ASIGNATURA PENDIENTE
Copyright de Lita Kino, 2012 (Todos los derechos reservados)
Basada en Ranma 1/2, creado por Rumiko Takahashi, Copyright de la autora.

ONCEAVA PARTE

La habitación de Akane aún se encontraba en penumbras cuando su reloj despertador comenzó a sonar. La muchacha se revolvió entre sus sábanas, emitiendo un quejido, y estirando un brazo lo apagó.

Volvió a acomodarse plácidamente abrazando su almohada, la mañana estaba fresca y sus mullidas cobijas hacían la perfecta combinación; diez minutos más de sueño serían perfectos. Sin embargo, el repentino timbrar de su teléfono celular, terminó con aquellas intenciones.

Akane se tapó la cabeza con la almohada negándose a contestar, pero el repiqueteo era demasiado insistente. "Yuka llamando" fue lo que pudo leer abriendo un ojo, y sin muchos ánimos presionó la tecla para responder.

-¿Hola?- dijo con voz ronca.

-¡Akane, no puedo creer que aún estés dormida!

-Yuka, por favor, ¡son las siete de la mañana!

-Sí, ¡y hoy es el día más importante de tu vida!

-¿El día más importante de mi vida? ¿De qué hablas? Sólo se trata de un baile.

-Sí, ¡un baile acompañando a uno de los hombres más ricos de todo Japón!

-Lo único que quiero es que me dejes dormir un poco más…

-¡No puedo creer que tomes esto tan a la ligera! Tienes idea de cuantas chicas…

Akane alejó el teléfono de su oreja escuchando la voz de su amiga sólo como un constante bla, bla, bla… Y volvió a ponérselo después del silencio que siguió a la orden "en una hora paso por ti".

-Sí, "mamá"

-¡Más vale que te apures!

La muchacha terminó la llamada, arrojando el teléfono a su lado y volviéndose a acomodar esta vez boca arriba.

-El día más importante de mi vida… - dijo abriendo los ojos repentinamente y mirando al techo.

_ o _

Aquella noche, Ranma cruzaba el recibidor con dirección a la escalera, cuando notó que la puerta principal estaba entreabierta. Se acercó a ella para cerrarla, sin embargo no pudo evitar sorprenderse al ver a Akane sentada en los escalones de la entrada.

-¿Señorita Tendo? – dijo saliendo de la casa.

-Hola señor Saotome- volteó ella al escucharlo.

-¿Pero qué es lo que hace aquí? ¿Se encuentra bien?

-Sí, descuide, sólo pensaba un poco.

-Oh, ya veo, no era mi intención interrumpirla. Creo que será mejor que regrese adentro.

-No, espere, hay algo que quiero decirle…

Ranma dio un par de pasos hacia ella, movido en su curiosidad.

-¿Por qué no se sienta?- dijo indicándole a un lado suyo en el escalón. –Sólo será un momento.

El muchacho obedeció, sin dejar de mirarla.

-Lo he estado pensado mucho- ella continuó, - y creo que lo mejor será que no asista al baile.

-¡Qué! ¿Por qué dice eso?

-Vamos, píenselo por un segundo, es un baile muy importante, con personas muy distinguidas. Y yo… sólo soy una estudiante con un empleo de verano, la niñera de su hija. No podría pretender ser algo que no soy, y mucho menos hacerlo quedar mal a usted y a su familia…

-Señorita Tendo, ¿pero por qué piensa eso? Usted es mucho más que una simple niñera, es más, usted es mucho más de lo que muchas personas, en eventos como esos, pretenden ser.

-Le agradezco mucho sus palabras, pero no creo encajar en algo tan importante y elegante, además, irán damas muy finas y bellas…

-Créame, usted estará a la altura de todas y cada una. No les pide nada una hermosa joven que está a punto de convertirse en doctora.

La muchacha se sonrojó al escuchar estas palabras.

-Ya le prometió a mi madre que irá en su representación y yo no quiero que me deje morir solo- continuó Ranma en un tono que a Akane le pareció bastante tierno.

-N-no lo sé, pensarlo me pone muy nerviosa y no les quiero fallar.

-Estoy seguro que no lo hará… Además, quiero que sepa que para mí será todo un honor contar con su compañía.

Akane lo miraba sin saber qué contestar.

-Es más, hagámoslo apropiadamente, olvide lo que mi madre le pidió- declaró poniéndose de pie, parándose frente a ella y aclarando su voz. –Señorita Akane Tendo, ¿le gustaría ir conmigo al Baile de Beneficencia del próximo sábado?- terminó haciendo una graciosa reverencia.

-¿Y qué pasaría si me niego?- respondió ella un tanto divertida.

-Bueno, pues será la única responsable de enviar a este pobre hombre a la horca del aburrimiento.

-Vaya, creo que no podría con culpa semejante.

-Entonces ¿qué dice? ¿Acepta?- el chico Saotome le ofreció la mano.

-Está bien, señor Saotome, me ha convencido… Iremos al baile- dijo ella cerrando el trato y recibiendo un ligero apretón de la mano del muchacho.

_ o _

Akane cubrió su cara con la sábana para ocultar su sonrisa, al recordar esto.

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-¡Buenos días Ryouga!- gritaba Yuka desde su auto al otro lado de la reja en la entrada de la mansión.

-Hoy viene muy de mañana, señorita Oishi- respondió el muchacho al tiempo que abría la puerta para dejarla entrar.

-Así es, ya que Akane y yo tendremos un largo día. Espero que ya esté lista.

-Pues no la he visto salir de la casa. ¿Y se puede saber a dónde irán?

