Pido una disculpa por el retraso de la actualización, tuvimos un pequeño contratiempo con el capítulo, pero aquí esta.

Muchas gracias por sus comentarios, son estupendos ¡no puedo creer que sean casi 100! Es todo un honor para mí que sigan fielmente la historia.

Quiero agradecer a mi editora por su infinita paciencia al corregir mis errores de ortografía y ayudarme a mejorar, ¡en verdad lo aprecio Fanfiker_Fanfinal!

Capítulo 12: El encanto de un Malfoy.

Después de haberse aseado y vestido, Harry no se encontraba muy seguro de cómo salir de allí, sin que Malfoy lo viera.

Consideraba muy ruin por su parte el haber recurrido a sus nuevos atributos de veela para obligarlo de esa manera a hacer lo que él deseaba.

"Al menos podría escucharme". Pero parecía que, salvo que se rindiera, tendría problemas los siguientes días.

Finalmente se armó de valor y abriendo la puerta asomó su cabeza, miró a ambos lados, como si fuera a pasar por una avenida muggle muy transitada.

—Hola, Potter —Se sobresaltó en cuanto escuchó la voz del rubio, que sentado en el fondo de la habitación, se levantaba vestido con el mismo atuendo. Sonreía de manera coqueta y sostenía una bandeja de plata.

—Malfoy, no vuelvas a emboscarme de esa forma —Trató de salir al pasillo, pero, después de haber depositado la bandeja en una mesita, Draco cerró la puerta c on un movimiento de su varita.

Se sentó en uno de los sillones antes de proseguir.

—Pensé que podríamos desayunar juntos —Al levantar la tapa dejó a la vista: dos tazas de té, huevos fritos sobre una rebanada de pan tostado, algo de jamón y salchichas asadas al horno para acompañar, además de papilla de avena. Todo listo para ser consumido.

—Malfoy, déjate de tonterías —Aunque su estómago se removió ante el delicioso olor de la comida, exigiendo ser satisfecho, temía que le hubiera puesto alguna poción para manipularlo.

—Vamos Potter, no está envenenada —No le gustaba cómo iban las cosas, cualquier otra persona ya estaría sentado a su lado, pensando en seducirlo, mientras comían.

Pero el chico que vivió era como siempre, la excepción.

Dejando su reticencia de lado, Harry puso un asiento frente al Slytherin, mientras se pregunta si estaría bien fiarse de Malfoy.

—Si comienzo a sentirme extraño te lanzaré un petrificus, ¿comprendes? —Miró con seriedad a Draco, quien alzó ambas manos en señal de inocencia, aunque por dentro soltó un bufido.

"Estúpido cara rajada". No iba a desperdiciar su tiempo y a malgastar valiosos ingredientes, cuando con su sola personalidad podía conseguir lo que deseaba.

Aun con desconfianza, Harry dio su primer bocado con la varita en su mano, pero al pasar algunos segundos, disfrutando del sabor que inundaba su paladar, sin notar nada raro, dejó la varita de lado y comenzó a degustar los platillos con inmensa alegría. En verdad estaban deliciosos.

—Veo que no encontraste nada extraño —Al escucharlo, el chico que vivió se limito a tomar una rebanada de pan, tragó el bocado que estaba masticando antes de hablar.

—No puedes culparme por desconfiar —Después siguió comiendo.

Draco entrecerró sus ojos sintiendo su malhumor crecer. Trató de calmarse, no le convenía empezar una pelea con Potter en ese momento.

"Soy perfecto, no me enojo". Como un mantra, repitió esta frase varias veces en su mente, hasta que su tensión comenzó a desvanecerse.

—Cuando termines podríamos salir a caminar —Harry levantó su mirada hacia Malfoy, sintiéndose muy descolocado.

—Perdona, creo haberte escuchado decir que salgamos a caminar —El Slytherin sonrió ampliamente, asintiendo con un ligero movimiento de cabeza.

—¿Qué respondes? —Batió sus parpados una sola vez, de forma lenta, entonando su mirada, fijándola profundamente en los ojos esmeralda de su compañero, el cual mostró un sonrojo poco evidente, que le levantó el animo.

"Mi encanto personal sigue siendo muy persuasivo".

Se levantó del sillón y haciendo un ademán con la mano, indicó a Harry que necesitaba una respuesta pronto.

—Caminar suena como una buena idea —Secretamente estaba agradecido por la idea, encontraría el momento para hablar tranquilamente con Draco, esperaba que el lugar al que se dirigieran fuera tranquilo.

