"Hermione acepta lo que siente"
Los días pasaron y pasaron hasta que llegó el mes de diciembre cubriendo con su manta blanca y helada todo el castillo, la brisa fría del exterior calaba los huesos, pero dentro se estaba muy calentito y cómodo; la mayoría de los estudiantes pasaban sus ratos libres en su sala común tomando chocolate caliente, pero los tres inseparables camaradas preferían ir a visitar a su querido amigo Hagrid; por su parte Harry y Ron habían cambiado notablemente su actitud para con su profesor de pociones y defensa contra artes oscuras, incluso llegaron a pedirle disculpas y Harry le dio las gracias por estar arriesgando su vida por su causa, él solo se limitó a aceptar sus disculpas no sin antes recalcarle lo atrevido que había sido Dumbledore al proporcionarles esa información. Durante todo el tiempo que había transcurrido;Hermione no había experimentado otro repentino cambio de conducta, lo que les había hecho pensar a todos que los efectos malignos de los Horocruxes al fin habían cedido. Faltaban apenas dos días para las vacaciones de navidad y aunque Hermione estaba feliz de poder ver a sus padres de nuevo y emocionada por todas las cosas que haría durante las vacaciones, también estaba melancólica por tener que dejar el castillo, fundamentalmente a alguien especial con el cual había entablado una linda amistad; durante aquellas tertulias donde ambos hablaban incansablemente acerca de obras literarias, preparaban pociones o escuchaban música, ninguno de los dos había mencionado lo que había dicho Dumbledore, él había dejado de pensar que ella lo visitaba por lástima, pues la chica lo visitaba cada vez con más frecuencia y se mostraba entusiasmada cada vez que aprendía algo nuevo en los libros que él le mostraba, y aunque pensaba que ella jamás le correspondería su amor del cual ella ya estaba consciente aunque no se atreviera a mencionarlo, se conformaba con su compañía, con su cándida sonrisa y sus hermosos ojos castaños, se había resignado lastimosamente a las penurias de los amores no correspondidos sin embargo permaneció impasible como siempre, recibía a Hermione cada vez que ella lo visitaba sin una sonrisa en el rostro, pero mostraba mucho interés por sus conversaciones, por enseñarla a elaborar pociones que ella solo había visto en los libros, pero sobre todo se había entusiasmado por aprender más sobre todos aquellos aparatos Muggles que ella le mostraba, porque a pesar de ser mestizo y vivir en el mundo muggle durante las vacaciones, nunca se había interesado por la tecnología más allá de los simples televisores y la electricidad.
Ese día estaba particularmente triste, era el último día de ella en el castillo antes de las vacaciones de navidad, había conservado la esperanza hasta el último momento de que ella se apuntaría en la lista de McGonagall de los alumnos que permanecerían en el colegio, pero no fue así, ella le había dicho que se iría.
- Debes entenderla hijo - Había dicho Dumbledore - Es natural que quiera ir a ver a sus padres, sin embargo he escuchado por ahí que al menos vendrá para el baile de navidad, personalmente me he encargado de activar la red flu del castillo para eso
- ¿En serio? - Preguntó sin poder disimular su entusiasmo
Esa tarde, mientras tiritaba de frío en su despacho, tomaba una taza de chocolate, estaba muy pálido, tenía los ojos llorosos y estornudaba a cada momento, llevaba una gruesa bufanda de lana enrollada en el cuello y la nariz sumamente roja; sin embargo, allí estaba él esperando por ella como siempre lo hacía, De pronto un ruido atrajo su atención, alguien llamaba a su puerta
- ¡Adelante! - Exclamó esta vez con voz trémula por el dolor que sentía en su garganta
Hermione pasó enseguida y se sorprendió al verlo envuelto en una manta de lana con la bufanda enrollada al cuello y ese terrible aspecto de moribundo
- ¡Por Dios! ¿Qué le sucede profesor Snape?
