Creo que no me tardé mucho, solo quiero que disfruten de la lectura, así como yo la disfrute escribiendola.

Los derechos de los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.


La noticia corrió enseguida en todos los lugares del continente, desde las cálidas y sofocantes arenas del país del viento, hasta los relieves montañosos predominantes del país del rayo, y llegando a darse la noticia en las fuertes ventiscas invernales del país del hierro.

El héroe de la cuarta guerra ninja había despertado.

Volver a nacer, ahora sabía el significado de aquella experiencia y aquella vivencia era tan aterradora, la sensación de perderse para siempre y nunca más volver fue tan tétrica y trágica, pero instantes después respirar de nuevo era el alivio que nada se equiparaba aquella experiencia, pero el dolor despertó cuando Sakura sacrificó su vida por él, quiso hacer algo, entonces solo recordó el golpe inconsciente de Kakashi como última vivencia consciente.

Ahora despertándose en el hospital, ya era muy tarde, no había nada que hacer. No era justo.

Perder a sus amigos quienes a pesar de todo lo aceptaron era lo que más lo ponían entre la melancolía del dolor. Quería gritar, quería morirse para no sentir este dolor en el trasfondo de su pecho y pinchándole el corazón como miles de agujas.

Lo único que se sentía en esos momentos era el sabor de la derrota, tan insípida y amarga, primero la muerte de sus padres y lidiar una vida solo, luego la muerte de la persona que lo acogió como si fuese un familiar: Jiraiya. Ya no soportaba ese hecho, ya estaba sumamente cansado

El sonido de la puerta abrirse cambió la atención de su consciente, viéndola entrar a ella. La vida a veces te quita las cosas, pero también te otorga otras, Hinata era en esos momentos su salvavidas, y entrando vestida con estas ropas maternales, la veían distinta.

-Cómo te encuentras Naruto.

-Un poco mejor Hinata- argumentó el rubio, su sonrisa era muy distinta a lo que solía expresarse el rubio, y Hinata lo notó, pero entendió que se debía a algo. Era sinceridad e inseguridad lo que tenía aquel gesto.

La pelinegra solamente estudiaba al rubio, había escuchado a Tsunade que por la valuación psicológica Naruto se encontraba superando la fase de aceptación.

Sin lugar a dudas su empatía le indicaba que tan desolado se encontraba, y mientras tenía el rubio la mirada perdida, Hinata trataría de hacer brillar aquella mirada y devolverla a la vida.

La calidez en su mano fue el motivo que cambió de nuevo su mirada, y dirigirla a su mano, y entrelazada entre los menudos y blancos dedos de ella, subió su rostro y vio esa solemne sonrisa, era extraño, pero se sentía tan reconfortante, no se sentía solo.

Ahora la presencia de Hinata a su lado era lo que aliviaba ese dolor, y las ganas de perderse se estaban esfumando.

Todo eso sobre un gesto que no podía expresar, pero haciendo el esfuerzo de corresponder su gesto amable, Naruto surcó en sus labios su sonrisa.

Ahora la soledad de la habitación y ese vacío que lo cubría empezaba a disminuirse con la presencia de ella, no tenía otras palabras para describir todo aquello, solamente estar a su lado era lo que su vida necesitaba aferrarse. Y apenas había pasado una semana desde que se había despertado

Siempre había pensado durante su infancia que solamente era reconocido por el viejo tercer Hokage, Iruka y el viejo cocinero Teuchi junto con su hija, pero ahora se daba cuenta que también alguien más lo había reconocido quien lo admiró y aceptó por como es, solo que su simpleza y falta de atención no lo hicieron notar.

Cuantas veces la había ignorado, la tildaba de una niña insegura, torpe y oscura, pero a pesar de ello le agradaba, siempre encontraba distinto su comportamiento con él, esos sonrojos que ella hacía solamente cuando estaba presente, era extraño no haber recibido un trato hostil e indiferente comparado de las otras chicas durante su estancia en la academia, recibir palabras de apoyo, de reconocimiento y recibir tales gestos de caridad, pensando que era por su naturaleza amable, sin embargo la realidad era otra, ¿Y el cómo le respondía? Con un simple y llano gracias.

Y entonces desde siempre nunca había estado solo.

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Días incesantes transcurrían, y ya se hallaban en la época de marzo, las flores emergían hacía el llamado de la madre naturaleza, y la frescura de los días ofrecían la bienvenida a la primavera.

Poco a poco los momentos de pesadilla y dolor se empezaban a amainarse, sin lugar a dudas aquellas noches solo, empezaba a delirar con aquellas pesadillas turbantes, las visiones malditas, donde todos se hallaban muertos, fue lo más tétrico que pudo soportar.

Y los gritos ahogados en el hospital, acompañado del súbito movimiento de su pecho por el sofocante momento vivido lo regresaban a su realidad. Se incorporó de su cama aún conmocionado, y la respiración no paraba en regularse.

Pero a pesar de ello, el miedo que reflejaba en su mente lo provocaban vivir en una tormenta de sentimientos oscuros, y temblaba cuál niño pequeño sumido en la soledad, los gotas saladas se acumulaban en sus ojos, el sonido de la puerta de su habitación abrirse y ella se hallaba en la entrada, solo pudo aliviarse un poco del miedo, pero aun así no pudo en soltar un alarido de horror.

Escuchó el grito de terror que inundó el corredor, sin lugar a dudas su instinto la hizo levantarse, y cuando salió de la habitación improvisada al lado de la de Naruto, yendo al cuarto de este, para presenciar algo que antes nunca creía haber visto.

Verlo gritar de miedo y horror, mostrarse tan vulnerable era esa faceta que no conocía a ese muchacho que irradiaba luz y esperanza. Su instinto fue claro en ir a tranquilizar a Naruto.

-¡Todo era tan real!... Todo era tan oscuro Hinata- las palabras de Naruto vagaban mucho en la incomprensión, pero solamente Hinata hallaba ese significado. Y lo que fuese aquello que al rubio le carcomía, solo le dio más temple a Hinata para estar a su lado.

Se colocó junto al rubio, y acomodándose en la cama, le dio el cobijo entre sus brazos que en esos momentos requería, y Naruto con necesidad aceptó.

Ahora comprendía las palabras de Kakashi "Naruto necesita estar a tu lado", era obvio que lo más cercano era ella, y no porque hallan pasado una noche compartiendo su calor, sino porque sus sentimientos eran sinceros, y Naruto necesitaba amor, la única medicina que lo traería a la vida.

Los sollozos y las lágrimas de poco a poco lo cesaron, y Naruto fue perdiendo energía en su pesares, y cayendo rendido de nuevo en su sueño, pudo reencontrarse con la paz.

