Sus dientes empezaron a castañear de forma incontrolable e incluso la sensación empezaba a tener connotación dolorosa… —Kami-sama—un suave susurro lastimero que hizo eco en cada rincón de su mente, Sakura no creía en los dioses, ni en deidades, no creía en fuerzas espirituales benignas, dejó de creer cuando lo más importante era ser fuerte, confiar en sus habilidades, destacar sobre los demás, creer que el conocimiento y la fuerza eran en los únicos caminos en los que podría creer. Se había convertido en su camino ninja. Y sólo eso existía para ella.
Pero… sí había algo en lo que ella creía.
En la maldad.
En la maldad más oscura, espesa y asfixiante. Aquella inquietante maldad llevaba nombre y apellido. Esa vez tuvo miedo, mucho miedo… sobre la sensación de muerte inminente. Fue una mezcla de dolor, decepción, incredulidad, como aquellos ojos negros con aquel tinte rojo sangriento la miraban cuál basura se tropezaba en su camino, y hasta el último segundo ella se había aferrado a la idea de que todo era una pesadilla.
Sasuke Uchiha no podía querer matarla…
Él no podía observarla con aquella mirada muerta.
Pero así había sido.
Y el solo pensamiento tuvo el poder de matarla.
Se secó la perla de sudor que bajaba por su quijada, con sus manos desnudas y nudillos rasguñados, ya sus guantes estaban totalmente rotos, mientras maldecía por lo bajo, algo había cambiado en ella y no era capaz de admitirlo, incluso en los momentos de máxima presión cuando cada fibra de su ser, tiraban en direcciones diferentes por la situación en la que se encontraba, ella conseguía dedicar sus pensamientos al chico de centellantes ojos negros.
Sakura cerró fuertemente sus ojos…
Otra oleada de miedo atroz se apoderaba de ella —maldita planta, malditos recuerdos— mientras sentía como sus cuerdas vocales parecían querer funcionar por su cuenta y empezar a producir gritos cuál enferma psicótica. Sus orbes esmeraldas intentaron enfocar sin demasiado éxito dónde se encontraba, el último pensamiento coherente que parecía tener lógica era que estaba dentro del genjutsu, de un genjutsu — si, algo lo suficientemente intenso cómo para volver loco a alguien— podía hacerlo, estaba preparada para ello.
—Maldición… ¡Maldición! — Repitió Sakura con voz extenuada —Debo hacer que Kiba me escuche, pero ¿Cómo? — Desde la posición dónde se encontraba, podía divisar claramente al chico garras, y aquella visión casi logra sacarla de concentración, la desesperación de su compañero por estar separado de su amigo era palpable, y angustiante, Kiba no lograba llegar a Akamaru y éste a su vez ladraba incontrolablemente, pero ante sus ojos, Kiba y Akamaru estaban tan cerca que podrían tocarse.
Pero… ¿Qué los separaba?
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Neji corría velocidad impresionante a través de las ramas de los altos arboles de la frontera, mientras sus mechones largos café parecían ser su estela, desde hace algunos metros había detectado pequeños y muy finos hilos de Chakra recorriendo el terreno en el que se encontraban.
—Es un rastreador — concluyó, aquellos pequeños hilos de Chakra—Sakura, responde— parecía implorar la voz del capitán Hyuuga— El chico de tez pálida continuó con la esperanza de que la joven pudiese estar escuchando—… La planta no sólo tiene dominado el sitio dónde se encuentra, sino que tiene una manera de rastrear alrededor de exactamente 30 kilómetros cualquier objeto que toque aquellos hilos de Chakra, lo que le permite cambiar de posición.
Neji sintió su garganta seca y áspera de repente, Sakura no respondía y Kiba había dejado de comunicarse aproximadamente desde hace 3 horas.
… ¿O hace un día?
