Y…otra vez olvidé anunciar la pareja de este cap, pero bueno, como creo que ya se dieron cuenta es : ¡Germancest! Muchos pidieron esta pareja, así que espero disfruten el cap. ¡Nos leemos abajo~! ;)

¿Cómo habían llegado a esto?

A estar uno sobre el otro, lamiéndose, dejándose marcas y toqueteando sus cuerpos de manera casi animal. Los besos por aquí y por allá que eran tan pasionales y brutales al mismo tiempo. La mezcla de sus salivas y fluidos corporales por todo el lugar, los gemidos contenidos y las miradas furtivas.

No había mucha paciencia ni ternura, o nada en realidad, era una atracción carnal tan fuerte, tan necesitada, se aferraban el uno al otro con desesperación. Los guturales sonidos de sus gargantas y las respiraciones descompasadas, los latidos a mil, todo era tan…

Excitante.

-B-Brüder nghh…-

-M-más…W-West-

A probar la tentación prohibida de los labios del otro y no arrepentirse, de no interesarles el mundo, solo ellos y su momento.

Los fetichismos y hasta a veces el sadomasoquismo ¿Qué no habían probado ya? De todo, todo y nunca se aburrían, cada encuentro era como la primera vez y al final de cada una era volver a empezar.

Pero esto solo dentro de la habitación, pues puertas para afuera…

-¡Ahhh~! Ngh…-

-G-Gilbert…-

...

-I-Ich liebe d-dich…West...-

-Ich liebe d-dich, brüder...-

Solo eran hermanos.

oOooOooOoOOo

Prusia estaba asustado no…horrorizado, miró el calendario con auténtico pavor y su frente comenzó a sudar. No puede ser, no puede ser, simplemente no…

Se venía su apocalipsis personal, ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?, esto no podía estar pasando ¡Increíble que ya hubiese pasado un año! No, ese calendario debía estar mal, no podía ser…

El cumpleaños de Alemania.

A ver, espera, relájate. Gilbert se estaba revolviendo el cabello con insistencia, se paseaba de aquí para allá dentro de su habitación. Gilbird pió al ver a su dueño tan estresado y decidió dejarlo solo un momento, saliendo por la ventana de la habitación, en su camino se cruzó con una mariposa blanca-rojiza y una verde musgo que se dirigían hacia la vivienda alemana.

¿Qué hacer? Gilbert siempre dejaba la casa hecha un caos luego de cada fiesta, sin mencionar que despertaba en lugares poco usuales para dormir junto a sus no-tan-awesomes amigos del Bad Friend Trio. Y eso, sumado al dolor de cabeza normal que tenía Alemania cada vez que trataba con Italia, le provocaba ver la mueca de disgusto de su hermano cada vez.

¿Sería conveniente hacer una fiesta, otra vez?

-A ver, si hago una fiesta….-

Se puso a pensar en las posibilidades, lo más probable era que Estados Unidos quisiese hacerse el centro de atención; Inglaterra tendría una pelea de "quién bebe más" con España y después contarían anécdotas de su época pirata hasta que se terminaran golpeando; luego Romano y Alfred se los llevarían; Italia estaría acosando a su hermano o a Japón y lo más seguro es que el podrido señorito se quedase toda la noche hablando con Hungría. Y Francia intentaría darle amor al mundo, como siempre.

-Pensándolo mejor…una fiesta no es conveniente…- Prusia se sentó en su cama y se llevó la mano a la barbilla, si no hacía una fiesta, entonces…

-¿Fiesta? ¿Para quién?-

-¡Ahhhhh!- Gilbert se llevó el susto de su vida, se llevó una mano al pecho y se dio cuenta de que solo eran Antonio y Francis. Sonrojado por la vergüenza les encaró- ¡Cómo se atreven a asustar al awesome yo!-

-Non, non, mon ami~ Yo no te asusté, fue Toño~- Francis se colocó una mano en el pecho y le extendió una rosa, la cual Gilbert ignoró y le miró feo.

