El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.
Pues… si ese fuese el caso, elegía dejar de sufrir. Ponerme una coraza anti Edward. Una coraza impenetrable, que no traspasara su mirada arrepentida o sus palabras vacías.
Sería el padre de mi hijo. Sería el "mejor amigo" más apuesto que cualquiera pudiera tener. Sería un padre excepcional y un chico playboy de revista. Pero no era suficiente. Para mí, todo lo anterior, no estaba ni cerca de ser suficiente.
Quería a alguien que me amara por quien soy, no por quien debo y puedo ser. No deseo a alguien que me diga "te amo" todos los días, pero que si se de el tiempo de mirarme tres segundos y solo con eso expresar como se siente ante mi. Añoro un beso cariñoso. Un enlace de manos real… no solo sexo por calentura o falsas palabras al oido.
Adiós fantasía. Hola realidad.
-adelante, el doctor la está esperando- nos dijo la enfermara.
Levanté mi trasero del asiento y solo tome la cartera mientras Edward intentaba tomar todas las bolas entre sus dedos. Quizás torturar su tarjeta de crédito no fuera lo más digno, pero por lo menos calmó mis ganas de matarlo.
Al ver la puerta una sonrisa atravesó mi cara. "Dr. Jacob Black", citaba la inscripción en la puerta… con solo leer aquel nombre, la imagen de Jake bailando en el bar, intentando, según mi conciencia, seducirme… causo cierta alegría en mi estomago. El beso, no paso desapercibido en la lluvia de imágenes sexuales que estaba lanzando mi adorada conciencia.
Puse mi mano sobre la manilla y entré. El doctor, de cabello oscuro y espaldas anchas no se me hizo conocido hasta fijarme en su cuello… ¿sería posible? Claro que no… demasiada coincidencia. Pero el tatuaje esta ahí… el código de barras en su cuello…
Él se dio vuelta y mis ojos quedaron fijos en sus labios. Estos se curvaron, mostrando una hermosa sonrisa.
-una vez, coincidencia. Dos veces, destino. ¿Tres? Yo diría que causé una buena impresión la última noche.
Oh Dios. Hace calor aquí dentro. Me asfixio- dijo mi conciencia, abanicándose con las manos y librándose de los primeros botones de su camisa.
-yo… eres Jake- dije sonriendo.
Él se acercó a mí y tomo mi mano, la levantó y la beso sin quitar su vista de mis ojos. Juro por Dios que la temperatura ahí era mayor que en el resto del hospital. Mi conciencia paso por las cortinas al fondo de la sala y salió solo con ropa interior.
Estoy lista. Tómame… no me importa. Cumple con mi cuerpo tus más oscuras perversiones- fue lo que dijo.
-lindo gesto venir a verme- dijo sonriendo. Sus oscuros ojos me miraban penetrantemente- aunque… ¿una consulta? ¿En serio?
Escuché, en alguna parte de mi cerebro, como la puerta se abría… pero estaba demasiado mareada con el olor de Jake. Profundamente concentrada en sus ojos y el calor de mi mano entre la suya… era tan grande.
Apareció mi conciencia, en ropa interior roja de encaje, con una huincha de costurera y empezó a medir su mano…
Leí en una reviste que es proporcional al tamaño de su pene- decía ella, concentrada en la gran mano- aunque también mencionaron algo sobre el numero que calzaba- agregó mirando aquellos elegantes y largos zapatos.
-¿interrumpo?- dijo otra voz masculina.
El contacto visual se cortó entre Jake y yo. Él miró al nuevo visitante y yo quedé estática en la posición anterior.
De echo… si. Lo haces. Y ¡que manera hacerlo!- dijo mi conciencia, pasando nuevamente tras la cortina., pero no para vestirse, sino para sacar una cámara y empezar a fotografiar el trasero de Jake. Esa chica tiene un problema con el culo del mundo…. Literalmente.
-Un segundo señor- dijo Jake educadamente- Me despido de mi futura novia y atiendo a su esposa.
Volvió a mí y besó mi frente sin soltar mi mano.
¿Novia? ¿Escuchaste Bella? Fue lo que dijo ¡Dijo NOVIA! Al frente de Edward- agregó con una sonrisa de superioridad- ¡trágate esa cobrizo!