- No es nada - Respondió frotándose la nariz - Un tonto resfriado nada más
Ella instintivamente se abrazó a si misma ante el frío que sintió
- Disculpe mi atrevimiento, pero debo encender la chimenea - Dijo mientras apuntaba con la varita a los leños intactos que más bien parecían ornamentos - ¡Incendió! - Exclamó
Ella se acercó todavía más a él y le tocó la frente
- ¡Dios mío! Está ardiendo en fiebre - Exclamó al sentir la alta temperatura calentar la palma de su mano, él se sintió aliviado con el solo contacto de su mano - Señor, debe ir a la enfermería
- Nada de eso Granger - Objetó él - Yo estoy bien, tan solo debo prepararme una infusión de miel y limón para aliviarme - Dijo mientras se incorporaba trabajosamente de su asiento - Disculpe que la reciba en estas condiciones
- No tiene por qué disculparse señor - Respondió la chica tomándolo por la cintura para ayudarlo a incorporarse - Si no quiere ir a la enfermería, entonces vaya a su habitación que yo misma le prepararé esa infusión, solo deme las instrucciones
- Pero…
- Nada de peros profesor Snape, debe reponerse pronto
Ella lo acompañó hasta la habitación y lo ayudó a acostarse, él le dio las instrucciones que necesitaba y ella se dispuso a preparar la poción allí mismo en el despacho, luego de que estuvo lista, Severus la bebió y le pareció que había quedado perfecta, luego, hermione llamó a Dobby para pedirle unos paños limpios y un poco de agua tibia para bajarle la fiebre
- Usted siempre ha sido muy buena para elaborar pociones - Comentó Severus - Pero debo acotar que cada vez lo hace mejor, pronto lo hará mejor que yo
Ella rió
- Se lo debo a usted profesor Snape - Dijo con sinceridad - Es un excelente profesor de pociones y de Defensa Contra Las Artes Oscuras
- ¿En serio lo cree? - Preguntó él con timidez incorporándose del lecho para sentarse y recostarse de la cabecera, no se atrevía a mirarla a los ojos por temor a sucumbir ante las apremiantes ganas de besarla
- Por supuesto - Respondió ella - Con usted he aprendido muchas cosas
- Al igual que yo con usted - Agregó él - Todas esas cosas sobre tecnología muggle que antes creía estúpida y ahora me ha permitido entender lo inteligentes que son esas personas y la manera tan admirable en que se las arreglan sin magia
- No se lo he dicho antes pero… Todo este tiempo me he sentido… Muy bien conversando junto a usted… Sin duda creo que hemos formado una bonita amistad - Dijo Hermione jugueteando con uno de los bordes de su túnica
- Yo también señorita Granger aunque jamás me hubiese imaginado diciéndole algo así yo… La he pasado… muy bien junto a usted
- ¡Profesor Snape! - Lo llamó y él al fin alzó la mirada encontrándose con la suya - Yo quisiera disculparme por… por… Bueno por pensar mal de usted todos estos años mientras usted ayudaba a la orden y arriesgaba su propia vida…
- No se preocupe Granger - La interrumpió él - Es natural que todos pensaran mal de mí, después de todo, ese ha sido mi trabajo
Hubo un silencio, ella volvió a bajar la mirada, él también, pero luego por instinto, volvieron a mirarse, acercando sus rostros inconscientemente el uno al otro, ambos cerraron sus ojos y solo esperaban el contacto de sus labios, estaban tan ensimismados en lo que estaba por ocurrir que no advirtieron un leve "Crack" que se suscitó en la habitación hasta que una vocecita chillona los sorprendió
- Aquí está lo que la señorita le pidió a Dobby - Dijo el elfo con los enormes ojos sorprendidos puestos en ellos, llevaba en las manos una ponchera de plata con agua tibia y algunos paños descansaban sobre su hombro derecho
Los dos se separaron abruptamente sin siquiera haber rozado sus labios
- ¿Qué haces aquí Dobby?- Espetó Severus molesto, ¿Cómo pudo el estúpido elfo arruinar semejante momento? Apenas pudo tener tiempo de asimilar lo que estuvo a punto de pasar, estuvieron a punto de besarse y esta vez ella lo iba a permitir
Hermione en cambio permaneció muda, muerta de la vergüenza, no se atrevía a mirar a ninguno de los dos
- La señorita Granger mandó a Dobby a buscar estás cosas señor - Dijo el elfo hablando con nerviosismo ante la mirada fulminante de Severus - Pero Dobby se tardó porque no podía encontrar los paños señor, Dobby le pide disculpas a la señorita Granger y a usted señor
- No… No te preocupes Dobby - Dijo Hermione tomando la ponchera que el elfo le extendió, la colocó sobre una mesita de noche y luego tomó los paños
- No bebiste aparecer de repente - Continuó increpando el hombre
- Dobby lo siente señor, Dobby pide disculpas señor, es solo que es lo que solemos hacer los elfos domésticos señor - Respondió Dobby
- ¡Descuida Dobby! - Exclamó Hermione cariñosa - ¡Muchas gracias! El profesor Snape también está agradecido, solo que lo has impresionado porque no te esperaba y bueno… Yo había olvidado lo que te había pedido
El elfo desapareció y el silencio volvió a reinar en el lugar, ninguno de los dos se atrevió a comentar sobre lo que estuvo a punto de pasar entre ambos, ella mojó uno de los paños en el agua tibia, lo exprimió y se lo colocó a él sobre la frente, el estornudó y se frotó la nariz
- Con esto se sentirá mejor lo prometo - Ella habló por fin, pero de nuevo no se atrevía a mirarlo
- Granger yo…
- La fiebre ya está cediendo - Lo interrumpió ella - Debe ser por el efecto de la poción
- ¿Es verdad que usted vendrá para el baile de navidad?- Preguntó Severus para cambiar abruptamente de tema
- Lo es - Respondió ella y él no pudo evitar sonreír - Pero solo vendré por ese día ¿Quién se lo dijo?
