Capítulo 12: Celos y Ruina.
"Se fue a la torre para salvarnos a todos y nosotros no podíamos hacer nada más que esperar…"
Las exigencias del duque crearon un ambiente pesado entre los miembros de la producción en el Moulin Rouge.
Yakov ordenó que nadie podía retirarse a dormir hasta que se decidiera el final del show, si Victor no lograba convencer al duque, el final tendría que reescribirse y ensayarse esa misma noche; sin embargo, si el diamante tenía éxito, todos serían libres de irse a descansar y prepararse para la obra.
Por su parte, el duque exigió privacidad, la entrada a la torre Golvie estaba prohibida, así que todos se vieron obligados a esperar dentro del teatro, el ambiente era sumamente tenso y la mayoría estaba incomodo, muchos estaban recostados alrededor del piso o en las bancas del establecimiento rogando porque todo terminara pronto y se les permitiera descansar, algunos aprovechaban el tiempo y ensayaban sus líneas o pasos de baile que no sufrirían cambios, debido que el problema del duque solo era el final.
La característica felicidad que siempre envolvía a los bohemios estaba ausente, se encontraban todos aglomerados en el segundo piso del recinto, en donde meses antes solía estar su mesa favorita, acompañados por el escritor, bebiendo absenta como si su vida dependiera de ello; todos mostraban un semblante sumamente serio, la situación los tenía rodeados en un silencio casi sepulcral, Phichit trataba de darle ánimos al japonés palmeándole la espalda de vez en cuando, Leo y Emil revisaba las partituras de las canciones de la obra, verificando que hubiera suficientes para todos los miembros de la banda, Chris estaba sumamente serio bebiendo de su copa sin ponerle mucha atención a la gente a su alrededor.
Yuuri estaba devastado, bebía las copas de ajenjo que Phichit le servía efusivamente, una tras otra tratando de apaciguar su dolor, su mente no dejaba de torturarlo, haciéndolo imaginar escenas eróticas y de intimidad compartida entra el duque y su amado diamante; estaba a punto de explotar por el nerviosismo, el coraje, y la ansiedad que se acumulaban dentro de él, estaba tratando de calmarse, cuando repentinamente Anya se sentó en sus piernas.
─ Tranquilo Shakespeare ─ dijo en tono burlón mientras le pasaba un brazo alrededor de los hombros y con la otra mano suavemente le palmeaba una mejilla ─ Tendrás tu final ─ le dijo dedicándole una sonrisita, para después tomar su rostro con ambas manos ─ Cuando el duque tenga su final… dentro ─ Yuuri sintió la rabia acumularse en su cuerpo, sin ninguna delicadeza la aventó lejos de él haciendo que la bailarina casi se estampara contra el piso y cayera por unas pequeñas escaleras que daban hacia el escenario, el movimiento causo conmoción pues la rusa se recompuso como rayo, soltó un grito enojada y trató de abalanzarse contra el japonés quien se levantó de su asiento y la esperaba retadoramente, Chris rápidamente intercedió alejando a la bailarina del escritor y soltando casi inaudibles "No Anya, tranquila", logro apaciguarla y alejarla del joven japonés, para después dejarle un suave beso en el hombro a esta para tranquilizarla.
El suizo estaba muy molesto por la actitud de Yuuri, ─ Nunca te enamores de una persona que se vende ─ le dijo encarándolo ─ ¡SIEMPRE TERMINA MAL! ─ El grito de enojo del suizo fue lo único que se escuchó en el recinto, todos estaban sumamente callados y atentos al intercambio, el japonés simplemente quedo de pie viendo a su amigo a los ojos sintiéndose aún peor por la situación, pues todos los presentes no le quitaban la vista de encima.
Yuuri se sentía juzgado y menospreciado, quería irse a su casa y dormir esperando despertar y encontrar al dulce peli-plata a su lado, quería creer que esto simplemente pasaría y que los dos estarían bien, pero sabía que se equivocaba.
