No hay nada demasiado explicito, pero este capítulo no es para personas sensibles.


Better Then

Capítulo 12: Fallo en el sistema.

El mundo se enfoca lentamente como si la neblina que me rodea se disipara poco a poco. Todavía recuerdo haberme despertado por un momento en la celda, y luego... nada más. Me lleva bastante tiempo darme cuenta de que mi cuerpo está atado a la silla. Mesa, portátil, teléfono, espejo. Todo es tan real como el tañido aburrido en mi cabeza.

"Srta. Caulfield. Creo que esta conversación se ha estado posponiendo demasiado tiempo".

Apenas consigo captar sus palabras. Mi cabeza como si estuviera rellena de lana, tan pesada como el plomo, empapada de miedo visceral y de un odio intenso.

"Le daré un momento para que se recomponga. Preferiría que estuvieras en pleno uso de sus facultades mentales, o tan cerca de ellas como pueda para este momento. Puede incluso participar o rebobinar esta conversación tantas veces como vea conveniente, si se ve capaz una vez que su cabeza se haya despejado. Será una... experiencia interesante para los dos, creo."

"Chloe..."

"Todo a su debido tiempo. Quédese quieta, Srta. Caulfield. Primero, deje que los medicamentos desaparezcan".

Mi voz no es más que un graznido débil. Podría matar por un solo sorbo de agua. "Chloe, ¿Dónde está?"

"Está viva. Su bienestar está ahora en sus manos, Srta. Caulfield. Concéntrese, lo necesitará".

Mi ropa ha sido reemplazada por una fina bata. Me enferma solo saber que alguien aquí me desnudó y manipuló mi cuerpo mientras estaba inconsciente. Espero que solo hayan hecho eso.

Estoy tratando de luchar contra mis grilletes a prueba de bombas. Tengo que salir de aquí, no puedo quedarme en este lugar, debo volver con ella, necesito llevarnos a un lugar seguro, si nos quedamos aquí, estamos perdidas. No sé cuánto tiempo más tendré que quedarme en este lugar, con cada segundo que pasa mi destino se ve cada vez mas oscuro y sin esperanza.

Respiro hondo, tratando de juntar la poca humedad que queda en mi garganta seca. "Chloe... dime... dónde está Chloe."

"Está bien, ahora mismo esta bajo nuestra vigilancia. Fue herida durante su captura, así que le dimos el tratamiento necesario, se empleo a fondo para detenernos".

¿"Herida"? ¿La lastimaste?"

"Un desafortunado incidente de disciplina. Tome, debería verlo por si misma".

Sólo con el mayor esfuerzo pongo mis ojos en la pantalla del portátil que tengo delante. En él se puede ver un escritorio. El cursor del ratón se mueve lenta y remotamente sobre el menús de algún tipo de programa de vigilancia. El vídeo siguiente atraviesa la perspectiva de unas cuantas cámaras, mostrando una sombra oscura que atraviesa el césped, irrumpiendo en la mansión, matando a tiros a todo aquel que se cruzan en su camino. Chloe parece llevar una palanca consigo, se detiene frente a la puerta de la Sala de Arte colocando un montón de bombas de tubo que trajimos por si acaso, tratando con ellas cruzar la puerta. Al final arremete con un par de patadas y viendo que no ha conseguido ni abollar la puerta estalla entre gritos. A continuación, la imagen cambia a otra cámara. Hay un tiroteo, intenta usar la bóveda del portón como cobertura. Es alcanzada en la pierna, pero su animo no mengua, cae finalmente al suelo cuando un dardo tranquilizante yace en su cuello. Lo agarra con una mano tratando de quitárselo. Puedo ver el blanco de sus dientes desde aquí.

Siento mi pecho aplastado bajo la presión maligna de una enorme e invisible garra mientras ella se hunde lentamente contra la pared y desaparece fuera del radio de acción de la cámara. El vídeo se detiene.

"Uno de mis empleados mostró un comportamiento muy poco profesional después de perder a uno de sus compañeros y desobedeció mis órdenes estrictas de no usar munición real bajo ninguna circunstancia. El empleado en cuestión sera disciplinado en consecuencia."

Sólo puedo oír la mitad de sus palabras. Mis lagrimas arden bajo mis párpados mientras miro la imagen parpadeante en blanco y negro que tengo ante mis ojos. Debería haber huido, debería haberle hecho prometer que huiría si me atrapaban. Podría haber buscado ayuda, hecho un plan, volado las paredes con explosivos reales, haber conseguido un tanque, un Luftwaffe, cualquier cosa.

Dios, ¿A quién estoy engañando? Ella no me habría escuchado, así como no hay manera de que yo pudiera haberla dejado atrás si los papeles se hubieran invertido.

"Dicho esto, su compañera entró en nuestra propiedad privada y asesinó a varios de mis empleados. Se podría argumentar que sus heridas están bien merecidas".

La hora actual se muestra en la esquina inferior derecha del portátil. 11:12 am - 11.03.2014.

11 de marzo. Vete a la mierda, Universo. Que te jodan a ti y a tu retorcido sentido del humor.

Han pasado dos días, entonces. Dos días bajo sedación intensa, tal vez incluso un coma inducido debido a las drogas, ya que no recuerdo nada de nada. Eso probablemente significa que un médico de verdad me está tratando. Y probablemente varias enfermeras debieron cuidarme, desnudarme y asearme. Podría vomitar con solo pensarlo. ¿Cuánto tienes que pagarle a alguien para que haga estas cosas fuera de un hospital?

"Todos vosotros estáis mal de la cabeza." Deseo subyugar mi voz con el mismo fuego que está rabiando dentro de mí ahora mismo, pero lo que sale en cambio es sólo una débil llama y un patético murmullo "¿Cómo puedes hacerle esto a alguien?"

"Si te refieres a tu estado actual, era necesario. La mantuvimos viva, Srta. Caulfield. La hinchazón en tu cerebro habría causado daños severos sin medicamentos".

¿"Hinchazón"?

"De tu visión. Tu don no está exento de inconvenientes. Incluso tú deberías haber entendido en este punto que te hemos guiado por este camino exacto, que ha conducido a una cadena de visiones cuya influencia fisiológica tu cuerpo aún no ha aprendido a resistir. Sin el tratamiento que le hemos dado, nunca habrías recuperado el conocimiento."

"¿Esperas mi agradecimiento? ¡Tú desencadenaste esta visión en primer lugar!"

"No. No en el sentido que usted quiere decir. Simplemente sabíamos cuándo y dónde ocurriría. Sin embargo, a Dianne le encanta disfrutar del teatro. Tengo inclinaciones más...pragmáticas."

Por más que trato de concentrarme, su voz sigue desapareciendo de mi conciencia. Algunas de las palabras se vuelven confusas, otras las entiendo, pero no puedo procesarlas como lo haría en una conversación normal.

Dos días...

"Mira, no me importa. ¿Tienes idea de lo que he visto? Todos vamos a morir si nos quedamos en Arcadia Bay".

"Estamos a salvo aquí. La tormenta que se aproxima no será tan devastadora como la última. La fuerte tormenta de granizo puede haber desencadenado alguna que otra herida grave y causado daños materiales enormes, pero el tornado en sí mismo desaparecerá tan pronto como llegue a la playa. Esta es la razón por la que construimos numerosos refugios, estamos preparados. La mayoría de los habitantes huirán allí o fuera de la ciudad".

¿De qué demonios está hablando?

Finalmente fuerzo mis pensamientos a trabajar juntos, como debe ser, para analizar su lenguaje, como toda persona normal. Necesito unos segundos más. Eso significa... que realmente no saben lo que vi. No saben nada de mis visiones.

¿Cómo podría usar eso a mi favor?

No tengo ni idea. No creo que pueda. Prefiero salvar vidas humanas.

"Esta vez no es sólo un tornado. Arcadia Bay está a punto de ahogarse en un maremoto. Necesitas sacar a todo el mundo, puede que no quede tiempo".

Por un momento sólo hay silencio.

"No estás mintiendo", dice finalmente. Es una declaración, no hay ninguna duda en su tono.

"No me digas. Supongo al final no lo sabéis todo ".

"Dime exactamente lo que viste."

Presiono mis labios. Es cierto, salvar vidas humanas es importante, por supuesto. Pero...

"Quiero hablar con Chloe primero. Necesito saber que está a salvo".

Puedo oír un suspiro reprimido desde el otro lado del teléfono. "Aún no entiende su situación actual, Srta. Caulfield. Tu vida ya no es tuya, nunca volverás a hablar con ella. Su bienestar futuro, sin embargo, está enteramente en sus manos."

Lo dice como si fuera un hecho inmutable, una verdad universal. No volverás a hablar con ella. Las palabras se hunden profundamente en mis pulmones, me quitan el aliento. Es lo mismo que clavarme un cuchillo en el pecho, me rompe el corazón

Sé que aquí es donde se supone que debo ser audaz. Es donde encuentro algo inteligente y valiente que decir, donde le saco el dedo, y lo desequilibrio.

No volverás a hablar con ella.

Ese pensamiento me hunde en el lodo helado. El flujo del tiempo se congela a mi alrededor y se detiene a regañadientes. No se me ocurre ninguna otra combinación de palabras que pueda sacudirme tanto. Es otra ventaja que tienen sobre mí, ¿no? Este hombre sabe exactamente lo que quiero y sabe como explotarlo, mientras que yo todavía no sé que los motiva hacer todo esto.

Trago, sacudo la cabeza. "Estás equivocado. No puedes separarnos. Nada puede hacerlo".

Quiero que sea una postura desafiante. Se presenta como un intento de convencerme a mí misma. Esto no ha terminado, Max. Aprieta los dientes y lucha.

"Su visión, Srta. Caulfield. Dígame lo que vio".

"O me dejas hablar con ella o te puedes ir a la mierda".

"Ya había planeado mostrarle su refugio, pero sucederá después de que me diga lo que quiero saber. Le conviene cooperar conmigo, Srta. Caulfield. Si no, recurriremos a métodos más invasivos".

"Mira, ya te lo he dicho. Vimos cómo un enorme tsunami destruía Arcadia en medio de la noche. No quedaba nada, incluso tu preciosa mansión fue arrasada. No sé si cinco días es siempre la regla, pero eso te daría sólo tres para evacuar".

"¿Nosotros? ¿Quién estaba contigo?"

"Estaba con Chloe. Siempre estoy con ella. Me importa una mierda lo que digas, no puedes separarnos".

Hay una breve pausa.

"Voy a investigar eso."

"Hazlo, pero quizá quieras darte prisa."

