Una disculpa a los que siguen mi fanfic, no tengo perdón, lo sé :( Un curso de inglés que tenía que hacer se llevó mi vida social y no pude actualizar.

Como habrán notado cada capítulo inicia con un recuerdo. En este capítulo, la parte después de la letra cursiva fue inspirada por la melodía "Dark Waltz History" compuesta por Pierre Adenot (todos sus respectivos créditos), por si alguien quiere escucharla. No gano nada con eso sólo lo comento porque me gusta mucho y me sirvió de inspiración.

Por último, los personajes (excepto Honey, ella es inventada por mi mente) no son míos, pertenecen a Masami Kuramada y Shiori Teshirogi.


Capítulo XII

"Je t'aime"

"El corazón conoce razones que la razón desconoce".- Blaise Pascal

Llego a tu templo con la impotencia invadiendo mi cuerpo… impotencia por no poder controlar el deseo que siento por ti. Una parte de mi se resiste y a la otra simplemente la consumiste. Me dirijo a tu habitación al no encontrarte meditando, evidentemente, porque a esa hora de la madrugada, lo lógico es que te encuentres durmiendo. A unos cuantos pasos del pasillo que llevan a tus aposentos te veo salir, portando tu armadura de Virgo como si te fueras a encontrar con algún enemigo, aunque yo también lucía la mía.

¿Qué se te ofrece, Aspros?─ me preguntas llegando al encuentro.

Buenas noches, Asmita. Disculpa si te molesto pero…─ pienso con cuidado las palabras para seguir─. Necesito hablar contigo.

Debe ser algo delicado si no puede esperar a que amanezca─ me comentas con cierto aire de reproche.

Yo creo que a estas alturas sabes perfectamente de que quiero hablarte─ mi mano se atreve y acaricia esa melena que bien podía camuflarse con el metal de nuestras armaduras─. ¿Estarías a mi lado?

Nuestros caminos, Aspros─ alejas mi mano de ti─, no se cruzarán más allá de lo que están ahora.

El coraje comienza a invadirme de a poco, nunca me había rendido ante los imposibles y tú no serías el primero. Sujeto de un brazo con fuerza.

No empecemos una guerra de los mil días por esto─ te libras de mi agarre─. Lo que sientes por mí no es más que obsesión y el único capaz de librarte de ese sentimiento eres tu mismo… no puedo ayudarte.

Te miro con desdén y me dirijo hacia la salida, es ahí donde lo siento… te sentí… a ti mi querido hermano, oculto entre las sombras, de donde te atreviste a salir y con la persona que yo más deseo. Continúo mi camino como si tu presencia me hubiese pasado desapercibida… Después me encargaría de ti".

Ambos se encontraban en un amplio salón de baile dispuestos a seguir con su en encuentro. El piso brillaba al ser iluminado por la luz del atardecer reflejando toda la gama de colores cálidos en la habitación. El enorme candelabro dorado que colgaba del techo aún no había sido encendido al ser innecesario. Camus dio unos pasos para admirar el lugar y aprovechó para saludar cortésmente a los músicos que se encontraban en un rincón aguardando el empezar con su labor. El acuariano apreció el grabado en las paredes reconociéndolos como el símbolo del sol y del escorpión, que se repetían varias veces por todo el contorno. Al colocar su mirar en los ventanales no pudo evitar desviar la mirada para no enfrentar la despiadada luminosidad del gran astro diurno. Dirigió su vista hacia su acompañante prestándole verdadera atención por primera vez; calzaba unos botines elegantes de color negro, un pantalón a juego le hacía justicia a sus piernas, mientras que a su pecho lo cubría un saco azul oscuro que dejaba al descubierto sólo una parte de la camisa blanca, su melena tapaba cierta porción de sus hombros... Desobediente y alborotada como el dueño. Se encontró con la mirada del otro y mostró una sonrisa de satisfacción al saberse dueño de su atención, no le importó en esta ocasión pues su atuendo era perfecto para él: zapatos café oscuro, pantalón y saco negros que estaban lo suficientemente ajustados para marcar su formado cuerpo, en el cuello de la camisa sobresalía un pañuelo turquesa para resaltar sus ojos y su ordenada melena.

