Como prometí nuevo capítulo y epílogo(Que me quedó bastante largo, como un capítulo)


Capítulo XII: Fin de una era.

Sakura sintió que el tiempo pasaba tan lentamente a su alrededor, lo que la hizo sentir ansiosa y desesperada.

-Pa… -dijo el pequeño, reconociendo a su padre. Neji sonrió arrogantemente.

-Sí, hijo. Tu padre está aquí – habló con dificultad, como si le costara respirar, pero aún así tenía algo que le hacía sentir insegura. Sakura notó la herida profunda en su costado.

-Sakura… -él se acercó a ambos, ella se estremeció abrazando a su hijo, algo no le daba buena espina. Se levantó junto con el pequeño y asintió –Vengan conmigo.

Ella dudó un instante, pero entonces él la tomó de la mano con demasiada fuerza, que casi estuvo a punto de tirar al niño. Salieron de la tienda y ella abrió los ojos desmesuradamente al observar la destrucción y la muerte en todo el lugar, ella cubrió a su hijo para que no observara el horrible paisaje.

-¿A dónde vamos? –él no respondió, internándose junto con ella en lo más profundo del bosque, atacando a algunos soldados y arrastrándola junto con él. -¡Neji!... ¡Neji! –Alzó más la voz -¡¿Qué a dónde vamos?! –Esta vez trató de soltarse -¡No iremos contigo! -Él apretó su brazo con más fuerza forzándole a mirarle.

-Obedéceme –Y observó de reojo a su hijo, ella se asustó, porque le estaba dando a entender que podría pasarle algo malo a Keichi.

-No serías capaz… ni siquiera tú –las lágrimas se acumularon en sus ojos y entonces comenzó a jalarla nuevamente, manteniendo su mano libre sobre el costado sangrante.

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Neji Hyuuga estaba feliz, el destino le sonreía nuevamente. El hijo de Sasuke había muerto, Sasuke aparentemente también y además Sakura contraería nupcias con él, la mujer que siempre había deseado. Sonrió de forma arrogante, descansando en sus aposentos.

Sabía que ella estaría deprimida, pero tal vez tener un hijo le ayudara a animarse y eso por supuesto le beneficiaría también… Un hijo, un heredero, alguien a quién moldear para ser su sucesor.

Neji se había enfurecido horriblemente cuando supo que Sakura estaba embarazada y peor aún porque sabía que era del traidor. No haber sido el primer hombre en tenerla le molestaba, le hacía rabiar, pero ahora la tendría para siempre.

Después del hijo perdido, Sakura y ella contrajeron matrimonio y al poco tiempo supo que ella estaba embarazada… de él. A ambos les había sorprendido la noticia, pero no era extraño que eso ocurriera en estos tiempos y eso le trajo mayor satisfacción. Las cosas por fin se estaban arreglando.

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Sakura se asustó aún más cuando llegaron cerca de una cascada y peor cuando se dio cuenta de que estaban a la orilla de un acantilado.

-Todo está perdido… –le escuchó susurrar –Pero nunca tendrán nada de mí… ni siquiera mi cadáver –ella pensó que Neji Hyuuga se estaba volviendo loco.

-¿Qué ocurre? –Sakura lloraba y trató de alejarse de Neji –Por favor… no –él la abrazó de la cintura, Keichi sollozaba asustado. La joven comenzó a forcejear con él. Ella hizo un esfuerzo y le golpeó en el rostro, él se cubrió pero de inmediato volvió a sostenerla, sus pies incluso se elevaron del suelo. Sakura comenzó a gritar y patalear, tratando de no soltar a su hijo. Él la golpeó de pronto en el rostro, haciéndole perder el equilibrio y caer al suelo, Sakura había evitado que Keichi se golpeara en la cabeza. Neji la observó con furia y se acercó nuevamente peligrosamente.

-¿Qué no lo entiendes? ¡No podemos dejar que ocurra esto! ¡Ellos no pueden atraparnos! –gritó, tirando de ella. Él la sostuvo de la cintura y tiró de ella, alejándola de su hijo que lloraba en el suelo sin ningún consuelo. Sus ropas se rasgaron ligeramente cuando él la apartó de Keichi, la tierra le ensució y las pequeñas rocas rasgaron su piel, principalmente sus piernas que se habían descubierto cuando él la arrastró con fuerza. La arrojaría primero a ella.

