La siguiente historia es una traducción del fanfic The Keys of Fire de la autora LoneStorm, todo el crédito le pertenece única y exclusivamente a ella, yo sólo pedí su autorización para traducirlo al español.
Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail. Todo esto es por mero entretenimiento, tanto mío como de ustedes. Espero les guste.
Cursiva son pensamientos o recuerdos (flashbacks), u otras cosas.
Capítulo 12
– ¿Se ve mejor así? –
Lucy se giró de lado a lado en el espejo de su tocador, luego se volvió a Natsu, que llevaba su camisa de banda habitual (Styx, hoy), pants, bufanda, gafas, arete de dragón y los pies descalzos. Estaba sentado en su cama con Happy, como de costumbre, mirando obligado a su amiga arriba y abajo, lucía bastante aburrido. El muchacho suspiró y se quitó los auriculares, que ella no había notado antes. – ¿Qué? –
Fulminándolo, Lucy repitió: – ¡Te pregunté si se veía mejor así! –
Maldito sea su TDAH, pues ahora había recogido su nuevo libro de texto de psicología y pasado a través de las páginas. – Hombre, esto se ve como la tortura china del agua. ¿Por qué vas a tomar esta clase? –
– ¡Concéntrate Natsu! – Lucy dijo, comenzando a frustrarse. – ¡¿Acaso esto se ve tan mal que estás evitando contestarme?! –
Él parpadeó. – ¿Qué es "esto", otra vez? –
– Mi. Uniforme – gruñó ella.
Los estudiantes acababan de recibir sus uniformes escolares el día anterior. Lucy estaba emocionada por lo lindos que eran; el uniforme de las chicas consistía en una camisa blanca con una falda plisada a cuadros aguamarina y dorado (los colores de la escuela). Las medias eran blancas con los mismos colores adornando la parte superior. Ayer, el Maestro también había entregado una chaqueta a juego y una especie de pañuelo a las chicas. De un lado del azul, el otro dorado, que podían usar de cualquier manera que quisieran. Lucy acababa de ponerlo como una cinta alrededor de su cuello y se volvió a preguntar a su amigo (que, se supone, estaba dando sus consejos de moda) si se veía mejor así o bajo el cuello de su camisa.
Natsu, sin embargo, solo entrecerró los ojos. – ¿Qué? ¿Es diferente de hace dos minutos? –
– La tela está alrededor de mi cuello ahora, – le dijo exasperada.
Se encogió de hombros, volviendo a hojear su libro de texto. – Eso es muy desfavorable en una batalla. –
– ¡No voy a una batalla! ¡Voy a entrar a la preparatoria! –
Sus ojos se clavaron en los de ella, su boca retorciéndose hacia arriba en una sonrisa burlona. – Después del primer día, te darás cuenta de cómo una batalla y una prepa pública no son tan diferentes. –
– No es pública – señaló Lucy, retirando el pañuelo de su cuello.
– Con el gran número de alumnos matriculados de la ciudad, bien podría serlo. Y tener eso alrededor de tu cuello les dará a tus enemigos una soga para jalarte – le explicó, estremeciéndose al ver una imagen bastante desagradable y rápidamente cambiando la página.
Ella puso las manos en las caderas. – Como si tu bufanda fuera diferente –
– Lo es, – dijo Natsu, empujando distraídamente una mano enguantada a través de su, ya de por si en mal estado, cabello rosa – porque nadie es tan tonto como para empezar una pelea conmigo. –
– ¿Entonces cuenta como Gray suficientemente tonto? –
– Sí. Pero él sabe que no debe tocar mi bufanda cuando luchamos, así que está bien conmigo. – Natsu pasó un poco de fuego a través de sus dedos.
Lucy dio un paso hacia el frente y apagó el fuego con el botón de su muñeca. – Te lo dije, ¡nada de fuego en mi habitación! –
Él le sonrió con timidez, rascándose la parte posterior de su cuello. – Lo siento, Lucy. –
Ella rodó los ojos. Sabía que la gente lo llamaba pirómano, pero pensó que era broma, hasta que vio que era verdad. El muchacho encendía sus manos al azar sin darse cuenta, parecía estar constantemente hipnotizado con las llamas. Era una adicción muy loca, pero Lucy estaba determinada a poner fin a la misma. Incluso si su cara era bastante tierna cuando miraba con deleite el fuego, era un grave peligro para la seguridad. Era un riesgo de seguridad grave.
– ¿Incluso Gray no toca tu bufanda? – Lucy se burló, volviéndose hacia el espejo y retocando la tela alrededor de su cuello como un marinero. – ¿Qué pasa con ella de todos modos? Nunca te quitas esa cosa. ¿No te da calor? –
– A mí nunca me da calor. – La voz de Natsu de repente bajo de volumen. – Mi… papá. Es todo lo que me queda de él, porque... Todo lo demás se quemó –
Lucy se congeló de repente, girando hacia él. – Oh Mavis, Natsu, lo siento mucho. No debería haber pregunta… –
– No, está bien. – Tocó con los dedos los cortes en el extremo de la bufanda, sin mirarla a los ojos. – Todo el mundo lo sabe. Tú también deberías saberlo. –
Incapaz de soportar el hecho de que su habitual expresión alegre y despreocupada estaba ausente de su rostro, se subió a la cama y se sentó con las piernas cruzadas delante de él. Con delicadez, le quitó los guantes y se jugó con sus dedos y manos. Eran callosas pero suaves, cálidas pero no sudorosas.