Había perdido la noción del tiempo, de alguna forma u otra tenía la ligera sospecha de que había pasado más tiempo de lo que realmente imaginaba, al entrar al centro del frondoso bosque podía ver como su sombra tomaban formas no concorde con su cuerpo, era incluso escalofriante perder la estructura de tu cuerpo a nivel mental, perderías forma en aquella dimensión y no habría forma de regresar.
Sin duda alguna el genjutsu de la planta era un mecanismo de ataque altamente refinado. Cual telaraña tejida de forma paciente y detallada para hacer caer a sus víctimas de forma irremediable.
—¡Byakugan! — las venas sobresalían en los ángulos externos de sus ojos, mostrando un perfil de profunda concentración, debía mantener la calma, era su deber mantener el estado vital de sus compañeros, si algo pasaba, sería bajo su entera responsabilidad.
Se detuvo de forma pasmosa, mientras las dudas asaltaban su mente, Sakura estaba exactamente a 100 metros de Kiba, y éste no parecía percatarse.
¡¿Qué demonios?!
Forzó de forma inmediata su visión mostrando un panorama más detallado, Aquellos hilos de Chakra no sólo se encontraban en tierra, sino que rodeaban el cuerpo de Sakura, como si de una enredadera se tratase bloqueando los puntos claves de Chakra, así como los de Kiba, y parecía que aquello era lo que impedía que pudiesen librarse del genjutsu, le preocupaba de sobremanera era la coloración negruzca del muy extraño de por sí, Chakra, pues parecía incluso de aura demoniaca.
Bajó con cuidado del árbol en el que se encontraba, teniendo precaución de no pisar aquellos hilos, y así evitar que la planta se percatase de su presencia, para observar lo que se temía… Aquellos dos idiotas estaban tan sumidos y hundidos en el genjutsu, que las heridas de lo que sea que estaban experimentando era manifestado en esta dimensión.
En la real.
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Lo intentó una vez más sin tener demasiado éxito, mientras sentía cómo poco a poco le costaba realizar jutsus de liberación, su Chakra se estaba agotando, aparte de sentir como cierta cantidad de energía se escapaba periódicamente. Era como si algo absorbiera su fuerza de forma interna. No quería admitirlo pero la angustia y desesperación comenzaban hacer mella en ella. Estaba cansada. Tenía hambre. Sueño, y mucho frío. Le dolían de forma intensa sus rodillas, y sentía cierta pesadez en su cabeza.
¡Maldición! ¡Una vez más!
—¡Kai! — Sakura gritó fuertemente—¡Kai! — apretó sus dientes —¡Kai! — gritó con miedo. Las lágrimas se acumularon una vez más, a su vez otra ola de miedo se aproximaba y nada iba a detenerla, el genjutsu parecía buscar sus debilidades, y manifestarlas. No podía controlarlo. La sensación de muerte inminente venía y se iba en forma de ondas. Era una especie de tortura.
Sentía la garganta seca, rasposa, como si una lija estuviera arrasando sus mucosas, respirando ácido y cada segundo que pasaba perdía parte de sus sentidos, sus ojos ardían aguantando con todas sus fuerzas las ganas de llorar, las palpitaciones de su corazón amenazaban de forma aberrante eliminar cualquier otro sonido. Iba a morir. Lo sabía. Y no podría defenderse.
Y la ilusión que usaba esta especie de planta era la peor.
La hacía vivir una y otra vez la escena dónde su vida estuvo en peligro por el que ella consideraba hace algunos años el amor de su vida. Y más aún su compañero de equipo Gennin con quién habían compartido tantos peligros.
¿Por qué?
¿Por qué?
Era la única pregunta que siempre surcaba en su mente cuando se permitía recordar.
Era Sasuke.
Era él con aquel porte orgulloso, aquellos mechones lacios y negros cayendo sobre su frente y mejillas, y la perlada tez pálida, la fisionomía de Sasuke era la de la auténtica aristocracia Uchiha, y ella había osado como una idiota enamorarse de él en aquel tiempo.
Y la miraba con un profundo odio, un odio tal que podía congelar el infierno. Lo revivía perfectamente.
