Perdon por la tardanza pero mas vale así que nunca….

Gracias a:

B

misel-kuchiki

Rukia inlove

jailys-sama

Pôr las personas que vieron el video en YouTube y dieron con mi Fic de esa forma, a las hermosas personas que siguen esta historia y que la agregaron a favoritos….

Estamos tan cerca del final que siento que más de una chica me va a matar, este no será un final feliz.


Estrella rota décimo segunda

Otra noche más me encuentro frente la pantalla de mi computadora escribiendo una carta en Word que se que nunca le llegara al destinado.

De : Ichigo

Para: Rukia

Estoy contento de que hayas alcanzado tus metas, quisiera poder preguntarte mas de tu vida pero desde que Uryu me dijo que tienes un novio preferí no volver a saber de ti. Te preguntaras con que cara digo que me enoja que tomes a una persona en serio cuanto eras mía, completamente mía y te deje. Créeme Rukia, quisiera escribirle de otra forma la historia a todo esto pero desgraciadamente no somos Darcy y Elizabeth pero aun así yo estaba lleno de prejuicios y orgullo. No somos Jack y Sally pero aun así, me siento cada vez mas muerto lejos de ti. Ojala esto fuese un mal sueño, fuésemos personajes de una película o un libro y el autor nos dejara unidos pero no. siempre regreso a ese día, la soledad es extrañarte y extrañarte es saber que nunca volverás.


Capitulo 12

"El pasado"

...

...

...

Sus brazos me acogieron con demasiado calor, mi cuerpo tiritaba como cuerdas de violín en el aire, no tenia frío pero me sentía estremecer. Mis ojos se inundaron en lágrimas que no podía entender, no supe por que comenzaron a derramarse. Ese perfume era tan envolvente y me llevaba al pasado, me era familiar. Creo que tengo algunos recuerdos sobre ello.

Su bata blanca y su cabello negro azabache estaban impregnados del aroma. Su cuerpo se aparto de mi rostro, me tomo de la barbilla y la alzo para que la pudiera ver.

—Eres idéntica a tu madre. —sonrío con dolor, no tenia lagrimas en sus ojos pero podía ver que sufría. Levante mi mano y tome la suya que estaba alzando mi rostro.

—Tú eres mi padre. —afirme sin aire en mis pulmones.

—Si. —Copn su mirada buscaba algo y cuando lo encontró sonrío de nuevo—. Gracias Ichigo. Gracias por devolverme a mi hija.

—No tienes de que agradecer. —me miro, sus ojos se cruzaron con los míos y vio el agradecimiento que le gritaban, los cerro por un segundo y volvió a mirar a mi padre—. Los dejo solos. Están es su casa.

Ichigo se fue cerrando la puerta, quería hablarle y decirle gracias por lo que había hecho, preguntarle por que tardo tanto y sobre todo preguntarle que pasara ahora que la verdad se sabe.

Lo amo, de eso no tengo duda si pudiéramos arreglar esta relación se que podríamos, él me ama lo se. Ahora solo queda hablar.

—Hija —dijo mi padre—. Ven siéntate conmigo.

Me tenía tomada de la mano y me hizo sentarme en la colchoneta donde hacia poco tiempo estaba sentado.

—Supongo que quieres saber por que estuve alejada de ti. —afirmo mirándome a los ojos.

—Antes de que Ichigo regresara a mi vida no tenía razón de saber.

—Yo y tu madre nos fuimos de Karakura por una razón: Aizen. Él jamás tolero que yo y tu madre nos comprometiéramos. Una vez estuvo a punto de golpear a Hisana, Yo golpee a Aizen e Isshin intervino. Isshin y yo salimos peleados con Aizen y él dijo que esto no quedaría así, que nos destruiría. Un ser retorcido como él cumple lo que dice así que, hicimos en cuenta que Isshin y yo nos habíamos peleado, yo me fui de Karakura y nunca volví. —mientras mi padre me contaba todo su mirada pasaba de mi a sus manos, se sentía nervioso por todo y yo temerosa—. Tu eras una bebe cuando nos fuimos, encontré un empleo en un Buffett de abogados como asistente de uno, su nombre era Tousen, los primeros meses todo estaba bien, un día entre en la oficina de Tousen y lo encontré muerto, estaba tirado en el piso, me agache para ver si seguía con vida y a su lado estaba un cuchillo de mi casa, de los que Hisana usaba para cocinar, perplejo tome el cuchillo y fue cuando entro una secretaria, grito al ver la escena y me inculparon de esa muerte.

—¡Pero tu no fuiste! —grite pensando en el dolor de mi madre.

—No, estoy seguro que Aizen me siguió, entro a mi casa y mato a Tousen. Tu madre no sabia que hacer, se fue con Aizen en la primera oportunidad.