- Albus - Contestó cortante
- Lo sabía - Dijo ella quitándole el paño de la frente y colocándole otro
Cuando ella tocó su frente y sintió que la temperatura había descendido hasta su nivel normal decidió que ya era el momento de marcharse, como en las mazmorras no había ventanas, había perdido la noción del tiempo, miró en la pantalla de su teléfono celular y comprobó que eran las siete de la tarde, la hora de la cena
- Debo irme señor - Dijo levantándose de la silla en que había estado sentada junto a él
- ¡Gracias señorita Granger! Sin duda me siento mejor
Ella le dedicó una leve sonrisa
- No es nada, solo retribuyo lo que usted hizo por mí una vez
Ella salió de la habitación y del despacho dirigiéndose directamente al gran comedor donde encontró a sus amigos. Después de cenar, en su sala común ella le contó a Ginny lo que había sucedido mientras cuidaba de Snape
- Lo sabía Hermione - Dijo Ginny - También te estás enamorando de él
- ¿Cómo crees? - Saltó Hermione indignada - Yo no…
- Claro que sí, no lo niegues; durante estos meses no has hecho otra cosa más que hablar de él y ahora estuviste a punto de besarlo
Por la mañana, las carretas ya estaban listas para ser abordadas por todos los alumnos que dejarían el castillo para visitar sus casas. Severus, visiblemente mejorado abordaba uno de esos carruajes, durante las vacaciones navideñas regresaría a la soledad de su casa de la Hilandera abordando el tren de Hogwarts, bien había podido usar la red flu, pero en realidad utilizaría la locomotora para permanecer hasta el último minuto junto a ella.
Una vez en el tren; Harry, Ron, Luna, Ginny, Neville y Hermione habían encontrado un compartimiento junto al de Snape que viajaba junto a Draco, Pansy, Crabbe y Goyle
- ¡Oye Ron! - Exclamó Hermione mirándolo con suspicacia a él y a Luna - ¿Es cierto que se hicieron novios?
Tanto Luna como él se pusieron colorados
- Supongo que te lo dijo la chismosa de mi hermana ¿No es así? - Respondió él
- ¡Aja! - Respondió Hermione riendo al tiempo que Ginny se encogía de hombros y los demás amigos también los aplaudían
- ¡Vamos Chicos! - Exclamó Harry - Ya era hora de que ustedes dos se sinceraran el uno con el otro
- Todo Hogwarts sabía que ambos se atraían - Comentó Neville sujetando a Trevor para que no se escapara
- Si, es cierto y hasta hacen bonita pareja - Saltó Ginny
- ¿En serió? - Preguntó Luna con su voz dulce mientras contemplaba a Ron con esa mirada soñadora
Él la besó en los labios
- Por supuesto - Dijo Hermione sonriendo - Se ven muy lindos juntos
- Pero ¡Que ternura! - Exclamó una voz arrogante que arrastraba las palabras, era Draco Malfoy que contemplaba la escena a través del cristal del compartimiento
- ¡Vete a la mierda Malfoy! - Espetó Ron con rabia
- Y ¿Por qué Weasley? Solo quiero ver a la pareja más hermosa de Hogwarts, el pobretón y la Lunática
- Con ella no te metas - Soltó Ron tratando de acercarse a Malfoy, pero Harry, Ginny y Luna lo sujetaron, Malfoy retrocedió por inercia
- ¡Lárgate de aquí Malfoy! Y ya no molestes - Espetó Hermione fulminándolo con la mirada
Cuando Malfoy la miró, se estremeció y salió corriendo para alejarse de ella y no volvió a molestarlos durante el viaje, durante el cual, el grupo de amigos planearon su próxima salida al cine para que Ginny, Neville y Luna pudieran apreciar las maravillas del séptimo arte. Cuando llegaron a Londres y desembarcaron, todos sus padres los estaban esperando, Harry estaba feliz por no tener que ir a Private drive, sino que iría a "La madriguera" con los Weasley, Severus bajó su equipaje y alzó la mirada, allí estaba Hermione junto a sus amigos, con su gato Crookshanks en su regazo; de pronto escuchó que alguien la llamaba
- ¡Hermione! ¡Mi brujita!
