Esta antología parte del reto lanzado por la página de Facebook Lo que callamos los fanfickers.
LO INEXPRESABLE
—el placer de los sentidos—
Reto XII
Viñeta romántica
"Vuelo"
Trunks x Mai
«Sin saberlo, en otra realidad, su otro yo le haría lo mismo a una Mai más joven por el milagro de las esferas del dragón».
(Paréntesis)
—Cúmplemela —pide él, suplicante—. Cúmplemela y te haré volar…
Ella, mientras lo escucha, lo siente entre sus piernas: él está dentro, duro, unido a ella en lo más profundo. Está quieto, no se mueve para nada, nada más que su pecho al respirar agitado. Cómo lo percibe con cada uno de sus sentidos, cómo; está soñado, así, jadeante, roja su piel, perlada por el sudor. Es un sueño, y no; resulta que el sueño es ella, y la fantasía aquella que él necesita concretar posible mediante ella y nadie más.
Delirante, se odia, pero acepta:
—Hazlo, niño… —dice, odiándolo, haciéndolo mientras lo ama con todo el calor que esta imagen soñada le suscita—. Hazlo y ya, antes de que me arrepienta de permitirte ser un maldito pervertido conmigo…
Y no logra decir nada más: él la ahoga con su boca, con su lengua, con un beso que la sofoca. Al final, él luce como un vampiro después de alimentarse de su víctima: satisfecho.
Pero aún no lo está, en realidad.
Él habla entre besos:
—Cumplir una fantasía no tiene nada de malo, ¿sabes? Cumplir una fantasía con la persona que te vuelve loco no sólo no debería ser un tabú; debería ser un deber. —Se acerca a su boca y se la besa nuevamente. Ella, hundida en la almohada por el ímpetu de la boca vampírica, siente sofocar una vez más —. Todos deberíamos cumplir nuestras fantasías…
—¿Y si fantaseo con algo asqueroso? Qué sé yo… No… No voy a dar ejemplos de parafilias innombrables porque, ¡ah, no! Nunca… Pero imagínate que… Que mi fantasía es… —Lo mira entero, los pómulos, la quijada, las orejas, los malditos mechones lilas que caen sobre ella, los dientes, la boca, las cejas, los ojos. Los ojos, azules, zafiros brillantes titilando en la oscuridad, incrustados a las cuencas para servir como orbes celestiales, como recipientes del alma que llena al ser que ella alberga en su interior—. Algo como…
—¿Cómo qué, Mai? Di lo más retorcido que se te ocurra; digas lo que digas, te diré que sí, que te dejo, que me puedes hacer lo que quieras siempre y cuando me permitas lo mismo a mí…
Y ella piensa: ojos de zafiro incrustados al rostro. Zafiros del tamaño de aquel diamante que le robé una vez. Quisiera robarme estos zafiros, robármelos para hacer mucho dinero con ellos. Quisiera tocarlos para saber si son reales, si son verdaderos zafiros y no viles imitaciones.
Quisiera…
—¿Y si me gustara… be… besarte los… ojos?
Él ríe a carcajadas. Sin abandonar nunca su interior, lugar donde parece estar como en casa, mueve las manos, y en un segundo hace que ella sienta un escalofrío al percibir el frío del metal contra sus muñecas. Esposada, con las manos detrás de su cabeza, ella siente tiritar por el pudor. Él le refriega un párpado cerrado contra los labios. Cuán sensual resulta, de pronto, la peculiar caricia que él le dedica.
—Si es eso lo que quieres, te dejaré hacerlo.
Ella habla contra el inquieto párpado, que va y que viene contra su boca, cerrado.
—¡No quiero eso, niño! Era un ejemplo… ¡Un ejemplo asqueroso! ¡¿Cómo carajo pretendes que te haga eso?!
—Siempre y cuando me dejes hacértelo esposada para sentirte totalmente a mi merced, bueno, no me importa lo que pidas. Soy tu esclavo, Mai…
»Sólo déjame…
»Hacerte el amor como un loco sin que puedas escapar de mí…
Y empieza: él se mueve dentro de ella, la penetra en embestidas de ademán ciertamente exagerado, con las caderas inquietas y desbocadas, temblorosas por el placer que al cuerpo entero, de ella y de sí mismo, extiende. Ella siente cómo el placer que la alquimia de sus cuerpos provoca la posee, cómo la incapacidad de mover sus brazos, de tocar a este niño soñado, la enloquece; todo se lo acentúa de alguna extraña manera que la irrita y la envenena, que la sume en una completa satisfacción. Se muerde el labio, cierra los ojos y obedece las órdenes que él, cual sargento o bien cual Gran Pilaf, le da:
—No pienses.
Y entra y sale de ella, loco.
—No mires.
Y acelera al tiempo que ella aprieta con fuerza abismal sus párpados.