Sasuke Uchiha tomaba posición de ataque, una comisura de sus labios se elevaba con superioridad y su mirada era aquellos ojos sangrientos, sus manos se movían a una velocidad impresionante, agilidad heredada por su clan y de la que él estaba orgullo.
Ella moriría por el fuego que consumía a Sasuke.
Su pecado había sido querer salvar alguien que no quería ser salvado. Amar a alguien que no quería ser amado. Y una y otra vez su corazón se había roto, de tanto albergar esperanzas.
¿De qué servía buscar a alguien que no quería ser encontrado?
¿De qué servía acariciar al sol, cuando podía quemarte hasta las entrañas?
Y en muchos años sin hacerlo… Sakura lloró, amargamente.
Como una niña.
Como siempre quiso haber llorado.
—Por favor… por favor sácame de aquí— susurró a la nada con su alma y cordura pendiendo de un hilo.
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— ¿Ten-Ten que tan cerca te encuentras? — la pregunta hizo que se saliera un poco de concentración, mientras inspiraba pidiendo paciencia infinita a cualquier Dios que pudiese escucharla.
—No empieces Ino, porque me largo— Ten-ten acarició suavemente sus labios con la lengua en extrema concentración, esto de espiar era lo que le encantaba hacer, pero no se lo imaginaba cumpliendo precisamente de ésta manera, mucho menos viendo que hacía con su tiempo libre, el mimado de los Uchiha.
—Oh vamos, es sólo curiosidad. Quiero saber si aún continúan los ramilletes, porque sí es así…
—Sí, sí, ya lo sé, no tienes que repetirlo, "Sasuke Uchiha está loco por Sakura"— No era que no lo creyera, sólo que era de las que pensaba que todo debía darse a su tiempo, aunque a este paso, el cabello de Sakura pasaría a estar llenos de cana, y tendría 40 gatos acompañándola en su enorme y solitaria casa. Al mismo tiempo no podía culparla, a ella le costó sudor y lágrimas el poder ser novia del heredero Hyuuga. Sobre todo por su personalidad seria, y muy callada.
—Bien Ino — inició Ten-ten con voz cansina— Si están, algo marchitos pero los tiene allí— La castaña se interrumpió mientras escuchaba las risitas quisquillosas de su amiga rubia, mientras ponía sus ojos en blanco. Ino podía ser bastante entrometida, aunque era muy divertida.
Sonrió mientras bajaba grácilmente cuál bailarina, del cerezo que se encontraba en el patio de Sakura. No había visto a Uchiha, pero no le extrañaba, según a palabras de Sakura, el chico pasaba la mayoría del tiempo en la sala o en la cocina.
A todas estas… ¿Qué tal estaría los chicos en la misión?
En un instante sintió como los vellos de su cuello se erizaban al percatarse de una mirada obscura posarse sobre ellas. Ino parecía totalmente ajena a que habían sido descubiertas, ya que seguía parloteando como ella sólo sabía hacerlo. Sasuke se encontraba recostado en el marco de la ventana con porte relajado, observándoles ni con rabia, ni odio…. Como casi siempre era su costumbre. Simplemente observaba…
Parecía… cómo si…
—Oye Sasuke, si te preguntas por el paradero de Sakura-chan ella aún está en la misión… Debería haber regresado al mediodía— susurró al final algo contrariado y en voz baja. Naruto había llegado junto a Hinata a quién sujetaba cariñosamente de la mano, hizo una pausa pensativo y prosiguió dudoso— Aunque ya debería encontrarse aquí si Neji es el capitán de su equipo.
Ten-ten se removió incómoda y ansiosa, ya que el chico había prácticamente expresado sus pensamientos, mientras que Sasuke abría la boca y la cerraba seguidamente, como pez fuera del agua fundiendo con la mirada y con intención desaparecer a Naruto de la faz de la tierra.
—¿Qué te hac…?— Una risa estruendosa, y unos ojos celestes cerrándose con sospecha, mientras una sonrisa empezaba a formarse en el rostro del rubio interrumpió al moreno.