"Srta. Derrick, ¿Está lista la conexión?"

Si hay una respuesta, no puedo oírla.

El cursor se desplaza de nuevo por la pantalla, seleccionando Live feed desde uno de los menús. Se desplaza a través de unos cuantos números hasta que se detiene en uno. El vídeo aparece poco después.

Chloe está acostada sobre una cama, dormida sobre las sábanas, con una camiseta negra y pantalones cortos. Su muslo está limpiamente vendado, el tobillo descansa sobre un cabestrillo que mantiene su pierna elevada. Tiene marcas de arañazos en la cara, y su pelo es un completo desastre.

"Chloe..."

"Ella está sedada en estos momento," dice, "Por su propia seguridad, así como por la salud física y mental de mi personal".

La habitación está mucho mejor amueblada que la mía, parece mas un dormitorio que una celda. Probablemente porque no puede viajar en el tiempo y así convertir una hoja de un libro o la pata de una silla en un arma mortal.

Un dolor profundo se extiende por mi garganta al verla. No me pongo a llorar, mis ojos han estado llorando desde el principio. Quería verla paseando, husmeando, peleando con sus ataduras, o gritando. Verla golpeada, derrotada, totalmente a su merced...

"No nos separarás. No puedes."

"Como dije, su libertad ha sido una ilusión hasta ahora, Srta. Caulfield. Este es el destino que diseñamos para ustedes, y ahora, eventualmente usaremos sus poderes, lo quiera o no. Ya había perdido antes de empezar esta aventura".

"Eso es mentira, nadie podría tener ese tipo de poder sobre todo."

"Su terquedad no es ninguna sorpresa. Será agotador deshacerse de ella, y por eso estoy dispuesto a hacer un trato con usted. Muéstrenos su total cooperación desde el principio y su pareja nunca será lastimada de ninguna manera. Le prometo que al final será liberada. Todo lo que falta es su consentimiento, Srta. Caulfield".

Necesito un momento para procesar lo que sugiere. "¿Y esperas que me crea eso?"

"Siempre cumplo mi palabra. Considere su situación actual, Srta. Caulfield. No le queda nada que no le hayamos quitado ya, así que ¿Cree que es necesario que le haga esta oferta? Es un signo de nuestra buena voluntad y de nuestra preocupación tanto por el tacto como por la conveniencia. No obtenemos placer alguno causándoles dolor". Una breve pausa. "Al menos por mi parte, no lo obtendré."

Podría reírme a carcajadas si no me sintiera tan fuera de lugar ahora mismo. "¿La dejarías ir? ¿Así de fácil? ¿Realmente crees que ella seguirá con su vida como si nada? Estará buscando venganza hasta el final de sus días".

"Para entonces será irrelevante. Usted no era rival para nosotros de ninguna manera, incluso cuando trabajaban juntas, así que, ¿Qué amenaza podría representar ella sola? No será más que un insignificante insecto al que tendremos que reprender de vez en cuando. Estaría más que dispuesto a soportarla si con eso nos ahorráramos los procedimientos menos apetecibles. Su vida está perdida en este momento, Srta. Caulfield, no importa lo que decida. Así que más vale que se rinda aquí y ahora por su propio bien, puede darle una vida a su pareja".

Es tan espeluznante cómo habla de ello, como si ya fuera un hecho fijo. La posibilidad de que pueda estar equivocado simplemente no existe. No creo que sea verdad, no puedo creerlo, pero de cualquier manera, tengo que admitir que creo en la sinceridad de su convicción.

"¿De qué se trata esa 'oferta' de todos modos? ¿Qué es lo que realmente quieres de mí? ¿Por qué estás haciendo todo esto?"

"¿En general? Dominio total del panteón, por supuesto. Esta guerra ha durado cientos de años, y planeamos ponerle fin. En lo que respecta a su papel en este asunto, nos ayudará a lograr la necesaria supremacía sobre todas las demás alianzas de guardianes. Anular sus medidas de seguridad es cuestión de tiempo, disculpe la elección de palabras".

"¿Qué...? ¿Por qué...?" Estoy parpadeando. Parpadeo un poco más. "¿Todo lo que tenía que hacer era pedírmelo?"

"Lo que usted sabe y lo que no sabe ya no importa, Srta. Caulfield. Su camino ya está trazado sin posibilidad de desviarse".

"Y cuando hayas ganado... ¿entonces qué? ¿Un nuevo orden mundial? ¿Destruir toda la civilización? ¿Jubilación anticipada en las Bahamas?"

"Será literalmente cualquier cosa que queramos. Tenemos...planes."

Oh, sí. Mira como lo dice

No suena a paz mundial y a atención médica gratuita y universal.

"Si colaboro... ¿Qué me pasará?"

Mientras digo las palabras, la voz de Chloe está tan clara en mi mente, como si estuviera a mi lado. Eso no es una opción, ¿Me oyes? Nunca. Prefiero estar muerta.

"Exactamente lo mismo que sucederá si no cooperas", responde. "Nos servirás hasta que ya no seas útil para nosotros. Y entonces morirás. Me temo que aún no es realmente consciente de la situación Srta. Caulfield. Ya eres nuestra. Sufrirás, independientemente de lo que elijas. La pregunta es exactamente cuánto dolor tendremos que infligirle antes de que todo termine. La cuestión es si quiere que su pareja sufra con usted, si te resistes, o si permanecerá relativamente indemne, si te sometes. A diferencia de tantas otras decisiones que has tomado recientemente, esta última depende completamente de usted".

La sensación me resulta demasiado familiar. Mis pulmones se están arrugando en mi pecho. La desesperación me rodea la garganta. Toda la habitación se encoge a mi alrededor como si mi mente estuviera tratando de esconderse en algún rincón oscuro de mi cráneo para evitar esta decisión a toda costa. Es la misma cruel sensación de hundirse en el fango helado del tiempo. Una sensación de exposición desnuda, atada a una silla. Una premonición oscura de un túnel negro sin salida. Una conciencia firme de que nada de lo que haga o diga puede liberarme de esta situación, de que soy impotente ante cualquier cosa que me pueda pasar.

Este es el punto en el que una vez llegue a rogar por misericordia y por mi vida. El lugar donde mi esperanza me dejó y la desesperación se apoderó de mí con la sensación de una aguja en el cuello justo antes de que David apareciera para salvarme. Y lo sé, lo sé porque sentí todo eso, ahora, nadie va a entrar por la puerta y salvarme.

"No es una elección", murmuro. "Ya sabes lo que voy a decir. ¿No es así?"

"No, no es eso. Algunos detalles pueden cambiar y a menudo trabajamos con probabilidades. Su sufrimiento no tiene por qué ser tan sombrío si lo deseas"

No, no es una decisión, porque no me rendiré a la desesperación...

Tuve una visión. En esa visión soy libre. Los detalles pueden cambiar, pero todas mis visiones se han hecho realidad, de una forma u otra.

Tuve sueños, destellos de una realidad diferente. La sangre corre a través de esas imágenes, sangre en la piel de Chloe y en los pasillos vacíos donde luchaba para recobrar mi cordura.

Tengo recuerdos garabateados en un diario. Escapé una vez. El brote de BetaMax puede haber sido planeado por ellos, pero también podría ser una señal de debilidad en su sistema. Escape al decimotercer día. Necesito averiguarlo.

Tengo un espíritu guardián, un conocedor de mi fuerza. Él me eligió a mí, nos eligió a nosotras, ¿Por qué, para esto? No puedo aceptar eso. No se me permite aceptarlo. Debe haber una razón para esto, siempre hay una razón. Confío en ello. Tengo fe.

Tengo una novia, el amor de mi vida. Mi futura esposa. Lo más cercano que podría estar en este mundo a un alma gemela predestinada. Prefiero morir antes de ceder un centímetro a esta gente. En un momento dado, podría haber hecho este trato, porque mantenerla a salvo triunfaría sobre cualquier otra cosa, pero ahora sé que no es así. La vida que ella tendría si me rindo no es vida en absoluto. Ella no lo aceptaría, y yo no estaré satisfecha con ello.

Sólo tengo que resistir el tiempo suficiente. No debo rendirme. No se acaba mientras no esté muerta y aun mantenga mi esperanza.

Trago con fuerza y me miro al espejo.

"Haz lo que puedas, hijo de puta".

El silencio que viene después es escarcha en mi piel. Se aferra al aire en forma de humo y se condensa en la pared del espejo. Esto es lo que Nathan debe haber sentido todos los días de su vida, este hielo amargo y frío que cubre su propia existencia y todo lo que uno es, nada más que una expresión de la profunda decepción de su propio padre.

Del teléfono a donde estoy yo, un ligero crujido viene, como de ropa, cuando una persona se pone de pie, luego un crujido y el lento chirrido de una silla arrastrándose por el suelo.

"Lo haré, Maxine. Tendremos que hacer algo con tu lenguaje también". Suspira de forma audible. "Llévatela y empieza. Ya sabes qué hacer".

"¿Qué...?"

La pregunta se me engancha en la garganta cuando una presencia se cierne detrás de mí, de la nada. Un brazo me acuna la cabeza, mi cuello está completamente expuesto e inmediatamente después siento un aguijón bajo mi piel. Siempre me desconcierta lo rápido que la droga hace efecto para confundir mis sentidos.

Incluso antes de perder el conocimiento, oigo su voz susurrante, como en una de mis pesadillas, justo en mi oído.

"No puedo explicar con palabras lo mucho que he estado esperando esto, Max."

Las manos de Mark Jefferson me sujetan a la silla. Se asegura de que no me resista.


Escenografía en blanco y negro. Luces fuertes, cajas de cartón. Mark Jefferson, sentado en el sofá frente a mí.

"Supongo que te he dado demasiado, te está costando mucho volver. Todavía tengo que acostumbrarme a mi nueva mezcla. Pero más vale prevenir que curar, ¿no crees? Después de todo, no queremos que te despiertes demasiado pronto".

Está alegre. Casi riendo.

"Nhhh..."

"Ahí estás. Tómate tu tiempo, creo que ya sabes que soy un hombre paciente. No es que tenga prisa, de todos modos. Vamos a estar aquí un tiempo. Un tiempo muy largo."

La fría atmósfera de la habitación cubre cada centímetro de mi cuerpo con piel de gallina. Intento hablar, pero mi boca está tan abierta que apenas puedo mover la lengua. Estoy tan fuera de mi misma que probablemente no podría encadenar mas de dos palabras si quisiera.

"¿Puedo ofrecerte un poco de agua? Debes tener sed."