—Bien, si ya terminaste de desayunar, deberíamos irnos —Después de hacer una pausa agregó—. El clima parece ser muy agradable.

Harry sonrió de manera forzada. El clima era, en ese momento, lo último que le preocupaba.

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—¡Mione! ¿en verdad vamos a dejar a Harry solo con el hurón? —Ron parecía un pequeño inquieto, acababan de salir del Gran Comedor, donde el pelirrojo se había hartado de merengues. Cuando se iban, recordó que su amigo le había prometido una partida de ajedrez, lo cual constituía la excusa perfecta para ir a verlo.

—Ron, él y Harry necesitan tiempo a solas, para conocerse mejor —Hermione se impacientaba cuando su novio se comportaba de esa manera. Pero entendía su preocupación por el chico que vivió.

—No quiero que se conozcan mejor…—Hermione volteó a verlo, tenía la cabeza baja, su mirada, concentrada en un mosaico del suelo, estaba llena de rencor.

—Debes entenderlo Ron, tú naciste en este mundo —El chico desvió la mirada cuando su novia le elevó el rostro para captar su atención.

—Lo entiendo, pero ¡él iba a matar en nombre de Voldemort! —La castaña suspiró. Su pensamiento había sido parecido, pero cuando presenció el juicio de los Malfoy, lo único que ocupó su mente fue el hecho de que si encontraban culpable a alguno de ellos, esa familia, que le recordaba a la suya, iba a ser desintegrada. Sus padres habían estado realmente furiosos con sus acciones, pero ella sabía que en el fondo habían comprendido lo que su única hija les había querido evitar. El dolor de una guerra de la que nada sabían y en que se verían envueltos sin razón alguna.

—Pero no lo hizo —Lo miró a los ojos seriamente—. No mató a nadie.

—Me envenenó —Su novia rió, a él no le parecía gracioso.

—Fue un accidente, lo sabes.

—Bien, ríete —Habían llegado a los jardines, observaron entonces a dos personas que caminaban juntas. Cuando se acercaron un poco más distinguieron quiénes eran.

—¡Es él Mione! —ella le indicó que guardara silencio, quería ver con sus propios ojos cómo se desenvolvía Malfoy en presencia de su amigo.

—Espera Ron, quiero verlo —La miró con una expresión de desconcierto y a regañadientes se quedó quieto junto a ella, detrás de unos arbustos.

—Bien Malfoy, ya caminamos —Había sido un recorrido un tanto aburrido, apenas sí se dirigieron la palabra, al menos no había gente levantada tan temprano al ser sábado y no alcanzaban todavía las nueve en el reloj.

—¿Puedes enfrentarte a El Que No Debe Ser Nombrado, pero caminar un rato te agota? —A pesar de las palabras, su rostro mostraba tranquilidad, estaban en un lugar específico, que el rubio había encontrado por accidente el año pasado, donde iba a veces cuando necesitaba pensar.

Harry dio un respiro profundo.

—Este lugar es muy tranquilo —De algún modo los arbustos alrededor de ellos mitigaban los sonidos de la temprana mañana.

—No digas que no hago nada por ti —Se sentaron sobre el pasto, Draco pensaba en ponerse un poco cariñoso con Potter. Dejó que su brazo se pegara al de Harry, argumentando que no era suficiente el espacio para dos personas, el pelinegro no tuvo problemas con el contacto. Le parecía curiosa la forma en la que se estaban acercando, ya podían pasar un rato juntos sin discutir y lanzarse insultos.

—¿Exactamente qué haces por mí?—Sonrió de regreso a Malfoy, mientras pasaba su brazo por los hombros del rubio—. No te emociones, solo es para estar más cómodos.

—Qué desagradecido —Hizo una mueca al escuchar la ultima parte—. Pues quítalo entonces.

Harry no se movió.

Draco observó el cielo a través de las hojas de los árboles, comenzaban a tomar un tono amarillo de manera lenta, anunciando el fin del verano y la bienvenida al otoño. Era agradable observar las cosas con calma.

El rubio sentía que su vida había sido demasiado ajetreada estos últimos años, corriendo en la guerra, por su vida. Por la salvación de su familia.

—¿Puedes creer que no estemos peleando? —Aunque Draco abrió su boca para contestar, el sonido quedó atrapado en su garganta

El rostro de Cho se asomó entre los arbustos. Había madrugado para enviar una lechuza, a esa hora estaban más tranquilas.

