12

Discusión

Gunn miraba al techo de la habitación desde la cama. A su lado, yacía Kate. Ambos estaban desnudos y con cara de poco felices.

-¿Qué pasa, Katie? – preguntó el muchacho a su pareja. La ex actriz no respondió - ¿Hay algún problema?

-¿Problema? – murmuró ella - ¿Qué puede andar mal? No. Ninguno. Todo esta bien – mintió.

Gunn enarcó una ceja. Se volvió de costado y la miró. En la penumbra del dormitorio la cara de Kate era apenas perceptible, pero podría apostar todos los conocimientos legales que Wolfram & Hart metió en su cabeza a que el semblante de la chica no era precisamente el de una persona despreocupada.

-Evidentemente algo pasa, cariño – dijo, despacio - ¿Hice algo mal? ¿Te traté mal esta noche?

Kate suspiró. Los ojos se le humedecieron un poco.

-No, no. Has estado bien… es solo que…

Enmudeció.

-¿Qué? Por favor, dímelo. ¿Qué ocurre?

Ella se negaba a llorar, pero era una tarea titánica. Las emociones que pujaban en su interior amenazaban con jugarle una mala pasada.

-Yo… yo… - comenzó a balbucear.

-¿Qué?

-Charles, yo… creo que… creo que esto va muy rápido. Nuestra relación, quiero decir – tragó saliva – Creo que lo mejor para ambos antes de que alguien salga lastimado es… cortarla acá.

Gunn se incorporó en la cama.

-Es broma, seguro – esbozó una sonrisa. No fue devuelta.

-Hablo en serio – declaró ella.

Hubo un abismo de silencio. Gunn salió de la cama y encendió la luz del cuarto. La miró a los ojos.

-Pero… Pero, ¿por qué?

-¿Tiene que haber un motivo? – retrucó ella, exasperada.

-¡Por supuesto que tiene que haberlo! ¡Si todo estaba bien! ¡No entiendo que te pasa!

-¡No me pasa nada! ¡No me alces la voz! ¡Mierda! – ya estaba. La barrera emocional desbordó. Se puso a llorar.

-Katie, Katie, por favor… dime que está mal – le suplicó él - ¿Qué te ocurre?

Kate se sentía fatal. Solo se limitó a llorar. Era la primera vez en la vida que algo así le pasaba.

Era increíble. Como actriz porno había perdido la cuenta de la cantidad de gente con la que tuvo relaciones sexuales delante de las cámaras. En muchas ocasiones, la mitad de esas personas fueron de su mismo sexo.

Claro, era un trabajo para ella y lo consideraba como tal. Nunca se involucró sentimentalmente con un compañero y, en esencia, las pocas relaciones "serias" que tuvo a expensas de su carrera filmografica siempre terminaban mal.

Esta no tenia por que ser la excepción. Se daba cuenta de ello y se odiaba por eso. Charles había sido el único hombre en su vida, hombre deverdad y con todas las letras, que se preocupó por ella realmente.

Se odiaba por haber permitido que un desliz, un habito sexual del pasado, minara la relación que con él construía. En otro mundo y otra vida, aquello hubiera sido impensable para ella.

Pero ahora no.

Ahora era diferente.

Ahora sentía culpa.

-Hay otro, ¿verdad?

Se quedó helada. Miró a Gunn con cierto temor. Se había puesto muy serio. ¿Qué haría si se enterara de lo de Faith y ella? ¿Se enojaría tanto como para pegarle? ¿Era Charles capaz de semejante acto?

-Es eso. Hay otro – volvió a repetir, la voz sin tono.

-Si lo hubiera… ¿Qué?

No quiso sonar desafiante con sus palabras, pero no pudo evitarlo. Tenia que saberlo. ¿Charles reaccionaria realmente mal ante la verdad?

-Me conociste por mis películas – dijo ella. Había parado de llorar. Secó sus lagrimas – Películas porno, porque, hola… ¡Resulta que soy actriz porno! No hacia "Hamlet" precisamente.

-Si, eso lo sé. Pero era tu pasado.

-Mi pasado que influye en mi presente. Soy quien soy gracias a la base de tener relaciones sexuales frente a la cámara. En realidad, Catherine Frost no existe. Solo Kate… Kate Frost.

Gunn cerró los ojos y aspiró una amplia bocanada de aire. Se pasó una mano por la cabeza.

-¿Quién es él?

-¿Es todo lo que te interesa? ¿Saber cómo se llama o quién es?

-¿Es un soldado de esta base militar, verdad?

-Oh, mi Dios… - Kate se exasperó, pero él continúo.

-Es uno de ellos, ¿cierto? ¡Un jodido cabron musculoso y más bruto que un buey! ¿Es uno de esos?

El tono de voz era elevado. Ella se enojó.