Sin esperar una respuesta, vierte el contenido de la jarra cercana en un vaso de plástico y se acerca. Delicadamente me levanta la cabeza por la barbilla. "Cuidado, no te ahogues."

A pesar de la sed, no quiero nada de este hombre... pero ni siquiera puedo retroceder cuando me toca. Me esfuerzo tanto como puedo por tragar, hasta que una sola gota entra inevitablemente en mi tráquea, toso y exhalo escupiendo gran parte del agua, lo mojo completamente a él y a su carísimo traje.

Se retira de mi por reflejo. La taza se cae y se derrama sobre el azulejo.

Espero que se vuelva loco, como en el cuarto oscuro. Su increíble fachada de bondad se disuelve como el azúcar, revelando el monstruo patológico que se esconde detrás de ella todo el tiempo. Me preparo para el estallido de su ira.

En vez de eso, chasquea la lengua y mira sus mangas mojadas con desilusión.

"Tch. Ese fue mi error. Te di demasiado, demasiado rápido." Se limpia sus manos en los pantalones. "Por eso tenemos que ir con calma. Déjame secarte."

Todavía estoy tosiendo. No soy capaz de entender nada, ¿Es el zombi de un hombre que se suponía que estaba muerto? Porque debería de estar enterrado bajo toneladas de escombros.

Sonríe tiernamente mientras frota cuidadosamente mi barbilla y mis labios con su pañuelo. "Oh, cuánto te extrañé, Max. Seré honesto contigo, siempre has sido mi estudiante favorita. Nunca me ha entusiasmado el hecho de que a menudo hayas prestado poca atención a mis enseñanzas, pero siempre has tenido ese don". Balbuceó brevemente. "Y obviamente no sólo en términos de fotografía, como resulta... ¡Una viajera del tiempo! Tampoco se ve algo así todos los días. No me extraña que no pudiera alcanzarte antes de que llegara la policía. Pero eso tampoco importa ahora, ¿verdad, Max? Después de todo, te pillé en otra línea de tiempo para eso. Me permitieron ver las reconstrucciones de mi trabajo, ¿sabes? Estoy tan contento de haber tenido la oportunidad de capturarte de la forma en que siempre soñé que lo haría".

Acércame los dedos a la boca de nuevo imbécil. Los perderás, te lo puedo asegurar

"Me mantuviste contigo todo el tiempo, ¿no? Ahora soy parte de ti, Max. No podría haber imaginado una forma más alta de alabanza de tu parte."

Vamos, finalmente pon las palabras sobre tus labios. Escúpelas directamente en su arrogante cara.

"Suéltame...insufrible...imbécil..."

Se ríe de mis palabras. Hay algo extraño en su risa; suena demasiado alta y demasiado divertida.

"Eres otra persona Max. Tengo curiosidad por saber cuánto tiempo podrás mantener esa actitud. Quiero decir, no estamos tomando fotos, aquí, o, bueno, ese no es el propósito de nuestra pequeña cita. Creo que aún así te tomaré algunas fotos, después de... terminar."

Alcanzo el carrito detrás de mí y lo tiro hacia él. Poco a poco sus herramientas salen a la luz, cada una de ellas dispuestas de forma ordenada en un patrón perfectamente espaciado. Jeringuillas. Bisturís de varias formas y tamaños. Tenazas, pinzas. Frascos, cápsulas de vidrio con soluciones claras y transparentes de a saber qué. Una pistola paralizante.

El miedo puro recorre mis intestinos en ondas espasmódicas y exige que incluso mi último remanente de competencia mental no lo exprese y lo deje allí, bajo control. Los alimento en lugar de mi ira creciente con el paso de los segundos. Busco la fuerza en mi odio.

"La necesidad de dejar mis motivos, ningún recuerdo de mi trabajo, siempre me ha obligado a contenerme. Pero hay mucho más para captar en una persona, alturas de expresividad que nadie se ha atrevido a alcanzar. Hoy los exploraremos juntos, tú y yo. Será una... experiencia para los dos, creo."

"¿Es eso... en lo que te has convertido? En un perdedor barato... y en un torturador..."

Su revés me cruza la cara, sin miramientos, sin advertencias. No es un golpe fuerte, sino más bien una bofetada que me hace desviar un poco la cabeza y hacerme callar.

"Torturador, ¿Cómo te atreves? Tan maleducada e insípida. Esto es arte. Esto es un retrato". Me levanta la barbilla como si no me hubiera abofeteado. "Bueno, supongo que será una tortura para ti. Perdóname, Max. Tienes razón en eso. Olvidemos lo que acaba de pasar, ¿de acuerdo?"

Su mano enguantada viaja a mi espalda y desata las ataduras de mi vestido. Sin dudarlo, tira de él hasta que mi pecho y mis hombros quedan al descubierto. La tela es tan fina que las costuras simplemente rompen las mangas. Tira a un lado el trozo de tela que no vale nada, donde se hunde lentamente en el suelo como una pluma. Así que no hay nada más, nada en absoluto entre él y yo.

Mis uñas se clavan en los reposa-brazos, me duele pero sigo haciéndolo. Detente. Para de temblar. Sobrevive. Todo lo que necesito hacer es sobrevivir. Nada de esto será real.

"Estoy un poco decepcionado de que ni siquiera me hayas preguntado cómo he estado. ¿Dónde están tus modales, Max?" Despreocupadamente coge uno de los cuchillos. Es un bisturí pequeño y afilado como una navaja. "Me temo que nunca hemos llegado a tal nivel de familiaridad, ¿verdad? Lo haremos, ahora. Esto será hermoso. Íntimo. Juntos vamos a lograr la pureza, el arte en su forma más destilada. Espero que estés lista".

Me sostiene firmemente el cuello, su pulgar presiona ásperamente mi garganta, empuja la parte superior de mi cuerpo hacia atrás y me presiona ásperamente contra el respaldo de la silla. Mientras tanto, su otra mano se acerca lentamente, la cuchilla en sus dedos buscando el lugar más adecuado. En sus ojos una febril determinación, sus rasgos abrumados por la pasión, como embelesados ante la perspectiva de verme sangrar.

Mierda. Joder, esto no me puede estar pasando. ¿A quién diablos estoy engañando? No soy una espía entrenada, no soy un superheroína. No puedo soportar la tortura real. Retroceder, retroceder en el tiempo tanto como pueda, tengo que despejar mi mente, encontrar una forma de salir de aquí.

Antes de que lo intente, la hoja empieza a temblar y Jefferson se pone a reír.

"Vaya, no puedo creer que estés cayendo en esto. Que tan desquiciado era ese hombre"

"¿Qu...qué?"

Me suelta y se inclina hacia atrás. "Creí que estaba subiendo el listón al máximo, pero supongo que estamos a la par, por ahora."

Lo estoy mirando, parpadeando laboriosamente. "¿Qué?"

"Pobrecita. Estoy bromeando contigo. Que se deshaga el hechizo".

Ante mis ojos, el cuarto oscuro de Jefferson se disuelve y cambia a otro cuarto. El sofá parece encogerse y se convierte en una simple silla, el resto de los muebles y el equipo simplemente desaparece en el aire, en vez de eso sólo hay paredes grises de hormigón a mi alrededor. Por un momento Mark Jefferson está ahí delante de mí con una sonrisa tonta y para él completamente atípica, y al siguiente se convierte en una chica rubia pálida, torpe y demacrada con ojos brillantes y risueños.

"¡Sorpresa!"

La sonrisa divertida le sienta mucho mejor, es ancha y radiante. Casi lo describiría como amistosa si no me hubieran atado desnuda a una silla frente a ella. Y no puedo evitar notar que la bandeja con todas las herramientas que dan miedo no se ha movido ni un centímetro, como el bisturí en su mano.

"Después de ver todas las grabaciones de ese hombre, todavía no puedo creer la humeante pila de pajas auto-importantes que seguía escupiendo. Pero ambas sabemos la verdad, ¿no? No era más que un viejo pervertido asqueroso. Todo eso de 'capturar la pérdida de la inocencia' era sólo una excusa barata para tener una erección en su fantasía de poder".

Puedo sentir que mis pensamientos finalmente salen del letargo. Mientras ella habla, lo que acaba de pasar hace clic en mi cabeza por fin. "Eres Samantha. Mirage (Espejismo)" Respiro profundamente. "Lo entiendo."

"¡Sí, lo entiendes!"

No fueron sólo las imágenes las que cambiaron. La habitación está más caliente ahora. El olor es...sutilmente diferente.

"¿Esto es sólo diversión para ti? Todo eso...fue un gran movimiento de habilidades ¿sabes?"

"¿Diversión? Bueno, sí, supongo. ¡Pero estamos aquí para meternos en tu cabeza, tonta! Todo es parte de la experiencia".

"¿Así que está muerto? ¿Está definitivamente muerto?"

"Por supuesto que está muerto. Aunque no ocurrió en la comisaría. Ya lo habíamos agarrado antes, sobornamos a algunos amigos en la estación de policía para que hicieran la vista gorda. Se me permitió pasar mucho tiempo con él. Y la tía Danny también lo cuidó bien". Mira el bisturí como si nada y se encoge de hombros. "Fue gracioso. Un consejo totalmente fuera de contexto: Ella es muy dulce la mayor parte del tiempo, pero no la hagas enfadar. No perdona ni olvida".

No puedo dejar de mirar el cuchillo en su mano. Mientras habla, juega con él como si fuera un lápiz y esta estuviera en la escuela.

"Así que... preguntarte si me estás liberando y ayudando es probablemente una pérdida de tiempo, ¿verdad?"

Me hace sonreír a medias. En realidad parece sincera. "Sí. Más o menos. Te diría todo eso de "no es personal", pero ni siquiera entiendo por qué siempre dicen eso. Quiero decir, voy a hacer cosas contigo, pero ¿te sentirás mejor si te dijo que no te odio? Como, imagina, ¡podríamos haber sido amigas en una realidad diferente! Grandioso, ¿estoy en lo cierto?"

"Podríamos haber sido amigas, sin embargo. Todo lo que siempre quise fue..."

"Sí, bueno, está bien, no tienes que dar ese discurso. Te haré daño, Maxine. Simplemente no hay manera de evitarlo. Podríamos intentar algo diferente, pero entonces cualquier otro camino que ocurra en su lugar nos llevaría de vuelta aquí de la misma manera. Ella vendrá a explicártelo pronto, he estado viviendo con ella unos años y todavía no lo entiendo del todo".

"No tienes que hacer eso, nadie tiene que hacer nada..."

