Nada más quería agradecerles por leer y dejar reviews, me alegra mucho recibirlos y leo con atención cada uno, hacen que valga la pena seguir escribiendo el fic.
Si me siguen escribiendo no abandonaré la historia, aunque tarde verán que no la dejaré de lado.
27 Enero 2013
La fogata
"En el instante es que comienzan a creer en algo, eso empieza a cobrar poder sobre ustedes" - Simon Holt
PDV de Amy
La directora de Medianoche y yo estábamos sentadas en su oficina, la puerta cerrada, los muebles pulcros y las aves construían sus nidos lejos. El escritorio se interponía entre las dos, la señora Bethany revisaba los papeles de Bree, Diego y Fred con sus finos dedos pálidos y las uñas pintadas de carmín.
—Debo admitir que me sorprende, señorita Roux. –Dijo la señora Bethany con su habitual tono condescendiente. –Ha tomado bajo su custodia a tres neófitos. Como directora de esta respetable institución estoy obligada a inquirir por el motivo tras esa caritativa acción.
—Charlotte. –Le respondí, entrecerró los ojos pero, por lo demás, paso por alto que yo utilizara su nombre. –Hice una promesa, y sabes bien que siempre cumplo mi palabra.
—Nos conocemos desde hace décadas Amy, y eres de las pocas personas que jamás ha tenido debilidades. Pensé que tal vez eso hubiera cambiado.
Desvíe la vista a su escritorio, enfoqué mi atención al retrato de un hombre que desde siempre había acompañado a la señora Charlotte Bethany.
—Yo te ayudé Charlotte. –Continué en un murmullo. –Te hice ver las ventajas de esta nueva existencia, vi como fundaste el internado. No me pasa desapercibido que planeas algo grande.
—Tendrás la apariencia de una adolescente, no obstante, tu experiencia en el mundo te precede.
—Te respeto Charlotte. Conozco bien quién eras y en quién te has convertido. Pero no debes olvidarte de quién soy yo.
—No lo olvido. Sin embargo, si yo decidiera hacerte participe seguramente te opondrías.
—No vine aquí para descubrir tus planes, vine para vigilar a Bianca de cerca —Ella arrugó la nariz aunque fue casi imperceptible— y cumplir mi promesa de mantener a salvo a los restantes neófitos de Seattle.
—Debí suponer que tú estarías detrás del cese de sus actividades.
—Los Cullen organizaron todo, sabes que esos neófitos estaban en su territorio.
—Si eso es todo, no me queda más que decir que tú y tus jóvenes pupilos son bienvenidos.
—Gracias.
Me marché con aires taciturnos rememorando a otra pupila con el corazón destrozado que había tenido muchos años antes.
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PDV de Bianca
Edward me había dicho que los fantasmas en efecto existían, Vic se burló de que yo siendo vampira no creyera en otros seres sobrenaturales, sobre todo después de ver a los lobos de la Push.
—Bianca, ¿estás escuchándome? —Me preguntó Raquel un poco fastidiada. Caminábamos por los pasillos hacia nuestra próxima clase.
—Eh, ¿qué?
Rodó los ojos.
—Tenemos que hacer un trabajo en equipo con Clementine. ¿Te acuerdas?
—Creo que no podré ayudarles mañana.
—¿Por qué no?
Antes de que pudiera responderle, Edward se abría paso con su natural elegancia entre los estudiantes para llegar hasta nosotras.
—Buenos días, Raquel, Bianca. —Nos sonrió.
Raquel lo saludó cortésmente, lo cual era muchísimo decir de los meritos de Edward, a mi amiga le disgustaban profundamente los prototipo Medianoche. Noté que Vidette, Genevieve y Courtney se comían a Edward con los ojos. Patrice me dedicó una sonrisita como de disculpa.
—Bianca, sólo quería asegurarme de que nuestros planes para mañana siguen en pie.
—Sí. —Levanté la vista y le sonreí.
Asintió con la cabeza y se alejó.
—¿Tú y Edward irán juntos a Riverton mañana? —Raquel quiso saber.
—Así es.
Clavó la vista al frente y no volvió a hablar, llegamos a nuestro salón y ocupamos nuestros lugares de costumbre.
—A ti te pasa algo raro. —La acusé.
—¿De qué rayos hablas?
—Le has estado dando vueltas a algo, ¿qué es?
Resopló y dijo: —Primero Lucas y Balthazar, ¿y ahora Edward? —Me miró escéptica.
La vi sin parpadear decidiendo si gritarle o estallar en carcajadas.
—Sólo somos amigos. —Conseguí decir al fin.
