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Otra vida

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: Empieza el 6to año para Harry. El verano ha sido todo menos común para el chico. Extraños acontecimientos le sucedieron y ellos no terminan cuando llega a Hogwarts. Se entera de la verdad de su Origen (Lily Evans no es su verdadera madre) y de una Herencia Mágica que trajo consigo todas las desgracias que lo atormentaron en el pasado. Y como si esto no fuera poco, el Sombrero Seleccionador le tiene una sorpresa.

Parejas: principal James Potter/Tom Riddle (Voldy para los amigos), Harry Potter-Riddle/Draco Malfoy, Ron Weasley/Blaise Zabini, Neville Longbottom/Theodore Nott, Severus Snape/Regulus Black (dedicado a Piruru-chan), Remus Lupin/Lucius Malfoy (Como no, si es mi favorita ¬¬), Dean Thomas/Seamus Finnigan, Hermione Granger/Terence Higgs, Ginny Weasley/Miles Bletchley y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U

Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino y cierto "ataques" tortuosos que recibirá nuestro amado protagonista ToT, pero es que es necesario.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-N/A: notas de autora.

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Capitulo 12: James Potter.

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Otra vez volvía a sentir esa sensación de estar saliendo de su cuerpo. Desde aquella primera vez, estos episodios se habían repetido periódicamente. Y lo más desconcertante de todo era que siempre iba a un mismo lugar. Una Mansión tan enorme como la del Lord, pero con mucho más lujos.

Sin embargo, eso no era lo que más extrañado tenía al chico. Sino el hecho de que allí había logrado volver a ver al hombre que le dijeron era Regulus Black hablando con una mujer que no conocía de nada. Pero no fue hasta hace una semana que lo que vio lo dejo mudo. De aquel ataúd de vidrio que viera en su primer "viaje" había salido alguien conocido para él. El extraño de ojos celestes, que nunca se dejaba ver, había dicho algunos hechizos y minutos después… James Potter surgía de esa urna.

James Potter… su papá.

Está demás decir que corrió a contárselo al director, a Remus y hasta a su padre. Ellos solo lo miraron entre sorprendidos y recelosos, pero Harry detectó algo más… que no le creían.

-"Señor, debemos reforzar los hechizos, lo que sea que esta haciendo ese maldito niño esta revelando a Potter. Él es una pieza principal para nuestra defensa. Si lo perdemos…"

-"No lo haremos.- gruñó el extraño.- Si Potter logra deshacerse de mi hechizo y regresa al lado de Tom Riddle… no, eso sería catastrófico. Antes lo mato."

-"¿Y que haremos con los otros dos?"- preguntó la mujer de cabello castaño y ojos verdes.

-"Black no es problema, el hechizo lo controla muy bien. Tampoco lo es Evans… el que debe preocuparnos es Potter"

Volvió a sentir como era empujado de esas visiones y de nuevo se encontró en su habitación. Ese era otro de los acontecimientos desconcertantes. Al igual que tu papá también Lily Evans parecía estar viva gracias a ese hombre.

Parpadeó y se encontró con que Draco Malfoy lo estaba mirando preocupado.

-¿Estás bien, Potter?

-Si… yo...- sacudió la cabeza.- No te preocupes, esto suele pasarme a menudo.- musitó antes de tomar su mochila para ir a la Biblioteca.

Eso era algo que venía pasando desde que Snape les puso una tarea en grupo. Increíblemente, se llevaba bien con el rubio. Todas sus diferencias se estaban limando de a poco y Harry descubrió que le agradaba su compañía. Draco era una buena persona en el fondo, cuando no estaba insultando o poniendo esa cara de absoluta frialdad; era de hecho un chico… lindo. Idiota… ¿En que estás pensando? Como si no tuvieras ya suficientes problemas. ¬¬

-Pensé que no vendrían.- dijo Neville sonriendo tímidamente, estaba un tanto intimidado por hacer grupo con Malfoy, por suerte Harry también estaba con ellos. El grupo eran ellos tres, más Theodore Nott.

-Lo siento, Neville. Tuve algo que hacer antes de venir.

-Bien, Nott nos guardó lugares con el resto de los chicos.