Los presentes aún seguían en silencio y atentos a lo que pasaría, ─ Hay un baile… ─ dijo Chris repentinamente, aun con el enojo presente acaparando la atención de los ahí reunidos, ─ En los burdeles de Buenos Aires… un tango… ─ dijo mientras bajaba por las escaleritas y se encaminaba hacia el centro del recinto, al tiempo que Emil comenzaba a entonar una fuerte melodía en el piano, como si supiera exactamente de lo que Chris estaba hablando, los demás miembros de la banda entonaron la canción después de reconocerla, el salón se llenó de una afilada armonía que acompañaba las palabras el suizo─ Cuenta la historia… de una prostituta… ─ al decir esto señalo a la rusa pelinegra, las risas y bromas no se hicieron esperar, la señalada se rio fuerte y se encamino hacia Chris divertida ─ … Y un hombre … que se enamora de ella ─ Yuuri no quería escuchar la historia ni la canción, sabía que esto de alguna forma aumentaría la tristeza en su pecho, aun así el suizo continuo.
─Primero existió el deseo ─ Chris y Anya revoloteaban alrededor el uno del otro, en una especie de danza sensual en el centro del lugar, al ritmo de la música que al igual que el baile, pasó de suave a ardiente, ─ Después la pasión ─ el baile se volvió aún más pasional, Chris dirigía a Anya con gracia y ambos se acoplaban muy bien, muchos bailarines quisieron participar en la improvisada interpretación, la rusa comenzó a señalar a sus compañeros hombres, los cuales se acercaban acechantes, ─ Después sospecha ─ Chris tomo a la rusa fuertemente del brazo y acusadoramente la alejó de él, al tiempo que observaba con mala cara a sus compañeros que se aproximaban cada vez más ─ Celos, Ira, Traición ─ conforme los bailarines se acercaban Chris hacia girar a la pelinegra habilidosamente ─ Cuando el amor es para el mejor postor… no hay confianza… sin confianza no hay amor ─ Anya giraba y era tratada cual muñeca, las palabras llenas de enojo de Chris se representaban en el baile ─ Celos… si, los celos… te volverán loco ─ el suizo soltó a la pelinegra, al tiempo que era tomada por otro bailarín suplantando el lugar de Chris, y se dirigió al japonés.
Yuuri sintió el peso de sus palabras en el pecho, él no quería desconfiar de su amado diamante, sabía que Victor lo amaba, o eso quería creer; sin embargo una macabra y oscura parte dentro de él lo hacía dudar, tal vez el hermoso peli-plata solo había estado fastidiado de pasar tiempo con aburridos y viejos ricachones, y lo había utilizado como un medio de escape, o simplemente, todo era algún tonto juego para desafiar a Yakov, tal vez Victor había notado que Yuuri realmente no era la gran cosa, y justo cuando su labor en el Moulin Rouge acabara, también lo haría su relación.
La duda y la incertidumbre se aglomeraba en su pecho creando un remolino de amargas sensaciones, al tiempo que Chris cantaba apasionadamente sobre la historia de un hombre que estaba enamorado de una prostituta llamada Roxanne, y de cómo está seguía con su estilo de vida a pesar de tener a alguien que la amaba; por su parte, Anya pasaba de brazos en brazos entre los bailarines del Moulin Rouge, haciendo sensuales movimientos con cada uno representando la historia perfectamente.
Yuuri escuchaba la canción con amargura, sentía que la letra se acoplaba perfectamente a la situación, su mente comenzó a trabajar contra él, generando imágenes de Victor y el duque juntos, cenando, riéndose, besándose; el escritor no podía soportarlo, ─ Sus ojos sobre tu cara… ─ Yuuri comenzó a cantar todo lo que sentía al ritmo de la melodía, el tiempo que los bailarines de Moulin Rouge se acoplaban en parejas y comenzaban a bailar al ritmo de la canción, ─ Su mano sobre tu mano, sus labios acarician tu piel… es más de lo que puedo soportar ─ las voces del japonés y del suizo se acoplaban perfectamente, el escritor camino entre las parejas intentando buscar una salida del recinto, ─ ¿Por qué mi corazón llora?… son sentimientos que no puedo controlar …─ el lamento de Yuuri resonaba melodiosamente en todo el salón ─ Eres libre de dejarme, pero por favor no vayas a engañarme y por favor, créeme cuando te digo que te amo ─
Yuuri dejo todo atrás, salió del Moulin Rouge sin estar dispuesto a tolerar la tortura a la que estaba siendo sometido, seguramente Victor convencería al duque así que no habría nada que hacer, no quería quedarse esperando toda la noche a el hermoso platinado que seguramente no saldría hasta la mañana siguiente.