-De compras, soy el hada madrina que la convertirá en una diosa para el baile de esta noche.

-¿Baile?

-Sí, al de beneficencia que irá con Saotome- la muchacha arrancó para introducirse en la propiedad. –Te veo en un rato Ryouga…

El chico Hibiki sólo la vio alejarse, completamente confundido. Su abuelo, el señor Kawashi, se acercó a él.

-¿Dijo baile… con Saotome?

-Mmmm sí, me parece que lo mismo oí- declaró el anciano.

Akane bajó la escalera a toda prisa al escuchar el auto de Yuka. Nodoka la interceptó al llegar a la puerta.

-Irán a la Gran Plaza ¿cierto? ¿Podría pedirte un favor?

-Por supuesto, señora, ¿qué pasa?

-Entrégale este sobre a la encargada de la boutique Channel de mi parte, y dile que la llamaré más tarde.

Akane lo guardó en su bolso y despidiéndose de la señora Saotome, salió de la casa.

-¿Lista para iniciar el día más inolvidable de tu vida?- le dijo Yuka en cuanto la muchacha entró al auto.

-Creo que te has vuelto loca.

-Pero al final terminarás dándome la razón- sonrió burlonamente, arrancando el auto.

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La Gran Plaza se encontraba bastante concurrida aquella mañana de sábado. La gente iba y venía por los diversos andadores y las chicas iniciaron su recorrido por el lado de las tiendas de vestidos de fiesta.

-Debo entregar este sobre que me encargó la señora Nodoka.

-Me parece que la tienda Channel es la siguiente.

Y efectivamente, la elegantísima tienda les abrió sus puertas automáticamente.

La chica de la entrada les dio la bienvenida, y una vez que Akane le explicó lo del sobre, lo llevo a su destinatario. Mientras esperaban por alguna respuesta, se dedicaron a mirar y a admirar los diferentes vestidos de la tienda, todos ellos demasiado finos y exclusivos.

-Sería como un sueño poder usar uno de estos algún día ¿no lo crees?- dijo Akane probándose por encima un modelo en gris, ante uno de los espejos.

-¿Señorita Akane Tendo?- dijo la encargada de la tienda.

-¿Sí?

-¡Oh, sea usted bienvenida a Channel! La estábamos esperando.

-¿A- a mí?

-Desde luego, nuestra estimada clienta, la señora Saotome nos ha pedido que le mostremos nuestra más reciente colección de vestidos de noche, para que usted escoja el que más le agrade.

-¡Qué!- la chica Tendo miraba a la encargada con los ojos muy abiertos.

-Por favor, acompáñeme a los probadores.

-Pe- pero yo no podría pagar alguno de estos vestidos.

-No se preocupe, la señora Saotome nos dio la indicación de que todo lo que usted lleve lo carguemos a su cuenta.

-¡Vaya! Ni siquiera Cenicienta tuvo a su suegra como hada madrina… - dijo Yuka, igualmente impresionada.

-No puedo aceptar algo como esto- decía Akane dentro del probador, -es demasiado, ni aunque trabajara toda mi vida para ellos tendría para pagarles.

-Oh, vamos, ¿quieres dejar de quejarte?- Yuka estaba parada al otro lado de la cortina. -¿Tienes idea de todas las chicas que matarían por estar en tu lugar en estos momentos?

-¡No, y no quiero saberlo, porque no es correcto!- respondió la muchacha asomando la cabeza.

-¿Por fin terminaste de probarte ese vestido?

La chica de cabellos castaños corrió la cortina para encontrarse a su amiga ataviada en un bonito atuendo rojo.

-Y bien, ¿qué opinas?

-¡Luces grandiosa! Pero, tenemos que elegir cuál de todos estos te sienta mejor para la ocasión…

Y así, con la ayuda de su amiga y otras dos encargadas de la boutique, Akane se probó uno, y otro, y otro… de diferentes colores, cortes y estilos, hasta que todas estuvieron decididas y convencidas por uno en particular…

El siguiente lugar a visitar fue el salón de belleza, en donde Akane recibió tratamiento facial, estilizado de cabello, manicure y pedicure. Yuka la estaba pasando genial, pero comenzaba a preocuparse un poco por la negatividad que la chica Tendo no dejaba de expresar en la mayoría de sus comentarios.

-Akane, ¿en verdad crees que es tan malo todo esto?- decidió preguntarle finalmente, mientras las dos comían helado en una pequeña nevería, antes de volver a casa.

-¿Por qué lo dices?

-Bueno, es que se supone que deberías estar feliz. Y no has dejado de quejarte en todo el día…

-N-no lo sé Yuka, no es que no me agrade, pero siento que es demasiado; la ropa, las atenciones, no entiendo por qué la señora Nodoka se está tomando tantas molestias conmigo.

-¿En serio no lo imaginas?

-No es por Saotome.

-¿Y tú cómo sabes? ¿Quién te dice que no ha sido él el de la idea?

-Porque no tiene razón alguna para hacerlo.

-A menos que le gustes…

Akane no pudo evitar sonrojarse ante este comentario.

-Pero aún así, n-no es razón suficiente…

-Dime la verdad, ¿en ningún momento has pensado en la posibilidad de que tal vez él…?

-No, y ya deja de decirlo.

-¡Pero te robó un beso!

-Sólo lo hizo porque quería hacerme enfadar. Yuka, entiende, un hombre como él, jamás se fijaría en una chica como yo…

-¡Santo cielo!

-¿Qué?

-¡Sí estás enamorada de él!

-¡Claro que no!

