Capítulo 12

Los días sin la presencia de Eren continuaron tranquilamente, hasta cierto punto. Hanji se encargaba de ser la molestia que el mocoso ya no cumplía en mi vida; juzgaba cada una de mis acciones, se interponía en ellas y utilizaba una serie de juegos mentales que me estaban hartando. Pensé que esa actitud suya sólo duraría un tiempo, ella era un demonio digno de admiración de parte de sus súbditos, sin embargo, ahora se había convertido en un completo desastre para nuestra naturaleza. Después de cuatro meses desde que ese mocoso se fue, ella continuaba igual, incluso peor; no había ningún día donde sus malditas mañas no me dejarán en paz. A Petra le fue prohibido acercarse de nuevo a la casa, Hanji al igual que yo poseía el poder sobre mis demonios, y, haciendo uso de ello, le prohibió acercarse nuevamente. Por supuesto que no acepté eso y cuando me opuse a ello acabábamos discutiendo sin que ninguno de los dos accediera. Me había liberado de un problema para meterme en otro donde Hanji, mi hermana melliza, se convertía en mi dolor de cabeza y una vergüenza para nuestros propósitos. Los únicos momentos donde podía estar un poco más calmado era cuando salía a cazar, porque aun con la ausencia de Hanji no conseguía deshacerme de todo.

Sí. De nuevo él, ese maldito mocoso que no dejaba de aparecer en mi mente cada día desde que se fue. Estaba seguro que al dejarlo ir mi vida volvería a la normalidad, no tendría que molestarme por un niño que no sabía hacer nada. Sin embargo, sentía que me había liberado de esa molestia para entrar en una peor, la cual no era Hanji.

Cada día, buscaba la oportunidad para encontrarlo desprevenido, pero esos malditos capas negras no le quitaban el ojo de encima. No entendía por qué lo hacía, de un principio luché contra estos incomprendidos deseos de ir tras él, pero luego decidí dejarme guiar por ellos y buscarlo diariamente. La oportunidad de acercarme no se presentaba, yo lo seguía todos los días y veía como ese maldito mocoso continuaba su asquerosa vida como si nada, protegido por esas basuras y preocupándome de que la molestosa de Hanji no se enterara.

Un día todo eso cambio, fue el único día donde sentía la presencia de Eren alejarse de los soldados que lo escoltaban al cuartel. Lo sentía correr, alejarse y enseguida me dirigí hacia donde me guiaran sus pasos, llegando a un jardín japonés en pleno atardecer. El muy confiado se había alejado lo suficiente del cuartel y sus perros guardianes, no había cambiado en nada en cuanto a lo descuidado, ¿Qué acaso creía que se liberaría de mí? Estaba muy equivocado. Dejé aflorar mi apariencia demoniaca mientras me encontraba oculto en uno de los árboles más alejado del mocoso, esta vez no lo dejaría ir. Preparé mi garra para lanzarme sobre él, Eren se encontraba con sus ojos cerrados y sus cabellos se revolvían junto a los pétalos de los cerezos en medio de la brisa de la tarde. Estaba desprevenido, era el momento indicado o eso creí hasta que sentí llegar la presencia del maldito de Erwin. No se encontraba solo, una tropa de uniformados más su perro Mike venían con él, pero se quedaron a unos pasos de llegar al jardín japonés ocultando sus presencias. Por supuesto que eso no funcionaría conmigo, sólo eran estúpidos humanos jugando a las escondidas y pude percibirlos de inmediato.

Erwin se sentó junto a Eren y empezaron a conversar. Podía ver cómo el mocoso mostraba las mismas caras de idiota que me ponía a mí, cómo se ocultaba tímidamente de Erwin y cómo el maldito se encargaba de seducirlo. Sentía mi pecho arder, ¿Arder? Sí, sentía mi puto pecho arder de furia por primera vez en mi vida y me enfurecía más de tan sólo darme cuenta de la desagradable sensación que me provoca verlos allí. Mis dientes rechinaron en un arranque de ira, y luego, ese maldito se encontraba acercándose a los labios de Eren. La ira me devoraba las entrañas, deseaba matarlo, Erwin se acercaba a mi presa lentamente y éste se dejaba cazar. Iba a saltar hacia ellos, el control de mi cuerpo y mente eran reemplazados por un sentimiento que pateaba mi pecho desde el interior, y, en un esfuerzo por no hacer alguna estupidez canalicé mi ira en el árbol a sus espaldas para que se derrumbara sobre ellos. Erwin reaccionó a ello y se separó de Eren antes de poder tocarlo, lo tomó del brazo y se preocupó en sacarlo de allí. Un alivio vino a mí por segundos, ya que mientras creía que había impedido que ese rubio asqueroso besara a Eren, éste mismo se lanzó a sus brazos a besarlo. Todo pasó frente a mis ojos en cámara lenta traduciéndose en mi pecho como una dolorosa daga que se clavaba más y más por cada segundo que veía esa escena.

Eren había besado a Erwin. Recordé aquellas veces que el mocoso intentó besarme y yo lo golpee en respuesta, esas imágenes intensificaban el revoltijo de crudos sentimientos carcomiendo mi ser. Fue la gota que rebalsó el vaso, estaba decidido a saltar y descuartizarlos pero una garra al igual que la mía me lo impidió.

-No vayas-me prohibió-

-¿Qué mierda haces aquí? No te metas en mis asuntos-alejé su garra de mi brazo-

-Debes calmarte Levi.

-¡No me digas qué debo hacer! Es suficiente, ese mocoso de mierda ya se pasó-bramé-

Dirigí mi vista nuevamente hacia esos dos, esta vez, la mirada de Erwin se encontraba clavada en el árbol donde nos encontrábamos mientras Eren estaba distraído. Sabía que estábamos en ese árbol, me sonreía, victorioso, sabía que me encontraba allí todo este tiempo y lo había hecho para provocarme. Sostuvimos miradas, sabía que podía ver mis ojos a través de las flores del cerezo que nos cubría, él continuaba sonriéndome, me incitaba. Gruñí al sentir su asquerosa mirada victoriosa ante mí, mis garras hicieron pedazos las ramas bajo ellas y él se dio media vuelta a continuar su camino con Eren.

-Ya se van-notó Hanji-

-¿A qué viniste?-pregunté irritado-

-A cuidarte.

