Disclaimer:los personajes son obra de la maravillosa S.M., la historia si es mía.

Summary:Bella tiene una relación de tres años con Jacob, sin embargo no se sentía completa. Hasta que llega de Londres un chico de cabellos cobrizos. ¿Será él a quien inconscientemente esperaba? / M por futuros Lemmons. Todos humanos.

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Inconscientemente era a ti a quien esperaba.

Capitulo anterior:

- Gracias Allie, no sabes cuánto necesitaba tu consejo, pero a mí ya no me tiene que gustar Edward y mucho menos me voy a enamorar de un farsante como lo es él – iba a replicarme pero no le di tiempo - Te voy a extrañar muchísimo – le dije abrazándola fuertemente, sentía como por mis mejillas caían innumerables lagrimas.

- Serás cabezota Bella – dijo sacudiendo la cabeza a ambos lados - Bueno basta del momento emotivo – dijo sonriendo limpiándose las lagrimas – oh, me llevo tu maleta, la que llevaste a Londres. Luego te la devuelvo. Quedaba esto adentro nomas – me dijo dándome una caja de tampones absolutamente olvidada por mí, ya que ahora que lo pienso hace rato no me bajaba la regla. Me tense de inmediato y de golpe todo comenzó a darme vueltas. – Bella, ¿Estás bien? Te pusiste pálida. – dijo la voz preocupada de Alice.

Tampones, ciclo femenino. Ausencia de éste por más de dos meses. Viaje a Londres. Sexo increíble con Edward sin protección. SIN PROTECCIÓN. Más apetito que de costumbre. Vómitos matutinos. Mareos. Sensibilidad.

- Alice creo que…

Y no pude terminar la frase porque todo se volvió negro.

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Capitulo 11

POV BELLA

Sentía un aroma fuertísimo que hacía que me pique la nariz y me dieran unas enormes ganas de estornudar.

- ¿Bella? – me pregunto la voz preocupada de Alice. Yo abrí los ojos de a poco, estaba desorientada y no sabía que sucedía.

- ¿Qué sucedió? – pregunte en un murmullo.

- Oh, Bella menos mal que despertaste. No sabía qué hacer – me dijo Allie mientras se sentaba al lado mío y cerraba el envase del alcohol ¿Ella sola había podido subirme a la cama? – te desmayaste de golpe amiga, no sé exactamente como sucedió. Te pusiste más blanca que el papel y plaf de culo al piso. ¿Quieres algo? Agua tal vez… - me pregunto.

Y ahí recordé el motivo por el cual me desmaye. Me levante y fui rápidamente al calendario que estaba en el escritorio del cuarto de Alice ignorando el mareo que sentí al hacer movimientos tan bruscos, y comencé a sacar cuentas. Mi mejor amiga me observaba confundida con el seño fruncido.

Si mis cálculos no fallaban tenía más de tres meses que mi ciclo femenino estaba ausente. Había tenido sexo en estos últimos tres meses y encima fue sin usar ni un método anticonceptivo. Me golpeaba a mi misma por no usar ningún recaudo, siempre era cuidadosa en mis relaciones íntimas, y esa vez no fue una, sino dos veces en las que estuve íntimamente con alguien sin usar protección. A Londres habíamos viajado hace aproximadamente tres meses y un poquito más, hace ese lapso de tiempo que no estuve con nadie más. Y si mis sospechas eran verdaderas podría estar esperando un hijo de... tenía que haber una equivocación, no podía estar embarazada.

Solo rogaba que fuera una falsa alarma y sea el estrés del trabajo el que hacía que se me haya atrasado la menstruación. Pero yo era sumamente regular, era muy raro que se me atrase mi ciclo.