Hinata en cambio le otorgaba suaves caricias en su espalda, mientras el rubio encontró confort en los brazos de ella, lo que le brindaba ella lo calmaba, calidez, apoyo, y confianza que muchas veces así había hecho, cada cuando Naruto caía en la desesperación.

Cuando el sol se asomó en el horizonte, Naruto había encontrado el sueño mientras que Hinata se levantaba. Con sus manos recorrió suavemente sus cabellos, y separándose del rubio se incorporó de la cama, tenía muchas cosas que hacer.

-Gracias Hinata- fue la voz que escucho antes de colocar su mano en la perilla de la puerta, volteó a ver a Naruto que se hallaba somnoliento, con algunos tintes de tranquilidad en su rostro, solo Hinata asintió.

-No me dejes solo- insistió por primera vez Naruto, y a Hinata se quedó quieta ante la petición del rubio, y su corazón le obligó quedarse a su lado.

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Cada vez que los sentimientos de agonía y dolor se presentaban, Hinata estaba ahí, era un milagro ver como Naruto se recuperaba poco a poco, y Hinata se sentía extraña sentirse el alivio del rubio, reflejando su fortaleza y ayuda, Hinata ahora tenía que apoyar a un Naruto tan frágil y tan real en esos momentos

-Todas las aldeas propusieron hacer eso entonces.

Concluía Hinata, ponía al tanto de los acontecimientos que habían estado ocurriendo, acompañada de Kakashi, el detallaba los motivos y complicaciones.

-Ya veo- Fue la respuesta, analizando y digiriendo todo lo que escuchaba, sin lugar a dudas la decisión de sellar los cuerpos de todos los shinobis que han muerto a partir de ahora era una medida drástica que no solo el rubio lo dejó impresionado, pero era obvio luego de los resultados de usar la técnica de resurrección de los muertos –Edo Tensei- ocasionó en la guerra.

-¿Qué opinas?- esperaba Hinata la respuesta del rubio, solamente miraba el aludido a un punto sin especificar en la habitación, para luego tomar un suspiro y ver a Hinata.

-Es… conveniente que así sea… aunque no esté de acuerdo, pero es lo mejor- sus palabras contenían indignación, y continuó –No es justo que todos se hayan enfrentado a alguien cercano-

Hinata solo asintió –Shikamaru y su equipo se enfrentaron a Asuma, mi padre se enfrentó a mi tío Hizashi, cada quien tuvo que enfrentarse a alguien cercano a su pasado…. Yo tuve que enfrentar a mi madre.

Naruto hizo una mueca ante las palabras de Hinata.

-Es lo más duro que me ha tocado hacer, enfrentarme a muerte contra mi madre, verla me recordó los momentos que era feliz- sus lágrimas se predominaban en sus ojos –Todavía recuerdo y saber que ella estuvo a punto de matarme.

Naruto no pensó que aquello sucediera, pero sus sospechas durante la guerra eran ciertas, Hinata había corrido peligro.

-Llegué a pensar que iba a morir, cuando me atacó con su Juuken sobre mi corazón… pensé que iba a morir-

-Hinata, ¿entonces por qué estás… viva?- preguntó incrédulo el rubio ante la historia que le relataba, su mente poco a poco estaba abriéndose y su rumbo tomando camino.

-Fue el bebé Naruto, el me salvó.

Solo pudo pasar saliva Naruto ante el súbito cierre de su garganta – ¿Pero cómo es que… tú y el bebé pudieron?-

-Es una historia que debes de saber Naruto- dijo ella tranquilamente, para empezar con la historia de sus raíces.

El clan Uzumaki era algo que Naruto no había llegado a acordarse, pero sobre todo no tenía idea de la extensión de que tanto eran las habilidades que se cernían en el corazón del clan.

Asentía ante las palabras de ella, y colocando mucha atención y mirándola fijamente, solo pudo sonreír ante la timidez que le tomaba por decir lo último.

-Por eso…cu…cuando tú y-yo… nosotros.

El rubor de las mejillas de Hinata y sus cavilaciones todavía demostraban que su timidez la dominaba.

-Lo que pasó esa…. No-noche en la casa.

El rubio solo asintió

-Me transmitiste una parte de tu energía.

Hinata ruborizada evocaba su inocencia, era increíble que tanto tuviera que haber pasado con ella, y cuanto tiempo ella ha dedicado a su cuidado, sin lugar a dudas cada día que la conocía, cada vez más le iba tomando el cariño y afecto.

-Sabes, cuando tuve que tratar que controlar al zorro, estuve a punto de perder la batalla contra el

De la nada empezó Naruto a hablar por primera vez de lo que ocurrió, estaba empezando a sincerarse, y ella puso atención a las palabras del rubio.

-en un momento la oscuridad del Kyuubi fue tan inmensa, pensaba que ya había sucumbido… Pero entonces ella apareció Hinata, mi madre me ayudó a salir de mi oscuridad, por ella pude derrotar al kyuubi.

Hinata solo asentía ante las palabras, estaba emocionada al ver como Naruto ponía tanto sentimiento en su conversación.

-Me habló muchas cosas, sobre cómo conoció a mi padre, que iba a ser amado por ellos, y como sacrificaron su vida por mí Hinata.

Nunca se había esperado eso, solo absorta a las palabras y los movimientos de los labios de Naruto, observó ahora como sus lágrimas empezaban a fluir y recorrían sus mejillas.

-Yo antes anhelaba y creía firmemente que mis padres me amaron, cuando ella me pidió perdón por todo el camino que tuve que pasar- volteó a ver a Hinata -¿Sabes que le dije?-

Hinata solo negó con la cabeza, Naruto solo sonrió.

-Que estaba tan feliz de haber sido su hijo, estaba tan feliz de haber sido querido por ella, y por mi padre-

Solo sonrió Hinata y emocionado el rubio le tomo las manos a ella.

-No comprendía porque tan acogedor me sentí Hinata, era algo indescriptible, y me di cuenta que había sido amado Hinata.

-Todos hemos sido amado por nuestros padres Naruto-La pelinegra apoyó las palabras del rubio, el recuerdo de su madre era él ejemplo para apoyarlo.

Naruto la miró entonces, y ella le ofrecía una sonrisa comprensible.

Naruto entonces comprendió que esos sentimientos recibidos por sus padres le daban alegría y felicidad y ese sentimiento fraternal solamente lo añoraba, y a su vez quería haberlo sentido un poco más.

En cambio al ver a Hinata y rememorar sus expresas maneras de amor, se sintió más intenso que recibirlo de sus padres, era distinto, y se había asustado de aquello, sin lugar a dudas quería saber más.

-Oye Hinata.

-Dime.