-Akane, acéptalo. Por una vez en tu vida deja tu orgullo a un lado y acéptalo. ¡Estás loca y completamente enamorada de Ranma Saotome!

La chica de cabellos azulados no supo qué contestar.

-Está bien, dejaré de molestarte con esto, pero quiero que sepas que nunca te había visto así.

-¿Así cómo?

-No sé, hay algo en ti diferente, ese "algo" que aparece cuando estamos enamoradas. Y sigo sin entender por qué insistes en resistirte tanto.

-Porque no puede ser Yuka, y no vale la pena salir lastimada por algo como eso.

-¿Y quién te lo ha dicho? Creo que te estás preocupando por adelantado. ¿Por qué no dejas que las cosas simplemente sucedan? Esta noche va a ser tu noche; al menos por hoy olvida que eres la señorita "todo-me-preocupa" Tendo, relájate y disfruta el momento.

-Me siento nerviosa de sólo pensarlo.

-Oh, vamos Akane, si te toma entre sus brazos y está a punto de besarte, ¿acaso te negarías?

La chica Tendo soltó una ligera risilla, agachando la mirada.

-Por cierto ¿es bueno besando?

-Eso es algo que no voy a contestarte- respondió con una pícara sonrisa, dejando a Yuka bastante sorprendida.

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Ukyou preparaba su último tiro ante el silencio de todos sus espectadores. Había sido una jornada complicada y necesitaba anotar en un solo movimiento. El hoyo no estaba lejos, pero la chica no había tenido la mejor de sus tardes, ya que su concentración no estaba precisamente en ese lugar ni en todo lo que el Tour Europeo implicaba.

Finalmente golpeó la bola con el palo de golf y la miró alejarse, manteniendo a su entrenador y a su representante con el alma en un hilo. Fueron segundos largos, sin embargo la pelota quedó a escasos centímetros de caer en su lugar.

-¡Me quieres explicar qué demonios fue eso que vimos allá afuera!- gritó el representante de la muchacha, entrando a la sala de los vestidores, una vez que el juego terminó.

-Fue una mala jornada, eso es todo- respondió Ukyou secamente, al momento que encendía un cigarrillo.

-¿Mala jornada? ¿Tienes idea de lo que acabas de decir? ¡Esto es un torneo internacional, no son las ligas menores! Y por si ya se te olvidó ¡es mucho el dinero que tenemos invertido en esta empresa para que a estas alturas eches a perder todo por un capricho emocional!

-Eso es algo que no te interesa Fabrice, es mi vida y yo decido qué hacer con ella.

-¡Pero también es tu carrera y el que decide lo que se hace con ella soy yo! Negocios son negocios y tu rompimiento con Saotome no es excusa para que perdamos todo lo que hemos ganado hasta ahora.

-¡Por qué no te largas de una vez por todas y me dejas en paz!

Fabrice no dijo más, pero demasiado enojado sólo dio media vuelta y salió del lugar.

-Todo esto es culpa tuya, Ranma Saotome- gruñó la muchacha contemplando la puerta por donde su representante había salido.

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-¡Vaya! No recuerdo cuándo fue la última vez que usé este traje- dijo Ranma mirándose de perfil ante el espejo de su habitación.

-Pues a pesar de eso, le sigue quedando perfectamente- puntualizó Osakaru. –Eso significa que está en forma.

-Por suerte para mí… ¡Diablos! Acepto que estoy algo nervioso. Me pregunto si Akane ya estará lista.

-Pues ella junto con la señorita Yuka y la pequeña Mashauri, llevan más de una hora encerradas en la habitación. Tenga paciencia, aún es temprano.

-¿Crees que esto se considera como una cita?

-Sí, prácticamente lo es, así que no olvide sus buenos modales. Por cierto, ¿ya tiene listas las flores?

-¿Flores?

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-¡Akane, estás quedando bellísima!- exclamó Mashauri, sentada sobre la cama de su niñera, viendo como Yuka la maquillaba frente al espejo.

-¡Desde luego que sí! Después de todo, yo he sido su asesora de imagen- sonrió la chica de cabellos castaños. –Akane, debo decirte que esta noche eres mi gran creación.

-¿No crees que está algo cargado el maquillaje?- dijo la chica Tendo, mientras observaba a su amiga dándole el sombreado final a sus párpados.

-Claro que no, es sólo que no estás acostumbrada. Bien, es hora de que te pongas el vestido para después dar los toques finales.

Akane entró al vestidor, en ese momento, alguien llamó a la puerta de la habitación.

-¿Aún no está lista?

-¡Abuela! ¿Qué es lo que estás haciendo aquí? ¿Qué no estabas en otra fiesta?

-Ninguna fiesta, Mashauri, era la reunión de Mujeres Emprendedoras, pero decidí salir antes. Tenía que venir a despedir a Akane y a tu padre.

-Señora Nodoka, ¿usted aquí?- la chica Tendo asomó medio cuerpo desde la puerta del vestidor. –Yuka, ¿quieres ayudarme con el cierre, por favor?

La muchacha entró con Akane, y al cabo de un par de minutos, salió aclarando su voz.

-Su atención por favor, gentiles damas, es un honor para mí presentarles a la señorita Akane Tendo.

La joven de cabellos azulados salió con cierto cuidado, y ligeramente apenada, preguntó:

-Y bien, ¿qué les parece?

Mashauri sólo le dedicó una gran sonrisa, cargada de asombro. Mientras que Nodoka la observaba complacida de arriba hacia abajo.

-¡Muy bonito! Chicas, debo felicitarlas, hicieron una gran elección.