Se sentaron en la mesa donde Hermione, Pansy, Seamus y Dean estaban trabajando en un extremo y muy cerca de ahí Blaise, Ron, Daphne Greengrass y Parvati Patil hacían lo suyo.

-Oh, Harry.- dijo Pansy y el moreno se tensó y Draco entrecerró los ojos. Desde que vio a Potter desnudo Parkinson no cesaba en sus intentos de tener algo con el chico. Nadie la culpaba, por supuesto, pero era bien sabido en Slytherin que Potter ya estaba prohibido para toda serpiente que no fuera el Príncipe de esa Casa.- Siéntate junto a mí.

-No, gracias.- gruñó y se sentó junto a Ron.

-Si sigues con eso vas a pasarla muy mal, Pansy. Esta es la última vez que te lo digo.- siseó Draco sentándose junto a ella.

Empezaron a hacer sus deberes. Luego de un tiempo, Harry dejo su pluma en la mesa, ya que sus manos estaban temblando. Esa maldita sensación venía nuevamente. Ya se estaba cansando de eso.

Sin embargo, lo que vio lo asusto. Su papá James Potter estaba siendo rudamente torturado por la maldición Cruciatus. Gritaba y se retorcía del dolor, la maldición venía de la varita de otra de las mujeres que residían en esa casa, pero él nunca pudo verle la cara.

-"¡Aprenderás a respetar a tu Señor, maldito Potter!"- la voz se le hacía conocida. Escalofriantemente conocida.

-"El no es mi Señor."- jadeó James fulminando con la mirada a la mujer.

-"Aunque no lo quieras lo seré. Imperius Maximus"- dijo el hombre.

Esa era la maldición que podía controlarlo tan bien. Con un jadeo salio de la visión y observó como todos lo miraban asustados.

-¿Harry que…?

-Llévame.- no le dio tiempo a su amigo pelirrojo a preguntar. Eso debía saberlo su padre.

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-¿Otra vez con eso? Te dije que dejaras de molestarme por esas tonterías, Potter.

-¡¿PORQUÉ NO ME CREES?!

Voldemort llevó una mano hasta donde descansaba su varita fulminando con la mirada a su hijo. Desde hace mucho que se estaba aguantando las ganas de maldecirlo. Para él tampoco era muy fácil llegar a aceptar que eso que decía ver en sus visiones era cierto.

-No me grites, maldito mocoso.- siseó.

Hizo una mueca al ver el terror en los ojos del chico y como retrocedía unos pasos asustado. Le había hablado con el tono con que le habló en aquellos momentos en que lo creía su enemigo. Pero es que lo estaba exasperando.

-¿Por qué nadie me cree?- murmuró rencoroso.

-Lo que dices es imposible, Potter. El esta muerto.

-¡Pero yo lo vi! ¡Lo mismo pensaban de Regulus Black y también pude verlo! ¡Inclusive me atacó!

-De Regulus Black nadie tuvo la certeza de que en realidad fuera asesinado. Las muertes de James y Evans si están comprobadas… porque yo mismo lo hice.- termino en un susurro.

-Lo estaban torturando...- dijo con lágrimas en los ojos.- Yo sé que lo que vi es real y te lo voy a demostrar.- dicho esto volvió a accionar su medallón y regreso al colegio.

Cuando el adolescente desapareció, Tom se dejó caer en su sillón. Que más quisiera él que todo lo que el chico le decía fuera verdad. Que su Jams estuviera vivo. Ahora que sabía que todo que hizo en aquel momento fue en vano, que esa muerte fue totalmente injustificada, el peso era muchísimo más grande.

Y eso no era todo. Ya llevaba tiempo de convivencia con el mocoso y, por muy raro que pareciera, creía que lo estaba apreciando, hasta se podía decir que ambos estaban aprendiendo a llevarse bien. Pero estos nuevos sucesos estaban haciendo que Harry se alejara de él.

