Lo siento, lo siento, lo siento y un millón más de disculpas! Se que dije que actualizaría más seguido pero la vida de estudiante es imprevisible y a mí me la complican por semanas... al menos ahora tengo unos días tranquilos así que aprovecho para subir este capítulo :'D (intentaré subir uno nuevo de Sisterly love en los próximos días también).
Bueno, como siempre gracias a los lectores (dejaos ver más!) a los favorites/follows y, especial amor y cariño a los que me comentáis: Basthest, MClementineD, Liz-House, paola-enigma, Nomit, MissRegal93, violetolmo y Akton30. Que el señoh os lo pagueh con musho hamol y musho hijo miarmahs (L) okya, el estrés está afectando a mis neuronas :'c
No pienso hacer un solo comentario de la serie de OUAT porque porque... dios, odio a esos guionistas EN SERIO. Sufro cada semana.
Un beso y un abrazo a todos y os dejo con este capítulo (el de hoy viene cargado de politiqueo del cual no tengo ni la más mínima idea así que no seáis muy severos conmigo *lagrimita*), a ver qué os parece!
Capítulo 12. Juego sucio
Las semanas habían pasado más rápido que de costumbre y, quizás, el hecho de haber estado ocupada prácticamente las 24 horas del día había contribuido a ello. Regina se dejó caer en el sofá del Granny's y suspiró con pesadez. Las elecciones municipales de Storybrooke no eran ni por asomo como las de Boston pero, aun así, la carga de trabajo había sido parecida. El mayor obstáculo había sido llegar a unos ciudadanos que ni siquiera sabían de su existencia unos meses atrás: el esfuerzo estaba resumido en innumerables charlas en centros como escuelas, hospitales e incluso el convento de la ciudad.
- Parece que estás cansada. ¿Cómo llevas los últimos días? - una mano se apoyó en su hombro derecho y Kathryn apareció a su lado, luciendo una amplia sonrisa.
- De lo único que tengo ganas es de que todo termine ya... estoy exhausta y a penas he podido pasar tiempo con mi hijo - lo último lo pronunció con tal resignación que hizo que el gesto de la rubia se tensara.
- Piensa que el debate de esta noche es el último y es decisivo... Con esto se decidirá todo el trabajo que hemos estado haciendo estas últimas semanas - hizo una pausa y se sentó delante de ella - y Henry no ha estado pasándolo tan mal, así ha aprovechado para pasar un tiempo extra con Emma.
- Y eso es lo que más me molesta - balbuceó entre dientes - pero volviendo al tema del debate... - apoyó la cara en su mano izquierda y la miró fijamente - ¿Cuál era ese "as en la manga" que dijiste tener frente a tu ex marido?
- Oh - Kathryn sonrió maliciosamente y arqueó una ceja -. Verás...
Mordió el celo y cortó un pedazo. Odiaba tener que estar ayudando en aquel tipo de trabajo y lo peor es que estaba obligada a hacerlo. Aquella mujer era una chantajista de cuidado.
- Henry, pásame otro cartel - se quitó el celo de la boca y agarró la imagen que su hijo le entregaba - ¿Te parece bien si lo pegamos aquí?
- Sí, no veo por qué no - el pequeño se encogió de hombros.
- Pues aquí mismo - pegó el cartel a una farola, asegurándose que no quedara ningún extremo suelto y que la cara de Regina se viese decentemente, al igual que el eslogan "Como por arte de magia" - eso sí - se quedó releyendo aquella frase - podrían haber escogido un lema mejor... este queda un tanto raro.
- A mí me gusta - Henry sonrió de oreja a oreja.
- Porque eres pequeño, chico - le acarició la cabeza, despeinándolo - vamos, aun nos queda mucha calle que empapelar - tras decir aquello exhaló con pereza y ambos continuaron su camino.
Esas últimas semanas había tenido que relegar la mitad de su trabajo como sheriff a Graham, su ayudante, para poder cumplir la promesa que le había hecho a Regina en un estado de obvia embriaguez. Además, aquello no había sido la gota que había colmado el vaso, no. En añadido a todo aquel caos se le había sumado tener que cuidar durante prácticamente todo el día de su hijo. No es que se quejara de pasar tiempo con el pequeño, al contrario, le gustaba poder estar con él pero el problema estaba en que no sabía cómo ejercer de madre de un chaval de diez años al que no había visto desde el día de su nacimiento. Por suerte, esa noche era el debate final y después de aquello tan solo restaba un día de tranquilidad y el día de las elecciones. "Realmente tengo mis dudas respecto a que pueda ganarlas..." suspiró. Fuera como fuese, debía aguantar hasta el final.
- Si mamá gana... ¿Trabajaréis juntas? - Henry bajó uno de los escalones de la calle y cruzaron la acera.