– Natsu… –
– Realmente no quiero hablar de eso, Luce. –
Sus manos trazaron círculos en sus palmas. – Sólo iba a preguntarte cómo crees que debo ponerme este pañuelo. –
Poco a poco, empezó a sonreír de nuevo, soltando la tela de su cuello. – Por supuesto. – Sus pestañas ensombrecieron su rostro cuando retorció la tela en sus manos. – Date la vuelta. –
Obligada, sintió los suaves dedos moverse en su pelo, tirando de él hacia arriba y envolverlo con la tela. Él lo ató y lo extendió. – Listo. De esa manera. –
Lucy esponjó su cola de caballo en el espejo. – Gracias. ¿Así que luce mejor de esta manera? –
– Bueno, tú haces que cualquier cosa se vea bien. Sólo pensé que sería más cómodo de esa manera. – dijo distraídamente mientras se desplazaba a través de las canciones en su teléfono.
El rubor nubló las mejillas de la rubia. – Yo... ¿hago que cualquier cosa se vea bien? –
– Sí, – dijo Natsu, subiendo su mirada. – ¿Por qué me miras así? Todo el mundo sabe eso. –
– ¿Sa-saber qué? –
– Que eres bonita. Duh. – Se puso de nuevo los auriculares. – Si no lo sabías, va a ser difícil para ti poder aprobar cualquier clase, Lucy. Podrías necesitar un tutor para tu bajo nivel de CI*–
– ¿No puedes dar un solo cumplido sin soltar un insulto después? – Lucy dijo furiosa.
Pero él, con su usual falta de atención, ya estaba moviendo la cabeza al ritmo de la música y no la oyó en absoluto.
Lucy dejó escapar un bufido, ignorándolo mientras se ajustaba la camisa. Su primer día de clases era mañana, y se había apresurado justo después del desayuno para probar diferentes maneras de llevar su uniforme. Levy dijo que se le uniría más tarde, después de usar su descuento para empleados de la librería y obtener más libros para sus clases. Los alumnos todavía no tenían sus horarios, pero sus clases solicitadas se habían confirmado.
Ella volvió a mirar a Natsu, que ahora estaba acostado en su cama, tarareando la letra de una canción y con las manos sosteniendo a Happy por encima de él, meciendo al lánguido gato de ida y vuelta. No pudo evitar sonreír y reírse de su infantilismo, comenzando a recoger su Gi para cambiarse en el baño.
Después de haberse vestido, se puso en cuclillas junto a la cabeza de Natsu y le quitó uno de los auriculares. – Dijiste que iríamos al dojo a las once. Son las once. –
Se incorporó al instante, haciendo una pausa en su canción y bajando a Happy. – ¡Muy bien! ¡Estoy encendido! –
El entrenamiento, de nuevo bajo la supervisión del Maestro, tomó cerca de dos horas. Pasaron por la misma rutina de siempre, y Lucy no podía dejar de preguntarse por qué el maestro continuaba observando. Debía ser bastante aburrido sólo sentarse a ver todo el tiempo.
Por supuesto, ella comenzó a preguntarse aún más cuando, después de su entrenamiento, Makorov dijo como quien no quiere la cosa, – Lucy, querida, ¿por qué no te adelantas? Natsu se encontrará contigo a la hora del almuerzo en un rato. –
– Um, – vaciló ella, mirando a su amigo. – Claro, Maestro. –
Ella levantó las cejas a Natsu, preguntándose si él captó su mensaje no hablado: Dime lo que dice después, y corrió a cambiarse antes de la comida.
Tomando otro sorbo de agua de la jarra, Natsu miraba con curiosidad a Makarov. – ¿Qué pasa, abuelo? ¿Necesitas algo? –
El anciano hizo una pausa. – Natsu, ¿qué has pensado hacer en el futuro? –
El chico lucía sorprendido por la pregunta hecha casi al azar. – Uh, no sé, abuelo. No he pensado mucho en eso. Supongo que pensé en vivir en Magnolia y vender fuegos artificiales con Igneel y viajar como Gildarts. Eso era más o menos lo que tenía planeado que fuera a suceder. – Natsu frunció el ceño. – Pero últimamente... he estado pensando en no viajar tanto. Tal vez me quede aquí, porque Lucy prefiere quedarse en un solo lugar. –
El maestro miró al chico con sorpresa. – Has pensado en quedarte... ¿Debido a Lucy? –
– ¡Bueno sí! – Natsu dijo como si fuera obvio. – Somos compañeros. Tenemos que permanecer juntos. –
Con una pequeña sonrisa y pensando que Mirajane debe estar contagiándole algo, Makarov suspiró, – Bueno, si tanto quieres quedarte con ella, entonces tal vez deberías seguir adelante y casarte con ella. –
Natsu parpadeó, entrecerrando los ojos mientras pensaba, y luego se encogió de hombros alegremente. – Sí, supongo que debería hacerlo. Pero hay que esperar hasta después de la universidad para esas cosas, ¿verdad? –
Maestro no podía evitarlo y se echó a reír. – Ah, Natsu. Sí, pero Mavis... ¿por lo menos sabes qué es el matrimonio? –
– ¡Por supuesto que sí, abuelo! – Natsu resopló. – ¿Por quién me tomas, alguna clase de idiota? Es cuando dos amigos deciden vivir juntos, un chico y una chica*. Él le da un anillo, firman unos papeles y van a una iglesia de blanco, y luego BAM, están casados. Después consiguen una casa y comen y juegan juntos y tienen pijamadas todas las noches. Suena muy divertido para mí. Definitivamente haría eso con Lucy. –
El Maestro se le quedó mirando, sin saber si quería golpear al chico en la cabeza, golpearse a sí mismo, sonreír o reír histéricamente. Al final, optó por la solución menos violenta, sacudir la cabeza y suspirar. Aunque era más denso que una roca algunos días, eso era tan Natsu, y el maestro terminó sonriendo después de todo. – Natsu, hazme un favor. –
– Lo que quieras, abuelo. –
– Nunca cambies. –
Esto hizo que el chico frunciera el ceño. – Pero siempre me estás diciendo que deje de ser un inmaduro. –
– He cambiado de opinión. Eres perfecto tal como eres. – Makarov palmeó el brazo de Natsu.