-Gracias por estar a mi lado.

Hinata solo vio como Naruto agradecía sinceramente, y esa sonrisa que distaba mucho de las exageradas que hacía, solo le permitieron ver por primera vez sus verdadero ser. Y eso le flechó el corazón.

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Observaba el paisaje que le podía ofrecerle aquella ventana, daba gracias al menos que las cortinas estaban recogidas, en esta época de abril, el calor superaba del promedio común, pudiendo distinguir los alrededores de la aldea renovada, todo estaba en su sitio, la torre Hokage, la academia y los hogares, sin lugar a dudas esto era el significado de la paz. Todo eso era gracias a él y apenas se daba cuenta de los cambios que hizo, y cuando al fin recibía las visitas con sus fuerzas renovadas.

Cuantas visitas había recibido ese día era contrastante si lo comparaba respecto a su infancia cuando se hallaba hospitalizado y solamente considerado un simple paría, solo recibía la atención a duras penas del tercer Hokage y de Iruka, aunque luego le siguieron Sakura, Sasuke y Kakashi, pero ahora todos y cada uno de sus amigos no solo fueron a verlo y como estaba de salud, los agradecimientos recibirlos era mucho de lo que podía esperar, Neji, Shikamaru, Ino, Tenten, Kiba, Shino, todos los shinobis de la aldea fueron a ofrecerle sus respetos por lo la hazaña que hizo en la guerra.

Naruto solo se sentía raro, y más que nada no sabía que responderle, únicamente se rascaba la cabeza con una mano y bajaba su mirada un poco avergonzado, sin lugar a dudas sus sacrificios y su perseverancia le entregaban lo que más había anhelado: el reconocimiento.

El sonido de la puerta abrirse, volteo a ver quién era , precisamente ella, entraba con una charola, con los alimentos que le había preparado, el humeante olor a comida recién hecha había ocasionado un fuerte gruñido en sus tripas, esa reacción solo lo enrojeció de vergüenza, mientras que ella hacía un gesto risueño.

-Gracias Hinata- el recibimiento alegre del rubio y su estado de salud que evolucionaba era lo que más satisfacía a la chica.

Adentrándose a la habitación, Hinata colocó la charola a un lado de la cama del rubio, para después acomodarse y colocarla encima del rubio con mucho cuidado, preparándole los palillos chinos, demostró que era.

De platillo principal eran verduras al vapor con arroz blanco y pescado acompañado con una salsa agridulce, en cuanto de entrada un plato de sopa, y de postre frutas suaves en almíbar. Sí que Hinata demostraba esmero y dedicación, nunca en su vida se había sentido así.

Y cada día que era atendido así con ella, su hueco en el corazón empezaba a llenarse.

Se dispuso a comer entonces, sin lugar a dudas ahora estaba tomando al pie de la letra las palabras de su madre "come frutas y verduras", antes era especial y remilgoso con esos alimentos, pero con el sazón especial de Hinata, las verduras las hacía saber a manjar.

Hinata por lo tanto observaba gustosa como Naruto la recibía siempre con una sonrisa, para luego alimentarlo durante las mañanas, las tardes y las noches. Las estancias dentro del hospital eran cotidianas, cada vez que veía como Naruto comía con algo de rapidez sus platillos para terminar más que satisfecho pidiendo otro plato la emocionaba, se sentía en lo mejor de su vida.

Cordura, compañía, ayuda y unas alas era lo que ella le había ofrecido, el necesitaba todo eso, y ahora Naruto estaba evolucionando de manera favorable.

Antes se le destrozaba el alma verlo tan derrotado, tan culpable por las muertes que había dado, y con las que no había podido salvar.

-Hinata- llamó la atención el rubio a Hinata.

-¿Qué sucede Naruto-kun?- dijo ella un poco nerviosa, el solo decirle su nombre de manera seca indicaba que aún seguía tan vulnerable.

-¿Crees que si no he salvado a nadie, no merezco ser Hokage?-

El sentimiento del remordimiento y de las preguntas "hubiera" era lo que expresaba el rubio.

-Naruto –kun… yo.

Si n he salvado a mis amigos, como voy a ser capaz de salvar a toda la gente… creo que nunca seré Hoka…

La suave palmada que Hinata le dio a Naruto lo callaron, Hinata ahora estaba frente a su cara, ambas miradas centrándose del uno al otro, y ella en un gesto serio –Naruto, ser Hokage es dar su vida por la aldea, es arriesgar todo y entregarse a la voluntad del fuego, y heredarla a los demás.

Dijo ella, sus palabras firmes cayeron en la mente que se perdía en Naruto

-Tú ya has hecho todo eso Naruto, no sabes cuánto agradezco que todos estén a salvo, tú me has salvado muchas veces.

Hinata lo abrazó –Has cumplido con todas tus promesas Naruto, has dado un paso muy lejos y en estos momentos tus objetivos ya los vas divisando –

La verdad en sus palabras lo tenía atento, nunca en su vida la había visto hablar con mucha seguridad, no desde la vez que arriesgó su vida por él.

-Ahora solo queda afrontar las muertes Naruto, y volverse más fuerte para no perder a tus personas más importantes Naruto, Sakura dio su vida para que seas feliz, tuviste que derrotar a tu mejor a migo para liberar su alma, Naruto has dado tu vida por todos como no tienes idea.

Los sentimientos estaban desbordando entre ambos, Hinata lo observaba –Tu camino ninja es nunca retroceder, seguir adelante, yo seguí tu nindo, para hacerme fuerte, y no retrocederé hasta llegar a mis objetivos, ¿A caso lo olvidaste tu camino?-

-Yo Hinata… es que tengo miedo

-Todos tenemos miedo, pero ese miedo es necesario para hacernos fuertes, los héroes viven con miedo, para poder tener la iniciativa de luchar.

-El mundo ninja está empezando una nueva etapa Naruto, hay que seguir adelante, hay muchos que te necesitan, yo te necesito, y – le agarró una de sus manos, y sin esperarlo, se la colocó en el vientre abultado –él te necesita.

Ese detalle, se había olvidado, sus padres sacrificaron sus vidas para salvaguardar la suya, y ahora una vida inocente que venía en camino, dependía de él, y ya se estaba derrotando.

Ahora cuando ella estaba a su lado, daba gracias al cielo y a ella que estuviese ahí, con su presencia lo devolvía a la vida y la razón, hacía su corazón latir.

Cada día era una nueva faceta que conocía de ella, siempre presente en cada momento, cuando estaba bajo revisión, en todo el tiempo de visita, y aun cuando estas acabaran, ella sequía ahí, hasta que el día terminase.

