El resto del día lo pasaron con sus amigos, a petición de todos Tsubasa cocinó para ellos, no sabia como se atrevían a criticarlo por comer tanto si ellos fácilmente lo igualaban, parecía que iba a alimentar a un ejercito, pero le encantaba estar con sus amigos, tenían pocas oportunidades de convivir en un ambiente ajeno al futbol por eso tenían que aprovecharlos al máximo. Incluso Kojiro se les había unido, a pesar de que en su infancia tuvieron sus diferencias ahora eran grandes amigos. Alejados de sus orígenes encontraron en ellos a la familia que habían dejado, la mamá de Tsubasa los había adoptado como propios sobre todo cada que visitaba a Tsubasa en España, ellos se habían convertido en hermanos, los abuelos de Genzo eran los abuelos de todos y Julie la novia de Taro y Sanae eran las hermanas que los ponían en su lugar.
Apenas y pudo escaparse un momento de ellos para llamar por teléfono y confirmar que hubieran entregado el regalo de Sanae. Ni siquiera Genzo sabia de los detalles que le estaba enviando a Sanae, sabia que podían cometer una indiscreción y arruinarlo todo.
Sentada en su litera disfrutaba de sus dulces y chocolates, pero lo que mas la tenía contenta era recordar la última vez que los había probado.
Había aceptado ir a las conferencias sobre avances en la medicina pediátrica en Paris, si bien era porque en un futuro pensaba tomar esa especialidad pero por otro lado sabia del partido amistoso entre la selección japonesa y los franceses, aprovecharía su estancia para ver a sus amigos, pero sobre todo para estar con Tsubasa. No pudo verlos previo al encuentro debido a la concentración en la que estaban y a que aun debía asistir a dos conferencias más, pero por nada del mundo se perdería el partido.
A pesar de ser un partido amistoso ninguna de las selecciones estaba dispuesta a perder, entregaron todo en la cancha y a pesar de que Japón venció a los locales el público salió agradecido por el espectáculo que les brindaron. Al romper la concentración Tsubasa fue inmediatamente a buscar a su amiga, no quería desaprovechar las pocas horas que le quedaban en Paris así que las pasaría con la persona más importante para él.
Pasaron el día paseando por los alrededores de la ciudad se confundían entre el resto de las parejas enamoradas que también disfrutaban de la ciudad, fue entonces que recordó los dulces que les había dado a probar Julie y conociendo la debilidad de Sanae se dirigieron a la tienda. Si bien la tienda se encontraba atestada al reconocerlo uno de los dueños le dieron atención especial, eran literalmente niños en una dulcería, solo que esta vez no había padres que les impidieran comprar lo que quisieran.
Aquellas fueron las más maravillosas horas que había pasado en mucho tiempo y el sabor de esos dulces le devolvía esos recuerdos.
"Y esa sonrisa Sanae, un nuevo detalle de tu admirador secreto o por fin se te declaró Tsubasa?" el comentario de Harumi la devolvió a la realidad
"Solo recordaba la ultima vez que probé estos dulces, de eso ya hace mucho tiempo pero los siguen haciendo igual de deliciosos" le extendió la caja a su amiga para que pudiera probarlos, así sabría de lo que estaba hablando.
"Ay por Dios, saben a gloria, donde los conseguiste?" pregunto Harumi mientras comía el ultimo trozo de chocolate
"Como tu dijiste, son un regalo de mi admirador secreto, que no lo será tanto pues solo Tsubasa conoce el lugar donde los comimos la ultima vez" con una enorme sonrisa en sus labios le respondió a Harumi.
Casi se resbala de la litera al oír a Sanae "¿Porque? ¿Que me estas queriendo decir? ¿Acaso ya sabes quien es tu admirador secreto?"
"Aun no, pero o es algún amigo de Tsubasa o es el mismísimo Tsubasa y tu me vas a ayudar a descubrirlo"
"Claro que si, pero lo que yo venia a decirte es que dentro de dos días se van a grabar los videos de los participantes en la subasta, y estamos cordialmente invitadas a observar la grabación" comentó Harumi
"No me lo pierdo por nada, será mejor que vayamos a dar las rondas y mientras pensamos como descubrir a Tsubasa"
Terminarían su turno el lunes a las 8 pm y el siguiente comenzaría el miércoles por la noche, tendrían suficiente tiempo para ver la grabación de los videos y reunirse con la asistente de Santiago Fernández tenían que dejar todo listo para comenzar con las ofertar por internet.