La música seguía sonando cada vez más lejos mientras Yuuri caminaba tranquilamente ahogándose en su pena, por el jardín trasero del Moulin Rouge; justo cuando pasaba enfrente de la torre Golvie se sintió intranquilo, levantó la vista hacia el balcón de la torre, su corazón se estremeció destrozado, Victor y el duque estaban juntos en el balcón viendo apaciblemente hacía el horizonte, el último abrazando al peli-plata por detrás, el escritor se quedó congelado por un momento ante la visión, repentinamente las orbes turquesa hicieron contacto con las chocolate, el escritor se quedó observando a su amado peli-plata rogando por que regresara a su lado, sin embargo Yuuri no pudo mantener la mirada, no cuando claramente podía observar que JJ le besaba la descubierta espalda a Victor sensualmente y este no hacía nada para detenerlo, sin soportarlo más, simplemente bajo la vista al suelo y continuo caminando sin girar atrás.
Luego de unos tortuosos minutos llegó a su pequeño departamento, las lágrimas invadieron sus orbes chocolate al tiempo que derrotado se dejaba caer en uno de los viejos sillones de su sala, el dolor que tenía en el pecho era algo que nunca había experimentado, haciéndose un ovillo sobre el suave mueble, apretó contra su pecho, tratando de apaciguar el dolor, uno de los viejos cojines raídos que descansaban perezosamente en los sillones y que tenían impregnados el dulce olor del diamante, gritó desesperado porque la tortura terminara y pudiera tener a su amado para siempre a su lado.
Horas antes, el hermoso diamante deslumbrante se había encerrado en su nuevo camerino a lado de su hermosa hada, el menor lo ayudaba a prepararse para el encuentro con el duque, ayudándolo a enfundarse en un entallado vestido negro, que dejaba al descubierto gran parte de su espalda, y le estilizaba aún más la figura.
Yurio se mostraba sumamente serio mientras subía el cierre del hermoso vestido, Victor lo miraba preocupado desde el espejo pero tampoco se atrevía a hablar, ─ ¿Estás seguro de esto? ─ preguntó repentinamente el rubio, mientras acomodaba los platinados cabellos en un elegante moño y le colocaba un velo negro el cual cubría la mitad de su rostro, Victor notó que curiosamente la escena era muy similar a la noche en la que el duque y Yuuri entraron a sus vidas, solo que en esa ocasión, estaba ausente la burbujeante emoción por el futuro, ahora para el diamante todo se veía lúgubre, ─ No ─ contestó sincero y algo abatido ─ Pero no haya nada que pueda hacer cariño ─ el diamante suspiro pesadamente después de decir esas palabras.
─ ¿Qué hay de Katsudon? ─ cuestionó el rubio con el semblante preocupado, al peli-plata le dio mucha ternura que su pequeño Yurio se preocupara por su amado escritor, sabía que a pesar del velo de hostilidad con la que el menor trataba al japonés, realmente le tenía aprecio, ─ Yuuri… entenderá… estaremos bien ─ respondió suavemente el ruso mayor con media sonrisa adornando su bello rostro, pensar en su amado japonés le daba ánimos para seguir, ─ Todo estará bien Yurio, no te preocupes ─ el peli-plata se giró sobre el elegante banquito en el que estaba sentado, para encarar al menor y tomar sus pequeñas manos con las suyas.
─ Hay algo que me da mala espina… ─ dijo en un susurro inquieto el menor ─ Ese bastardo de JJ no quiere a nadie en la torre y eso no me gusta nada… ─ continuo apurado y bajando la voz esperando que la información solo llegara a los oídos del mayor ─ Yakov quiere que todos se queden en el Moulin Rouge a esperar su decisión, tengo mucho miedo de que vallas solo… ─ Victor se sorprendió al escuchar las palabras del menor, apretó con delicadeza sus pequeñas manos que aun sostenía y lo interrumpió, ─ No te preocupes Yura, no me pasará nada ─ aseguro dedicándole una pequeña sonrisa tratando de tranquilizarlo.