-Sabes que no necesito que nadie me proteja, deja de tomar esa actitud conmigo de una vez por todas, te estás desviando del camino ¿Qué pretendes? ¿Acaso no ha sido suficiente? No sé a qué demonios estás jugando-escupí en medio de mi ira-

-Mírate cómo estás-sonrió mirándome de pies a cabeza-Eres todo un caso.

-No juegues conmigo-la tomé del cuello de su abrigo de piel negra y miré a sus ojos-

-¿Por qué tan alterado mí querido Levi?-me sonrió macabramente, sus ojos cambiaron a una tonalidad carmesí más profunda con un brillo en ellos-¿A qué le temes?

Sus ojos parecían estar buscando en mi la profundidad de los míos alguna respuesta. No me sometí ante ella y con sus últimas palabras tuve suficiente. La elevé de la rama y la lancé con fuerzas contra el suelo, ella aterrizó con sus hombros y yo baje de un salto del árbol.

-¡Auch! ¿¡Eso era necesario!?-se quejó adolorida en el suelo-

-Alguien tenía que hacerte entrar en razón.

-No tienes remedio…

-Vamos, andando-le ordené-

-Levi-me detuvo-¿Estabas aquí por Eren?

-Tch, vine a darle una lección a ese imbécil hasta que apareciste tú-

-Él está creciendo. No creas que esto es una pelea más entre ustedes dos, él tomó su camino y ese fue el derrotarnos-habló con su tono de madre que tanto detestaba-

-Hablas como si lo conocieras.

-¿No es así? Él ya ha decidido, no esperes que venga corriendo a ti como el niño pequeño que era, ya no significamos nada en su vida. Eren continuará con su camino sin ti, que tu no estés a su lado no le impedirá realizar sus sueños.

-Deja de hablar mierda, me da igual lo que quiera esa basura, pero me aseguraré de hacerle saber que no puede jugar conmigo, terminaré con él-finalicé marchándome de allí-

Eren, Eren y Eren, era todo lo que escuchaba últimamente. Mi propia mente me jugaba en contra y me traía sus recuerdos cuando menos lo esperaba, su asquerosa presencia me daban arcadas y el perder el control sobre mí me estaba volviendo loco. Desde que se fue he sentido su ausencia como una maldición que no me abandona y cual tormenta deja un desastre en mi interior sin remedio. Buscaba saciar aquellos sentimientos, deshacerme de ellos; obtuve el sufrimiento de más humanos, incrementé mis asesinatos y juegos con ellos, los guíe a corromperse y me alimenté del dulce sabor de la lujuria con el cuerpo de Petra que sólo logró entregarme un sabor amargo como nunca antes.

Mi mente iba a explotar, veía a Eren besar a ese maldito de Erwin una y otra vez en mi cabeza. Su primer beso, sus vírgenes labios y desconocía qué haría con él mientras yo no los veía. Jamás quise sus labios, mi única intención fue el entretenerme mientras obtenía sus habilidades para el uso de mis deseos, ¿Por qué diablos seguía pensando en sus expresiones cuando le entregaba placer? ¿Por qué continuaba molestándome tanto ese beso? Y ¿Por qué me estaba volviendo tan loco? La respuesta era una sola. Era obvia, Eren. El motivo de mis problemas siempre fue él y para liberarme de toda esta serie de engorrosas sensaciones que no me dejaban actuar con neutralidad, debía eliminar el causante de todo esto.

Ir a buscarlo implicaba un esfuerzo mayor, el cual, no me tomaría jamás la molestia de realizarlo. Tarde o temprano Eren tendría que salir de ese lugar por sí solo, pero cada día de espera significaba continuar con todo este problema. Mientras Eren continuara vivo, nada en mí se detendría.

Hace unos años había experimentado algo similar, esperando a que esos cazadores salieran de ese lugar para poder cobrarles las vidas de mis súbditos asesinados por sus manos. Día tras día, para luego recibir a ese mocoso que me hacía experimentar nuevamente esos días, pero esta vez era mucho peor.

Para mi suerte, encontrarme con Eren sería más pronto de lo que esperaba. Los nuevos juguetes de la asociación estarían a prueba una mañana en la ciudad, ese mocoso debería participar en ella y sería el momento indicado para destruirlo. Destrozaría todos sus sueños por medio de su miserable vida.

Esa mañana me mantuve cerca de los límites del campo de fuerza que rodeaba el cuartel. No mandarían a esa manada de simios a recorrer los interiores del propio campo, tendrían que combatir con demonios de nivel inferior debilitados por las horas de sol. Nuestro poder se regía por la oscuridad de la noche, la luz nos debilitaba pero ni así esos humanos lograrían derrotarme. Me preocupé de ocultar mi presencia de cualquiera que pudiese rondar por allí, Hanji no había vuelto a molestarme desde aquella tarde en el jardín japonés y tampoco me siguió al venir aquí. Podría actuar sin su agobiante voz diciéndome qué hacer.

El sol empezaba a salir, fruncí mis ojos al sentir los rayos de luz impactando mi ser, sentía cómo me debilitaban, hasta que percibí lo que estaba esperando. Sentí la presencia del mocoso no muy lejos de aquí, tan sólo eso basto para revertir toda esa luz y ganar poder. Eren no venía solo, pero después de unos minutos quienes se encontraban a su lado se alejaron de él. Me acerqué rápidamente a la zona donde se encontraba, con tal de que nadie nos molestara cree una dimensión donde sólo nos encontráramos los dos. Eren parecía no haberse dado cuenta de ello, seguía avanzando ignorando que volvía una y otra vez al mismo lugar. Caminé tras sus pasos, él no me había sentido aún, hasta que escuchó mis pasos tras de sí. Volteo hacía mí, sus ojos verde esmeralda me observaron atónitos para luego dedicarme toda la ira. Esa expresión, estremecía mi ser, a mí, un príncipe demonio. Inaceptable.

-No has cambiado esa odiosa expresión-repudié-

-Esta será la última vez que la veras-preparó sus katanas y saltó hacia mí-

Eren se lanzó a hacía mí y utilizó algunos trucos que ya conocía de ese método de pelea muy común en ellos. No fue difícil esquivarlo. Ese mocoso tenía un gran poder guardado, fue eso lo que me llevó a ocuparme de él por tantos años, no obstante, su supuesto entrenamiento era un asco.

