¡Seguimos con el drama! Aprovecho para decirlo, porque hace tiempo que no lo decía, ¡muchas gracias por los reviews!

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Capítulo 12. Encuentro con la consciencia

Dos semanas. Sí, dos semanas era el tiempo que había pasado desde que recibió el mensaje de Rini. Dos semanas en las que la chica había estado llamándolo y enviándole mensajes, preguntando desesperadamente qué debía hacer. Pero, ¿cómo podía preguntarle tal cosa si ni siquiera él mismo sabía qué demonios se suponía que debía hacer? Es decir, tampoco podía estar completamente seguro de que ese bebé fuera suyo, ¡podía ser de cualquiera! No podía creerle, no cuando había jugado con él y con Serena de forma tan cruel. Además, él tenía cosas más importantes por las cuales preocuparse: su trabajo y su relación con Serena, más ahora que le había propuesto matrimonio.

Y hablando de matrimonio… no hacía falta decir que su familia no se lo había tomado demasiado bien. A todos les parecía que había tomado una decisión demasiado apresurada. "Estás demasiado joven para pensar en el matrimonio", había dicho su tía. Pero lo que más le había sorprendido fue que la orgullosa Kakyuu no dijera nada más. Eso no le daba buena espina, porque el silencio de su tía nunca auguraba nada bueno. Sin embargo, poco le importaba no tener el apoyo de su familia. Él amaba a Serena, ella lo amaba e iban a casarse. Claro que no iban a casarse en un mes, no, no, querían tomarse su tiempo.

Ahora Seiya tenía que concentrarse en su trabajo. La consulta había estado bastante concurrida ese día. Cerca de las siete de la noche, Seiya colgó su bata blanca y se desperezó, antes de despedirse de sus colegas y emprender la marcha a casa de Serena. Luego de poner el auto en marcha, se dirigió primero a la casa de Rubeus, el novio de Selene, para recoger a la menor de las Tsukino. Seiya había conocido a Rubeus el día de la fiesta de Darien, así que lo saludó con un movimiento de cabeza, cuando salió de la casa para despedirse de su novia. Los vio besarse tan efusivamente como si no se hubiesen visto en meses, antes de que Selene entrara en su auto. La chica se despidió de Rubeus con un movimiento de la mano, antes de besar a Seiya en la mejilla.

—¿Sucedió algo? —desde hacía un par de semanas, Seiya había notado a Selene bastante decaída. Sin embargo la chica siempre se hacía la desentendida y desviaba el tema con un "no pasa nada, en serio".

—¿Por qué piensas que pasa algo? —preguntó Selene, abriendo la ventana y dejando que la brisa de la noche le desordenara el cabello.

—Últimamente te ves… distante, ¿estás bien? —Selene asintió con la cabeza —¿Extrañas a Serenity? —en cuanto Seiya mencionó el nombre de la mayor, Selene frunció el ceño. Ah, así que tenía que ver con Serenity después de todo —O quizás estás pensando en el examen de admisión a la universidad.

—Eso no me preocupa, después de todo Rubeus me está ayudando a estudiar y él es muy bueno. Pero… —Seiya la miró de reojo —pero… ah, no, olvídalo, no puedo decirlo.

—¿Por qué no?, vamos, Selene, pensé que éramos amigos —dijo él, con una sonrisa. Selene sonrió también y le dio un golpecito en el hombro —¿Acaso no confías en mí? ¿Pasa algo con Serenity?

—No es que pase algo en realidad —empezó la chica —Es sólo un presentimiento que tengo, por eso quizás es mejor que no le dé importancia. Puede que sean sólo cosas mías —Seiya arqueó una ceja —Tú en verdad crees que puede ser importante, ¿verdad?, o es más bien que eres demasiado curioso y no puedes resistir la tentación.

—¡Claro que no! —replicó Seiya, riendo —Bueno, quizás sí tengo un poco de curiosidad, pero es que todo lo que tenga que ver con Serena y con ustedes me interesa. Pero si no quieres contarme…

—Sí quiero, en realidad necesito hablar con alguien sobre esto. Bueno, ya se lo conté a Rubeus, pero… La verdad es que… Seiya, siento que algo malo va a suceder —el chico la miró, preocupado —Algo verdaderamente malo —añadió, mordiéndose el labio —Creo que Serenity va a meterse en problemas.

—¿Por qué lo dices?

