parece que ha despertado tu corazón- después de decirme todo eso, mi amigo golpea mi hombro que no está herido y se marcha. Pero antes de salir añade algo que no esperaba.
-Tu chica está dormida, la he oído llorar y cuando he ido para asegurarme que todo iba bien estaba dormida, deberías hablar con ella cuando despierte, lo verá todo con mayor claridad- y definitivamente se va.
Termino mi copa de whisky y la lanzo contra la puerta de mi escritorio. Por suerte no me duele el brazo herido, solo ha sido un rasguño aunque he tenido que soportar el sermón de Rosalie sobre mi protección y lo estúpido que he sido al traer a Bella aquí. Simplemente no podía pensar tenerla lejos de mí después de que nos disparasen, hubiera querido que ella nunca supiera la verdad sobre mí, sobre lo que soy y en lo que me he convertido. Quizás en otro momento y en otro lugar lo nuestro hubiera funcionado. Nos habríamos casado cuando ella terminara sus estudios y hubiéramos tenido niños. Quizás dos o tres, siempre me han gustado los niños. Pediatría fue una de mis opciones cuando yo aún soñaba. Podría haberla conocido en urgencias y haber sido amor a primera vista, al menos para mí sí que ha sido así, pero por desgracia eso solo son sueños que jamás se llegarán a cumplir.
-Deja de soñar Edward- me digo a mí mismo. Y entonces la escucho. Es Bella, un grito siniestro sale de la habitación donde la he encerrado. Mi cuerpo reacciona sin esperar ordenes, corro y la veo en la cama, llorando desconsoladamente y busco dentro de mí lo poco que me queda de humanidad y buen corazón, lo poco que queda del verdadero Edward. Me acerco esperando que me huya pero al contrario se echa a mis brazos y solloza desconsoladamente. Quizás en otro momento y otro lugar…
Pero como ha dicho Jasper, este es el momento y el lugar, ahora estoy con ella y no voy a dejar que me arrebaten esto al igual que tantas otras cosas en la vida.
La envuelvo en mis brazos y acaricio su espalda dejando que llore sobre mi pecho, parece que ha tenido una pesadilla y su corazón late acelerado.
-Shhh tranquila Bella, estoy aquí, estas bien, nada malo te pasará conmigo- beso su frente y siento como ella se va calmando.
-¿Estás bien?- pregunta separándose un poco de mí y mirándome fijamente, tocando mis brazos hasta que toca la gasa que cubre mi herida. Está preocupada por mí, pensé que me tendría miedo pero al contrario, se preocupa por mí, ahora estoy más seguro que nunca. No puedo perderla.
-Estoy bien cielo, no te preocupes no es nada grave, solo ha sido un rasguño, ¿tu estas bien?- pregunto acunando su rostro con mis manos.
-Estoy bien, no me dejes Edward, por favor- me parte el corazón con su petición, nunca la voy a poder dejar aunque ella quiera dejarme cuando sepa toda la verdad.
Me acuesto en la cama arrastrándola conmigo y dejándola sobre mi pecho sin soltar su cuerpo. Esta noche voy a ser su protector, la protegeré de las pesadillas, y de cualquier cosa que quiera dañarla. Suelo ser el que hace daño pero esta vez seré el que evita que dañen.
-Has tenido una pesadilla Bella, descansa me quedaré contigo toda la noche- digo besando su cabello y acariciando su espalda.
-Hacia tanto tiempo que no tenía pesadillas que se me había olvidado cómo hacerles frente- dice mi ángel, y eso me lleva a pensar que es una pesadilla que se repite, pensé que estaría soñando con el ataque que hemos sufrido pero parece que no es así. Necesito llamar a Emmett, Edward- dice mi cielo levantándose de repente. Meto la mano en el bolsillo de mí pantalón y le entrego mi teléfono, Rosalie me golpeará si se entera de esto pero es mi Bella, ha ella se lo permito todo.
