Capitulo 12:
Enfermero personal.
Pov Bella
Apenas unos centímetros nos separaban y la tonada estaba llegando a su fin, al igual que esta inolvidable noche, que estaba siendo remplazada por un calido celeste y reflejos anaranjados provenientes del sol, eliminando todo rastro de oscuridad.
Me centré en sus ojos, ahora libres de las gafas que no me permitían observarlos con libertad y clarides, poseía unos ojos profundos, de un intenso verde esmeralda, que con su mirada penetrante traspasaban los míos, liberándome de todas mis cadenas mentales.
Solo ahí supe cuan fuerte eran mis sentimientos por él, si bien sabía que estaba enamorada, no sabía a que magnitud, pero ahora me daba cuenta de que yo haría lo que sea que él me pidiera, sin importar si era ridículo, arriesgado o estúpido, no dudaría en tirarme de un acantilado si él me lo pedía, bastaba que formulara sus deseos con palabras y yo los cumpliría, porque nada me hacía más feliz que saber que él era feliz, pero más feliz me hacía saber que yo podría hacerlo feliz.
Pero nunca llegó lo que estaba ansiando hace ya bastante tiempo. La textura de sus labios besando mi frente con cariño y adoración me sacó de mi ensoñación, no besó mis labios como yo deseaba y pensaba que haría, pero no por eso me libré de una especie de corriente eléctrica que me recorría todo el cuerpo cada vez que nuestras pieles hacían contacto, y este sin duda era el contacto más cercano que había tenido con Edward, no solo porque acariciara mi frente con sus labios, sino porque, aunque no me haya besado… algo había, estábamos envueltos en una atmósfera de adoración mutua, sin parar de mirarnos fija y profundamente, esperando transmitir con el brillo de nuestras miradas lo que sentíamos y no decíamos con palabras por vergüenza o temor al rechazo.
¿Sería posible que Edward sintiera por mí lo que yo sentía por él?
Aunque yo no lo creyera probable, sus acciones me decían lo contrario, uno no tenía ese tipo de contacto con una amiga, los hombres no le cantan una canción de amor al oído a su amiga, además cada vez que estaba cerca de él se comportaba con mayor timidez, con Alice era bastante más relajado.
-Te quiero…
Me dijo te quiero… no puedo creer… una sonrisa estaba surcando mi rostro, pero se rompió al escuchar el termino de la frase.
-… amiga
No se demoró más de un segundo en agregar esa palabra. Y mi ilusión momentánea y mi corazón yacían hecho pedazos una vez más en tan pocas horas por este hombre.
Pov Edward
-¡¿Qué hiciste qué?-me gritó Alice cuando le ayudaba a ordenar el desastre en el que se había convertido su casa por la fiesta.
-Alice es la décima vez que me lo preguntas-respondí cansinamente.
-Es que francamente no te comprendo Edward, tuviste la oportunidad de besarla y decirle lo que sientes por ella, ahora podrías estar con ella felizmente tomados de la mano…
-O podría estar encerrado en mi cuarto golpeando todo a mi paso por haber sido rechazado, mientras ella está de lo más feliz con Alan…
-Edward… ¿por qué siempre con el pesimismo?-me recriminó.
-Solo soy realista…
-Más bien ciego diría yo, o enfermo de la cabeza…
-Alice…
-¡Alice nada!, es que enserio Edward ¿no te das cuenta?, es obvio como te mira…
-Tiene novio…
-¡Al carajo con Alan!, cuando hablo con ella de él lo único que hace es quejarse de lo que dice o hace… ella no lo ama
-¿Entonces por qué sigue con él?-contraataqué.
-Bella es una persona sola, sabes que tiene mínimo contacto con su hermano, y le aterra estar aún más sola, de hecho me lo dijo con esas palabras, por eso siempre tiene novio, aunque no lo ame…
-Nos tiene a nosotros…
-Es que no entiendes…
-Aun así eso no me dice nada, además parece que no la viste con él anoche
-Si la vi, y también la vi bailando contigo y debo decir que la diferencia entre ambos era palpable, con él era fría, parecía aburrida, en cambio contigo parecía más calida y un tanto nerviosa-Alice alzó las cejas.
-Dejemos el tema de lado ¿si?
-Está bien, pero prométeme que lo pensaras…
-Como si no fuera a mortificarme pensando sobre el tema toda la noche… ¿cómo se supone que hablaré con ella el lunes?
