Chicos, chicas a todos mil gracias por leerlo y dejarme sus comentarios, me alegra mucho que guste el fic aun cuando ya está casi casi casi terminando.

No hay mucho por decir, sólo que se pone color de hormiga la situación la cual queda casi definida al final.

Por cierto, mañana salgo de viaje con destino a México, ya saben, vacaciones jeje pero espero aún estando allá poder actualizar.

Paso también a agradecerles su apoyo, paciencia y opiniones, son una buena motivación .

Les dejo el capítulo XII... espero les guste.


… … * … …

Capítulo XII

"Guerra, Muerte & Dolor"

Varios minutos después Inoue apareció ante la morena, le miró con cierta curiosidad y cuando Rukia se percató de su presencia le dirigió una dulce sonrisa, eso daba a demostrar que las cosas habían quedado resueltas, lo cual hacía sentir mejor a Orihime.

-"Tengo otra noticia para ti…"- Musitó la pelimarrón mientras se acercaba hasta donde la morena, cuya atención fue captada por las palabras de la chica.

-"¿Es algo malo?"- Preguntó la morena, y es que con los acontecimientos recientes temor, mucho temor le daba considerar que se habían suscitado nuevos problemas.

-"No para nada… de hecho acaban de notificarme que puedes quedarte en el cuartel… trabajaras junto conmigo…"- La morena había quedado estupefacta, no sólo le había liberado, ahora tenía un hogar, un lugar a donde pertenecer, incluso un trabajo digno… se sentía tan afortunada y agradecida.

-"Gracias…"- Musitó quedamente, mirando a la pelimarrón con un dejo de ternura, le sonrió calidamente, gesto el cual Orihime correspondió de misma forma.

-"Anda… te enseñaré el lugar…"- Inoue le extendió la mano, invitándola a incorporarse lo que sería de ahora en adelante su nueva vida, no como una kunoichi, mucho menos como una fingida cortesana del distrito rojo, si no como la mujer que era, una llena de anhelos.

La morena estrechó su mano con la suya, y así iniciaba esa nueva etapa de su vida… aunque con cierta preocupacione referente al pelinaranja que ahora iba marcha hasta donde el Emperador, para enfrentar su destino, quizás no era correcto pero tenía que hacer algo por él, por el hombre que le dio esperanzas.

… … o … …

Anocheció, en el cielo se podían apreciar nubosidad, anunciado la pronta llegada de la lluvia tan común por esas fechas, La Oposición, un pequeño grupo pero fuerte con sed de venganza y poder político aguardaba en unas instalaciones cercanas al Castillo, con toda intención habían desperdigado el rumor de atacar al Emperador esa misma noche, pero realmente se trataba de una distracción, una suficiente para atacar a la policía de Gobierno por sorpresa y así ejercer su poder sobre ellos, no sólo acabando con los mandos importantes, específicamente tenían en la mira al hombre que mayor problemas les había causado desde que tenía el mando: Kurosaki Ichigo.

Pero… el ataque sorpresa lo recibirían ellos.

Tocaron a la puerta, el encargado de mantener al grupo de La Oposición fuera de la mira del Gobierno, bastante extrañado abrió la puerta, lo que sus ojos vieron fue algo inesperado, se suponía que nadie sabía donde se encontraban ocultos…

Sin conocimiento del arte de la defensa y de la guerra, el encargado buscó la manera fácil pero letal de alertar a sus inquilinos, gritó a todo pulmón para llamar la atención pero ese ensordecedor alarido de su voz se vio tajado al igual que su cuello, el encargado de liderar y perpetrar el recinto fue Zaraki Kenpachi, hombre despiadado que sin miramientos corrió escaleras arriba, siendo seguido por sus subalternos.

Se detuvo frente a una puerta y sin más la abrió, encontrándose con varios hombres cuya sorpresa era evidente en sus semblantes.

-"¡¡La Policía del Gobierno toma posesión de éste lugar por hoy!! ¡¡De aquí en adelante, aquellos que se resistan serán asesinados!!"-

Sin embargo era obvio que ninguno se doblegaría a ser sometido por la policía, así la mayoría de los miembros del grupo desenvainaron sus espadas, sólo hubo uno de ellos quien discretamente buscó una salida extra… una que alertaría a Aizen, quien se encontraba en una habitación oculta en todo el inmueble.