La música empezó, Milo le tendió la mano a Camus haciendo una ligera reverencia, éste la tomó no sin antes soltar un suspiro cansino... Ese chico representante de Escorpio parecía que no entendía que no era una chica. El escorpión guió la mano izquierda de su acompañante hasta colocarla detrás de su nuca y después lo sujeto por la cintura ayudándose de su brazo derecho para aproximarlo a él... Esa cercanía les resultaba ya agradable a los dos.

Ambos dejaron su brazo restante firme a un costado y, al notar un ligero cambio en el ritmo de la música, comenzaron a dar lentos pasos moviéndose al ritmo de la melodía, después de un momento en los que ambos se sumergieron en la mirada del otro las manos que estaban en libertad se unieron a la altura del pecho. Los pasos se tornaron un poco más veloces. El baile los llevaba a recorrer el salón mientras los dos giraban en su propio mundo y en sus propios sentimientos.

No había pasado mucho tiempo desde que llegó al hogar del peliazul pero al estar así con Milo, Camus pudo darse cuenta que aquel joven escorpión no podía serle del todo indiferente como el quería. Deshizo el agarre que las manos de ambos sostenían y dirigió la suya hacia el cuello de Milo para que le hiciera compañía a su hermana, por su parte el escorpión ya se encontraba abrazando al acuariano, aunque sin detener su danza pero disminuyendo el ritmo, compartiendo cierta intimidad que iba acompañada por el climax de la melodía y que el escorpión deseaba no terminase nunca.

─ Puede que tú no... ─ Milo detuvo sus pasos y se separó un poco del otro para poderle mirar completamente y, así, el acuariano notara que le estaba siendo en verdad sincero─. Pero yo te amaré hasta el final de los tiempos.

Camus no se inmutó por las palabras, desde hace tiempo era consciente de los sentimientos profesados por su compañero… el beso que vino después tampoco le sorprendió, simplemente se dejó llevar por aquello que sentía en esos momentos. Se dejó invadir por esa sensación que cada vez le resultaba más grata...

Despertó del letargo en que se había sumergido después de su encuentro con la diosa, agitado y confundido, lo que vio no fue más que un sueño y aún así lo inquietó. Se sentó en la orilla de la cama que reconocía como la del escorpión, rozó su frente con sus dedos recordando el dolor que le causó lo que supuso había sido un ataque de la deidad. Descendió hasta su garganta notando como su boca se encontraba sedienta, buscó por el cuarto algo que calmara su sed sin tener éxito, se recargo en el tocador emitiendo un leve quejido fue entonces que el sonido del agua cayendo de la regadera llamó su atención. Miró hacia un lado y, en efecto, ahí yacía la octava armadura. Se observó en el espejo con detenimiento, acarició la piel de su cuello cerrando sus ojos al sentir como una fuerte sensación comenzaba a invadirlo...

El caballero de Escorpio se encontraba resguardado bajo las gotas que corrían sin cesar de la regadera, la ligera luz que entraba e iluminaba el azulejo le indicaba que el sol empezaba a asomarse. Después de todo lo ocurrido, lo único que deseaba era descansar. Sólo a solas como en ese momento podía dejar su jovialidad a un lado y reflexionar sobre todo, cosa que no se le daba muy bien. Tomó el jabón para limpiar su cuerpo, el simple hecho de recordar el cuerpo inerte de Kanon que encontraron durante la madrugada le hacía sentir extraño, como si acabara de perder a un amigo y es que, a pesar de la traición del geminiano hacia el Santuario, no podía olvidar lo bien que se llevaron durante su juventud. Cerró la llave para interrumpir el agua sintiendo como alguien más le hacía compañía.

Camus acarició por atrás los bien formados brazos del peliazul, depositando un ligero beso en el cuello del escorpión al llegar hasta él, Milo cerró sus ojos ante el acto tratando de no dejarse llevar como le había prometido a Degel, pero bajo esa circunstancia no lograría evitarlo. El de Acuario se acercó por completo a él haciéndole notar al escorpión la dureza de su virilidad.

─ Camus─ nombró quedamente haciendo uso de la poca fuerza de voluntad que vino a auxiliarlo, viró distrayéndose con la desnudez del aludido, fue ahí donde cualquier oportunidad de resistirse se esfumó… anhelaba su cercanía como nunca antes.

