Honeymoon
Disclaimer: Bleach pertenece al estúpido y muy sensual Kubo Tite. (Con todo respeto sensei)
**Advertencia adicional: El padrino y sus geniales citas son propiedad de Paramount Pictures.
Y sobre la broma del capítulo anterior, tengan presente que aún no se dan un mísero beso… aún es muy temprano para creer (citando a Aizen) la prevención fue porque quizás había alguien que le horrorizaba esa palabra. Acá se trata el tema.
11. De resquicios, sueños y otras tantas fijaciones.
¿Qué será lo que tienen Ichigo y Rukia que siempre cambian las vidas de los demás para mejor?
Cuando Byakuya llegó a la Sociedad de Almas se dio cuenta que tenía el primer día libre en varios años, o quizás en toda su vida.
Miro su escritorio. Varias hojas de papel de arroz esperaban ya amarillentas por su antigüedad. Pensó que por fin podría pasarse una tarde entera dibujando al emperador de las algas sin sentirse culpable.
Aunque había un tema pendiente con Renji, pensó.
Ese idiota ya se las vería con él por omitir ciertos detalles relevantes en su informe. Lo habían hecho llegar al territorio enemigo con la guardia baja. Eso sí que no lo aceptaría, ya encontraría la forma correcta de vengarse.
Pero por ahora, ese papel de arroz esperaba tener un buen uso artístico.
o
Caminaban en silencio sobre las arenas blancas de las playas de Bali. Ichigo llevaba el porta-hielos con una botella de sidra que les había enviado Isshin irónicamente para su "luna de miel". Cuando ya estaban bien alejados de cualquier humano o alma humana, lo mismo daba en su caso, ya que con cualquiera se hubiesen sentido observados y no en "intimidad" se sentaron bajo la sombra de una palmera.
Se miraron un rato sopesándose ¿Qué rumbo tomaría la conversación?
—¿Y bien? ¿Qué es eso de recuperar el tiempo perdido? ¿Quieres aprovecharte de mí?—La shinigami se burló de las palabras de Ichigo.
—Tú fuiste la primera que dio por sentado el hecho que en cinco meses más estaremos casados. Me parece más bien que tú quieres aprovecharte de mí.
—No pareció desagradarte la idea.
¿Por qué a él siempre le tocaba la parte de avergonzarse? Pensó Ichigo, a veces se sentía incómodamente falto de argumentos con Rukia.
—Ey, se supone que vamos a arreglar las cosas, no a complicarlas—Suspiró cansado—En verdad, no me agrada que hagan algo a la fuerza, tan personal. Byakuya es un idiota. Ambos tenemos derecho a decidir.
—No es un idiota. Es sólo que está confundido como todo el mundo.—Rukia se recostó totalmente en la arena, dando una visión privilegiada a su acompañante—Vaya enredo. No sé cómo solucionaremos esto. Una cuestión son los rumores y otra muy distinta es que alguien decida hacer algo.
—Seguramente nos tocará ir a hablar con Byakuya antes de que termine la misión para arreglar este malentendido—Respondió con desgana, Byakuya no parecía una persona muy abierta de mente que entendiera la extraña relación que ellos tenían—Para los matrimonios se necesita la aceptación de las partes involucradas ¿Verdad? No la opinión mal fundada de un familiar.
—En la Sociedad de Almas no es necesariamente así. No sé mucho de bodas en cualquier caso, no es algo que me haya llamado la atención...—Se maldijo mentalmente por no preguntar nunca sobre esos temas, no es que le interesaran de todas maneras.
—¿Entonces tu solución es quedarnos de brazos cruzados?
—No estoy diciendo eso. Sólo que en este momento no se me ocurre nada—Tampoco quería luchar con su hermano, era su única familia ¡Cómo odiaba los malos entendidos! Y no es que fuera la posición más cómoda estar entre su hermano y su... bueno, e Ichigo. Se acercó a la botella y la miro interrogante, tenía sed, pero no tenía ni la más remota idea de como abrir una botella de ¿chapaaag... me? Bueno, ese liquido burbujeante del interior...luego de varios intentos fallidos... Ichigo se la quitó exasperado por su ignorancia.