No estaba preparada para ser madre. Sin darme cuenta me puse a llorar. Lloraba de miedo, de rabia por la situación, por no ser adulta y dejarme llevar por la pasión del momento. Si estaba embarazada iba a ser la persona más feliz y por supuesto que iba a tenerlo, jamás haría nada para lastimar a la personita que podría estar creciendo en mi interior, siempre la llegada de un hijo es un milagro. Pero tenía miedo. Miedo a ser una mala madre. A no poder criarlo yo sola. Es obvio que un hijo en estos momentos no estaba en mis planes, pero iba a ser bienvenido de todas formas. Me encantaría ser madre, por supuesto que sí, pero no en estas condiciones, cuando soy un desastre conmigo misma, cuando no soy capaz a afrontar sola lo que me esperaba. Siempre planee que el día que decidiera tener mi propia familia, lo haría casada con el hombre indicado, teniendo un cálido hogar y que por sobretodo reinara el amor. En estos momentos no tenía nada de lo que siempre desee. Si fuera cierto, ¿Qué haría?

- ¿Qué sucede Bella? ¿Por qué lloras así? – me pregunto Alice preocupada. En algún momento de mi shock ella me abrazo con fuerza.

- Al… - trate de decirle hipando – cre… creo…

- Bella trata de tranquilizarte, no te entiendo. ¿llamo a un doctor?

- Be…bé – logre decirle entre llantos.

- ¿Quieres que venga Sharon? ¿Por eso lloras? – me pregunto mas confundida que antes.

- Creo que puedo estar embarazada – solté con una voz un poco más clara tras unos minutos en que me pude tranquilizar.

Los ojos de Alice se abrieron de par en par y se llevo sus pequeñas manos a su boca. Creo que era la primera vez que lograba sorprender y dejar sin palabras a mi loca amiga.

- ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Estás segura? – pregunto - puede que no sea así Bella. Dios eso no me lo esperaba. Pero… ¿Cómo supones…?

- Llevo tres meses de atraso y no me cuide en mis últimas relaciones íntimas. – le conté con voz histérica.

- ¡Bella! – exclamo - Eso explicaría tu aumento del apetito, tu cansancio, tus mareos, tus cambios de humor – enumero Alice, y ahora que lo mencionaba tenía razón, estos últimos meses me venía sintiendo extraña y no sabía a qué se debía – necesitamos una prueba de embarazo Bella y que sea cuanto antes.

Apenas termino de decir la frase me arrastro por todo el departamento y fuimos hasta la farmacia más cercana en busca del test que despejaría mis dudas.

- Buenas tardes vendedor – saludo mi amiga – necesitamos el test de embarazo más efectivo que tenga. – el vendedor asintió en respuesta - Diez muestras por favor – tanto yo como el vendedor abrimos los ojos como platos - ¿Qué?, ¿Por qué esas caras? Hay que sacarse las dudas. – agrego Alice mirándonos como cuando una madre le explica algo a su hijo.

Una vez que el vendedor nos dio el exagerado pedido, regresamos al departamento. Cuando Alice abrió la puerta me arrastro hasta el baño y me entrego el test ya liberado de su paquete, como hizo para hacerlo tan rápido, no tengo ni la menor idea.

- Muy bien, hace pipi y ponelo en la barrita esta, luego esperemos cinco minutos y veremos si estas o no embarazada. - me dijo poniéndose en la puerta del baño inhabilitando mi paso - ¿Qué esperas?

- No puedo pasar Alice, estas en el medio de la puerta –

- Oh si, lo siento – respondió y se corrió dejándome un poco de espacio para mí.

Hice pipi como Alice lo llamo, aunque me costó mucho, los nervios estaban jugándome una mala pasada. Deje el test encima del bidet y salí del baño. Alice me esperaba fuera cruzada de brazos.

- A esperar cinco minutos - le dije una vez que estuve al lado suyo con voz temblorosa.

- Jamás en mi vida cinco minutos me parecieron más eternos como hasta hoy. Cada vez que miraba el reloj, con suerte se movían los segundos. Los nervios cada vez se sentían más en mi cuerpo. La posibilidad de ser madre dependía de ese test de embarazo que estaba en mi baño.

- Ya pasaron los cinco minutos Bella. – me aviso Alice.

Mi cuerpo se quedo estático en el lugar, no podía ejercer ningún movimiento. Estaba aterrada, incapaz de mover algún musculo de mi organismo.

- Allie – le dije con voz llena de pánico.

- Muy bien, lo voy a recoger yo – contesto seria ingresando al baño. Cuando volvió el test descansaba entre sus dos manos, su rostro era imposible de descifrar.