El señor Granger venía en dirección a ella con los brazos abiertos, seguido por su esposa, Snape notó el parecido de Hermione con su madre, ella los abrazó a ambos muy emocionada
- ¿Cómo estás cariño? - Le preguntaba su madre
- Estoy bien mamá
- Pero si aquí están Arthur y Molly Weasley - Dijo William Granger al ver a los padres de Ginny y Ron junto a los gemelos
Mientras las dos familias se daban un caluroso saludo, Hermione se encaminó hacia Snape que ya estaba a punto de atravesar el andén nueve y tres cuartos hacia King`s Cross
- ¡Profesor Snape! - Lo llamó
El giró sobre sus pies dándole el frente
- Quiero que conozca a mis padres - Dijo la chica, él se sorprendió pues pensó que ella terminaría ignorándolo por completo ante la llegada de sus padres y sobre todo después de lo que estuvo a punto de suceder el día anterior
- No creo que ellos…
- Venga conmigo - Expresó ella mientras lo tomaba de la mano y lo conducían al grupo donde se encontraban Harry, Luna, los Granger, los Weasley y ahora Xenophilus Lovegood que acababa de llegar para recibir a su hija, Snape se sentía incómodo y se resistía un poco al caminar
- Mamá, papá les presento al profesor Snape - Dijo
- Es un placer - Espetó el hombre con parsimonia extendiendo su mano derecha
Pero el señor Granger ignoró la mano y en cambio lo estrechó fuertemente entre sus brazos dándole unas palmadas en la espalda, eso terminó por intrigarlo todavía más
- ¡Oh! Es un placer conocer al hombre que salvó a mi hija de una muerte segura - Exclamó el patriarca de los Granger
- El placer es mío - Respondió él impertérrito
- Encantada de conocerlo - Exclamó la señora Granger estrechando la mano derecha del hombre - ¡Muchas gracias profesor! De no haber sido por usted habríamos perdido a nuestra única hija
Severus tragó saliva con dificultad
- Solo cumplí con mi deber - Respondió
- ¡Severus! ¿Cómo te encuentras? - Lo saludó Arthur Weasley
- Bien - Respondió secamente
- ¿Estuviste a punto de morir? - Le preguntaron los gemelos al unísono a Hermione
- Si, lo estuvo - Respondió la señora Weasley con cara de aprensión - Casi me muero del susto cuando Ginny me lo contó en una carta
- Pero gracias al profesor Snape ella se salvó - Intervino Harry - Es todo un héroe
Los gemelos se miraron mutuamente extrañados ante el comentario del niño que vivió.