-Lo siento Gilbo, es que tenía curiosidad~ Entonces, ¿Fiesta?- La sonrisa de Antonio no se despegaba con nada, ni con insultos italianos, crisis económicas o desastres naturales. Por lo que cuando los ojos le hacían chiribitas al escuchar la palabra "fiesta" o "festejo" podía ampliarse mucho más.

-Ahh, no lo sé, es que West va a estar de cumpleaños…- Comentó el albino, aún con dudas.

-¿¡Ya va a ser tres de Octubre! ¡Tengo que buscar un regalo~!- Antonio puso una mueca nerviosa en el rostro, ¿Qué le iba a comprar a Alemania? El alemán no era muy difícil de contentar, pero debía ser algo bonito como un libro, unas correas para perros, wurst….Había muchas posibilidades, pero siempre le regalaba lo mismo, tenía que ser algo diferente esta vez…. ¿Tomate? ¿Un peluche de perrito? Ummm…

Mientras Antonio tenía una discusión mental consigo mismo, Francis le dio tal mirada a Gilbert que le llegó a erizar los cabellos. Es que cuando Francia te mira así, solo puedes esperarte lo peor…

-¿Qué?- Gilbert inquirió, se sonrojó y frunció el ceño, aburrido de que le mirase como un trozo de carne.

-Honhonhon~ Gil, creo que ya sabes que estoy pensando ¿Non?- Una sonrisilla maliciosa se extendió por el rostro de Francis.

-No, el asombroso yo no lee mentes, Fran- Gilbert quería evadir el tema, debía concentrarse en descubrir qué hacer para el cumpleaños de su hermanito, al parecer el francés tenía otros planes. Francia se sentó en la cama, junto a Prusia y dándole una mirada potencialmente pervertida se acercó a su oído y le susurró…

-W-Waaaas? ¡No voy a hacer eso Francis! ¡Estás loco!- El color rojo se extendió por toda la cara de Gilbert.

-Oh, vamos ¿No lo has hecho nunca antes?-

-J-Ja, pero…-

-¿Qué cosa~?- Antonio se metió a la conversación, después de decidirse por regalarle a Alemania un cachorrito nuevo, se sintió curioso al ver a Gilbert tan rojo.

-Que el regalo perfecto para el pequeño Lud sería-

Prusia saltó encima de él para hacerlo callar, enojado, y mientras se revolcaban en el piso a empujones, Antonio se reía divertido. En eso entró Alemania.

-Brüder ¿Por qué tanto escándalo? Estoy tratando de leer- Alemania estaba vestido con su uniforme militar pero sin su gorra, tras él estaban sus perros, siguiéndole.

-¡N-No es nada, West!-

Francia sonrió perverso.

-Estábamos hablando de…-

-¡No! ¡Cállate Francis!- Prusia le tapó la boca con la mano, a pesar de las quejas de su amigo rubio.

-Entonces Lud, va a ser tu cumpleaños~ - Antonio decidió hablar para alejar la atención de Ludwig de los sucios pensamientos de Francia. Alemania puso una cara de preocupación y miró a su hermano como advirtiéndole.

-Ja, pero no quiero celebrarlo- Cada palabra la pronunciaba marcada, tal vez así su hermano se diera cuenta de cuánto no quería una fiesta de cumpleaños.

-Vamos Lud, tío~ ¿Cómo es eso? Un cumpleaños es una celebración- Antonio le sostuvo por los hombros, como gesto de camaradería.

Francia se soltó del agarre de Prusia.

-Además es el tiempo ideal para hacer lo que tú quieras con otras personas sin que te lo nieguen, ¿No, Gil?- Francis le dirigió una sugestiva mirada a ambos hermanos.

-Mund halten! (¡Cállate!)- Gilbert se puso rojo de nuevo y golpeó a su amigo. Antonio avivaba la peleíta entre risas y vítores.

Y Ludwig no pudo evitar pensar cuan raros eran los amigos de su hermano.

oOooOoOooOo

Era ya de noche en Berlín, Alemania se encontraba leyendo uno de sus libros de estrategias recostado en el sofá. Su cumpleaños había sido extrañamente bastante agradable.