Los jugadores se presentaron a primera hora en el centro de alto rendimiento, llegaron puntuales, sabían que el entrenador Gamo era muy estricto con respecto a los horarios, no querían ser castigados con una sesión extra de trabajo físico.
"Bien señores a partir de hoy comienzan los entrenamientos con miras a las eliminatorias y al torneo amistoso organizado por el emperador, espero de su parte el mayor compromiso, respeto y disciplina recuerden que están representando a su país, mis reglas ya las conocen y también los castigos al no cumplirlas, esta semana realizaremos dos entrenamientos, por la mañana será trabajo físico y en la tarde entrenamiento táctico, la siguiente semana trazaremos la estrategia para el primer encuentro, pónganse sus uniformes y los espero en el gimnasio". Las ordenes del entrenador se cumplían sin chistar rápidamente se pusieron sus uniformes y comenzaron el entrenamiento.
El entrenador les permitió dormir fuera del centro de concentración si así lo deseaban durante estas dos semanas previas al primer encuentro eliminatorio, una vez iniciados los partidos eliminatorios la concentración seria total.
Iba exhausto, el estaba acostumbrado a los entrenamientos duros del futbol europeo pero ahora el entrenador Gamo los había sometido a una dura rutina de trabajo muscular, además del interescuadras que jugaron por la tarde no dudaba que caería dormido en cuanto pusiera la cabeza en la almohada, pero todo se le borró de la mente al momento que la vio salir de su departamento, se veía igual de cansada que el pero aun así estaba hermosa.
"Buenas noches Tsubasa, no esperaba verte, pensé que te quedarías con el equipo" pregunto Sanae
"Hola Sanae, el entrenador nos dio la oportunidad de regresar a nuestras casas después del entrenamiento y la verdad no tengo ganas de soportar los ronquidos de Kojiro" le comento a su amiga mientras pasaba su mano por su nuca, era un gesto que hacia cuando estaba nervioso o apenado, Sanae lo conocía muy bien.
"Ahora entiendo porque no se esta Yukari" comentó "entonces ¿Kojiro ronca?"
"Como una locomotora, las veces que me ha tocado compartir habitación con el no puedo dormir" respondió Tsubasa.
"Jajajaja seguro que conoces muchos secretos de tus compañeros quizá deberías escribir un libro" agrego Sanae
"¡No tienes ni idea! pero mas que un libro necesitaré terapia o electroshocks para borrar esos recuerdos" indicó algo consternado Tsubasa
"¿Y si borran mi recuerdo también?"
"No te preocupes Sanae", se apresuró a contestar "eres inolvidable, además podrían borrarte de tu mente pero nunca de mi corazón"
Su comentario hizo que se sonrojara rápidamente y no sabia como contestarle "¿ya cenaste? Me toca pagarte la cena que me invitaste, no cocino igual de bien que tu pero nadie ha muerto después de comer mis guisos"
"Encantado, solo dejo mi maleta en mi departamento y regreso".
Charlaron animadamente durante la cena, sobre el hospital y el futbol, de cómo veían a los rivales hasta que Sanae le comentó algo que lo inquietó. "¿Tsubasa, puedo decirte algo personal?"
Su pregunta lo tomó por sorpresa pero no dudo en contestarle "Por supuesto, sabes que puedes contarme lo que quieras" su mirada la hizo titubear un poco, se veía decidido, sobre todo con la fuerza para protegerla y ayudara en lo que viniera.
"Tengo un admirador secreto" sus palabras lo hicieron ponerse pálido, acaso ya lo había descubierto? no se daba cuenta que su reacción solo le daba mas pistas para ser desenmascarado
"Tienes idea de quien podría ser?" pregunto dubitativamente
"Que parte de secreto no entendiste Tsubasa" respondió divertida ante las caras que ponía su amigo
"Ok pregunta tonta, ¿entonces dime como sabes que es un admirador secreto y no un acosador?"
Ahora fue el turno de ella para ponerse seria, no había considerado "claro que no, no con la clase de detalles que me envía, verás me envió mis flores favoritas, conoce mis gustos en música, en comida, es como si nos conociéramos desde hace años, ahora quiero saber de quien se trata, ¿me ayudarías con eso?"
Golpe directo al estomago Sanae pensaba que era otro y no el su admirador, ¿significaba que no sentía nada por él? Y en cima de todo le pedía ayuda para encontrarlo "cla... claro que si, cuenta conmigo, sabes estoy algo cansado, te parece si nos vemos mañana?" se levanto rápidamente para irse a su departamento
"Que descanses" ahora fue ella quien le dio un beso en la mejilla, lo que aumento el desconcierto del capitán japonés.