—Desde que regresó para el matrimonio de Amy, Serenity ha estado actuando muy extraña. Claro que siempre ha sido algo presumida, y poco amorosa, pero esta vez se portó muy mal con mamá. Además… escuché unas cosas cuando fui con Rubeus a casa de Esmeralda. ¿Sabías que Esmeralda es media hermana de Rubeus? —no, Seiya no tenía ni idea —Bueno, sí, y fuimos a su casa un día, después de que ustedes regresaran de Okinawa y… escuché algunas cosas bastante desagradables.

—¿Q-Qué escuchaste? —a Seiya no le gustaba la dirección que aquella conversación estaba tomando. Si involucraba a Serenity y a Esmeralda definitivamente no podía ser algo bueno.

—Algo sobre que… Serenity finalmente había logrado atraparte —Selene entonces se volteó hacia Seiya y lo miró con un gesto de preocupación que él nunca había visto en la más joven. Aunque parecía más asustada que preocupada —Seiya, dime por favor que no pasó nada entre ustedes en Okinawa.

—¿A qué te refieres? —Seiya intentó concentrarse en el camino, sin embargo no dejaba de sentir los ojos de Selene clavados en él. ¿Acaso Selene sospechaba acerca de lo que había sucedido entre él y Serenity? Había sido muy cuidadoso en no contárselo a nadie más que a Taiki, entonces ¿por qué?

—Seiya, por favor, te lo suplico, dime que no pasó nada entre ustedes —repitió Selene, con los ojos brillantes por unas lágrimas que se negaba a dejar salir —Digo, está bien si se besaron, eso no significa mucho, pero dime por favor que no pasó nada más entre ustedes —bajó la voz —A-Algo como que… te acostaras con ella —Selene se cubrió el rostro con las manos, casi avergonzada por lo que acababa de decir —¡Ah, lo siento!

Seiya frenó súbitamente, porque aunque Selene hubiese bajado la voz, él había podido escucharla claramente. Esa niña… era demasiado perspicaz para su propio bien. Se mordió el labio, conteniendo el estúpido impulso de confesarle su pecado a la joven hija de su novia. Pero no podía; ya se había propuesto enterrar ese secreto en lo más profundo de su mente. Sin embargo, había algo que no había considerado, ¿qué tal si Serenity le contaba toda la verdad a Serena? ¡Tenía que hablar con Serenity!

—¿Seiya? —escuchó entonces la voz preocupada de la chica —En serio no quería ofenderte, ya te lo había dicho, estoy pensando puras tonterías.

—No te preocupes por eso —le dijo Seiya, con una sonrisa y revolviéndole el cabello —Es sólo que me sorprendió un poco que me contaras algo como eso. Pero te diré una cosa, yo también voy a mantener vigilada a Serenity —le guiñó un ojo —¿De acuerdo? —Selene asintió —No vamos a dejar que se meta en problemas, ¿verdad? Bien, entonces, ¿qué te parece si vamos a comprar algún postre?

—¡Que sea tiramisú!

—¡No lo creo, mocosa! —replicó Seiya, riendo —Hemos comido tiramisú las últimas tres veces, así que ahora me toca a mí escoger.

S x S

Terminó de arreglarse la camisa, dejando sólo el primer botón desabrochado, y se miró en el espejo de cuerpo entero. Quizás sonaba demasiado presumido, pero lucía bastante atractivo esa noche, quizás más atractivo de lo que le gustaría. Es decir, él no quería lucir atractivo para nadie más que su amada Kakyuu. Entonces, ¿por qué demonios estaba haciendo eso? Ah sí, también era por su amada Kakyuu, que estaba obsesionada con Serena Tsukino. Darien a veces no entendía cómo las mujeres podían convertirse en criaturas tan despiadadas y sí, eso iba también por Kakyuu. Volvió a suspirar, metiéndose un par de condones en el bolsillo del pantalón. De verdad que no quería hacerlo, pero era incapaz de negarse.

Justo en ese instante, la puerta del baño de la enorme habitación que compartía con Kakyuu se abrió. La pelirroja salió, vistiendo una ligera bata de seda, de color rojo, mientras se secaba la melena con una toalla. Kakyuu sonrió al verlo y se le acercó, abrazándolo por detrás. Darien podía sentir los pezones endurecidos de su esposa en su espalda y entonces volvió a recordar que esa noche tendría que hacer el amor con una mujer que no era su Kakyuu.

