Retos de la vida
11. Distinto
Angielizz
No creo que hubiese pasado nada de tiempo, no creo que pasaran minutos y menos horas, realmente no lo creía.
Solo sabía que alguien estaba abrazándome, él estaba hincado frente a mí para poder lograr abrazarme completamente, identifique rápidamente el cuerpo, y deje mi cabeza ahí en su pecho mientras lloraba, los sollozos iban perdiendo volumen y las lágrimas fuerza
- Ven aquí – dijo con esa voz profunda tan característica de él
- No quiero – dije en su pecho
- Bella, no es seguro que estemos afuera – murmuro levantándose
- No nos van a asesinar o asaltar Edward – dije
- No, pero quizás van a llegar cámaras y mañana veras tu rostro en cada periódico de la ciudad – eso era todo lo que necesitaba escuchar para entrar en razón, me ofreció su mano, la tome, me ayudo a levantarme, saque las llaves de mi bolso y abrí la puerta.
Una vez dentro de mi apartamento deje mi bolso en el sofá que tenía, mientras Edward me seguía en silencio, me quite mis zapatillas y sin saber que más hacer me gire para encarar a Edward
- ¿Bien? – no tenía fuerzas para seguir peleando con él.
- Prometerás escucharme y guardar silencio mientras yo esté hablando, ¿entendido? – Asentí – cuando te dije… eso de… las chicas… si fueras otra chica… eso – parecía incomodo, esto era algo que debería grabar, ¿Cuándo Edward se veía incomodo?
- Aja…
- No eres otra chica Bella – dijo con seriedad – Nunca podrás ser otra chica – comencé a parpadear luchando con las lágrimas, asentí mirando el suelo y sintiendo mi pecho contraerse mientras un escalofrió nada agradable me recorría de pies a cabeza
- De acuerdo
- Y cuando saque el tema de… tu… virginidad, si mal no recuerdo fue porque dijiste que te había rechazado, te dije las razones y porque sé que aún no estas lista, créeme – por eso nunca podría ser como ellas, pensé
- Bien
- Sé que crees que sí, y yo sé que no eres una niña, lo sé, pero te vas a arrepentir cuando suceda – no me atreví a mirarlo
- ¿Cuál es la diferencia de esas chicas y yo? – masoquista, pensé, eso era, una estúpida masoquista que no se cansaba que le rompieran el corazón
- Que ellas no se van a arrepentir Bella, están acostumbradas a eso, es parte de ellas, se podría decir… tu eres… distinta
- Es decir que solo te acuestas con mujeres con una larga lista de hombres en su cama
- No… no es así
- ¿Tanya era una de esas mujeres? – pregunte, mil veces masoquista
- Bella ella no tiene nada que ver en esto, Tanya es algo… distinto un tema diferente, fueron cosas distintas con ellas
- ¿En qué?
- En todo Bella, en todo.
- Ósea que si hubiera sido yo una cualquiera, otra cosa seria
- ¡NO!
- Sí, claro que sí, eso estas diciéndome
- No, Bella, no…
- Estas diciendo que si hubiera habido más hombres entonces…
- ¡NO! No estoy diciendo eso, no me has dejado decir nada.
- Dime que dices, hablas a medias y me confundes
- Te lo demostrare – sentí como tomaba mi cara y luego sus labios en los míos, lo bese con la misma pasión que él, me cargo sin dejar de besarme y me acostó en el sofá subiéndose sobre mí, lo bese intentando estar al par de él
Se separó y beso mi cuello, mi garganta y estaba bajando, se fue a mi hombro, mientras yo me quedaba quieta, sin saber que más hacer, decidí acariciar su espalda y bese sus cabellos mientras él pasaba su lengua por mi hombro, sentí un escalofrió recorrerme, sus manos recorrían mis piernas, subían mi falda, estaba a punto de llegar su mano a mi muslo cuando…
Cerré mis ojos y deje de responderle, mis manos se quedaron congeladas en su espalda, Edward se alejó, al menos su cara y sus manos se detuvieron y fueron a mi cintura, abrí mis ojos Edward me miraba fijamente con una sonrisa de suficiencia, a pesar de que yo sentía que me estaba ahogando por dentro.
