Capítulo 12

La intrépido arqueóloga de la tripulación de los sombrero de paja aterrizó no muy lejos del centro de la isla, más bien "el corazón", tal y como el hombre que acompañaba a Rio le había indicado.

Lo primero que pensó fue en buscarle, pero no se acercaría demasiado a la playa, quizás Barbanegra seguía ahí. O puede que todo fuese una trampa y ese hombre le había dicho lo del poneglyph como cebo.

Aún así, ella conocía todas las posibilidades y decidió arriesgarse. La recompensa podría ser demasiado grande como para dejarla pasar, en el caso de que todo fuese cierto.

Encontrar a sus compañeros luego era lo que menos le preocupaba, en el sentido que sabía que se volvería a reunir con ellos tarde o temprano… Pero se sentía algo afectada cuando pensó en Zoro. Había interpuesto su máxima prioridad, que era descubrir el Rio Poneglyph, a su propia palabra.

"No dejaré que nos vuelvan a separar". Al pensar en eso se rió irónicamente. Luego debería disculparse.

Pasados unos minutos y mientras rondaba por el lugar, encontró por fin al aliado de Rio.

-Así que has venido al final…-dijo él.

-No me queda otra opción.-contestó Robin.

-Yo en realidad no sabía quién eras realmente…-empezó a decir. - Nico Robin, la única superviviente de Ohara, la tierra de los eruditos.

Ella lo miraba impasible y él siguió hablando.

-No podemos… No, no puedo dejar que te suceda algo malo. Debo protegerte, debes cumplir tu objetivo. Eres única en el mundo.

-No me trates como un animal en peligro de extinción, además, no sabes cuáles son mis objetivos.-dijo ella.

-Es cierto, querer descifrar los poneglyphs puede significar infinidad de cosas: encontrar tesoros comparables al One Piece, hacerse con las armas legendarias, saber qué pasó en el vacío de los 100 años. Sea como sea, eres una mujer inteligente y estoy seguro que tienes unas intenciones prósperas.

-No te equivoques.- negó ella.-Mi intención no es difundir mi investigación. Lo hago puramente por egoísmo, se podría decir. Yo quiero saberlo. Sólo yo.

-Eso me da igual, joven.-dijo él, incorporándose.- Me llamo Sion, por cierto. Vamos, sígueme, no perdamos más tiempo hablando.

Sion llevó a Robin a través de una pequeña acumulación de árboles y vegetación, cruzando un afluente y una cueva, hasta que finalmente llegaron a la gran piedra, el esperado poneglyph.

Robin sonrió con satisfacción y empezó a descifrar los caracteres que habían grabados.

Por otra parte, en el Sunny empezó una gran discusión. Zoro quería saltar repetidas veces más para ir tras Robin, algo inútil ya que no sabía hacia donde tenía pensado ir, y eso sumado a la capacidad de orientación de Zoro no podía resultar nada positivo.

-¿Por qué diablos habrá saltado con tanta prisa?-preguntó Ussop.

-Con Robin-san nunca nos podremos hacer una idea de qué pensará…-aportó Brook.

-No hace falta pensar demasiado, estúpidos…-dijo Nami de repente.

-¿A qué te refieres, sabes qué quería Robin-chwan?-preguntó Sanji preocupado.

-¿Por qué cosa ella lo arriesgaría todo? ¿Cuál es su motivo de existir?-preguntó ella con los ojos cerrados.-No es tan difícil.

-No me digas que… ella…-empezó Luffy.

-El Rio Poneglyph…-terminó Zoro.

-Maldita sea, maldita mujer.-se quejaba Franky.- Sabía que nosotros la apoyaríamos con su deseo, no era necesario que fuese sola…

-¡Además, Barbanegra sigue en la isla!-se alarmó Chopper.

Tras unos segundos en tensión, el capitán dijo finalmente:

-Vamos a por ella. La defenderemos en caso que sea necesario, pero tenemos que dejar que ella se ocupe de sus asuntos sola.

-¿Qué quieres decir?-dijo Nami.

-Yo no quiero que vosotros seis los Reyes de los piratas, quiero serlo yo. Zoro quiere convertirse en el mejor espadachín del mundo, pero no vosotros… ¿Hace falta que siga?-dijo Luffy serio.- Es el sueño de Robin.

El resto de sus amigos asintieron tras unos segundos.

-Bien, pues vamos a cubrirle las espaldas.-anunció Zoro.

Robin terminaba de leer las últimas líneas de la gran roca, no sin demasiado entusiasmo, pero ya que estaba ahí, terminaría.

Ese grabado no pertenecía a la serie de rocas del Rio Poneglyph. Sin embargo, se trataba de las instrucciones para llegar hacia la localización de una posible arma legendaria, todavía no confirmada.

Tras terminar de leer las últimas líneas, miró a Sion, que seguía mirándola con detenimiento y le sonrió.

-Gracias por haberme llevado hasta aquí, ahora debo…-pero no pudo terminar la frase.

Un terrible dolor de cabeza inundó a la arqueóloga, y de las sombras salieron varias figuras, entre ellas Barbanegra y una acompañante… Era Luna, la encargada de la segunda prueba.

-Gracias por descifrar esa basura, diablo.-dijo el malvado.-Luna, ya sabes lo que tienes que hacer.

Entonces la susodicha cerró los ojos y empezó a abrir forzosamente la mente de Robin. Su intención era averiguar el contenido del poneglyph.

Ella no podía resistirse, sentía cómo su mente se abría en infinidad de caminos.

-¡Basta!-gritaba ella mientras caía arrodillada al suelo.

-Tiene una mente demasiado compleja en comparación a sus compañeros. Puede que me lleve más tiempo de lo esperado...-decía Luna.

-Tranquila, tómate tu tiempo. Ella ha venido sola, ¿verdad Sion?-dijo Barbanegra.

Él asintió con picardía y dijo:

-Realmente es una mujer cabezota y egoísta, es del tipo de mujeres que a mí me gusta.

-Pues cuando terminemos de usarla te la podrás quedar, pero te aconsejo que la mantengas enjaulada. Conozco a pocas personas tan escurridizas como esta zorra.-decía Barbanegra con asco.

Robin apenas podía emitir sonido alguno, pero sí miró con decepción a Sion. Por un momento había pensado que estaría libre de trampas.

"Ciertamente era como pensaba, no puedo confiar en nadie en este mundo…No. Están mis compañeros, mis grandes amigos. Poner en ellos mis esperanzas nunca es un error."

Y entonces perdió el conocimiento.

-Así será más fácil ver su mente, al fin.-suspiró Luna aliviada.

Pero de repente se oyó un estruendo a sus espaldas.

-Sabía que ese era el rastro de un cerdo.-dijo Chopper enfadado.

Eran Luffy y el resto de la tripulación.

-Ahora estamos todos, cobarde.-dijo Luffy, y entonces fijó la vista en su compañera inconsciente. -¡Robin!-gritó.

Pero sin apenas tener tiempo de decir una palabra más, de tomar una bocanada de aire, un destelló recorrió sus distancias y se abalanzó hacia ella.

Zoro ahora sostenía a Robin con sus brazos, empuñando además sus tres espadas.

-No os atreveréis a mirarla ni un segundo más.

-Capitán, lista.-dijo finalmente Luna.

Entonces Barbanegra esbozó un una sonrisa maliciosa.

-Nos veremos pronto, sombreros de paja.-sólo dijo, mientras se desvanecía junto a sus subordinados en una gran sombra envolvente.

Robin entonces pudo abrir un poco los ojos y dijo antes de volver a desvanecerse sobre ella misma:

-Hay que… hay que seguirles…