-¿Eso es todo lo que lograste en este tiempo? No me jodas-partí el suelo bajo sus pies para enseñarle cómo se luchaba-

Como reflejo el mocoso saltó, no estaba tan mal después de todo, pero con eso no le iba a ganar a nadie. Salté hacia él, su rostro mostraba sorpresa ante mi movimiento, no esperaba que hiciera eso. Todo pasaba frente a mí en cámara lenta, podía sentir nuevamente su aroma a mi lado pero esta vez estaba mezclado con el de Erwin. Lo tomé de las caderas y lo atraje hacia mí, no quería seguir oliendo ese asqueroso aroma así que lo eliminaría. Pero cuando me encontré más cerca de él todas esas sensaciones desagradables que lleve conmigo desaparecieron, se esfumaron y todo era ocupado por esos ojos llenos de ira que me observaban generando calor en lugar de lo demás. ¿Qué demonios era esto? Pero antes de encontrar la maldita respuesta Eren intentó cortar mis garras con una de sus katanas, y yo, furioso por su interrupción, tomé la hoja de su juguete y lo devolví a él junto a su arma al suelo.

El gran impacto lo dejó trastornado, era la oportunidad por acabarlo, destrozaría cada uno de estos inservibles pensamientos de una vez por todas. Me dirigí hacía él, con mi garra lista para atravesar su cuello, pero antes de poder llegar a él, me tomó del brazo y revirtió la situación. Mi cabeza dio un leve golpe contra el suelo, mientras Eren, quien se encontraba sobre mi cuerpo, me observaba desde arriba con todo desprecio. No sé si fue el golpe o el hecho de que Hanji me contagiara su locura, pero bien podía eliminarlo desde allí y no lo hice. Debía matarlo, estaba claro, jamás fallé ni vacilé ante mis decisiones y ahora lo hacía. Era lamentable, me había convertido en una escoria como demonio, yo, un príncipe demonio, no podía asesinar a un simple humano.

-Se acabó, me las vas a pagar-levantó sus brazos, sosteniendo una de sus katanas con ambas manos, listo para asesinarme-

¿Un mocoso me iba a matar? Era imposible y sin embargo, no hice nada. Mi cuerpo se negaba en hacer algo, el pensar en matarlo ahora significaba apuñalar mis propias entrañas. No lo hice y él tampoco. La punta de su arma se clavó a un costado de mi rostro, él me observaba con ira y frustración, sus ojos empezaban a ponerse vidriosos y verlo allí me reconfortaba. Siempre supe que no sería capaz de matarme.

-¡Te voy a destruir! ¡Quiero verte muerto! ¡Me das asco!-gritaba con ira-

-Gritando no conseguirás nada-le aclaré-

-¡Eren! ¡Espera!-Hanji aparecía de la nada, esa mujer jamás se mantuvo alejada. Y lo peor es que no era la única que se acercaba-Escucha…

-¡No te acerques! Después de él sigues tú.

Él levantó sus brazos una vez más, un nuevo intento para asesinarme, pero la katana tambaleaba entre sus manos. Sus ojos ya acumulaban lágrimas, su expresión de frustración era evidente y su mandíbula se tensaba al no poder realizar lo que deseaba. Era el mismo mocoso de siempre, no había cambiado. Podía ver a un pequeño niño en mis recuerdos haciendo esta misma escena reiteradas veces en el pasado, sólo que esta vez, ya era mayor y tenía un arma en sus manos. No lucharía más contra esto, había encontrado la respuesta para tranquilizar esos sentimientos que estorbaban mi actuar.

-¿P-por qué? ¡No quiero esto! ¡Quiero matarte! Quiero…-balbuceo mientras su mirada se ablandaba-

-Porque eres débil-le respondí haciéndole ver que aún nos necesitaba-

-¡Muérete!

Seguido de su grito, sus compañeros llegaron a su encuentro. Había descuidado el mantenimiento de la dimensión en la que nos encontrábamos sin darme cuenta. Un soldado que ya conocíamos y dos mujeres llegaron al lugar, el primero nos apuntó con una pistola y nos disparó. Hanji llegó ante nosotros y nos protegió. Eren se encontraba en shock, estuve a punto de llevarlo conmigo, pero Hanji se acercó a mí y susurró en mi oído un "Aún no". No entendía a qué se refería, pero por primera vez decidí confiar en sus palabras. Definitivamente no estaba pensando con cordura.

Ambos nos marchamos de allí, el mocoso en ningún momento se movió. Continué mi camino, pero esta vez traía esa imagen de Eren deseando matarme con sus ojos vidriosos al no poder tocarme.

-o-

Fui llevado de regreso al cuartel bajo la supervisión de Reiner. A penas me vio en esa situación supo que yo fui esa persona que estuvo causándoles tantos problemas a la asociación. Nadie al interior, a excepción de los superiores de Erwin, éste mismo y Mike sabían la verdad. Las grandes cabezas de la asociación no confiaban en mí, jamás lo hicieron y jamás lo harían, pero fue gracias a Erwin, quien después de insistir y apostar por mí, pude quedarme a prueba y entrar a las nuevas tropas. Fallé, no había podido cumplir una misión y por cómo me encontraron, era motivo suficiente para pensar que verdaderamente estaba de parte de los demonios. No era como si alguna vez estuve de parte de ellos, sólo me mantenía acorde a sus reglas y dejaba pasar muchos puntos que no consideraba correctos con el propósito de obtener lo que quería, matar a Levi. Y ahora que tuve la oportunidad de hacerlo, no pude. Había fallado a mi promesa, lo que me guiaba a esforzarme día y noche, le fallé a mis padres, a Hannes y, sobre todo, a quien vio en mí algo más que un simple niño prodigio, Erwin.

Reiner se preocupó de golpearme y maltratarme todo el camino de regreso. Muchos de los nuevos reclutas me miraban con desprecio, soldados escuchaban los gritos de Reiner que revelaban el secreto de mí en ese lugar y Christa luchaba por que no me hicieran nada mientras Ymir la detenía.