- Pues sí, técnicamente sí - se acarició perezosamente el cabello y le miró, pensativa - aunque sería más correcto decir que tu madre se convertiría en mi "jefa" - rió sarcásticamente - con lo sargento que es seguro que debe estar encantada con esa idea...
- ¿Por qué? - el niño la miró, curioso.
- Pues porque así podrá hacer prácticamente lo que le de la gana conmigo - sonrió.
- Ten cuidado... es muy exigente - Henry tragó saliva - aun recuerdo cuando ella me ayudaba a hacer los deberes, no podía levantarme de la silla hasta terminarlos.
- Lo tendré, lo tendré - Emma dejó escapar una tímida risa y le recolocó la bufanda a su hijo - ¿Qué te parece si ponemos un par más de carteles y nos vamos a comer?
- Hoy creo que Mary Margaret ha preparado salmón al horno con patatas fritas.
- No me gusta el salmón... - Henry hizo una mueca de asco.
Pues hay que comer de todo, chico – parecía que al fin y al cabo sí estaba retomando su rol como madre.
- ¿Cómo estoy? – la morena respiró hondo y sacudió los pequeños pliegues de su vestido tras ponerse en pie.
- ¡Fabulosa! Realmente estás elegante y sofisticada, seguro que les cautivarás a todo con tu discurso – Kathryn se acercó a ella y le acarició amigablemente el hombro - ¿cómo llevas los nervios? – río con dulzura y la miró a los ojos – imagino que para una profesional como tú esto es pan comido…
- No te creas – Regina dejó escapar un suspiro – siempre entro en pánico antes de subir al escenario – sonrió circunstancialmente – pero se me pasa en cuanto cojo el micrófono.
- A eso se le llama tener vocación, señorita Mills – la rubia habló con tal solemnidad que provocó un estallido de risa en ambas – antes de vayas al escenario me gustaría comentarte algo…
- No, Kathryn, ya lo hemos hablado y no pienso bajarme aun más el escot…
- ¡No es eso! – la cortó, indignada – creo que ya es hora que te diga el "arma" que tengo contra David – respiró hondo - ¿preparada? – la morena asintió y ante su gesto Kathryn se separó unos centímetros y tornó su gesto a un reflejo de completa seriedad – nunca antes te había dicho el verdadero motivo por el cual nuestro matrimonio fracasó… el bondadoso y gentil David Nolan me engañó con otra mujer.
- ¿¡Qué!? – la morena no cabía en sí del asombro - ¿¡Qué te qué!?
- Hacía meses que las cosas entre nosotros no iban bien y yo lo sabía. Mejor dicho… lo notaba. Para cuando descubrí el motivo ya era demasiado tarde. David estaba enamorado de la compañera de piso de Emma, Mary Margaret – tragó saliva – estuvieron viéndose a mis espaldas durante un mes. Finalmente les encontré en la cama un día que no tomaron las precauciones necesarias. ¡Eh! – la cara de Regina era una auténtica oda a la preocupación – pero no pasa nada, lo cierto es que no me dolió tanto como me esperaba e incluso sigo llevándome decentemente bien con Mary, ¿no te preocupes, de acuerdo?
- Aunque me digas eso, Kathryn… no sé cómo tu ex marido pudo hacerte algo así…
- Precisamente – los ojos de la rubia se encendieron – él, que es el representante de un partido que ensalza los valores del matrimonio quedaría completamente desacreditado si dejamos ir este bombazo durante el discurso.
- ¿Eso no sería jugar sucio? – la morena se pasó la mano por la frente y miró con desconcierto a su amiga – no quiero ganar unas elecciones usando algo así, Kathryn, no me parece lícito… a pesar que no le deseo ningún bien a ese hombre por lo que hizo no creo que merezca una humillación pública…
- Regina… - Kathryn sonrió con ternura – eres más buena de lo que pensaba…
- El cambio de aires me ha sentado bien – ironizó con una sonrisa ladeada.
- Sí, pero sigo pensando qu…
- ¡Regina! – el huracán Emma Swan abrió la puerta del improvisado camarote y entró dentro – te he estado buscando – miró alrededor – eh… lo siento si interrumpo al…go… - parpadeó un par de veces, con los ojos fijos en el cuerpo de la morena.
- No pasa nada – le sonrió - ¿Qué quería, señorita Swan?
- El debate comenzará en cinco minutos, creo que ya es hora de ir al escenario – sonrió con nerviosismo – Henry está sentado entre el público, a mi lado, así que te dará ánimos.
- ¿Y usted no, sheriff? – Regina arqueó una ceja, sugerente.
- Oh, vamos, creo que aquí sobro – Kathryn dejó escapar una risilla traviesa y se dirigió a la puerta, esquivando el cuerpo de la rubia. Se giró de nuevo hacia su amiga y la miró fijamente – piensa bien en lo que hemos hablado. Iré a buscar sitio entre el público, ya sabes… ¡Ánimos! – con esas palabras y el agradecimiento de la morena, se fue.