La cara de Natsu estalló en una sonrisa. – ¡Eso es lo que dijo Lucy! –
– Ella es una chica muy inteligente –
– Sí, – estuvo de acuerdo el muchacho, rascándose la cabeza y moviendo sus googles – a veces es difícil seguirle el ritmo. –
El anciano se apretó el puente de la nariz mientras se acercaban al borde del camino que conduce a la sala principal. – Esperemos que te permita alcanzarla, dado que necesitarás un tipo de mujer capaz de mantenerte fuera de los problemas cuando seas mayor, y ella es justo de ese tipo. Pero me he desviado del tema. ¿Alguna vez has pensado en quedarte y tener un trabajo en Fairy Tail, o prefieres no quedarte atascado aquí una vez terminada la escuela? –
Natsu lo miró sorprendido. – Abuelo, tú también eres extraño. ¿Atascado aquí? Si tuviera que elegir, me quedaría aquí el resto de mi vida. –
Ambos hombres se detuvieron delante de la entrada, y Makarov tiró de Natsu hacia un lado para poder seguir hablando en privado. – Estoy muy feliz de escuchar eso, Natsu. Entonces ¿por qué no has pensado en una carrera docente? –
Natsu se echó hacia atrás y se rio. – ¡Ha! Nunca sería un estudiante lo suficientemente bueno como para obtener un título en enseñanza. Si me dejaran suelto en la clase de química, la habitación no iba a durar ni un día. –
– No estoy hablando en la escuela, – el maestro continuó vacilante – estoy hablando en el dojo. –
Natsu empezó a jugar con fuego distraídamente. – Bueno, Laxus será el Sensei entonces, ¿no es así? –
– Eso es lo que pensé al principio, pero la Academia Fairy Tail será tan grande, según los cálculos, que temo que Laxus no tendrá tiempo para dar el entrenamiento ninjutsu. Durante un tiempo, pensé en pedirle a Erza que tomara el dojo, pero ella está tan concentrada en su carrera con las armas; yo simplemente no quiero poner esa presión en ella. Elfman ya está siendo reclutado para la lucha libre profesional, y Gray se va a la escuela de arte después de sus cuatro años aquí. Mira no ha sido capaz de pelear desde... Bueno, ya sabes. – Makarov hizo una mueca, mirando a la cara oscura de Natsu mientras que este metía las manos en los bolsillos y miraba a la pared.
– De todos modos, Natsu, – el maestro intentó, aclarándose la garganta y con la esperanza de salir de ese tema, – yo no sabía qué hacer, hasta que escuché que estabas entrenando a Lucy. Quedé muy impresionado cuando vi tu manera de enseñar; asumiste una responsabilidad importante y lo has logrado con habilidad y pasión. Así que tengo una sugerencia... No, sólo una opción, para que puedas pensar sobre ello. –
Natsu encontró los ojos del Maestro de nuevo, inclinando la cabeza. – ¿Sí? –
– Si quisieras, para mí sería un honor y un placer si tú fueras el Sensei del dojo después de la universidad. –
Con la boca abierta, Natsu apagó su fuego y contempló a Makarov con los ojos abiertos. – ¿Yo? Tú... ¿quieres que yo enseñe el ninjutsu de Fairy Tail? Como, ¿de forma permanente? –
– Es sólo una opción, Natsu. – el maestro dijo rápidamente. – Voy a mantener la posición abierta hasta que te hayas decidido. Pero Natsu, te he visto como mi nieto desde que te recogí en ese umbral cuando tenías siete años. No importa lo que hagas cuando seas mayor, siempre y cuando te haga feliz, me hará feliz a mí también. Si decides rechazar mi oferta, no voy a estar molesto. –
Natsu estaba en silencio, y el Maestro estaba casi temeroso de haber asustado al chico. Pero entonces, en los ojos ocultos bajo su cabello rosa, vio que Natsu comenzaba a sonreír. – ¿Sería un honor y un placer para ti, eh, abuelo? – Miró hacia arriba, con ojos brillantes y felices a su Maestro. – Nada se compara con lo que esto significaría para mí. No puedo imaginar una mejor manera de pasar el resto de mi vida, abuelo. – Natsu tendió la mano. – ¡Tienes un Sensei! Lo haré. –
– Natsu, – el Maestro dijo serio, apretando la mano que le había sido ofrecida, – aunque eso me hace muy feliz, bastante en realidad, quiero que te tomes tu tiempo. Estás en preparatoria y tienes mucho tiempo y experiencias aún por descubrir antes de tomar una decisión. Pero ¿puedo inferir que te interesa, por ahora? –
– ¿Interesado? – Natsu se rio. – ¡Más bien encendido! –
El maestro se rio con él, poniendo una mano sobre la espalda del chico conduciéndolo al gran salón. – Bueno, piensa más acerca de la oferta en el futuro, y hazme un último favor. No le digas a nadie sobre esto, ¿de acuerdo? –
Natsu frunció el ceño, arrastrando los pies en suelo. – ¿Ni siquiera a Lucy? –
El maestro suspiró, sabiendo que no iba a ganar esta. – Está bien, le puedes decir a Lucy. Pero sólo a ella, ¿entendido? –
– ¡Claro que sí, abuelo! – Natsu se fugó, y Makarov lo vio lanzar sus brazos alrededor de Lucy por detrás con entusiasmo mientras ella se sentaba a hablar con Erza en una mesa cerca del buffet. Y sonrió.
