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Las parejas fueron repartiéndose en sus coches de la siguiente manera: Carlisle y Esme, acompañados por Sue y las niñas, se fueron en su mercedes negro; Jasper y Alice en el porsche amarillo de ésta; Emmet y Rose en el descapotable rojo de ella; y, por último Edward e Irina se subieron a su volvo gris.

Los primeros en llegar a la fiesta fueron el doctor Cullen, su esposa y la señora Sue, que venía vestida de la señora Potts, con las niñas.

El evento se celebraba en uno de los grandes salones que había en el centro de Los Ángeles; el cual estaba rodeado por un gran jardín en el que podía verse multitud de variedades de rosas, aclamídeas, tulipanes… por lo que daba la impresión de estar adentrándose en el mismísimo paraíso para llegar a la entrada de una gran sala de baile.

Nada más pasar, había una gran escalera, la cual se dividía en dos y en su centro se contemplaba un trípode que sostenía un cuadro enorme, tapado por una especie de sábana y a su lado un atril.

El salón estaba atestado de gente. Todos iban vestidos con sus disfraces a cuál más estrambótico: Pocahontas, Marilin Monroe, Batman, Robín, el Papa Pio X, el zorro, Sherlock Holmes, Drácula, Dorian Gray, Los cuatro fantásticos, el fantasma de la ópera, Eduardo Manos tijeras, Traje de carne… y muchos más.

En un principio pensaron que lo mejor sería quedarse cerca de la entrada para esperar a los demás, pero al ver que se retrasaban, y la gente seguía entrando, decidieron ir al interior y así evitar una aglomeración.

Cuando apenas habían dado dos pasos hacia su destino, una voz que se les hizo familiar, les llamó a sus espaldas. Se trataba del presidente de la fundación Swan, el señor Black.

-¡Doctor, Cullen, cuánto tiempo!- exclamó ofreciéndole su mano-.

-Jacob, no te había visto, o tal vez debería decir que no te he reconocido, amigo.-contestó Carlisle. El muchacho de unos veinticuatro años, alto, y un cuerpo atlético, se echó a reír en respuesta. Pero era cierto, estaba irreconocible en su disfraz de vampiro-.

-Es cierto, sin embargo… he de reconocer que a usted le sienta increíble su disfraz de pirata y, por su puesto, a su encantadora esposa Esme…-continuó- Sólo diré señora,… a sus pies- le dijo Jake haciéndole una leve inclinación a la señora Cullen-.

-Gracias, Jacob. Hacía tiempo que no nos veíamos, pero no has cambiado nada- le correspondió Esme con una sonrisa-.

-¿Dónde están los demás? Estamos esperándoles a todos para dar comienzo al evento principal- les dijo girando su mirada hacia la zona en la que se veía el atril-.

Esme y Carlisle le miraron sorprendidos. No sabían de qué les estaba hablando el señor Black. Al ver sus caras de sorpresa y desconcierto, Jake se apresuró aclarar:

-Como saben, yo soy el presidente de la fundación Swan, en realidad, el presidente en funciones. El sustituto de la que no sólo es la cabeza principal de la institución sino también, una mujer irreemplazable e indispensable para todos. Por lo que, tras proponerlo en la reunión de la junta, hemos querido rendirle un pequeño homenaje a…

Ya no pudieron seguir escuchando. No podía ser. Eso sería terrible…

Carlisle y Esme se miraron y ambos tenían sus rostros desprovistos del color natural de sus mejillas, que aunque se disimulaba con el maquillaje que acompañaba a su disfraz, se percibía con claridad junto a sus ojos saliéndose de sus órbitas, reflejado el miedo.

-¡No!-gritaron ambos a la vez tan alto que todos los presentes a su alrededor que estaban charlando, bebiendo y, bailando, siguiendo el compás de la música, se giraron para comprobar a qué venía tal alboroto-.

-¿Qué ocurre?- preguntó Jake extrañado por la reacción tan desmedida de ambos-.

-Edward estará aquí…-dijo Esme en un susurro y haciendo grandes esfuerzos para que su voz expresase una tranquilidad que no sentía-.

-¿Y? No creo que él se moleste porque yo…-replicó Jacob con el ceño fruncido-.

-No es eso, Jacob…-se apresuró Carlisle- Es sólo que él no recuerda.-Contestó completamente consternado-.

-¿Cómo que él no recuerda? ¿Qué es lo que no recuerda?- Jacob no llegaba a comprender a qué se referían-.

-Él no recuerda a…

-Bella-contestó Sue que se atrevió a intervenir en la conversación al ver que los señores Cullen habían quedado sin voz y muy nerviosos-.

-¿Cómo que él no la recuerda? Entonces, ¿Por qué Blanca está con él?

En ese mismo momento Jacob le había visto llegar junto a su hermano, su esposa y, colgada de su brazo, una rubia despampanante.

-Ah, entiendo. Pero, por lo que parece, eso es algo sin importancia- masculló entre dientes; pero su tono de voz evidenciaba a las claras su disconformidad ante lo que sus ojos veían-.

-Jacob, por favor…-imploró Esme en un balbuceo, al ver la furia que sus ojos desprendían y girándose comprendió el porqué de su reacción. Ella suspiró y una mueca de tristeza intensa se dibujó de nuevo en su rostro mezclado con miedo-.

-¡Jacob, amigo!, ¿realmente eres tú? ¡No lo puedo creer!- exclamó Emmet acercándose hasta donde se encontraban- ¿Cómo has estado? ¡No vuelvas a desaparecerte por tanto tiempo, eh!- le advirtió en tono amenazante pero claramente de broma- Se te ha echado en falta. Rose, cielo, ¿te acuerdas de Jake?- le preguntó a Rosalie que venía conversando con Irina y Edward dos pasos por detrás-.