- ¿Qué habéis hablado? – Emma se adentró aun más en el camarote y se sentó en la mesa, procurando no tocar ninguno de los papeles que contenían el discurso.
- Kathryn quiere que use una artimaña contra el señor Nolan y me he negado – Regina se dejó caer en una de las sillas y respiró hondo – me estoy volviendo demasiado noble…
- Yo creo que haces lo correcto, Regina…
- ¿Y qué iba a decir sino la sheriff de Storybrooke? – rió.
- También es cierto… - la rubia se incorporó a la carcajada y tras un par de segundos recobró el temple – David es el novio de mi mejor amiga pero, si te soy sincera, deseo de corazón que ganes estas elecciones.
- ¿Por qué? – Regina la miró, perpleja.
- Porque eres la madre de mi hijo y…
- ¡Regina, Emma! - de nuevo alguien abrió la puerta, interrumpiendo por completo a la rubia - ¡¿Qué demonios hacéis aquí aun?! ¡Salid ya! – Ruby estaba verdaderamente furiosa y no era de extrañar, sus labores en la campaña pro-Regina habían sigo "jodidamente agotadoras" según sus propias palabras.
- Sí, gracias Ruby, ahora vamos – Emma dejó escapar un suspiro fastidiado y se puso en pie - ¿lista?
- Nací para esto – la morena se levantó y ambas salieron del camarote, escoltadas por la camarera, quien no dejaba de reprocharles su "larga" ausencia.
[…]
- Damos las gracias al candidato David Nolan por su magnífico discurso – tras los aplausos del público, el vigente alcalde Sidney retomó la palabra – ahora es el turno de Regina Mills a quien, por cierto, he apadrinado personalmente – el hombre la miró y le dedicó una amplia sonrisa, provocando que se sintiera realmente incómoda – adelante.
- Muchísimas gracias por su introducción, Sidney – Regina le devolvió una sonrisa de cortesía y se dirigió al público, apoyando las manos en el estrado – queridos ciudadanos y ciudadanas de Storybrooke… se que la mayoría no me conocerán e incluso sentirán cierta desconfianza y es del todo lícito – la mirada de la morena reflejaba absoluta decisión – es por ese motivo que me gustaría presentarme ante todos. Mi nombre es Regina Mills y estuve al frente de la alcaldía de Boston durante casi dos legislaturas completas pero lo que soy, ante todo, es madre y mujer. Soy una persona de carne y hueso como todos los presentes, una persona con necesidades, inquietudes y problemas. Una persona que sabe que para salir adelante se debe luchar a diario y que, para conseguir lo que se quiere se ha de perseguir lo que al principio parecía inalcanzable. En efecto, soy esa persona que jamás ha dejado de luchar por conseguir su sueño a pesar de las innumerables adversidades. Y, debo decir, que mi sueño ahora mismo es convertirme en la alcaldesa de este precioso pueblo, Storybrooke. Quiero poder ayudar a cada vecino, quiero conocer cuáles son sus problemas, sus inquietudes y sus necesidades, quiero poder ayudarles a crecer y a seguir adelante. Quiero mejorar y hacer todo lo que esté en mis manos por este lugar. ¿Por qué? Se preguntarán… - respiró hondo – porque le debo muchísimo ya que este fue el lugar de nacimiento de mi hijo y actualmente no hay nada que ame más en este mundo que a él. Criar a un niño toda sola no es algo fácil, sin embargo, cuando haces algo que te gusta y lo haces por alguien a quien quieres… se convierte en algo maravilloso y eso es lo que pretendo hacer si deciden ponerme al frente de la alcaldía – las palabras de Regina fluían en un tono firme, melódico y agradable mientras sus manos acompañaban su discurso y su mirada transmitía esa pasión que la invadía cuando hacía política. Poco a poco fue ganándose a más miembros del público con sus palabras y casi ya había agotado los diez minutos de rigor que le habían sido otorgados – Por último, quería pedirles que, por favor, el día de las votaciones decidan escogerme a mí, escojan esa pizca de magia que todos necesitamos en nuestras vidas. Muchísimas gracias – los aplausos inundaron la sala y, entre el público, pudo ver a Henry subido a hombros de Emma. Ambos tenían los ojos vidriosos por lo que supuso que debían haber estado al borde de la llorera. Les sonrió con ternura y dio media vuelta para sentarse al lado de su oponente.
- Con esta exposición terminamos la primera ronda del debate de la noche – Sidney tomó de nuevo la palabra – se abre ahora el turno de preguntas. Por favor, procedan – dio un vistazo a los ciudadanos reunidos en la sala de conferencias – señorita Kathryn, adelante.