-Pues si quieres ser feliz, siendo sincero y diciéndole lo mucho que la amas…-gruñí- ok, ok, puedes actuar como si nada y ser una persona infeliz y cobarde el resto de tu larga vida…
-Alice no seas melodramática…
Vi sus ojos brillar y una expresión de suficiencia ocupar su rostro, estaba planeando algo, y en verdad no quería saber qué.
-Tengo una idea-dijo soltando la escoba, que hizo un estruendoso sonido en el suelo.
¡Dios santo!, maldito ruido.
"Eso te pasa por beber tanto Edward".
Pero si es una fiesta.
"Por favor deja de pensar me duele la cabeza".
Vi a Alice palmoteando con las manos mientras daba saltitos y se acercaba a mí.
-En realidad Alice no quiero saberlo…
-Calla hombre tonto-me apuntó con un índice amenazador a la ves que soltaba una carcajada- tengo el plan perfecto para que te quites tus inseguridades y le digas a Bella lo que sientes, sabiendo que serás correspondido…
-Alice por favor déjalo si…
-Solo tienes que seguir comportándote igual que siempre con ella…
-¿Solo eso?-dije sorprendido
-A excepción…
Aquí vamos.
-… de algunas frases que debes usar con ella…
-¿Qué tipo de frases?
-Bueno nada comprometedor, solo algunas indirectas como, "que linda te vez hoy" o "te ves diferente hoy, ¿te cortaste el cabello?, te ves mas radiante", cosas como esa, para sembrarle la duda ¿entiendes?
-Si
-Bueno además deberás observar sus reacciones contigo, analizarlas para que te des cuenta, podrías comparar como se comporta con Emmett y Jasper, a como lo hace contigo.
Bueno la idea de Alice no sonaba tan mal, era algo discreto, si me arrepentía durante el proceso, simplemente podría pasar como buena educación.
Después de pensarlo todo el domingo, y cuando digo todo, es todo, me desvelé analizando el asunto y decidí hacer lo que Alice me había recomendado, más que mal ¿qué perdía yo con intentarlo?.
Hacerte ilusiones.
Maldito pesimismo.
Después de dormir aproximadamente dos horas me levanté, me puse algo de la ropa que había comprado con Alice, la que era más de mi estilo y nada elegante, solo iba a la escuela. Pero me detuve antes de salir de la habitación al encontrarme con mi reflejo en el espejo. Retrocedí sobre mis pasos y me observé. Ese no era yo, a pesar de llevar ropa de mi gusto y un corte que me acomodaba, sentía como si estuviera viendo el reflejo de algún niño bonito y estúpido de mi escuela, los mismos con los que había luchado y criticado toda mi vida, por preocuparse de cosas insulsas.
Yo no tenía por que cambiar para agradarle a alguien, yo era tal cual como soy, y ahora me daba cuenta de que era una ridiculez haber dejado que mi autoestima decayera por la culpa de personas que no valían la pena. Les demostraría de que era capaz, y por otro lado, si llegaba a gustarle a Bella tendría que ser yo mismo, no otra persona.
Me quité los lentes de contacto y me puse las gafas, me mojé el pelo y deje que quedara tan despeinado como siempre. Ese era yo, Edward Cullen el desgarbado y para nada popular músico, y era feliz siéndolo, solo había alguien que faltaba para completar mi felicidad…
Bella.
Cuando llegué a la escuela me encontré con la cara de decepción de mis compañeras al verme con mis antiguas gafas, a lo que yo sonreía con orgullo, aunque ellas parecían mal interpretarlo, ya que al sonreír ellas me devolvían sonrisas que pretendían ser sensuales.
-¡Wou el Edward clásico volvió!-me saludó Emmett estrechando mi mano.
-Si, estoy más como do así…
-¿Y mi trabajo?-preguntó Alice haciendo el puchero más adorable que había visto en mi vida, hasta Emmett parecía a punto de llorar.
-Hiciste un buen trabajo, solo que así estoy mejor, además llevo puesto lo que me compraste- me acerqué y le susurré al oído- y no tengo el ridículo corte a lo Beatles que tanto odias…
Alice soltó una risita y me habló nuevamente.
-Si tienes razón.
Era el segundo descanso y estábamos como siempre Alice, Jasper, Emmett y yo, conversando nada en partículas solo tonterías.