— ¡Oh vamos Teme! ¡No es secreto! ¡Todos sabemos que estás loco por Sakura! — sonrió Naruto cuál niño travieso, mientras Sasuke sentía como una arteria de su cabeza empezaba a palpitar, tal vez no sería mala idea volver a ser un asesino consumado.
Un pequeño y delicado apretón de la mano que sujetaba devolvió su atención a la esbelta figura que caminaba a su lado, y el rubio otra vez se hallaba pensando que no podía ser poseedor de tanta suerte al tener como pareja a semejante princesa.
— ¿Qué ocurre? — y cómo siempre adoraba ese rubor ligero en la mejillas de su prometida, Hinata solía estar acostumbrada a la voz estruendosa de su novio, pero cuándo se dirigía a ella, el cambio en su voz era notable, era suave, casi como una caricia.
—Naruto-san, recuerde que debemos ir a la torre, la Godaime nos solicita— el chico zorro hizo un gesto gracioso de exasperación— Naruto… — advirtió Hinata.
—Si… si— suspiró cansinamente— chicos me debo ir, o sino alguien empezará a romper escritorios— Sasuke casi quiso sonreír al recordar cierta escena, pero enseguida se irritó consigo mismo, al notar la cantidad de veces en que su mente aparecía un destello esmeralda con fuerza monstruosa.
Ten-ten observaba taciturna cómo se alejaba la pareja hacia el norte, sonrió al sentir las palmaditas en la espalda de Ino.
—No estoy preocupada —refunfuñaba—Es sólo que… — continuó mientras veía como Sasuke se apartaba de la ventana—…sabes algo…
—¿Qué? —
—Con Neji-san… la misión debería estar más que terminada…—Carraspeó un poco arrepentida de haberlo dicho —¿Qué tonta no? Seguramente vienen en camino.
Ino sabía cuánto odiaba la chica de los graciosos chonguitos parecer vulnerable algo que su "equipo de chicas" –como ella suele decirles- tenían en común.
—Oye Ino…¿Notaste que en el cuarto que se encontraba Sasuke viéndonos, era el de Sakura?
Ten-ten en ese preciso instante quiso cerrar la boca mientras ponía sus ojos en blanco y mirando al cielo como pidiendo a Kami-sama un transplante de cerebro para su amiga, la sonrisa de Ino parecía ocupar todo su rostro, dándole un aire maquiavélico a la situación.
Por lo que llegó a dos conclusiones:
Ino tenía demasiado tiempo libre.
Pobre Sakura, a su regreso el bullying sería enorme.
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Bien…
Bueno, no.
Nada estaba bien.
"¿Dónde demonio estaba Sakura?"
Un golpe en la puerta.
"¿Por qué el engreído principal de los Hyuuga no había notificado el éxito de la misión?
Dos golpes.
— ¡Maldición Shizune, si alguien vuelve a tocar la puerta, voy a destruirlo todo! — explotó Tsunade, cual volcán en erupción, la quinta Hokage amenazaba con desaparecer todo a su paso. Estaba tan enojada que le costaba cada célula de su cuerpo y del autocontrol del que hacía gala para no ir a buscar a los dinosaurios y decirles sus cuatro verdades.
"¿Darme ordenes? ¿A mí?" sus pensamientos rondaban velozmente entre estas dos preguntas. La sola idea de que aquella panda de inútiles, pudieran sentirse con el derecho de siquiera pisar con tal confianza su territorio, hacía que la sangre le hirviera espesa en sus venas. ¿Regresar al sobreviviente Uchiha a La Raíz? Tenía que ser una broma, algo estaban tramando, y ella se encargaría de averiguarlo.
¡Maldición! ¡¿Quién tocaba la puerta?!
Shizune casi levitó acercándose a la puerta antes de que la grieta fina que se iba abriendo por el incesante golpe de la Hokage con sus sandalias en la pared terminara de destruir la puerta.