Los días pasaron y el día que tenían planeado para ir al cine llegó al fin, todos se habían reunido en casa de los Granger mediante la red flu o aparición, los gemelos Weasley asistirían también al igual que Arthur y Molly, los padres de Hermione los habían invitado. El señor Weasley había encantado el auto familiar de los Granger para que pudieran caber todos sin ninguna dificultad en su recorrido hasta el centro comercial donde estaba el cine
- ¿No es una maravilla Anastasia? - Preguntó el señor Granger al ver que había tantas personas en el auto y sin embargo todas estaban sentadas cómodamente
- Lo es querido - Respondió ella simpática
Al llegar al centro comercial, la familia Weasley, Neville y Luna miraban en todas direcciones, maravillados con todo lo que veían, apenas y podían contener la emoción, a Harry y a los Granger por su parte les encantaba verlos felices, más de pronto, la mirada de Anastasia Granger se fijó en un único punto, un hombre de piel cetrina, de cabellos largos y grasosos que vestía gabardina, leía un periódico en una de las banquetas del centro comercial
- ¿Ese no es tu profesor Hermione? - Preguntó Anastasia
- Si, ese es Severus sin duda alguna - Respondió Molly
Ginny miró instintivamente a Hermione que lucía sonriente y emocionada
- ¡Que mala suerte tienen chicos! - Exclamó Fred con sorna - hasta aquí los siguió el murciélago amargado
- ¡Fred! - Lo reprendió Molly
- No deberías llamarlo así - Increpó Hermione
George rió
- ¡Princesa! ¿Por qué no invitas a tu profesor a venir con nosotros? - Le preguntó el señor Granger
- De acuerdo papi - Respondió ella
Sin poder disimular la emoción se encaminó hacia el hombre que permanecía absortó leyendo la edición de "Time" un periódico muggle
- ¡Buenas tarde profesor Snape! - Saludó la chica
Él se estremeció al oír aquella voz y al bajar el periódico y contemplarla el corazón comenzó a palpitarle fuertemente dentro del pecho, tuvo que hacer un esfuerzo enorme por reprimir las ganas de abrazarla frente a todos ya que tenía varios días sin verla, así que solo se limitó a estrecharle la mano
- ¡Buenas tardes señorita Granger! - Respondió
- Estoy junto a mis padres y todos ellos - Expresó Hermione señalándole al grupo que lo saludaba con la mano, él enarcó una ceja mientras los miraba y les hizo una seña con la cabeza a modo de saludo - Vamos a ir al cine
- Me pregunto si los Weasley, el señor Longbottom y la señorita Lovegood conocerán el significado de esa palabra - Se mofó él
- ¡Oh sí! - Contestó ella - Me he encargado de explicarles de que se trata y están muy emocionados
- No lo pongo en duda - Dijo él mientras miraba como los gemelos aplaudían entusiasmados con lo que Ron les decía, al parecer les narraba la escena de una película
- Papá quiere que usted nos acompañe - Soltó Hermione
- Granger no creo que sea conveniente que yo… Bueno ya saben todos me odian creen que soy un asqueroso mortifago que solo…
- Ni Harry, ni Ron, ni mucho menos yo, creemos eso
- Lo sé y se los agradezco, pero ¿Qué me dice del resto? Andarán cuidándose de mí - Dijo él con tristeza
- Claro que no, de hecho mis padres le están muy agradecidos por lo que hizo por mí y como gratificación quieren que usted nos acompañe
- ¿En serió? - Preguntó él con duda
- Claro, aunque en realidad no solo mis padres desean que usted nos acompañe…
- ¿Ah no?
- también yo - Se apresuró a decir Hermione - ¿Qué me dice? ¿Aceptará? - Preguntó luego mirándolo con ojos suplicantes
- De acuerdo - Accedió él
Ambos caminaron de regreso a donde estaba el grupo
- Ha aceptado - Anunció la castaña
- ¡Qué bueno profesor Snape! - Dijo la señora Granger - ¡Bienvenido entonces!