Sakura se sostenía de lo que podía, hasta que Neji se inclinó hacia ella y trató de empujarla. Sakura lo evitó y golpeó en donde estaba su herido. Él siseó ante el dolor de su costado. Sakura se irguió rápidamente, lista para correr y huir pero Neji también lo hizo y la jaló del cabello, sosteniéndole de la cintura, dispuesto a lanzar.

Ella trató de evitar a toda costa eso, pero fue justamente cuando ella estaba a punto de caer cuando la piedra y las rocas de la orilla lo hicieron perder el balance, sosteniéndose apenas de la orilla, con el peso de Neji en parte de ella.

-¡Mamá!-gritó el pequeño, tratando de acercarse.

-¡No! –le gritó ella apenas sosteniéndose de la resbaladiza orilla -¡No te acerques! –Keichi gateó hacia ella -¡No! –volvió a gritar, Keichi comenzó a llorar fuertemente -¡No vengas aquí! - trató de soltarse de Neji y sostenerse, tratando de impulsarse para no caer. Observó como la zona dónde se sostenía comenzaba a romperse, Sakura llenó los ojos de lágrimas e hizo otro esfuerzo para subir, sin embargo las rocas y la tierra de la orilla no fueron lo suficientemente fuertes y ambos cayeron rápidamente desde ahí.

-¡Mamá! –gritó el niño.

-¡Maldición! –gritó Neji, mientras ambos caían rápidamente. Sakura cerró los ojos y no tuvo tiempo de pensar mucho sobre su vida, cuando ambos se impactaron en el agua.

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Sasuke estaba buscando por todos lados a Neji, él muy maldito había lanzado a sus tropas y se había ocultado. Ahora mismo algunos tomaban rehenes y otros simplemente se aseguraban de buscar al emperador por todos lados.

-¡Sasuke-sama! –gritó un soldado y el Uchiha dirigió su vista hacia él, esperando el mensaje -¡Sakura-sama y su hijo no están! –eso lo alertó y él corrió hacia la tienda. ¿Neji se los habría llevado?

Revisó la tienda de pies a cabeza pero no encontró rastro de ninguno de los dos, envió entonces a hacer una búsqueda lo más pronto posible. A pesar de la angustia que sentía en su interior, necesitaba al menos encontrar al Emperador y a Sakura, pero no podía dejar su puesto.

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La noche llegó y todo había terminado… así es… habían ganado, pero sólo parcialmente, necesitaban del cádaver de Neji. Sasuke envió un mensaje al consejo para que se unieran a él para mejorar el país ahora que Hyuuga se había ido. Que sus cargos serían conservados, siempre y cuando le apoyaran, reivindicando el Clan Uchiha.

Al amanecer, Sasuke se sentía extremadamente cansado y estresado, no había tenido noticias de Neji ó de Sakura. Sus hombres no encontraban nada.

-Tsk… -Se quejó Sasuke, mientras limpiaba su rostro con un pequeño trozo de tela. Se sentó junto a una de las fogatas, mientras algunos hombres descansaban un poco alrededor del fuego.

-Sasuke, el consejo ha enviado su respuesta –dijo Naruto, entregándole un pergamino. Sasuke lo abrió y leyó su contenido.

-Bien –Lo cerró rápidamente.

-¿Estás preocupado? –preguntó sentándose junto a él, removiendo el casco samurái rojo. Sasuke no respondió, miraba a su alrededor esperando alguna respuesta.

A medio día, fue entonces cuando los hombres de búsqueda llegaron cargando entre seis hombres un cuerpo, cubierto por tela amarillenta. Sasuke se levantó de inmediato y descubrió el cuerpo, sus ojos no mostraron emoción alguna.

Ahí estaba…

Lo que marcaba su triunfo finalmente sobre los Hyuuga, el cuerpo del Emperador Neji Hyuuga. Sasuke notó que su cuerpo estaba mojado y pálido, los labios lucían azules y tenía la profunda herida en su costado, que él personalmente había hecho. Sintió como si la carga en lo más profundo de su ser se aligerara bastante, pero aún faltaba algo más.

-¿Dónde la encontraron?

-A la orilla del Río Kyuubi… No muy lejos de la cascada cerca del templo Sharingan -dijo Suigetsu, el cual mostraba signos de cansancio, al igual que los otros soldados -Tiene heridas que parecen similares a las de una caída, además de las heridas de la batalla. No podemos decir ciertamente si lo que lo mató fue la caída o el ahogamiento.

-Entreguen el cuerpo a los Hyuuga –ordenó de pronto, los soldados asintieron –Descansen.