—Estoy segura que mi mama te amaba.

—De eso no dudo, pero estaba sola, con deudas, pagando el abogado de un esposo criminal y además te tenía en pañales a ti. Aizen se aprovecho de ello y la envolvió.

Apreté mis labios molesta. Ese maldito bastardo. Pobre de mi madre. Ahora comprendo su miedo de que viera al doctor del que siempre celaba mi madre, puede que sea el papá de Uryuu del que hablaba y del ex de mi madre sea mi padre. Maldito, mil veces maldito.

—¿Tu no mataste al papá de Ichigo? —pregunte aunque sabia ya la respuesta.

—No, me concedieron veinte años de prisión. Ichigo esta seguro de que fue Aizen.

— Mamá murió. —agache la mirada. No se mi padre lo sabia, y no quería ver su reacción al enterarse.

—Lo se, Ichigo me dijo. —suspiro, me pregunte como y cuando se lo dijo— Murió de cáncer. —apretó los labios y se convirtió en una línea fina de dolorosos pensamientos— Quiero ver a ese maldito tras las rejas, por que no pagara muerto todo lo que ha hecho, lo hará en vida.

Sus palabras fueron severas y muy ciertas. Tanto mi padre, como Ichigo y yo odiamos a ese monstruo, no puedo creer que mi madre se quedara callada tanto tiempo, que no me haya contado la verdad de ese hombre y sobre todo quien era mi verdadero padre. No se si fue por miedo ò a lo que yo podría pensar. Mi relación con ella nunca fue buena, siempre hubo una barrera pero yo sabia que ella me amaba y ella sabía que yo la adoraba.

Ahora entiendo por que ella siempre hizo lo que él decía, su palabra era un mandato desde el Archiki* hasta el Telos **. Si junto a Ichigo encuentro la forma de que pague todo esto no me importara nada más.

—Estoy muy agradecida con Ichigo —dijo mi padre apretando mi mano y sacándome de mis pensamientos—. Él me ayudo a salir de la cárcel, y estoy ahora aquí junto a ti. Es idéntico a sus padres.

—¿Los conociste bien?

—Mas de lo que quisiera admitir —sonrío de nuevo sin que le llegara la felicidad a los ojos—. Ellos fueron mis mejores amigos y los de Hisana. Recuerdo que él siempre dijo que tú serias la esposa de su hijo.

—Error. —sentí el ardor en mis mejillas y para ocultarlas trate de ver hacia otro lado.

—Ichigo Kurosaki no me lo ha dicho pero puedo notar que esta enamorado de ti.

—¡Papá! —la palabra se sentía extraña en mis labios, lo dije apenada y al hombre que creí era mi padre jamás le hable en ese tono.

—Se le nota a kilómetros hija. Aunque debe pasar por mi cadáver antes de que tengas algo que ver con él.

—No te preocupes por ello papá —me levante rápidamente y nerviosa camine por todo el cuarto—. Solo somos conocidos.

Mi papá me miraba de forma extraña, como si supiera la verdad de todo. Me sonroje aun mas, mi cuerpo ardía de vergüenza. Mordí mi dedo índice.

—Creo que hay una historia detrás de ustedes.

—Fuimos novios cuando yo era muy joven papá, creí que teníamos algo especial pero un día él se fue sin más. Y ahora regresa después de tantos años. Te trae de vuelta a mí. Solo tengo agradecimiento para él.

Su mirada era profunda, quieta, sin ningún ánimo aparente pero podía sentir como leía mis pensamientos. Esta en claro que no se había tragado nada de ello. ¿Pero que podía hacer? Un futuro junto a Ichigo era tan incierto como que mañana mismo encontraría a Aizen.

Acabo de dejar a mi esposo y él me ha dejado, encuentro a mi padre y me dice demasiadas verdades que giran en mi cabeza, estoy mareada de tanto.

Recostada en el sillón de verde mar veo el techo blanco con manchas amarillentas, tengo calor, mi cuello pica al igual que mi espalda por el sudor que resbala. Tiene como dos horas desde que deje a mi padre solo en su habitación; dijo que necesitaba una buena ducha. Ichigo no ha regresado y eso me dio tiempo para no pensar. Para dejar mi mente en blanco y descansar de tanto estrés mental.

Cerré los ojos y me deje llevar por el sonido de mi respiración.

Algo cubría mi cuerpo, no era pesado pero podía sentirlo, me cubría de pecho a pies, abrí los ojos lentamente y las luces estaban apagadas, un rayo de luz se filtraba por el piso, a un lado de mis pies, sentado en el suelo con una computadora portátil estaba Ichigo, estaba escribiendo algo que no fui capaz de percibir pues la deslumbrante luz me cegaba un poco. Trate de levantarme silenciosamente pero fue imposible por que Ichigo giro a verme y me observo apaciblemente por unos segundo. Su aterciopelada voz retumbo en mis oídos.