"Vamos, oye, ya te he dicho que no tiene sentido tratar de convencerme de que no lo haga. De hecho, te contaré un pequeño secreto ahora mismo: Estoy un poco jodida de la cabeza. Soy consciente de ello, ¿sabes? Es lo que soy. ¿Como Dexter? ¿Alguna vez has visto Dexter?"

"Yo... no, pero... sé de qué se trata."

"Me abrió los ojos. No es que tenga que matar, no es esa clase de locura, sino todo eso de la 'empatía'. Me cuesta mucho trabajo eso. De todos modos, ¿qué tal el Club de la Lucha? ¿Lo has visto alguna vez? Siempre me pregunté si las quemaduras químicas eran realmente tan dolorosas. ¡Resulta que lo son! A nuestro amigo en común, Mark, se le permitió experimentarlas por sí mismo. Jeje, literalmente. Ya verás, vamos a hacer una reconstrucción completa, aquí. Espero que tengas espacio en tu apretada agenda".

"¿Esto es...estás hablando en serio ahora mismo, o sólo estás bromeando? Eres tan alegre, que honestamente no puedo saber si lo dices en serio".

"¿Eh? Oh, hm, bueno, no soy una experta, como dije, pero creo que ya estás bastante segura de eso. ¿Por qué si no tu voz temblaría tanto? ¿Qué tal una cicatriz de superheroína? Crees que eres una superheroína, ¿no? Podría hacerte una que atraviese la frente y te baje por la nariz, así". Ella conduce su dedo a lo largo de la línea descrita, el bisturí en su mano a unos pocos centímetros de mi ojo. "O más bien verticalmente, a través de la ceja y tu ojo, como un pirata. Arrr. No te preocupes, me aseguraré de sólo ofrecerte lugares interesantes donde la gente pueda verlos. Y tanquila, se lo que hago, sería una pena desfigurar una cara tan bonita. ¿Qué te parece...?"

Se oye un breve ruido metálico delante de la puerta y luego se eleva. Después de unos segundos de vacilación, la voz suave y tranquila de una mujer suena desde fuera. "Samantha, ¿podrías por favor cubrirla de nuevo?"

"¡Oh!" Ella recoge apresuradamente el vestido rasgado y la coloca sobre mi regazo, lo mete bajo mis brazos. Se siente un poco ridículo. "Ahí. Hecho."

La mujer que conozco como Dianne Prescott entra con pasos medidos y cierra suavemente la puerta detrás de ella. Es más vieja que en el cuadro, mucho más... fea. Su cabello oscuro está arreglado en un bollo desaliñado, las manchas de pintura manchan su simple blusa y falda y varias partes de su anatomía. Tiene el aspecto de alguien que se ha acostumbrado a pasar días y días inmersos en su arte y anoche no fue diferente.

Mirándome con curiosidad, se acerca a Samantha y le pone una mano sobre el hombro. "¿Qué estáis haciendo?"

"Nada, tía. Solo estamos hablando".

Sus labios se aprietan. "No estamos solas, querida. Diríjete a mí correctamente."

Las mejillas de Samantha se ponen rojas."'Lo siento, no quise... Disculpe, señora."

"Está bien, no te preocupes". Le da unas palmaditas en el hombro y luego se acerca un paso más a mí. "Hola, Maxine. Um, Max. Prefieres Max".

Lo dice como si lo supiera, pero lo olvidó. Siento el impulso de escupir en su dirección. Me estoy cansando de que la gente empiece a hablar conmigo como si no estuviera atada a una maldita silla.

"No lo hagas", me dice. "Sabré que lo hiciste, incluso si lo rebobinas."

Le parpadeo. "¿Hacer qué?"

"Lo que ibas a hacer con una probabilidad del 35%. Es decir, escupirme. Me voy a sentar. Espero que no te importe". Sin esperar una respuesta, se deja caer en la silla que tengo delante, como si acabara de caminar toda la distancia desde Olimpia hasta aquí a pie. "Estoy muy bien sintonizada con este nudo especial en la red", continúa. "Pone una cierta tensión en mi fuerza cuanto más profundizo en los detalles. No necesariamente está embarazada de significado, ¿sabes? No es un punto de apoyo, es totalmente insignificante, por lo que una inmersión más profunda en su estructura es como querer pescar un guijarro cualquiera pero muy especial en el lecho de un río. Tendré que tomar un descanso en algún momento en un futuro cercano, sólo para que lo sepas". Aspira con facilidad y se divierte mucho con las palabras que ha elegido. "Un tiempo muerto en un futuro cercano. ¿Lo has entendido?

Detrás de ella, Samantha pone los ojos en blanco y sonríe, como si la Sra. Prescott acabara de hacer una broma poco convincente.

Me vienen a la mente una docena de respuestas diferentes. Agresiva, reprimida. Mirada estoica. Preguntas. Arrastrarme ante ella, suplicar, llorar, golpear, escupir de todos modos, gritar hasta que mis pulmones se agoten. Es un pensamiento descorazonador darme cuenta de que probablemente los probaré todas y nada de esto funcionará.

Mi pecho colapsa bajo su prueba de sangre fría. Dejo la cabeza colgada y de repente... he terminado. Terminó con toda su estúpida mierda.

"Todos se van a ahogar. Lo vi. Hazme lo que quieras, ni siquiera me importa por qué lo haces. Eventualmente seré libre, y todos vosotros morirán al final".

"Dios", bromea Samantha.

"Así es, la visión que tuviste, me alegra que la hayas mencionado. ¿Estás segura de que eso es lo que viste? No creo que eso suceda, querida".

"Ese es tu problema, ¿no?"

"Bueno, no, no lo entiendes. Lo decía desde mi percepción, en mi función oficial como red del destino. Eres una jovencita inteligente, ya lo habrás adivinado, ¿no? Puedo ver todo lo que puede pasar si me concentro lo suficiente en ello. Los primíparas son fáciles de reconocer para mí, las predicciones detalladas, por otro lado, requieren mucho más trabajo y suelen estar salpicadas de probabilidades. ¿Pero algo tan serio como lo que dices haber visto? Eso debería ser difícil de pasar por alto. Te lo digo aquí y ahora: no hay ninguna realidad en la que algo así ocurra. Simplemente no existe. Sean me dijo que no mentías, así que no puedes estar segura de lo que viste, o tu don ocasionalmente se manifiesta en símbolos en vez de en el futuro real".

"O tal vez tu don está mal, ¿alguna vez consideraste eso? ¿Estás dispuesta a correr el riesgo?"

"¿Mi regalo? ¿Qué tiene que ver eso con...?" Dianne Prescott se aleja y se queda callada. Su mirada inquisitiva baja a una mirada vacía.

Samantha se acerca un poco más y empuja sutilmente el hombro de su señora. La mujer de cuarenta y tantos años se asusta y mira a su alrededor. "¿Dónde estaba yo?"

"Ella no sabe la diferencia entre un don innato y el lazo espiritual, señora."

"Oh. Claro." Ella frunce el ceño. Sus ojos se concentran una vez más mientras me mira. "Bueno, verás, tus visiones, tu talento con la fotografía... esos son tus dones. Tus dones. No vienen del vínculo del Bluewing. No te culpo por no haber resuelto esto por ti misma, todo se manifestó tan cerca para ti".

Su paciencia, su tono amable, su atuendo no amenazador, su extraña distracción... nada de esto es como esperaba. Hace más para mantenerme nerviosa de lo que lo haría un villano estereotipado. Tal vez ese es el punto.

"¿Por qué me estás explicando las cosas? ¿Sólo quieres... presumir? ¿Por qué estás aquí?

Ella frunce los labios y me mira con... ¿qué? ¿Arrepentimiento? ¿Compasión? No sé lo que parece reconocer en mi cara, pero me da la espalda como si no pudiera soportarla. "No, estoy aquí por una buena razón, ya llegaremos a eso más tarde. Pero esta parte de aquí, ¿ahora mismo? Supongo que son sentimientos de culpa. Soy muy consciente de que tú y tu novia no merecen nada de esto. Y de esta manera puedo al menos responder algunas de tus preguntas de mayor alcance, que han estado en tu mente durante mucho tiempo, antes de que todo termine. Te he estado dibujando desde hace tanto tiempo, siento como si ya fuéramos amigas íntimas, en cierto modo. Aunque, probablemente es más como 'viejas rivales'."

No puedo evitar mirar con consternación. "Si realmente te sintieras culpable, no nos estarías haciendo esto. No es demasiado tarde, aún puedes dejarme ir. Te juro que no volveremos a vernos".

"Ese no es exactamente un argumento muy convincente, querida. Piénsalo, has causado la muerte de más de doscientas vidas humanas y has traído sufrimiento y miseria para mucho más. También te sientes culpable por ellos, ¿no es así? Y aún así sabes en tu corazón que valió la pena. Bueno, exactamente lo mismo está sucediendo aquí ahora, estamos en una situación muy similar. Esta vez, sin embargo, es tu vida la que está en el lado del "coste" de la ecuación, te guste o no. Por favor, no lo tomes como algo personal".

Samantha da un resoplido repentino y luego se pone las manos sobre la boca para retener al resto.

"¿Hice una broma, Sam? ¿O tienes algo que añadir?"

"N-no, no. Lo siento, señora."

"Hm. Como estaba diciendo..."

"Hice lo que hice por amor. ¿Puedes decir lo mismo?"

Dianne levanta una ceja sorprendida y se ríe con un aliento ligero. "De alguna manera logras que suene como un acto casi noble. ¿Y hasta qué punto ese amor no es mas un parásito egoísta y destructor? Ahora más que nunca cambiarías miles de vidas sólo para recuperarla, ¿no es así? No hay nada que no harías, por muy difícil que sea. ¿Puedes negar eso?"

Tengo que dejar de mirar a otro lado. Hay cosas que yo no haría, pero son tan macabras que sólo la ayudaría en su argumento si las mencionara.

"No puedes echármelo en cara", le dije en su lugar. "No tendría que tomar estas terribles decisiones si nos hubieras dejado solas para empezar."

"Oh, no te culpo, ni mucho menos. Sólo estoy señalando que tu moral es inestable en el mejor de los casos, eso es todo. Aunque supongo que se podría argumentar que nos unimos para todo este desastre de Arcadia". Ella sacude la cabeza como si estuviera consternada por un pensamiento repentino. "Déjame decirte, trabajar contigo ha sido un gran reto, con todas las nuevas capas que sigues tirando sobre el tejido. No es sólo lo que pasa y lo que podría pasar; tenía que averiguar qué es lo que pasa, pero se deshace, así como la explosión de imposibilidades plausibles que tus habilidades te permiten. Tu poder a crecido tan rápido...eso me ha provocado migrañas, por decir poco. Te culpo por mi pérdida gradual de cordura, jovencita". Ella me mueve un dedo con una severidad fingida.