El estar en ese estado lo estaba enloqueciendo. Ni él ni Dumbledore habían llegado a una conclusión del porque Regulus Black estaba vivo ni sabían para quien trabajaba. Lo único que tenían en claro era que Bellatrix actuaba raro últimamente y que de vez en cuando escapaba para verse con alguien, pero no sabían con quien. El Lord se jugaba toda su fortuna que allí estaban todas sus respuestas. Por eso Lucius no se le despegaba ni a sol ni a sombra de la mujer… sin que ella se diera cuenta.

Los Potter me van a volver loco…

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Sala Común de Slytherin

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-Merlín, Harry… ¿Qué te pasa?- preguntó preocupado Blaise al ver a su amigo caminar de aquí para allá furiosamente.

-Si sigues así vas a hacer un surco en el piso.- comentó Théo.

-¡No me importa! ¡Ya le voy a demostrar que digo la verdad!- chilló enfadado.

-¿A quién…?- tanteó Draco.

-¡A mi padre! ¡¿A quién va a ser?! ¡Esa maldita serpiente no me cree! ¡No me cree!- siguió chillando.

Los Slytherin lo miraron asombrados. Ellos ya estaban concientes de que esa relación estaba bien encaminada. La verdad era que, a pesar de eso fuera muy raro, ahora no entendían que le pasaba a Potter.

De repente, detuvo su furioso andar al sentir esa sensación. Sin dudarlo se traslado a la Mansión Riddle.

-¿Otra vez aquí?- siseó el Lord enfadado.

Lo sorprendió que Harry lo tomara de la mano. El contacto físico casi nunca estaba presente entre ellos. Solo cuando el chico necesitaba ser socorrido durante sus ataques o para zarandearlo cuando lo exasperaba, se tocaban. Y en todos esos casos Potter nunca fue quien iniciaba el contacto. De hecho, ésta era la primera vez que lo hacía. Y se sintió… raro al ser tocado por su hijo.

-Ahora vas a ver lo que yo veo.

Y en ese momento no solo fue Harry sino también Lord Voldemort quien experimentó todas las sensaciones que el más joven sentía cada vez que una de sus visiones se acercaba.

-"¿No has tenido suficiente verdad, Potter?"- dijo la voz de la mujer que se le hacía conocida a Harry.

Le hablaba a un James Potter que tenía la vista perdida y estaba acostado en el piso con pequeñas heridas en su rostro. El resto del cuerpo estaba cubierto por una túnica, pero era evidente que también estaba dañado.

-"Déjalo en paz. Nuestro Señor ya le ha mandado el Imperius reformado, ahora no volverá a revelarse."

-"Si lo vuelve a hacer no me importaría mandarle otros Crucio."- rió.

-"No te pases… podrías dañar su mente. Sabes lo que te pasaría si eso sucede, ¿verdad?"

-"Necesitamos a Potter en caso de que su hijo o Riddle se enteren de que existimos."- dijo con hastío.-"Para cuando eso ocurra, el mocoso Potter ya va a estar enterrado tres metros bajo tierra. No sé por qué mi Señor no me ordena matarlo. Si lo tengo tan cerca…."

Eso fue lo último que vieron antes de regresar al lugar en donde estaban antes que todo eso pasase. La cara de incredulidad del Lord era palpable.

-Lo-Lo viste, ¿verdad? Era… él. Mí papá.- musitó Harry antes de caer desmayado. Llevar alguien a que viva las mismas visiones que él pareció resultar un gasto de magia extra que lo terminaron agotando.

El Lord no dudó en recibir el cuerpo del chico entre sus brazos. Estaba tan impactado que el peso de Harry lo hizo tambalearse y caer de rodillas al suelo.

-Si hijo…- murmuró apretando el abrazo y acunando a Harry en su regazo.- Era James.

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-Mi, Señor.- saludó cortésmente Severus entrando junto con Lucius Malfoy al Salón privado del Lord. A ambos les sorprendió ver el cuerpo dormido de Harry Potter en uno de los sillones.

-Severus…- los Mortífagos temblaron ante la voz fría que salió de la boca de su Señor, se notaba altamente enfadado.- Quiero que me traigas ese potente Verisaterum que me dijiste habías inventado hace poco y tu Lucius, tráeme a Bellatrix, no le digas para que.