—Lo siento, no pretendí despertarte.—estire mis brazos y me senté en el sofá. La luz de la pantalla iluminaba su rostro—. ¿Cómo te fue con tu padre? —pregunto volviendo la mirada al frente y seguía escribiendo algunas cosas.

—Bien. —dije sin dar tanta información. Lo mas seguro es que el sepa mas que yo.

—¿Solo bien Usagi? —pregunto burlista sin mirarme. Mi corazón se hincho expandiendo mis costillas. Esa palabra sonrojaba mi rostro y mandaba miles de luces vitales por todo mi cuerpo.

—Creo que sabes más que yo. —confesé apretando mi brazo. Me sentía nerviosa estando sola con él. A oscuras. Con el aroma de su cuerpo.

—Bueno, soy el abogado de tu padre —su mirada seguía pegada a la pantalla—. Él es mi cliente, no puedo dar información a enana. —el tono de burla de su voz me decía que quería hacerme sentir bien.

—Hmmm —apenas pude resoplar fingiendo buen humor que no poseía. Fue inútil por que Ichigo se volvió a verme.

—¿Ese "Hummm" fue de que tienes algo que decirme o que no quieres hablar?

—No quiero hablar.

—No necesito palabras.

Antes de que pudiera asimilar la situación sus labios ya estaban sobre los míos. Mis pulmones aspiraron la fragancia como si fuese el último oxigeno de la tierra, mis ojos se cerraron sin tratar de corroborar que efectivamente era Ichigo quien me besaba. Sus manos estaban quietas en mi cintura mientras que mis manos estaban en su cuello. Su lengua reconoció a la mía y una sensación de dulce-amargo invadió mi boca. Cientos de estrellas salieron disparadas por todo mi cuerpo, me sentía bien así junto a Ichigo, con sus labios pegados a los míos. Pero a pesar de que me sentía como un pez en el agua había tantas cosas por resolver antes.

Me dio un último beso, solo pego sus labios a los míos y se levanto.

Escuche como sus pies se deslizaban por el piso, el click del apagador de luz. El foco que estaba en el techo resplandeció y me segó por un momento. Sus jeans caían de una forma sensual en sus caderas, estaba descalzo, podía ver sus dedos desnudos.

Su cuerpo había cambiado tanto desde la última vez que le vi. Su anaranjado cabello con reflejos dorados me sumergía a un atardecer. Sus pestañas castañas bailaban al ritmo de su mirada.

—Quiero hablar contigo Rukia. —arrastro cada palabra en sus suaves labios que apenas se abrieron.

Resignada a lo que no podía escapar me entregue a lo que me pudiera decir. Fue como si estuviera cargando con dos anclas, una en cada mano y me estuviera cayendo en lo profundo del mar, no puedo ver nada, no puedo escuchar y menos hablar.

Sentía el sudor resbalar mas aprisa, mis labios se apretaron y lentamente alce la mirada hacia él. Su cuerpo relajado y su expresión preocupada me intimidaban mas que verlo enojado.

—Habla.

—Recuerdo ese día, cuando te deje. —A pesar de que estaba lejos de mi su voz era un susurro pero logre escuchar a la perfección— Veo que estabas bien con ese tipo.

—Ashido no…

—Déjame hablar —me interrumpió cruzando los brazos—. Hace tantos años que quiero regresar el tiempo a ese instante cuando te vi por última vez. Mi vida ha sido un infierno desde ese día. Desde el primer momento en que te vi te ame. —se acerca delicadamente hacia mi—. Entiendo que es estupido todo esto pero… —se agacha de nuevo hasta quedar a mi altura, sus dedos tocan mi cabello, nuestros ojos se unen, amatista y ámbar se reconocen—. No puedo olvidarte Rukia, durante meses practique para volver a verte, pensé que tu ya no me dolías, ese día que te encontré en el súper mercado, tenia tiempo siguiéndote, sabia que estabas casada, de nuevo lo sabia todo de ti y de nuevo no podía estar cerca tuyo. Te iba a dejar ir, dejarte con ese imbecil. Soy un egoísta Rukia por que yo te quiero solo para mí. ¿Y tú aun me amas?

—Como una idiota. —confesé.

—Te amo Rukia —la alegría salpicaba en lagrimas por los ojos de Ichigo.

—Y yo a ti Ichigo, te amo demasiado.

Nos abrazamos y entre rizas y besos nos dimos otra oportunidad para amar pero a veces la felicidad dura solo unos días.


...

*Archiki: Inicio en griego.

**Telos: Final en griego.