- A eso me refería
- Que yo duro ni un minuto en esto
- No – se rio – me refiero a que es distinto
- Distinto, es todo lo que haz dicho, ¿Qué significa distinto exactamente?
- Distinto… significa que quiero hacer las cosas bien contigo Bella
- ¿A qué te refieres? – mi corazón latía taladrándome los oídos pero no podía dejar que entrara la esperanza y al final todo quedara en mi corazón roto.
- Distinto quiere decir que eres especial en el mejor de los sentidos, que te quiero de verdad y haremos las cosas a su tiempo, eso es distinto, haremos algo totalmente distinto a lo que estoy acostumbrado
- ¿Insinúas que… quieres – me interrumpió
- Una relación de verdad contigo, algo así, sí quizás me refiero a eso, eso sería distinto
- Comienzo a pensar que distinto me gusta – sonrió
- Podremos acostumbrarnos al término, ¿no lo crees?
- Sí, creo que si – trague saliva
- Así que…
- Así que… - repetí
- ¿Estamos saliendo?
- ¿Lo estamos haciendo? – se encogió de hombros
- Creo que es un buen término, estoy saliendo contigo, estamos saliendo, si… ¿Por qué no? – pregunto, saque ventaja del momento
- Porque eso no sería distinto Edward
- Distinto – repitió sonriendo y besando mi nariz
- Me gusta la idea al menos a mí – dije insegura de que no le agradase del todo el rumbo que estaba tomando esta conversación
- Si hacemos algo distinto, podría pedirte matrimonio, nunca lo he hecho ni siquiera me había planteado la idea, quizás eso es…
- Es demasiado distinto, muy, muy distinto, creo que solo distinto sin extremos me agrada – le dije se rio, supuse que algo en mi expresión le dio gracias
- Vamos, solo bromeaba no iba a hacerlo, aunque…
- ¡NO! – me queje
- Bien, bien, no, ¿Qué somos entonces?
- Hum…
- ¿Te atraigo para algo más? – pregunto sin rodeos, pase saliva mientras sentía mi cara arder, simplemente asentí – ¿Te gusto? – asentí de nuevo – ¿Más que cualquier chico que conozcas?
- Seguro
- Bien
- ¿Bien?, ¿Eso qué quiere decir?
- Que… por el momento solo bien, tú también me gustas y mucho
- ¿Más que cualquier chica que conozcas?
- Y aunque no las conozca también
- Y…
- Paso mañana por ti, te cuidas, dulces sueños – se levantó y beso mis labios, sin más se fue.
Lo vi salir de mi apartamento e irse sin más, mi corazón me latía desbocadamente y necesitaba aquella extraña sensación de gritar como lunática, pero me contuve
Me levante del sofá y fui a mi habitación, entre al baño y lave mi cara, distinto, pensé con una extraña sonrisa mientras me vestía para ir a dormir
POV EDWARD
Había llamado a Bella por la mañana avisándole que no podría pasar por ella por una reunión que salió de improviso pero aun así enviaría un taxi para que la llevara, e iba por mi cuenta.
No demore demasiado la llamada porque apenas eran las cinco cuando la llame y supuse que estaría más dormida que despierta y deseando dormir un poco mas
La reunión tardo tres horas, eternas para mí, había un nuevo proyecto que querían llevar a Canadá y estaban intentando ver quienes iban a ser los transferidos ahí.
Canadá obviamente era el sueño de cualquiera, incluso el mío, pero era una lista larga de espera para saber quiénes serían los transferidos ahí. Era la meta que tenía puesta desde que la empresa abrió sus puertas al país extranjero y ahora estaba ahí a la vuelta de la esquina.
Cuando llegue a la oficina apenas eran las nueve y media de la mañana, había empezado muy temprano mi día.
