S.K no me pertenece… si así fuera no sería pobre.

En este capitulo habrá reacciones extrañas e inesperadas por parte de algunos personajes, estas no son muy acordes con sus personalidades pero son necesarias.

Pido disculpas por los horrores de escritura del capitulo anterior, estaba horrible, perecía que lo había escrito borracha.

Ahora si Enjoy it!!!


Capitulo XII: Inimici sont multi.

Todos estaban absortos en las palabras de Lyserg¿qué le pasaba? Ese no era él, no podía serlo. Era bien sabido que el inglés cuando de un enemigo se trataba podía ser muy frío y hasta cruel, algo que formaba parte fundamental de su personalidad y que los soldados X al parecer habían explotado esto muy bien, sin embargo esa extraña actitud, la ironía y la crueldad que mostraba su tono de voz no era algo normal especialmente si él las utilizaba para referirse a uno de sus mejores amigos.

En medio de su distracción se habían olvidado por un momentito de Horo, pero Len no había dejado de observarlo, no había dejado de pensar. HoroHoro no podía estar muerto, eso era imposible¡¡¡¡¡¡si a él no le había pasado nada!!!!!!! Len Tao se sentía mal, no era común que expresara libremente sus sentimientos a menos que estuviera muy enojado, por lo que en ese instante no sabía que hacer, como reaccionar, solo podía observar el cuerpo que se hallaba tendido en un sillón, cuerpo que había pertenecido a uno de sus compañeros de equipo, a uno de sus mejores amigos... a alguien a quien quería más de lo imaginado.

Yoh Asakura no estaba mejor que el chino, uno de sus amigos estaba muerto, otro actuaba como loco y estaban en una batalla contra un enemigo desconocido y poderoso. Cerró los ojos. Puso su mano derecha en su rostro, estaba sudando, era un sudor frío, estaba mareado y casi no podía respirar, quería llorar, quería llorar porque se sentía impotente, quería llorar porque acababa de perder a dos amigos de formas distintas, quería llorar porque se sentía ignorante ante la situación... su cerebro trabajaba más rápido de lo normal, pensaba en qué podía hacer, cómo vencer al enemigo, cómo calmar a Len... qué le iba a decir a Pilika...

Manta observaba cuidadosamente a sus amigos, su mirada viajaba del cuerpo de Horo, a Len, y de éste a Yoh, había llorado un poco, siempre fue muy sentimental y siempre se sentía mal al no poder ser de gran ayuda, y ¡¡¡Lyserg¿Qué le pasaba? Manta estaba confundido y asustado, Horo estaba muerto y él sabía que el ainu era un muy buen guerrero, así que si lo habían vencido de una forma de más sencilla todos estaban en problemas, además en la anterior batalla habían requerido de los poderes de la doncella Jeanne para poder escapar de esos monstruos. La desesperación, el miedo, la tristeza y la desolación invadieron el pequeño cuerpo de Manta, quien no dejó de notar algo, un leve, levísimo movimiento en el pecho de Horo, se acerco rápidamente y toco su cuello pero nada, no había nada, Horo aun no estaba frío pero no tenía pulso ¿sería su imaginación?... sonrió con tristeza, era mucho pedir. Pero y a todas estas, el doctor no había dicho nada¿Cuál era exactamente la causa de muerte de Horo¿Esa herida extraña¿Algún golpe que le habían propiciado en la batalla anterior y nadie lo había notado¿O tal vez un golpe más antiguo, de cuando se enfrentaron con los primeros enemigos en Japón?... había muchas preguntas y muy pocas respuestas...

- ¿Qué pasó?- Anna irrumpió en la salita con algo de violencia, todos, a excepción de Len, la miraron, ella miró fijamente a Yoh quien tenía una cara muy desolada, después miró a Horo y sus ojos se abrieron como platos.- qué sucedió...

- No estamos muy seguros Annita- la voz de Yoh estaba cargada de tristeza.

- Será mejor que nos vallamos de aquí... ya enviaron a alguien a recoger a Horo.

- ¿Y a donde lo van a llevar?- Manta estaba muy dudoso, algo le decía que no era conveniente dejar el cuerpo de Horo solo.

- No estoy segura, tal vez...