Ambos hombres salieron rápidamente a cumplir con el encargo. Tiempo después los dos hombres llegaron junto a la mujer. Ella no pudo evitar hacer un gesto de desdén al ver a Harry y eso irritó aún más, si es que era posible, a Tom Riddle.

-¿Me llamaba, Señor?- dijo ella solícita.

-Si, Bella. Quiero que te tomes esa poción que te dará Severus.

La mujer enarcó una ceja y sin dudar bebió todo el frasco que su compañero le daba. Segundos después se retorcía de dolor en el piso. La poción, como el Lord lo había dicho, era mucho más potente que el Verisaterum normal. Ya que se encargaba de eliminar toda poción o hechizo que un cuerpo pudiera tener para evitar que el Verisaterum actuase. Los Mortífagos estaban sorprendidos, aquello solo indicaba que Bella tenía mucho que ocultar.

-¿Nos retiramos, mi Señor?- quiso saber Lucius.

-No, quédense. Y llamen a Dumbledore y al licántropo.

Cuando todas las personas necesarias estuvieron presentes en el lugar, Voldemort despertó a su hijo.

-¿Qué pasa?

-Le haremos unas preguntas a Bellatrix, Potter.

-¿Por qué?

-¿Acaso no reconociste su voz en tus visiones?

-¿E-Era…ella?

-Si,- siseó enfadado.- y ahora vamos a saber que tanto nos oculta esta zorra. (N/A: Se nota que odio a Bella, ¿no? XP)

Acomodaron a la mujer en una silla, atada de pies a cabeza.

-Tal vez yo deba llevar adelante este interrogatorio.- dijo Dumbledore al ver el brillo peligroso en los ojos de ambos Riddle.

-No, yo lo haré.- gruñó el Lord,- Dime Bella, ¿Para quién, aparte de mí, trabajas?

-Para Christopher Umbridge, un gran hechicero de sangre pura.

¿Umbridge?

(N/A: ¡¡¡SIIII, ese es el Malo Maloso, familiar de la cara de sapo!!! Otra de los personajes que odio. Y no soy solo yo, ¿no? Jujuju XD)

-¿Qué sabes de James Potter?

-James Potter no murió.- jadeos de sorpresa,- Mi Señor Umbridge descubrió una poción que Rowena Ravenclaw había inventado antes de morir. La poción revierte los efectos de la maldición Avada Kedavra si se da en un período de 12 horas después de recibida. Tanto a él como a su esposa, la sangre sucia, se les administró la poción luego de que usted los matara con esa maldición. Se debe esperar otras 72 horas para que haga efecto.

El silencio reinó en el lugar mientras los presentes procesaban esa información.

-¿Quién profanó las tumbas?- preguntó Dumbledore, el único recuperado del shock.

-Regulus Black.

Snape casi se desmaya.

-¿Pero Regulus Black acaso no estaba muerto?

-Él nunca murió. Trabaja para mi Señor bajo la maldición Imperio desde que simulé su muerte.

-¿Entonces Pettigrew es tu cómplice?- siseó el Lord, su corazón latía desbocado por las recientes revelaciones.

-Si, él y yo lo servimos desde hace 20 años.

-¿Cómo es que James Potter trabaja para ustedes?- pregunto Remus con un hilo de voz. Estaban todos tan pendientes de Bellatrix que nadie noto como Lucius lo tenía agarrado de una mano, dándole apoyo.

-Potter estuvo bajo un hechizo que lo mantenía dormido y sin envejecer, esperando el momento para ser usado a favor de nuestra causa. No trabaja a voluntad, lo hace bajo un Imperio muy potente inventado por mi Señor.

-¿Cuál es tu causa?- quiso saber Dumbledore.

-Matar a Harry Potter, el chico de la profecía.

-¿Qué profecía?

-No lo sé. Solo mi Señor lo sabe.

-¿Qué planes tienen para James Potter?

-Usarlo para matar al chico. Mi Señor sabe que él no se atrevería a matar a su papá, por eso lo utilizarán a él y a Lily Evans para deshacerse del chico.

-¿Cómo lo hará?

-No lo sé.

-¿Cómo podemos hacer para ir a la guarida de tu Señor?

-No lo sé. Cuando nos reunimos con él es mediante un traslador. Nadie más que él sabe la ubicación de su Mansión.