Justo en ese momento Yakov interrumpió la escena, ─ ¿Estás listo, cariño? ─ preguntó con falsos ánimos, Victor simplemente asistió; antes de retirarse al lado de su protector, beso delicadamente la frente Yurio el cual se veía seriamente consternado, *Suerte* susurro el mismo mientras veía solemnemente la triste marcha de el que era como su hermano mayor.
Yakov le dio indicaciones mientras caminaban rápidamente en dirección a la torre Golvie, Victor apenas y puso atención a la palabrería del mayor, lo único que podía pensar era en su amado japonés, trataba de tomar valor pensando en las orbes chocolate y la dulce sonrisa del joven nipón.
Sin darse cuenta, llegó a las puertas de la torre Golvie, ─ Recuerda de sonar convincente, querido ─ le dijo su protector dedicándole una tiesa sonrisa, el peli-plata solo alcanzó a asentir, mientras se adentraba a la obscura torre tratando de meterse en el personaje que tenía que interpretar esa noche.
Un hermoso cortesano enamorado perdidamente del marajá.
Subió las escaleras lentamente, tratando de calmar su nervioso corazón, cuando se encontró fuera de las habitaciones de JJ respiro hondo tres veces y abrió la puerta lentamente.
La gran habitación estaba oscura, el duque se encontraba junto a la chimenea al centro de la habitación, ataviado en un albornoz color violeta y una copa de brandy en la mano, en cuanto el diamante entró su rostro se iluminó, ─ Mon Amour1! ¡Llegaste! ─ JJ dejó la copa sobre la chimenea y corrió a encontrarse con el ruso, el cuál fingió su mejor sonrisa mientras el canadiense le besaba la mano.
El duque se sentía extasiado de por fin tener al diamante para él solo, rápidamente lo llevó hacía una pequeña salita dentro del lugar, ambos se sentaron en un elegante sillón frente a la chimenea, al tiempo que JJ le ofreció una copa de champagne, que Victor bebió con gusto tratando de tranquilizar los nervios, sabía que no importara que pasara, esa noche tendría que dormir con el duque para convencerlo de que no cambiara el final y arruinara la producción.
El duque hablaba y hablaba sobre su vida y sus lujos, Victor apenas y lo escuchaba, la mayor parte del rato se la paso pensando en Yuuri, el duque al verlo distraído hacia todo para llamar su atención, contaba chistes sosos e historias donde siempre él era el grandioso protagonista, Victor le sonreía fingiendo interés, dejó que el duque lo tocara más de lo que nunca lo había hecho e incluso cuando el alcohol comenzaba a subir el ánimo del joven canadiense, intercambiaron incomodos besos, que el diamante pretendía disfrutar, mientras peleaba internamente con la repugnancia que estos le provocaban.
Después de un rato les anunciaron que la cena estaba servida, Victor se sorprendió ante el faustoso banquete elaboradamente servido en la gigantesca mesa, al diamante le pareció exagerada la cantidad de comida servida, la cual alcanzaría perfectamente para alimentar a todo el staff y la producción del Moulin Rouge.
El duque confundió su sorpresa con fascinación y le comentó lo alegre que le hacía hacerlo feliz, más sonrisas falsas llegaron de parte de Victor, justo cuando notó que las únicas sillas que la mesa tenía estaban cada una en un extremo de la misma por lo que estaban separadas por al menos un par de metros, lo cual causó que por primera vez en la noche el diamante sonriera sinceramente.
La cena pasó amena, JJ segupia hablando de él, su negoció y su fortuna, de vez en cuando Victor le hacía preguntas pretendiendo estar interesado en la superficial vida del joven, el duque le contestaba cada una de ellas encantado por su interés.
Fue hasta que la cena terminó que el tema sobre la obra surgió, Victor bebía nerviosamente su cuarta copa de champagne cuando JJ se levantó de su silla y comenzó a encaminarse hacia él, ─ Cuando esta producción tenga éxito, ya no serás un bailarín de can can… ─ dijo Jean con seguridad acercándose al ruso como león a su presa ─… si no un actor… ─ susurro confiado al tiempo que se colocaba tras la silla de Victor y se acomodaba para poder susurrarle en el oído ─ … te convertiré, en una estrella ─ le dijo mientras besaba sensualmente su descubierto hombro y le acariciaba el brazo.