La señora Saotome se acercó a Akane.

-Quiero que sepas que me siento muy orgullosa y agradecida porque acompañes a mi hijo y representes a nuestra familia.

-No tiene nada que agradecerme, al contrario, el honor es para mí.

-Traje algo que quiero que uses- Nodoka sacó una cajita alargada que en su interior contenía un juego de pendientes con una gargantilla de diamantes.

-Pe- pero señora Saotome, yo no…

-Oh, claro que sí. Son el toque perfecto- dijo poniéndole los aretes y posteriormente el collar. – Fueron un regalo de mi padre, y los he usado en ese baile desde hace tiempo. Son de buena suerte- le susurró.

-No tengo palabras para agradecerle todo esto. Haré muy buen papel, se lo prometo.

-Querida, sé que lo harás. Sólo relájate. Esta es una noche de fiesta y tú eres una integrante de nuestra familia.

La muchacha sintió que su estómago se contraía al escuchar estas palabras.

-Ya es hora de bajar. Mi hijo te espera en la sala.

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Ranma caminaba de un lado a otro en el vestíbulo, mirando de cuando en cuando el reloj. Sólo su tic – tac lo acompañaba, haciendo no menos ansiosa su espera.

Osakaru abrió la puerta principal, trayendo consigo un ramo de claveles.

-Recién cortados, señor Ranma, y elegidos personalmente por Kawashi.

En ese instante, se escuchó el sonido de una de las puertas de arriba. Mashauri fue la primera en aparecer, bajando la escalera.

-Terminó la espera- dijo con una sonrisa y llegando hasta su padre, quien la recibió en el último escalón.

Entonces levantó la mirada e instintivamente su respiración se detuvo al contemplar a la hermosa mujer que descendía cuidadosamente, deslizando de manera suave, su mano izquierda por el barandal.

Ranma no lo notó, pero tanto su hija como Osakaru lo observaban divertidos al contemplar su cara de total asombro.

Akane había elegido un elegante vestido negro, largo, cuya tela destellaba sutilmente con los reflejos de la luz. Llevaba los hombros descubiertos y un escote que revelaba discretamente la división de sus senos. Yuka se había encargado de rizar un poco su corto cabello, el cual lucía húmedo, dándole una sensual apariencia; el maquillaje era el adecuado y los aretes y gargantilla de diamantes, eran el complemento ideal.

Ranma recibió a la muchacha ofreciéndole la mano al pie de la escalera, aún boquiabierto.

-Disculpe señorita ¿quién es usted? – fue lo primero que atinó a decir.

La chica Tendo le dio una mirada de poca simpatía, al igual que Mashauri.

Yuka y Nodoka también llegaron al vestíbulo.

-Lo siento, sólo bromeaba. Es un placer recibirla, mademoiselle – dijo depositando un suave beso en su mano y sin poder dejar de mirarla.

Akane sintió un leve sonrojo en sus mejillas.

Osakaru carraspeó, aún sosteniendo el ramo de flores.

-Oh, es cierto – dijo el muchacho al entender la indirecta. –Espero que le gusten.

-Muchas gracias, señor Saotome- sonrió ella recibiendo las flores en sus manos.

-Bueno, no es que ya quiera que se vayan, pero más vale que se apresuren. No deben llegar tarde- dijo Nodoka.

-Descuida, madre. Ya está todo listo.

El muchacho le dio un beso a su hija y otro a Nodoka.

-¿Nos vamos? – le dijo a Akane ofreciéndole su brazo.

-Diviértanse y no regresen muy tarde- dijo la señora Saotome al tiempo que ellos salían por la puerta principal.

-Señora Nodoka, sin ofender, pero ya no son unos niños- declaró Yuka.

Ranma y Akane subieron al auto. Él lo arrancó y ella les decía adiós con la mano y con una gran sonrisa.

-Creo que esta va a ser una gran noche- suspiró Mashauri emocionada.

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-¿Flores? ¿Cómo que Osakaru te pidió que cortaras algunas flores? – protestaba Ryouga con los brazos cruzados, recargado junto a una de las jardineras que estaban cerca de la salida de la mansión.

-Fue el señor Ranma quien se las pidió- respondió Kawashi.

-¿Y por qué no vino él?

-Ryouga, no digas tonterías.

-¡Tonterías! ¡Si Ranma Saotome está tan interesado en cortejar a Akane, al menos debería venir por sus flores él mismo!

-No es su costumbre. Además, tú estás celoso.

-¿Celoso? No abuelo, estoy enfadado. No puedo creer que una chica como ella, acepte salir con un sujeto como él.

-¿Qué es lo que tiene de malo?

-Por si no lo habías notado, Akane es una chica muy dulce, y Saotome un tipo que se ha dedicado a conquistar a cuanta mujer se le ponga en frente desde que su esposa murió.

-Ryouga, estás exagerando. Y tú has tenido la oportunidad para conquistarla y no lo has hecho, así que ahora no me vengas con esos berrinches tontos. Por cierto, más vale que te calles, ahí vienen.

Ranma detuvo el auto justo frente a la puerta.

-Buenas noches Ryouga, señor Kawashi- saludó.

-¡Vaya! ¿A dónde se dirigen tan elegantes hoy?- dijo el chico de la banda en la cabeza.

-Vamos al baile de beneficencia- respondió Akane.

-Oh, qué interesante. Espero que se diviertan.

-Conduzca con cuidado, señor Ranma- pronunció Kawashi.

-Por cierto Akane, ¡qué hermosa luces hoy!

-Ryouga, ¿quieres hacer favor de abrir la puerta? – solicitó Ranma cortantemente.