Pensó que esto iba mal. Rukia estaba frente a él recibiendo la copa que el le ofrecía, obviamente con el ceño fruncido, con dudas e inseguridades, pero él no se sentía capaz de acercársele nuevamente o de aclarar el punto anterior, pero respecto a los sentimientos que intuía tener, pero que no podía verbalizar ¿Qué estaba mal en él?
Si tenía algo más claro después de ese día especial, es que no le desagradaba la idea de estar casado y todo lo que eso conllevaba con Rukia Kuchiki, aunque se sentía increíblemente imbécil por pensar que eso era factible en alguna realidad.
¿Cómo salir de este punto muerto sin manchar su relación con Rukia?
Necesitaba un guía. Un consejo de alguien mayor y serio que ya haya vivido todo esto. ¿Su padre? Descartado desde el primer momento. ¿Urahara? Se reiría de él por toda la eternidad. ¿Yoruichi? Demasiado atrevida. ¿Renji? enamorado de Rukia, tan solo imaginarlo le daba progeria. ¿Zaraki? Quizás le recomendaría llevarle cabezas a Rukia en señal que mataría por ella o hacerle algo a ella... definitivamente descartado.
Si algo había aprendido cuando perdió sus poderes de shinigami, es que necesitaba confiar en la gente. Por eso esa misma noche decidió ir a buscar motivación en Hunter, un sujeto que era médico por lo que debía conocer el concepto "secreto profesional" y si no, el mismo se encargaría de dárselo a conocer. La cara de seriedad de Ichigo hizo rodar los ojos a Rukia. Esa conversación, ese día tan soleado y claro, dejaría más dudas que respuestas. Ichigo no hablaría más.
o
—¿No sabes cómo empezar verdad? —Hunter intuyó el problema del chico. Se sintió como un hermano mayor.
Ichigo afirmó con su cabeza. Estaba demasiado avergonzado, maldición. Todas las experiencias sobre "eso" eran traumáticas. Su padre era alguien muy abierto con el tema. Los extremos son escalofriantes. Sus únicos referente de amor femenino, eran sus hermanas, Tatsuki y mamá, pero ninguna en el sentido en que "ama" "se siente atraído" "la mierda que sea" a Rukia.
Pero Hunter en vez de reírse sólo suspiró y caminó hasta su estantería que parecía llena de material profesional.
No esperaba que Ichigo le pidiera un consejo, sin embargo, ser escéptico es la clave de mantener la felicidad en este mundo. No esperar nada de nadie.
La parte de arriba llena de dvds caratulados como "Somatización activa"
Se los entregó a Ichigo que los miró interrogante.
—Comienza con esos—Hunter dijo sabiamente entregándole tres—Mi hermano es más actualizado en la materia, sin embargo lo que te estoy entregando son clásicos. En mi caso, con esos bastaron. Eres un buen tipo, solo con uno entenderás lo esencial del tema. En fin, solo es dejarte llevar y ser tú mismo. No hay otra ciencia.
El sonido de la puerta abriéndose los interrumpió.
Mai llegó sudando con varias bolsas en las manos. Se supone que estarían fuera por unas horas, pero solo se demoraron media.
—Hace un calor endemoniado—Miró a Ichigo con esos dvds en las manos—¡Oh Ichigo! ¿Los vas a ver?
—¿Eh?—No quería que nadie se enterara de lo que tenia en sus manos, aunque el mismo no tenía reverenda idea de lo que se trataba.
—Veámoslos juntos. Hace años que no veo esos clásicos.
—¿Qué clásicos? —Xavier entró después de Mai con Bea de la mano—¡Wow! Años que no los veo ¡Hagamos una maratón!
—¿Películas?—Dijo Bea con una sonrisa.
—No para ti, cariño—Dijo Hunter abrazándola—Nosotros vamos a bañarnos ¡Es tarde!
Mai tomó del brazo a Ichigo—Ven… la noche es joven.
o
Estaba en una situación rara e incómoda.