- Yo no me voy- las palabras de Len sorprendieron un poco a los presentes- no voy a dejarlo solo, no me moveré de aquí.

- Pero señor Tao debemos hacerle una autopsia para saber cual fue la causa de la muerte- el doctor que había revisado a Horo hace un rato había regresado, era un hombre de unos veintiocho años, no muy alto, delgado, serio, de tez morena, con apariencia morisca, su cabello era negro pero sus ojos eran casi verdes y penetrantes, algo que puso nervioso a Manta.- Será mejor que se retiren a descansar, ustedes también están malheridos y la verdad el no saber la causa exacta de la muerte de su amigo puede significar que ustedes también están en peligro- la voz del doctor era fría, no mostraba ni un hilo de compasión, ni de tristeza, nada.

- No me importa, yo no me muevo de aquí e iré a donde sea pero solo no lo voy a dejar- Manta miró algo desesperado a Len, entendía su tristeza, pero ¿por qué era tan terco?... el hecho de pensar que iban a abrir a Horo y a sacarle todo lo que tenía adentro no le parecía algo bueno, pero necesitaban saber que pasaba, todos requerían una explicación- además... por qué una autopsia – continuo Len- sabemos que esos insectos lo mataron, no hay más que investigar, no es necesario hacer eso...

- Bueno... eso no lo decide usted señor Tao- a Manta le gustaba cada vez menos ese doctor- la verdad si de permisos hablamos deberíamos preguntarle a la hermana del muerto- tan frío- pero por conveniencia debido a la situación creo que es la mejor opción, después de todo, como ya dije ustedes también podrían estar en peligro...

- ¡¡¡¡Haga lo que quiera!!!!- Len ya había perdido el control, su voz sonaba muy dolida- ... ¡¡¡yo no pienso dejarlo solo!!!

- Señor Tao... él ya esta sólo- Len lo miró lleno de furia- su alma ya debe estar descansando ustedes como chamanes deberían saberlo muy bien, además no creo que le agrade ver como abro el cuerpo de su amigo y le saco todos sus órganos internos- Len estaba a punto de lanzarse encima de ese doctor pero Yoh lo detuvo poniendo una mano en su hombro.

- Cálmate amigo, tal vez el doctor...

- Mateus... Ernest Mateus.

- ... El doctor Mateus tenga razón- Yoh no le quitaba la mirada de encima a ese hombre- vamos a descansar y esperemos a que él haga su trabajo.- Len se resigno como nunca lo hacía, miró fijamente a Horo, estaba tendido en el sillón, casi no cabía por ser tan alto así que la parte inferior de sus piernas estaba doblada por fuera del mueble, no tenía camisa y estaba blanco como la nieve, sus ojos cerrados le daban una expresión de tranquilidad muy diferente a la que tenía cuando lo encontraron, su cabello estaba más desordenado que de costumbre, miró sus manos, la izquierda estaba vendada, se había cortado, y la derecha... ahí estaba ese hueco, era una herida negra en la mitad de su mano y de ahí salía una línea azul o morada que subía por su brazo... Len cerró los ojos con fuerza y junto con Yoh, Manta y Anna se dirigió a la salida, cerrando la puerta tras de si.

- Yoh...- Manta sonaba más preocupado que de costumbre- no sé si será paranoia mía pero ese tan doctor Mateus no me gusta, es muy frío y habla de Horo como si fuera un animal de laboratorio...

- El enano cabezón tiene razón- Anna no le rebajaba ese sobrenombre a Manta- creo que deberíamos impedir por ahora que ese hombre haga cualquier cosa, lo mejor será llamar a Fausto y además avisarle a Pilika lo que pasó, no debemos permitir que ella vea el cuerpo de su hermano abierto y cocido de nuevo.- todos estuvieron de acuerdo con Anna, Yoh y Manta fueron a llamar a Fausto y Len se fue a su habitación sin decir nada.

Una vez hubo cerrado la puerta de su cuarto Len se recostó en esta y lentamente se fue deslizando hasta quedar sentado en el suelo, la habitación estaba muy oscura y fría, el dolor de sus heridas había vuelto y al parecer había algunas que se habían abierto pues empezaban a sangrar, pero eso parecía no importarle al chino.

- Amo Len- Basón apareció preocupado- esta sangrando, debería curar esa heridas...