El chico Hibiki obedeció, ocultando una risilla victoriosa. Ranma arrancó el auto sin despedirse de ninguno de los dos, ante la mirada extrañada de Akane.

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La radio tocaba una suave melodía al tiempo que salían del sendero del Aomori y se internaban en la carretera que los conducía hacia la ciudad. El cielo estaba completamente estrellado y una luna en cuarto creciente aparecía de entre las nubes, tomando su lugar para decorar la noche. Akane observaba todo esto a través de la ventana, había dicho muy poco desde que salieron de la mansión.

-Señorita Tendo, ¿se encuentra bien?

-¿Cómo dice? ¿Por qué me lo pregunta?

-La noto muy callada y conociéndola, creo que eso no es normal.

-No es nada, creo que sólo estoy un poco nerviosa…

-¿Le puedo decir un secreto?

La muchacha asintió con curiosidad.

-Yo también me siento igual…

-¿Usted? No lo creo, ¿acaso no se trata de su ambiente, su mundo?

-Nunca me han gustado las fiestas de etiqueta, además toda la gente que estará ahí son amigos y conocidos de mis padres, no será precisamente de lo más cómodo… Sin embargo, le agradezco que me acompañe…

-Bueno, ya que lo menciona de ese modo, créame que no ayuda mucho a que me sienta mejor…

Ranma rió al escuchar este comentario.

-Tiene razón, discúlpeme, no ha sido mi intención preocuparla más de la cuenta… ¿Sabe? Ya que los dos nos encontramos en la misma situación, le propongo que nos aliemos para salir vivos de ésta.

-Eso suena muy bien, ¿y qué es lo que sugiere?

-Que nos apoyemos mutuamente durante el baile. Yo le diré todo lo que sé en cuanto a este tipo de reuniones, y usted puede ayudarme al momento de bailar…

-Ah pero, ¿es que no sabe bailar?

-Digamos que no soy tan bueno.

-Pues yo tampoco soy muy buena, pero ya que esto es un trato, haré todo lo posible por no abandonarlo a su suerte.

-Le viviré agradecido eternamente.

-No tiene por qué, señor Saotome.

-¿Le molesta si le pido un favor más? ¿Podría, al menos por esta noche, permitirme que la llame por su nombre? Y así usted podría también decirme sólo "Ranma", sin el "señor"…

La muchacha rió ante tan tierna e inesperada petición.

-A mí no me incomoda llamarle de esa forma.

-Pero si lo hace, yo me siento un atrevido al querer decir… te sólo "Akane".

Ella agachó la vista, ligeramente sonrojada.

-Está bien, entonces "Ranma" será…

El elegante salón en el centro de Tokio se encontraba totalmente iluminado y la concurrencia que descendía de lujosos coches, poco a poco iba llenando el lugar.

El valet parking abrió cortésmente la puerta del auto del lado de Akane y le ofreció la mano para ayudarla a bajar. Ella le agradeció el gesto con una sonrisa, para luego quedar maravillada viendo hacia arriba, los grandes ventanales que rodeaban el edificio. Ranma recuperó su atención ofreciéndole el brazo, y así ambos entraron.

-Su invitación, por favor- dijo el hombre encargado de la recepción en el vestíbulo.

-El Señor Saotome Ranma y la Doctora Tendo Akane- anunció el muchacho entregando la tarjeta.

-Sean bienvenidos- dijo el hombre, permitiéndoles el paso.

-¿Doctora?

-Bueno, ¿qué hay de malo en adelantarnos un poco? – Ranma le guiñó el ojo, apretando ligeramente su mano.

La pareja entró al recinto tomada del brazo. Efectivamente, tal como Ranma había dicho, gran parte de los invitados eran personas de mayor edad.

-¡Oh, pero qué grata sorpresa!- exclamó un hombre alto de cabello canoso. -¿El señor Saotome y la señorita Tendo por aquí?

-Buenas noches, señor Tadayama- saludó Ranma.

-Qué gusto tan grande que nos acompañen- el hombre estrechó la mano de Ranma y besó cortésmente la de Akane. –Justamente le comentaba a mi esposa que no sabía si Nodoka vendría a la velada, pero por lo visto los ha enviado en su lugar.

-Así es, tuvo otro compromiso al que no pudo faltar, pero les manda sus saludos.

-Señorita Tendo, con todo respeto, ¡qué hermosa luce esta noche! Ranma, es usted muy afortunado al ser acompañado por una mujer tan bella e inteligente.

-Muchas gracias, señor Tadayama.

-No es más que la verdad. Y por cierto, no crea que he olvidado su recomendación a Oxford, en cuanto tenga noticias, inmediatamente le haré saber…

-Querido te estaba buscando por todo el salón- una mujer regordeta de porte elegante llegó hasta ellos.

-Aguí estoy querida, mira, permíteme presentarte a Ranma Saotome y a la señorita Akane Tendo.

-Oh, supongo que tú eres el hijo de Genma y Nodoka. Soy Aiko Tadayama, conocí a tus padres hace ya algún tiempo, siempre fueron muy respetados.

-Es un placer conocerla.

-El placer es todo mío, se ve que eres un joven encantador, y qué bonita novia tienes.

Ambos se sonrojaron ante este comentario.

-¿Me la permitirías unos momentos?- Aiko continuó. –Quiero presentarle a las chicas, así ustedes podrán seguir hablando de negocios de hombres.

-Po – por supuesto- balbuceó Ranma ante la mirada un tanto desconfiada de Akane.