Regresé al calabozo, pero esta vez, fui encadenado con cadenas especiales que inhibían la utilización de mis poderes en manos, piernas y cuello. Pero eso no fue suficiente, sabían que mis poderes eran mucho más para dichas ataduras, por lo que utilizaron en mí algo que no se usaba nunca. Una máscara de hierro. Así le decían, pero en realidad cubría toda mi cabeza como una caja con forma de casco de armadura, con unos cuernos de cabra y era cerrada por un candado en la barbilla. Esta última inhibía por completo mis poderes desde el cerebro, era un método que se evitaba a no ser casos extremos ya que podía interferir a su vez con funciones del sistema nervioso. Luego de asegurarse que estuviera atado, me dejaron en ese lugar, solo, oscuro y en silencio, el lugar perfecto para escuchar mi mente burlarse de mí.

Reiner me había dicho que me condenarían a muerte, y no era de extrañarse, este lugar se regía por sus propias leyes y procedimientos. Una completa tiranía. Conociendo mis antecedentes, el suceso de hoy y mis poderes, no dudarían en cumplir las palabras de Reiner. Aun sabiendo las limitantes de mi posición, no estaba dispuesto a dejarme morir aquí y no era aquello que más me agobiara. El no haber podido matar a Levi era mi gran martirio. Creí estar seguro de lo que quería y lo que sentía, es más, lo estaba. No obstante, la manera como se comportó Levi me hizo dudar y darme cuenta que estos malditos sentimientos seguían latentes en mi corazón. Dicen que al amor no hay que buscarle explicación, sino sentirlo. Debía ser el ser más idiota del planeta por amar a quienes destruyeron a mi familia y saberlo me frustraba. No pude evitar llorar nuevamente, nadie estaría allí escuchándome de todos modos. No tenía más palabras que dedicarme, tampoco quería continuar pensando de más, lo único que logré hoy fue darme cuenta que el amor hacia ellos jamás murió. Sólo con eso empecé a llorar, frustrado, furioso con mi persona y confundido ante las imágenes de mi vida que no se detenían.

No sé cuánto tiempo estuve llorando, el llorar con esa máscara en toda tu cabeza no era nada agradable y el intentar tragar el nudo en mi garganta con la cadena alrededor de mi cuello lo era mucho menos. Desconocía la hora, la luz del sol y los ruidos no llegaban allí. Pensé en dormir, pero sabía que sí lo hacía me encontraría con pesadillas perores que la realidad. La oscuridad y el silencio me hacían perder el interés por salir de aquí, ¿A qué? Ya no tenía nada, no podría seguir aquí, mucho menos al lado de Erwin... Pero mi ser se negaba a rendirse y siendo así, me apresuré en buscar un nuevo propósito en el cual sostenerme, llegando así a uno muy simple pero poderoso. Sustentarme en el nombre de aquellos que habían muerto.

Siendo así, repetí una y otra vez en mi cabeza:

Grisha Jaeger.

Carla Jaeger.

Kuro.

La madre de Sam.

Una y otra vez sus nombres resonaron en medio de esa oscuridad, mi boca no se cansaba de repetir sus nombres. Cada uno de ellos, se habían preocupado por mí e incluso llegaron a dar sus vidas para que yo estuviera aquí. No dejaría que sus esfuerzos se desperdiciaran, lucharía, lucharía hasta que mi cuerpo no se moviera más.

Todo el tiempo que estuve allí repetí sus nombres sin descanso, hasta que después de un largo periodo de tiempo, que yo desconocía, escuché el abrir de una puerta. Por los pasos que escuchaba debían ser de dos personas las que venían hacía mí, no sabía con quienes me encontraría ahora pero estaba listo para defenderme incluso en esta posición. Pude ver dos sombras paradas frente a mí, sosteniendo unas antorchas, los pequeños orificios de la máscara obstaculizaban gran parte de mi campo visual, sin embargo, uno de ellos se acercó a mi celda y pude sentir el familiar aroma que me hizo bajar la guardia. Erwin.

-¿Eren?-preguntó la voz con tal de asegurarse que estuviera despierto-

-Lo siento mucho…-me disculpé con sinceridad, su voz ablandaba mi tortuosa alma en aquel momento-

-No me pidas disculpas, todo estará bien-me aseguró con su tono fraternal tan típico en él. Se agachó a mi altura y pude ver sus ojos azules preocupados y protectores-¿Cómo estás?

-Bien. Yo…-intenté excusarme, pero no tenía palabras para mi actitud-

-No tienes nada que explicar. No te has alimentado, tampoco podrás probar alimento por ahora. He conseguido que los altos mandos te den un juicio justo mañana al amanecer, hay posibilidades de revertir esta situación pero necesito que sigas las reglas. Debes escuchar, responder sólo cuando te pregunten y comportarte, ¿Entiendes? Es fundamental que sigas esos pasos-me indicó con toda seriedad-

-Entiendo…-respondí-

-Debes ser fuerte-puso su mano sobre el frío metal de la máscara y acercó su rostro-Eres fuerte, nunca he dudado de ello-sonrió-

-Lo haré-respondí firme-

-Erwin, debemos irnos-interrumpió Mike-

-Voy-respondió Erwin-No puedo quedarme más tiempo, pero quiero que sepas que no te dejaré solo. Mañana estaré allí, todo saldrá bien. Debes dormir, guarda energías para el juicio-se levantó sin antes atar un pañuelo celeste en mi muñeca-

-Gracias-sonreí y aun sin poder ser visto por la máscara, Erwin me correspondió y se marchó-

Nuevamente quedé bajo total oscuridad, pero esta vez tenía su aroma en el pañuelo. Me dejé acurrucar por el olor, cerré mis ojos y me encontré en la habitación de Erwin; él sentado en escritorio, yo en su cama observándolo hasta que finalmente venía a mi lado para que yo durmiera. Hace un tiempo atrás ya empezaba a sentir estos sentimientos hacia él, no sabría definirlos, pero sí sabía que era mucho más que un simple cariño. Sin embargo, el único ser que se mantenía fijo en mi corazón era Levi…

Cuando creí que nadie más vendría a mi celda, desperté sin saber cuándo y cómo me dormí. Sólo una persona venía hacía mí, ¿Había amanecido? No sabía, el pasar del tiempo en este lugar era incierto. Alguien se detuvo frente a mí, no tenía idea de quién se trataba, jamás había sentido su aroma.