El acuariano aprovechó para aprisionar los labios de Milo con los suyos, uniéndolos en un beso demandante y carente de amor. El escorpión recorrió el cuerpo de Camus hasta llegar a sus glúteos aplicando un poco de fuerza sobre ellos, el francés comprendió el mensaje y sin deshacer el beso se sujetó del cuello griego. Milo lo cargó hasta la cama teniendo cuidado de no caerse, lo recostó colocándose inmediatamente encima de él. Camus puso distancia valiéndose de su mano haciendo que el escorpión se apartara un poco permitiéndole incorporarse, en un par de giros y unos hábiles movimientos ahora era Milo quien era presa del galo. El francés se colocó sobre la cadera y volvió a unir sus labios dejando explorar a su lengua aquella cavidad que lo recibía gustosa. Descendió con lentitud inhalando el aroma que el jabón había impregnado en el peliazul, sin distraerse en atender otra parte que no fuera la que le interesara. Cuando llegó al miembro de Milo, éste ya había reaccionado a los besos y a las caricias, lo sujetó con sutileza mientras sentía el cuerpo del griego agitarse, comenzó a besarlo ligeramente antes de degustarlo con toda libertad como si fuera un dulce. Los gemidos de Milo no tardaron mucho en llegar y los movimientos desesperados que hacían sus dedos sobre la cabellera gala le hacían entender a Camus que disfrutaba de sus atenciones. El francés sintió el cuerpo del griego comenzar a contraerse, dejó su tarea y se unieron en otro beso hasta que les hizo falta el aliento.

─ Si fueras tan amable─ dijo Camus con una mirada felina.

Milo lo atrajo hacia el para volverlo a apresar jugando con sus lenguas hasta necesitar separase. Giró colocándose a gatas para recibir a Camus dentro de sí, el francés no tardo mucho en acomodarse y comenzar a embestir despacio al escorpión hasta que los quejidos fueran sustituidos por gemidos de placer. Lo tomó por la cadera para llevarlo hacia él con cada penetración haciéndola más fuerte y profunda. Los movimientos iban subiendo de intensidad, venían uno tras otro sin descanso hasta que ambos cuerpos no pudieron más y se entregaron al orgasmo. El francés soltó a su compañero y salió de él para recostarse en la orilla de la cama, jadeante y con el cuerpo cubierto por gotitas de sudor.

─ ¿Por qué?─ cuestionó Milo, recostándose al lado de Camus una vez que su respiración se apaciguó.

─ Lo mismo te pregunto─ miró a su acompañante que a su vez le veía perplejo─. Durante la noche pude darme cuenta que sabes mi verdadera posición... Sabes que aún soy tu enemigo y míranos.

─ Tú no eres mi enemigo.

─ Milo...─ pronunció, resignado a que el aludido no quisiera entender.

─ Si estás tan seguro del resultado al menos concédeme este momento─ levantó su torso apoyando su mano derecha a un costado de Camus para poderlo contemplar, lo miró aproximando sus rostros hasta que sus labios se rozaron─. Je t'aime.

Ambos se unieron en un beso suave y delicado, Milo aprovechó para posicionarse sobre la pelvis de Camus dejándolo entre sus piernas, bajó sus labios hasta el cuello francés aspirando primero su aroma antes de iniciar a saborearlo. Mientras el griego se entretenía, Camus empezó a acariciar la espalda bien formada del helénico, reprimiéndose el no haberlo hecho antes. Las atenciones del escorpión bajaron aún más, besando todo el abdomen hasta que se concentraron en las tetillas que ya pedían ser vistas, degustaba aquellos botones con toda la agilidad que en toda su vida había adquirido, las respiraciones de nuevo comenzaron a agitarse. Las manos del griego recorrieron la suave piel de la cintura gala, estremeciendo a ambos la agradable sensación que provocaba el choque de sus temperaturas, hasta ascender a los brazos llevándolos arriba de la cabeza del acuariano reteniéndolos ahí. Dirigió su rostro hacia el otro para sellar aquellos labios que ya dejaban escapar numerosos jadeos, recorriendo toda la cavidad. Liberó los blancos brazos y volvió a descender, centrándose en el ombligo y sus alrededores, mordiendo ligeramente toda el área cada vez que la respiración entrecortada de Camus se lo permitía.