Lo primero que divisó fueron unos revueltos mechones rubios seguidos de una enorme sonrisa. Naruto tenía ese extraño don de empatía que hacían querer todos pudiesen tener el mismo humor alegre y lleno de vida.
—¡Obaa-san! Tus gritos se pueden escuchar desde las montañas, ¿qué te tiene de tan mal humor? Oh… —se detuvo como pensando en su hipótesis— Estás en tus días… si… si… ciertamente ser mujer debe ser algo difícil.
Naruto detuvo su palabrería al observar cómo a la Godaime se le iba marcando una vena en su frente. Hinata cerró con delicadeza la puerta no sin antes chequear con su línea de sangre que no hubiesen espías, ella podía notar la tensa atmósfera que se respiraba en el ambiente en el momento en el que entraron en la torre. Algo había ocurrido, y tenía que ver con Sasuke Uchiha.
—Y bien, aquí me tienes — Uzumaki se sentó alegremente en una de las sillas que rodeaban la mesa de reunión de los altos mandos, mientras colocaba sus pies encima de la mesa con pose relajada, llevaba sus manos detrás de su cabeza, y empezaba a silbar. El rubio dejó de hacerlo al notar que la vieja –como usualmente él la llamaba- no lo regañaba o explotaba con su genio, sino que suspiró cansinamente recostándose en el espaldar de su sillón , mientras colocaba las delgadas manos de médico sobre su regazo.
—No sé, ni por donde iniciar— arrugó el ceño mientras pellizca su frente con preocupación.
—Pues por el principio—
—¿Quieres morir tan pronto? — Naruto carcajeó un poco mientras el ambiente se aligeraba en torno a ellos.
Tsunade respiró profundamente antes de continuar, sabiendo que lo que diría causaría un revuelo entre los guardianes, tendrían que ir a un consenso para deliberar cuál sería la mejor opción.
—Primero, los ancianos quieren al mocoso Uchiha de regreso a La Raíz—trató de seguir al ver emanar Chakra del cuerpo del rubio— Segundo, tengo grandes sospechas de que algo se está cocinando bajo nuestras propias narices y aquellos vejestorios están detrás de ello.
Naruto se iba levantando de su asiento a medida que iba escuchando las noticias y la ira se apoderaba de su cuerpo.
—No lo voy a permitir— sentenció— incluso si tengo que pelear contigo— terminó de decir terco, mientras terminaba de colocar ambas manos firmes al lado de su cuerpo y sus ojos cielos se tornaban rojos como las llamas del fuego abrasador.
"La voluntad de Konoha" pensó Tsunade.
Tsunade lo observó fijamente como a una mosca, y sonrió socarronamente mientras toda su dentadura perlada se hacía notar "El muy mocoso" pensó cariñosamente.
—No tienes idea de la habilidad que tienes al hacer esos chistes, tan graciosos, estás a años luz si crees que puedes vencerme.
—¿Acaso estoy escuchando que estás de parte de ellos? — insistió Naruto incrédulo, su hermano no regresaría a tal sitio, primero tendrían que pasar sobre su cadáver, y eso tardaría en ocurrir.
—¿Lo he dicho? — siguió molestando la Godaime.
—Te veo muy tranquila— condenó Naruto, mientras una sensación de angustia se instalaba de forma pegajosa y asfixiante en el centro de su pecho. No quería recordar, pero los recuerdos pasaban de forma impresionantemente vívida frente a sus ojos, el estado en que Sasuke se encontraba al momento de encontrarlo, el largo trabajo y dedicación de los demás guardianes para regresar a su amigo a la sociedad. "Todo eso no puede irse a la basura"
—Haré lo que sea por mi aldea, y si tengo que entregar a Sasuke nuevamente para mantener la paz en mi hogar, lo haré Naruto—
—¡Por Kyuubi! ¿Te has vuelto loca? — la voz de Naruto se hacía cada vez más aguda, lo que indicaba su estado de angustia.