-¿Por qué torturabas hoy a James Potter?- la pregunta, hecha en un susurro, por parte de Harry, hizo dar un respingo a todos.

-Potter es muy fuerte de mente y logra salirse del Imperio maximizado, debemos torturarlo periódicamente para debilitarlo y así poder usar la maldición en él.

Las lágrimas no tardaron en salir de los ojos de Harry, Remus se apresuró a darle consuelo mediante un cálido abrazo. La verdad es que no sabía como él mismo se estaba aguantando las ganas de llorar frente a todo lo que esas revelaciones significaban.

-¿Dónde está tu traslador?- siseó el Lord. No mataba a esa zorra solo porque la necesitaba para llegar a James. ¡Estaba vivo! Y no iba a cometer un error que le impidiera volver a reencontrarse con él.

-Mi Señor nos lo envía cuando quiere vernos, unas cuantas horas antes del encuentro.

-¿Tu Señor sabe de los nuevos poderes que están despertando en Harry?- preguntó Dumbledore.

-No, solo sabe que el chico esta sufriendo algunos ataques. No sabe de qué se trata.

-¿Tiene algún ejercito?

-Somos muy pocos. A él le gusta trabajar en las sombras. No llegamos a los 50.

-¿Por qué hizo todo lo que hizo en el pasado? ¿Por qué nos manipulo?

-Esperaba que con sus planes pudiera separar a los Herederos de Gryffindor y Slytherin para evitar que esa unión diera frutos. Mi Señor dijo que esa unión haría cumplir la profecía. Por eso, cuando Harry Potter nació, intento matarlo, pero asegurándose que nadie lo involucraría.

La mano del Lord temblaba por agarrar su varita e ir y torturar de la peor manera a ese maldito y que se enterara de todo lo que le hizo sufrir cada vez que recibiera un Crucio en su cuerpo.

-¿Qué hará si logra matar a Harry?

-Hará creer a todo el Mundo que fue El Señor Oscuro quien lo hizo. Luego utilizará a James Potter para matar al Lord y así poder tener el reconocimiento y agradecimiento de todos los magos. Eso lo llevará a obtener el poder que tanto ansía y ser Ministro de Magia de Inglaterra. Será el nuevo héroe del Mundo Mágico.

-No si yo puedo evitarlo.- gruñó el Lord levantando su varita.- Imperio. Me traerás ese traslador que te manda el maldito de Tu Señor y no le dirás de esto a nadie.

-Como usted ordene.- murmuró Bellatrix.

-Vete de aquí.- siseó fulminando con la mirada a la pelinegra.

Cuando ella abandonó la habitación un silencio pesado se instaló en el lugar. Todos seguían impactados por la dimensión de lo revelado por boca de Bellatrix Lestrange. Cada uno de ellos estaba involucrado de diferente manera con las personas que creían muertas, por eso los sentimientos eran diferentes. Sin embargo, la alegría mezclada con la ira era un sentimiento común al saberse cuan engañados estuvieron por ese hombre que, en busca de poder, logró destruir una familia. Porque nadie dudaba, al ver el trato que tenían Harry y su padre, que si James y Tom no se hubiesen separado el Gryffindor hubiese logrado distanciar a su amor de toda esa maldad y rencor que lo dominaban. Seguramente, el saber que iba a ser padre hubiese impactado tanto en Voldemort que eso hubiera llevado a ver el fin de la guerra para el Mundo Mágico.

Tom dirigió sus ojos a la figura desolada de su hijo y algo dentro de él se removió. No le gustaba verlo así, de eso no tenía dudas.

-¿Me crees ahora?- murmuró observando a su padre con ojos llorosos.

-Si.

-Bien.

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-Ron…

El pelirrojo detuvo su ronda nocturna como prefecto, frunció el ceño y retrocedió. Le sorprendió ver a ese chico semi-escondido tras esa estatua.

-Zabini… ¿Qué haces aquí?

-Todavía tienes la costumbre de llamarme por mi apellido.- sonrió.

-Eh…yo, lo siento Blaise. ¿Que haces aquí a estas horas? Podría castigarte por andar por los pasillos fuera del horario permitido, ¿sabes?