– ¿Cuál espada es esta, Erza? – Lucy preguntó curiosamente, rascando de forma ausente a Happy detrás de las orejas mientras el felino lamía la leche de un cuenco que había colocado para él en la mesa. – Parece cara. –
– Lo compré la semana pasada, – Erza respondió con los ojos todavía brillantes del entusiasmo por su nuevo "juguete". – Lámina de acero forjada con un mango de marfil y jade, atado con cuero. ¿No es hermosa? –
– Realmente lo es, – Lucy admitió, inclinándose más cerca. – ¿Cómo la vas a llamar? –
– Estaba pensando… –
– ¡Hey, Lucy! – La voz de Natsu dijo en voz alta mientras sentía sus brazos envolverse alrededor de sus hombros. – ¿Podrías conseguirme algo del almuerzo? –
Ella rodó los ojos. – Tienes cuatro miembros funcionales. Consigue un poco por ti mismo. –
– Pero Luuuucyyyy... – se quejó de manera dramática, arrastrándose sobre la parte posterior del banco y dejando caer su cabeza sobre el regazo femenino. Ella había renunciado a decirle que sólo podía hacer eso cuando estaban solos en un tren. – Estoy cansado por nuestra misión de ayer y el entrenamiento... –
– Te veías muy entusiasta corriendo durante veinte minutos sin romper a sudar, – dijo ella, empujando sus googles para jugar con su pelo.
– Sí, así que estoy cansado. –
– Eres una bola de energía con TDAH. No empieces a ser perezoso ahora. –
– Bueno, cuando vivamos juntos, ¡a veces voy a necesitar que me des comida! Harías bien en aprender ahora. –
Al instante sus dedos dejaron de peinar a través de su desordenado cabello. – ¡¿Vivir juntos?! ¿De qué estás hablando? –
– ¿Ustedes dos van a vivir juntos? – Erza preguntó, levantando una ceja. – ¿Por qué no fui informada? –
– Olvídate de eso… ¡¿Por qué yo no fui informada?! – Lucy dijo acaloradamente.
– Bueno, somos compañeros, – Natsu suspiró, agarrando su muñeca para tratar de hacer que le masajeara más el cuero cabelludo. – Podemos ser compañeros de habitación después de la universidad y tener pijamadas todas las noches. ¿No sería eso divertido? –
– ¿Con tus ronquidos como serrucho toda la noche? No gracias – se burló Lucy.
– ¡No siempre ronco! – protestó. – Y lavaría mi propia ropa. –
– No hay trato. Si voy a compartir habitación con alguien, creo que me quedo con Levy. –
Por fin abrió los ojos. Empezó a darle esa mirada. Esos ojos grandes con esa mirada de "es-imposible-negarme-algo". – ¿Tú... me vas a dejar solo? ¿Solos mi gato y yo... para siempre? –
Por su propia seguridad, la rubia le cubrió los hechizantes ojos. – Encuentra una chica y cásate. No me vas a necesitar para siempre. ¿Y desde cuando tú piensas en el futuro? –
– Desde hoy, – respondió simplemente, quitando la mano de sus ojos. – Y como el abuelo dijo: Probablemente voy a terminar casándome contigo de todos modos, ¿verdad? –
Lucy balbuceó, las manos volando lejos de él y casi derramando la leche de Happy. – ¡¿Qué?! ¡No! ¿Por qué tú… ¡Demonios Natsu! –
– ¿Ustedes dos se van a casar? – Preguntó Erza, malinterpretando por completo la conversación una vez más.
– ¡Por supuesto no! – Lucy dijo con firmeza, mirando hacia la cara de sorpresa de Natsu. – ¡Natsu, no puedes simplemente decir cosas así! –
– ¿Por qué no? – preguntó inocentemente. Urg, los ojos de nuevo.
– Por-porque, tú sólo... no lo hagas, ¿de acuerdo? – Lucy trató de explicar, fallando y con la cara a juego con el cabello de Natsu. – Simplemente no digas eso. ¡Es incómodo! ¡Y no es cierto! –
Él se encogió de hombros. – Podría suceder. No veo cual es el problema. ¿Acaso no quieres que seamos amigos para siempre? –
– Bueno sí, ¡pero eso no significa que tengamos que ca-casa-casarnos o algo así! Maldita sea, Natsu, ¿no hablamos de esa pequeña voz en tu cabeza? La que te dice cuándo mantener la boca cerrada – preguntó entre dientes.
Natsu suspiró y cerró los ojos, volviéndose hacia su estómago. – Sí, pero habla mucho, así que simplemente la ignoro. –
– ¡Tú… Yo no… sólo… UGH! – Lucy dijo, agitando sus manos en el aire. – ¿Sabes qué? Me rindo. Sólo... ve a buscar comida. –
– No. Estoy cansado. –
– Eres imposible. –
Lucy levantó la vista a su izquierda para ver a Levy reír. – Está bien, Lu. Voy a conseguirle algo, ¿de acuerdo? –
Lucy exhaló, mirando con adoración a su pequeño ángel de pelo azul. – Gracias Lev. Usualmente, yo lo haría, pero... hoy no tengo ganas de ser su niñera. –
– ¡Oye! – gritó indignado, tratando de sentarse, pero terminó golpeando su cabeza contra la mesa y colapsó en el regazo de Lucy de nuevo. – Owww... –
– Todo un ninja – rio Lucy.
– Cierra la boca. Estoy en un buen lugar para hacerte cosquillas, – murmuró.
– Y estoy en un buen lugar para darte un puñetazo en… ¡espera, Levy! –
Levy hizo una pausa en esparcir la mantequilla y a punto de poner mermelada sobre una tostada en el plato de Natsu. – ¿Qué? –
– A él le gusta la mermelada de uva – dijo Lucy con ansiedad. – Y no se va a comer la corteza… –
– Bien, bien– dijo Levy, haciendo lo que se le dijo y pasar a prepararle un sándwich.