Un sentimiento ajeno se estaba instalándose en su estómago y su corazón, emergían sensaciones que ni siquiera con Sakura se equiparaban, tal vez era por la sinceridad de los sentires de aquella chica que estaba a su lado, o por cuanto tiempo ha estado bajo su compañía durante esos meses que se encontraba en coma.

Aunque aún no tenía todo muy claro, poco a poco se estaba volviendo dependiente a esos tratos, y quería descubrir más.

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Esa mañana había despertado con un poco de sueño, y eso que se había dormido desde temprano, pero entonces comprendía que por su estado esto era común.

Incorporándose de la cama, se estiró sintiéndose como un felino, se sentó a la orilla de la cama y cuando sus pies tocaron el piso de madera de su cuarto tuvo una necesidad urgente de comer un tazón de humeante y exquisito de ramen de cerdo con ternera y ¡Pescado!

No era la primera vez de ansiar tan excéntricos antojos culinarios, pero ahora sentía en carne propia los sufrimientos del embarazo. Su vientre abultado empezaba a notarse más. Muchos decían lo radiante y bella que se veía, ese desaire combinado con su seguridad y gentileza aportaban más aquellas palabras.

Hoy de nueva cuenta tenía chequeo médico, solo recordar cuando le comentó eso a Naruto, él quería estar presente para poder al menos saber que ocurría con su hijo, cosa que ella también quería que estuviese presente, así que un poco de persuasión no iba a ser complicado.

-Está bien, puedes ir, pero en silla de ruedas, mientras que te acompañe Kakashi, Shino y Kiba- Estaba irritada Tsunade quien se mantenía en pie por ayuda del andador.

-¿Porque nosotros?- fue la réplica de Kiba.

-Porque no hay nadie más en estos momentos- fue la tajante respuesta de Tsunade –Además que ustedes son los camaradas de Hinata y quieren al menos ayudarle en ¿algo no?, pues ahí tienen la ayuda-

Sentenció finalmente Tsunade, y luego de terminar de revisar a Naruto se pasó a retirar con paso lento, a pesar de hallarse en recuperación, progresaba rápidamente aquella mujer que fue partida de la cintura para abajo.

-Lo siento- se disculpó Hinata con todos los presentes cuando Tsunade se había retirado, Kakashi cuando puso atención, ya que estaba enfocado en la parte más erótica del "Icha-Icha Paradise", solo dio un gesto de restándole importancia, mientras que Shino tranquilizaba a un Kiba indignado

Naruto en cambio observaba a todos, era un hecho de que su maestro estaba presente en todos los días, ni que decir de todos sus amigos y conocidos que hacían cita en su cuarto, estaba agradecido con ellos, se sentía menos solo, pero aun así prevalecía el vacío de su corazón.

-Entonces mañana a las 12 estamos aquí- dijo Shino, ya era tiempo para retirarse, así que sacando a un enfurruñado Kiba.

-Creo que es momento que me pierda en el camino de la vida muchachos- dijo también Kakashi, estaba más urgido a tener privacidad para gozar de su lectura –Los veo mañana- saliéndose en dos movimientos por la ventana del cuarto. Naruto notó la cantidad de prisa que llevaba su maestro -Ese Kakashi nunca cambiará.

Hinata solo pudo sonreír ante la queja de Naruto. Sentada su lado, poco a poco se empezaba a dormitar, y odiaba que no controlar eso.

-Oye, si quieres, puedes también irte, tienes que descansar, y esta rutina no debe de ir contigo, no en este estado.

Ella negó rápidamente con la cabeza –No quiero que te quedes solo Naruto-kun, eso no es ninguna molestia- ella tan tranquila y dulce, no tenía el rubio corazón para replicar las palabras de ella, pero entonces se le ocurrió una idea.

-Hinata, si quieres, puedes… Recostarte aquí a mi lado- con un gesto tranquilo, y nervioso a la vez, pero al ver el gesto de sorpresa de Hinata, creyó que había ofendido a la chica o algo peor, pero entonces cuando se levantó, Naruto supo que si estaba en lo cierto -¡Lo siento, yo solo quería que tu…!-

-Está bien- respondió ella automáticamente, sinceramente ya estaba cansada, y quería dormitar un poco, tal vez por las hormonas inhibían su lado tímido y reservado, y sentándose en la orilla de la cama, el rubio se replegó más a un lado para darle espacio, ella se quitó las sandalias con algo de premura y recostándose en la cama, recargó su espalda en el respaldo, se acomodó mejor y miró el techo, empezando a notar calor que emanaba el rubio.

En cuanto Naruto solo sentía como el cuerpo de Hinata empezaba a soltar una calidez, y sobre todo respiraba esa fragancia que ella tenía en esencia de su cuerpo, se sintió un poco nervioso y luego raro, el tenerla así a su lado.

Entonces los recuerdos vagos de la noche antes de que el partiera vinieron en un súbito de imágenes y sensaciones halladas, su piel tersa y suave rozando la suya, sus gestos, sus gemidos, viéndola nuevamente esclarecía todos esos recuerdos y los hacía ver más nítidos, y más cuando conservaba esa fragancia propia de ella que emanaba de su cuerpo, lo puso todo rojo.

Pero cuando Hinata solo cerró unos segundos sus ojos cayó dormida.

Naruto solo pudo tuvo que controlarse, y al recargarse un poco, sintió unos leves movimientos en el vientre de Hinata, un golpe suave en el vientre ese hizo notar, por un momento se alarmó el rubio, pero cuando recordó sobre esos movimientos del pequeño se empezó a emocionar.

Hinata abrió los ojos, más que nada al sentir esas caricias, no eran las patadas que hacía el pequeño, curiosamente nunca las había hecho cuando se encontraba con Naruto, pero ahora, era la primera vez en presencia del rubio

Vio como la cara de Naruto resplandecía por su sonrisa, Naruto había descubierto el vientre abultado de la chica, y colocando su mano esperaba pacientemente, y emocionado empezando a palpar a su alrededor, entonces un par de movimientos los pudo sentir en la palma del rubio.

Era la primera vez en meses que Naruto se expresaba con esas emociones, la mirada emocionada que orquestaba el rubio tan similar como cuando presumía haberse graduado en Genin, o cuando ella le confesó sus sentimientos.

-Otra vez está pateando- era increíble que ocurriese eso a él, y solo se removió con cuidado, para colocar su oído sobre el vientre de Hinata, dicha acción la hicieron sentirse un poco avergonzada, pero de nueva cuenta otra patadita del bebé cambió el sentido de sus emociones.

-Pequeño, sí que eres muy enérgico- dijo el rubio emocionado –Creo que esta es muestra de que eres mi hijo-

Esas palabras de reconocimiento hicieron que el corazón de Hinata se flechara más por Naruto al igual que sus sentimientos y encontraba lo que significaba todo esto: Naruto había reconocido al bebé que emergía en su vientre.