No me des ideas Weasley…

-Lo sé, pero como tu y Granger me dijeron que si sabía algo de Harry yo…

-¿Sabes algo?- interrumpió.

-Si. Snape nos dijo que está ya-sabes-donde y que se quedará allí hasta mañana. Al parecer tuvo otro de sus ataques.- Aunque por su cara pasaba algo más…

-Oh, bueno, gracias Blaise. Regresa pronto a tu Sala Común, hasta mañana.- se dio vuelta para seguir con su ronda.

-¡No, espera!- se apresuró a detenerlo de un brazo.

-¿Qué…?

-Yo…- Es ahora o nunca Blaise. Saca algo del Gryffindor que debes tener adentro. Muy dentro…- ¿Qué piensas de mí, Ron?

El pelirrojo frunció el ceño.

-No entiendo tu pregunta.

-Lo que trato de decirte es… ¿Tú piensas que soy… lindo?

-Eh…- se ruborizó hasta las orejas.- ¿Te interesa saber lo que pienso de ti?

-Si, por eso te lo estoy preguntando. Tu opinión es la que más me interesa en estos momentos.

-¿Por qué…?

Merlín. ¿Por qué es tan lento?

-Porque me gustas, Weasley. ¿Eso contesta tus dudas?- dijo un tanto fastidiado.

Ron parpadeó mientras miraba sin creérselo al castaño de Slytherin. No podía ser lo que estaba escuchando. ¿Acaso sus sentimientos eran correspondidos? ¿Blaise Zabini gustaba de él? Viendo como el chico esperaba una respuesta, tragó saliva e hizo uso de su impulsividad Gryffindor y se acercó inseguro al chico. Tomo la cabeza castaña entre sus manos y beso tímidamente los labios ajenos.

Blaise jadeó sorprendido y, una vez pasada la sorpresa de la acción, se apresuró a rodear la cintura de Ron con sus brazos. Respondió al beso con pasión. Esto es lo que estuvo deseando desde hace casi dos años. Se fijo en el pelirrojo el día de aquel baile de Navidad en cuarto año. Muy por el contrario de lo que todos pensaron a él le pareció que estaba hermoso con esa túnica estrafalaria. Desde ese momento se sintió atraído, siguió sus pasos y, al conocer más a fondo a ese chico, supo que esa atracción se convirtió en amor. Sufría cada vez que su amigo Draco insultaba al pelirrojo y lo odió cuando escucho esa canción el año pasado. Por lo mismo, fue el único Slytherin que estuvo feliz por la victoria de Gryffindor a manos de Ron en el campeonato de Quidditch. Y rió a escondidas cuando los leones hicieron de su himno de victoria la canción: "Weasley es nuestro Rey".

Aquello también le había llevado a darse cuenta de otra cosa. Y era que su amigo parecía tener la misma necesidad de mirar al Trío de Oro a escondidas como él. O tener la necesidad de saber a todo momento que pasaba con ellos, pero por un motivo muy diferente o mejor dicho, por una persona diferente. Fue así como descubrió que Draco Malfoy estaba enamorado de Harry Potter. Debía confesar que no le resulto muy inesperado, él era conciente de que esa rara obsesión de su amigo por el héroe era demasiada. Y bien dicen los muggles que: "Del odio al amor hay un solo paso".

Gimió cuando se sintió estrellado contra la pared y pudo sentir esa gran excitación contra su vientre (Ron era más alto que él). Eso debería ser tan inmenso como Harry lo había dado a entender, pero él quería comprobarlo visualmente. Así que descendió una mano hasta palpar la entrepierna del pelirrojo haciéndolo jadear.

Ron dejo los labios del Slytherin y descendió su boca hasta poder llegar al cuello donde chupo, lamió y mordió a conciencia mientras sentía como su virilidad despertaba víctima de las caricias del otro chico. El también bajo sus manos hasta las nalgas del otro para poder cerrar sus manos en ellas.

-¡Oh, Ron!- gimió el castaño cerrando los ojos.