- Gracias - Respondió él
- ¿Cómo está? - Lo saludó Harry
- Bien Potter - Contestó el saludo - y supongo que usted también lo está al encontrarse lejos de los Muggles que lo martirizan
- En efecto - Respondió Harry
- Harry es muy feliz en nuestra casa - Añadió Molly
- ¿Dónde están papá y el señor Weasley? - Preguntó Hermione
- Están comprando los boletos y las palomitas - Respondió Neville Longbottom mirando a Severus con temor mientras este solo lo miraba con las cejas enarcadas, con mucha suficiencia
- ¡Hey ayúdennos! - Pidió Arthur cargando un montón de cajas de palomitas de maíz en compañía de William Granger
Los gemelos fueron a ayudarlos
- ¡Hey princesa! Por favor -ve con Ginny, Luna, Neville y Ron por los refrescos - Solicitó William amablemente
- Yo los compraré señor Granger - Saltó Severus
- No se preocupe profesor Snape - ya están pagos - Hoy yo invito, además déjeme retribuir de alguna manera lo que hizo por mi brujita
Una vez que todos tenían sus palomitas y refrescos se apresuraron a entrar a la sala de cine
- ¿Qué vamos a ver papi? - Preguntó Hermione
- Jack y Jill con Adam Sandler - Contestó su padre
- ¡Qué bien! - Exclamó Harry - Yo adoro sus películas
- ¿Y dónde están los lentes? - Preguntó Ron mientras entraban a la sala y notaba que el empleado no le daba nada
- ¿Cuáles lentes tarado? - Preguntó George
- Esta película no es en tercera dimensión Ron, por lo tanto no requiere lentes - dijo Harry
Todos fueron tomando asiento, Ginny junto a Harry, Luna junto a Ron, los gemelos a cada lado de Neville y a su vez junto a Hermione y Snape. A medida que transcurría la trama de la película, todos reían sin parar, incluso Hermione notó como Severus hacia un enorme esfuerzo inútil por contener la risa al ver las chistosas escenas, pero luego comenzó a irritarse cada vez que George Weasley en medio de un ataque de risa le azotaba el brazo
- ¡OH por Merlín! ¡Qué chistoso! Jajajaja - Decía el pelirrojo
Más tarde, el propio Severus no pudo soportar un ataque de risa cuando en medio de una escena chistosísima, Fred Weasley escupió su refresco con tal fuerza que literalmente le hizo volar el peluquín a un hombre que estaba sentado en la fila de enfrente
- ¡Oh disculpe! - Se excusó el joven en medio de la risa
- ¡Fred! - Lo reprendió Molly sin poder contener la risa
A Hermione le dolía el estómago de tanto reír y Severus estaba en las mismas condiciones
- Fue estupendo, no podía parar de reír - Decía Luna muy contenta al salir de la sala de cine
- Yo también me divertí hasta el cansancio - Comentó Neville
- Pero la mejor escena la protagonizó Fred - Comentó Ron en medio de un ataque de risa
Todos comenzaron a reír de nuevo
- Ese muggle de seguro quería matarme - Respondió Fred
- Me alegra que hayan pasado un gran día - Dijo William Granger
- Pues si hasta Severus se divirtió - Dijo Arthur - ¡Valla Severus! Jamás te había visto reír
- Ni creo que lo verás de nuevo - Soltó Severus con seriedad
- Pero ¿Por qué? - Preguntó Luna - Tiene una linda sonrisa, no sé porque no la usa - Añadió con sinceridad
El cetrino rostro de Severus se tornó rojo
- Es la verdad - Agregó Hermione
- Totalmente de acuerdo - Añadió Ginny
- ¡Oh por Merlín! - Ya hicieron que se sonrojara - Comentó Harry
Más tarde, abandonaron el centro comercial y los Granger decidieron llevar a Snape hasta su casa en la calle de la Hilandera, estaban sencillamente maravillados al ver cuántas personas podía albergar su auto mediante la magia; Severus les agradeció la invitación y aunque no lo demostraba, se sentía feliz porque jamás se hubiese imaginado que pasaría un día tan maravilloso junto a ella y que por primera vez en su vida se había sentido dentro de un verdadero circulo de amistad, lo trataron con cariño y con mucha familiaridad, pero sobre todo lo alegraba el hecho de que Hermione le hubiese insistido tanto para que los acompañara, ella parecía feliz con su compañía, sin contar con sus padres a los cuales parecía haberle caído muy bien. Luego sacudió su cabeza, debía regresar a la realidad.
El resto llegó de nuevo a casa de los Granger para regresar a sus respectivos hogares mediante la red flu y todos se fueron por la chimenea muy felices, pero los Weasley antes de marcharse les hicieron una invitación a esperar el año nuevo en "La madriguera", invitación que por supuesto fue aceptada.
Cuando Hermione al fin cayó exhausta sobre su cama, su mente rememoró lo que consideró sus mejores recuerdos; y sonrió al rememorar los momentos en que Severus reía a carcajadas dentro de la sala de cine, seguramente desde hace mucho no lo hacía, Luna tenía razón, su sonrisa era hermosa y Hermione en ese momento sintió una enorme necesidad de hacerlo feliz, de hacer desaparecer de su vida todos los malos momentos que había tenido, suplantar todo el dolor que había sentido por felicidad, también recordó a Dumbledore, sin duda él también tenía razón, Severus merecía ser feliz, lo merecía de verdad; y fue entonces cuando se dio cuenta de algo importante, Ginny también tenía razón, se había enamorado de Severus Snape