- Carmen podrías hablarle a mi padre y pedirle que traiga a Elizabeth después que pase por ella - le informe
- Supongo que ya tienes todo planeado para el sábado, te quedan solo dos días joven así que… - rayos había olvidado eso
- Yo… reservare lugares para tomar el avión mañana por la noche y rentar un carro para el fin de semana – le dije, me miro con una ceja alzada
- ¿Esperas que en un día te tengan listo eso? Algo a último minuto nunca sale bien
- Me quedan dos días
- Edward, Edward, ¿Qué hare contigo? – le sonreí – ya tengo los pasajes de vuelo reservados, tal y como creo que tenías planeado…
- ¿Cuántos pasajes son? – pregunte, intentando por todos los medios no parecer preocupado porque se olvidara de alguno de los que iban a ir
- Te deje en tu escritorio los pasajes y rente tres carros, espero y también te gusten – me acerque a ella y bese su cara, mientras la abrazaba
- Eres un ángel, ¿ya te lo he dicho verdad?
- Siempre que estas en un aprieto lo mencionas – le sonreí y entre en mi oficina, tome los pasajes que estaban ahí.
Estaba el mío, el de Elizabeth, el de Carlisle, Esme, Alice, Jasper, Emmet, Rosalie, Jimmy, Carmen, su esposo Eleazar, y el de Bella
Siempre al tanto de todo y nunca se le escapaba nada, había tres fotografías de carros
Una camioneta familiar para seis personas color negra, ahí podrían ir Alice y Rose con sus respectivas parejas y sus maletas
Estaba un pequeño atos del año color gris, ahí irían definitivamente Carlisle, Esme, Carmen y Eleazar
Y por último estaba un pequeño vehículo color plateado, una réplica de mi volvo. Ahí iríamos Bella, Elizabeth y yo, sin duda alguna.
- Señor Cullen, tiene una llamada de su padre en la línea uno – dijo la voz de Carmen por el intercomunicador, levante el teléfono
- ¿Hola?
- Edward, Elizabeth no fue a la escuela, supongo que si necesitas verla puedes pasarte por la casa
- ¿No fue?
- No tenía ánimos
- ¿Solo porque no tiene ánimos la dejaras faltar?
- Edward
- Que tenga flojera es algo que no puede usar de pretexto para… - que a él no le importara la educación de ella no significaba que a mí me valiera
- Desde que llego ayer de la escuela anda sin ánimos de nada, no comió, y hoy por la mañana nadie la pudo sacar de la cama sin que se echara a llorar, Esme la dejo quedarse
- ¿Qué tiene?
- No dijo nada
- Pasare en la tarde a verla – le dije
- Seguro, adiós – colgué
Me levante de mi asiento y salí de ahí, Bella iba llegando a la puerta de mi oficina.
- Hola – dijo con un sonrojo bastante visible en la cara – siempre nos encontramos de este modo.
- Hola ¿Ya desayunaste? – pregunte
- Si
- Oh… pasare en la tarde a mi casa para ver a Eli, ¿Quieres ir? – le pregunte, asintió
- Claro
- Bien, a propósito ya tengo los pasajes para ir el fin de semana a las cabañas… por el cumpleaños de – abrió la boca
- Yo… creo que olvide mencionarte que quizás no pueda ir
- ¿Por qué? – pregunte regresando a la oficina, Bella entro detrás de mí y cerró la puerta
- Tengo unos asuntos que terminar, y últimamente he estado algo estresada y cansada y he descuidado mi trabajo
- Eso puedo solucionarlo
- Edward, no puedo retrasar esto por más tiempo
- Puedes hacerlo en donde iremos
- No creo que lo haga…
- Te voy a ayudar en eso – se mordió el labio inferior meditando la situación
- Aparte no tengo dinero para el vuelo
- Yo pago todo, te invite yo
- Pero… - le alce una ceja interrumpiéndola
- Ya tengo tu pasaje de avión comprado, ¿no me harás perder mi dinero verdad?
- Yo no te pedí que lo compraras
- Por favor – pedí, se quedó en silencio y miro todo menos a mi
- Está bien – accedió, bese su nariz
- Genial… además aun me debes una cita
- Eso creo…
- Entonces… saliendo de aquí vamos a ver a Elizabeth – asintió
- Seguro… - tome su cara y la bese
Le abrí la puerta del carro para que bajara, tomo mi brazo y salió
- ¿Estará tu papá? – negué con mi cabeza
- No, estará probablemente en el trabajo – le dije
- Tengo la leve sospecha que no le agrade del todo – dijo Bella cuando le abrí la puerta de la casa para que pasara, miro hacia todos lados, si, era una hermosa casa, grande, espaciosa, estilos antiguos pero a la vez moderna, una linda mansión blanca, el sueño americano.