Hinata se encontraba en silencio al lado de la taciturna Shizune, quién parecía estar tan tensa como un hilo templado. Tocaba constantemente su brazo derecho, cómo preparada en cualquier momento para usar su as bajo la manga. La morena casi dio un respingo algo escandaloso al sentir como Hinata posaba una mano sobre su ballesta.
—Tranquila… revisé el perímetro de forma bastante amplia, no hay nadie por quién debamos preocuparnos, por ahora —agregó de último con voz suspicaz— Estoy preocupada, Sakura no ha regresado, fue enviada con dos guardianes especiales en rastreo y aún no me explico su tardanza.
Shizune asintió quedamente, mientras apreciaba el contraste de las palabras de la representante de los Hyuuga y su tono musical de campanas, sin duda alguna el clan Hyuuga con sus dos líderes estaban en una época de plena prosperidad, dirigió una mirada a su maestra.
—Tsunade-sama, Naruto-kun, por favor dejen de jugar… debemos pensar en una estrategia. Pienso que debemos reforzar la seguridad alrededor de Uchiha-san, él puede encontrarse estable, sin embargo no está preparado para defenderse en caso de que La Raíz decida hacer un movimiento sucio—Me tomé el atrevimiento de reforzar la cantidad de ANBU cerca del hogar de Haruno-san, aunque Ten-ten e Ino el equipo de estrategia están cerca desde que Sakura partió a la misión y no han notado cambio importante
—Entonces, a lo que nos compete— continuó Tsunade, adoraba cuando Shizune parecía leer su mente— El equipo de rastreo no ha regresado, estoy pensando a enviar a Shino o a Shikamaru al rescate.
Naruto pestañeó dos veces como tonto.
— ¿Qué dices? —
—Tsunade-sama te ha llamado, realmente a causa de Sakura, no ha regresado, han pasado exactamente 48 horas y era una misión pautada para regresar el mismo día, incluyendo los kilómetros de estar en la frontera con el desierto.
—¿Y el engreído de Hyuuga? Tiene una manía de enviarte informes incluso cuando vamos al baño.
—Es lo que me preocupa, realmente el problema con el chico Uchiha ya está siendo tratado— informaba con tono misterioso—pero Sakura… es extraño, algo debió haber ocurrido.
—Es sólo una planta ttebayo'— Naruto volvió a sentarse
—No es cualquier planta— interrumpió Shizune presurosa— Esta planta es conocida porque su tallo fue usado para construir la vasija en la que habitada la cuarta bestia demoníaca, Kazekage-sama sabe de ella.
—U-u-un momento —tartamudeo Naruto con evidente sorpresa.
—Si… — continuó la asistente de la Hokage — La planta tiene capacidad para almacenar cantidades monstruosas de Chakra, y de transmitirlas también, la desventaja es que desarrolló formas para defenderse—Shizune tomó asiento y suspiró como si cargara con los pesos del mundo— Honestamente, temo por Sakura.
—¿Y mandaste a Sakura a la misión sabiendo esto? — inquirió Naruto molesto—Podíamos haber contactado con Gaara para recibir apoyo.
—El equipo lo sabe, y están preparados para ello—Tsunade estaba casi segura de su alumna.
—Iré a buscarlos— Naruto se levantó nuevamente dirigiéndose a la salida de la junta.
—Naruto no sé si sabes en qué posición realmente te encuentras, pero eres candidato para Hokage no puedes simplemente salir y hacer lo que te plazca.
—Demonios vieja, ¿Es que tengo que deletrearlo? Están peligro, y no es secreto para nadie que Sakura está involucrada emocionalmente en esto.
—Respeta a Sakura como un guardián Naruto — habló Hinata con voz firme, sorprendiendo a los asistentes—Sakura regresará, si ha ocurrido algún percance Neji y Kiba están allí para resolverlo. Son muy capaces, son guardianes de la aldea. Debemos esperar.
Su mano se detuvo en la manija de la puerta.
Hinata miró a Naruto con sus suaves ojos lilas, viendo como sus hombros se relajaban de aquella tensión que se había posado sobre ellos, retrocedió y se sentó nuevamente.