-Naruto-kun- dijo Hinata, interrumpiendo la plática entre el padre y la criatura

-Dime Hinata- dijo Naruto aún emocionado, pero cuando dirigió atención al rostro de ella, notó como esas lágrimas emergían de sus ojos, seguido de un expresivo agradecimiento de Hinata

-Gracias- Y tocando su mano en su mejilla, le veía a los ojos azules, así como Naruto miraba esas perlas blancas que simulaban sus ojos, ambos ahí los dos, frente a frente, Naruto sentía ese cálido contacto, así como esa cálida mirada que hicieron temblar al rubio, cayendo en el hechizo de sus ojos, y Naruto fue ofreciéndole un gesto a Hinata.

Fue la primera vez que Naruto se sentía apreciado por alguien.

Tuvieron que haber pasado cerca de dos meses para que Naruto se pudiera recomponer por fin, y en ese tiempo supo de un sinfín de cosas del rubio, y a su vez que se abría más con todos, ya no estaban esas divagaciones y sus temores se habían desaparecido casi por completo, aun esas pesadillas lo atormentaban, eso era lo que el rubio le decía cada vez que ella hacía sus visitas.

Ya desde que Naruto le dijo que podía valerse por su propio pie, y encima que no debe de malpasarse y cuidar su salud, ella decidió de nuevo regresarse a residir a la mansión Hyuuga, padre se veía más tranquilo, con ese aire serio y normal.

Y también el cambio en Naruto se veía por cómo se comportaba con ella, y más cuando ese recuerdo sucedió y junto con esas muestras de agarre de mano, nunca la cálida mano de Naruto le transmitía seguridad.

Y con aquellas vivencias, se dirigió al hospital, para ver como seguía el rubio y luego juntos hacer su revisión.

Llegó a la entrada con Kiba y Shino esperándola, ambos asintieron y saludándola, se dirigieron a la recepción, para pasar de ahí a la habitación de Naruto, era extraño recibir esa mirada de parte de la recepcionista, pero sus s sospechas se hicieron realidad al entras y ver a Naruto amarrado a la cama.

-¿Qué ocurre?

Al lado de Naruto estaba Kakashi que terminó su lectura

-Mi querido alumno intentó hacer el esfuerzo de levantarse y caminar, pero aún no está en condiciones para hacerlo

-Te digo que sí puedo hacerlo, como no podré caminar si no hago el intento- refunfuñó el rubio.

-Tsunade viendo la urgencia mandó a amarrarlo y necesitaba tu presencia para algo importante

Hinata solo asintió, estaba en un extraño panorama, pero solo atinó en preguntarle los motivos a Naruto

-¿Por qué lo hiciste Naruto?

El rubio volteó la mirada a otro lado, pero no contesto Nada

-¿Naruto?- Al sentir la cálida mano de Hinata preocupada, solo volteó su mirada para ella, y esa mirada suplicante hizo que hablara.

-Lo hice por ti y el bebé- dijo el con un tono resignado.

Hinata se sorprendió ante esa respuesta.

-Había visto antes que un bebe es una responsabilidad, hay que cuidarlo, alimentarlo, bañarlo, vestirlo, comprarle muchas cosas, pero sobre todo darle amor y compañía, y dedicarle mucho tiempo Hinata, no quiero que él esté solo, me recuperaré, para poder hacer misiones y darle todo lo que necesite, eres su madre, pero no quiero que lo hagas sola, no estás sola Hinata-

El sentido de la responsabilidad era lo que predominaban en sus palabras a dejaron impresionada, Hinata y a su vez emocionada, todas esas palabras y esas acciones imprudentes que hacía el rubio la sentían avergonzada y culpable.

-Naruto, no es necesario que lo hagas, yo… yo no estoy sola.

-Así es Naruto, su clan la apoya, además nos tiene a nosotros, a su primo, Kurenai, y Kakashi- fue el apoyo de Kiba.

-Pero es que lo hago para mantener a mi familia unida- dijo entre murmuras Naruto.

Hinata creyó escuchar esos murmuras, pero la entrada de Tsunade dio paso para lo que iba a decir.

-Nada de tus precipitaciones Naruto, ya vas recuperándote por unos meses y estás empezando a hacer tus locuras, ¡No se cómo Hinata le hace para soportarte, debe quererte tanto que no le importan tus defectos!

Esas palabras enrojecieron a los dos muchachos, Kiba carraspeó, Shino estaba quieto, y Kakashi pareció emitir el sonido de una quinceañera riéndose.

-¡BA-CHAN!

Naruto en cambió no contuvo su incomodidad, pero cuando Tsunade se puso a un lado con papeles en la mano, tenía algo que anunciar, mientras Shizune le ayudaba.

-No será necesario que trabajes Naruto, solo preocúpate en recupérate.

-Pero Ba-chan.

-Nada de peros, sé que tú como responsable por tus actos quieres aceptar las consecuencias, lo creería si estuvieras solo.

-¿Por qué dices eso?, ¿Y que son esos papeles?

Naruto tenía razón con respecto a esos papeles, en esas carpetas tenían bastante volumen en hojas, sin lugar a dudas descartaba que eran para un chequeo médico.

-Son tus herencias.

Naruto abrió los ojos de sorpresa, y Hinata volteó a ver a Tsunade.

-¿Creíste que tus padres te dejarían a tu suerte?

El rubio solo negó a la pregunta de Tsunade.

-El trato era que cuando reunieras la edad mayoritaria, o te puedas defenderte sin ningún problema, te iba a corresponder tu herencia, se te iba a revelarte quienes fueron tus padres, además…

Dio un suspiro cansado la líder de la aldea –Jiraiya también te heredó su fortuna -

Solo Naruto estaba observando a Tsunade, estaba entre consternado y a su vez emocionado.

-Cuando me notificó Shizune tus ganas de tratar levantarte, supe que era momento de hacer algo y detenerte.

-Yo solo quiero que Hinata y el bebé no malpasen.

-Y estás en tu derecho Naruto, pero en tus condiciones, primero tiene que rehabilitarte, bueno me retiro, hay mucho papeleo que hacer con tus ideas y alianzas con las demás aldeas.

Tsunade pasó a retirarse, mientras maldecía por Naruto, sin lugar a dudas las visitas que anteriormente se habían dado, llegaron a acuerdos muy prometedores.

Pero pasando eso de un lado, la sala estaba en silencio, solamente Naruto se dirigió a Hinata.

-Ehm… yo lo siento, o quise alarmarte- su tono era de pena.