– Oh, Levy, – Lucy habló de nuevo – a él le gusta la mayonesa de chipotle. Con salsa Tabasco. ¡Y no traigas leche! No bebe leche a menos que sea en té negro con sólo una cucharada de azu… –
– ¡Está bien! Ya lo tengo, – Levy la cortó con una mirada molesta.
Lucy revolvió el pelo de Natsu un poco más, pero luego volvió a levantar la mirada. – Oh no, no le gusta la carne en conserva. A él le gusta el pollo con la salsa de barbacoa picante… –
– ¡Ya lo tengo, Lu! –
– Y odia las espinacas –
– Bueno… –
– ¡No te olvides de los tomates…! –
– ¡OH MAVIS, LUCY! – Levy estalló de repente, dejando caer su bandeja. – ¡SI ESTÁS ASÍ DE DESQUICIADA SOBRE SU DIETA, ENTONCES CONSIGUE TÚ MISMA LA COMIDA DE TU MARIDO! –
Los miembros de Fairy Tail que estaban alrededor se echaron a reír, incluyendo a Natsu. Lucy tartamudeó, – ¡¿ma-marido?! Levy, tú… –
– ¿Alguien se casó? Hombre, si sólo me fui por tres meses. –
Todo el gremio volteó hacia donde la nueva voz procedía de las puertas. Era un hombre alto y fornido en la puerta del gremio, una capa sobre los hombros, camisa y pantalones sueltos, y botas de aspecto pesado. Su cabello era rojo y caía a través de su rostro. Parecía confundido y exasperado, pero sin dejar de sonreír.
Natsu se sentó, sin golpearse la cabeza en esta ocasión. – ¡Gildarts! –
El hombre sonrió más ampliamente. – Hey, Natsu. ¿Cómo va todo, chico? ¡Creo que estás más alto desde la última vez! –
Los estudiantes salieron de su estado de shock. – ¡Gildarts! – repitieron con alegría, corriendo hacia la puerta.
– ¿Quién es? ¿Qué está pasando? – Lucy dijo en voz alta a través del ruido. Natsu se había unido a la multitud.
Erza fue lo suficientemente amable para responder a su pregunta. – Es Gildarts, nuestro profesor de historia universal. Vas a llevar esa clase, ¿verdad? –
– Sí, pero... ¿por qué tanta efusividad? –
– Él alguna fue vez un estudiante de tiempo completo aquí también. Él viaja y toma varios trabajos durante todo el verano, cada año, – dijo Erza con aprecio. – Se mantiene cerca y es el miembro más hábil de ninjutsu en Fairy Tail, o básicamente el más hábil del mundo. Es el padre de Cana, y como un segundo padre para Natsu. El sueño de Natsu es poder derrotarlo algún día. –
– Oh, sí, creo recordar que mencionó su nombre, – recordó Lucy. – Wow, casi es difícil de imaginar a alguien mejor que Natsu en ninjutsu. –
Erza sonrió burlona – Entonces aún te queda mucho por ver. –
Lucy miró hacia las puertas, viendo a Gildarts levantar a Cana como si no pesara nada y dar vueltas alrededor feliz, Cana protestó con poco entusiasmo con una sonrisa en su rostro. Lucy sintió la sonrisa en su propia cara, a punto de soltar un par de lágrimas ante la vista de un padre y una hija felices.
– ¿Estás bien, Lucy? – Erza le preguntó con preocupación.
– Estoy genial. – dijo levantando a Happy, corriendo la mano por su espalda.
Tomó unos diez minutos hasta que la emoción disminuyó lo suficiente como para que Gildarts pudiera conseguir algo de comer. Cana se deslizó en el asiento al otro lado de Lucy, tratando de ocultar una sonrisa. – Mi viejo puede ser tan embarazoso, – murmuró.
Lucy se rio, sin molestarse en burlarse de ella. Natsu volvió a su lugar, el rostro iluminado, y como de costumbre, pasó un brazo alrededor de su compañera mientras que, finalmente, comía algo del plato que Levy medio había hecho para él.
Cuando Gildarts se unió a su hija deslizándose en el banco junto a ella, Lucy pegó un gritito y casi saltó de su piel. El hombre parecía ser tan famoso entre el gremio; jamás imaginó sentarse justo enfrente de tal celebridad en Fairy Tail.
– Hola, Cannie, cielito… espera, ¿quién es esta Natsu? – Gildarts se detuvo, dándose cuenta de la presencia de Lucy y mirándola de arriba abajo. – ¿Es esta la novia de la que todo el mundo habla? ¿Cómo un idiota como tú pudo hacerse de tal belleza? –
Lucy escupió mientras que Natsu se congeló en su lugar y se volvió a mirarla. – ¿Tienes novio? ¿Por qué no me lo dijiste? ¡Necesito darle mi aprobación en primer lugar! –
Gildarts se echó a reír, una risa profunda y alegre, mientras que Lucy gimió y se golpeó la frente. – Algunas cosas nunca cambian, supongo – dijo Gildarts, secándose las lágrimas provocadas por la risa, junto a su hija que seguía riéndose.
– Él no es mi novio, – dijo Lucy con firmeza. – De hecho tengo estándares. Y, hola, soy Lucy. Soy nueva. –
El hombre pelirrojo comenzó a carcajearse de nuevo. – Oh, ella es genial. Es un placer conocerte, Lucy. ¿Qué haces juntándote con este cabeza hueca? – preguntó señalando a Natsu.
– Soy su compañera de trabajo, – suspiró ella, colocando a Happy en la cabeza de Natsu.
– ¡Oye! – dijo el aludido, mirando a su gato azul deslizarse por su rostro. – ¡No soy una cabeza hueca! –
– Ya veremos eso, teniendo en cuenta que vas a estar en mi clase este año Natsu, – dijo el hombre, divertido.