Así que tratando de no ser descubierto, recorrió con agilidad y sigilo los pasillos, hasta llegar a aquel que salvaguardaba a su castaño jefe, sin pedir permiso y con suma alteración irrumpió en su aún momentos de tranquilidad.

-"¡¡Señor, la policía nos ha descubierto!!"- Al castaño e tomó por sorpresa el anunció pero era un hombre sumamente imperturbable aún cuando las cosas por las cuales luchaba estaban peligrando.

-"Seguramente Kurosaki Ichigo estará de vigía por los alrededores… Soi Fong, ya sabes lo que tienes que hacer"- Dictaminó el castaño a la morena de cabellera corta, quien al instante acató la orden y se dedicó a ir en búsqueda del fin por el cual Aizen le había llamado, liquidar a Ichigo a toda costa.

-"Cuales son sus órdenes"- Estaba desesperado aquel hombre, notaba a su líder bastante tranquilo cuando las cosas estaban empeorando en las demás estancias, varios de sus hombres estaban siendo aniquilado por el Gobierno.

-"Blade tu espada y pelea…"- Le ordenó, era lo mejor que podía hacer en vez de estar con otra actitud, incluso tenían que entregar su vida.

Mientras tanto en aquellas estancias se iniciaba una rotunda batalla entre opuestos, el sonido de las sables haciendo pugna unos con otros, gritos de guerra y de dolor era los protagonistas en aquella masacre planificada. Cada cual luchaba bajo sus ideales, sin importar si estaba de lado de la justicia o de la maldad, los filos de las espadas cortaba todo lo expuesto, tanta sangre se derramaba en esa cruzada del bien y el mal.

-"¡¡Matenlos a todos!!"- Gritaba el líder de la Décima Primera División, con sonrisa socarrona, acabando con el enemigo a su paso, sin importa nada.

Conforme el número de enemigos descendía, incrementaban las ansias de encontrar al autor intelectual del movimiento subversivo, aunque sabían que era una misión llena de obstáculos y dificultades, confiaban ciegamente en sus habilidades como equipo, así que se fueron dispersando por todo el inmueble, buscando en cada recinto y recoveco del mismo, liquidando a sus subalternos y cualquier otro ser que se resistiera.

Mientras los líderes y miembros de los escuadrones se dedicaban a aniquilar el enemigo expuesto a su paso y en incansable búsqueda, cierto pelinaranja de ojos almendrados se encontraba camuflajeado con la oscuridad que la noche brindaba, sobre el tejado de la base que ocupaba La Oposición, aguardo a que desde las alturas apareciera Aizen y surgiera la oportunidad de acabar con su vida, sin embargo no le había visto abandonar el inmueble.

Un par de shurikens le sorprendieron, abandonando su posición de vigilancia para pasar a una defensiva, esquivando el ataque con dificultad, esta vez no podía ser Rukia, no se podía tratar de ella…

-"No sé que fue lo que demonios le hiciste para que cambiara o no sé si ella se volvió débil pero sea lo que sea… No tienes derecho a vivir…"- Nuevamente era la voz de una mujer, sonaba rígida y llena de rencor.

-"Si no tengo el derecho, mucho menos lo tienes tú"- Dijo Ichigo, digiriendo su mirada a donde creía que provenía la voz, pero no fue mucho tiempo para que esa mujer apareciera de entre las sombras y sin ninguna clase de introducción se dedicara a atacarlo a diestra y siniestra, era fuerte y veloz, habiendo luchado con Rukia entendía que ambas habían sido entrenadas con la misma calidad, sus antecedentes mostraban que aún siendo un hombre hábil, la probabilidad de que ella le venciera eran bastante altas, sin embargo por Rukia y sólo por ella, vencería a quien ahora era su contrincante.

Soi Fong le asestó un par de patadas giratorias directas al rostro, difícilmente esquivó una y la otra cayó duro sobre su quijada, aún así buscó la forma de retener sus ataques con diversas agujas que lanzó a puntos vitales de la chica, quien encolerizada y fingiendo que el dolor no la doblegaba, continuó con sus golpes.