-¡No! – le respondió - ¡No es un jodido soldado! ¡Ni siquiera es un puto hombre, carajo!

¡PAM!

Directo en la quijada.

Gunn se quedó con la boca abierta. No lo podía creer.

-¡Se supone que no lo sabrías! ¡Se supone que no iba a afectar nuestra relación! Pero sucede que si… ¡Condéname por sentir remordimientos! Es la primera vez en mi puta vida que me pasa, ¡maldita sea!

Él salió del dormitorio. Al rato regresó.

Comenzó a vestirse a toda prisa.

-¿Quién es ella? ¿La conozco?

Kate se cruzó de brazos.

-¡Respondeme! ¿La conozco?

-Faith.

Una sola palabra. Un solo nombre. Era todo lo que él deseaba oír… Se terminó de vestir y salió a la carrera de la habitación. Los gritos de Kate lo persiguieron por el pasillo incluso, pero no volvió atrás.

Fue derecho hasta la habitación de la Cazadora. Tocó la puerta con furia.

Faith la abrió. Sostenía una lata de cerveza en la mano y la mirada que le dedicó era un témpano. Gunn no la dejó decir nada. Habló él primero…

-¡Sé lo que hiciste, perra! ¿Con que derecho te metes donde no te llaman? ¿Eh?

-¿De qué mierda hablas?

-¡Vamos, deja de fingir! ¡Sé lo tuyo con Kate! – le espetó - ¡Sé lo que hiciste, grandísima hija de puta!

-¡Woa! Despacio, Charlie. Para tu información, la cachorrita no se negó mucho que digamos, así que no tengo toda la culpa… por otro lado, ¡despierta imbecil! ¿Qué crees que hacia antes de conocerte? ¿Vender Biblias? – Faith se plantó ante él sin miedo - ¡Era actriz porno, idiota! ¡Se acostó con mujeres más de una vez en su vida!

-¡Eso no te da el derecho a aprovecharte de la situación ni de meterte en la relación que tenemos ella y yo! – gritó él - ¡Sabias que ella y yo somos pareja, que tenemos algo! ¡Y no te importó en lo mas mínimo entrometerte en eso, pervertida de cuarta!

-¿Pervertida? ¿De cuarta? – Faith se le rió en la cara - ¡Dios! ¡Esto es…! ¡Increíble!

Sonoras carcajadas ascendían de su garganta. Gunn apretó los puños.

-Cariño… He matado a varios vampiros y masacrado demonios por insultos menores que ese. ¿Sabes que? Hazte un favor. Ve a dar una vuelta. La necesitas.

Cerraba ya la puerta de su habitación cuando él se lo impidió. Faith lo miró con rabia.

-¡Esfumate, hermano!

-No lo haré. ¡Antes vamos a aclarar las cosas!

Una figura apareció detrás de Faith. Venia abrochándose una camisa, pero Gunn reconocería en cualquier lugar esos malditos tatuajes runicos.

-Ya oíste a la dama, amigo – dijo Lindsey – Hazte humo.

-Ya veo. Sigues cayendo mas bajo a cada rato – Gunn hizo una mueca – Mira que venir a acostarte con esta rata…

Lindsey sacó una daga. La apuntó al pecho del muchacho.

-Cuida tu lengua, amiguito, o te la arrancare de tu sucia boca…

-¡Inténtalo, hijo de perra! ¡No llegaras a tocarme! ¡Antes te la entierro yo en la garganta!

-¡YA ESTUVO BIEN! – gritó una voz atronadora, autoritaria - ¿Qué pasa aquí, señores?

Era el capitán Rhodes. Venia acompañado de dos soldados grandes a sus espaldas.

-¡Esta es una base militar de alto nivel, caballeros! ¡Si van a tener una riña de gallos, háganlo afuera con los zombis de fondo! ¡Aquí, NADA de peleas estupidas! ¿Está claro?

Lindsey escondió la daga de la vista del militar. Sonreía. Gunn no.

-Claro como el agua. Lo que usted diga, capitán.

-¡Tus zalamerías no funcionan conmigo, McDonald! ¡Te conviene ir con pies de plomo acá dentro! – Rhodes miró a Gunn – Y tú, ¡vuelve a tu habitación! ¡No esta permitida la libre circulación sin autorización por los pasillos a estas horas! ¡Es una base militar, maldita sea! ¡No una jodida escuela secundaria!

-Ya oíste al capi, Charlie – dijo Faith, dejando salir a Lindsey a su propio cuarto y disponiéndose a cerrar la puerta del suyo – Márchate. ¡Bye!

-Esto no acaba aquí – le prometió, ante la mirada reprobatoria de Rhodes y sus hombres – Te lo aseguro.

-Que pena. En todo caso, mandame un e mail en cuanto puedas – se burló ella y cerró finalmente la puerta.