—No te conviertas en mi debilidad, Hinata— terminó de decir con sus brillantes ojos azules
Mientras Tsunade y Shizune miraban las escenas comprensivas.
Su torso aumentaba de tamaño a medida que inspiraba profundamente, mientras sus ojos volvían a regresar a su color natural. Sasuke le gustaba meditar en algunas ocasiones, lo evitaba como al infierno, pues sus pensamientos podían destruirlo.
Él estaba consciente de eso.
Pero en casos como estos lo ayudaban a incluso respirar mejor.
Sonrió sarcásticamente, "¿Quién lo diría?" Él de todas las personas un maldito inválido. No podía evitar regodearse en su miseria, trata de vivir le estaba costando más de lo que pensaba. Una cosa era haber asumido que su innato deseo de vivir sobrepasaba sus ganas de querer morir. Y otra muy diferente vivir con reales ganas de vivir.
No pasó desapercibido la presencia de al menos 6 personas alrededor del apartamento, e Ino junto con la chica de Neji, habían ideado trampas por su alrededor, de forma bastante estratégica.
No podía negarlo, eran bastante buenas.
Si habían reforzado la guardia, algo había ocurrido.
¿Tendría que ver con Sakura?
¿Desde cuándo él necesitaba que otra persona lo cuidase de esa forma?
"Sobretodo cuándo tu cerebro envía ordenes que tu cuerpo insiste en no acatar"
Demasiado vulnerable. Demasiado todo.
Se encontraba evaluando las mejoras de la rehabilitación, no podía seguir siendo un maldito bastardo ante lo evidente. Los chicos habían hecho de sus habilidades maneras de regresarlo a la normalidad, incluso el chucho de Akamaru había hecho su contribución.
El efecto de aquel aroma era arrebatador. Era como estar constantemente dopado, como una droga que se metía bajo su piel y lo hacía estar tranquilo, en paz, algo que deseaba encontrar desde hace mucho tiempo y no sabía dónde.
Y recordarlo lo hacía contrariarse así mismo.
Definitivamente Ino era una bruja y Naruto un entrometido.
No quería admitirlo ¡Demonios!
Y no lo iba admitir.
Que estaba completa e irremediablemente hechizado.
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—¡Akamaru! —gritó una vez más como poseído el chico garra.
¿Qué demonios era esto?
Podría tocar a su amigo y ni siquiera lo notaría
¿Dónde estaba Neji?
¿Y Sakura?
Era la tercera vez que intentaba realizar su ataque especial,Gatsuuga (Doble colmillo de perforación) pero la cantidad de Chakra que poseía era insuficiente, y de todas formas necesitaba la presencia de su amigo. A medida que transcurría el tiempo su reserva de Chakra se iba agotando.
Tenía demasiado sueño, había caminado en círculos por horas, sin perder de vista a su estimado compañero quién se encontraba cansado.
"Debe tener sed" pensó preocupado. Sacó un kunai de su bolsillo, mientras buscaba un árbol dónde pudiese obtener agua, de repente sintió como se abría una grieta en el paisaje dónde se encontraba.
Y pensó seriamente de si se encontraba a pasos de volverse loco.
Vio sin poder creer como una mano luchaba por sujetarse de algún lado de la que ahora era una pared rota, así que corrió apresurado a tomarla, halando fuertemente para darse de bruces con Neji.
—¡¿Neji?!... — ´pronunció cómo si no pudiese creerlo— ¡Neji!... ¿Pero qúe significa esto? — Neji tapó su boca con su pálida mano, llevando el índice a sus labios con la otra, pidiendo silencio a Kiba.
Kiba asintió mientras Neji al tocar a Akamaru pudo sacarlo del Genjutsu.
—¿Cómo lo hiciste? Estaba tan cerca de mí… y sin embargo— Kiba tocó suavemente las orejas de su peludo amigo sintiéndose un idiota por no percatarse de que se encontraba en un genjutsu. Dejó que uno de sus peores miedos lo dominara en vez de idear una solución. El perder a Akamaru en una misión era su terror constante, y tembló como una hoja con el solo hecho de imaginarlo.