"Toma esta conversación como ejemplo. Podrías liberarte derribando la silla y luego rebobinar, y luego nos matarías a todos, así que tuvimos que atornillar la silla al suelo. Podrías soltar las correas hasta que pudieras rebobinar, así que tuvimos que apretarlas así de fuerte". Se está inclinando hacia adelante, señalando con entusiasmo con las manos a medida que se adentra más y más en el asunto. "¿Ves el vaso de agua? Hay una razón por la que no está hecho de vidrio. Después de suficientes repeticiones te habrías desesperado lo suficiente como para romperla con los dientes, y entonces habrías usado la sangre para lubricar tu mano lo suficiente como para que pasaran por las correas, con huesos rotos y todo. Y luego todos moriríamos, por supuesto". Levanta las manos en un gesto de impotencia. "¿Ves lo que digo? Es tan agotador controlarte. Por eso tenemos que hacer las cosas así. No hay realidad en la que no te vuelvas contra nosotros en algún momento si te damos el más mínimo margen de maniobra, incluso cuando trabajas para nosotros voluntariamente. Así que... la única forma en la que podemos usarte es destruyendo tu voluntad hasta que no quede ni una pizca de rebelión".

Me quedo callada por un momento, pensando en todo lo que dice. Todavía estoy en la parte de la sangre y los huesos rotos. ¿Consideraría algo tan extremo si estuviera lo suficientemente desesperada?

Sí. Sí, lo haría.

Y... ella lo sabe. Ella ya sabe lo que haré y diré antes de que suceda.

¿Cómo podría superar a un ser clarividente?

"Sigues siendo humana", digo. "Todavía cometes errores."

"No, no puedo. O mejor dicho, puedo evitar fácilmente cometerlos porque son predecibles. ¿Lo has entendido? Esa es incluso la razón por la que estoy aquí, en realidad. Para dejártelo claro. Tenemos control absoluto sobre todo lo que sucede. Y lo digo literalmente: No hay forma de que escapes. Hemos cubierto todas las eventualidades, desde el fallo del sistema hasta la traición, pasando por Raymond Geller y David Madsen o quien quieras que esté entre tus pocos amigos. Nada ni nadie vendrá a ayudarte, no hay foto por la que puedas escapar y cuanto antes lo pongamos en tu cabeza, más fácil será para todos los involucrados."

Puedo sentir que los músculos de mi mandíbula se tensan. "¿En serio? ¿Tenías el control absoluto de todo y no fuiste capaz de sacar a Nathan del enorme agujero de desesperación en el que cayo?

Inmediatamente se pone de pie y da dos largos pasos hacia mí, y luego se detiene a corta distancia. Su mano, apretada en un puño, se relaja lentamente. Por unos segundos me mira fijamente, cada indicio de cordialidad desapareció de sus ojos.

"Hay una línea de tiempo -empieza ella, con voz crujiente y grave- en la que te doy una bofetada tan fuerte ahora mismo que tus dientes te destrozan el interior de la mejilla. Pensando que eres tan inteligente, te congelas en el lapso de tiempo y tratas de liberarte de la manera en la que te describí hace un momento. Y después de mucho dolor, te das cuenta de que no puedes salir. Te das cuenta de que sólo lo intentaste porque dije que funcionaría. Te das cuenta de que no necesitas un trozo de vidrio o una bofetada, simplemente puedes trabajar lo suficiente, o morderte a ti misma, si estás lo suficientemente decidida. Pero no funciona, no consigues parar la mano".

Me agarra de la barbilla y me aprieta dolorosamente la boca entre sus dedos. Tratar de alejarse sólo la hace más difícil de agarrar, obligándome a mirarla. "¿Crees por un segundo que no quería que encontraras ese diario? ¿Que no te tenía en mente cuando lo escribí? ¿Crees que se me escapa alguna palabra que no esté diseñada para manipularte de alguna manera? Aún no lo entiendes. Caminas arriba y abajo de estos hilos, y eliges esto, eliges aquello, tratando de elegir el mejor resultado, obviamente porque yo soy la que construyó la telaraña. Sea cual sea el camino que tomes, yo soy la que lo hizo por ti".

Me suelta la mandíbula, pero no antes de que me tire la cara a un lado en un gesto de desprecio. Se afloja un poco, sus hombros caen, Samantha inmediatamente se pone de pie a su lado, una mano de apoyo la sostiene segura y erguida sobre su brazo. La niña todavía trata de mover suavemente a su señora hacia su asiento, pero Dianne la sacude y se inclina hacia mí otra vez.

"Sacrifiqué a mi hijo por esta causa. No creas que hay una línea que no cruzaré. Te quebraremos, y luego te convertiré en mi marioneta hasta el día de tu muerte. No serás más que una cáscara".

"Lo que tú digas". Ya ni siquiera la estoy mirando. "Pronto nada de esto existirá. Serás un cadáver fresco flotando entre el agua".

Ella apoya sus manos en mis muñecas, y yo trato de no retorcerme bajo la presión. "Sé cómo moriré", dice con aspereza. "Lo he sabido desde que tenía trece años. No sera debido a una inundación, y seguro que no sera por tus propias manos".

"No me importa. Nunca haré lo que quieres, no puedes obligarme. Sea lo que sea, cuando llegue el momento encontraré la manera de arruinarlo y joderte, aunque eso me cueste la vida. Lo juro."

Sus uñas se clavan dolorosamente en mi piel. Nuestros ojos se miran. "Esto", dice, "Es la verdadera razón por la que estoy aquí. Para mostrarte mi don".

Seguimos mirándonos, y pronto siento esta... presión, dentro de mi cabeza. Un punto de incomodidad que se hace más grande, como un taladro manual que perfora lentamente un agujero, un insecto que muerde su camino.

"¿Qué... qué estás haciendo?"

El punto es ahora una grieta, una línea dentada de algo, empujando las costuras, empujándolas hacia adelante. Los tentáculos como patas de araña se abren paso. Es... una presencia que se abre paso entre mis pensamientos.

Es esta mujer. Se está extendiendo en mis pensamientos.

En un momento de pánico, trato de dejarla fuera, como si estuviera dejando a un lado un mal recuerdo. Sus pinzas de mano en mi garganta, se inclina lo suficientemente cerca como para que yo sienta su aliento andrajoso en mis labios. La presencia brota de cientos de zarcillos que se deslizan por mi mente, envolviendo cada uno de mis pensamientos en una red venenosa. Mi cuerpo se tensa, se enrolla, se agarra fuera de mi alcance.

Luego levanta la mano derecha. Aunque la mía está contenida en su lugar, siento que los músculos tiran de una manera que imitaría su movimiento, obedeciendo órdenes que no son las mías.

El rebobinado que sigue es breve, vacilante, casi imperceptible. Sigo siendo la fuente, pero no la controlo. Mi aliento es como gases superficiales mientras miro impotente a los ojos de Dianne Prescott, porque no hay duda en mi mente de que ella viajó en el tiempo conmigo.

Con un gemido ella finalmente cae casi hacia adelante directamente sobre mi forma indefensa. Al mismo tiempo recupero mis pensamientos y el dominio sobre mi mente. Tiembla, apenas puede mantenerse erguida, incluso con la mayor parte de su peso todavía en mis extremidades. Una primera gota de sangre sale de su nariz, a lo largo de su barbilla. Más gotas caen sobre los azulejos de abajo con un suave y audible chapoteo antes de que Samantha la jale hacia atrás, la apoye y presione un pañuelo contra su labio superior.

"Señora..."

"Estoy bien", dice con dificultad, quitándole el pañuelo, doblándolo y presionándola de nuevo. "Gracias, querida. Estoy bien."

"Eso fue... asombroso señora."

"No te apegues a la memoria. No te lo quedarás". Se acerca a la silla, se sienta una vez más. Todo lo que hace es limpiarse y mirarme. Constantemente, sólo mirándome.

No puedo hablar. No vendrán palabras, ningún pensamiento es lo suficientemente grande como para dar forma a esta cosa monstruosa que se aferra a mis entrañas ahora mismo. Como el miedo, como un ataque de pánico, como la repugnancia, la impotencia, la enfermedad. Ella estaba... dentro de mí. Dejó de lado quién soy y se hizo cargo de todo.

Respira. Sólo respira.

"¿Lo ves ahora?" Mira cada tic que tengo y cada vez que me estremezco. "¿Lo entiendes ahora?"

Yo... sí. Lo entiendo, ahora.

"Sois unos monstruos", exhalo, aún tan sin aliento como ella "Estoy sola y rodeado de monstruos"

"Sí, sí, bien." Ella lo rechaza con un gesto de su mano. "Eso no es lo que quise decir. Necesito que veas la razón de todo el dolor." Se detiene, recupera el aliento. "Quiero que te des cuenta de que no hay luz al final del túnel."

Está haciendo un gran trabajo.

También parece estar lista para desmayarse.

Lo que Dianne Prescott acaba de hacer requirió mucho esfuerzo.

"Mientras me resista... no puedes mantener el control. No por mucho tiempo."

"Sí, así es. Y es por eso que vamos a aplastar tu voluntad hasta que no quede nada."

Ella sigue diciendo esas cosas que congelan la sangre en mis venas, y no es de extrañar que lo haga. Ese es todo el propósito, aquí.

Debo recomponerme. Esto es exactamente lo que ella quiere, que me revuelque en la desesperación, en la impotencia. No puedo dejar que eso suceda, tengo que aguantar hasta que haya alguna forma de-

Pero si, como resultado de su provocación, yo sólo pusiera más resistencia, ¿no significaría eso que eso es lo que esperan de mí desde el principio? ¿No sabe ya que...-?

No, está intentando convencerme de que no hay salida. Quizá sea porque no quiere que lo intente. Si rebobino a través de todo esto, si exploro todas las posibilidades-

Pero ya le dijo a Samantha que no se aferrara a la memoria. Lo que significa que ya sabe que voy a dar marcha atrás en el tiempo. Lo que significa que ya lo ha planeado con antelación.

¿Y qué si no retrocedo en el tiempo? Demostraría que está equivocada, sería absolutamente impredecible para-

A menos que eso es lo que ella quiere que piense para que ni siquiera lo intente, porque hay algo-

Pero si ella sabe cómo voy a reaccionar, eso significa que realmente lo que quieren es-

De cualquier manera, ella ya sabe-

Para, para, para, para.