Hasta cierto punto era admirable la actitud de Soi Fong, pero su fortaleza se estaba desquebrajando, no sólo por las armas que el pelinaranja usaba como defensa, sus habilidades superaba sus expectativas, quizás ella no era tan fuerte como Rukia quien con facilidad pudo vencer en sus momentos al chico de ojos almendrados, pero tenía aquella sorpresa, la misma que lanzó al rostro de Rukia en su batalla, el nageteppo, de nuevo ese polvo fue a dar a los ojos del pelinaranja, nublándole la vista e irritando sus ojos, el ardor en los mismo era insoportable, desde el momento en que las partículas hicieron contacto con sus ojos quedó fuera de combate, bajo en defensas… lo cual aprovechó Soi Fong para aventarlo de un solo golpe al vacío… a los pies y merced de Aizen, quien ahora se encontraba en la escena, blandiendo su espada, con una malvada sonrisa en sus labios, con la firme decisión de aniquilarlo de una vez por todas.

-"De nada te sirvió todo lo que hiciste… al final… haz perdido"- Musitó con cierta malicia en sus ojos, antes de herir con el filo de su espada, una hendidura profunda que comenzó a sangrar al instante, provocando un alarido de dolor…

Sin embargo justo cuando Aizen estaba listo para asestarle el último golpe, una nueva figura se sumó a la lucha, en esos instantes culminantes apareció la morena ojiazul, ataviada de aquel oscuro disfraz, sin dudarlo un segundo lanzó varios shurikens directo a Aizen, pero alguien se interceptó en el camino de los mismos… Aquella kunoichi de cabellera corta, defendiendo los ideales y a su líder expuso su cuerpo para que el filo de esos shurikens se incrustaran en su espalda y otras partes de su cuerpo, un terrible dolor que la doblegó y le hizo caer el suelo… sacrificando su vida por un ideal erróneo…

Muy a pesar de que su relación con Soi Fong nunca muy buena, le sorprendieron sus acciones, lo cual hizo pensar a Rukia de que si no fuera por Ichigo, aquella mujer que yacía moribunda en el suelo pudo ser ella… Miró a Aizen, quien imperturbable fijaba sus ojos en la morena.

-"Observa como el hombre que tanto dices querer muere por el filo de mi espada"-

Pero la voz del castaño y su cuerpo se vieron interceptados por algunos miembros del Décima Primero escuadrón y su líder, quien socarronamente sonrió y sin piedad tajó su cuello… Era una mayoría que ni él podía superar por tan fuerte que fuera… Rukia observó como el cuerpo del castaño caían maltrecho al suelo y comenzaban a esparcirse su sangre…

-"¿Quién demonios eres tú?"- Preguntó rígidamente Zaraki, conocía a la mayoría de los miembros del Departamento de Inteligencia, y era obvio que ella no pertenecía ahí.

La morena quedó muda, a los ojos de ese hombre era un enemigo, aunque se redimiera de sus actos nada iba a cambiar la realidad, había mentido, engañado, traicionado y asesinado a personal del Gobierno. Se quitó la oscura capucha que cubría su rostro, dejando al descubierto sus facciones, unas que Ikkaku reconoció al instante.

-"Su nombre es Rukia… Descuide Capitán, es una de los nuestros…"- Dijo Ikkaku, era un hombre confiable y por ende Zaraki creyó cada palabra.

-"En ese caso… encárgate de Kurosaki, está mal herido"- Dictaminó el mayor antes de marcharse de la escena.

Del cielo nuevamente comenzó a originarse la lluvia, una que conforme al tiempo se volvía incesante, una Rukia conmovida viró el rostro a donde el pelinaranja yacía maltrecho, se acercó a él con lágrimas en los ojos y acomodó su cabeza en su regazo, vió su herida y la tocó levemente, Ichigo reaccionó al punzante dolor… La morena acarició su rostro y su cabello, sonrió con un dejo de ternura que lindaba con la tristeza, por su culpa él estaba mal herido… si moría nunca se lo iba a perdonar…

-"Vas a estar bien…"- Le musitó, aún acariciando su rostro, quería pensar positivamente.

Ambos se quedaron bajo la intensa lluvia, aguardando a que la ayuda llegara y les salvara la vida.

… … * … …