-Ven conmigo, linda, la señora Inoue quiere presumir que preparó unos deliciosos bocadillos…

La señora Tadayama condujo a Akane, prácticamente hasta el otro extremo del salón, en donde se encontraba un grupo de señoras que platicaban animadamente. En un principio la chica Tendo se sintió un poco tímida, pero conforme fue avanzando la conversación, se dio cuenta que aunque eran damas muy elegantes, también eran muy amables.

Ranma de cuando en cuado dirigía la mirada hacia donde Akane se encontraba. El señor Tadayama se había encargado de incluirlo en una conversación con ciertos empresarios y aunque –lo admitía – el tema se había puesto interesante, no podía quitar sus ojos de la chica de cabellos azulados.

En un par de ocasiones sus miradas se encontraron y ambos sonrieron. El grupo de señoras lo notó e inmediatamente comenzaron a halagar la supuesta relación de Akane.

-¡Es un excelente partido!

-¡Te felicitamos, querida, eres muy afortunada!

-¡Hasta que por fin, Ranma Saotome encontró una buena chica para él! Francamente la golfista no me gustaba… Por cierto, supe que a raíz del rompimiento, estaba tirando su carrera por la borda- este último comentario llamó mucho la atención de Akane.

-Chicas, ya basta. La señorita Tendo prefiere ser muy reservada en este tipo de cosas, y todas nosotras lo respetamos ¿no es así?- dijo la señora Tadayama.

Las mujeres, no muy convencidas, iniciaron otro tipo de conversación.

-Tienes que disculparlas, linda. Algunas veces actúan como un montón de cacatúas- le susurró la mujer a Akane.

-¡Su atención, por favor!- anunció una joven invitada. –En un momento más iniciaremos con el protocolo, vayan tomando sus lugares.

-¿Protocolo?- dijo Akane.

-Sí, los representantes de La Fundación dan agradecimientos e informan quién fue el mayor benefactor de este año.

Al centro del salón se había acomodado un pequeño podium, y la gente comenzó a colocarse en torno a él.

Ranma continuaba acompañando a los empresarios, pero buscaba una buena oportunidad para dejarlos y llegar hasta Akane.

Al cabo de algunos minutos, los representantes de La Fundación tomaron la palabra y empezaron a hablar sobre la importancia del dinero aportado, la manera en que se invirtió, sus planes a futuro, etc. Finalmente, llegó el momento de anunciar al mayor benefactor.

-Estamos muy orgullosos de contar con personas tan altruistas como todos ustedes. Debo decir que este año ha sido uno de los más representativos gracias a su valiosa cooperación. Y bueno, en esta ocasión le agradecemos la mayor aportación a… ¡La familia Saotome y su cadena de gimnasios Anything Goes M.A.!

Todos los presentes aplaudieron, ante un Ranma azorado y boquiabierto que no terminaba de creer lo que acababa de oír.

Akane lo miraba sorprendida y entusiasmada.

-Por favor señor Ranma Saotome, lo invito a que nos dirija unas palabras- continuó la chica del micrófono.

El muchacho aflojó ligeramente el cuello de su camisa, tomando un poco de aire, antes de avanzar al podium.

-Bu- buenas noches a todos – empezó a hablar un tanto nervioso. –Es bueno verlos después de tanto tiempo…

Todos los presentes lo miraban expectantes, sin emitir ruido alguno.

-Tengo que confesarles que ha sido completamente inesperado para mí recibir este reconocimiento- continuó, relajándose un poco. –Como muchos de ustedes saben, he estado lejos de Japón por mucho tiempo… Distraído en cosas que quizás no han sido igual de importantes a las cosas de aquí, y a las cuales pertenezco… Créanme que no fue fácil entenderlo… afortunadamente no estuve solo- sus ojos encontraron los de Akane, quien le sonrió emocionada. –En fin, es muy halagador este agradecimiento por parte de La Fundación, pero la verdadera autora de esta acción es la señora Nodoka Saotome, quien por cierto no pudo asistir, pero les puedo asegurar que la grandeza humana que Anything Goes M.A. tiene, es gracias a ella y a su constante esfuerzo por continuar con la obra que mi padre comenzó. Ambos siempre creyeron que la salud y el bienestar de una persona son invaluables, son la esencia que mueven a nuestra empresa y los que hacen que causas así sean posibles. Acepto este agradecimiento como representante, pero el reconocimiento y la ovación se las pido para mis padres: Saotome Genma y Saotome Nodoka.

El aplauso de todos no se hizo esperar. Ranma sólo hizo una reverencia y regresó a su lugar, recibiendo comentarios en su camino del tipo "muy bien dicho, muchacho" y "tu padre debe estar muy orgulloso de ti". Akane lo veía alejarse, sintiendo dentro de sí, unas ganas inmensas de abrazarlo. Tenía que admitirlo, esa noche ella también se sentía muy orgullosa de él.

Al cabo de un rato, los invitados se dispersaron nuevamente y la música comenzó a sonar. Algunas parejas se acercaron a la pista. Akane las observaba junto a un pilar, al mismo tiempo que buscaba a Ranma con la mirada. Después de tan peculiar discurso, los empresarios lo habían acaparado nuevamente; fue en ese instante cuando sintió un par de toquecitos en su espalda.

-¿Le molesta, señorita, si le hago compañía?

-¡Ranma!

-¿Estás bien, Akane? No fue mi intención dejarte sola todo este tiempo.

-Descuida, la señora Tadayama me ha dado buenos consejos de "supervivencia". Y tú, ¿cómo lograste escapar?