Divisó a ambos chicos y decidió que era hora de verlos con sus propios ojos.

—Hola Harry, ¿cómo estas? —La Ravenclaw estaba bien informada de la relación que ahora tenían Harry y Draco, era fascinante que en su colegio hubiera un caso de mago mitad veela.

—Bien, ¿y tú?—No le parecía exactamente el tipo de conversación que debería estar teniendo, la cara de Draco era épica. Su brazo se afianzó aún más a los hombros del pelinegro y apretó ligeramente su ropa, marcando profundas arrugas en la tela.

—Bien, solo pasaba a saludar, ojalá podamos salir un día —Todo su descaro se debía a la interesante información obtenida hace poco.

De manera nerviosa volteó a ver a su acompañante

—Draco —No pudo decir más, el Slytherin se levantó y se fue. Su magia estaba saliéndose de control, se sentía un ambiente cargado a su paso, el chico que vivió lo notó cuando fue tras él.

—¡Draco, espera!—El nombre brotó natural, sin resistencia y eso hizo tal vez que el chico se tuviera cuando entraron al pasillo que conducía a su cuarto.

—Te veré en la salida a Hogsmeade esta tarde—Murmuró de manera amarga—. Si decides no aparecer, muda tus cosas de regreso a Gryffindor, ahora déjame solo.

Dicho esto se internó en el cuarto, escuchando de inmediato el sonido de una puerta azotada. Snape le dedicó una mirada de desprecio a Harry desde el retrato que custodiaba la puerta antes de que este se marchara.

—Allí estaré —murmuró Harry apesadumbrado. ¿Habría un día en que las cosas salieran bien?

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"Pensar que podría quedarme con él…"

El Gryffindor estaba unido a Malfoy porque fue elegido como su pareja, pero, existían personas que no los querían juntos.

—No pasa nada si me inmiscuyo, probablemente es lo que espera al haberme contado— Cuando regresaba de enviar su carta, se había encontrado con Parkinson, que apuradamente iba a la biblioteca a devolver un libro, al ir despistada habían chocado y el libro cayo al suelo, fue así que notó su contenido, hablaba sobre veelas y su descendencia con magos.

Al darse cuenta, la chica de Slytherin le confesó que Malfoy estaba confundido en su elección, que solo veía la manera de ayudarlo, pues eran amigos desde la infancia.

"Sí claro, amigos".

La oferta que ponía a su alcance no era nada despreciable. Al terminar la guerra, hubo muchos estragos económicos en toda la población, edificios y negocios en ruina. Mucha gente tuvo que declararse en bancarrota.

Sus padres lo habían hecho lo mejor que pudieron, estaban recuperándose, de manera lenta y no sabía cuánto más se extendería esa situación.

—Si lo conquistas, la fortuna Potter estará a tu disposición —No sabía si esto era enteramente cierto, ya que Harry nunca había presumido de ser tan boyante, aunque recordó que llevaba un modelo de escoba Saeta de Fuego. No eran precisamente baratas.

—Pero él quiere estar con Malfoy, ¿no? Por eso viven juntos —Pansy hizo una mueca en su antes sonriente boca.

—Fue por molestarlo —Siguió su camino, y antes de entrar a la biblioteca volteó a ver a Cho—. Piénsalo.

Claro que lo estaba considerando, de todos modos, ahora que Harry había dejado atrás a Ginny, todo sería menos complejo. Le preocupaba que si intentaba algo, la menor de los Weasley viniera tras ella, pero si Pansy tenia razón, cosa que aún tenía en duda, podría hacerse con el codiciado Gryffindor.

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Mientras tanto, Hermione y Ron se habían quedado con la boca abierta ante el descaro exhibido por la chica Ravenclaw.

—No puedo creerlo —La chica castaña estaba todavía meditando la manera tan radical en que las cosas habían pasado de amenas a violentas.

—Bueno, ella siempre estuvo interesada en Harry, no es de sorprender que lo busque, ¿verdad? — Su novia lo miro de mala manera—. Solo decía...

—Tenemos que hablar con Harry, si va a tomarse en serio a Malfoy tiene que dejarle claro a Cho que no quiere nada con ella.

—¿Sería TAN malo que la tuviera cerca? —La mano de su amada le propinó un empujón.

—Termina de aceptar que Harry tiene genuino interés en Malfoy, ¡madura un poco!