-Esas cadenas se ven bien en ti, fenómeno-habló la voz masculina-Vine a ver al engendro al cual tendría que llevar mañana, la verdad no pensaba verte con vida, Eren Jaeger.

-¿Quién eres?-pregunté hostilmente-

-Nile, sólo eso debes saber, después de todo mañana de nada te servirá.

-Ahora que ya viste que estaré aquí para que mañana me lleves, ¿Por qué no te vas?-le dije sin rodeos. Erwin me había dicho que fuese respetuoso, pero en el juicio, no con él. Era detestable, tan sólo habíamos cruzado unas palabras y ya lo era-

-Tienes la misma actitud asquerosa que tu madre-repudió-

-¿Tú sabías de mis padres?

-Claro, llevo más años de los que piensas aquí. Lástima que fueran expulsados por la asociación como carnada para demonios-sonrió al finalizar-

-¿Qué…? ¿Carnada…?-pregunté absorto-

-¿No lo sabías? Vaya, sí que eres iluso. Para que veas que soy alguien bastante bondadoso, te lo diré, a fin de cuentas, mañana será tu último día. Tus padres no fueron a vivir a las afueras de la ciudad porque sí, claro que no, la asociación decretó que debían hacerlo. Es una ley, todos lo sabemos. Esos dos eran unos cazadores muy prestigiosos, muchos demonios andaban detrás de ellos y causaban muchos inconvenientes a la asociación. Eso no fue gran problema, sino hasta que asesinaron a dos demonios de Levi. Ese asqueroso demonio significa un gran problema para nosotros, entenderás que tenerlo tras tus padres era un peligro para la asociación, sólo tenía que matarlos a ellos dos para estar satisfecho. No podíamos arriesgarnos, así que fueron enviados a vivir fuera de la ciudad para convertirse en sacrificio. Esperaba que tú también fueras víctima de Levi, pero veo que sobreviviste como un engendro de demonios-finalizó por bufar-

-¿Sacrificio…? ¿Ustedes enviaron a mis padres a morir allá afuera?-subí el tono de voz-

-No seas idiota, es una regla, tus padres lo sabían bien. Cuando uno de nosotros pone en peligro la estabilidad de este lugar debe ser entregado.

-¿Qué clase de soldados son que no pueden protegerse? ¿¡Alguna vez pensaron qué sentirían ellos!? ¡Tenían un hijo!-grité alterado-

-¿Tú? Todos lo sabían, incluso ellos. Pero su deber va primero, no puedes privilegiar tu felicidad por sobre la seguridad de la humanidad, es egoísta. Ellos creían que podrían ganarle a Levi, sin embargo, sabían las consecuencias si fallaban y las aceptaban.

-¡Los egoístas aquí son ustedes!

-Tú de verdad no entiendes nada. En fin, de nada sirve ya, mañana terminará todo esto.

-¡No voy a dejar que malditos como ustedes me hagan lo mismo que a mis padres!-grité-

-Olvídalo, ya está dicho. Debiste morir esa noche Eren, vendré por ti en la mañana-se despidió-

Nile se fue, dejándome a oscuras pero esta vez con una oscuridad mucho más profunda en mi alma. Todo este tiempo, viví en una nueva mentira que todo el mundo se esmeró por esconder. Mis padres habían sido asesinados no tan sólo por Levi, sino también por la misma asociación la cual había sido su hogar. No, los verdaderos asesinos eran ellos. Cualquiera pudo asesinar a mis padres, no tan sólo Levi, muchos demonios andaban tras sus pasos y quien los mató simplemente los encontró primero a por venganza. Asesinos, despiadados asesinos era lo que se creaba en este lugar y yo no pude darme cuenta de ello. Tarde o temprano, estás personas me obligarían hacer lo mismo cuando los demonios que estuvieran detrás de mí causaran fuera un número mayor. Este lugar era una gran y desgarradora mentira; niños prodigios tomados a la fuerza, asesinar a tus propios camaradas y quien sabe que otros secretos guardarían. Todas las personas de este lugar eran peor que un demonio, todas, incluso aquella por la cual conservaba sentimientos.

Una vez más…mis sentimientos eran destrozados tras ser expuestas las mentiras de los demás. No dejaría que hicieran lo mismo que con mis padres, no otra vez.

-o-

Nile volvió en la mañana para sacarme de allí y llevarme a lo que sería mi juicio. No dormí en toda la noche, no me permitiría abandonar ni por un segundo la realidad. Estaba listo para luchar, nadie me diría qué hacer, no sería la marioneta de quienes me rodean nunca más.

Fui guiado hacia el lugar donde se realizaría mi juicio sin que mis cadenas fueran absueltas, mucho menos la máscara. La luz del sol era débil, debía de estar amaneciendo y pero los soldados que debían de estar haciendo de su labor a estas horas no se veían en ningún pequeño rincón de mi disminuido campo visual. Pero luego supe donde se encontraban todos.

Llegamos a una plaza al interior de ese gran recinto, alrededor de esta una gran multitud de gente se reunía; podía escucharlos y ver sus sombras. Al centro, había una pequeña cruz de metal donde Nile ató mis cadenas en ambos extremos de esta de tal forma que quedaran estiradas y la cadena atada a mi cuello y piernas las ató directamente al soporte de la cruz, quedando así de rodillas contra el suelo. Como si eso fuera poco, agregaron una cadena más larga que las demás, que unía mi torso, cintura y caderas a la cruz. Completamente inmovilizado podía ver frente a mi cuatro grandes sillas, con un respaldo que sobresalía por varios centímetros por sobre las cabezas de quienes se encontraban observándome allí; los superiores de toda esta red de mentiras despiadadas.

La audiencia guardó silencio, pude escuchar como sus comentarios denigrantes hacia mi persona se silenciaban gracias a un carraspeo de uno de los líderes sentados frente a mí.

-Estamos aquí reunidos para el juicio de Eren Jaeger-inició un hombre viejo y con barba perteneciente a los superiores-Eren, ¿Eres consciente de por qué estás aquí?