La pasión que estaba sintiendo se estaba desbordando, así que separó las manos de Weasley de su cuerpo y lo miró a los ojos. Sin dudar dirigió sus manos hasta los pantalones del Gryffindor y lo desabrocho, parsimoniosamente bajo la prenda junto con los boxers. Se agacho hasta quedar arrodillado frente a él y se mordió el labio inferior mirando embelezado lo que hacía hombre a Ron Weasley.

Merlín… gracias, pensó lascivo al comprobar que todos sus sueños pervertidos, con el tamaño de aquello, se hacían realidad.

Empezó con pequeños besos al principio, siguió con succiones y termino metiéndosela hasta donde podía en la boca. Los gemidos del chico del que estaba enamorado erizaron su piel, no podía creer que al fin estaba haciendo esto que tanto soñó en el pasado. El pelirrojo sabía tan bien… su piel era suave y su aroma intoxicante. Sintió a Ron enredar sus dedos en su cabello mientras lo guiaba con pequeñas embestidas a seguir el ritmo que necesitaba para llegar al orgasmo. El se dejó hacer, no le importaba respirar si eso significada darle placer a ese bello ángel pelirrojo. Casi desfallece de alegría cuando pudo sentir el líquido de la culminación de su amor. No dudo en tragárselo, nunca lo haría de ahora en adelante, lo quería todo de Ron ahora que sabía que correspondía a sus sentimientos.

Se puso de pie y besó sus labios compartiendo el sabor del semen del chico. Se besaron con desmedida pasión mientras el león bajaba sus manos hasta el pantalón de Blaise para desprenderlos.

-Mi turno…- susurró sensual y Blaise tuvo que sostenerse de Ron porque no se sentía capaz de que sus piernas lo sostuvieran.

Weasley empezó el mismo trabajo que hace rato la serpiente le estuvo propinando. Sus caricias eran torpes mostrando su inexperiencia en esos placeres. Y Blaise lo sabía, estando al tanto de todo lo que tuviera que ver con Ronald Weasley desde cuarto, era conciente de que esta era la primera vez que le daba sexo oral a un hombre. Pero Merlín… que bien lo hacía.

-¡Ah, Ron!- gritó Zabini al sentir una estratégica mordida sobre sus testículos nada indolora, pero demasiada placentera como para aguantarse las ganas de exteriorizar esa sensación que recorrió todo su cuerpo.

Faltaron solo unas cuantas caricias más para que el castaño se viniera dentro de la boca del otro muchacho, en el orgasmo más delicioso que haya tenido en mucho tiempo. Blaise estaba seguro que se debía a que era porque fue Ron quien lo llevó a ello. Nadie más que ese pelirrojo lo volvía así de loco.

El Gryffindor también se puso de pie para compartir el sabor del orgasmo con la boca contraria. Presa de la pasión despertada Blaise pegó sus cuerpos y eso basto para que Ron rompiera el beso.

-Hay tiempo para eso, Blay.- susurró conectando sus ojos azules con los orbes color miel.- Vayamos de a poco.

-Esto que acabamos de hacer no es ir de poco, Ron.- murmuró sonriendo malicioso.

-Bueno.- admitió ruborizado, pero sonriente.- A partir de ahora entonces.

-Yo hago lo que tú quieras… siempre y cuando estés conmigo.

-Entonces prepárate para cumplir todos mis deseos, porque ahora eres mío y no voy a dejarte.

Sintiendo una felicidad desconocida para él, Blaise Zabini se lanzó al cuello de Ron y lo besó; transmitiendo algo de su felicidad al otro chico, quien lo recibió en sus brazos, sonriente.

Continuará…

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Notas sin sentido: ¡¡¡Hola!!!

Bien, sí… ese era parte del gran secreto. Después de todo… este fic es un Tom/James XD ¿Y cómo sería si uno de ellos está muerto? Y no se estresen tanto con saber quien es el malo maloso. Si, es un personaje original, pero no será importante para la historia.

Y bueno… ¡¡¡una pareja formada!!! Tengo gusto del Ron/Blaise, por eso fue la primera XD

¡¡¡Este fic cuenta en total con 22 capítulos más un Epilogo!!! ñ.ñ

¡¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!!

¡¡¡Nos leemos!!!

Atte: Uko-chan!

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