-fue realmente un gusto volver a verte. Te aseguro que esto se repetirá… pero debo trabajar. Salgo a las 7, ¿Qué tal una copa?- me dijo el ginecólogo- ¡vaya! Si que causé una buena impresión la otra noche… Eso, o el beso te gustó tanto como a mi.
-¿se conocen, Bella?- dijo el rubio, notoriamente molesto. Cargando su voz cuando dijo mi nombre
-si- le respondí sin molestarme en mirarlo.
-¿tu hermano?- preguntó Jake
¿Hermano? Solo nos lo estamos follando. Podría pasar lo mismo contigo- dijo mi conciencia.
-¿Cómo es eso de "futura novia"? ¿Se besaron?- dijo el cobrizo…. Si se tratara de dibujos animados, le saldrá humo por las orejas.
-emmm…- fue mi respuesta
-¿tu novio?- preguntó "el doctor Black" al escuchar la rabia de Edward.
-¡no!- respondí al mismo tiempo que Edward decía- ¡SI!
-vaya…. Momento incomodo- dijo Jake riendo sonoramente.
Edward estaba al lado de la puerta, completamente serio.
-¿a que vienes, Bells?- preguntó Jake, alejándose de mí, sin soltar el contacto.
-¿B-E-L-L-S?- fue la pregunta de Edward, con la mandíbula apretada.
Oh silencio cobrizo, ¡no seas maleducado! Estamos ocupadas- le dijo mi conciencia, por fin poniéndose un poco de ropa.
-tenía una cita con mi ginecólogo- le dije en un susurro. ¡Y así, se fue mi nuevo "amiguito"! mi conciencia dio un suspiro resignado mientras se agachaba y abrochaba sus botas.
-esta esperando a mi hijo- aclaró orgullosamente Edward. Caminando hacia nosotros con una sonrisa triunfal en la cara.
-pero no es tu novio…- dijo Jake. Y no me estaba mirando a mí, sino a Edward… la testosterona en el aire era totalmente sensorial.
Aunque no fue una pregunta, respondí al segundo.
-no.
-en ese caso- dijo Jake- creo que debemos empezar la consulta.
Mi conciencia miró todo con la boca abierta. Tachando a Jake de su lista, tomando la foto de su trasero y colgándola en la pared mientras preparaba los dardos metálicos.
-¿Qué tal si cambiamos esa copa por un vaso de jugo y unas galletas?- completó el azabache. Cancelando el tiro de mi conciencia, y guardando de nuevo la foto en su bolso.
Comenzó a saltar de felicidad con los brazos al aire y celebrando.
-perfecto- dije segura, sonriendo. Al mismo tiempo que a Edward se le caía la cara de ira.
-¿puedes esperar afuera? Debo revisarla- le dijo Jake a Edward- ¿Qué tal si comienzas a desvestirte?- fue la frase del ginecólogo esta vez hacia mi.
Las palabras eran completamente profesionales, pero la sonrisita de Jake no calmó mucho la expresión del cobrizo.
-me quedó dentro- informó el de cabello color arena- ya he visto todo y más de lo que tú llegarás a ver.
¿Es mi idea… o este imbécil esta "marcando su territorio"?- dijo mi conciencia, sentándose a mi lado. Yo solo le dije mentalmente que "aquel imbécil" no tenía
territorio que marcar. Yo no le pertenecía.
Jake comenzó a reír mientras mis mejillas se volvían rojas y mi conciencia preguntaba si debía quedar completamente desnuda.
-Ver mujeres desnudas, no es nuevo para mi. Pero en relación a Bella… quizás desee conocer lo mismo que tu… Y más.
Mi conciencia, comenzó a hacerle burlas al cobrizo y yo no desaproveche mi oportunidad.
De cualquier manera, este chico me gusta.- agregó ella sonriente- ¿una rápida con él, Bella? ¿Qué me dices?- preguntó, alzando sus cejas sugestivamente.
-pues… yo prefiero estar sola con Jake. ¿Podrías esperar afuera?- el cobrizo me miró con furia. Tomó las cosas y salió de la habitación cerrando la puerta con extrema fuerza.
-es bueno verte de nuevo… sobretodo a solas- dijo Jake, logrando que la sangre subiera a mis mejillas, por millonésima vez en la última hora.