- ¿y bien? – pregunte en un murmullo, con absolutamente todo mi cuerpo temblando.

- Dos rayitas – fue su simple respuesta que cambiaria mi vida en un giro de 360°.

Dos rayitas eso significaba que era positivo. Estaba embarazada. Llevaba un hijo mío creciendo en mi interior, sin siquiera notarlo lleve mis manos a mi plano abdomen, que con el pasar de los meses crecería a medida que mi bebe se desarrollara. Mis sospechas finalmente si eran verdaderas. Alice me paso el resultado del test y lo cogí con mis manos temblorosas. Efectivamente las dos rayitas aparecían en el visor del mismo.

- ¡Me vas a hacer tía! – exclamo Alice con lagrimas en los ojos. Nos abrazamos y comencé a llorar, supongo que la emoción combinada con las hormonas hacia que estuviese tan sensible. - tenemos que sacar turno con el médico. Por más que los tests tengan un 99% de eficacia tenemos que estar seguras.

- Un hijo Alice – le dije aun no cayendo en la noticia e inconscientemente lleve mis manos a mi aun plano vientre, otra vez. – voy a hacerme los demás, por las dudas – le dije para estar más segura de los resultados.

Tras haberme tomado más de dos litros de agua y hacerme ocho pruebas de embarazo, de los cuales cada uno de ellos marcaba dos rayitas era obvio que estaba embarazada. Al principio creía que podrían haber venido todos fallados, pero Alice se hizo los dos restantes y le salieron negativos. Así que el resultado era más creíble todavía.

- Me imagino que el papá es Edward ¿Verdad?, digo los cálculos me dan en tu viaje a Londres junto a él- me pregunto Alice una vez que llegamos a la cocina pasándome un jugo de naranja.

- Supones bien – le respondí tomando un sorbo de mi bebida.

- Es obvio que se lo vas a decir, supongo.

- El hijo es mío Alice. – le dije tratando de hacerle entender que Edward no significaba nada en nuestra vida, yo era capaz de criar a mi hijo sola.

- Es el padre Bella, tiene derecho a saberlo. – me dijo con voz suave.

- Ahora no lo sé Allie, ya el tiempo dirá.

- Solo te vuelvo a repetir, habla con él. Te estás equivocando y muy feo Bella. Voy a llamar a la clínica para sacarte un turno. – salió dando brinquitos y cantando "seré tía, seré tía" hacia el teléfono.

En parte Alice tenía razón y lo sabía, para hacer un hijo se necesitan de dos personas. Pero no podía ir y decirle "Oye Edward serás padre, si estoy embarazada de un hijo tuyo". Era obvio que no querría saber nada, y mucho menos después de que no habláramos hace mucho tiempo. ¿Qué iba a hacer? No estaba segura, pero si sabía que en algún momento tendría que decírselo, tanto él como nuestro hijo tenían el derecho de saber de su existencia.

- Muy bien, tienes turno pasado mañana. El doctor es el mismo que atendió el embarazo de Rosalie. – dijo Alice entrando a la cocina comiendo un rico chocolate que no tardo mucho en ser arrebatado de sus manos y devorado por mi parte.

- Esta frio – exclame cuando sentí un estremecimiento en todo mi cuerpo.

- Todas suelen decir lo mismo, es el gel frio. Tendrían que fabricar uno a temperatura ambiente – comento el ecografo con una sonrisa.

- Por fin el día había llegado, estaba en la clínica a punto de ver a mi hijo por primera vez. Me habían hecho los exámenes de sangre para confirmar si estaba embaraza o no esta mañana y como ya era sabido salieron positivos. Ahora me encontraba acostada en la camilla mirando como el ecógrafo pasaba el gel por mi vientre.

- Muy bien Bella, ahora por ese monitor vas a poder ver a tu hijo – me aviso.

Y cuando paso la maquinita por mi vientre lo vi. Era un porotito muy pequeño que se movía, se podía ver que estaba muy bien formado, adquiriendo una forma humana. Era perfecto y lo más importante es que es mío. Mis ojos estaban llenos de lágrimas que descendían por mis mejillas. Tenía una sonrisa pintada en mi cara que difícilmente se me iba a borrar.