- Descuida Basón... esto no significa nada, quiero estar solo por un momento...

- Pero...

- Por favor...- el espíritu obedeció y salió algo preocupado, él sabía que a Len no le importaban las heridas, él sabía que su amo estaba muy triste...

Apenas Basón hubo salido de la habitación una lágrima solitaria resbaló por el pálido rostro de Len Tao, apretó los puños fuertemente y golpeó el suelo, otra lagrima resbaló y luego otra más, Len sollozó, puso sus manos en su rostro y lloró, como nunca lo había hecho, cómo nunca pensó que lo iba a hacer, nadie iba a saberlo, él se encargaría de eso, pero sentía mucho dolor en su alma, un dolor nuevo y terrible, el dolor de la muerte.


Yoh y Manta estaban en una salita junto con Liev, el primero hablaba con Fausto por teléfono mientras Manta le contaba todo lo sucedido a Liev, este se vio extrañado por la actitud de Lyserg y la del doctor Mateus.

- Eso es muy extraño, el doctor Ernest siempre ha sido muy amable y hasta tierno, no me gusta para nada esos cambios bruscos de actitud, algo muy extraño esta pasando, debemos investigarlo.

- Tienes razón – Yoh ya había colgado el teléfono- Fausto esta en Alemania, no creo que tarde mucho en llegar y Liev, necesito un favor

- Claro, dime que necesitas.

- Quiero que le digas a todos los soldados X que estén investigando algo sobre el Caleum que necesitamos saberlo todo, no nos pueden ocultar más cosas, sé muy bien que la actitud de Lyserg y la muerte de Horo se deben a algo relacionado con ellos y quiero hacer lo que este en mis manos para ayudar a los que me necesitan, no quiero perder a más amigos...

- Está bien, hablare con Marco y con la doncella...

- Gracias, Manta necesito que los reúnas a todos en la sala principal, necesito informarles de la muerte de Horo y además estaremos atentos a lo que nos puedan decir los soldados X...

- Claro Yoh- el pequeñín salió de la sala y dejó solos a Yoh y a Liev.

- Liev... ¿tú no sabías de la muerte de Horo?

- No, me acabo de enterar.

- Es extraño, Lyserg le dijo al doctor Mateus que le avisara a Marco y a la doncella de la primera baja- Yoh se entristeció al recordar el tono tranquilo y hasta irónico que había utilizado Lyserg.

- Tal vez el doctor le dijo solamente a ellos, la verdad es que yo estaba tratando de descansar un poco- Liev sonrió tristemente, él sabía lo que era perder amigos en la batalla, así que decidido salió de la salita para averiguar todo lo que pudiera sobre el Caleum.

Yoh se quedó pensativo, debía pensar en la mejor manera de decirle a Pilika que su hermano acababa de morir y nadie sabía porqué, pero primero debía hacer otra llamada.


La doncella Jeanne estaba en el cuarto de Pilika, sabía que la ainu tenía un poder especial y no desarrollado que podía serles de gran ayuda en la batalla, pero sabía también que ese poder era para la joven peliazul un arma de doble filo, además... algo pasaba en esa mansión y no parecía ser bueno, miró a Pilika, esta leía un libro que le habían prestado sobre formas de magia y como utilizarlas, era el adecuado para el tipo de poder que poseía, Jeanne pensó que era una chica especial, muy curiosa, muy alegre... como los amigos de Yoh Asakura. Sonrió levemente, sin embargo esa leve relajación no le duró mucho pues Hao Asakura entró bruscamente a la habitación.

- Doncella ¿qué acaso no te haz dado cuenta de los sucesos de esta casa¿Crees que el hecho de haber destruido a los monstruos que nos atacaron te exime de enfrentarte a la realidad? – Hao sonaba irónico, irrespetuoso y despectivo, Pilika lo miró muy mal y Jeanne solo se puso más seria de lo normal.

- Qué quieres Hao.

- Solo informarte de la situación, debo suponer que sabes muy bien lo que ha pasado.- Hao miró fijamente a Pilika quien no entendió nada, Jeanne sabía lo de HoroHoro porque lo había sentido, pero no había querido decirle nada a Pilika pues sentía que no le correspondía, pero sabía también que Hao se refería a algo más ¿qué sería?