Ron volteó a otro lado todavía con esperanzas de que su amigo decidiera abandonar al rubio. Después se levantó y salió junto a su novia del escondite, con paso firme para encontrar al pelinegro.

Se reunieron con él en el Gran Comedor, a esa hora había poca gente, muchos estudiantes no se levantaban hasta el mediodía.

—Harry —Tenía una cara bastante carente de animo, estaba tomándose un vaso de jugo de calabaza y tenía un par de galletas en su plato.

—¿Eh? Ah, son ustedes —Ron se sentó y comenzó a servirse generosas raciones de comida.

—¿Solo eso desayunarás, compañero? —Movió su cabeza para mostrar el desacuerdo que sentía. No iba a mencionar el incidente de un momento atrás, eso se lo dejaría a su novia.

—Ya comí —El chico que vivió aún se preguntaba qué podría haber dicho hace unos minutos para evitar que su agradable rato con Draco terminara así.

—Te vimos caminar con Malfoy —El rostro de su amiga mostraba cierta pena. Genial, sus desastres seguían siendo presenciados por los demás.

—Hinnos a Sho —Ron parecía no abandonar su mal hábito de hablar con la boca llena.

—Lo que quizá dijo, es que vimos a Cho —Suspiró y agregó—. ¿Aún albergas algún sentimiento por ella? —Su amiga lo miró expectante.

—Claro que no —Le sorprendía que le hubiera preguntado eso—. Realmente nunca la conocí, y ella estaba enamorada de Cedric—. Era ridícula una suposición así, además había salido con Ginny después, a Cho no la tomaba en cuenta.

—De acuerdo, a Malfoy no le hizo gracia que fuera a verte —Frunció el ceño ante el comentario de su amiga.

Estaba en lo correcto.

—Vamos compañero, ¿en verdad te estás tomando a Malfoy en serio? —Su amigo pelirrojo lo observó con preocupación.

—¡RON! —Su novio solo se cruzó de brazos.

—Lo veré esta tarde, iremos a Hogsmeade —Observó la reacción de sorpresa de ambos.

—Muy bien Harry —Hermione le sonrió con bastante alegría—. Seguro que se van a divertir.

—Eso espero —No tenía idea de dónde lo llevaría el rubio—. No sé qué quiere hacer.

—Siempre que no te muerda —gruñó.

—¡RON! —La castaña le dirigió una mirada de advertencia—. Tendrías que proponer algo, después de todo, tú lo invitaste, ¿no?

—En realidad, él me invitó a mí —Era algo incómodo, las pocas veces que había salido con alguien terminaron mal.

—No te preocupes, solo trata de ser tú mismo, todo irá bien —Su amiga le sonrió para tranquilizarlo, pero Harry no las tenía todas consigo. Había mucha información y consejos cuando se trataba de una cita con una chica; pero esto... no tenía idea de cómo actuar. ¿Qué sabría él de tener una cita con un chico?

—Pero, no tengo idea de qué hacer.

—Solo deja que las cosas surjan de manera natural.

—También puedes dejarlo plantado —Cuando su novia lo miró se apresuro a agregar—. ¡Estoy bromeando!, tal vez si Hermione y yo vamos de incógnitos…- Dejó de hablar cuando sintió a su novia acercarse, pensando que lo golpearía, pero en vez de eso le dio un beso en la mejilla.

—Buena idea, podemos mandarte algunas indicaciones si las cosas no se ven bien.

Tenía excelentes amigos, veía que Ron estaba empezando a aceptar las cosas.

—Está bien— Con eso saldaron el tema, se dedicó a pasar la mañana con ellos, extrañaba esas charlas y risas de cuando estaban juntos.

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—Gracias por reunirte conmigo —El lugar era como siempre, sombrío, húmedo, frío, te dejaba una sensación de estar acorralado si no pertenecías a la casa Slytherin.

—Solo dime cuál es ese tema tan interesante que tienes en mente —La persona frente a ella era demandante y no admitía esperas.

—Bueno, habrás escuchado los rumores que están circulando estos días por la escuela —Su interlocutor sonrió.

—Claro, han sido tan divertidos, especialmente la cara de Potty cuando entró al Gran Comedor— Una amplia sonrisa de satisfacción apareció en su rostro.

—Bien, ¿qué me dirías si te ofreciera tomar el crédito por esos rumores? —Casi podía ver a su invitado saltar de emoción anticipada.

—Diría, ¿por qué no tomas tú el crédito?— Aun así tenía buen cuidado de resguardarse.