-No hay ningún problema, solo agradezco tus intenciones de cuidarme a mí y al pequeño- Se acarició su vientre abultado mientras se sentía tranquila.

-¡Pero juro que cuando pueda ponerme mejor, haré mi esfuerzo y no te dejaré sola!

Hinata solo se sonrojó ante aquellas palabras –Naruto-kun- .

-Oigan, ¿no se supone que tú ibas a hacer tu chequeó?- indagó Kiba, interrumpiendo el momento, ante todo el ajetreo, se les olvidó el punto del por qué la visita, y la presencia de todos en la habitación.

-Es cierto, pero primero tengo que soltarme de las correas y me muevan en la silla de ruedas-

-No creo que sea necesario- La voz de Shizune interrumpió la lluvia de ideas de Naruto –Pueden Traer una camilla aquí y haga la revisión-

Si bien era cierto, mover a Naruto era complicado, pero trasladar una cama de hospital, era más complicado, y para quejas de Kiba quien solamente él y Shino eran los que transportaban la cama, mientras que Kakashi solo se hacía el santo en el altar.

Colocada por fin la cama luego de extenuantes minutos que fue acomodada al lado de la de Naruto, Shizune procedió a hacer la revisión, y para el sonrojo de Hinata ya que estaban presentes sus compañeros de equipo, Kakashi, y Naruto.

Se recostó en la cama y descubriendo su vientre, en seguida que Shizune aplicó chakra, el bebé empezó a responder con unas leves pataditas

-¡Increíble, parece muy efusivo cuando hago contacto!- era la voz emocionada de Shizune, solo Hinata estaba sumergida en esa dicha.

-Hum… parece que es tu hijo Naruto- atacó Kiba, quien veía como Naruto solo sonreía de oreja a oreja.

-Y lo admito, este pequeño será un auténtico Uzumaki.

Por la cercanía de ambas camas, y el zafarse uno de sus brazos que estaba atado y cerca donde estaba Hinata, colocó su mano en el vientre de la chica, para sentir el bebé, y como las veces anteriores dio unas pataditas.

Hinata sintió la cálida mano del rubio, sin lugar a dudas esas sensaciones cercanas con el rubio la sonrojaban, y sin poder evitarlo colocó su mano encima de la del rubio, encontrando la manera de entrelazar sus manos, Naruto volteó a verla ante tal gesto de ella.

Sus miradas se encontraron y una sonrisa sincera entre ambos compartieron, Kiba y Shino no notaron ese detalle, solo ponían atención a las palabras de Shizune y que proseguía con su trabajo, solamente el ojo observador de Kakashi atestiguó el momento y sonriendo tranquilamente prosiguió a su lectura.

Solo ambos chicos se miraban así, ella de felicidad, el de emoción, distintos sentimientos, pero el mismo causante de su enfoque, sin lugar a dudas, poco a poco Naruto estaba abriendo su corazón.

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Cuando habían hecho sus exámenes médicos para ver la respuesta de sus extremidades, el alivio ver que no había quedado parapléjico o algo peor, y más por la gravedad de sus heridas, pero aun así ahora estaban aplicando un masaje que estimulara sus atrofiados músculos.

Doloroso y molesto, son las palabras indicadas cuando pasaba por esas rehabilitaciones, pero las manos profesionales de la enfermera quien hacía su labor para que empezara a movilizar sus extremidades trataban de reducir su dolorosa recuperación.

Hinata veía como el rubio se aquejaba de su dolor, pero hallando una manera más rápida para que el rubio comenzara a movilizar sus piernas, tenía que probarlo en Naruto, el objetivo era abrir los puntos tenketsu de sus piernas, y que una enfermera inyectara y estimulara con chakra curativo sobre estás para hacerlas reaccionar.

Y es que dos semanas llevando ese procedimiento estaban haciendo efecto. Naruto podía mover ya sus pies y también flexionar las rodillas y mover sus tobillos.

-Ahora solo trata de mover las pernas Naruto- fue la indicación de la enfermera, Hinata solo observaba, aunque en los ojos de la enfermera y sus actitudes mostraban seriedad y trato respetuoso en el paciente, tenía un poco de celos, porque ella tenía que tocar las piernas de Naruto.

Pero haciendo un ligero esfuerzo y camuflando toda frustración en un suspiro, Hinata prosiguió observando y clavando unas agujas senbon sobre los nervios de las piernas del rubio, haciendo soltar a Naruto un quejido silencioso, y ese fue el detonante para que moviera con más firmeza las piernas, y el procedimiento siguió.

Terminado el asunto, Naruto recostado sobre esas colchonetas agradecía que le dieran un descanso antes de que regresara a la habitación.

Hinata recomponiendo su postura, se dio cuenta de las sutiles frustraciones que había descargado sobre el rubio, viéndolo recostado boca arriba, recuperándose de la sesión de hoy. ¿Es que acaso era obra de las hormonas?

-¡Duele!- Con agonizante voz Naruto demostraba lo que sentía, y Hinata hizo tenía que controlar ese temperamento tan espontaneo. –Pero con este método…. Muy pronto podré caminar-

Ese cumplido le mortificó a Hinata, quien no soportó más – ¡Disculpa!-

-¿Hinata?-

-Yo… yo creo que me sobrepasé contigo.

-Pero si hiciste lo necesario, no me hiciste daño, no mucho.

Arrepentida Hinata aclaró mejor el asunto

-Pero lo hice con intención de hacerte deño… Naruto-kun, no sé qué es lo que me pasó.

Ahora si fue muy directo, pero ella quería liberarse de su culpa,

-Perdóname, pero no me pude controlar, ver como la enfermera te aplicaba el masaje.

-¡OH!- fue la exclamación que él pudo hacer, viéndola arrodillada enfrente de él, solo pudo sentirse un poco mal por Hinata, pero también era extraño verla comportarse de esa forma, que increíble es saber que Hinata se puso celosa, se incorporó y quedando en una posición de loto frente a ella, colocó su mano en su cabeza.

-Hinata- dijo el rubio al momento que ella subió su mirada, se encontraba arrodillada con el vientre de ocho meses –Tranquilízate, no ha pasado nada, si te sentiste así es común que suceda- formulaba las siguientes palabras sin siquiera pensar lo siguiente –Yo también me hubiera puesto celoso-

Y cuando Hinata se sonrojó al escuchar aquellas palabras, Naruto se dio cuenta de lo dicho y un rubor en sus pómulos hicieron presencia –Bueno, no es que me pusiera celoso, pero es que eres bonita, comprensible, amable, cuidadosa, atenta- describía todos los detalles que en estos meses habían pasado juntos.