—No tienes que lucir tan infeliz, cariño —dijo entonces Kakyuu, dando la vuelta para quedar enfrente de Darien y pasarle los brazos por el cuello —Rei Hino tiene una gran reputación en la cama. Además, es joven y hermosa, y yo te estoy dando permiso de acostarte con ella, ¿acaso podría haber algo mejor?

—Sí, acostarme contigo —y la tiró a la cama, poniéndose encima de ella para comenzar a besarla y pasear las manos por las curvas de su esposa —Te amo, Kakyuu.

—Yo… ¡ah!, también —Kakyuu se estremeció cuando Darien atrapó uno de sus pechos con la mano —Pero si no te das prisa, llegarás tarde a tu cita —y lo empujó para ponerse de pie —Vamos, Darien, no pongas esa cara, ya verás que te recompensaré —volvieron a besarse apasionadamente —Deja que te arregle la camisa —y le zafó un par de botones más para que se pudiera ver su definido pecho —Espera un momento —fue al tocador y tomó el carísimo perfume que Taiki le había regalado a Darien por su cumpleaños. Lo roció con la exquisita fragancia y le dio un último beso —Ahora sí. ¿Llevas los condones? —Darien asintió con la cabeza —¿Cuántos?

—Dos.

—¿Sólo dos?, Darien, ¿acaso no has escuchado los rumores acerca de Rei Hino? ¡No va a darnos la información si sólo te acuestas con ella dos veces! —sacó una caja de condones de la mesita de noche y se la entregó —Toma, llévatelos todos.

—Kakyuu, por favor…

—Sin peros, Darien. Rei Hino es la única que…

—¡Podemos contratar a cualquier otro detective para investigar a Serena! —replicó —No tiene que ser esa mujer, además, no hay garantías de que ella entregue la información que dice haber encontrado si me acuesto con ella. Todo esto puede ser una trampa. Tú misma sabes que esa mujer siempre ha estado obsesionada conmigo.

—¿Y cómo no estar obsesionada contigo? —dijo —¿Acaso no te has visto en un espejo? ¡Eres perfecto, amor! Además, esa mujer no es capaz de traicionarme —Darien arqueó una ceja —Porque me debe mucho. Podrías decir que tengo su vida en mis manos. Tal vez algún día te contaré a qué me refiero.

—Créeme que no quiero saberlo —se dio media vuelta para salir de la habitación —Espero que no te arrepientas de esto, Kakyuu. Si Seiya llegara a darse cuenta de lo que estás haciendo…

—Darien, Seiya sólo podría darse cuenta si tú se lo dices. Pero tú tampoco eres capaz de traicionarme, ¿verdad? —había momentos en los que su esposa lo asustaba, y ese era uno de ellos. No entendía por qué tenía que llegar tan lejos sólo porque Seiya, por primera vez en su vida, no había obedecido sus órdenes.

—Me largo.

—¡Que te vaya bien!

Darien salió de la habitación, dando un portazo. Estaba frustrado, enfadado y preocupado. No podía creer que su esposa hubiera accedido tan fácilmente a "prestarlo" a Rei Hino, como si fuera un objeto de su propiedad que puede ser usado como a ella le plazca. Maldición, que él también tenía sentimientos. De pronto comenzó a dudar del amor de Kakyuu, después de todo, no era la primera vez que ella lo ofrecía como "moneda de cambio". Además, le preocupaba que Seiya pudiera darse cuenta. Es más, incluso prefería que Seiya se diera cuenta, porque así quizás Kakyuu podría entrar en razón. Pero si de pronto Seiya se enteraba, él sería el único sospechoso. Y de verdad que no quería hacer enfadar a Kakyuu Kou.

S x S

Finalmente había llegado. El apartamento de Rei Hino, la extravagante editora en jefe de la revista Phobos, se encontraba justo en el medio de la caótica ciudad, cerca del distrito comercial. Esa noche había elegido uno de los autos nuevos de su colección; nadie podía saber que iba a ver a Rei a esas horas de la noche. Por eso mismo se escabulló rápido por la recepción, hasta el elevador; presionó el botón con el número nueve y esperó. Cuando el sonido de una campanita le avisó que había llegado a su destino, Darien caminó por el pasillo, hasta toparse con una puerta de madera, con el número 990. Tocó el timbre e instantes después apareció Rei.