-Llámale, dile que estás bien y que pasarás la noche fuera, no quiero que esta noche duermas sola Bella- digo sinceramente, besando su frente y acariciando su rostro, nunca tendré bastante de ella. Jamás.
-Vale, yo no quiero separarme de ti Edward- acerca su rostro a la mano que tengo en su rostro y aspira mi aroma, ahora mismo sé que ambos nos necesitamos y que estoy irrevocablemente enamorado de ella.
Veo como en lugar de llamar a su compañero de piso le manda un mensaje, parece que no quiere molestarle y yo me relajo al saber que ella está más tranquila.
Deja el móvil en la mesa de noche que está al lado de la cama y vuelve a acurrucarse en mi pecho.
-Nunca me dejes Edward, por favor no quiero estar sola- siento como empieza a sollozar de nuevo y me pregunto a que le tiene tanto pánico Bella, mi ángel no debería vivir asustada y odio que esté así.
-Cuéntamelo Bella, confía en mí- estoy siendo hipócrita, no puedo pedirle eso cuando casi muere por mi culpa.
-Tengo un hermano, bueno tenía, se llamaba Seth- dice en apenas un susurro audible, al mencionar a su hermano no puedo evitar acordarme de ÉL, decido dejar mis recuerdos a un lado para escuchar a Bella.
-Has dicho que tenías, ¿qué pasó?- digo teniendo un mal presentimiento.
-Murió y cuando esta tarde nos han disparado yo…- empieza a sollozar y la aprieto fuerte contra mi cuerpo- pensé que íbamos a morir Edward.
-Tranquila no voy a dejar que nada malo te suceda, mañana te llevaré a casa lo prometo y todo estará bien. Confía en mí- suplico con todo mi corazón.
-Me recuerdas a Jekyll y Mr. Hyde Edward- dice mi chica con una pequeña sonrisa en los labios, yo también he pensado eso muchas veces. Y hoy se lo he demostrado, puedo ser bueno, atento, comprensivo y cariñoso pero puedo ser el mismísimo demonio salido del infierno si me lo propongo. Cuando soy el demonio no soy yo, sino ÉL. Por algún motivo hoy no dejo de recordar al demonio de mi pasado que enterré el mismo día que llegué a Nueva York.
-Soy así Bella, pero jamás te haré daño, es lo único en la vida que puedo prometerte- levanta su rostro y me besa, me besa como jamás nadie había hecho. Cuando nuestros labios se separan me mira fijamente.
-Te quiero como Jakyll y como Mr Hyde, eres simplemente Edward- al escuchar esas palabras, sé que acaba de despertar mi corazón enterrado hace tanto tiempo y creo que mis sentimientos son correspondidos, ¿tengo derecho a soñar de nuevo?
¿Qué os ha parecido? espero que os haya gustado tanto como a mí me ha gustado escribirlo. Nos leemos pronto y muchas gracias por vuestros comentarios, estoy deseando saber qué os ha parecido este capítulo. Ahí va un adelanto.
Un disparo, otra vez no, por favor que alguien me ayude, por favor, mi hermano. Mi pobre Seth, está lleno de sangre a su alrededor, necesita ayuda pero mis piernas no se mueven solo puedo observarle y ver como deja de respirar, me mira y una pequeña sonrisa curva sus labios, no puedes morir Seth.
-Noooooooo- grito con todas mis fuerzas
Mis ojos se abren de repente, las pesadillas han vuelto, no puedo dejar de llorar aunque apenas soy consciente de que lo hago. No sé donde estoy, la puerta se abre y entra Edward, cauteloso. Me lanzo a sus brazos, un lugar seguro. No quiero estar sola y ahora sé que es a Edward a quién quiero y necesito a mi lado, calma mis miedos y me siento bien. Aunque debo volver a hacer frente a mis miedos pero entre sus brazos, ninguna pesadilla es tan aterradora como lo parece.