Tuvieron una pequeña cena con Austria, Hungría, Japón, Italia y por supuesto él y su hermano. Fue bastante amena, a pesar de los comentarios constantes de Roderich sobre la indecencia de Prusia, los acosos de Italia hacia su espacio personal y el fanatismo de Hungría y Japón por algo llamado "yaoi". Ni idea de qué era pero no le parecía conveniente preguntar.

Menos cuando la húngara tiene esa expresión psicópata en su rostro.

Había recibido un par de correas para perros de Elizabeta, un nuevo libro sobre milicia de parte de Rode, unas botas nuevas de parte de Japón e Italia le regaló una dotación de wurst y pasta de por vida. Oh, y Antonio y Francis le habían enviado un cachorrito de pastor alemán, sonrió, debía de agradecerles después.

Lo más extraño era que Gilbert no le había regalado nada, enserio, nada. Cuando los demás comenzaron a entregar sus regalos él se quedó sentado, mirándolo y sonriendo, cuando cada cumpleaños se adelantaba a todos entre golpes y empujones diciendo que su regalo era el más asombroso y debía de abrirse primero.

Extraño.

Ludwig cerró su libro suspirando y se sentó en el sofá, ya no tenía caso leer si no se podía concentrar. ¿Estaba dolido? Quizás un poco, no le importaba lo material, sino el gesto, Gilbert podría regalarle un dulce o un pack de buena cerveza y él sería feliz, pero no le dio nada ¿Ya no le importo?

En medio de sus cavilaciones, Ludwig no se dio cuenta de que un albino prusiano se acercaba por detrás hasta que le abrazó, dándole un sobresalto.

-¡B-Brüder!-

-Hola, West- El aliento tibio de Prusia le erizaba la piel al rubio alemán, dejándole paralizado.- ¿Creíste que me había olvidado de tu cumpleaños?-

Le dio un leve mordisco al lóbulo de Alemania.

-N-No, yo...-

-Kesesese~- Su risa era suave y baja, tenía la voz ronca- Aquí está mi regalo-

Dicho esto comenzó a dar pequeños besos por todo el cuello de su hermanito a lo que Ludwig suspiraba. El ambiente se estaba caldeando cada vez más.

Desde fuera un par de mariposas les observaban, en medio de la noche.

oOooOoOoOo

Esto no puede estar pasando.

Alemania estaba impresionado, no, asombrado y lleno de miedo, parado frente a su jefe, quien le informaba de las nuevas noticias.

-Sí, el territorio conocido como "Prusia" ya no lo será más, una parte irá a Polonia y otra a Rusia, Ludwig- El superior le miró a los ojos, con compasión- Lo siento, se que tú y tu hermano son muy unidos-

Tiene que ser mentira

-Y-Yo…- Ludwig estaba abrumado, su hermano, su hermano ¿desaparecería? Ese pensamiento le destrozó. ¿Qué haría sin él? Las mañanas juntos, las tardes cálidas y las noches de pasión ¿Todo se iría? Su mayor secreto a la sociedad, su latente amor, tanto que le costó aceptarlo para que luego terminara en esto. No era justo, nada justo.

Él n-no puede…

-Eso es todo Ludwig, puedes retirarte- Su jefe se dio la vuelta, volviendo a sus actividades, tenía mucho trabajo por delante.

Desaparecer

-Ja- Fue todo lo que pudo decir

Su mundo se había detenido.

oOoOOoOooOo

Un rubio alemán corría apresurado por las calles de Berlín, tenía que llegar lo más pronto a casa, no podía perder tiempo. No lo tenía.

Cuando llegó buscó a su hermano por toda la casa, hasta se encontró con una pequeña mariposa verde musgo, pero ni rastros de Gilbert. Resignado salió al jardín para despejar su mente, sus ojos estaban acuosos. Se llevó una mano al rostro, cubriendo sus ojos.

-Hey, West-

Rápidamente se quitó la mano de la cara y sorprendido miró a su hermano, quien estaba parado frente a él con su uniforme militar y los ojos hinchados. A su lado una mariposa blanca-rojiza.