-Pero es que quien no se pondría celoso por una chica como tú…. Ya entiendo por qué Kiba está resentido conmigo… y-

Quería decir algo, pero retomando el motivo de los celos, solo Naruto se le pudo ocurrir –Es mejor que tú me hagas los masajes.

La culpa que sentía se disipó enseguida por la marea de palabras del rubio, era sin lugar a dudas una felicidad escuchar todas esa palabras dirigidas hacia su persona.

El rubio quitó la mano de su cabeza y temblaba un poco nervioso. Solo Hinata colocó su mano en la mejilla del rubio –Gracias Naruto.

Y ambos mirándose, otra vez sus sentimientos fueron despertando, por primera vez en su vida Naruto la veía más allá de una amiga, y es que el tiempo juntos solo desenmascaraba todos los secretos de ella, y quería desenmascarar más, Hinata estaba segura que Naruto empezaba a ser más abierto con sus sentimientos, estas leves muestras de sinceridad lo confirmaban, y ella quería arriesgarse.

Y ahora era el momento, algo inexplicable había emergido, y más cuando sus rostros cerca que de tal modo podían sentir sus respiraciones, pero una imprevista patada del bebé aquejó a Hinata, y distrayendo del momento romántico entre ambos chicos, dirigieron atención en las travesuras del bebé.

Cuando ambos chicos se despidieron en aquella tarde, el recuerdo vino a su mente de lo que estaban a punto de hacer, Hinata estaba sonrojada, y más la alegría le embargaba que Naruto le estaba correspondiendo sus sentimientos.

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Finales de mayo, era una época que a ambos chicos les traían recuerdos, por un lado era en esas fechas donde e cielo nublado, seguido de una lluvia que asemejaba los sentimientos que siendo una niña de siete años perdió a su madre.

Ver como la lluvia amainaba durante el momento de su funeral, fue lo más pesado, y viendo como en esa caja donde yacía el cuerpo de su progenitora era sepultada.

Naruto en cambio solo recordaba en aquellos momentos cuando se hallaba solo en su departamento pequeño y sucio, la época de vacaciones ocurría en estas fechas, solo ver la lluvia caer en el marco de la ventana, y no hacer nada, todo aquello por el rechazo y odio que era objeto en aquellos tiempos.

La caída de un trueno los trajo a la realidad, y haciendo a Hinata saltar del susto, Naruto solo retomó el paso, apoyado en la andadera para caminar poco a poco, le causó gracia al verla siendo tomada por sorpresa.

El sonrojo de vergüenza de Hinata fue evidente a los ojos del rubio, quien paró tranquilamente sus risas –Lo siento, fue sin querer-

Pero en cambio se sentía un poco complacida y feliz que el rubio soltara esas risas, era un alivio ante la aflicción que se sentía, sin lugar a dudas agradecía mucho al rubio por hacerla seguir adelante.

-Ya no me vuelvo a reír- tranquilizó un poco de risas el rubio y prosiguió a su andar.

Que en unas tres semanas estipuladas él bebe nacería, su desarrollado vientre abultado era la muestra de ello.

Naruto dirigió su mirada a Hinata, y viéndola más detenidamente, se le hacía la mujer ideal para pasar su vida junto a ella, amabilidad, atención y sacrificio era lo que veía, pero también sus expresiones y afectos dirigidos hacía su hijo que cargaba en el vientre le despertaban nuevas sensaciones, tan agradables, y se repetían una y otra vez, esas sensaciones las iba a descubrir y que perduren para siempre.

-Hinata.

-Dime Naruto- volteó la peli-azul hacia Naruto.

Tenía que decirlo, tan fácil era, pero no es lo mismo proponerlo, que hacerlo, pero era hora de mostrar quien es Naruto Uzumaki.

-Quiero que- tomó aire –no te dejaré sola Hinata, quiero estar junto…. A ti.

Dejó caer sus brazos sus lados, el corazón sentía que iba a salirse de su cuerpo, el aire sentía que se le desvanecía, y el sonrojo en sus pómulos fue de súbito, sus manos temblaba, y enseguida todo su cuerpo le siguió.

Sus oídos no le habían fallado, no cuando vio en sus labios decían lo mismo, Naruto, él rubio que estaba frente a él se había confesado, era algo que había soñado, y ahora ese sueño se había muerto, porque ya se estaba haciendo realidad.

-Naruto… Yo… solo…. Gahh- Hinata gimió esto último dolorosamente, encorvó su cuerpo.

-¿Hinata que ocurre?- Preguntó intrigado Naruto.

-Él bebe… Naruto, él bebe viene en camino- la temerosa mirada de Hinata lo alarmó más, solamente pudo hacer lo que su mente decía.

-¡Auxilio!- Su voz se hizo escuchar en todo el edificio, y entonces las enfermeras aparecieron, era hora de preparar la llegada de una nueva vida.

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La ruptura de la fuente era el indicio que él bebe estaba listo, pero ahora era momento de esperar.

Increíble saber que no enseguida era la llegada del bebe, había veces que tardaba hasta más de un día en que la madre estaba preparada para dar luz, por ello agradecía que en estos momentos la espera fuera breve

Estaba esperando en la sala de espera, sentado en la silla de ruedas, no apartaba la mirada sobre la puerta de la entrada del área de parto, sin lugar a dudas su actitud impaciente estaba relatándolo, su pierna izquierda no paraba de moverse y sus manos apretaban en ocasiones los descansabrazos de su silla de ruedas.

Ignorando ser el objeto de interés de todos los que estaban a su alrededor, Kakashi- sensei, Kurenai, Gai, y todos los novatos estaban ahí, incluido Neji, y su equipo, pero lo que más hacía gala de presencia era el patriarca del clan, Hiashi Hyuuga, quien le seguía de Hanabi y dos integrantes.

Todos ellos esperando el momento de la llegada del bebe.

Naruto estaba más que irritado, quería estar a su lado, no podía dejarla sola, y sabía que Hinata pensaba lo mismo, pero Tsunade fue tajante en aclarar su situación.

"Naruto tu situación de salud está mejor que bien, pero en el parto y tu condición no puedes permanecer tanto tiempo sentado, y en la silla de ruedas estorbas y el cuarto no es muy grande"

Si en diez minutos no salía, estaba decidido a pasar para saber que ocurría… tal vez era una estupidez, pero en su cuerpo sentía en carne propia un estremecimiento, tal vez era la explicación de su línea de sangre, era angustiantes todo esto.

-¡Maldición!- Naruto estuvo a punto de entrar, pero una mano se puso en su hombro, deteniéndolo en el momento

-Tranquilo- La voz de Hiashi fue de lo que menos esperó, sin lugar a dudas nunca sintió cuando se puso detrás de él.

-…- Estaba más que tenso el rubio

-Ella estará bien, Hinata no es débil.

Escuchar esas palabras del padre de Hinata le indicaron que lo mucho que había cambiado, y el recuerdo de la visita personal del líder del clan ancestral de Konoha, y ofreciéndole un agradecimiento único.

Era inesperado, pero ahora ese hombre se había ganado un poco de respeto y confianza.

Y entonces un alarido de dolor que por primera vez había escuchado de Hinata lo paralizó, estaba decidido a entrar, pero enseguida el llanto fuerte y vigoroso de un bebe lo calmaron.

Su hijo.

El primer hijo, de ella, y de él.

La tensión se borró de su cuerpo, peor la ansiedad ahí seguía, no quería pensar en otra cosa que entrar, y enseguida, entrando una enfermera anunció la noticia.

-Es un niño, y está saludable.

El rubio estaba con la mirada suplicante y de sus labios salió sus cuestiones -¿Hinata está bien?, ¿Cuándo puedo entrar a la sala?

La enfermera asintió entusiastamente –La madre está en buen estado, en unos diez minutos podrán verla con él bebe.

Todos en la sala escucharon al igual que el rubio, unos diez minutos más tenía que esperar, pero que más daba, si pudo soportar seis horas de espera, el pequeño tiempo no era nada.

Y entre un acuerdo grupal de los ahí presentes, decidieron que Naruto iba a ser el primero en entrar, después de todo es el padre. Y ya cuando indico la enfermera que todo estaba listo, Naruto fue dirigido en su silla de ruedas a la sala de parto, el sonido del bebe había menguado, pero en su mente tenía grabado ese sonido.

Y llegando a la habitación, unos tres toques a la puerta y un -adelante- pronunciado por Shizune, rubio y enfermera entraron, para ese momento, notó, como Hinata vistiendo ropas para el parto y cubierta de una sábana de la cintura para abajo, recostada en la cabecera de la cama, tenía entre sus brazos un bulto tapado entre la cobija. Los arrullos de Hinata y seguido de unos susurros le imprimían como la más hermosa visión.

Cuando Hinata poso la vista sobre él, Naruto pidió con un mudo movimiento que lo pusieran al lado de ella, y cuando distinguió un conjunto de pelos negros azulados, Hinata le mostró más de cerca al pequeño y al fin lo vio.

Tan pequeño, tan frágil el color sonrosado que abarcaba toda su carita daba un aire tierno, sus pequeñas manitas cerradas en puños, las facciones evocaban mucho a las de Hinata y las marcas en sus mejillas indicaban que auténticamente era su hijo, el color de pelo y las facciones similares a Hinata, y cuando abrió los ojos el recién nacido, unos ojos purpúreos sin pupila le recordó a la mirada afable y materno similar a su madre.

-Hola pequeño- le dio la bienvenida Naruto a su retoño –Soy tu padre, Naruto- y señalando a Hinata siguió hablándole efusivamente al pequeño –Y ella es tu madre, Hinata- Y unos pequeños gorjeos del niño emocionó al rubio -Es tan parecido a ti Hinata- pudo decir Naruto.

-A también a ti Naruto, tus marcas, pero eso ojos, ¿Naruto, sabes tú algo?- la cuestión curiosa de Hinata fue respondida por un asentimiento del rubio.

-Son los ojos de mi madre… pero sin la pupila- concluyó el rubio.

El recién nacido miraba a ambos rostros, agitó sus pequeñas manos, como queriendo tocar los rostros. Naruto extendió su mano y tomando una de las manitas del recién nacido, cuanta diferencia había en tamaños.

-Increíble Hinata- Admiró Naruto, y era cierto que en Hinata pudiera engendrar algo tan maravilloso –Eres increíble.

Hinata solo pudo ruborizarse un poco, y la emoción aún seguía latente, el dolor fue mucho, pero el amor de una madre superaba todo eso, volviéndolo tan insignificante, y ahora era reconocida por Naruto.

-Y tu pequeño, ahora- mientras acariciaba la frente del pequeño, recorriendo la suave piel –no estrás solo- y acercándose lo suficiente, con ayuda de Hinata el rubio logró darle un beso suave en la frente, el pequeño solo se retorció entre los brazos de su madre.

Ambos chicos miraban a su pequeño, quien en cada momento se estaba venciendo al sueño, para después caer rendido. Entre el tiempo que estaban admirándolo, ya se encontraban solos en la sala de parto.

Y fue al mismo tiempo cuando ambos se observaron, y sonriendo felices compartían el mismo sentimiento.

-Hinata, gracias por esto.

-Naruto, no hay nada que quieras agradecer.

-Me has amado y estado a mi lado, y ahora me has brindado un hijo, Hinata, eres una gran mujer- ese cumplido era nuevo por parte del rubio, solo pudo asentir un poco torpe.

Y cuando las miradas se encontraron, Naruto acercó su rostro lo suficiente, el sentimiento despertó por fin, y entonces cuando estuvo lo suficientemente cerca Naruto, Hinata solo dio el pequeño paso acercando su boca.

Un beso, era otro más, esta vez no había promesa, no fue espontaneo, esta vez infundido en sentimientos compartidos, la suave sensación que proliferaba en ambos.

Y cuando rompieron el contacto se miraron, y uniendo sus frentes con una sonrisa mutua, se avocaron en un encuentro más, sensaciones que antes habían sentido se estaban haciendo presentes.

Por fin el rubio había dado un nuevo paso, en su vida, así como en responsabilidades, la primera ya no estaría solo, y en segunda por qué ahora un hijo dependía de él, y el futuro que aguardaba en todo ello, junto con Hinata a su lado.


Trabajo y escuela es lo que estoy algo trabado, aunque igual me dificulté un poco con los momentos, entre 4 caps ya esta historia acaba, sino menos.

Solo quiero agradecer los que se han tomado un momento en dejarme un review a : Alabdiel, Aoi Uzu, Isabela17anime, anillex culle-hyuga, Alyzama, kellyndrin, y a espada de cristal.

Igual agradezco a los que me hayan agregado en su lista de favoritos.

Poco a poco estoy tratando de desenvolverme, ya como antes lo había dicho tomé la decisión de dejar de escribir, y es que... ¡nah como creen!, aun tengo historias para más, por lo mientras acabando este fic, terminaré con el fic de aquel día que cambió mi vida, y a su vez lo estaré reeditando, para luego terminada iniciaré con un nuevo proyecto.

Sin lugar a dudas tengo mucho que escribir y muchas ideas que mostrar.

Ojalá que sigan todos ustedes estimados lectores en mis historias y les encuentren un agrado, pero más apoyo lo encontraré en sus reviews, es la única recompensa para los autores.

Que tengan un bonito inicio de semana y se cuidan. Saludos.