- Sé perfectamente cual es la situación y si no fuera así tú eres la última persona a la que le corresponde informarme.

- No creo que estés informada de toda la situación... hay algo que yo sé y tú no...- Hao siempre estaba jugando.

- Qué cosa- Jeanne se estaba hartando de eso.

- Es sobre Lyserg... – Hao sonrió al ver la cara de preocupación de la doncella- parece que tu querido muchacho nos esta traicionando.

- Pareces una vieja chismosa Hao¿qué no tienes nada mejor que hacer? como por ejemplo, mmmm... ¿irte al infierno? – todos miraron sorprendidos a la puerta de la habitación que era de donde venía la voz que había dicho eso, y ahí parado, con una sonrisa sencilla y una mirada cargada de burla, estaba Lyserg. La doncella se levantó de la silla en donde se encontraba y acercándose lo miró directamente a los ojos.

- Lyserg que sucede¿eres tú?

- Por supuesto que es él, qué no lo esta viendo.

- ¡¡¡Hao por una vez en tu vida cállate!!!- Pilika veía que la situación era tensa y Hao solo quería jugar, este la miró con cara de pocos amigos pero no hizo nada más, mientras tanto Lyserg y la doncella Jeanne solo se miraban, el primero ya no sonriente sino serio y con algo de resentimiento y la segunda con incredulidad y desesperación.

- Doncella por supuesto que sigo siendo yo- la voz del inglés era neutra y su rostro ahora también, no se podía apreciar si lo que decía era verdad o no, o lo que sentía.- solo que ahora, digamos que tengo una percepción diferente.

- ¿Percepción?...de qué hablas...- Jeanne empezaba a sentir una energía maligna proveniente de Lyserg, sentía miedo... eso nunca le había pasado ni siquiera con sus enemigos y mucho menos con uno de sus soldados.

- No pregunte aquello cuya respuesta ya conoce.- era verdad, la doncella de hierro sabía perfectamente lo que le sucedía a Lyserg, sabía que él no había sido engañado ni poseído, solo habían despertado su naturaleza, habían actuado sólo con la genética.

- Hay niño...- Hao se estaba hartando de la situación y había leído la mente de la doncella.- no me vengas ahora a hacerte el malito y el rudito, si como no, crees que nos vas a engañar... no importa cuanto hayas entrenado, cuan fuerte te hayas vuelto o que tan malo seas ahora... sigues siendo un patético y diminuto humano.- por un momento la doncella tuvo miedo también de Hao, estaba hablando como antes, cuando era el terror de todos... y si en realidad él no había cambiado, y si se volvía a unir al Caleum... estarían perdidos. Sin embargo ese era el menor de los problemas de la doncella pues se dio cuenta que con esas palabras Hao había logrado enfurecer a Lyserg quien transformó su expresión siempre serena y hasta amble en una de odio en su estado más puro, el ojiverde se acercó a Hao y tomándolo violentamente por el cuello lo estrelló contra la pared y se acercó a él diciéndole casi en un susurro:

- ¡¡¡¡Vienes a decirme a mi patético y diminuto!!!!... ¡¡¡TÚ QUE NO HAZ SIDO MÁS QUE UN ESCLAVO DURANTE SIGLOS!!!- Lyserg estaba gritando y dando rasgos de un comportamiento histérico-... esclavo de los míos...- Hao no era estúpido y tampoco débil, él podía pelear contra Lyserg, pero no se atrevía pues no sabía lo que el Caleum había hecho con el inglés y la batalla podía ser desastrosa. Lyserg se dio cuenta de las dudas de Hao y aumento el agarré de su cuello, pero Hao también aumentó su poder, sinceramente no se iba dejar intimidar por Lyserg.

- ¡¡¡Basta!!!- Jeanne sabía que no era conveniente que esos dos se enfrentaran ahora, las consecuencias sería sin duda terribles. Pero ninguno la escucho.

