JUGANDO CON LOS SENTIMIENTOS
- ¿Qué?- preguntó James, aún en estado de shock total, mientras Peter se le acercaba (N.A: Me dan nauseas de sólo imaginarlo).
Y entonces, cuando Peter estaba sólo a dos centímetros de su cara, James reaccionó, y haciendo gala de sus excelentes reflejos, quizás adquiridos por el quidditch, lo esquivó.
- Colagusano, ¿de qué hablas?- preguntó un desorientado y confuso James, intentando asimilar lo que su amigo le había dicho, y esquivándolo de nuevo.
Mientras tanto, Sirius y Susan gritaban, para que los sacaran de la sala. Pero nadie los oía, pues Anna y Remus habían hecho un encantamiento insonorizador. Susan estaba furiosa con Anna. ¡Así que aquella era la sorpresa! Anna ya le debía dos. Una, por lo del beso en el tren, y ahora eso. Sirius, por su parte, estaba convencido que esa psicópata de Anna le había hecho algo a Lunático. ¡Él antes no era así!
Susan sacó su varita, y al ver que el Alohomora no funcionaba, empezó a dar patadas a la puerta, de manera que le hizo unas pocas magulladuras, pero no cedió. Sirius, por su parte, comprendiendo que era imposible abrir la puerta hasta que la parejita volviera, se sentó en el suelo, mientras decía:
- ¡Lumos!- la estancia cobró luz, y Sirius la reconoció. Era una sala secreta que había en el tercer piso. Iba a ser difícil salir de allí-. March, no te molestes, que no vas a conseguir abrir la puerta- dijo al cabo de un rato, mientras la chica le hacia un placaje a la puerta.
Susan sólo bufó, y enfadada, se sentó en el suelo, algo alejada de Sirius. Sirius se la quedó mirando. Permanecieron en silencio, inmóviles. Entonces, Sirius, se tumbó, casado. Genial, estaba encerrado con March en un sitio, donde, seguramente, hasta dentro de unas horas no saldría. Lunático se las iba a pagar muy caro cuando lo sacasen de allí, y eso si lo sacaba de allí antes de que le diera un ataque de hambre. Parecía que el tiempo transcurría de un modo más lento de lo normal. Sirius miraba el reloj, con la impresión de que las manijas se movían más lento que nunca.
Se levantó, harto de mirar el reloj fijamente. Susan le estaba mirando, pero desvió la mirada al encontrarse con sus ojos. Aquello era exasperante. ¿Cómo podía aguantar con ella en la misma habitación, casi a oscuras? Era una gran tortura. Definitivamente, tendría que vengarse de Lunático. Empezó a pensar las maneras de hacer pagar a su amigo la encerrona.
Susan no estaba mucho más animada que él. ¿Por qué tenía que sentirse tan rara cuando él estaba cerca? Por lo menos no habían empezado a discutir como solían hacer siempre. Eso era algo. Anna ya le debía dos. Tenía que hacérselas pagar. Pero no sabía porque, la presencia de Sirius le hacia sentir extraña. Aquella era una escena para el recuerdo, ella y Sirius Black, en la misma habitación sin discutir. Cerró los ojos, deseando que aquel día se quedara grabado en su mente para siempre.
Sirius vio que Susan tenía los ojos cerrados, por el rabillo del ojo. No pudo resistirse y le preguntó:
- ¿Qué haces?- le preguntó, curioso. Susan abrió los ojos, de golpe y se volvió hacia él. Pudo notar que estaba algo más cerca que antes.
- Pensar en las formas de vengarme de Anna- mintió, aunque no era del todo mentira, pues lo había estado pensando antes.
- Que coincidencia- murmuró Sirius, en voz baja, sorprendido. Susan le oyó.
- ¿Por qué?- le preguntó ella ahora. Sirius la miró fijamente.
- Es que yo estaba pensando exactamente lo mismo- explicó Sirius, contento de poder hablar con ella normal-. Pero para vengarme de Remus.
- ¿Y si planeamos nuestra venganza juntos?- propuso Susan, aunque luego se dio cuenta de lo que había dicho-. Quiero decir, como nos han encerrado a los dos y eso- murmuró, apenada.