─ Tengo algo para ti, mon cherie ─ continuó JJ con una sonrisa mientras tomaba a Victor del brazo delicadamente y lo llevaba al centro de la habitación para colocarlo frente a un espejo que uno de los tres sirvientes que estaban con ellos había colocado ahí.
El ruso no dijo nada y se dejó llevar, un sirviente llegó junto a ellos cargando consigo una aparatosa caja negra forrada con terciopelo negro, JJ le asintió al joven muchacho y este la abrió, presentando su contenido al diamante.
Victor no pudo evitar soltar un jadeo de sorpresa al tiempo que vio el contenido de la caja, dentro de esta había un gran collar, decorado con cientos de diamantes de diferentes formas y tamaños, JJ emocionado por su expresión no tardo en sacarlo de la caja y colocárselo delicadamente frente al espejo, al tiempo que el sirviente desaparecía dejándolos solos, por su parte el ruso estaba en shock, nunca en su vida había visto tantos diamantes juntos, cuando el duque le abrocho el collar pudo notar sorprendido, que este envolvía completamente su cuello y caía en forma triangulas sobre su escote cubriendo gran parte de su pecho.
─Acéptalo, como un regalo de este majará a su cortesano ─ le dijo JJ en un susurro, extremadamente feliz al ver la sorpresa reflejada en las hermosas facciones del ruso, mientras este miraba estupefacto su reflejo.
Victor aprovecho la oportunidad y aún atónito por el regaló, miró al duque desde el reflejo del espejo y decidido preguntó ─ ¿Y el final? ─, JJ le dedico media sonrisa engreída al tiempo que lo tomaba de los hombros y se acercaba de nueva cuenta a su oído, ─ Dejemos que Feltsman se quede con su final de cuento de hadas ─ le susurró envolviendo sus brazos en la esbelta cintura del ruso y besando sensualmente su hombro izquierdo.
El diamante sabía que era lo que seguía en el itinerario, aun así, no se sentía del todo preparado para entregarse a JJ, quien en ese momento acariciaba sus caderas y besaba su espalda, rozando su ya despierta erección contra sus bien formados glúteos, ─ La noche esta hermosa ─ comentó tratando de hacer tiempo y pelando contra el impulso de quitarse a JJ de encima, el canadiense paró con sus atenciones y creyendo que salir a la luz de la luna haría el ambiente más romántico le siguió el juego ─ Tienes razón cariño, ¿Quieres salir a disfrutarla al balcón? ─ sugirió tomándolo de la mano y encaminándolo hacía la terracita del lugar.
En cuanto salieron Victor sintió la fría brisa de la noche pegarle directamente en la cara, se sintió un poco mejor y pudo de nuevo ignorar a JJ, quien no tardo en colocarse tras él abrazándolo por la cintura y comentando como la luna palidecía ante su belleza, admiraron la vista por algunos minutos, mientras el duque continuaba con sus besos, caricias y halagos, y el diamante se preparaba mentalmente para lo que seguía.
Victor fijó su vista en el Moulin Rouge tratando de distraerse, notó que el establecimiento aún se encontraba con las luces prendidas y pensó que seguramente debido al escándalo, aún había muchísima gente dentro, estaba pensando en todo lo que tenía que hacer para salvarlo y a toda la gente que amaba, cuando repentinamente vio una figurita salir lentamente, cuando la persona que salió se detuvo justo frente a la torre Golvie se dio cuenta que se trataba de Yuuri.
Un tibio sentimiento invadió su pecho al verlo, su amado escritor estaba abajo como si lo esperara, como si fuera el príncipe que fuera a rescatar a la princesa, repentinamente, la canción que Yuuri le escribió resonó en su cabeza y no pudo evitar murmurarla *Pase lo que pase te amaré hasta el final de mis días* canturreó en un susurro sintiendo los ojos de Yuuri clavados sobre los suyos, cuando el japonés se giró rompiendo el contacto fue como si el hechizo se rompiera.
