Cáp. 11: "Viviendo en un mundo sin ti… Imposible"
En la estación de trenes, Draco esperaba que le enviaran el traslador, pues al llegar lo había devuelto, pensando que tardaría unos días antes de regresar… pero su sorpresa había sido encontrar a su retoño llorando por los rincones.
Tanto llorar lo había cansado y dormía sobre el banco de la estación, Draco ya estaba desesperado porque no regresaban con el objeto y con eso, podía ir de inmediato a Londres, sin tener que esperar el próximo tren…
Además no quería que su hijo se resfriara…
Se alejo unos momentos, buscando, cuando de repente, por el otro extremo de la puerta, apareció el pelirrojo miro a todos lados y miro el bulto durmiendo sobre el banco… El pelirrojo saco su varita, porque la estación lucia solitaria y se acercó con cuidado a donde ese bulto, descubriendo a pocos pasos que era Scorpius durmiendo con profundidad…
-No te atrevas… a hacerle daño – de pronto salio Draco de las penumbras – Porque no me importaría, en serio, ir a Azkaban, si le tocas un solo pelo a mi hijo…
Ron se volvió a ver a Draco con varita levantada, pero él, estaba desarmado, solo bebía un poco de té. Los dos hombres se miraron con cara de pocos amigos y pensaron lo mismo en ese momento.
¿Por qué con tantos chicos y chicas que había en el colegio, sus respectivos hijos tenían que haberse enamorados? Sobre todo Draco, ya que nunca se había imaginado que Scorpi se fijase en la hija de Potter o en la de Weasley… pero había sucedido… estaba ahí, con el corazón roto por esa causa.
Ronald guardó la varita y miro un segundo a Scorpius, el chico si que se parecía a su padre, pero con facciones más suaves y un poco más atractivas quizás… ¿Cómo no se iba a fijar Rose en el? Pero quizás era solo la fachada y en el fondo…
-Iba a hablar con el – dijo Ron dándole la vuelta – Pero dado que está durmiendo…
-No te preocupes – aclaro Draco la garganta – Nos iremos en cuanto traigan el traslador… como ya no tenemos influencias, pues nos hacen esperar, pero en cuanto nos vayamos… me encargaré de que mi hijo no vuelva a ver a tu hija… en su vida…
-¿Sí?
-Es lo mejor… Nosotros desaparecemos y ustedes viven felices para siempre… Debo confesarte Weasley, que al ver a mi hijo en estas condiciones, me arrepiento de no haberlo inscrito mejor en Durmstrang… Pero ya no hay remedio… Nos iremos, así que mejor regresa por donde viniste porque no voy a permitir que le hagas daño a mi hijo…
-Lo siento Malfoy, pero no se pueden ir…
-¿A no? ¿Y porque no?
-Tenemos que hablar…
-¿Sobre qué?
-No me gusta, no me enorgullece… lo que menos pensé es… que… tu familia y la mía… nunca seremos amigos y lo sabes bien…
-¿A que viene todo esto?
-Rose… mi hija… creo que ella ha estado enamorada de tu hijo… desde hace años… pero ella pensaba que… el no… y esa chica, Tara, le dijo que… tu hijo la quiere…
-Tonterías adolescentes Ronald… se le pasará
-¿Pasarle, pasarle? – Gruño furioso - ¡Mi hija a estado como un zombi desde que salio de la escuela, no come, no duerme, se la pasa llorando por los rincones! ¿Y porque? ¡Porque tiene ese estúpido enamoramiento por tu hijo! ¡Y para ser pasajero ya se tardo! ¿No crees?
Los ojos amenazaban con humedecerse y no quería tener ese gesto de debilidad, ante el rostro sereno y adusto de Draco. Tomo un segundo aire y suspiró.
-Daría cualquier cosa para que ella se olvidara de tu hijo en un segundo… pensé que al enviarla aquí de vacaciones, con mi hermano charlie, estaría lejos de todo y podría dejar de pensar en el, se mostraba muy entusiasmada… ¡Pero lo estaba porque sabía que lo encontraría aquí!
-¿Y que quieres que haga? Ya te dije que me lo llevo, me lo llevo y en tu vida nos vuelves a ver… Mi prioridad principal es mi hijo y por el, soy capaz de todo.