Rei Hino era una mujer de estatura promedio y físico esbelto. A simple vista, era mucho más delgada y menos curvilínea que Kakyuu o Serena, pero eso no quitaba el hecho de que era atractiva. Tenía una larguísima melena negra y unos ojos oscuros e incitantes. Sus labios eran finos y delgados, pero eso no los hacía lucir menos deseables. Ella sonrió y se hizo a un lado, invitándolo a pasar.

Sólo con ver la sala, Darien se dio cuenta de que Rei era una mujer extravagante. Los muebles tenían tapices llamativos, una enorme alfombra persa descansaba en el centro de la habitación, junto a las esculturas de dioses hindúes y el enorme elefante con el que casi se tropieza por estar mirando los finísimos cuadros que colgaban de las paredes. De pronto, Darien se dio cuenta de que Rei lo había empujado hasta el sillón, sobre el que había caído sentado. Entonces, sin perder el tiempo, Rei se sentó a horcadas sobre él.

—Vaya, qué recibimiento —dijo Darien, dejando las manos sobre el sillón. Aún no sabía los detalles acerca del acuerdo al que habían llegado Kakyuu y Rei, por lo que prefería tener cuidado y no tocarla, de momento.

—Sólo lo mejor para ti, Darien —respondió Rei, rodeándole el cuello con los brazos —¿Quieres tomar un poco de champán? ¿O quizás prefieres comer algo? —Darien negó con la cabeza —Puedes comerme a mí si quieres.

Rei le pasó las manos por el pecho, quitando lentamente cada uno de los botones de la camisa negra. Sus dedos se deleitaron con la suave textura de la piel perfecta del hombre del que había estado enamorada desde la secundaria. Comenzó a repartir besos por el cuello de Darien, quien alzó la cabeza, dándole más espacio. Cuando ella comenzó a mover sus caderas de forma sugerente, Darien la agarró por la cintura, besándola de forma agresiva, acción que la tomó por sorpresa pero no le desagradó para nada. Entonces Rei pegó su cuerpo aún más al de Darien, de modo que él pudiera sentir sus pechos a través de la ropa.

—Espera —Darien cortó el beso y tomó una bocanada de aire —Aún no hemos discutido los detalles acerca del acuerdo.

—No importa. No es gran cosa en realidad —Rei volvió a besarlo —Tócame, Darien —guio una de las manos de Darien hasta su pecho.

—Rei… la verdad es que yo… quisiera entender mejor el acuerdo antes de hacer cualquier cosa —la mujer lanzó un suspiro, exasperada. Se levantó, se acomodó la blusa y le hizo una seña para que la siguiera. Entraron a su habitación y se sentaron en la cama.

—Como ya te lo había dicho, no es gran cosa —dijo —Simplemente he investigado a Serena Tsukino, tal y como me lo pidió Kakyuu Kou. Tengo toda la información grabada en un reproductor de audio y digitalizada en un documento que almacené en una memoria extraíble. Kakyuu me ha enviado una parte del pago de forma anticipada y hoy —se relamió los labios —tomaré el resto de mi paga, antes de darte la información. Ahora, compláceme —lo tiró a la cama, se desvistió y se puso sobre él —antes de que cambie de opinión y destruya toda la información que tengo sobre Serena.

Darien se sentó y se desvistió rápidamente. Luego, sujetó a Rei por la muñeca y la tumbó en la cama. Dejó que su lengua recorriera el cuerpo de la mujer, al mismo tiempo que sus manos se deslizaban por la suave piel femenina. Rei no podía más que retorcerse de placer y comenzó a gemir en cuanto Darien coló sus dedos dentro de su intimidad, mientras le mordía los pezones. Rei hizo lo propio lubricando con su lengua el miembro viril que pronto estaría dentro de ella. Ninguno de los dos duró mucho más, así que Rei le puso el condón y volvió a tumbarlo sobre la cama para montarlo. La habitación se llenó de gritos y gemidos de excitación, hasta que ambos alcanzaron el clímax.

Rei se quedó tendida sobre el cuerpo de Darien, quien le acarició la espalda, mientras ambos intentaban recuperar el aliento, después de la ardiente sesión de sexo. Darien se dio cuenta entonces de que los rumores acerca de Rei Hino no podían ser más ciertos. Era increíble en la cama. Incluso se atrevió a pensar que era mejor que Kakyuu.

—Entonces, ¿haces esto con todos tus clientes? —ella rió.