Exageradamente incómoda.
Xavier, Mai y él estaban recostados en la cama matrimonial de la mujer viendo la televisión. Eran cerca de las once de la noche. Extraños ruidos salían de los parlantes y la imagen en alta definición solo hacía que todos los detalles que uno no quiere ver sean absolutamente visibles.
—¡Oh! Que curioso. Siempre me he preguntado cómo pueden hacer esa posición. Parece un poco compleja—Xavier les comentó inclinando su cabeza hacia la izquierda.
—Creo que es imposible en la vida real—Mai afirmó convencida—Una vez, hace tres años la intenté… pero no pude. Es que no tengo la menor idea como puede mantenerse sin que le duelan los glúteos.
Ichigo quería correr de ahí. Ver porno con esos pervertidos no traería nada bueno, en principio ni siquiera quería verlo. Pensó que Hunter le entregaba material que abarcaba el tema de una perspectiva psicológica… pero lo que estaba viendo era demasiado físico. Para un chico que le gusta Shakespeare, realmente carecía de significado. Después preguntaban porque él no pedía ayuda.
—¿Ichigo? —Pregunto Mai viendo la mirada perdida del chico—Te estaba preguntando si tu habías probado esa última.
—¿Qué?
—Mai, pareces nueva. Ichigo tiene cara de virgen. Huele a virgen. Expira virginidad. No ha probado ninguna postura—Xavier afirmó como quien dice que va a llover.
—¿En serio? ¿Con semejante porte?—Dijo Mai mirándolo de arriba a abajo. Definitivamente Ichigo quiso cubrirse. Lo desnudó con la mirada. Se sintió ultrajado—Podrías hacer una gran fortuna como actor porno.
¿Eh? ¿Se suponía que eso era un alago o un insulto?
—¿Esa forma de reaccionar no te confirma nada?—Xavier bromeó.
—No me lo creo ¿Cuánto tienes ya, veinte?
—Dieciocho.
—Uf, Ichigo, te estás perdiendo una parte muy importante de la vida de un hombre—Dijo Xavier—Yo perdí mi virginidad a los dieciséis y me arrepiento de no haberlo hecho antes.
—Yo a los quince—Completó Mai, la cara de preocupación de Ichigo la freno de comenzar a contar su historia. Siempre sacaba risas pero el joven no parecía que le fuera a causar gracia—No te preocupes Ichigo, la gente como nosotros suele presionar a la gente como tú, pero si quieres esperar, es tu opción. Aunque te recomendaría que si ya tienes una mujer tan guapa y que te ama, no deberías esperar más.
—Tal vez esta traumado—Xavier se rascó la barbilla—Si no lo supera será un niño por siempre.
—Parece más como si fuera un problema de personalidad—La mujer lo miro analizándolo, era algo muy posible—¿O tu cultura?
Varios jadeos salieron de la pantalla.
—Deja tu psicoanálisis para después, esta es la mejor parte.—El joven rubio hizo un gesto con la mano para que se callaran y lo dejaran concentrarse en la pantalla. De hecho acercó su rostro pervertido al plasma.
—Me voy—Informó Ichigo completamente furioso. Cada uno tiene sus tiempos, definitivamente él era harina de otro costal, no había punto en común con esos pervertidos así que jamás se entenderían.
Cerró la puerta ruidosamente.
Xavier y Mai quedaron sorprendidos con la reacción de Ichigo. Pero se les olvidó. La película estaba en las mejores escenas y los clásicos, son clásicos.
o
La shinigami se preguntaba qué era lo que Ichigo debía hablar con Hunter. Bueno, también se preguntaba cómo demonios el chico pudo tener ánimo para moverse. La temperatura ambiente estaba segura que superaba los treinta grados. Se quedó en el sillón vegetando.
Cuando Ichigo llegó a su casa vio que Rukia estaba mirando una película.
Se sentó junto a ella en silencio. Ver "El padrino" En contraste con lo bizarro que recién vio en casa de sus vecinos era un cambio radical. Un buen cambio radical.
—Te demoraste—Dijo la chica no despegando sus ojos de la pantalla—¿Todo bien?