Mientras yo corro en círculos en mi cabeza, Dianne se levanta o trata de hacerlo. Sus rodillas se doblan, y se habría caído si Samantha no hubiera estado allí para atraparla y prestarle un hombro. La mujer parece agotada, esta blanca como la tiza.

"Gracias, Sam." Con el brazo alrededor de la cintura, se acerca a la chica. Parece que hay afecto honesto en el gesto, pero es mi simple opinión en este momento. Entonces ella me mira a los ojos y me da una sonrisa torcida. "Eres muy tozuda, Max Caulfield. Ojalá hubiéramos podido ser aliadas".

Ella deja que Samantha la ayude a llegar a la puerta y usa una tarjeta de acceso para abrirla. Sus pasos son algo estables para cuando su mano descansa en el pestillo de la puerta.

Samantha se aferra a su brazo, obviamente reticente a dejarla ir. "¿Estarás bien?"

"Por supuesto, querida." Dianne me mira. El calor en sus ojos se desvanece como la luz de una vela apagada. "Asegúrate de que grite, Sam. Tiene que pedir perdón antes de que hayas terminado".

"Está bien."

La Sra. Prescott sale, la puerta se cierra. Las instrucciones son bastante malas, pero lo que me da escalofríos es la total falta de vacilación en la respuesta sincera de Samantha.

Se da la vuelta sobres sus talones y se acerca. Hay desaprobación en sus facciones.

"¿Sabes qué? Para alguien tan indefensa como tu, tienes una boca muy grande. Aunque supongo que yo también sería así, si supiera que puedo retractarme cada vez que algo sale mal". Está de pie frente a sus cuchillos, considerando sus opciones como si estuviera mirando productos en el supermercado.

¿Eso es lo que ella te hizo? ¿Aplastar tu voluntad y tomar el control?"

"Pff, no funciona así. Y no tenía que hacerlo, de todos modos. Los Prescott me rescataron. Prefiero apuñalarme a traicionarlos, así que ahórrate el aliento".

"Se equivoca, Samantha. Todos vamos a morir, tenemos que salir de Arcadia..."

"No quieres escuchar, ¿verdad? Casi creo que ese es tu principal problema aquí. Sólo digo, por ejemplo, que te di una advertencia extra para que no te vuelvas impopular con ella. No es que tuvieras una gran opción, es demasiado tarde para eso ahora de todos modos, pero aún así no lo estás haciendo más fácil para ti misma. Incluso ella misma te advirtió que era inútil. Que ella se ha sintonizado exactamente a este punto en el tiempo, pero no, ¿qué estás haciendo en su lugar? Golpeas sus trampas una y otra vez. Fue casi triste ver eso. Podrías haberle dado más importancia a este asunto".

"¿De qué estás hablando?"

"Uhh, ¿Qué acaba de pasar en esta media hora? Estabais allí ¿No? La constante ida y vuelta, el desafío, la ira... esas fueron exactamente las reacciones que ella había estado buscando, lo que funcionó mejor para ella. Y ahora, supongo, volverás al pasado y probarás el siguiente camino que ella ha estado planeando para ti durante mucho tiempo, ¿no?" Finalmente se decide por el mismo bisturí con el que había estado coqueteando antes. Samantha se me presenta con los labios entreabiertos, como si fuera a disciplinar a su mascota traviesa. "Comencemos poco a poco por ahora y luego vayamos subiendo el nivel, ¿de acuerdo? Tu disculpa debe salir del corazón."

"Samantha, por favor..."

"Deja de pedirme que la desobedezca, se está volviendo molesto. Ahora, ¿qué hay de esa cicatriz de chica mala? Creo que me quedaré con las dos. Una V invertida, como esta" -la traza-"Asegúrate de no moverte mucho, si no quieres arruinarla".

"No, por favor, espera. ¡Espera!"

Su mano libre agarra un mechón de mi cabello y mantiene mi cabeza en su lugar. "Como la tía Dany siempre dice: "No hay nada como un lienzo fresco".

Observo el acercamiento de la cuchilla como a cámara lenta, su punto borroso a medida que se acerca demasiado para seguirla. Mis brazos están dolorosamente tensos contra las restricciones, desesperados por agarrar su mano, para hacer que se detenga. No puedo hacer nada, no puedo liberarme. Esto está sucediendo de verdad.

Retrocedí en el tiempo. Porque... por supuesto que lo hice. Tan atrás como pude, intenté e intenté e intenté despertar de los últimos dos días de mi impotencia, en vano. Recorrí esta escena de otra manera, docenas, cientos de veces, palabras diferentes, silencio, aún más enfado, nada de enfado, lógica, negociación, súplica, oración, tirar, tirar, arrancar, desgarrar, la desesperación irrumpiendo en mí. Durante un tiempo consideré incluso romperme los huesos, como dijo ella, agotando todas las opciones y combinaciones que se me ocurrieron.

Era como si lo supiera.

Siempre lo supo.

Y ahora la hoja está apenas a una pulgada de mi cara otra vez, congelada en el tiempo. Cada camino lleva exactamente a este lugar. Los pensamientos corren por sus interminables círculos en mi mente, cada uno aún más desesperado que el anterior. Detener el tiempo hasta que me falte la fuerza para ello, hasta que con suerte pierda el conocimiento de nuevo. Retrasando lo inevitable, en el mejor de los casos.

Desencadenar otra visión, obtener una nueva visión del futuro que vi. Un futuro con Chloe. Chloe... ¿Pero cómo? No importa cuánto me concentre, no importa cuánto fuerce mis ojos y desee su llegada

Muerde sus dedos, al menos afloja su cuchillo de su mano, luego sostenlo entre los dientes como un pirata y clavárselo Pero incluso si tuviera éxito, ¿entonces qué? La haría enfadar. Incluso si me las arreglo para cortarla seriamente de alguna manera, sigo atrapada.

Horas y horas de intentarlo y no tengo nada. Nada. Sólo pavor en mi pecho y un cuchillo borroso sobre mis ojos. Con alientos temblorosos me rindo a la verdad ineludible ante mi rostro.

La única salida...

Aguanta un poco. Nada de esto existirá pronto.

La única salida es dejando el tiempo pasar.


"Lo siento..."

"Oh. ¿Qué fue eso?"

"Por favor, para... Lo siento..."

No duré ni un día. No duré ni una hora.

No soy un espía entrenada. No soy una superheroína.

"Por favor, perdóname..."

"Oh, wow. Seré honesta, esto me llevó más tiempo del que pensaba. Eres muy dura". Encuentra un sitio limpio en su pañuelo y seca con el mis lágrimas de nuevo. Rápidamente este se torna de rojo. "Pero... ¿qué es exactamente lo que sientes?"

"Eso... mis reveses. Nathan... todo..."

"Oh, ya veo. Vaya, esta bien". Busca algo pesado en su bandeja, lo levanta. "Entonces finalmente podemos empezar con cosas más avanzadas. Estás literalmente rebosante de profundos, profundos sentimientos de culpa. Así que es hora de que te calmemos un poco".

"...¿Qué?"

Samantha se relame los labios y luego besa mi hombro desnudo, este todavía no está marcado por "cicatrices súper geniales"

Ella sostiene un recipiente, me mira con pura malicia.

"Esto," declara orgullosamente, "Es una quemadura química."

"¡Pero pensé...!"

El recipiente se vuelca y se vacía. El dolor me envuelve como una ventisca, enterrando mi mundo en un blanco deslumbrante.

-blanco cegador-

el fuego

me quema el ojo que aún puedo abrir. Nunca se apaga. Nunca lo dejo de sentir.

El aburrimiento es su propia forma de tortura. Las horas pasan sin nada en que concentrarme, nada más que la agonía escaldada bajo los vendajes, entre los puntos de sutura. Dormir es un sueño que no puedo alcanzar. Los terrores nocturnos corren desenfrenadamente a través de las horas de conciencia, coloreándose en el deslumbrante blanco.

Después de esto, podría volver a encontrarme a mí misma. Podría encontrar algo por lo que luchar de nuevo. Si fuera sólo a mi, si fuera sólo mi propia carne podría algún día olvidar-

Lo que le han tenido que hacer a Chloe.

Oh, Dios, lo que le han hecho a Chloe...

Debería haberme rendido. Nunca debí-

—haber traído de vuelta la tormenta—

la tormenta

está sucediendo afuera. Incluso en este lugar ella me alcanza con su apenas perceptible temblor y trueno. El recinto cruje y gime sobre mi cabeza, ráfagas de viento retumban en sus cimientos, penetran a través del conducto de ventilación que fluye hacia mi celda.

Y sin embargo, no hay agua.

Lo deseé. Deja que la marea entre, borra la ciudad y todo el dolor que ha traído. Lava este tormento y deja que este desastre se ahogue en el olvido. Es aquí, acurrucada en mi cegadora esquina blanca, donde primero deseo la muerte antes que la libertad.

Libertad. El sistema de ventilación, surgiendo al unísono con la tormenta. Demasiado estrecho para que cualquiera pueda pasar, pero puedo ver las aspas del ventilador girando, protegidas detrás de una malla de alambre y una celosía. Si tan sólo pudiera acercarme a una de las aspas...

No, no, no, ni siquiera lo pienses. Deja la opción ahí, intacta, olvidada. Si lo pienso, ella lo sabrá. Si es un futuro que yo considero, ella lo sabrá. Ella siempre lo sabe. Está en mi cabeza, siempre está en mi cabeza, no puedo lidiar con esto más, no puedo-

-No puedo-

"No puedo hacerlo..."

"No," me dice, "Simplemente no te esfuerzas lo suficiente."

"¡Lo intento, pero no puedo! Estoy a punto de desmayarme..."

"Exactamente. Esas son tus dos opciones: llegar a la meta, o perder el conocimiento. No hay término medio, Srta. Caulfield. Ya sabemos que eres capaz de esto, es sólo cuestión de entrenarte adecuadamente".

Mantengo los ojos abajo, fijos en mis manos. Si miro hacia arriba, veré a la extraña en el espejo. No quiero volver a verla.

"No puedo soportarlo. Por favor, no puedo soportarlo más..."

"Estás a punto de demostrar que estás equivocada. Devuélveme el teléfono. Hagámoslo de nuevo".

"Jódete, estoy tan jodidamente cansada..."

"Esta es la última vez que te lo advierto. No uses ese lenguaje en mi presencia."

Golpeo el maldito espejo y casi me derrumbo contra él. "¡Que te jodan! Maldito..."