—Sólo siente lo que te hago. Lo demás déjamelo a mí…
Y ella se entrega. Cede, y el calor que él acentúa entre sus piernas se le expande de la cabeza a la punta de los pies. Pronto siente que flota cuando sus huesos parecen abandonarla, cuando se tornan incorpóreos y ella pasa a ser de carne, carne y nada más. Ésta también se le disuelve, y ella pasa a ser aire, a volar, a limitar su existencia a la exaltación de sus más primitivos sentidos. Ella se convierte en una sensación que él, al penetrarla, siente hasta lo más recóndito de su ser; ella metamorfosea en el placer de él. Y ella escucha los latidos de él, los siente chocar contra el mundo que es el aire en el que está disuelta y la hacen temblar como a una hoja al viento. Y crecen, y crece él, y el frío la ataca por detrás mientras el calor la hace suya de frente. La explosión la quema. Grita:
—¡No…!
Y él grita con ella.
—¡Sí…!
Al final, ella retorna a la realidad; pasa de ser una mera sensación a ser una persona, Mai, de veintitantos años, la novia de un maldito niño pervertido que en nada se parece a su contraparte espacio-temporal, aquel que del otro lado del espejo de la realidad le hace el amor a una versión más madura de ella portando las esposas que ella le ha puesto bajo los árboles.
Al abrir los ojos ve la cama debajo de ella.
—¡¿Qué?!
Trunks la está apretando contra el techo. En su boca hay una sonrisa atestada de picardía.
—Goten me dijo que en el techo es genial. —La besa. Mai no reacciona—. ¿Te gustó?
Están flotando con esos malditos poderes saiyajin, ¡flotando con los cuerpos unidos en lo mismo, él dentro de ella, desnudos contra el techo! Mai siente cómo Trunks vuelve a besarla; lo muerde en respuesta. Trunks da un respingo.
—¡¿Por qué me muerdes?!
—¡Porque eres un perverso, niño! ¡¿Cómo me lo vas a hacer contra el techo?! ¡Qué vergüenza!
—¡Quería tenerte atrapada contra mí!
—¡¿Para qué?!
—Para que no te me escapes más, claro. ¡Si siempre te me escapas! Hoy quería tenerte sola para mí…
Sin más, la besa, y desciende, y recuesta a Mai sobre su pecho. Le peina el cabello con los dedos; en su boca, ahora, sonrisa de victoria.
—¡¿Y cuándo me vas a sacar estas esposas?! —inquiere ella, roja como la sangre por el pudor que le da haber gozado de tal forma así, a merced del niño pervertido al que ama con todo su corazón.
—Después. ¡La noche es joven!
—¡Pero…!
Y él la besa por última vez. Entonces, ella se sincera para sus adentros: ¿para qué finjo? ¿Para qué me miento? Si nada deseo más, ahora ni nunca, que dejarme llevar por la perversión de este maldito niño.
Si nada deseo más que liberarme del pudor y sentirlo todo, todo lo bueno, en brazos de él.
Nota final
¡Ja! Esto lo escribí el otro día cuando estaba aburrida. XD Se lo dedico a Dika, la fangirl nro. 1 del TruMai. Te quiero, perra.
Y nada, ¡volví! Perdón por tardar. Hace semanas que tengo escritos los dos retos que le siguen a este, pero este no me salía. Durante la semana que viene voy a publicar los dos que siguen (me queda pasarlos a la compu, uno es yuri y el otro yaoi) y, antes de fin de mes, voy a publicar el capítulo final dedicado a tres personajes que ocupan un lugar especial en mi corazón al unirse.
¡Ojalá les guste lo poco que queda!
Este fic es algo que le había prometido hace mucho a Dika: hacer una versión alterna de otro de mis fics, Paréntesis, fic que escribí para un concurso. Como temática para la competencia, me tocó de elemento unas esposas y de lugar para el sexo el aire (?), y de personajes me salieron Mirai Trunks y Mai. ¡Immmmposible! XD Le dije una vez a Dika que si me salía Chibi Trunks hubiera sido mucho más fácil hacer el fic, y bueno, acá lo compruebo: mil palabras contra 27 mil. XD ¡Era verdad! XD
Eso de "en el techo es genial" lo puse al acordarme de una vez que estaba beteándole un fic a Mya Fanfiction, creo que era Un hogar vacío: en una parte, puso "En El Techo" con mayúsculas. Recuerdo que le pregunté si lo había hecho a propósito, y me dijo que sí. XD Así que ahí va el guiño para el mejor e insuperable señor fic de Vegeta x Bulma, EL fic de ellos dos. ¡Léanlo, por favor! ¡Si no lo hicieron, jamás en la vida se van a arrepentir de hacerlo!
Escribí inspirada por el ritmo de "Rob the bank" de Placebo, una canción que encaja demasiaaaaaado con lo que me inspiran Trunks y Mai. Se las recomiendo mucho.
Quiero agradecerle de todo corazón a Fiorella por leerse todos los retos de un tirón. ¡Gracias, mi linda! ¡Sos todo, amo tus comentarios! Un placer que estés del otro lado.
Y a todos, obvio: ¡GRACIAS POR SUS LECTURAS Y SUS REVIEWS! Hoy fue un mal día, tengo el ánimo por el piso si les soy sincera, pero escribir cura, por eso estoy acá.
Besos miles, a vos que estás del otro lado. ¡Gracias por leer! ¡GRACIAS!
Nos leemos en el próximo. n.n
Dragon Ball © Akira Toriyama