-Sí-respondí de inmediato-

-Bien, entonces…

-Pero usted no lo sabe-le interrumpí-Estoy aquí porque ustedes me temen-generé la sorpresa del público-

-¿Qué te hace creer que te tememos?-me desafió el hombre-

-¿Me equivoco? Si no me temieran, no estarían aquí planeando cómo deshacerse de mí. Saben de lo que soy capaz, saben que si no estoy de su lado seré un problema y ustedes se aseguran de no tenerlos-sonreí-

-Eren, estás aquí por formar una alianza con demonios.

-¡No, estoy aquí por su maldito egoísmo! ¡Así como lo hicieron con mis padres!

-Tus padres fueron grandes personas.

-¡Le temen a todo lo que es más fuerte que ustedes sin dar la oportunidad de conocer cómo son! Cobardes…-gruñí-

-Su señoría-se interpuso una voz familiar-Él chico se encuentra un poco alterado por la situación, pero…

-Silencio comandante-silenció una mujer de los superiores-

-Eren, tu visión sobre los hechos es errada. Sólo llevabas meses en este lugar como para juzgar el fin de nuestras acciones-prosiguió el mismo hombre-

-No necesito de más tiempo para darme cuenta lo desgraciados que son. No pretendo continuar en este lugar, pero tampoco dejaré que una manada de cerdos cobardes me arrebaten la vida al igual que a mis padres-bramé-

-Interesante, pero no creo que puedas oponerte a nuestra decisión. En ningún momento negaste tu alianza con demonios, ¿Puedo dar por hecho que estás con ellos?

-No estoy con nadie, pero si tuviera que elegir, los prefiero a ellos antes que a la clase de seres que son ustedes.

-Perfecto, sin nada más que decir, Eren Jaeger se te condena a muerte en este mismo instante-finalizó el hombre-

-¡Ninguno de ustedes acabará conmigo!-le grité-¡No moriré aquí!

-Buen intento-se burló Nile quien venía a por mí. Él saco una de sus cuchillas y la puso en mi nuca. La gente a mi alrededor gritaba para que me asesinaran, animaban a Nile a cortarle la cabeza y sentía el desprecio de todos sobre mí-¿Tus últimas palabras?

El odio, sus gritos y sus deseos por verme muerto, no me dolían absolutamente nada. No necesitaba de la piedad ni mucho menos el cariño de cobardes mentirosos. Alcé mi vista fruncida hacia el rostro de Nile.

-Vete a la mierda, cerdo asqueroso-bramé-

-Después de ti-levantó su brazo para cortar mi cuello-

Aun en esos segundos no me rendí, estaba decidido a no morir y cuando vi su brazo explotar sobre mí, creí que me había podido liberar de todas esas trabas que encerraban mi poder. Nile gritó y enseguida se escucharon gritos y explosiones muy cerca. No podía ver nada, pronto el lugar se llenó de humo, los soldados corrían hacia todos lados y el fuego empezaba a asomarse frente a mis ojos. Tan sólo segundos después de la mutilación del brazo de Nile. No había sido yo, al tratar de liberarme sentía una cuchilla en mi cabeza al intentar algo, ¿Entonces…?

-¡Tú…!-gritó Nile a la sombra que apareció frente a nosotros-

-Piérdete basura-le silenció con una patada que lo mandó a volar-

Podía reconocer esa voz, ¿Pero cómo? Levi estaba en el cuartel general de los capas negras, aquí los campos y métodos para debilitar a los demonios abundaban, además de quienes se preocupaban de cazarlos. Levi estaba aquí…

-Levi…-modulé asombrado-

Él no me dijo nada y puso sus garras sobre las cadenas que me ataban para liberarme. Mis ataduras no me proporcionaban algún tipo de rechazo como si lo hacían con Levi, una especie de descargas eléctricas quemaban sus garras mientras se esforzaba por sacarme de allí.

-¡Espera! ¡Tus manos!-intenté detenerlo-

-Cállate-me ordenó sin mostrar que le dolía-

Levi se estaba lastimando, él, quien nunca se dejaba tocar ni un pelo se estaba quemando las manos por sacarme de allí… ¿Por qué?

Las cadenas lograron romperse, no se tomó el tiempo de quitármelas de encima puesto que tropas de soldados venían a por nosotros. Levi me tomó en brazos, yo me abracé a su cuello y saltó conmigo por los aires. El humo no me permitía ver, pero sabía que ellos no necesitaban de la visión para perseguirnos, mucho menos lo necesitaría Levi. Artefactos de todo tipo apuntaban hacia nosotros; disparos, cuchillas, lanzas, cadenas y otros que no logré visualizar por mi poco campo visual. Todos eran esquivados, pero producto de la multitud que nos asechaba en todas direcciones y el hecho que los poderes de Levi se debilitaran en este lugar, no pudo evitar que dos cuchillas llegaron a su espalda y lo hicieron gemir levemente del dolor.

-¡Vete de aquí! ¡Te van a matar!-le grité, intentando zafarme de sus brazos-

-Mocoso de mierda, no me subestimes. ¿No querías matarme de todo modos?-me silenció-

-Eso…-balbuceé, tenía razón, ayer intenté matarlo y eso quería-

-Saldremos de aquí-me aseguró-

No pude hacer nada, él se negaba a soltarme y mis poderes eran bloqueados por la máscara que traía conmigo. Podía ver a Levi y su lamentable imagen, se encontraba herido, desordenado, sucio… todo lo que jamás creí ver en él y todo esto era mi culpa. Cuando creímos que por fin saldríamos de allí, la salida de ese lugar se encontraba tapada por filas y filas de hombres dispuestos a luchar, entre ellos se encontraban Erwin y Mike. Ambos eran muy poderosos, pero no me preocupaba por ellos sino por Levi quien no se detuvo y segundos antes de llegar allí, un fuerte remolino de fuego destruyó la formación de soldados dejándonos el paso libre.

Hanji apareció entre medio de ellos, destruyéndolos y tomándoselo como un juego, no tan sólo Levi había venido a este lugar sino también ella, quien permitió que huyéramos de ese lugar.

Seguimos avanzando pese a que Hanji se quedó atrás cuidando nuestras espaldas. Cuando ya nos habíamos alejado de ese lugar lo suficiente, descendimos a un parque desolado por lo temprano que era. Levi me bajó con cuidado y se observó a sí mismo y notando su apariencia, chasqueó la lengua en desagrado. En su espalda aún se encontraban las dos cuchillas clavadas y de sus garras se desprendía el aroma al azufre por estar quemadas.