—Ah—Tomó del vaso de jugo sobre la mesa ¿Era su idea o esa pequeña orgullosa lo había extrañado?—Me entretuve viendo algunas cosas.
Demasiadas cosas.
Puso atención a la pantalla, tratando de alejar y suprimir lo que hace unos minutos estaba viendo ¿Qué mejor que con esa película? Era una de sus favoritas.
"Yo creo en mi familia… No confío en la protección de la sociedad, y no tengo intención de poner mi destino en manos de unos cuantos tipos cuyo único mérito reside en habérselas ingeniado para conseguir los votos de la gente. Eso por el momento... La época de mi padre ya ha pasado. Y las cosas que él hizo ya no pueden hacerse, pues el riesgo es ahora mucho mayor que antaño. Nos guste o no, la familia Corleone debe integrarse en la sociedad..."
Su padre… ¿Quizás él podía tener una solución al problema de la boda? Él sabía muchas cosas de la sociedad de almas aunque haya desertado. Pero, preguntarle sería una molestia, solía ser un tipo bastante irritante.
Rukia por su lado, sentía esa aura extraña entre ellos. Como de carencia de acción para sentirse bien ¿Cómo superar la brecha sin hacerse daño mutuamente? Ichigo pareció tomar la iniciativa ese día al decir que debían recuperar el tiempo perdido, pero en seguida se retrotrajo al no seguir por esa línea en la conversación de esa tarde.
Ahora estaba tan callado, incluso para ser un hombre de pocas palabras.
Cerca de medianoche, los venció el sueño. Se despidieron con la extrañeza de que ese día ni un solo vacío había pisado la isla.
o
Esperaba a alguien. Miró por la ventana. Fuera, nevaba copiosamente. Se preocupó. ¿Por qué no llegaba?
Hace siglos aguardaba. Esa era su sensación.
Se sintió frio, desolado. La necesitaba cerca con urgencia.
Abrió la puerta principal de la casa para buscarla y ahí estaba ella, aguardando con abrigo blanco, bufanda magenta, guantes del mismo color.
Entró a su casa sin ser invitada, pero solo fue porque él se hizo a un lado para dejarla pasar.
La mujer caminó por varios de los pasillos de la gran casa. Llegó hasta atrás, una cocina se hizo visible.
Cerró con pestillo.
¿Esta es suficiente intimidad para ti? —Preguntó.
Él no dijo nada. Se acercó reconociendo la distancia que los separaba.
La empujó hasta el mesón. Besándola con furia y así sentirse completo, eso no fue suficiente. Su completitud ansiaba más contacto.
Ella le sacó la camisa negra que él llevaba. Pronto se fueron deshaciendo de otras prendas. Se abrazaron con necesidad. Aun así su completitud necesitaba más contacto.
Terminaron realizando el último contacto posible entre un hombre y una mujer. Largo, placentero, intenso. Pero todavía no se sentía completo.
—¿Qué ocurre?—Dijo frustrado entre lágrimas.
—Es porque no lo has dicho—Respondió ella simplemente con su mano en su corazón.
—¿El qué?
Despertó con esa terrible sensación de vacío.
Ichigo cansado se sentó en la cama con los problemas masculinos matutinos que esas semanas había estado milagrosamente evitando.
o
No es que fuera normal para Isshin que Ichigo quisiera hablar con él, generalmente él tenía que rogarle a su hijo para que una sola palabra saliera de sus labios. La única forma de comunicarse que había logrado era a través de los golpes. Por eso, cuando esa mañana recibió la video-llamada de su primogénito se sorprendió alegremente. No obstante el que Rukia-chan no estuviera con él lo intrigaba.
—¿Por qué quieres apelar a la sabiduría ancestral de tu padre?—Preguntó Isshin con una gran sonrisa.
—Cállate. Lo que te quiero preguntar es algo serio e importante.
—¡Oh! Entonces habla hijo mío.