—Bueno, a mí más que ayudarme, me perjudicaría ante los ojos de Draco.

—Oh, ya entiendo tus motivos— Una risita irritante invadió sus oídos.

—¿Aceptas?— No quería tenerle cerca durante más tiempo, el lugar no era precisamente confortable y cómodo.

—Claro que sí, ¿cuándo he dejado de lado una oportunidad para molestar?

La chica pelinegra sonrió con satisfacción.

—Bien, esto es lo que necesitas saber—Procedió a ponerle al tanto del cómo y el cuándo de lo ocurrido, así como de la manera en que había comenzado el rumor.

Después de una media hora más o menos, Pansy salió de ese lugar, su rostro reflejaba gran alegría: las cosas le estaban saliendo de maravilla.

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—Querido, una carta de Draco —Ese día Lucius se había levantado de un humor terrible. No tenían noticias de su hijo desde que al inicio del curso le había ido a explicar a la Directora su situación. Le preocupaba el desarrollo de las cosas, es decir, Potter estaba viviendo con su hijo. Siempre habían estado peleando y a ese punto se sorprendía de no tener en su mano una carta de la Profesora diciendo que se habían batido en duelo.

La voz de su esposa anunciándole una carta de su primogénito, le llenó de cierta paz y nerviosismo.

—¿Qué ha pasado? —Sus expectativas en cuanto al contenido eran bastante mínimas, solo esperaba que no fueran problemas.

—Parece ser que Potter se ha tomado en serio a nuestro querido Draco —Su esposa suspiró aliviada. Aunque no lo manifestara de la misma manera, Narcissa estaba muy intranquila, durante la guerra había notado que Potter era un buen chico, alguien a quien podía llegar a respetar.

—¿Qué es esto de ser novios primero? —No entendía muy bien.

—Quieren conocerse más —La carta de Malfoy relataba que se trataba de una decisión acordada por ambos.

—Draco no necesita conocerlo antes de enlazarse, su magia sabe qué es él con quién debe estar —No le parecía lógico.

—Pero se te olvida que Potter no se crió con magos, él fue tomado por sorpresa y viene de vivir con muggles, sus conocimientos son distintos.

Lucius arrugó el semblante, se preguntó momentáneamente cómo la gente sin magia podía arreglarse para escoger pareja.

—Por ahora me da tiempo a planear una estupenda fiesta, espero que puedas hablarle amablemente —Su esposa se alejó por el corredor para seguir con los preparativos—. Es la pareja de nuestro hijo, recuérdalo.

—Espero que Potter sea sociable —Gruñó ante la perspectiva de tener que mantener una conversación con él.

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—Bien, ¿estás listo Harry? —Sus amigos lo esperaban en la sala común de Gryffindor. Estaba cambiándose por algo mas adecuado para su salida con Draco. Seguía sin tener demasiado conocimiento sobre lo que haría, pero sus nervios habían sido calmados con la ayuda que sus amigos le brindaban.

—Eso creo —Su voz sonó un tanto temblorosa.

—Compañero, eres muy valiente.

Harry sonrió, en ese momento prefería enfrentarse de nuevo con el cola-cuerno Húngaro, o Voldemort, antes que arruinar la cita por su torpeza e ignorancia.

—Debo serlo, soy terrible para estas cosas —Salió del cuarto que solía compartir con Ron vistiendo unos jeans color azul marino, junto a una camisa de botones que tenía finas líneas verde botella sobre un fondo blanco, sus mangas eran tres cuartos. No era muy conocedor de la moda para magos, así que se atendría a la esperanza de que sus mejores ropas muggle causaran una buena impresión.

—Te ves genial, Harry —Hermione le sonrió con absoluta sinceridad.

—Cierto, deberíamos tener algo así por aquí —Las túnicas permitían disimular un buen pisotón o patada, pero eran poco prácticas.

Se apresuraron a salir por el retrato, llegaron justo a tiempo al sitio de encuentro, divisaron a Draco sentado esperando entre algunos chicos más, se le veía meditabundo, pero seguía luciendo espectacular. Hermione se sonrojó ligeramente y Ron masculló algo que sonó cómo "Maldito hurón presumido".

Sus amigos se situaron lejos, pero dejando claro que irían también, pues eran parte del grupo.

Harry se apresuró a reunirse con Draco, quién lo observó con disimulada sorpresa reflejada a medias en sus ojos.

—¿Pensabas que no vendría? —Sonrió, y el chico frente a él, recobrando la compostura, mostró cierta altanería.