- ¡¡¡Mírate!!!- Lyserg clavó sus ojos verdes en los negros de su oponente- ... Mírate bien en mis ojos... y verás lo diminuto que te ves... – esas palabras impactaron mucho a Hao, era verdad, miraba fijamente esos ojos verdes y esa pupila... se veía tan pequeño, tan diminuto... en verdad se sintió así y por primera vez le dolió el odio que por él sentían, él odio que desde siempre el joven que estaba frente a él le profesaba, por un momento, un leve momento pensó que en verdad Lyserg lo mataría que ahí podía hacerlo, esa era la oportunidad que tenía... pero sucedió lo impensable, Lyserg lo soltó y mirándolo con desprecio le dio la espalda y se fue como si nada, como si todo estuviera bien. Todos quedaron extrañados, pero cuando Lyserg llegó a la puerta volteó y mirando fija y fríamente a Pilika le dijo: - deberías estar preparada para lo que viene.- y se fue.

La habitación quedó completamente en silencio, todos estaban atónitos, especialmente Hao, las palabras de Lyserg habían quedado retomando en sus oídos.

En ese instante a la habitación entro Liev quien los miró extrañado pero no pregunto nada, solo les dijo que Yoh los quería a todos reunidos en la sala principal.


Yoh y Manta esperaban pacientemente a que todos llegaran a la sala, ahí ya estaban Ryu, Tamao y Anna, además de Katrina, Marco y otros dos soldados X uno era pelirrojo y tenía los ojos azules, tenía una cara traviesa y muy pálida y a pesar de estar sentado se veía que era muy alto, el otro era una chica de cabello rizado y rubio, lo tenía recogido, sus ojos eran cafés y usaba anteojos, ambos tenían el uniforme negro. Por otro lado estaban también Opacho y el trío de la flor. Unos cinco minutos después de que los mencionados estuvieran esperando llegaron Liev, Hao, Pilika y la doncella Jeanne. Estaban todos, pensó Yoh, bueno no todos, faltaban Len, Lyserg y Horo, el primero porque Yoh sabía que no estaba bien y no quería perturbarlo, después le contaría lo que fuera, el segundo porque actuaba como loco y si era culpa del Caleum pues no podrían confiar en él y el tercero... por obvias razones.

Yoh notó que Pilika buscaba a su hermano y lo miró interrogante, este suspiró y se dispuso a hablar, no quería imaginarse la reacción de la chica.

- He decidido reunirlos a todos aquí porque necesito darles una noticia no muy alentadora para algunos y porque la situación se ha puesto más difícil de lo imaginado- a Yoh no le gustaba decir cosas malas pero no tenía más opción.- en la batalla que tuvimos hace un rato... pues...- Yoh no podía hablar, miraba con desesperación a Pilika y a sus amigos-... uno de mis amigos...

- ¡¡¡Disculpen la tardanza!!! Les juro que hice lo posible por llegar a tiempo, espero que no sea demasiado tarde.- Yoh se vio abruptamente interrumpido por la voz agitada de un joven de unos veintiocho años... en la puerta estaba el doctor Mateus.

- Doctor Mateus ¿qué pasa, qué hace aquí?- Yoh estaba atónito, ese doctor no sonaba ni actuaba como el que había visto hace un rato.

- Ah... pues... me llamaron de urgencia, dijeron que necesitaban un doctor porque alguien estaba grave, pero yo estaba como a una hora de aquí así que dije que trataran de controlar la situación mientras llegaba... hay no, no me digan que llegué muy tarde...

Manta, Anna e Yoh se quedaron pasmados, si en verdad este doctor acababa de llegar¿quien era el otro¿Con quién habían dejado a Horo¿Qué estaba pasando?...

Continuará...


Inimici sont multi: los enemigos son muchos.

Nota: ya lo sé, soy una desgraciada por no actualizar, pero he estado estudiando y no podía descuidar la universidad, en verdad a los que aunque sea por simple lástima aun leen este fic les pido disculpas. Trataré de actualizar tan pronto como me sea posible, por los que aun leen y porque es karma, si yo actualizo sé que los fics que leo también son actualizados... jeje.

Mil gracias por los reviews, en verdad pensé que ya nadie querría leer mi fic:

Godfather's sweetheart: hola!!!! Pues aquí tienes la reacción de Len algo extraña por su carácter pero creo que muy justa, Pilika aun no sabe pero algo sospecha aun así hay que esperar a ver que pasa. Y pues Horo... ya lo veremos.

ESTRELLA DE KALEIDO STAR: no te preocupes por Lyserg, en verdad por el momento no esta sufriendo aunque si esta como malito y pues lo de Horo parece en serio.