-¡Yo también por Rose! Y por eso no puedo permitir que te lo lleves
-¿NO? ¿Por qué no?
-¿Quién te dice que no lo encontraría de nuevo? ¿Quién te asegura que no lo buscaría para seguir atormentándose más? Pero de una cosa si estoy seguro… Rose en este momento lo necesita… y yo necesito que le devuelva su estabilidad emocional…
-Increíble…
-Sí… increíble… Rosie será todo lo inteligente que quieras, pero en cuestiones amorosas, resultó igual que su madre, un verdadero desastre…
-Y con pésimos gustos – agregó Draco desafiándolo y alzando una ceja en tono divertido - ¿O no? Ella se fijo en ti y tu hija, se fija en mi hijo… Pésimo…
-No eres divertido Malfoy…
-De todas maneras el daño está echo… mi hijo ahora está mal y hablar contigo en estas condiciones…
-No te lo lleves… quédate un par de días… mañana por la tarde, podría hablar con el y…
-No dejare que lo amenazas ni que le profieras insultos…
-No lo haré… solo quiero hablar con el… sobre Rose.
Draco lo pensó un segundo, de todos modos, el trasladarse a esa hora a Londres y luego a su casa, aparte, todo el cansancio emocional y Scorpius sumamente agotado…
Cuando Scorpius abrió los ojos… no estaba en la dura banca de la estación, si no sobre una mullida cama. La luz del sol naciente entraba débilmente por la ventana y se fijo en la hora, estaba amaneciendo.
-¿Papá? – Se incorporó de la cama y lo vio, sentado en una mesa escribiendo algunos pergaminos
-Descansa, Scorpius… aunque si tienes hambre, en la mesa hay algunas cosas…
-¿Qué estamos haciendo aquí, donde estamos? ¿Cómo me trajiste?
-En Rumania, en un hostal… y estabas tan somnoliento que te maneje como si fueras un maniquí…
-¿Por qué no nos fuimos?
-Porque… paso algo…
-¿Qué cosa?
-Ron Weasley vino en la madrugada a la estación, quería hablar contigo…
-¡Oh! ¿Te insulto, te dijo algo? ¿Por qué no me despertaste?
-Tranquilo, no pasa nada… pero me pidió que no nos fuéramos, que quiere hablar contigo…
-¡No! ¡Tu le hubieras dicho que ya nos vamos, que dejare en paz a Rose y que no me volverá a ver jamás!
-Se lo dije…
-¿Y entonces? ¿Quiere insultarme personalmente?
-Pues… en realidad… me dijo que… Rose esta sufriendo… por ti…
Scorpius se incorporó en la cama… mirando fijamente a su padre que seguía escribiendo sobre el pergamino con parsimonia… y como no le decía nada más, aquello le desesperó.
-¿Sufriendo por mi… por mi culpa? ¿Por qué supuestamente la insulte?
-No – Suspiró y se puso de pie envolviendo la carta y amarrándola a la pata de una lechuza que yacía sobre la ventana.
-¡Papá, dime!
-Ronald dice que su hija sufre por ti… porque también te quiere, que también le has gustado desde que estaban en la escuela… Que no duerme, no come y llora por todos lados por ti…
-Mentiras…
-No me enorgullece, no me agrada y claro que él y yo jamás seremos amigos, en eso quedamos claro anoche… Pero el parecía muy seguro de lo que me decía… le preocupa Rose, cree que tal vez necesite… hablar contigo… para que aclaren sus sentimientos… si es amor o solo algo pasajero…
-Rose… Rose me… ¿Rose me… ama?
-Bueno, tanto como que sea amor, no lo se hijo… Por eso quise que nos quedáramos, para que hablaras con ella y pusieran sus cartas sobre la mesa… es una oportunidad ¿No lo crees? –
Pero pregunto al viento, porque cuando se volvió, Scorpius ya no estaba, había salido apenas y el había dicho que quizás… y sonrió…
Aww! Bueno, yo esperaba que Rose se le arrodillara y le pidiera las merecidas disculpas, pero bueno. xD! Lo bueno es que Scorpius ya lo sabe!
¡Corre, Scorpius, corre! Porque es obvio que Rose no se diganará a ir a buscarte de tanto llorar. u.u
Buhhh! A ver si ahora Rose no se lo niega todo! S:
