Capítulo 12
Después de algunos días, aun no había pasado nada entre ellos y eso frustraba a Darien, aunque debía fingir ante los demás, pues a pesar de todo deseaba a su esposa ahora más que nunca. Lita y Andrew notaban la frustración de su hermano y amigo, pero no decían nada, pues sabían que tarde o temprano él admitiría que amaba a su esposa.
-¿Crees que lo admita?
-Mi hermano es un bruto que no se da cuenta que tiene al amor de su vida frente a él... aunque he de confesarte que estoy molesta por como pasaron las cosas en la boda.
-Y en parte es mi culpa por haberlo permitido.
-El destino es caprichoso-soriendo-Serena es el amor de Darien, estoy segura de eso.
Darien desde hace unos días notaba como Haruka miraba a su esposa con cierto recelo, tal vez porque hubiera deseado que su hermana Serenity se casara con él, además sabía que las miradas de su amigo incomodaban a Serena de sobremanera.
-¿Puedo hablar contigo Haruka?
-Si claro, vamos a tu estudio.
En el estudio, Darien se sienta tras el escritorio y mirando detenidamente a su amigo, le pregunta que es lo que le sucede con su esposa.
-Por qué lo dices-cruzándose de brazos.
-Algo te incomoda de mi esposa y quiero saber que es... si es por el compromiso que tenía con tu hermana...
-Serena es mi hermana Darien-viendo como su amigo abría los ojos y soltaba la carcajada.
-Se que deseas mas que nadie encontrarla... pero ella no es Serenity.
-Yo se lo que te digo... tu sabes que Serenity tenía... tiene la misma condición genética que tu esposa, la marca de la estrella en los ojos, además de que tiene la misma edad y...
-Cierto, pero Serena no es Serenity... llegó con la familia que la crió cuando tenía cinco años, tu hermana desapareció cuando tenía dos ¿Cómo explicas eso?
-Solamente hay una forma de comprobarlo-viendo la cara de su amigo- ¿tiene la marca de la Luna?-viendo a Darien negar-Entonces sólo queda la prueba de ADN.
-¡No pienso someter a mi esposa a exámenes médicos sólo porque quieres comprobar una tontería!- golpeando el escritorio.
-¡Ella es Serenity!
-No lo soy alteza-viendo a la joven en la entrada del estudio con una bandeja de té y refrigerios-Pero si usted lo cree, no tengo ningún inconveniente en hacerme ese examen para que usted esté tranquilo.
-No es necesario que lo hagas Serena-le decía Darien con voz furiosa.
Dejando la bandeja en una pequeña mesa que estaba a su lado, se acerca a su esposo y le acaricia la mejilla, como para indicarle que todo estaba bien. Haruka viendo la escena, definitivamente creía ella era su hermana pues su madre tenía el mismo gesto con su padre.
-Le repito, por mi no hay problema de hacerme ese examen... pero le aseguro no soy su hermana.
-Eso lo comprobaremos-saliendo del estudio.
-De verdad no necesitas hacerlo-acariciando su mejilla y tomándola de la cintura para acercarla a él y besar su cuello-Sabes a rosas-escuchándola reír.
-Tu hermana me pidió hacerle el pastel de rosas para llevarselo a sus amigas.
-Creo que deberás tener cuidado con los pedidos de Hotaru-escuchandola reir todavía mas, algo que le fascinaba hacer.
Mirándola detenidamente, su esposa era hermosa, no sólo por dentro sino también por fuera, el olor a rosas y jazmín le llenaba las fosas nasales a tal punto de que deseaba poseerla ahí mismo, la sienta sobre sus piernas y comienza a besarla, algo que derretía a la joven.
-Alguien puede entrar-tocando su cabello.
-Que entren, no me importa... te deseo Serena-tomando sus labios y acercándola mas a él, quería meterla en su piel, ser parte de ella, su esposa estaba importándole mas de lo que admitía y eso era caer en terreno peligroso-Creo que el destino es algo extraño.
-¿A qué te refieres?
-Me estas importando mas de lo que pensé-comenzando a levantarle la blusa, cuando escucha alguien carraspear- No de nuevo-susurrándole al oído y viéndola ruborizarse.
Pasando las fiestas navideñas y después de despedir a su familia, Darien por fin estaría solo con ella, no dejaba de desearla y si tomaba una ducha fría más, ahora si terminaría con una pulmonía. Serena tenía que hablar con él, debía decirle acerca de Rei y de su pasado si deseaba tener con ella un futuro.
-¿Puedo pasar?
-¿Qué sucede?-viendo que estaba muy nerviosa, ¿acaso venía a decirle que se iba?, porque si era eso no la dejaría ir tan fácil.
-Necesito hablar contigo de Rei-viendo como apretaba la mandíbula- Quiero hablar con ella.
-¿Has sabido donde está todo este tiempo?-apretando los puños, Serena era igual a todas las mujeres que conocía- ¡Todo esto fue un plan para engañarme y que yo cayera a tus pies!- tomándola por los hombros.
-¡Claro que no!-diciendo molesta- ¿Acaso crees que me dejé golpear de esa manera porque era parte de nuestro plan?