─ Milo─ soltó Camus en un gemido cuando un movimiento del mencionado hizo que sus miembros se rozaran por completo.

El escorpión sonrió satisfecho, podía sentir cómo la virilidad de Camus había respondido a todas sus provocaciones. Bajó su cuerpo con cuidado para colocarse entre las piernas del francés, disfrutaba del aroma que invadía en ese momento sus blancas piernas erizando la piel con cada aspiración. Mordió la parte interna de sus muslos bajando hasta llegar a la entrepierna, donde asignó una breve succión pero fue suficiente para que Camus arrugara las sábanas de la cama. Milo se sentó en el colchón acomodándose antes de tomar una de las manos del acuariano.

─ Ven─ le indicó.

El galo se colocó sobre el griego, envolviéndolo con sus piernas. Se besaron una vez más... Milo acarició sonriente las sonrojadas mejillas de Camus y después recorrió la bella melena que le cubría haciéndolo parecer divino. El francés comenzó a menearse para que sus miembros se tocaran mientras ambos gemían entre cada roce. Las manos del escorpión se posicionaron en las posaderas, colocando sus dedos en la entrada gala. Camus dirigió su rostro al hombro de Milo mientras sus manos apretaban con fuerza ahogando un quejido al sentir un dedo invadiéndolo. Continuaba moviéndose tratando de acostumbrase a cada invasión, fueron tres las veces en las que Milo introdujo una parte de sí en el galo y ahora que por experiencia sabía que puntos tocar comenzó a moverse con agilidad. Camus se había detenido y ahora sólo se limitaba a gemirle al oído griego mientras alborotada aún más la húmeda melena azulada.

─ Más─ la palabra que Camus deseaba retener en su boca se liberó entre sus gemidos. Milo sacó la cara del francés de su escondite para mirarlo en aquella condición en la que sólo el podía. Ambos se encontraban en la misma circunstancia, sonrojados, con el calor a punto de consumirlos, y con el fino sudor cubriendo sus cuerpos.

Salió del francés y lo recostó abajo de su cuerpo, las piernas de Camus se abrieron para recibir al miembro de Milo. El griego se introdujo impaciente, excitado en su totalidad por el calor que lo cubría, salía y entraba con fuerza y rapidez contrayendo el cuerpo de Camus con cada movimiento. Los ruidos de la cama y los emitidos por sus bocas invadieron la habitación. Milo se inclinó un poco sobre Camus para poder llegar con mayor facilidad a su punto más sensible, haciendo eso los espasmo del galo se hicieron presentes. Unas embestidas más y ambos se vinieron, Milo dentro de Camus y éste entre ambos.

Una vez comenzaron a tranquilizarse, el griego salió del interior del francés tirándose a un lado de él. Ambos se miraron por última vez antes de cerrar los ojos y entregarse a los brazos del dios de sueño, siendo cubiertos por los rayos del amanecer.

Entró a la habitación de su sucesor, encontrándolo listo para irse. La ropa que Asmita le había proporcionado le quedaba a la perfección, un pantalón negro y una camisa blanca eran las susodichas prendas.

─ Puedes irte con libertad, nadie sospecha de ti─ informó colocándose frente a Shaka.

─ ¿Lograste hablar con el santo de Géminis?─ preguntó abrochando las agujetas de los zapatos.

─ Quería saber como terminaba este asunto antes de actuar. ¿Opuso resistencia?

─ No, él ya lo esperaba... Siempre fue muy inteligente─ se incorporó al terminar su labor con el calzado─. ¿No confías en tu compañero?─ cuestionó, notando el cambio de tema.

─ El tiene sus antecedentes.

─ Es necesario contar con su apoyo y no podemos perder más tiempo─ recordó dirigiéndose a la puerta─. Estaremos en contacto─ salió de la habitación. Asmita le siguió después de reflexionar un par de minutos sobre involucrar a Aspros en todo eso, pues hacerlo podría poner en peligro a todo el plan.


Notas: espero les haya gustado. La parte del baile entre Camus y Milo no estaba planeada para el fanfic pero llegó la inspiración, y como no encontraba la manera de agregarla a la trama, la coloqué como una especie de sueño x) Esa parte la estoy usando para escribir otro fanfic que espero les guste cuando lo llegue a subir. Muchas gracias por leer. Dejen review, me animan mucho :D