—Bien—Ichigo se aclaró la garganta. Sabía que lo que le iba a contar a su padre tendría su debida reacción, aunque no podía augurar cual—Es sobre las bodas en la sociedad de almas…
El tiempo se detuvo. Isshin cambio su mirada. Sus ojos brillaron. Felicidad ¡Todas sus plegarias habían tenido sus frutos! Antes de que pudiera llorar y llamar a sus hijas para celebrar el triunfo del amor, Ichigo prosiguió.
—Byakuya vino ayer en la mañana y habló con Rukia. Es otro idiota que confunde nuestra relación y presentará una carta ante el concejo nobiliario o algo así para formalizar la relación que CREE que tenemos.
Vaya, que decepción.
Una sonrisa volvió a asomarse en los labios del moreno.
—Eso es muy original. Nunca se me hubiera ocurrido. El destino trabaja de maneras muy curiosas—Dijo Ishiin rascándose la barba.
—¿Destino?—Cuestionó el joven—¿Qué tiene que ver esto con el destino?
—Tu y Rukia-chan. Siempre terminan asociados de alguna manera.
Ichigo no lo pudo negar—Y bien ¿Conoces una solución?
—Mm… Si Byakuya está tan decidido vas a tener que tarde o temprano enfrentarte a él. No creo que se alegre mucho porque no aparezcas en la ceremonia que él convocó.
—O sea ¿la solución que tú propones es no asistir a la boda?
—¡Claro!—A Isshin le gustaba la idea de la boda, pero tampoco estaba de acuerdo con el proceder del noble—O puedes casarte antes, así le verás la cara de idiota al Kuchiki.
—¡Papá!
—Tranquilo hijo—Realmente Ichigo estaba preocupado. Pocas veces le llamaba papá—Algo haré para ayudarte… Pero piensa en la posibilidad de casarte antes que termine la misión, y si Rukia-chan queda embarazada durante estos meses… ¿Te imaginas la cara de Byakuya? Sería el golpe de gracia para ese creído. Lastima que el vaya a ser familia política pero...Todo sea por Rukia-chan ¿Verdad?
Solo con ver la expresión de su viejo, Ichigo se sintió enfermo.
La pantalla de Ishiin se fue a negro.
El ex -capitán sonriente decidió que hoy se pasaría por la tienda de Urahara, tenía un montón de novedades que cotillear con su amigo y Yoruichi.
o
—¡Ichigo! ¿Qué diablos te pasa? ¡Es hora de irnos!—Rukia gritó preocupada. El shinigami no había salido de su cuarto en toda la mañana. Se acercaba la hora de ir a dar clases y el estúpido ni si quiera había comido.
¿La estaría evitando?
Ichigo no le podía ver la cara a Rukia. Lamentablemente la sesión de películas de ayer le había hecho tener varios sueños indeseables. Bueno, de deseo trataban, pero no como le gustaría admitir.
¿Por qué tenían que estar tan cerca y a la vez tan lejos?
Recordaba las palabras de Mai… "…Que toda esa tensión sexual no resuelta que existe entre ustedes no nace del instinto, nace de la expresión del amor que están reprimiendo. Es normal, existe tanto acondicionamiento mutuo que el siguiente nivel que falta por adaptarse es ese. Son solo ajustes, no hay que asustarse."
¿Y si daba el paso, pero Rukia lo rechazaba…? Pensó con terror.
Basta, sonaba como protagonista de esas tontas novelas cursis. Se levantó de su cama y salió de su habitación con determinación.
Recibió una patada voladora de Rukia. Una forma de decir que estaba preocupada por él.
Divina comunicación.
—¡Idiota! ¿Te hablan y tu ignoras?—Le entregó una bolsa y lo agarró del brazo. Lo miró de arriba abajo para ver si estaba vestido y no con pijama—¡Vamos!
—¡Hey! —Ichigo paró en seco sujetando la bolsa que Rukia le había dado, contenía una ración de comida—Rukia… yo…—apretó su puño.
Rukia levantó una ceja. Ese imbécil no se atrevería ¿O sí? Pero esa pregunta no pudo ser respondida.
El timbre sonó.
¡Muchas gracias por los reviews! Me motivan mucho.