—Calma… no es tu culpa— animó Neji sin agregar más, puesto que él no era de demasiadas palabras—Aún falta Sakura, me ha costado llegar hasta ella, está totalmente inmersa en el genjutsu y no he encontrado la manera de sacarla de allí.
El chico de colmillos largos olfateó levemente algo que no había podido detectar, dándose cuenta en segundos de todo lo que lo rodeaba. El chakra de la planta incluso podía bloquear los sentidos del otro por la fluctuación monstruosa, él no era un huésped capaz de tolerar tanto chakra. Por lo que era más que obvio que sus puntos habían sido colmados. Divisó a Sakura a no más de 100 metros de distancia, y pudo observar como pequeños hilos de chakra rodeaban su cuerpo como serpientes dispuestas a absorber todo lo que pudiesen, avanzó con cuidado siguiendo a Neji quién mantenía su Byakugan activado durante el trayecto para no perder de vista a dichos hilos brillantes.
—Ubiqué a la planta, si logramos detener de alguna forma su producción de chakra de forma constante pienso que lograríamos por algunos segundos detener la ténica ilusoria.
—Debemos hacerlo pronto, Sakura está herida y es nuestra ninja médico. No quiero imaginarme que es lo que nos hará Tsunade-sama al verla.
Neji le dio la razón pensativo.
La planta era bastante corriente, consistía en un pequeño tallo de color negro, y una flor de pétalos amarillos, a simple vista bastante inofensiva, pero apostaba a que aquella apariencia también era ilusoria, puesto que había visto muchas como ella en el camino, era su forma de camuflajearse. Pero nada podría ocultar el poder que tenía.
—Si tan sólo pudiésemos bloquear sus puntos de Chakra de forma simultánea podríamos contar con el suficiente tiempo para liberar a Sakura y encontrar la forma de traernos a la planta— Al escuchar a Kiba, el ojiblanco estuvo a punto de darse cabezazos con el tronco más cercano. Por supuesto que había alguna forma.
Neji dejó a Kiba custodiando a Sakura, mientras se acercaba al centro de aquel paisaje creado por la demoniaca flor, tendría que romper el genjutsu para observar su apariencia real, y había una sola forma de averiguarlo.
Respiró hondamente mientras asumía el hecho de que sobrecargaría sus ojos, tomó dos de los delgados y cristalinos hilos de chakra, y los posicionó en ambos ojos.
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Entraría al genjutsu de Sakura. Y la traería de vuelta.
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¡Hola! ¿Cuántos años no? Bien, decidí continuar este fic, que en realidad es un conjunto de One-shot pero con relación en cada capítulo, esa era la idea principal. Pero ha pasado tanto tiempo que no sabía cómo continuarlo, además de que ésta historia sigue un curso totalmente diferente a la historia real, así que verán algunos cambios.
Muy bien, Sakura está en peligro, y al menos Kiba y Neji han encontrado una manera de intentar sacarla del genjutsu. Esperemos sin muchas consecuencias referente a su relación a Sasuke. Una relación con mucho altibajos.
Espero les haya gustado este capítulo, y el próximo es la tercera parte.
Un pequeño adelanto:
—¿Qué sabes tú de lo que viví allí? Si hay algo que odio de ti, es cómo hablas como si lo supieras todo — sentenció Sasuke, estuvo a punto de perder la paciencia al ver como Sakura se llevaba sus manos a su abdomen y tiraba al piso, sufriendo espasmos de su ataque de risa -uno bastante histérico, a su parecer-
—Oh Dios, tienes que ver tu cara. ¿Estás a punto de tener un derrame cerebral o algo así? Avisame, para abrir un hueco en mi patio, y enterrarte de una vez.
Sasuke la miró incrédulo, mientra unas ganas placenteras de poner sus manos sobre ese hermoso cuello empezaban a embargarlo.