- Se puede ver que está en perfectas condiciones y que se desarrolla correctamente y en el lugar correspondiente. Aproximadamente estas de 13 semanas, que vendrían a ser un poquito más de tres meses. – me explico el profesional. – muchas felicitaciones. ¿quieres escucharlo? – me pregunto. Yo asentí instantáneamente.

- Cuando toco un botón en la maquina, en todo el consultorio de escucho el sonido más hermoso que pude haber escuchado en mi vida. Eran los latidos de su pequeño corazoncito, se escuchaban fuertes, rápidos y claros. Yo no podía dejar de llorar por la emoción.

- Muy bien hemos terminado. – hablo el hombre que me hacia el ultrasonido mientras me limpiaba mi abdomen – ahora tienes que cuidarte mucho y ver al ginecólogo, luego seguramente te asignara un obstetra para los siguientes meses. Nada de sobresaltos, ni sobreesfuerzos, quiero que te cuides. – agrego. – espérame un momento, así te llevas el ultrasonido grabado y en fotografías.

Cuando me dio el video y las fotografías del ultrasonido salí del consultorio para volver a mi hogar. Al pasar por la sala de espera del hospital veía a todas las parejas felices por la noticia de la llegada de un nuevo bebe. Me entristecí al notar que todas las demás futuras madres estaban acompañadas por sus maridos y yo estaba sola, sin nadie que me acompañe.

Alice en un principio deseaba venir conmigo, pero no pudo por una complicación en su empleo. Por ahora, ella era la única que sabía mi estado. En mi cabeza pensaba como iba a decírselo a mi familia, no tenía idea cuál podía ser su reacción y eso me asustaba al pensar que no iban a aceptarlo.

Decidí ir a caminar al centro comercial de la ciudad, si Alice se enterara que venía a su lugar favorito sola de seguro se iba a enojar conmigo.

Cuando llegue, estaba todo decorado para las próximas fiestas y personas con bolsas y bolsas de compras. Al pasar por una tienda una diminuta prenda llamo mi total atención. Era una batita de bebe hermosa color verde pastel. No lo dude dos veces y me adentre a la tienda.

Todo el local estaba repleto de ropitas para bebes, todo era hermoso y te daban ganas de llevarte todo lo que había. Mis ojos se llenaron de lágrimas involuntariamente, las hormonas del embarazo ya estaban haciéndose presentes.

- ¿La puedo ayudar en algo? –me pregunto una vendedora.

- Claro, quiero esa batita que está en la vidriera – le pedí mirando hacia donde estaba la ropita.

- Por supuesto, ¿Qué color?

- En verde está bien. – le respondí.

Una vez que me empaqueto y pague la primera prenda que le compraba a mi bebe salí del local con una enorme sonrisa. Todavía no quería comprar muchas cosas, aun era muy temprano y quería que mi embarazo se desarrollara más, por si las dudas. Luego, comencé a recorrer todo el lugar comprando los regalos para todos de Navidad, aunque todavía faltara un poco para que llegue esa fecha.

Ya dirigiéndome a la salida dispuesta a volver a mi casa, pase por delante de una heladería. Seguramente el que pasara por al lado mío pensara que jamás había comido helado en mi vida. Mi boca se me hizo agua y mis ojos se abrieron en par en par. Un antojo pensé, sin dudarlo un minuto fui a pedirme un helado de vainilla y mucho chocolate. Me fui más que feliz del lugar, disfrutando plenamente mi helado.

Una vez que llegue a mi departamento conecte el reproductor de DVD y puse el video del ultrasonido. Todavía no podía creer que estaba esperando un hijo y que en un poco menos de seis meses seria madre. Pero ahí estaba para hacerme saber de su existencia, mi pequeño hijo estaba creciendo en mi interior y estaba más que feliz por ello.

La imagen de Edward se me vino a la cabeza, hacia prácticamente un mes que no sabía nada de él. La última vez que lo vi fue un día después del casamiento de mi hermano y Rosalie. La última vez que discutí con él.