La sacudida que sale del brazalete convierte mis gritos en sollozos.

Ni siquiera es

tan malo

Claro, ni siquiera tiene que hacer una proeza, solo pulsar un botón, pero-

"Devuélveme el teléfono".

No puedo contener el gemido de mi garganta mientras me levanto del suelo para poner la maldita cosa en la ranura, cerrarla y accionar una palanca. Aterriza automáticamente en el otro lado, a prueba de falsificaciones, independientemente de mis mejores y más gratificantes intentos.

Mantén los ojos en tus manos. No mires hacia arriba, verás a esa pobre desgraciada en el espejo otra vez.

La maldita cosa vuelve poco después. Miro el temporizador.

Cuenta regresiva a 30 minutos. Treinta minutos de caminata a través de una parada perfecta. Tan lejos de mi alcance en este momento que ni siquiera hay una razón para intentarlo.

"Empieza exactamente a los treinta. Habrá graves consecuencias si te detienes antes de que se acabe el tiempo".

Hay varias maneras de falsificar los resultados. Ya no me atrevo, nunca funciona. Uno, si hay incluso un indicio de una anomalía no planificada, todo se reinicia desde el principio de la sesión. Dos, siempre sabe cuando estoy mintiendo. Siempre

La presión se acumula en mi cabeza antes de empezar. Ruge y palpita en completa armonía con mi inestable latido del corazón, mi columna vertebral se siente como si cada vértebra se hubiera reducido a la mitad de su tamaño bajo su carga constante. No hay manera de que pueda presionar tanto tiempo, no hay manera.

El mundo a mi alrededor comienza a derretirse como una casa de cera en lo alto de un horno mientras observo las fracciones de un segundo tictac a paso de caracol. Es tan irreal, tan surrealista estar atrapada aquí, pasar por algo en lo que mi vida podría degenerar. Esto es lo que deben sentir las víctimas de secuestro, esa impresión que les roe constantemente en la mente de dudar de la realidad misma, ese estado constante de falsedad en todo lo que sucede, de estar aquí y ahora, en esta situación casi ridículamente absurda.

Y mientras reflexiono sobre mi dudosa existencia, forzándome una vez más a otra cámara lenta absoluta, el pensamiento demasiado dulce y tentador de haber perdido el conocimiento, me abruma, ¿quién sabe? Tal vez todo esto no esta sucediendo. Es imposible, así que no puede serlo en absoluto. Nada de esto es real. No soy

—real—

Tú no eres real. Ya estás muerta.

"Me mantienes vivo, Max. Siempre me tienes contigo, a tu lado, juntos para siempre en nuestro cuarto oscuro. ¿Aún te parece normal que este lugar se haya convertido en un refugio de tu deslumbrante blancura? Tenemos tanto en común ahora, que casi podríamos ser la misma persona, tú y yo".

Cierra la boca. "Déjame en paz", ¿por qué no te callas?"

"Atormentada hasta el día de tu muerte. Pero fue más rápido para mí. No duré...oh, ¿sabes cuánto tiempo ha pasado?"

"¿Como si importara?"

"No para ti, tal vez. Pero a ellos sí. Y cuanto más tiempo resistas, peor será todo".

Resistir.

Ya no sé qué significa eso. "Dejé de resistirme hace mucho tiempo."

"Puedes pensar eso, pero la terquedad va mucho más allá de lo que puedes decir o sentir en ese momento. Todavía tienes esperanzas. Todavía odias. Aún así te recompones. ¿Todo el tiempo que pasas conmigo es parte de ello? ¿Te ayuda recordarme? ¿Rememorar los demonios de tu vida pasada?"

"Yo no soy... esa no soy yo." Es sólo una ilusión. "Sal de mi cabeza..."

"Vamos, Max. Nos llevábamos bien por un momento. ¿Por qué me alejaste? Soy todo lo que te queda".

"¡Silencio! ¡Deja de jugar con mi cabeza, deja de hacerme eso!"

Me lanzo sobre el, la fantasía de un hombre. Lo arrojo al suelo, lo presiono contra las baldosas, lo golpeo de la misma manera que sólo una prisionera desesperada lo haría, buscando venganza de su verdugo.

Y se ríe. Sólo se ríe debajo de mí. Cuanto más le golpeo, más se ríe de mí..

Una parte de mi cerebro sabe que soy yo, golpeando el suelo con los dedos manchados de sangre.

-Dedos manchados de sangre-

un dedo, un dedo manchado de sangre,

tirado junto a la puerta. Reconozco el esmalte de uñas, ahora astillado y manchado. Sé que el anillo aún está en él, un anillo que le di hace una eternidad. Estoy mirando, inmóvil, demasiado asustada para moverme, para recogerlo. ¿Será real?, si es así. ¿Todo esto dejará de ser una pesadilla?.

Hay una nota debajo de ella con la letra de Dianne. No la leeré, me niego a leerla-

Podrías haberla salvado.

¿Qué significa eso? ¿Está muerta ahora? ¿Eso es lo que significa?

Ellos la mataron. Dios, la mataron. Después de todo esto, la matan, monstruos, malditos monstruos, mi-

—Chloe

Oh, Chloe.

Esta no es ella. No puede ser ella.

"Max... por favor..."

Tú no eres mi Chloe.

"Haz lo que te pidan".

No puedo apartar la vista de la pantalla. ¿Cómo puede ser la misma Chloe que recuerdo?

"Dales todo lo que quieran."

Pero lo sé. He oído su voz colapsar así antes.

"Por favor..."

La amaba tanto.

"Sólo quiero morir."

¿Quién diablos haría algo así?

"Por favor, déjame morir."

¿Quién hace esto?

Eso es.

Ahí está. Ya lo sé. Siempre lo he sabido. Puedo dejar de preguntármelo ahora, Sam. Eso es todo. Ha sido ella desde el principio. ¿Lo había olvidado?

¿He tocado fondo ya?


Podría haber una salida.

La única salida posible de un túnel sin fin. Un último recurso. Lo recordé hace un rato, y luego desapareció de nuevo. ¿Por qué nunca había decidido desafiarla antes? No lo sé, no lo sé. Debo haber sentido como si todavía hubiera algo que perder. Debo haber sentido como si mi mente siguiera siendo mía.

Pronto ni siquiera tendré el impulso para pensar en ello. Cuando ella volvió a tomar el mando, una parte de mí estaba agradecida. Escapar, por breve que sea. No tener que vivir en mi propio cuerpo, todo tiene que terminar. Sí, no puedo mentirme a mí misma, la acogí con beneplácito.

Pronto terminará. Por eso tengo que intentarlo. Es una posibilidad muy remota, pero tengo que intentarlo.

Estoy tumbada, mirando al techo, recogiendo lo que queda de mi ingenio, pero no lo planees, detengo el tiempo, no puedo soltarlo ni siquiera una fracción de segundo, ni siquiera al final. Si lo dejo ir, su nueva realidad ya tomará forma. Ella lo habrá sabido en el pasado, y entonces ya habrá tomado precauciones para prevenirlo. Así es como funciona, ¿no?

Al diablo si lo sé. Lo haré. Lo intentaré.

Paso uno: Llegar al ventilador.

Durante la parada excavo bajo el colchón en busca del anillo, obligo a mis piernas a obedecerme a mí, sólo a mí, por última vez. Sin tropezarme subo al baño y me enderezo. Y ahora acuño el anillo de alguna manera.

El anillo que fue uno de sus regalos, el único que le pude dar.

-Me meto entre las barras, la palanca más pequeña del mundo, hasta que se doblan lo suficiente para que quepan entre mis dedos. ¡Ah, mierda, no lo tires, no!

Oh, cierto. No importa de todos modos. Simplemente cae en el flujo regular del tiempo, flota justo delante de mí a la altura de los ojos.

Así que meto la mano. Toda la mano. Y tira, rómpelo, puedes hacerlo. Sé que duele, no importa, puedes hacerlo, así que deja de llorar.

Con un tirón la cubierta se rompe en dos, pierdo el agarre, tropiezo y caigo hacia atrás a cámara lenta. Tiempo más que suficiente para dar la vuelta y aterrizar de pie. Vaya, ya estoy cansada de nuevo. Puedes darme todo el entrenamiento que quieras pero ningún tipo de formación obligatoria facilitará nunca una parada sin complicaciones.

Puedo soportarlo. Vamos, puedes soportarlo. Los he retenido por mucho más tiempo que esto. Casi se podría decir que he estado entrenando para esto.

A continuación, la malla. Ya ni siquiera vale la pena mencionarlo, es lo suficientemente delgada como para empujarla hacia adentro por los bordes y dejarla ahí en un punto muerto de tiempo. De esta manera tengo suficiente acceso para levantar la cubierta restante de su anclaje. Lo tiro a un lado, donde empieza a flotar junto a mi cabeza.

Paso dos: conseguir el ventilador en sí. Mi mano casi alcanza las palas del ventilador como un piloto automático antes de darme cuenta de que todavía están girando a toda velocidad en su carcasa. Sería una manera efectiva de perder mis dedos aquí y ahora, y ya hay suficiente sangre en ellos de todos modos, muchas gracias. En su lugar, arranco la mitad de la malla de alambre de la cubierta, la pliego y la meto entre las palas de las hélices y la carcasa. Toda la construcción hace un golpe estremecedor hacia atrás cuando la energía rotativa del ventilador se descarga a través de mi herramienta temporal en mi mano, la vibración la arranca brevemente de mi mano, pero por supuesto todo se mantiene en su lugar tan pronto como la suelto. Alcanzarlo de nuevo es la sensación más extraña de la historia, una explosión fantasmal vibrante, más una intención física que una fuerza tangible. La física a veces hace las cosas más locas, cuando el tiempo parece ganar. Aunque debo añadir que la física nunca ha tenido mucho sentido para mí.

Presiona, presiona, presiona, presiona hasta que finalmente puedan ser tocados por mi mano. Por fin se acabó la contrapresión. Ahora el ventilador debería quedarse quieto.

Maldita sea, necesito un descanso ahora. Estar de pie tambaleándome sobre los dedos de los pies y estirar la mano lo más que puedo en el eje se siente como un infierno. Pero también estúpido.

De acuerdo. Veamos qué tan estable es este ventilador. Me parece que es factible. Intento aferrarme a una hélice y ésta cede unos pocos milímetros. Apoyo mis rodillas en la pared y empiezo a tirar de ella lo mejor que puedo. Me quedo sin aliento incluso antes de que la ala se haya movido un centímetro. Tan patético, me gustaría apostar a que Chloe podría fácilmente girarla con una mano y sacarla de su anclaje.