—Claro que no, no soy una zorra —contestó —Este fue un servicio especial, así que siéntete privilegiado, Darien Chiba —se tendieron uno al lado de otro. Después de unos minutos, Rei se puso de pie, cubriéndose con una sábana y le tendió a Darien un sobre —Aquí está mi parte del trabajo.

—Qué mujer tan eficiente.

—No lo dudes ni por un instante —rió —Tienes que regresar, ¿verdad? —él asintió —Es una lástima que no hayamos tenido tiempo para conversar —Darien comenzó a vestirse.

—Quizás la próxima vez podamos ir a tomarnos un café.

—Me encantaría —cuando se hubo puesto la camisa, Rei lo abrazó por detrás —Me gustaría mucho pedirte que no te fueras, que estuvieras a mi lado cuando despierte. Pero sé que eso es imposible para un hombre casado con la bruja de Kakyuu Kou —Darien se volteó y pudo ver el dolor reflejado en el rostro de Rei —Darien, si algún día llegaras a aburrirte de ella, ya sabes dónde encontrarme.

—Lo tendré en cuenta.

—Gracias por esta noche tan maravillosa —Darien sonrió y se dio la vuelta para marcharse —Te acompaño hasta la puerta —pero él negó con la cabeza.

—No hace falta.

—Ya veo. Entonces, adiós, Darien Chiba.

—Hasta la vista, Rei Hino —cuando Rei dejó de escuchar pasos, se dejó caer en la cama. Las lágrimas le mojaron las mejillas. Se había marchado. El amor de su vida había cumplido con su trabajo y probablemente jamás volvieran a verse. O, al menos no hasta que su plan de "derrocar" a Kakyuu Kou estuviera completo.

—Ya lo verás, Kakyuu, me las pagarás por haberme robado al amor de mi vida. Perderás todo lo que es importante para ti, todo por tu arrogancia. Disfruta de tu pequeña victoria mientras puedas, porque al final tú será la gran perdedora.

Entonces, sonó el teléfono. Rei estiró el brazo para tomar el auricular inalámbrico. Sonrió a leer el nombre en el identificador de llamadas. Lita Kino.

—Pensé que ya no llamarías.

Lo lamento, pero las cosas estuvieron bastante activas en el restaurante hoy. Entonces, ¿qué tal ha estado tu noche?

—Lo único que podría haberla mejorado habría sido amanecer con él a mi lado, pero bueno, no puedo pedir más, al menos de momento.

Por cierto, Rei, hace tiempo que quería preguntártelo —Lita hizo una pausa —¿Estás segura que darle toda esa información a la señora Kou no le causará problemas a Serena?.

—No hay forma de que Kakyuu pueda separar a Serena del chico Kou con la información que le envié.

¿Estás diciendo que maquillaste la información?

—¡Por supuesto que no! —replicó —Soy una informante confiable, jamás altero la información. Todo lo que le he enviado a Kakyuu no es más que la pura verdad acerca de la vida de Serena. Pero no hay nada de lo que ella pueda avergonzarse, es más, si Seiya llegara a darse cuenta de todo, no haría más que aumentar su amor por ella, si es eso posible. Y cuando Kakyuu se dé cuenta, estará tan enfadada que creerá que Darien no hizo bien su trabajo. Escucha lo que te digo, Lita, porque estoy segura de que en cuestión de semanas Darien Chiba estará de vuelta. Quién sabe, tal vez me toque editar un artículo acerca del "divorcio del año".

Eres terrible —dijo Lita, riendo —Pero mientras podamos ayudar a Serena, haré todo lo que me digas. Sólo hay una cosa que no entiendo, si todas éramos amigas en la secundaria, ¿por qué de pronto Serena y tú comenzaron a actuar como si no se conocieran? —Rei guardó silencio, recordando las estúpidas razones por las cuales su amistad se había ido al carajo —¿Rei?

—Larga historia. Invítame a cenar en tu lujoso restaurante y tal vez considere contártela —Lita rió.

Muy bien, lo haré a cambio de escuchar ese jugoso chisme, de boca de la reina absoluta de los chismes —ambas se echaron a reír —Entonces, estaremos en contacto. Avísame si necesitas algo más. Por cierto, Tiger también está de nuestro lado.

—¿Oh, ese mocoso? Bien, es la mejor forma de mantenernos al tanto de los movimientos de la Tsukino mayor, quien por cierto tiene la retorcida personalidad de su desagradable padre. En fin, buenas noches, Lita.

Buenas noches, Rei.