Sabía que en algún momento tendría que decirle que iba a ser padre, pero sinceramente no me animaba. No sabía cuál podría ser su reacción. Todavía estaba muy enojada, dolida, desilusionada con lo que había hecho, pero tampoco tenía pruebas para demostrar lo que hizo ni tampoco las cuentas de la empresa estaban en peligro. Solo que él estaba muy pendiente de la empresa de los Volturi, al principio suponía que era por el proyecto que se estaba haciendo con ellos, pero después empezó a ser más sospechoso, como si estuviera esperando a que pasara algo. Deje de maquinar en las posibles cosas que haría Edward y me fui a dormir la siesta, estaba muy cansada y por suerte hoy tenía el día libre en la empresa.

- Aquí tienes – me dijo la doctora entregándome la receta – acuérdate de tomar estas vitaminas todas la mañana y este refuerzo todas las noches luego de la cena. También tienes que beber mucho líquido, y nada de hacer esfuerzos ni movimientos bruscos.

- Muchísimas gracias doctora – le dije estrechándole la mano.

- No hay nada que agradecer. Cuídate mucho, ya no solo estas tu sola. Feliz Navidad – me despidió una vez que salí de su consultorio.

- ¿y… bien? – me pregunto Alice.

- Está todo bien, me dio una vitaminas.

- ¡Qué lindo! Ya mi sobrinita tiene cuatro meses

- Todavía no Alice falta una semana para que esté de cuatro meses, espera dijiste ¿sobrinita?

- Claro, yo presiento que va a ser niña, ya sabes que la gran Alice nunca se equivoca. – me dijo – yo sé que eres niña – agrego acariciando mi vientre un poco abultado.

- Si llega a ser niña, te debo algo – le dije con una sonrisa.

Alice me llevo hasta la empresa y ella volvió a su trabajo. Había pedido unos momentos para ir a la consulta con la obstetra. Mi bebé ya estaba de tres meses y 3 semanas y estaba comenzando a notarse, mi vientre se veía un poco abultado, pero no en exageración, pasaba desapercibido todavía, a no ser que este muy cerca de alguien y pueda sentirlo. Igualmente me ponía ropa holgada para que no se note a simple vista. Solo faltaban dos días para Navidad. El tiempo estaba pasando rapidísimo.

- Heidi, ¿Hay alguna novedad? – le pregunte a mi secretaria.

- Señorita Swan, su padre la estaba buscando, me dijo que cuando volviera la quería ver – me aviso.

- Muy bien, gracias – conteste yendo a la oficina de mi padre – Irina, ¿Le avisas a mi padre que estoy aquí? – le pregunte a la secretaria de mi papa una vez que llegue hasta su oficina.

- Por supuesto – me respondió llamando a Charlie y avisándome que podía ingresar.

- ¡Hija! – exclamo mi padre al verme - ¿En donde estuviste?

- Comprando con Alice papá – le respondí mintiéndole. Así es, Alice era la única que sabía de mi embarazo todavía.

- Oh, de eso justamente quería hablarte. La cena de Navidad se va a hacer en casa, vamos a juntarnos todos como lo hacemos siempre.

- Algo me comento mamá.

- Perfecto, entonces ya sabes la hora y demás – yo asentí en respuesta – pero te llame para decirte que vienen Aro y Alec. Al parecer quedaron más que conformes por la construcción y ahora quieren armar un nuevo hotel aquí. Ya hable con Edward y me dijo que les dejara el trabajo a ti y a Emmet.

- ¿Emmet y yo? Pero es él el que ya sabe cómo nos manejamos – respondí confundida al rechazo por el proyecto por parte de Edward.

- Me dijo que después me explicaba, pero bueno Emmet ya tiene los planos y la ubicación, falta que diseñen las cosas. De eso ya te encargas tú. Empiezan la próxima semana. ¿de acuerdo? – me dijo pasándome documentos.

- Claro, papa. – le respondí y me fui a mi oficina.

Cuando llegue a mi destino, comencé a preparar el diseño dependiendo de las exigencias de los Volturi. No era nada del otro mundo. Un gran hotel en pleno centro de la cuidad con muchas piscinas y suites lujosas. Casi igual al que habíamos diseñado y estaba en proceso de construcción en Londres.