—Claro, pero siempre logras molestarme —Los que observaban la escena no decían nada, pero en su mente maquinaban todo tipo de hipótesis.

—Vamos, chicos —La profesora Sprout se encargó de conducirlos hasta el pueblo.

Caminaron juntos hasta la taberna de Las Tres Escobas, donde se dispersaron.

Todos los demás parecían saber exactamente qué querían hacer y dónde ir, todos excepto cierta pareja que decidió entrar a por algo de beber para, según las palabras textuales de Malfoy "No parecer unos tontos".

—¿Adónde te gustaría ir? —Luego de dar unos cuantos tragos a su cerveza de mantequilla, un cosquilleo agradable le llenó el estomago y se sintió un poco más valiente. Apenas pasaban de las cinco de la tarde.

—No suelo venir de visita —Harry se sintió un poco incómodo, de las tiendas que había ninguna podría interesar a Draco—. Pero me gustaría que camináramos un rato y habláramos.

—De acuerdo —Después de pagar, Harry se encargó de la cuenta para agrado de Draco, salieron del establecimiento, vigilando fuera se encontraban sus amigos, que disimuladamente les siguieron.

Caminaron lejos de las tiendas acercándose a La Casa de los Gritos, que a pesar de ser ya un lugar extremadamente tranquilo seguía sin ser demolida.

Primero empezaron hablando de la escuela, algo superficial y banal acerca de las tareas y los nuevos profesores, pero Draco tenía otro tema de conversación en mente.

—Bien, cuéntame cómo fue vivir con muggles —No terminaban de agradarle, pero si quería convencer al chico que vivió de un cambio en su persona, esa era su oportunidad.

—Bueno, a los Dursleys no les agradaba mi habilidad mágica —No había pensado en ellos desde el día de su decimoséptimo cumpleaños, cuando por fin pudo dejar esa casa. Se preguntó fugazmente qué habría sido de ellos.

—¿No te tenían miedo? —Harry rió.

—¿Miedo? Tal vez cuando mi padrino Sirius escapó de Azkaban, pero eso no les impedía encargarme mucho trabajo —Draco lo miró sin entender.

—¿A qué te refieres con trabajo?

—Alguien tenía que hacer la limpieza, cocinar en la casa y ser usado como bolsa de boxeo por mi primo —Pronunció estas palabras con cierto sabor agrio en su boca.

—Bien, por molesto que eso sea, la magia lo resuelve fácilmente —Le restó importancia con un movimiento de su mano.

—Malfoy, yo no podía hacer magia mientras fuera menor de edad, era ir contra la ley —El rubio lo observó con horror marcado en sus facciones.

—No puedo creerte, seguramente hacían las cosas por ti, eres Harry Potter, el héroe del mundo mágico —Alzó sus manos en señal de obviedad.

—Créelo, en esa casa era más un estorbo, sentían vergüenza de tenerme como sobrino —Se hundió en sus recuerdos por un momento—. Me escondían.

Malfoy lo observó bajo una luz distinta. No era el chico presumido que había pensado, no fue mimado por sus seguidores, ni apreciado por su familia.

—Vaya Potter, es muy raro pensar en ti limpiando un baño.

Su pequeña incitación a una pelea fue tomada con humor por el pelinegro, que soltó una carcajada.

—Pues así fue —Levantó su mano y observó de nuevo, con algo de pena, lo que el trabajo duro y los entrenamientos habían hecho a su piel.

Para su sorpresa Draco tomó esa mano que era solo un poco mas grande que la suya, y observó también los callos de una piel engrosada.

Harry sintió la temperatura en su rostro aumentar.

—Es verdad —Murmuró el Slytherin para sí mismo, su mano pálida y tibia tocó por encima las marcas que el trabajo duro dejó en la piel.

—No importa, de todos modos, me hizo fuerte —Con cierta reticencia a seguir siendo examinado por Draco, removió su mano.

—Pero hoy, estamos aquí para divertirnos —Para sorpresa de Harry, de entre sus ropas sacó una cajita de plata, en donde no cabría mas que un dedal.

—Malfoy, ¿acaso eso es…? —Justo escucharon a lo lejos una campana marcar las ocho, cuando el día ya era más bien noche.

—Un traslador, sí —Sin tiempo a protestar o pedir alguna explicación, ambos sintieron ese conocido tirón, antes de ser arrastrados a su destino.

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¿Adónde habrá llevado Draco a Harry? En el próximo capítulo se enteran.