No pareció creerme.
—Él y Bella siguen saliendo. —Aclaré. —Ella es como una hermana.
Raquel se encogió de hombros y desvió su atención hacia su libreta.
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Cuando volví a prestar atención ya era sábado por la tarde y me alejaba de Riverton en el coche de Edward. Él me había dicho que me ayudaría a alejarme de los ojos vigilantes de la señora Bethany cuando él fuera a ver a Bella para que yo pudiera estar con Lucas. Sin embargo, en esta ocasión no nos encontraríamos con ninguno de los dos. Íbamos a visitar a la familia de Edward, él creía que Carlisle podría saber algo sobre el niñito fantasma que Vic y yo habíamos visto.
Los alumnos humanos ya se habían dispersado por las distintas tiendas de Riverton; Raquel y Vic se habían dirigido al cine para ver un maratón de Parque Jurásico. Por esta vez, yo no me había visto en la necesidad de mentirles a mis padres. No les dije lo de los fantasmas, pero a ellos no les molestaba que pasara tiempo con Edward y sus hermanos.
El volvo plateado corría a una velocidad poco segura, yo me aferraba fuertemente con las manos al asiento viendo como Edward incrementaba la velocidad. Él notó mi nerviosismo.
—¿Pasa algo malo?
—¿Siempre conduces así?
Divertido, rió entre dientes.
—Nunca me han multado. —Me guiñó un ojo y no fue complicado imaginar por qué a Bella le gustaba tanto.
—Entonces, tú nunca has visto a un fantasma.
—No. —Confirmó.
—Y aun así sabes que existen.
—¿Tus padres nunca te han hablado sobre los espectros?
—Me contaban historias cuando era niña, pero creí que los fantasmas eran como el coco o algo por el estilo: un invento.
—El coco es real. —Dijo con aplomo observando la carretera.
—¿Te estás burlando de mí?
—No. Aunque el coco es más problema de los humanos que nuestro. Y volviendo al tema, Celia y Adrian debieron decirte que tuvieras cuidado con los espectros.
Guardé silencio.
—No te sientas mal, eres muy joven con el tiempo conocerás más del mundo.
—¿Qué más existe? —Una curiosidad en aumento me inquietaba. —¿Brujas?, ¿Hadas? —Cuestioné ávidamente. —Ya sé que los hombres lobo son de verdad.
Edward rió de buena gana.
—No. Los lobos de la Push son metamorfos, que se conviertan en lobos es mera casualidad, pudo haber sido cualquier otro animal. Por supuesto, están las brujas y hombres lobos auténticos, de los que se transforman con la luna llena. Nadie me ha informado sobre hadas. —Tenía un brillo burlón en los ojos.
—Todavía no me creo lo del coco. —Le reté.
—Los humanos tienen distintos nombres para los seres que somos diferentes a ellos, -en la Push nos conocen como los fríos- las criaturas que se suelen identificar con el nombre de coco, también son denominados como voradores. —El rostro de Edward se nubló con esa última palabra, la diversión había desaparecido de sus pupilas y el ambiente se había tornado gélido.
—Tú dijiste que esas cosas no son un problema para los vampiros. —Susurré un tanto asustada.
Edward relajó las manos que habían estado aferrando duramente el volante.
—Es verdad. Los vampiros no nos asustamos fácilmente y no tenemos que dormir si no queremos.
—¿Y por qué crees que los fantasmas rondan Medianoche? —Traté de regresar la conversación a su punto original.
—Los fantasmas encantan casas, pero por lo general se mantienen alejados de los vampiros.
—¿Por qué?
—Nos temen tanto como nosotros a ellos.
—Los espectros no tienen sangre… —Vacilé. —¿o sí?
—No lo sé. —Suspiró y arrugó la frente. Se veía preocupado.
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PDV de Bree
Amy nos había arrastrado a la fiesta que Courtney y Samuel habían organizado con ocasión de la primera salida de los humanos a Riverton. Podíamos relajarnos y actuar como vampiros para variar. Patrice y compañía habían encendido una fogata; algunos vampiros flirteaban, otros reían con sonoras carcajadas. Amy nos había dicho que muchos de los vampiros de la escuela tenían siglos de existencia o como mínimo varias décadas, no obstante, tenían aspecto de adolescentes y la mayoría del tiempo se comportaban como tal.
Balthazar, Ranulf, Amy y Fred conversaban animadamente, bromeaban como todos los otros. Diego me dirigió una mirada elocuente y fui tras él. Creí que Fred nos seguiría, supuse que no querría quedarse solo con ellos, pero no lo hizo, en cambio observaba divertido a Amy y sonreía a lo que fuera que ella estuviera diciendo.