El diamante cayó en cuenta en la situación en la que se encontraba, y repentinamente se sintió asqueado al sentir las manos de JJ sobre su cuerpo y sus labios contra su piel, ─ ¡No! ─ susurró sobre saltado alejándose lo más que pudo de los labios del duque, ─ ¿No? ─ preguntó JJ extrañado por su actitud, cuando levantó la vista y vio hacia abajo vislumbro a Yuuri aun ahí de pie mirando hacia el frente y comprendió inmediatamente lo que sucedía, ─ ¡Oh ya veo! ─ siseó comenzando a sentir como la sangre le hervía ─ Es nuestro propio mísero sitarista ─, Victor se puso rígido ante el comentario, rápidamente se alejó del duque y se encamino dentro de la habitación tratando de encontrar un remedio a la situación.
JJ se quedó por unos segundos más observando como Yuuri se alejaba y sintiendo como la furia se apoderaba de él, sin perder más tiempo, entró enfurecido a la habitación cerrando las puertas del balcón tras él, encontrando a Victor atemorizado esperando por él.
─ Mi querido duque… ─ dijo el ruso en tono suplicante, tratando de engañar a JJ una última vez, ─ ¡SILENCIO! ─ supo que todo estaba perdido cuando el duque enfurecido le gritó y lo tomó bruscamente de las muñecas obligándolo a arrodillarse frente a él, Victor dejó escapar un gimoteo de dolor ante la acción.
─ Tú me hiciste creer que me amabas… ─ dijo el duque en un susurro dolido apretando el agarre, Victor negaba desesperado tratando de calmarlo, la mirada de JJ se volvió fría y atemorizante, el ruso sintió un escalofrió al ver que le soltaba una muñeca y dirigía la mano a su cuello, a pesar de que el movimiento fue muy rápido, sintió como si el tiempo avanzara más lento, el miedo lo invadió y comenzó a llorar esperando lo peor, inesperadamente y sin delicadeza JJ rompió el collar que acababa de regalarle, al tiempo que le soltaba una fuerte bofetada causando que cayera estrepitosamente en el piso.
JJ temblaba de furia mirando el collar despedazado, Victor aprovechó su distracción y se levantó velozmente tratando de correr hacia las puertas, el duque fue más rápido y detuvo su avance jalando de su vestido, haciendo que el ruso derrumbara algunas cosas que aún seguían en la gran mesa que interrumpía su avance.
El ruso logró zafarse del agarre y trató de huir rápidamente, JJ de nuevo fue más rápido y logró tomarlo por los hombros ásperamente antes de pudiera avanzar mucho. y sin ninguna delicadeza y con gran fuerza, lo arrojó hacía el centro de la habitación haciendo que el debilitado diamante se desplomara contra el piso, el canadiense viéndolo paralizado de miedo, caminó hacia él amenazante lo tomó fuertemente del cabello y lo arrastró por la habitación en dirección a la cama.
Estando frente al lecho, lo levantó bruscamente y comenzó a desnudarlo, destrozando la tela del costoso vestido que vestía el diamante, el cual lloraba inconsolablemente tratando de soltarse del fuerte agarre en el que lo tenían sometido, JJ le murmuraba obscenidades mientras peleaba contra los últimos retazos de tela, toda la ternura con la que lo había tocado y besado más temprano en la noche había desaparecido, ahora lo tocaba sin delicadeza haciendo que Victor se sintiera asqueado, los dulce besos fueron cambiados por chupetazos y mordidas que le dejaban el estómago revuelto.
Cuando el diamante se encontró en paños menores, el canadiense desesperado lo aventó a la cama mientras seguía diciéndole todo lo que le haría para hacerlo pagar por mentirle y comenzaba a quitarse su propia ropa, Victor cerró los ojos no queriendo presenciar lo que seguiría, las lágrimas inundaban sus mejillas y el sentimiento de asco y repugnancia se trepaba bajo su piel en todos los lugares donde JJ lo había tocado, cerró las piernas fuertemente esperando a que el cuerpo del canadiense cayera sobre de él y sin embargó nunca llegó.
Aun con los ojos fuertemente cerrados, pudo escuchar un golpe seco, los abrió de golpe sintiéndose salvado cuando distinguió al canadiense inconciente en el piso, levantó la vista y entre las sombras encontró a un muy furioso y agitado Otabek, ─ ¿Tu? ─ preguntó el ruso confundido, ─ Yura me mando a protegerte ─ fue lo único que dijo el kazajo antes de recibir a un muy agradecido Victor entre sus brazos.