Cana sorbió el resto de la cerveza de la jarra. – Tan cabeza hueca no es, papá, si tiene está relación de "amigos con derechos" con Lucy, ya sabes la clase de beneficios que eso implica. –
Gildarts los miró fijamente.
Natsu se rascó la cabeza y se tragó un bocado de su sándwich. – Que Lucy sea mi amiga tiene una gran cantidad de beneficios. Por ejemplo, probablemente ella me ayude con la clase de Inglés y ella es buena con un látigo. –
– ¿Un látigo? – Gildarts casi se ahoga.
– ¡Natsu! – Lucy dijo, lista para meterse en un agujero. – ¿Recuerdas la pequeña voz? ¡Ahora es el tiempo para escucharla! – Ella señaló en Cana. – ¡Tú eres una mentirosa patológica! – Luego señaló a Gildarts. – ¡Y esas cosas no son ciertas en lo absoluto! Soy buena peleando en los trabajos con un látigo, ¡y el pelo rosa y los adictos al fuego no son mi tipo! –
Cana y Gildarts se echaron a reír con fuerza suficiente como para tener que agarrarse el estómago, mientras que Natsu sólo se veía confundido. – Pensé que te estaba haciendo un cumplido. –
– ¡No! –
– Y ¿qué quiere decir con "tipo"? Pensé que habías dicho que mi pelo era lindo. –
– ¡Cállate, Natsu! ¡No lo hice! – insistió, rogándole a Mavis por salvarla.
– Si lo hiciste. –
– No. Lo. Hice –
– Por supuesto que sí. Cuando estábamos regresando de ese trabajo del sur en el tren. Y estabas jugando con mi pelo. Caray, eres un mentirosa, Luce. – El muchacho siguió comiendo mientras ella miraba fijamente, lista para golpearle la cabeza y venderla en Amazon.
Cana levantó las cejas. – Así que se ponen cariñosos en los trenes, ¿eh? –
– Oh. Mavis, – susurró Lucy. – No puedo con esto. Somos amigos, ¿de acuerdo? Quien sea que diga cualquier cosa que implique algo diferente, de ahora en adelante, será atado a un poste y desollado vivo. –
– Kinky* – se burló Gildarts.
Lucy lo fulminó con la mirada. – Puedo ver de dónde su hija saco su encantadora personalidad. –
El hombre levantó las manos en señal de rendición. – Bien, bien, güera, he terminado. Estoy impresionado con cualquier chica que no sea enviada a un asilo después de pasar cinco minutos con el chico combustión aquí presente. –
– ¡Eso dolió, Viejo! – Natsu dijo, cruzando los brazos. – ¡Ahora suenas como Gray! –
– Sólo trato de formarte el carácter, chico. –
– ¿Cómo alguien maltratado y degradado? –
Cana sonrió por encima de su tarro. – Wow. ¿Puedes pronunciar "degradado" Natsu? Caray me impresionas. –
– ¡Cállate, borracha modelo de bikinis! –
– ¿La intención era insultarme? –
– ¡Gildarts! – el maestro dijo, acercándose a su mesa con jovialidad. Ambos adultos intercambiaron una pequeña charla durante unos minutos, pero luego Makarov se aclaró la garganta.
Lucy de repente se dio cuenta de que, aunque el almuerzo había sido retirado, todos los miembros permanentes del internado se habían unido a ellos en el Gran Salón. El Maestro reveló la razón de esto en cuestión de segundos. – Llegaste justo a tiempo, Gildarts. ¡Es el momento de entregarles sus horarios, chicos! reúnanse alrededor; voy a llamar los nombres en orden alfabético. –
– ¿Por qué no hemos recibido los horarios antes? – Lucy preguntó a Cana por la comisura de la boca.
– El Maestro escribe por sí mismo los de los miembros permanentes. – Cana se echó hacia atrás. – Dado que nos conoce mejor, lo hace para evitar tantos desastres como sea posible, como Gray y Natsu estando en una clase juntos. –
– Ah. Eso tiene sentido. –
Natsu consiguió el suyo antes que ella, pues su apellido iniciaba con una "D", por lo que Gray y ella venían poco después. Después de una rápida revisada, Lucy esperó a que Levy recibiera el suyo para compararlos.
– ¡Este es una MIERDA! – La voz de Natsu de repente gritó desde la izquierda de Lucy después de unos minutos, haciendo que todos saltaran en sus respectivos lugares. Estaba mirando a Lucy, a Gray y a sus horarios, con los ojos destilando ira.
El maestro suspiró, después de haber terminado de entregar el resto. – ¿Qué pasa, Natsu? –
Natsu sacudió su horario frente al anciano. – ¡Sólo tengo dos períodos de clase con Lucy, abuelo! ¡Y ella tiene cuatro con Gray! Y… – agarró a Levy que iba caminando cerca inocentemente, soltando un chillido cuando él robó el papel de su mano. – ¡Y tiene cinco con Levy! ¡Esto es tan injusto! –
– ¡No te pongas así conmigo, Natsu Dragneel! – el Maestro gruñó. – ¡Lo he diseñado especialmente para ti! ¡Tienes suerte de que te permita tener una sola clase con ella! ¿Crees que no sé qué tipo de maquinaciones hacen ustedes dos? ¿O cómo constantemente la metes en problemas? ¡¿Crees que no sé qué par estuvo detrás de esa bomba de lodo, o la broma que inundó el baño con Kool-Aid*?! –
Lucy y Natsu bajaron la cabeza. – Fue sólo una broma, abuelo... – Natsu trató débilmente. – Un día estábamos aburridos y… –
– Lo que es más, ella sería una estudiante modelo, pero la distraes constantemente. Y si estuvieran juntos en una clase de química... ¡oh no, mi preciosa escuela no duraría ni una hora! –
– ¡Pero somos compañeros, abuelo! – Natsu se quejó.