Chloe...

No pienses en ella, no te atrevas a perder la concentración. Podemos arreglarlo. Esta es la salida, mi última oportunidad. Quédate en este momento.

Presionar y empujar la cosa en la dirección opuesta es aún más difícil. Realmente no tengo nada a lo que aferrarme, así que constantemente pierdo el control y tropiezo. Me cuesta preciosos minutos de respiración sibilante y miserables gemidos. Y así el procedimiento continúa, doblo y doblo la cosa hacia adelante y hacia atrás, hacia atrás y hacia delante, igual que el tiempo, cada vez un poco más fácil que antes hasta que finalmente muestra signos de desgaste en los bordes, y sin embargo, cada vez me cuesta mas a medida que pasa el tiempo Max.

Estoy cayendo en cámara lenta de nuevo una vez que finalmente se rompe en mi mano. Es un momento extrañamente alegre mientras floto a nivel del suelo. Aquí es donde lo comprendí. De todas las cosas que podría haber imaginado que me traían alegría...

Detente. Concéntrate en el maldito momento.

Inspecciono mi preciosa herramienta nueva. El borde roto es de unas tres pulgadas de metal dentado, lejos de una división limpia. Aunque es prometedor. Funcionará, con el tratamiento adecuado.

Paso tres: Afilar la hoja. Miro alrededor de la habitación. El inodoro ya no me ayudará aquí, nada más que porcelana lisa. La rejilla que rompí es demasiado laxa y no tiene bordes claros. Los postes de la cama también son redondos y atornillados al suelo, pero al menos su superficie áspera y granulada podría funcionar con la cantidad suficiente de pulido. La puerta es en su mayoría plana, a excepción de la ventanilla... sobresale unos pocos milímetros y es definitivamente lo suficientemente estable. Podría ser mi mejor opción aquí.

Arrastro mi miserable cadáver hasta ella y pongo a prueba mi suerte, presiono el fragmento de metal roto contra el borde y empiezo. Meh. Los dientes se pueden limar de esta manera, pero el abultamiento suave y redondo de la escotilla probablemente sólo desafilará mi hoja si continúo así. Así que probemos el poste de la cama.

Sí. Sí, eso funcionará. Me sentaré aquí un rato, pero funcionará. El constante lijado de ida y vuelta es otra de esas sensaciones extramundanas, una de las que permite que la mano se duerma entre los calambres ocasionales. Después de todo, no tengo que escuchar el sonido en el espacio casi silencioso entre el tiempo, es sólo una vibración, un lejano chillido de hierro sobre acero que sube por mi brazo hasta mi hombro y sigue. De un lado a otro, cuida de ambos lados, hazlos agradables y uniformes. A estas alturas, sólo puedo dar medias tintas a la tarea: permanecer congelada en el tiempo se está convirtiendo rápidamente en un calvario por sí solo.

La mantengo a la altura de los ojos por lo que siento que es la centésima vez, la giro en esta y aquella dirección, siento su agudeza. Apenas mejorará. No es exactamente la cuchilla que esperaba, pero no hay duda de que este pequeño monstruo desagradable arruinará el día de alguien muy pronto...

Ahora, antes de nada, corta este asqueroso cable intravenoso. No dejes que te llenen de mierda si la parada falla. Dios, ¿quién sabe cuánto daño permanente ya han hecho todas las drogas? Son parte de todo el proceso, ¿no? Desorientación, pensamientos fragmentados, sueño intermitente. No es que importe, funcione o no. De cualquier manera no tendré mucho más tiempo en esta realidad.

Voy a mi esquina habitual, me apoyo contra la pared. Paso cuatro.

Paso cuatro...

Mi mano tiembla mientras sostengo el borde bien afilado de mi muñeca.

Vamos, Max. Ya has llegado hasta aquí. No hay otra opción, no tienes nada más que perder, ya estás muerta de todos modos. Has un corte largo y profundo, puedes hacerlo, has sufrido cosas peores. Cuanto más tiempo vaciles, más difícil te resultará mantener el control.

Un corte decisivo. Vamos. No seas cobarde ahora.

Una

decisiva

tajada

¡Maldita sea! Aguanta, aguanta la parada, no te atrevas a soltarla. Sigue adelante, vamos, ¿esto? Eso es sólo un ridículo cinco. La pistola paralizante. Es un buen siete. O un ocho, depende completamente del lugar donde se clave. El ácido clorhídrico, silba en la piel, se come tu carne y sus vapores arden en tu tracto respiratorio, eso es un maldito diez, no se puede comparar con nada.

Más largo, más profundo, todo pintado de rojo, como los labios de Chloe, como las yemas de los dedos de Chloe.

Sujétala fuerte. Sujétala bien fuerte. Sangre, mierda, tanta sangre, que fluye por todas partes. Respira, sigue respirando, llorar está bien, todo está bien, sólo no te olvides de respirar.

Concéntrate.

Sólo tienes una oportunidad. Esta es la única esperanza. Concentración. Nunca lo dejes ir y no te detengas a mirarlo. La salvación. Inmortalidad.

El reinicio completo.

Una oportunidad para aprovecharla y lanzarla lo más atrás posible, antes de que comenzara esta horrible pesadilla. ¿Suena esto desesperado? Joder, sí, estoy desesperada, pero podría funcionar, podría funcionar, y sé que esta vez vendrá, sé lo que tengo que buscar. Sólo necesito cogerlo y usarlo para mí. Funcionará, es...esto...

O...

¡No te duermas! No te atrevas a desmayarte, aún no he terminado. Aunque no esperaba que ocurriera tan rápido. No...realmente una sorpresa, estoy...tan débil, últimamente...

Quédate. Mantente despierta, quédate aquí. Ya llegará. Tiene que llegar, y yo tengo que estar lista...tengo que-

Tengo que...

Un instante. Menos de un instante.

Me estaba desangrando en mi esquina habitual.

Ahora, sin embargo... me acuesto de espaldas, miro al techo, raspando este miserable resto de mi simple mente.

Miro a mi alrededor. La rejilla se encuentra en su anclaje. La piscina roja de los azulejos no se ve por ninguna parte.

"No..."

No había nada sobre lo que saltar. Nada que incautar y controlar. Venía de fuera y ni siquiera podía sentirlo, exactamente como mis propios poderes se ven a los demás.

"No, no, no, no..."

No hay salida. No hay esperanza. Ni siquiera puedo poner fin a mi propia vida, porque ya no es mía. Todo lo que puedo hacer es quedarme aquí hasta...

Hm.

Algo es... diferente.

El conducto de ventilación. Se encuentra fantasmagóricamente silencioso. Ni una sola luz de la máquina de transfusión en la pared aún parpadea. Las partículas de polvo flotan perfectamente inmóviles, suspendidas en el aire bajo el deslumbrante blanco. Y los pocos colores de la habitación brillan unos sobre otros, casi como si estuvieran dentro.

¿El tiempo sigue congelado? Pero yo no soy...

La veo a través del rabillo del ojo. La mariposa azul, revoloteando por la ventilación. Así es, se supone que tiene que aparecer cada vez que pasa esto. Ojalá pudiera atribuirme el mérito de haberla invocado, pero ni siquiera consideré esa parte.

Sigo su vuelo mientras dibuja sus círculos ante mis ojos. Finalmente aterriza en el asiento del inodoro, señalando directamente en mi dirección como si no hubiera nada allí. Una vez que golpea tranquilamente con sus alas.

La ira hierve en el fondo, y luego se desvanece de inmediato. Ya no la tengo dentro de mí. Mis preguntas son apenas un susurro roto.

"¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me diste estos poderes? ¿Qué se supone que tenía que hacer?"

Me está observando. Parece totalmente indiferente.

Un nuevo pensamiento entra en mi mente, el último en esta interminable letanía de miseria. Todo este tiempo, he pensado en este espíritu como una especie de guardián, que me vigila y que me da segundas oportunidades.

Ahora se me ocurre... que podría ser uno de ellos. No es un guardián en absoluto, sino otro guardia de mi prisión.

Una parte de mí sabe que es estúpido sentirse tan traicionada. Nunca me prometió nada. Lo inventé todo en mi cabeza.

Sin embargo, las lágrimas inundan mis ojos.

"¿Lo eres, de verdad? ¿Estás con ellos?"

Otro resplandor... una pulsación casi más colorida que cualquier blanco brillante en cualquier lugar a mi alrededor. Al principio pensé que era la luz blanca la que rompía en mis lágrimas, pero cuando vuelvo mi mirada a este ser que tengo delante, el resplandor sigue tomando forma, fusionándose con todos los colores del arco iris en un aura infinitamente deslumbrante. El esquema de una persona. La figura de una mujer.

La mariposa comienza a volar de nuevo y con ella se acerca la figura. Dentro de su aura chispeante, la mariposa comienza a brillar en un fuerte negro y azul y dorado, radiante y glorioso y completamente fuera de lugar en el blanco áspero de este lugar. No puedo apartar la vista como si estuviera paralizada, hechizada y abrumada por el aliento plano mientras se desliza lenta, tierna y suavemente hacia mi cabeza y se asienta en mi frente. La mano de esta mujer, en mi frente.

Y en armonía con su tacto, mis pensamientos estallan de sus cadenas en un solo aliento liberador: ella me llena, su tacto, penetra en profundos abismos que lloran y grietas que arden de negro y que atraviesan mi alma maltratada en lagos de lágrimas y sangre. Ella levanta mi corazón del dolor, el barro y las sombras.

Su toque, es amor, puro, inmaculado. Amor como una nariz enterrada en mi pelo en el negro de la noche. Como las yemas de los dedos trazando las líneas de mis rasgos bajo una sonrisa sabia. El amor como una mano que se enrosca con la mía y que no me suelta, como suspiros cálidos y sollozos y risas desgarradas. Su amor es el recuerdo perdido de todo por lo que solía vivir.

Miro la figura de esta mujer, esta alma resplandeciente y divina, cuya apariencia podría venir de nada ni de nadie menos que del sol de mi vida

"¿Chloe?"

En remolinos resplandecientes su contorno se manifiesta en esa Chloe que conocí de mi vida. Chloe, cabello azul y una chaqueta negra, con su gorro desgastado a pesar del clima demasiado cálido y tirantes completamente inútiles a su lado. Chloe, maldiciendo airadamente en el baño de la escuela, Chloe, llorando amargamente sobre una tumba plana.

"Tu hora de decidir ha llegado."

Hay tanta distancia en su voz. Tanto dolor en sus ojos.

"Espero que estés lista para ello."