-Suigetsu –le llamó antes de que abandonará el lugar -¿Y Sakura y el niño? –Suigetsu mostró una mirada triste y negó con la cabeza. Sasuke trató de no mostrarse preocupado y le hizo una señal con la mano para que continuara con lo que le había ordenado.

Pasó un día y Sasuke seguía realmente preocupado por Sakura. ¿Qué le había pasado? ¿Dónde podrían estar? ¿Habría huido? ¿Habría muerto?

El ejército fue reagrupado y la gente de los pueblos había salido a las calles a celebrar y darles a los soldados la bienvenida y atención que fuera posible en todos los aspectos. Descanso, alimento y el cuidado de sus heridas eran algunos de éstos. Sobre todo, el encontrarse con sus familias.

Sasuke recibió a los últimos soldados y los envió a sus respectivos lugares, pero entonces Shikamaru se acercó a él y le entregó en sus manos a un niño y un mechón de cabello rosa.

-¿Sakura? –preguntó observando al hijo de Sakura, que dormía en sus brazos, con una expresión de dolor en su rostro y lágrimas secas en sus mejillas.

-Lo encontramos a las orillas del acantilado, Sakura-sama no estaba ahí –Sasuke recordó que Neji estaba mojado y herido gravemente de lo que parecía una caída grave. ¿Podría Sakura…? –Recorrimos casi todo el río y no la encontramos –Sasuke le dijo que se marchara y observó el niño en sus brazos. Lo entregó a una de sus sirvientes, pidió que lo bañaran, cambiaran y lo llevaran a sus propios aposentos.

Sasuke junto con otro grupo de búsqueda fue rápidamente hacia la cascada. Buscaron y buscaron pero no lograban encontrar nada. La noche llegó nuevamente y decidieron continuar la búsqueda otro día.

Más tarde, se aseó y se dirigió a dónde serían sus aposentos de ahora en adelante, sus sirvientes colocaron una pintura con el abanico blanco y rojo en la pared, el símbolo de todos los Uchiha.

Lo observó fríamente y sintió algo de nostalgia, la victoria era suya. Sin embargo, no se sentía tan feliz por ello como esperaba. Observó al pequeño de respiración acompasada sobre las finas telas azul y blanco.

Sasuke se sentó a su lado y acarició su cabello, ¿Cómo explicarle a ése pequeño que su padre estaba muerto y que su madre no aparecía? ¿Cómo hacerle entender que tiene un hermano mayor que no es de su propio padre? Si bien tenía entendido, este niño apenas había comenzado a hablar y estaba aparentemente apegado a Sakura. ¿Y si ella no regresaba? ¿Cómo podría ver a los ojos al hijo de su enemigo? ¿Al hijo de la mujer que él amaba con otro hombre? ¿Cómo explicarle que había asesinado a su padre?

Recordó cómo se sintió hace años, sin una familia y solitario.

Por otro lado, también tenía miedo… porque también conocería a su hijo, sangre de su sangre y producto de él y Sakura. Él seguramente ya tendría mejor conocimiento sobre el mundo, ¿Cómo llegar y decirle que él es su padre? ¿Y qué decirle cuando preguntará por su madre?

Se dejó caer al lado de Keichi y lo escuchó balbucear. ¡El no podría asesinar a ése niño que apenas comenzaba a conocer el mundo! ¡De ninguna forma! Sentía rabia consigo mismo porque una parte de él odiaba la existencia de ése niño y por otra parte sentía culpa, frustración y pena por lo que se enfrentaría a su corta edad. A la dureza de la vida.

No podría simplemente deshacerse de él y ya, tendría que hacerse cargo de él. Con cierto esfuerzo, acarició sus cabellos castaño oscuro y lo atrajo hacia sí.

-"Perdóname" Pensó y cerró los ojos.

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Sasuke estaba esperando en el salón principal de los Haruno, la hermana de Sakura sollozaba, tratando de ser tranquilizada por su esposo. El hermano de Sakura simplemente fruncía el entrecejo y negaba con la cabeza.

-Quiero encontrarla… -habló de pronto.

-Uchiha-sama… -Nagato se mordió el labio –Confió en usted, se que la encontrará. Por favor… Quiero saber si está bien-Sasuke observó al hombre desolado a su lado y palmeó su hombro.

-Lo juro –Aunque de cierto modo tenía sus dudas. Había pasado una semana y aún no sabía nada de ella.

-Uchiha-sama –una voz femenina llamó su atención, la esposa de Nagato sostenía de las manos a un pequeño pelinegro, que sonreía y trataba de tocar cualquier cosa en su camino. A Sasuke se le formó un nudo en la garganta y quiso llorar, cuando lo tuvo ligeramente cerca, Konan lo soltó y el siguió avanzando. Sasuke lo sujetó de los hombros y el pequeño lo miró confuso con sus ojitos ébano.