-Ni lo digas, que no tardarán en buscarme…

-Por cierto, debo felicitarte. Fue un discurso muy bello…

-Gracias, aunque creo que mi padre me hubiera golpeado por decir cosas tan cursis. Digamos que él, tenía una manera un poco más ruda de ser.

-Y supongo que esa "manera ruda" en gran parte lo llevó a que su empresa se convirtiera en lo que es ¿no es así?

-Puede ser, eso y su gran amor por las artes marciales.

-A mi padre le hubiera encantado conocerlo. Habría sido una gran inspiración para su dojo de "Todo Vale".

-¿Qué? ¿Tu padre es dueño de un dojo de "Todo Vale"? ¿Por qué nunca me lo habías dicho?

-Nunca me lo habías preguntado.

-¡Pues créeme que estaría encantado de conocerlo! ¿Cuándo volverás?

-No creo que sea pronto, aún no tengo el suficiente dinero… Pero seguramente lo haré para Navidad.

-Si me permites acompañarte, sería excelente pasar Navidad en Kyoto y conocer al señor Tendo.

Akane le dedicó una incrédula sonrisa.

-Hablo en serio… Bueno, al menos que no estés de acuerdo…

-Por supuesto que sí, Ranma. Serás bienvenido.

-¡Ay, no! Ahí vienen los empresarios, será mejor que nos movamos de aquí. ¡Ven conmigo!

El muchacho la condujo de la mano, a través de otro vestíbulo que conectaba con una amplia terraza, la cual estaba iluminada por faroles de luz tenue. El aire veraniego se percibía en el ambiente y Akane fue directamente a asomarse por el balcón.

-¡Qué bonita vista!

-Sí… ya no recordaba como era este lugar. Llegué a venir con mis padres en un par de ocasiones… - Ranma se colocó a un lado de la muchacha.

Ella sonreía relajada al contemplar todas las luces de la ciudad capital, su cabello se movía ligeramente con el viento y la luz de los faroles le daba un brillo especial a su piel, que Ranma no podía dejar de mirar… y de querer tocar… Se sentía terriblemente embelesado al tenerla frente a él…

-¿Ocurre algo?- preguntó al notar la forma en que la miraba.

-Nada malo- su voz se hizo un tanto ronca. –Sé que durante la noche todo el mundo te lo ha dicho, y yo no he querido sonar igual que todos pero… te vez bellísima…

Akane se sonrojó agachando la vista y pronunciando un apenas audible "gracias".

-Si de algo sirve, créeme que no has sonado igual a todos… -completó.

Ranma le dedicó una sonrisa. En ese instante, el sonido de la melodía de la fiesta comenzó a llegar hasta donde ellos estaban.

-¿Quieres bailar?

-Me dijiste que no sabías hacerlo.

-Bueno, pero aquí contigo, no me da vergüenza intentarlo.

La muchacha le ofreció su mano y él la tomó, acomodándose uno frente al otro. Ella pasó la otra mano sobre su hombro y él sostuvo su cuerpo de un poco más arriba de la cintura.

La melodía que sonaba era un tanto rítmica y para sorpresa de Akane, Ranma no era tan mal bailarín como lo había dicho. Practicaron algunas vueltas, y salvo por un par de casi tropiezos y tres pisotones, terminaron la pieza bastante divertidos. Luego siguió otra y otra… y conforme la música avanzaba, al igual lo hacía su grado de complicidad. Bastaba algún movimiento en la mano o una mirada para saber el paso que seguía, verdaderamente se compenetraban.

Un cambio brusco hizo que bajaran el ritmo, y fue así como comenzaron una serie de baladas.

-Akane, ¿puedo decirte algo?- susurró a su oído.

-¿Qué pasa?

-Es la primera vez que me divierto tanto bailando…

-Yo también…

-Yurisa siempre decía que yo tenía mejor trabajo de piernas peleando que bailando, pero hoy empiezo a creer que tal vez no estaba muy segura de eso.

-¿Yurisa?

-La madre de Mashauri…

-Nunca la habías mencionado por su nombre.

-Es porque no podía hacerlo… Pero ahora, gracias a ti, ya no duele decirlo…

-¿Gracias a mí?

-A ti y a todo lo que has hecho por nosotros.

-Pero es que yo no… -el muchacho la detuvo poniendo la mano sobre sus labios.

-Por supuesto que sí Akane, por supuesto que sí- dijo atrayéndola más hacia él y rodeándola por completo en un apretón notoriamente emocionado.

Akane correspondió al abrazo, para luego continuar bailando más pausadamente, recargándose en el pecho del muchacho.

-¿Sabes? Le estoy tomando gusto a esto de tenerte entre mis brazos… -susurró Ranma, pasados algunos segundos que ambos permanecieron en silencio.

Akane levantó la mirada sintiendo que su corazón se detenía, encontrándose con los azules ojos de él, y a pocos centímetros de sus labios.

-Me gustas Akane… y me gustas mucho… - pronunció suavemente, cruzando sus alientos.

-Por favor, perdóname- dijo ella separándose bruscamente, dando un paso hacia atrás.

Ranma se quedó estático, completamente descolocado por su reacción.

-Por favor perdóname, pero esto… esto es una locura, no debe pasar…

-Pe- pero ¿por qué?

-Ranma ¿es que acaso ya lo olvidaste? Sólo soy una empleada de tu familia… no podemos permitirnos peder la cabeza por algo como esto. No está bien, no funcionaría…

El muchacho estuvo a punto de replicar, cuando la voz de la señora Tadayama sonó detrás de él.

-¡Sabía que aquí los encontraría! Discúlpenme, no quería interrumpirlos, pero Ranma, cariño, la gente de comercio quiere saludarte.