Para su sorpresa, Sirius estuvo de acuerdo en que ambos planearan una venganza contra sus respectivos amigos. Y los dos empezaron a planear una venganza, sin darse cuenta de que ahora, estaban casi uno al lado del otro.
- ¿Cómo?- preguntó un aún sorprendido James, después de haberse librado consecutivamente de la rata idiota y de que ésta le hubiese explicado, apenada lo de la carta, que ahora James releía una y otra vez.
Lo primero que le vino a la mente fue una palabra: Quejicus. Pero luego, desechó la idea al imaginárselo escribiendo una carta de amor. No veía a ningún Slytherin capaz de ello, por lo que dio una y otra vuelta. Dejó a un ridiculizado Peter (N.A: ¡Se lo merece!) en la habitación, mientras decidía dar un paseo por el castillo.
En otro lugar del castillo, concretamente, en el espejo de la 4ª planta, dos jóvenes reían.
- Si, no me extrañaría nada que ahora estén planeando alguna venganza contra nosotros- comentó Anna, muy alegre, pero de repente, se tornó seria-. ¿Y cuál era la sorpresa esa?- preguntó con voz inocente, que hizo sonreír a Remus.
- Pues sólo sígueme querida Dama- le alentó Remus, mientras abría el retrato. Anna, divertida, entró en el retrato, preguntándose a dónde conducía.
Lily, que había estado frente al lago, meditando, subía ahora hacia la Sala Común. Pero por el camino se encontró con James, rodeado por su club de fans por completo. Parecía que estaba ensimismado en sí mismo, pues no hacia muestras de haber percibido su presencia. Sin saber muy bien porqué, sintió una ola de rabia hacia esas estúpidas que le rodeaban.
- Potter, ¿por qué no les dices a tus queridas admiradoras descerebradas que despejen el camino, que no puedo pasar?- preguntó con gesto de fastidio.
Y James, al escuchar la voz de Lily, SU Lily, reaccionó, y ató cabos. Por una parte, tenía una carta de amor supuestamente escrita por él a Colagusano, y por otra, tenía a una pelirroja enfadada con un carácter increíble. La miró fijamente y murmuró.
- Fue Evans- dicho esto, dio media vuelta y desapareció, justo después de que las descerebradas de su club de fans captaran la indirecta de Lily.
- ¿Nos estás llamando gordas, cómo te llames, fijo que alguien anti popular porque no tengo idea de quien eres?- preguntó una castaña, algo gorda sí que estaba.
Se oyeron murmullos de desaprobación por parte de las chicas.
- Bonitas, si os apartáis, haréis ejercicio, y así adelgazaréis- sugirió Lily, empezando a hartarse-. Y si hubieras estado atenta algún día de tu vida en algo, sabrías que soy prefecta y premio Anual, así que puedo quitarte puntos.
- ¿Y por qué nos vas a quitar puntos?- preguntó otra chica, rubia, con ojos azules y con la nariz, indudablemente, operada-. ¿Por pura envidia de ser más guapa que tú?
- No, por retar a un Premio Anual y obstaculizar el paso- respondió, luego empezó a contar-. Bien, si no me equivoco, sois dos Slytherins, 20 puntos menos para Slytherin, siete Hufflepuffs, 70 puntos menos, cinco Ravenclaws, 50 menos para las águilas, y tres Gryffindors, 30 puntos menos para mi propia casa.
Dicho esto, se abrió paso y se perdió por la lejanía, mientras ellas bufaban, desconformes.
Anna y Remus habían llegado a Hogsmeade. Tomaron algo en Las Tres Escobas, y luego dieron un paseo por la avenida principal, hasta llegar a La Casa de Los Gritos. Anna le apretó fuerte la mano, mientras su rostro alegre se convertía en triste.
- Faltan dos semanas para luna llena- comentó, cabizbajo, el licántropo.
Anna lo miró con infinita tristeza, y tras darle un beso en la mejilla, le dijo:
- No te preocupes- afirmó-. Intenta no pensar en ello.
- Lo hago- sonrió forzadamente Remus-. Pero supongo, que, cuando deje el colegio, todo será distinto.
- ¿Por qué lo dices?- preguntó, curiosa Anna.