Los demás abandonaron la habitación, dándoles privacidad a ambos.

Entonces Sasuke sintió que después de mucho tiempo, las lágrimas salían de sus ojos. El niño tocó su mejilla y observó curioso cómo caían las gotas, sin comprender bien qué eran ó por qué salían. Lo sujetó entre sus brazos y le susurró: Soy tu padre, Sasuke Uchiha.

Sasuke se separó ligeramente de él y el pequeño comenzó a caminar por la habitación. Caminaba cerca de él, ligeramente encorvado, para que no fuera a caer.

El Uchiha se sintió conmovido porque nadie podía dudar que él era su hijo, porque era su viva imagen, sin embargo, su sonrisa y los ojos grandes le recordaban a Sakura.

"¿Por qué no estás aquí? Vuelve."

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Habían pasado unos días desde que todo comenzó a volver a la normalidad, Sasuke estaba presentándose al pueblo en una gran celebración, la gente aplaudía, los fuegos artificiales (invento extranjero) brillaban en el cielo y la comida era abundante.

Sasuke observó a sus dos hijos sentados a su lado, Keichi sostenido por Karin, ya que aún necesitaba un poco de apoyo e Itachi, sentado en las piernas de Konan.

-Uchiha-sama –se inclinaron ante él los hermanos de Sakura, Sasuke les hizo un asentimiento para que se levantaran y lo acompañaran en la comida.

Esta vez Sasuke vestía unas finas vestiduras de color negro, rojo y blanco, la cual tenía bordes en dorado y cubría casi su cuerpo en totalidad mientras la corona dorada tradicional que lo marcaba como Emperador estaba sobre su cabeza. Sasuke salió para ser honrado por sus súbditos, todos hicieron una reverencia de inmediato ante su presencia.

"Estimados súbditos. Esta es una noche para celebrar el inicio de una nueva era para todos nosotros. Con respeto, honraremos a todos los hombres que lucharon en esta causa, tanto los que perdieron sus vidas como los que sobrevivieron."

Sasuke observó a los Hyuuga que lo miraban con algo de rencor, sabía la ira que sentían hacia él. Pero al mismo tiempo eran consientes de lo que esto había sido: Un castigo. La ambición los había hecho caer y Sasuke sabía de cierto modo que él era un intermediario para ellos, por eso mismo serían desterrados.

"Procuremos que no más tragedias vuelvan a ocurrir, por todos nuestros seres amados que perdimos y por todo lo que hemos padecido"

La gente le alabó, totalmente emocionada y feliz de que la guerra hubiera acabado. Sasuke saludó y dirigió a sentarse con sus hijos.

Cerró los ojos y dejó que el viento agitara su cabello, mientras que escuchaba las risas, los fuegos y la música.

Abrió los ojos ante un movimiento al lado suyo, el cual era de Itachi jalando la mano de su kimono. Sasuke sonrió y lo tomó en brazos, mientras que lo acercaba a Keichi.

Observó cómo Itachi intentaba jugar con Keichi, el pelinegro estiró su mano hacia él y Keichi apretó su dedo.

-Niño –le dijo a Sasuke, el cual sólo asintió hacia Itachi y acarició sus cabellos negros. Keichi se quejó en brazos de Karin y Sasuke lo sujetó en su otro brazo.

-Ma… ma… -dijo Keichi, Sasuke se entristeció, pero siguió jugueteando con ambos niños.

Al llegar el anochecer, ambos niños dormían en sus aposentos, totalmente agotados. Antes de salir, Karin se despidió, la luz de la luna se filtro y observó cómo Sasuke comenzaba a acostarse también. "Donde quiera que este, Sakura-sama, regrese pronto." Pensó ella y salió.

Sasuke observó el techo y cerró los ojos, pensó en él, teniendo a su lado a Sakura como su Emperatriz, sonriéndole, como si nada hubiera ocurrido en éstos meses. Uniendo su mano con la suya, sintiendo la suavidad de su piel y su calor. Acariciando sus largos cabellos color rosa, cómo el árbol de la flor de cerezo y besando sus labios color carmín.

Sasuke abrió los ojos y mordió su labio, ya que sabía que todo eso estaba solamente en su imaginación.

"Porque ella no está aquí y tal vez nunca lo esté."


Seguramente se preguntarán qué pasó con Sakura. En el epílogo se aclarará todo éso.