-Será mejor que vayas- le dijo Akane.

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La fiesta terminó y en todo el resto de ella, Ranma y Akane no pudieron estar cerca nuevamente. Él continuó acaparado por los empresarios y Akane volvió a la conversación de la señora Tadayama y sus amigas.

El viaje de regreso al Aomori lo hicieron sin cruzar casi palabra, con la radio de fondo, y cada uno debatiéndose con sus propios pensamientos… y sentimientos…

Cuando por fin llegaron a la mansión, Ranma estacionó el auto frente a la entrada de la casa y Akane bajó inmediatamente de él, sin decirle nada.

-Lamento mucho haberla ofendido, señorita Tendo- pronunció en un tono seco, haciéndola detenerse a la mitad del escalón. –Le pido que por favor me disculpe.

-No tiene por qué, señor Saotome- respondió ella sin dirigirle la mirada.

Por alguna razón, esas palabras dolían.

-Espero que pase buenas noches.

Akane volteó para encontrarlo dándole la espalda. Sin duda dolía, pero era más de lo que ella estaba dispuesta a aceptar.

-Buenas noches- se limitó a contestar, entrando rápidamente a la casa.

Ranma soltó un suspiro mirando al cielo, para después echar una mirada hacia donde la muchacha se había ido.

Akane se quedó recargada tras la puerta, en medio de la oscuridad del vestíbulo. Su corazón continuaba latiendo fuertemente y sus ideas parecían no querer detenerse.

Los momentos anteriores, en el baile, se repetían una y otra vez:

_ o _

-¿Sabes? Le estoy tomando gusto a esto de tenerte entre mis brazos… Me gustas Akane… y me gustas mucho…

_ o _

- Akane, acéptalo. Por una vez en tu vida deja tu orgullo a un lado y acéptalo. ¡Estás loca y completamente enamorada de Ranma Saotome…! Sigo sin entender por qué insistes en resistirte tanto… Creo que te estás preocupando por adelantado. ¿Por qué no dejas que las cosas simplemente sucedan? Esta noche va a ser tu noche, al menos por hoy olvida que eres la señorita "todo-me-preocupa" Tendo, relájate y disfruta el momento… Si te toma entre sus brazos y está a punto de besarte, ¿acaso te negarías?

_ o _

La muchacha agachó la cabeza.

-Soy una cobarde- susurró para sí misma, con las palabras de Yuka resonando en su mente.

Y tomando un profundo aliento, giró lentamente el picaporte de la puerta.

Ranma continuaba ahí, sentado en la orilla de la fuente, con la cabeza baja. Akane salió de la casa y lentamente se acercó hacia él, llamándolo suavemente.

Él volteó sorprendido al escucharla. La muchacha avanzó un par de pasos más para sentarse a su lado.

-Yo… sólo quiero decirte que…

-No hace falta que digas nada, te entiendo perfectamente y quizás hasta tienes razón… Todo esto sería una locura…

-Pero…

-El único problema es que en los últimos días no he podido sacarte de mi cabeza, me gustas, y no hay algo que quisiera hacer contra eso… Sin embargo, también entiendo que tú no…

-¡Pero es que también me gustas!- exclamó Akane, dejándolo completamente atónito. –Es sólo que… creo que estoy un poco asustada. No se supone que esto debía pasar…

Ranma la contempló con toda la adoración que sentía por ella y al mismo tiempo con la simpatía que le despertaba verla tan indefensa ante semejante confesión.

-Y si pasa, ¿crees que sería tan malo?- le dijo levantando suavemente su barbilla y encontrando sus ojos.

-No lo sé… pero al menos ahora no quiero pensarlo…

Ambos se sonrieron, percatándose de la poca distancia que existía entre ellos. Ranma tomó la cara de la muchacha con ambas manos y depositó un dulce beso en su frente, ella cerró los ojos al contacto y se abandonó por completo al sólo sentir… Un beso más en la mejilla, en la otra, un ligero roce de labios y un beso final en la punta de su nariz… lentos y suaves…

Sus ojos nuevamente se encontraron y esta vez fue Akane quien se aventuró a recorrer las facciones del muchacho, tocándolas sutilmente con los labios y la nariz. Hizo un recorrido por sus párpados, sus mejillas, su barbilla y las comisuras de sus labios, atreviéndose a llegar un poco más allá en el lóbulo de su oreja derecha, erizándole la piel…

No supieron en qué momento ya la tenía sostenida por la cintura, y las manos de ella descansaban sobre el pecho de él.

-Será mejor que tenga cuidado con lo que hace, señorita, o podría tentar a su suerte- susurró, prácticamente encima de sus labios.

-¿Y acaso sería tan malo?- respondió ella en el mismo susurro y rodeándole el cuello con sus brazos.

-No lo sé… pero eso sí quiero averiguarlo…

Y terminando con los pocos centímetros que los separaban, sus labios finalmente se encontraron. Primero, en un beso suave que les recordó a aquél primer "incidente" en ese mismo lugar, para luego continuar con besos más cómplices y deseados.

Akane se abandonó por completo a la dulce tarea de saborear la boca de Ranma, al tiempo que se aferraba a él, acariciando su espalda y jugueteando con sus cabellos. El muchacho correspondía a ese beso con el mismo ímpetu que toda ella le invitaba, su cuerpo, su piel, su olor, la suavidad de sus labios… El tiempo y el espacio mismo se detuvieron, y los únicos testigos fueron las mudas estrellas de aquella madrugada…

Lita Kino.
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ASIGNATURA PENDIENTE