- Por nada... es que voy a extrañar convertirme aquí- mintió. Lo cierto era que le preocupaba que sus amigos no estuviesen con él en luna llena, que no lo apoyaran y se lo pasaran bien en sus incursiones.
Anna le creyó.
- ¿No crees que deberíamos volver ya a por esos dos cabezotas?- preguntó, tras un rato en el que su novio se había quedado mirando fijamente la Casa, con nostalgia.
Remus estuvo conforme. Y ambos emprendieron la marcha hacia Hogwarts.
Susan y Sirius, mientras el último explicaba un movimiento que harían en su plan maestro, se dieron cuenta de que estaban muy pegados. Sirius empezó a oler aquel envolvente aroma, que le había atrapado en el tren, cuando iban hacia Hogwarts, y comprendió que había entrado en la fase en la que se había quedado inmovilizado. Susan, por su parte, le miraba a los ojos. ¿Por qué tenía que ser tan condenadamente guapo? ¡Pero qué estaba pensando!
Y allí, en la penumbra de la habitación, Susan sintió como un impulso que la obligaba, necesitaba hacerlo... ¿Qué podía perder?
Y sus labios se juntaron, con delicadeza, expresando mucho más de lo que ninguno de los dos quiso expresar, expresando algo que los dos sentían, a pesar de que no lo aceptaban. Susan había ganado la apuesta, pero ahora mismo, eso era lo último que le importaba.
Se separaron, y entonces, Sirius, reaccionó, empezando a sentir una ira que nunca antes había sentido. Quería gritar de felicidad, pero no quería que Susan viese cuál era su punto débil: ella.
- ¡Muy bien, March, estarás contenta!- dijo Sirius, levantándose, dejando a Susan sentada en el suelo-. ¡Has ganado tú estúpida apuesta! ¡Vamos a jugar con los sentimientos de Black, ah, claro, se me olvidaba que Black no tiene sentimientos! Entonces, ¿qué más da que juguemos con él? ¡Vamos a besarle para ganar una estúpida apuesta, da igual lo que él sienta!- Susan le observaba, horrorizada-. ¡No te preocupes, que pienso cumplir mi castigo con dignidad, claro, se me olvidaba que tú no la tienes!
Y de lo furioso que estaba, la puerta saltó de su sitio. Sirius salió hecho un huracán, justo cuando Remus y Anna llegaban. Lo observaron alejarse confusos. Susan había empezado a sollozar.
- Sirius... yo no...- pero ya estaba demasiado lejos como para que escuchara a la a la chica llamarlo por su nombre de pila por primera vez.
Susan, entonces, reparó en la presencia de Anna y Remus. Desperada, chilló:
- ¡Todo es por vuestra culpa!- ¿Por qué se sentía cómo la persona más gilipollas del mundo?-. ¡No me volváis a hablar en vuestra vida!
Y salió corriendo del lugar, mientras sollozaba. Anna y Remus intercambiaron una mirada de confusión.
- Me parece que la operación cupido no ha funcionado- suspiró Anna.
Mientras tanto, James, que había ido a la biblioteca como último recurso de encontrar paz, pues las de su club, seguramente no habrían pisado una en su vida, se encontró allí con una cabellera roja, que de repente, lo sacó de sus casillas.
- Evans, sé que fuiste tú- declaró rotundamente James.
Lily levantó la mirada, confundida. Estaba hasta el tope de deberes.
- Primero Potter, esto es una biblioteca, no se puede subir la voz- dijo en voz baja-. Segundo, no tengo ni idea de lo que hablas y tercero, estoy ocupada.
- Evans, por favor, no disimules, sé que tú le enviaste la carta a Peter- dijo James.
- Cuando tengas pruebas avisas a un juez y me denuncias- murmuró Lily, sin hacerle ningún caso.
- ¡Evans, escúchame!- le exigió James, pero quizás en un tono demasiado alto, por que la bibliotecaria se acercó.
- ¡Señor Potter, señorita Evans, les ruego que abandonen la biblioteca!- les exigió, con cara de malas pulgas.
Lily le dirigió una mirada de odio reconcentrado a James, y furiosa, recogió todas sus cosas.