-Tienes esas cuchillas en la espalda…-me acerqué a sacarlas pero él me detuvo-

Por un momento pensé que me iba a golpear por acercarme sin permiso, pero a lugar de eso, tomó la máscara de mi cabeza y la destruyó con sus manos, generándose nuevas quemaduras. Mi rostro y cabeza quedaron libres de esa prisión y pude ver claramente el rostro de Levi frente a mí. Él me observaba detalladamente, como si buscara alguna lesión en mí. Nuevamente me encontraba frente a él, pero mis deseos por destruirlos quedaron reducidos a nada frente a los sentimientos que había recuperado el día anterior. Levi había venido por mí, entró a ese lugar que lo hirió y lo ensució, no le importó y sólo se preocupó de sacarme de allí. Mi corazón palpitaba, palpitaba sin ningún remordimiento al verlo allí. Esto estaba mal…pero no podía evitarlo.

-¿Por qué viniste?-le pregunté-

-Te lo había dicho, eres mío-tomó mi rostro-

Sus garras sobre mis mejillas eran cálidas, sus ojos carmesí me observaban de una forma que nunca antes había sentido y su forma de sostener mi rostro… era agradable. Puse mis manos sobre sus enormes garras, él no las apartó como lo hubiera hecho siempre y miré a sus ojos mientras los míos empezaban a derramar lágrimas. No podía luchar más contra esto, amaba a quien había asesinado a mis padres y no podía negarlo, estar con él borraba todas mis inquietudes.

-Lo siento-me disculpé al verlo herido frente a mí-

-Vamos a casa-me invitó-

-¿Eh?-abrí mis ojos, sorprendido ante sus palabras-

-¿Qué? ¿No escuchaste? Andando-movió su cabeza-

-¿Dónde está Hanji?

-Ella ya llegó, tuvo que tomar otro camino-me aseguró-Ahora camina mocoso.

-Sí-respondí contento-

No nos encontrábamos lejos de casa, si hubiese sido así Levi no caminaría hasta allá. Él caminó frente a mí, yo seguía la misma espalda que seguí por tantos años. Todo parecía un sueño, uno muy distante e inalcanzable. En el silencio de nuestro caminar, sentía mi corazón palpitar y esparcir un calor en todo mi cuerpo. No podía evitar sonrojar al recordar a Levi sosteniendo mi rostro tan amablemente y no podía creer que luego de tanto tiempo volvería a esa casa. Pero así era, volvería a mi hogar.

Cuando llegamos, mi estómago se retorció al ver que todo seguía tal cual respecto al último día que estuve aquí. Mi mente seguía vagando entre la realidad y el sueño, no lograba asimilarlo todo era igual y a su vez tan distinto…

Al entrar, vi a Hanji al interior de la casa viniendo a nuestro encuentro. Ella le sonrió a Levi y me miró sin estar segura de qué decirme, tenía esa expresión en su rostro de seriedad tan inusual en ella. Nadie dijo nada, no como de costumbre que me decían que hacer o ellos tenían la palabra, esta vez esperaban algo de mí.

-Estoy en casa…-hablé desviando la mirada-

-Bienvenido…-sonrió-¡EREN!-gritó y saltó a abrazarme-¡Qué alegría que estés aquí! ¡Te extrañaba tanto! ¡Ese enano es un completo desastre cuando no estás!-gritaba frotando su mejilla contra la mía-

-Hey-detuvo Levi-Te estás quemando estúpida-señaló las cadenas que seguían en mi cuerpo-

-¡Ah!-se apartó y miró su cuerpo con leves quemaduras-Debemos quitarte esas cosas…pero antes te tengo una sorpresa-silbó con los dedos-

No entendía de qué me estaba hablando, hasta que a lo lejos sentí un ladrido que aceleró mi corazón. Miré a Hanji como si hubiera visto un fantasma, pensaba que me estaba volviendo loco y todo esto era parte de una ilusión, pero ella me sonrió y me confirmó con un movimiento de cabeza junto a una sonrisa que era verdad.

-Hazlo-me animó a llamarlo-

-Kuro-lo llamé con mi voz ahogada-

Mantuve mi vista fija en la puerta que daba al jardín trasero, mi corazón se aceleraba con cada segundo que pasaba y cuando pensaba que ya no soportaría más su palpitar, Kuro apareció corriendo hacia mí y sentí mi pecho explotar de felicidad. Me arrodillé y extendí mis brazos para recibirlo, mi amigo se lanzó sobre mí y caí de espaldas al no poder recibirlo como tal. Mis lágrimas empezaron aflorar enseguida, con su nariz me olfateaba descontroladamente y su lengua recorría todo mi rostro con caricias de su cabeza peluda en sobre mi piel. Parecía un sueño o una de esas ilusiones donde lo veía, pero era real, lo sentía junto a mí y estiré mis brazos para abrazar su cuello.

-¿Cómo?-pregunté reteniendo el llanto-

-Lo encontré después de que te llevarán, la verdad es que estaba muy mal no tenía esperanzas en que sobreviviera, aun con mi ayuda. Pero se aferró a la vida. No lo había visto así de vivo desde la última vez que te vio-me explicó-

-Gracias, gracias-agradecí mordiendo mi labio para evitar el llanto en un intento frustrado-

-Más te vale mantenerlo limpio, huele a perro-repudió Levi-

-Tú hueles peor enano…-se burló Hanji y está recibió una patada en el vientre de parte de Levi-

-Estuve ocupado, en cambio tú no hiciste nada.

-¿Qué? Si yo no hubiera estado allí, tú no hubieras escapado.

-No recuerdo haberte pedido que fueras, me sé cuidar solo.

-Puedes decir eso, pero las cuchillas en tu espalda me dicen otra cosa.

-Tch, si te escondes como una cucaracha por supuesto que nada te tocará-respondió molesto-

Mantuve mi atención en su discusión y empecé a reír. Ambos se detuvieron y pusieron su atención en mí. Había olvidado estás escenas tan cotidianas y me sentía feliz de haberlos recuperado a todos; a Kuro, mi mejor amigo que creía muerto y a ellos, a quienes llegué a odiar con todo mi ser en un tiempo. Siempre serían los asesinos de mis padres, pero ya no lo veía como antes. Pudo ser cualquiera, pero fueron ellos y la asociación mandó a mis padres a morir como sacrificio para un bien egoísta e incluso…ellos mismos fueron egoístas al haberse sacrificado con su pequeño hijo, al cual, estos demonios habían adoptado. Mis padres podrían tener sus ideales, ideales que yo no compartía y estaba feliz de no hacerlo. No viviré en una mentira, este mundo es lo que quiero y no dejaré que los deseos egoístas lo rijan.