El diamante temblaba de pies a cabeza, aun tremendamente asustado por lo que había sucedido, le rogó al kazajo que lo llevara con Yuuri, el menor accedió, cubrió su casi desnudo cuerpo con el abrigo que llevaba puesto y lo sacó rápidamente de ahí, dejando a JJ inconciente en el piso.
Corrieron sin detenerse hacía el departamento del nipón, en cuanto llegaron, Victor abrió la puerta estrepitosamente encontrando al japonés parado frente al gran ventanal, mirando hacia el Moulin Rouge.
Yuuri se sorprendió al verlos llegar, Victor iba hecho un valle de lágrimas, lucia completamente pálido y asustado, tenía el cabello alborotado y la ropa hecha girones, en cuánto cruzó el umbral se aventó a los brazos de su amado y Yuuri lo recibió sin dudarlo estrechándolo fuertemente contra él.
─ No pude… ─ dijo Victor entre sollozos escondiendo el rostro en el hombro de Yuuri, ─ No pude hacerlo… ─ Victor se separó para poder verlo a los ojos y tomar su rostro entre sus manos, ─ Te vi allí, me sentí diferente y no pude fingir. ─ el ruso lloraba incontrolablemente desesperado por la situación y se soltó del agarre de su amado, ─ El duque te vio… y se dio cuenta… ─ no sabía si sería capaz de decir le a Yuuri lo que paso, ─ se dio cuenta y … ─ todo se había ido a la basura por su estupidez y ya no había nada que pudiera remediarlo, lo único que quería era refugiarse en los brazos de su amado escritor ─ Yuuri te amo ─ le dijo abrazándolo fuertemente mientras más lagrimas acudían a sus ojos.
─ Tranquilo─ le susurró Yuuri tratando de controlarlo, ─ No pude hacerlo, no quería hacerlo… ─ Victor seguía sintiéndose miserable, moría de miedo por las consecuencias de sus actos, no podía hacer más que aferrarse a Yuuri tratando de buscar una solución ─ No quería mentir, no quería fingir más…no quiero mentir… y él lo sabe Yuuri ─
El escritor estaba ansioso, veía la desesperación en su amado y simplemente tampoco ya no quería mentir, quería ser feliz a lado de Victor sin tener que responder a nada ni nadie, ─ Ya no tienes que fingir más, nos marcharemos, nos marcharemos esta noche─ dijo seriamente tomando al diamante del rostro, el cual ante la declaración quedó sorprendido.
─ ¿Irnos? ─ preguntó asustado ─ Pero el show… ─ el diamante se sentía atrapado, no podía irse así, ¿Qué pasaría con Yurio? ¿Con Yakov?, ─ No me importa ─ le dijo Yuuri seriamente, ─ No me importa el show, solo me importas tú, nos amamos y es lo único que importa ─ continuó el japonés, tratando de hacer que su amante comprendiera que era más importante que estuvieran juntos y felices antes que cualquier otra cosa
Victor quería ser feliz y supo que Yuuri estaba en lo correcto, sonrió ante la posibilidad de la felicidad futura, se irían esa noche y dejarían todo atrás sin importar nada, ─ Mientras estemos juntos… ─ susurró antes de besarlo efusivamente, cambiando la tristeza por ilusión.
─ ¡Otabek! ─ Yuuri llamó la atención del kazajo, que seguía en la puerta esperando por su decisión, ─ Acompaña a Victor para que recoja a Yurio y sus cosas, ayúdalos a empacar y trae las tuyas también ─ dijo el japonés rápidamente mientras buscaba ropa de su amado para que se pusiera, Victor la tomó y se vistió rápidamente mientras Yuuri seguía dándole indicaciones al kazajo, ─ No deben verlos, ¿Entendido? Los veré aquí en una hora─ el kazajo asintió murmurando de vuelta un *Entendido*.
Por su parte Victor terminó de vestirse y se puso deliberadamente un abrigo de Yuuri, sintiendo una burbuja de emoción en su pecho se abalanzó a los brazos de su amado, ─ Cariño ve a empacar, te estaré esperando ─ le dijo Yuuri estrechándolo entre sus brazos y dándole un beso lleno de esperanza.
Ignorando que el destino es más cruel de lo que aparenta y que a veces hay personas que simplemente no pueden ser felices.