- Gracias, Potter, por tú culpa me han echado de la biblioteca- comentó, enfadada Lily, con la intención de irse, pero James la retuvo.
- Tú no te vas de aquí hasta que confiese que has escrito tú la carta y la has enviado- negó James, mirando a Lily a los ojos.
- Ya te he dicho que no sé de qué hablas, ¿por qué no te vas con tus paranoias a otro sitio?- ¿Por qué estaba tan confusa? Tenía que aclarar sus sentimientos, pero, ¿cómo?
- No son paranoias- James estaba convencido de que había sido ella-. Confiesa, Evans.
Y entonces, Lily se dio cuenta de que sólo había una forma de averiguarlo. No tenía nada que perder... Sólo podría saber si sentía algo por él si le besaba de nuevo. Y James, comprendiendo una fracción de segundo antes lo que estaba a punto de hacer la chica, y no opuso ninguna clase de resistencia.
Anna y Remus, que volvían hacia la Sala Común, comentaban:
- Bueno, ya que la operación no ha dado resultado con Sirius y Susan, ¿qué te parece intentarlo con James y Lily?- propuso Remus, pero al doblar la esquina, Anna comentó.
- Aunque a ellos no parece que le hagan mucha falta- James y Lily se estaban besando.
CONTINUARÁ...
Wolas!! Les gusto el final?? Jejeje, asi se qedan para el proximo chap, dl q solo dire q se va a titular:
LA ¿SEPARACIÓN? DE LOS MERODEADORES
Conestare a los reviews:
Ely-Barchu: Olas!! Jejeje, me alegra q t aya gustado, ojala q actualics pronto, q toi deseando leer tu fic, q ya sabs q ta mui weno, intentar io tb actualizar pronto, a vr si la navidad me sube el animo i puedo actualizar ants, ok? Muxos besotes, wapisima!!
Josesita: Pos ya vz, aqi Bellatrix estropeando todo, pos sip, Peter gay, un sep, siempr m dio la sensación d q era gay y como James no lo corrspondia, por lo vendio a Voldemort pa q pagara x no quererlo... Jajaja, q lok toi, lo sep, es q avcs se me va la pinza... A vr si actualizo antes, ok? Muxos besitso, wapa, q t los mereces!!
Pauline Potter: Olas, wapa!! Gracias x tus 3 reviews, ep ?? Eso me subio la moral, ves?? Aun qeda gent wena en el mundo q se compadec d los demas... Jajaja, en fin, ma alegra q t aya gustao el capi 8, ya sabs al menos la primera part dl plan d Bellatrix i to eso... En cuento a lo d Peter James abra q esperar no al siguient capi, sino al 13 pa q welbana a hablar entr ellos... eAsi, q paciencia, xik!! Un besote, wapa, cuidat, preciosa!! P.D: Me gusta tu nuevo Nick!!
Karipotter: Jejej, sip, Snapy y bellatrix son odiosos, d momento no se descubr q fueron ellos, ya vz a James cree q fue Lily... mira q pensar eso, 1 qen se le ocurre?? A mi, xq io lo escribi!! xDD En dejemoslo, q kndo empiezo con cosas raras no akbo ni mañana, m alegra q t gustara el cap, espero q el siguient sea d tu agrado, muxos besos!!
Algida: Olas, preciosa!! Aqi actualizando d nuevo, ep?? Weno, m alegra q t gustara, no importa q no lo supieras, io soi clement i t perdono... Jajaja, en fin, la vdd es q la rata es un asco, sip, a vr q pasa ahora entr ella y James... Ya m lo toi imaginando... Acss!! En fin, un besito, wapisima, intentare seguirlo pronto!!
Trini: Jajaje, pos si, en mi fic Peter es wai.. un sep, siempr m parecio q lo era.. no m preguntes, es algo q salio d mi kbeza lok. En fin, ya vizt q no beso a tu James, no t preocups, q no creo q lo consiga... De moment.. Jajaj, q mala soi xDD. Q bueno q t gust, eso es un regalo Navideño adelantado... Soi feliz!! Jejej, ves lo segui pronto, intentar acerlo aun pronto la proxima vz... Un besito, wapa!!
Weno, a djar reviews, q son regales Navideños adelantados para esta escritora!! Muxos besos!