-Se me empieza a cruzar por la cabeza-sintiendo el golpe de una bofetada.
-¡Eres una bestia! ¿Sabes porque no te dije nada? porque irías por ella y le harías daño ¿Crees que lo hubiera permitido? Tal vez seas amable con tu familia por temor a lo que piensen de ti y seas amable conmigo para meterme a tu cama... pero no voy a permitir que lastimes a Rei... lo que tienes herido es tu orgullo.
-¡Iba a casarse conmigo amando a otro!- sintiendo más furia- ¿Qué clase de mujeres son ustedes?
-¡No voy a permitir que me insultes!- señalándolo con el dedo-¡Eres peor de lo que pensé! Creí que podría tener un motivo para quedarme pero ya vi que no...yo me largo de aquí.
-Vas a saber lo que es ser una bestia Serena- tomándola de las muñecas para tirarla al suelo y empezar a quitarle la ropa a jalones.
-¡Por favor Darien, no!- empezando a llorar y a revivir esa terrible noche- ¡No quiero que me hagas daño por favor!- gritándole.
-¡Y el daño que ustedes me provocaron!-besándola con furia- ¡Tú también eres como ella, como Beryl!.
-¡Por favor… no quiero esto otra vez!-cerrando los ojos.
-¿Otra vez?-levantándose abruptamente-¿Quién te hizo daño? ¿Te vio...?-ni siquiera pudo terminar la palabra.
-!Ni siquiera puedes decirlo-diciendo con furia y nerviosismo, levantándose del suelo-si lo hicieron...cuando tenía dieciseis, me vendieron por una noche!-llorando-¡Y tú eres como ese hombre!
Impactado por lo que estaba escuchando; alguien se había atrevido a hacerle daño de la misma manera en que él estuvo a punto de hacerlo, pero este si había llegado a… no podía repetirlo. La habían maltratado, golpeado y abusado de ella ¿Qué más había sufrido ella?
Molly que había escuchado gritar a Serena, se acerca al estudio asustada, pero la puerta estaba cerrada por lo que le pide a Kelvin la abra inmediatamente, pues la joven no dejaba de gritar, que así no, que no quería la lastimara; cuando entró vio a su muchacho y a su esposa con la ropa desgarrada hecha un mar de lágrimas.
-¡Darien Endymion!- viendo como su muchacho se aleja.
Molly toma a Serena entre sus brazos, para verla desmayarse, siendo ayudada por Kelvin ya que no dejó que Darien se acercara a ella, quien sabe que le había hecho para que ella lo viera con miedo.
-¡Eso no fue lo que tu madre y yo te enseñamos… ella no se merece eso y más vale que no le hayas hecho nada porque si es así yo misma te saco de esta casa jovencito!
-Voy con ella.
-¡De ninguna manera!-deteniéndolo-Esperarás a que ella acepte verte.
Despertando abruptamente, tenía la pijama puesta, recordando lo que había pasado más temprano, simplemente corrió al baño para vomitar y llorar con angustia y ansiedad. Darien iba a obligarla a ser suya y eso empezó a destruir su corazón, pues la miró ahora con lo que mas detestaba cuando la gente se enteraba... compasión ¿acaso no tenía derecho a confiar en los hombres? ¿viviría toda la vida asustada por el pasado?
-No puedo hacer esto-llorando hecha un ovillo.
En el estudio, Darien estaba tomando su tercera copa de cognac ¿Qué estuvo a punto de hacer? ¿Acaso iba a violarla? ¿Era como ese sujeto que la compró y le hizo daño? Enojado consigo mismo arroja el vaso hacia la estantería de libros y todo lo que estaba a su paso, iría a su habitación y le pediría disculpas, no sabía porque lo había hecho y estaba muy arrepentido, no quería que ella lo odiara, ese sería un golpe duro y sentiría un vacío que no quería, que ella llenaba.
-¡Eres una bestia Darien!-subiendo las escaleras hacia la habitación de la rubia
Tocando a la puerta y viendo que no había respuesta se va a su habitación y entra por la puerta comunicante escuchándola llorar en el cuarto de baño, por lo que entra inmediatamente y la ve en una esquina con la cara sobre sus rodillas abrazándolas, parecía una niña pequeña frágil y débil que necesitaba protección.
-Serena-viendo como ella tensaba su cuerpo.
-¡Vete, ya no quiero mas daño!-soltándose a llorar-¡Por favor déjame ir, no quiero estar aquí!-suplicante.
-Tienes razón soy una bestia-viendo en los ojos de su esposa el miedo y angustia, una que él había provocado- Deberías de golpearme hasta que te canses o hasta que me mates, si con eso hago que me perdones, por lo que estuve a punto de hacer.
-Déjame sola… por favor… no quería pasar por esto de nuevo y tú hiciste que reviviera mi peor pesadilla-limpiándose las lágrimas.
-¡Yo no quiero ser ese hombre de tus pesadillas!-apretando los puños.
-Ya no quiero hablar de esto.
-Tenemos que hablar de esto Serena- tomándola por los hombros- Quiero que confíes en mí.
-No me pidas eso ahora... por favor-desviando la mirada, como si sus brazos la lastimaran.