—¿Qué piensas del internado hasta ahora? —Me preguntó Diego casualmente, su denso y oscuro cabello rizado refulgía con las llamas de la fogata.
—Para ser honesta, es igual que una escuela cualquiera. —Me encogí de hombros, Courtney y sus amigas no eran muy distintas de las chicas tontas que asistían a la misma secundaria que yo cuando era humana.
—¿Quieres quedarte?
Me tomó con la guardia baja.
—¿Tú no?
—No está mal. —Admitió, llevaba las manos en los bolsillos del pantalón y cambió el peso de un pie a otro. Se le daba bien actuar humano. —Amy nos da toda la sangre que necesitamos y nos ha prestado dinero para comprar lo que queramos.
Cierto, nunca había estado tan bien en toda mi vida. Tenía a alguien que se preocupaba y cuidaba de mí. Bueno, también Diego lo hacía, pero era diferente. Amy había comprado la más nueva consola de videojuegos para Fred, una colección de diversos discos de música para Diego y muchos libros para mí.
—Estás aburrido. —Adiviné.
Diego se rió y me puso una mano en el hombro.
—Eso es porque nos obligan a ir a esa clase de tecnología moderna. ¡Yo sé usar un celular! Nací con un chip integrado. —Diego exageró los ademanes que hacía para verme reír y funcionó.
Cuando pararon los espasmos de risitas Diego me abrazó y yo a él. Recargué la frente en su torso e inspiré el dulce olor a canela, me distraía un poco de la sed. Suspiré, sentí que besaba mi cabello. Estuvimos un rato en silencio hasta que su voz me trajo de nuevo al presente.
—He notado que Bianca y Edward se traen algo entre manos. —Habló con voz tan baja que nada más yo podía oírle.
Arqueé las cejas esperando a que prosiguiera.
—¡Parece que el club ninja súper secreto tiene una nueva misión! —Me guiño el ojo.
—¿Deberíamos incluir a Fred en el club?
—Vale.
El murmullo de las demás conversaciones me arrullaba, era extraño volver a tener una vida normal, como antes. Charlar sin estar intentando predecir cuando el otro se te echaría encima para arrancarte un brazo.
Diego bajo la vista para verme a los ojos, sus iris ya no tenían ese resplandeciente color rojo, en cambio brillaban de un fuerte color anaranjado. Pensé que me besaría, pero entonces fijo la mirada en un punto sobre mi cabeza y se rió entre dientes.
—¿De qué te ríes?
Iba a voltear cuando oí unas pisadas en las escaleras del castillo, –mis sentidos todavía eran más agudos que el resto de los vampiros quienes al parecer ignoraban ese ruido-. Diego también lo había escuchado y como si no fuera gran cosa dijo: —Ya nos pescaron.
—Van a hacer una redada en la fiesta. —Aseveró Ranulf que acababa de materializarse junto a nosotros.
—Todos los años es lo mismo. —Balthazar sonrió y se le formaron unos hoyuelos en las mejillas.
—¡Hora de irnos! —Exclamó Amy con tono cantarín.
Los seis corrimos hacia los establos, saltamos sobre ellos con sigilo y de ahí fue fácil colarnos por una de las ventanas de Medianoche. Oía el alboroto que se había armado afuera, por fortuna los profesores que no fueron a cuidar a los humanos habían salido para reprender a Courtney y compañía.
—¿Y Patrice? —Preguntó Balthazar.
—Es muy tarde, no podemos salvarla. —Bromeó Diego llevándose una mano al pecho dramáticamente.
Con un movimiento de mano se despidió de mí. Amy y yo nos dirigimos a la torre sur.
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Una vez en nuestra habitación, –la señora Bethany nos había signado el mismo cuarto, una clara señal de preferencia hacia Amy. –decidí hacer lo que pudiera por el club súper secreto ninja.
—Oye, ¿por qué Edward no fue a la fiesta?
—Quería visitar a su familia, los Cullen son muy unidos. —Amy removía sus libros, se veía inquieta.
—¿Y Bianca? Ella es una vampira, ¿no? O lo va a ser, o algo así.
—La verdad no estoy muy segura de eso. —Contestó con aire ausente.
No me estaba prestando atención, me recosté en mi cama imaginando que podría ser lo que Diego había visto que le causó tanta gracia y preguntándome si era cierto lo que decía sobre Edward y Bianca, ella se veía algo ojerosa como si no pudiera dormir.
¡Gracias por leer!
Review = Autora Feliz :D = Capítulo nuevo
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