– ¡Compañeros para el crimen y la destrucción, sin duda, contigo involucrando a la pobre chica en tus travesuras! Con Gray y Levy, le va a ir bien en sus clases, pero los dos juntos… –
– ¡Urg, abuelo! – Fue Gray quien se quejó esta vez. – ¡¿Por qué me pusiste la hora de estudio libre y de historia universal con el fanático del fuego?! –
– Voy a confiar en que Gildarts, Lucy y Levy podrán mantener a los dos bajo control, si Lucy y Natsu no han volado ya la biblioteca o… ¡o iniciado la Tercera Guerra Mundial! – El abuelo dijo, perdiendo por completo la cabeza. – Fue bastante difícil tratar de conseguir que los dos no estuvieran en los mismos períodos de clase por el resto del día, especialmente cuando los dos decidieron tomar exactamente las mismas clases, excepto arte! –
– ¡¿Qué?! – Natsu y Gray corearon – ¡¿tomaste las mismas clases que yo?! ¡Copión! –
– Ustedes dos son peores que Natsu y Lucy juntos, ¡con Natsu prendiéndole fuego a la mitad de la escuela y Gray congelando la otra mitad! ¡Ahora siéntense y cállense! – Ambos se encogieron y al instante se sentaron de golpe en sus asientos.
– ¡¿Alguien más tiene un problema con sus horarios?! – gritó el Maestro, agarrándose la cabeza.
Los asustados miembros del gremio negaron con la cabeza muy rápidamente.
– ¡Bien! Ahora revísenlos y simplemente... no... Destruyan cosas, – el anciano finalmente suspiró, bajando fuera de la barra y pidiéndole a Mirajane un trago de vodka.
Lucy bajó la mirada para revisar el suyo un poco más, frotando distraídamente la mano de Natsu mientras seguía quejándose y apoyaba la cabeza en su hombro. Su primera clase era de funciones matemáticas, después psicología, química y cerámica. Había un descanso para el almuerzo y seguía con historia universal, una hora de estudio libre, literatura avanzada, mecánica básica y escritura creativa para finalizar.
– ¿Cuáles son las que tenemos juntas, Levy? – preguntó, empujando su horario hacia la chica a su izquierda dando saltitos de entusiasmo. Se olvidó que tenía la cabeza de Natsu en el hombro y el chico se quejó cuando se golpeó la clavícula. Lucy no le hizo caso.
Levy se ajustó las gafas y lo examinó. – ¡Impresionante! Tenemos funciones matemáticas, historia universal, estudio libre, literatura avanzada y mecánica básica juntas. Y, por supuesto, todo el mundo tiene el almuerzo durante el quinto período. – Sus ojos brillaban. – ¡Este año será genial! Podemos hacer un montón de tarea juntas. –
– ¡Sí! – Lucy rio, empujando la hoja hacia Gray por encima de la mesa. – ¿Qué hay de ti, Gray? –
El moreno desplazó sus oscuros ojos por su horario. – Parece que tengo cerámica, historia universal, estudio libre y escritura creativa contigo. –
Lucy levantó una ceja. – Pero eso significa... ¡Natsu ¿escogiste escritura creativa?! –
– Escuche que la clase era pan comido. – murmuró contra la blusa de Lucy. – Y nosotros sólo tenemos historia universal y la hora de estudio libre juntos. –
Ella sintió una oleada de lastima, y su tierno gesto de molestia estaba empezando a tener efecto sobre ella. – ¡Está bien, Natsu! Almorzamos juntos, entrenamos juntos y ¡podemos hacer nuestra tarea juntos! –
Él comenzó a animarse. – Sí, eso es verdad. –
– ¿Qué clase de arte tomaste tú? – Lucy intentó, sacándolo del tema que le causaba miseria. – el Maestro dijo que era diferente a la de Gray. –
Él se apoyó en su mano. – Dibujo y pintura. –
– Oh cielos, – Lucy suspiró, haciendo una mueca ante la idea de cómo se verías sus "obras maestras".
– Al menos él no eligió cocina o cuidado de niños, – Levy susurró, y Lucy asintió con la cabeza.
– ¡Fairy Tail! – el Maestro gritó desde la barra, haciendo que el gremio le prestara toda su atención. Él miraba su teléfono como si leyera un texto. – Sí... está bien, ¡necesito algunos voluntarios para salir y ayudar con algo de equipaje! Algunos estudiantes fueron incapaces de llegar al gremio hasta esta tarde. Necesito gente que les dé una cálida bienvenida... – el abuelo miró por encima de la multitud. – ¡Erza! Levy... Gray... um, sí, y ¡Lucy! Ellos están afuera. Muéstrenles sus habitaciones y luego llévenlos conmigo. –
– Por supuesto Maestro, – dijo Erza, de pie al instante y dispuesta a cumplir lo indicado.
Lucy se sintió halagada y sorprendida de que el maestro la haya elegido. – ¡Por supuesto, Maestro! –
Levy se levantó con ella, al igual que Gray… y Natsu. – ¡Estoy encendido! –
Gray rodó los ojos. – El abuelo no te pidió que fueras, cerebro de ceniza. Probablemente porque los espantarías fuera de aquí. –
Natsu entrecerró los ojos. – Como si un tipo medio desnudo no los fuera a asustar también –
– ¡Maldita sea! ¿Cuándo pasó esto? – Empezó a buscar alrededor de la habitación por su ropa.
Lucy suspiró. – Natsu, el maestro realmente no te pidió que vinieras. ¿No crees que deberíamos hacer lo que él dice después de tu pequeño berrinche de antes? –
– ¡Gray hizo uno también! –
– Natsu… –
– Iré. Voy a donde va mi compañera, Lucy. ¡Vamos! – Natsu se dirigió hacia las puertas.