Lo que más me llamaba la atención fue la negativa por parte de Edward. ¿Qué pretendes que elija un trabajo contigo cuando ni siquiera le hablas? Me recrimino mi voz interior. Por un lado puede que tenga razón, pero si es un profesional no va a dejar que el empleo se junte con temas personales.

- Señorita Swan – me dijo mi secretaria a través del intercomunicador de mi escritorio.

- Dime Heidi – conteste llenando unos papeles.

- El señor Swan junior quiere hablar con usted.

- Hazlo pasar – le dije haciendo referencia a mi único hermano.

- ¡Bellita! – me saludo mi hermano. - ¿Ya te hablo papá del proyecto?

- Así es Emmet – le respondí - ¿Sabes por curiosidad por qué Edward no quiso agarrar este proyecto? – le pregunte.

- La verdad es que no, pero es difícil trabajar con personas que no se hablan Bella – respondió simplemente – no sé qué fue lo que pasó entre ustedes, pero si tú querías distanciarte de él, lo conseguiste. – agrego deslizando un plano en mi escritorio. – mira aquí más o menos tenemos como van a ir distribuidos los pisos… - comenzó a explicarme pero la verdad es que mi mente estaba en otro lugar.

Emmet tenía toda la razón, yo quise alejarme de Edward y lo conseguí, tendría que estar contenta por eso, pero no era así. Claro que todavía no había podido desenmascararlo, pero ahora que lo decía Emmet volvía a rondar en mi cabeza que quizás todo haya sido un pésimo mal entendido. Porque si a él le interesaba la fortuna de mi familia, iba a hacer lo posible para tener acceso a los grandes proyectos, pero había renunciado a uno de los más importantes del año. Los volturi eran muy poderosos en la cadena hotelera y realizarles un trabajo a ellos era ganancia y prestigio asegurado.

Si eso llegara a ser verdad iba a estar arrepentida por toda mi vida. Mas por haber sido la culpable de cortar todo tipo de relación con él y lo que es más importante, esconderle la existencia de su hijo. Por ahora me limitaría a seguir investigando, ya el tiempo dirá cual es la verdadera cara de la moneda.

Nos quedamos hasta muy tarde con mi hermano preparando el trabajo para la llegada de los Volturi. Estaba agotadísima y encima tenía que irme a casa en taxi, hoy me había traído Alice y no estaba para buscarme. Mi hermano se había ido con mi padre y yo quedaba sola, otra vez. Estaba yéndome hacia la salida, cuando una voz hizo que me parara de golpe.

- ¿Adónde vas sola a estas horas Bella? – me pregunto esa voz conocida.

- A mi hogar – fue mi respuesta simple.

- Nada de eso, yo me encargo de llevarte. – me dijo y me guio hasta su coche.

- No sabía que estabas de visitas, James – le pregunte al marido de mi prima en el trayecto hasta el auto.

- La verdad es que no estoy de visita, vine por un puesto de trabajo. Así que desde la semana que viene soy tu nuevo compañero. – me dijo orgulloso.

- Oh, esa es una noticia excelente – le dije abrazándolo y sintiendo una mirada en mi espalda, cuando me di la vuelta no encontré a nadie cerca.

Nos subimos al auto y arranco hasta dejarme en mi casa. James era el marido de Victoria, mi prima. Estaban juntos hace más de diez años, y su pareja era envidiable. Con él hicimos una muy buena amistad que se corto cuando se mudo a Irlanda junto a Victoria, pero hace unos pocos meses habían regresado definitivamente.

Cuando llegue a mi dulce hogar, me di una ducha relajante y me puse mi pijama. Cene un rico sándwich de pollo con una vaso de gaseosa bien fría y me fui a dormir.

Mañana seria un día largo, la cena de Navidad me esperaba.

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Holaa! ¿Como estan?

Hoy es miercoles y por lo tanto un nuevo capitulo. ¿Que les parecio? Bella finalmente esta embarazada, asi que vamos a tener un mini Edward o una mini Bella.

Gracias a todos los que leen y por la buena onda de todos los reviews! Tambien agradezco los favoritos, alertas y el apoyo con esta historia.

Nos leemos en el siguiente! Ya saben si quieren un adelanto solo tienen que pedirlo! Besos

/Love with a vampire