-¡Claro! ¿Cómo estás?- le preguntó Rosalie dándole dos besos en sendas mejillas-.

-Bien, gracias. Y tú sigues tan bella como siempre- le respondió Jacob con un abrazo-.

-Y tú tan zalamero…-contraatacó Rose rodando los ojos. Los tres se echaron a reír-.

-Oh, Edward, ¿recuerdas a Jacob Black? Es un viejo amigo de la familia-dijo Emmet al ver el gesto de extrañeza en su hermano pequeño-Él y yo coincidimos juntos en el equipo de la universidad.

-Oh… Encantado, señor Black-dijo Edward tomando su mano fuertemente-.

En el momento en que ambas manos se estrecharon nuevas imágenes, como pequeños fogonazos, llegaron a su mente…

-¡Esme, ha llamado Jake! – decía una muchacha de unos dieciocho años. Ojos color chocolate, bajita, llevaba el pelo recogido en una coleta alta y saltaba completamente excitada, entrando cual vendaval por la puerta de la cocina- Me ha dicho que vendrá a recogerme para pasar el fin de semana en la Push… esto… ¿puedo ir por favor, por favor?- le preguntaba a su madre que estaba ayudando a Sue con el desayuno, haciendo un tierno puchero con sus labios carmesíes-.

-Este fin de semana…-la joven sólo asintió con su cabeza, expectante- Está bien hija, pero debes llamarme en cuanto llegues; y por supuesto, avisarme para ir a recogerte a la aeropuerto. El lunes comenzarán las clases, señorita-.

-¡Gracias Esme!- exclamó dándole un gran beso en la mejilla- ¡Debo ir a preparar la maleta!- saliendo como una exhalación hacia el piso de arriba-.

Edward y Emmet, que se encontraban en la cocina en ese momento desayunando, permanecieron sin intervenir.

Em estaba feliz de ver de nuevo contenta, risueña y radiante a su hermanita y sólo se echó a reír.

-Lleva hablando de la visita de Jacob durante dos meses. Me alegra que por fin vuelva a mostrar su hermosa sonrisa por completo- declaró mientras continuaba comiéndose el último bocado de su tostada-.

Edward bufó pero no pronunció palabra. Emmet al ver que permanecía en silencio pero con fuego en su mirada quiso saber:

-¡Vamos, Edward! ¿Qué es lo que tanto te disgusta?

-¿A mí? Nada- respondió Edward con fingida indiferencia, pero sin quitar su mirada de la puerta que momentos antes había traspasado la joven-.

-¡A otro perro con ese hueso, hermano!- replicó Emmet- Sé que estás molesto. Lo que no sé es el porqué así que… ¡suéltalo ya!

No es nada. Es que simplemente no me gusta que cada vez que llama "su querido Jacob"- dijo Edward haciendo comillas en el aire- ella se olvida del resto que estamos con ella siempre. La última vez que él estuvo aquí, no pude verla en una semana y…-se mordió la lengua-.

-¿Y qué, Edward? ¿Qué ibas a decir cuando te has mordido la lengua?- continuó insistiéndole su hermano-.

-Yo no me he mordido la lengua, Em- replicó Edward haciendo un mohín y lanzándole su mirada letal-.

-¿Ah, no?- le picó para que por fin le dijese a qué venía tal enfado repentino, momentos antes habían estado tranquilos y relajados haciéndose bromas entre ellos-.

-Es que simplemente me sacas de mis casillas, Emmet- repuso Edward levantándose de su silla rápidamente y dejando su plato y demás útiles en el fregadero, se dispuso a salir de la cocina-.

Pero cuando se disponía a ello, Emmet le interceptó y pronunció:

-Creo que lo que realmente te molesta, hermanito, es pensar en la idea de que ella le preste más atención a Jacob que a ti. Porque temes que ella ya no esté ahí para ti. Eso hermano, tiene un nombre CELOS- le dijo carcajeándose-.

-Estás loco Em, y no dices más que tontería. Bells… ella es como mi hermana.

-¿Qué es lo que realmente te asusta, Edward: Que Jake acapare toda su atención haciendo que se olvide de ti, o que yo esté en lo cierto cuando digo que tú te mueres de rabia y celos? No lo puedes negar, hermano. Ella siempre ha estado muy unida a ti desde que llegó. Gracias a esa jovencita no te hundiste tras tu ruptura con Ángela y no has salido con nadie desde entonces; además, todo tu tiempo libre lo pasas con Sara y ella-.

-También paso tiempo contigo, Rose y nuestros padres, Emmet- Edward no quiso dar su brazo a torcer a pesar de saber que su hermano le había calado a la primera-.

-Sí, pero la mayor parte de tu tiempo lo pasas con ellas dos. No lo niegues.

-Yo…simplemente disfruto mucho pasando tiempo con ambas y además… siempre me ha ayudado a cuidar de Sara y…cuando Black aparece en escena todos los esquemas se desmoronan y debo reorganizar todo de nuevo y eso me exaspera-.

-Como tú quieras, hermano, sigue negando la evidencia. Tarde o temprano, te darás cuenta tú solito- salió guiñándole un ojo y con una sonrisa de superioridad en sus labios-.

Edward no comprendía nada. Estaba seguro que nunca antes había visto ni oído hablar de Jacob Black, entonces, « ¿por qué tenía esos extraños flashes? ¿Quién era la muchacha que aparecía en ellos, la cual parecía ser una parte y una persona esencial en su vida? Y sobre todo, ¿por qué cuando le vio sintió una furia irracional hacia aquel desconocido?»

Hasta la semana que viene, si les ha gustado espero ver pronto sus reviews. Y los disfraces están en el blog. recuerdosdesdeelcorazon. blogspot. com. es