Lucy se golpeó la frente mientras que Levy se reía. – Vaya que piensa mantenerte. Sólo déjalo ir. No puede hacer demasiado daño, ¿o sí? –
La rubia se golpeó contra la madera. – No eches la sal*. –
El grupo abrió las puertas y se detuvo en el escalón de la entrada, vislumbrando a tres adolescentes de pie con una sola pieza de equipaje cada uno.
Dos de ellos eran chicas; la más bajita, se veía alrededor de la misma edad que Lucy, tenía el pelo en una cola de caballo y era de un rosa más intenso que el de Natsu, además, llevaba auriculares alrededor de su cuello. Parecía bastante alegre, vestida con una sudadera con capucha de color amarillo y jeans ajustados y convers*.
La segunda chica parecía un poco más formal, con cabello largo y negro, usaba un vestido casual en blanco y negro y una gargantilla también negra que hacía juego con sus ojos oscuros.
El último era un chico alto, con el pelo de un sorprendente azul eléctrico, expresión sombría y una camiseta negra con jeans y botas de combate. Lo más extraño de su aspecto, sin embargo, era el intrincado tatuaje rojo sobre su ojo derecho.
Erza y Gray se congelaron al mismo tiempo, sus expresiones libres de cualquier otra emoción que no fuera el shock.
– Ultear, – murmuró Gray.
– ¿Jellal? – Erza susurró.
Lucy y Levy miraron de un lado a otro entre ellos, mientras que Natsu estaba demasiado ocupado con la mirada perdida en el espacio.
La chica en el centro levantó la mano. – Meredy, ya que nadie más parece estar diciendo mi nombre como si se tratara de algún dramático reality show de la televisión. –
Lucy se aclaró la garganta, abriendo un poco las manos a ellos. – Bueno... ¡Bienvenidos a Fairy Tail! –
Ella gritó y retrocedió cuando las manos de Natsu estallaron en llamas. – ¡Sí! Aquí es muy divertido. –
Sacando incluso a Erza y Gray de su estupor, los miembros de Fairy Tail gimieron al unísono, – Natsu, pedazo de idiota. –
Meredy se encogió de hombros. – No lo sé. ¡Parece muy divertido para mí! –
– ¡Gracias, compañera pelirrosada*! – Natsu vigas.
– Pelirrosada no es una palabra, Natsu, – dijo Lucy al instante.
– ¡Pruébalo! –
– ¡Cállate! –
– Cállame, Lucy… no, en serio, dice tu apellido. –
Dado que parecía ser el único con sentido común, Gray agarró a Natsu por la parte de atrás de la camisa y lo tiró hacia el interior, cerrando las puertas detrás de él. – Lo siento. Ejem, uh, pero sí, aquí es muy divertido. –
El trío los observó fijamente. Levy se inclinó hacia Lucy. – Tiré la sal, ¿verdad? –
– Sí. Sí que lo hiciste –
* CI: Coeficiente Intelectual
* Ya sé que en la era moderna uno puede casarse hasta consigo mismo, como hizo Sue Sylvester en Glee, pero recordemos que es Natsu de quien hablamos.
*Kinky es un término en inglés que hace referencia a gustos "extraños" o fuera de lo común, normalmente usado como parte de la jerga sexual, en particular para quienes tienen interés por hacer cosas que no son "tradicionales". No recuerdo o no encontré una palabra apropiada en español, pues de hecho es de uso común en el español, podría usarse pervertido/a pero realmente no es lo mismo, al menos no en este contexto.
*Kool-aid: Polvitos de colores para preparar aguas de sabores, son tan artificiales que comúnmente se utilizan como colorantes más que para preparar bebidas.
*Echar la sal: Significa dar mala suerte o atraer la mala suerte
*Converse: Un modelo clásico de tenis o zapatillas de deporte (aunque estos no son para deporte XD) como les quieran llamar.
*Hoy aprendí que pelirosa, ojiverde y todo eso están mal empleados, incluso Word me hace la corrección a peli rosa, que sigo sin saber si es o no correcto. Por ende pelirrosada está mal, en inglés es pinkette, que al parecer también es incorrecto. De ahora en adelante trataré de no usar "peli rosa", pero es difícil porque a veces es tedioso leer Natsu esto bla bla bla y luego Natsu dijo… Todo en una misma oración :S
Bueno ya aparecieron los misteriosos nuevos estudiantes de la trivia pasada, y la única que los mencionó fue kaddyheartneel, como no tengo a dónde responderte, por comentario hazme tu pregunta o petición, puede ser ahora o guárdala para el futuro =D
Les juro que me volví loca de escribir varias veces historia universal ¬¬
Amo traducir esta historia, de verdad. Me encanta y cada vez que la vuelvo a leer me rio muchísimo, así que espero ustedes también.
Decidí hoy agradecer a cada uno de los que a dejado comentario, o bueno mencionarlos para que sepan que sí leo cada uno de ellos:
- kaddyheartneel
- NuriNami
- Giuly DG
- Tobitaka97
- Shiro-rq
- Nowi
- Flor de cerezoNFTLC
- Alex19E
- Nina Tendo
- AnikaSukino 5d
- Lums
Y un par de Guest solamente.
Ya sea que dejen comentario cada capítulo o lo hayan hecho al principio, igual lo aprecio y les agradezco. Y no sólo a ellos, también a todos los que han agregado a favoritos y follows, no sólo la historia pero también a su servidora. Mil gracias.
Bueno hasta aquí, para quien sigue las otras historias mañana nos vemos con Issues y después con Another, y si sólo siguen esta, entonces nos vemos en 3 días.
Cuídense