-Brüder… ¡Yo…!- Pero ni las palabras le salían de la garganta ni él quería decirlas, con ver cómo le miraban los carmines ojos de su hermano estaba bien. De a poco se acercó hacia donde estaba y tímidamente extendió los brazos.

Prusia sonrió y le abrazó estrechándolo muy fuerte, su hermanito aún era tímido para demostrar afecto, a pesar de todo lo que habían pasado. Le retuvo allí un tiempo, no quería separarse. Despegó un poco el abrazo para besarle intensamente, quería llevarse un recuerdo de un buen adiós.

Lo sintió, su cuerpo estaba comenzando a sentirse más ligero, se soltó de su agarre. Con sus manos desabrochó la cruz que tenía puesta en el comienzo de su peco sobre el uniforme militar, sonriendo la colocó en su mano.

-Ten, West- El prusiano extendió su mano, dejando a la vista de Ludwig la cruz de la orden teutónica en ella, brillando a la luz del ocaso.

-B-Brüder- Alemania alargó su mano y tomó la cruz, lentamente fue moviendo su mano hacia atrás a lo que Gilbert sonrió. El sol estaba dando sus últimos rayos antes de terminar la tarde.

Esto no podía estar pasando ¿verdad? Solo era una pesadilla, despertaría pronto, podrían pasear juntos de nuevo, salir hacia algún lugar, tener más juntas internacionales, podrían hacer tantas cosas juntos…pero, ya no…

-Ich Liebe Dich, Lud (Te amo, Lud)-

La voz de su hermano le sacó de sus cavilaciones mentales, su cuerpo se estaba haciendo más y más transparente y la brisa otoñal se sentía más fuerte. Sus ojos se pusieron vidriosos.

-Gilbert, yo…-

-Kesesese~- Prusia rió sin fuerzas- Ich denke, diesistauf wiedersehen, kleiner bruder (Supongo, que este es el adiós, hermanito)-

Su figura empezó a desvanecerse entremedio de la brisa, le sonrió una vez más y miró de reojo a la mariposa blanca-rojiza que daba sus últimos brillos. Le hizo un gesto de despedida a su hermano, el final de su adiós.

Cuando Ludwig quiso alcanzarlo, ya no pudo, se había ido. La mariposa verde musgo lo rodeó, queriendo confortarlo. Lágrimas quisieron desbordarse de los orbes celestes, pero el alemán no las dejaría, no…

El sol se ocultó desapareciendo del cielo.

La oscuridad comenzaba tenue, pero se fue extendiendo por el cielo rápidamente. El alemán estuvo allí parado por mucho tiempo, quizás fueron minutos u horas, él no las contaba, solo estaba allí. Solo.

Se concentraba en la fría sensación de su pecho y la brisa que traía a lo lejos el recuerdo de una risa familiar. Se quedó allí, en shock y poco a poco su mente fue tomando conciencia de la situación, pero no se movió, no hizo nada.

Las lágrimas cayeron solas.

¡Buaaaa~ ! No Gilbert no te mueras! ;c…Nyan~

H-Hey guys, sé que me he demorado un poquito (mucho) pero este cap me costó DEMASIADO lo escribía y lo borraba, lo escribía y lo volvía a borrar, y así me la llevé. Para mí importa más la calidad que la cantidad, así que me dediqué a retocarlo y terminarlo de manera que quedase satisfecha. Espero les gustase el resultado.

Me gusta el Germancest, así que igual leí unos cuantos fics por ahí para inspiración pero la mayoría eran RatedM y temática S&M, y aun no me siento lista para hacer un lemmon hecho y derecho, por lo que solo puse un ligero lime. No me imagino a esta pareja siendo fluff (al menos no mucho) como el GerIta, por ejemplo.

La próxima pareja es: ¡NorIce! :3 ¡Prometo que la actualización será más rápida!

¡Muchas gracias a todos por sus reviews y favs y alerts, me hacen muy feliz :D~!

¡Nos leemos en la próxima actualización~!