- A Carlisle no le agrada nadie – le dije
- Es tu padre no puedes hablar de ese modo de él… no deberías
- Porque conozco al que se hace llamar mi padre, es porque te lo digo – se encogió de hombros, parecía no tener ganas de discutir o tocar el tema, subimos las escaleras, Bella iba observando cada pequeño detalle, me detuve en las puertas blancas y grandes, que tenían flores pequeñas en los contornos, toque dos veces
- Pasa – se escuchó la voz de mi hermana dentro, abrí la puerta, su habitación estaba pintado con un color rosa claro y lila, tenía peluches por todas partes, muñecas, una pequeña mansión de barbees, y un sinfín de más de juguetes, un pequeño estéreo color rosa, su cama tenía una sábana de caballos, y ella se encontraba ahí acostado boca abajo, Bella se acercó a ella, preferí mantener distancia, no había podido hablar con ella ayer y seguramente aún seguía algo molesta.
- Hola – la saludo Bella, sentándose a su lado, Eli levanto su vista a ella y luego miro a su alrededor hasta detener su mirada en mi
- Hola Bella
- ¿Estas bien? – le pregunto tomando un mechón de cabello de Eli
- Si… algo así – me miro de nuevo
- ¿Quieres decirme que tienes? – Eli me miro de reojo y negó con su cabeza
- Bien, ¿Qué opinas de dar una vuelta? – intento animarla
- No, no tengo ganas… gracias
- No importa… Edward, muero de sed, podrías traerme algo de tomar – asentí y salí de la habitación entendiendo que por el momento no era bienvenido en la conversación.
POV BELLA
- Así que… - sus ojos rojos me miraron a mi una vez que Edward salió del cuarto
Me conto entre murmullos que un chico de su escuela se le había declarado, pero ella lo rechazo, el problema al parecer era que el chico era popular y para su desgracia todo mundo sabía ahora que ella lo había rechazado, le habían molestado todo el día de ayer con el chico, incluso había escuchado como una niña había hablado mal de ella a sus espaldas con otras compañeras de su clase.
- Si no te gusta no le encuentro el problema, ignora los comentarios – le había sugerido
- Es que si lo hace… si me… - se ruborizo, asentí dándole a entender que lo había comprendido – pero es un chico, son tan infantiles – sonreí buscando las palabras correctas
- Las niñas solemos ser mucho más maduras que ellos, desde muy pequeñas estamos listas para tener un noviazgo… ellos… sin embargo – moví la cabeza de un lado a otro – no son tan maduros como nosotras
- Son unos tontos
- ¿Cómo es él? – le pregunte
- Es gracioso, divertido, me hace reír, es muy simpático, amistoso… me gusta, es un lindo chico
- Quizás podrías intentar decirle que te gusta… y en unos dos o tres años podrían intentarlo, quizás un poco más
- O hasta que pueda defenderse de mi hermano – dijo riendo un poco
- Yo me encargo de Edward – en ese momento la puerta se abrió, Edward venía con dos vasos de agua, tome el vaso que me ofrecía.
- ¿Y de que hablaban? – pregunto sentándose en la cama
- Eso no es de tu incumbencia Edward – le dije
- ¿En serio?
- No lo es – Eli apoyo la moción
- Algún día me voy a enterar
- Pero no hoy – se burlo Elizabeth, Edward tomo a Eli de las piernas y la jalo hacia él para después comenzar a hacerle cosquillas
- Basta… ya… no… dije que… no… ah… ayuda… no… ya… déjame – decía Eli entre gritos, y risas, me acerque a ellos y quite a Edward pero este me cargo como un salvaje y me puso en su hombro para después tirarme en la cama al lado de Elizabeth y subirse sobre mi aplastándome
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