- Sí, yo quería hacerle una pregunta al candidato David Nolan – la rubia se puso en pie ante la mirada de desconcierto de Regina – señor Nolan… ¿teniendo en cuenta que su partido representa los ideales de matrimonio – los ojos de la morena se abrieron y miró furtivamente a su amiga, rogándole interiormente que detuviera lo que estaba a punto de hacer – le parece correcto estar al frente del mismo como representante cuando, no hace a penas un año, engañó a su mujer, a mí, con otra? – el silencio se apoderó de la sala mientras Regina arrastraba pesadamente la mano sobre su cara.
- ¿¡Se puede saber qué dices, Kathryn!? – David se puso en pie, furioso - ¿A qué viene todo esto?
- A que no me parece correcto para el resto de ciudadanos que tú nos representes, David – le reprochó, sagazmente.
- Vale, vale… ahora lo entiendo todo… ¿es una estrategia política, no? – se giró hacia Regina y la miró de arriba abajo, sin ocultar su desprecio – imagino que debes estar metida en ello.
- No tengo absolutamente nada que ver – el temple de la morena recobró su tranquila solemnidad. Tenía la conciencia tranquila – lo que ha dicho Kathryn ha sido por su propia voluntad.
- Estoy completamente seguro que habéis trazado un plan para desacreditarme, pero no importa… ya os habéis retratado suficiente ante todos – sonrió con cinismo tras escuchar algún que otro comentario entre el público que le daba la razón con un "es cierto" o "bien dicho". Estaba claro que nadie iba a creerla a ella, a fin de cuentas era la "desconocida".
- Mire, señor Nolan yo no…
- Yo también tengo algo que decir – Regina iba a ponerse en pie para defenderse cuando la súbita voz de Emma la interrumpió – como sheriff de Storybrooke es mi deber denunciar y poner fin a las injusticias, y aquí se está dando una –paró en seco para coger aire - La candidata Regina Mills no miente cuando dice que ella no ha tenido nada que ver en todo este asunto. Poco antes del debate me reuní con ella y me informó que había llegado a su conocimiento el enredo amoroso del señor Nolan pero que no pensaba utilizarlo en campaña porque le parecía algo sucio e ilícito. Podéis decidir no creerme pero juro por mi cargo que no miento en lo que digo – la rubia miró fijamente a Regina – yo tengo total fe en la palabra de la señorita Mills – los murmullos de la gente no tardaron en volver a inundar la sala, el desconcierto y las dudas se habían cernido sobre todos.
- No pienso tolerar esta encerrona – David cogió su abrigo y se dirigió al pasillo central para después desaparecer por la puerta.
- Estarás contenta, Emma… - Mary Margaret se levantó y después de lanzarle una reprochadora mirada a su compañera de piso se fue tras el hombre.
Con todo lo sucedido, la incomodidad del ambiente era tan densa que casi podía cortarse con un cuchillo.
- Pues yo creo a Regina – se oyó de fondo, acompañado de un "yo también" y un "eres legal" . Tras aquello, más de la mitad de la sala se levantó y aplaudió la decisión que había tomado la morena al no haber usado aquel dato como medida de desprestigio, a pesar que a fin de cuentas todo se hubiera destapado igual.
- Muchísimas gracias, de verdad – Regina les correspondió con la mejor de sus sonrisas y fulminó con la mirada a Kathryn, transmitiéndole un "tú y yo hablaremos luego" que, por el gesto que hizo la rubia, pareció llegarle perfectamente.
[…]
- Mamá, deja de darle vueltas… tú no tuviste la culpa – Henry se metió en su cama y se tapó con la manta, mirando cómo su madre no dejaba de dar vueltas por la habitación.
- Lo sé, pero aun así… debería haberla parado, debería… - la vibración de su teléfono móvil en el bolsillo la distrajo. Lo cogió en un movimiento rápido y desbloqueó la pantalla. Tenía un mensaje nuevo.
Emma Stupiswan
Hoy 22:13
¿Podrías acogerme esta noche en tu casa? Mary Margaret no quiere abrirme y yo no quiero dormir en la comisaría o el coche patrulla…
"Esta mujer es insoportable…" puso los ojos en blanco y volvió a notar otra vibración en el teléfono.
Emma Stupiswan
Hoy 22:14
Vamos… me lo debes.
- Henry… - Lo peor es que tenía razón, estaba en deuda con ella… - hoy vendrá Emma a dormir, ¿quieres acostarte un poco más tarde?
- ¡Sí! ¡Genial! Veremos películas y podré enseñarle mi nuevo póster y… - su mente se alejó de todas las posibilidades que empezaba a formular su hijo y se centró en el escueto mensaje que estaba redactando.
Ok. Si llega tarde yo tampoco le abriré la puerta, señorita Swan.
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