Vivo con demonios, demonios que me adoptaron para sus propios propósitos. Ahora podía ver que esos deseos habían cambiado y ya no era tan solo un simple juguete; eran mi familia y a su vez, se encontraba a quien amaba profundamente.

-Ustedes dos, tengo que revisarlos y curar sus heridas. Vamos a la sala-nos invitó y fue por sus cosas-

Me senté junto a Kuro que no se apartaba de mí. Levi se encontraba de pie observando a otro sitio y cuando sintió mi presencia, bajó su mirada para verme.

-¿Qué te pasa?-enarcó una ceja al preguntar con su tono arisco-

Lo miré y sonreí, él frunció el ceño.

-Te amo Levi-confesé-

-Ya escuchaste lo que dijo, vamos-se fue a la sala-

Por primera vez, Levi no me golpeo o denigró mis sentimientos. Algo en él estaba cambiando y tenía más energías que nunca para buscar ese "algo" en él. Me levanté e invité a Kuro a seguirme, quien lo hizo con gusto correteando a mi alrededor.

Los demonios eran seres crueles y despiadados, regidos por sus propósitos e incapacitados de amar. Eso decían, pero para mí, eran los seres más bondadosos y fieles que existían, capaces de entregarte un amor único y sincero, que perduraría incluso en las peores tormentas.

Continuará…

He traído el nuevo cap de felicidad :D me he puesto blanda y buena así que espero flores? Okno. Me demoré mucho en escribir este cap, creo que discutí mucho con el Levi que tenía en mente, Dios…su bipolaridad me estaba matando. De verdad me enojé varias veces con él, me enredaba en explicar lo que sentía, no sentía, creía que sentía, etc… ¬¬ Bueno, espero que la película le quedará más clara…porque a la otra lo mató D: nah…No sé con qué derecho me quejo si yo escribo esto, pero buano, espero les haya gustado, Kuro estaba bien T-T! lo amo, creo que el reencuentro de ambos me llegó plenamente al kokoro y…se viene el mpreg! Yeah! La verdad no sé cuándo pero falta poco, sean pacientes todo este tiempo tiene una explicación 3

Respondo reviews:

Annima: No sé…no prometo nada pero por lo visto no habrá más c:? Muchas gracias y espero te haya gustado cuídate!

MichelinBombin: Espero que ahora seas un mar de lágrimas de felicidad :D Cuídate y muchas gracias! Y paciencia el mpreg llegará, la demora se debe a muchas razones pero llegará c: Yo… de verdad no quiero saber de Levi y su bipolaridad por un buen tiempo…xD pero espero te haya gustado, muchas gracias y cuídate! PD: tenía dos reviews con michelinbombin, espero que haya sido la misma persona osino me golpeo D:

Aline: Yo también! Pero queda menos ahora que volvió Eren todo se acerca pero paciencia c: Cuídate mucho y gracias 3

Ekaterina-san: En este cap le dediqué todo su momento bipolar de dfjklashfjklagsl D: no sé de verdad me agotó xD Ahora puedes detener esas ganas de ahorcarme y amarme? C: Lamento la demora en mis actualizaciones pero ahora te traje felicidad c: Espero que tu sobrina esté mejor y lamento mucho lo de tu perrita, pero ahora es un ángel cuidándote 3 Cuídate mucho y muchas gracias 3

Yaoi fujoshi: No lo hizo D: pero bueno Levi sufrió, supongo, igual quería hacerlo sufrir más pero por mi pobre Eren lo devolví… Cuídate y muchas gracias 3 c:

Min AKane Akatsuki: Exacto, estaban en una dimensión pero la intención de Levi jamás fue esa ewe Y sí también adivinaste lo de los cerezos con Levi :D espero te haya gustado el cap de hoy,fue más feliz c: Cuídate y nos leemos muchas gracias 3

Charlie te desea buenas noches: porque quiero verlos sufrir :D okno

Shigo Miyuki: Lamento la demora pero ya llegó c: espero te haya gustado y bueno aún no hay beso pero sí terminó feliz c: Muchas gracias cuídate y nos leemos c:

Ola-chan: La asociación y sus reglas locas lo iban a condenar :c pero Levi al rescate! Espero te haya gustado el cap, cuídate y nos leemos c: 3

Karstein Abarai: No eres la única que odia a Reiner…: ) pero bueno por lo menos está a salvo c: y Kuro estaba bien! Cuídate y muchas gracias nos leemos c: 3

Kira itsukisan: Sep, como dijo Hanji ellos tuvieron razones para ser lo que son hoy y todo eso se irá conociendo con el tiempo :3 Se acabó el Eruren! Espero te haya gustado el cap y lamento la demora T-T cuídate y muchas gracias nos leemos 3

Naancii: Levi al rescate :D y sí, Levi tuvo celos juajuajua muchas gracias y espero te haya gustado el cap, cuídate nos leemos c:

YuukiNii: Ahora hubo final feliz c:? Cuídate y gracias nos leemos 3

ChameleonDJaeger: Se acabó el sufrimiento :D por ahora c: Ahora puedes ser feliz y cada vez queda menos para el mpreg :3 Cuídate muchas gracias y nos leemos 3

Rina Ackerman: Muchas gracias 3 no puede haber caps sin Levi? Okno pero esta vez sí que me hizo pasar malos ratos D: Muchas gracias y cuídate nos leemos 3

Fujimy: Me llegó el karma y esta vez yo pasé un mal rato escribiendo la bipolaridad de Levi D: pero valió la pena, Eren volvió y tada :D Cuídate mucho y muchas gracias nos leemos 3!

Yo: Todo mejor ahora c: cuídate nos leemos!

Muchas gracias a todos los que leen y siguen el fic, gracias por sus lindos reviews y espero traerles el próximo cap sin tardarme tanto T-T

Cuídense y que tengan un lindo día! 3

Nos leemos.