Estaba aliviado y preocupado, Bella no había asistido a clases hoy, lo que me libraba de hablarle después de tan bochornoso comportamiento, pero me dejaba con una preocupación adicional. ¿Qué le había ocurrido?, ¿Estaría enferma?, si así era ¿sería grave?.
Para salir de dudas decidí visitarla luego de terminadas las clases, aunque me enfrentara a una tormentosa vergüenza al no encontrar palabras para hablarle nuevamente sabiendo que había estado a punto de besarla.
-¡Edward me encantó el vestido que me regalaste!, ¡ya quiero encontrar la ocasión para utilizarlo!-decia una emocionada Alice.
Y eso me hacia sentir bien, estuvimos horas dando vueltas por el centro comercial con Jasper buscando un regalo para ella, hasta que gracias al cielo Jasper vio el vestido y dijo que Alice lo había visto hace unos días pero no traía más dinero por lo que no lo compró. Así totalmente dispuesto saqué un tercio de mis ahorros y se lo compré. Él por su parte le había comprado una cadenita y una medalla de oro en forma de estrella, que por supuesto ella amó y que no se había quitado desde que lo sacó del estuche.
-Agradécele a Jasper, el lo vio, sino te hubiera traído algo que de seguro odiarías-dije medio riendo.
-Si Jass me conoce tan bien.
Entonces comenzó a repartir besos por el rostro de Jasper mientras Emmett miraba con asco.
-¡Hey deténganse, hay un menor de edad observado su escena!, acaso quieren que me traume.
-Emmett todos sabemos tienes una gran colección de pornografía, no tienes de que traumarte…-dije riendo.
-¡Eso era antes!, soy un joven que siempre ha tenido la testosterona por las nubes, y era muy pequeño para ese tipo de experiencias, pero ¡ya no necesito de una revista para eso!
-Si Emmett como no-dijo Jasper.
En ese momento Rosalie llamó de lejos a Emmett y este se fue de inmediato a su encuentro, pero no sin antes darle a Jasper una mueca burlona que era bastante chistosa.
Pero Jasper frunció con aprensión el ceño cuando fijó la vista sobre mi hombro.
- Hey! cuatro ojos, contigo quería hablar –se acercó Alan diciendo en un tono prepotente.
- ¿Qué pasó? –Dije sin comprender lo que ocurría.
- ¿Qué te pasa a ti con mi novia imbécil?- me dijo agarrándome de las solapas, levantándome algunos centímetros del suelo.
- Nada, sólo somos amigos y le enseño a tocar piano- dije yo haciendo un ademán para que me soltara, este tipo si que era fuerte.
- ¿Por qué no te creo, renacuajo ciego?
- Ese es tú problema no el mío- le respondí mirándolo a los ojos. Era la primera vez que lo enfrentaba
- Cuidado que a la próxima va enserio –Dijo mientras se alejaba.
-Me impresionas, no eres tan idiota como pareces- Alan me escuchó y se devolvió mirándome con fiereza.
-Edward cállate si no quieres más problemas-me previno Jasper.
-No voy a pelear dentro de la escuela estando condicional, no soy imbécil Cullen, pero considérate muerto-dijo muy cerca de mí que ya casi rozaban nuestras narices, pero no me aparté ni un centímetro para mostrarle que no tenía miedo.
Esa tarde fui un tanto nervioso a la casa de Bella. Toque a su puerta con cierta indecisión, no pensaba contarle la amenaza de Alan, pero si me asustaba lo que pudiera hacer él, cuando tuvimos nuestra "pequeña discusión" no me sentí intimidado pero ahora que estaba más calmado y analizaba el tema la verdad es que no tenía ninguna variable a mi favor, Alan tenía toda la escuela bajo su control y sus amigos físicamente eran como veinte Emmetts juntos listos para pelear.
Después de cerca de quince minutos -sin exagerar- Bella como de costumbre me recibió con una amplia sonrisa y me izo pasar, aunque se veía diferente, más pálida-si es que eso era posible- aunque con un sonrojo febril ocupaba sus mejillas y unas grandes ojeras, rastro de una lucha con el insomnio. Claramente estaba enferma.
-Lamento la tardanza y la facha…
Me percaté de que solo llevaba una polera de tirantes que revelaba el comienzo de sus pechos y un corto short que sería mejor calificado como pantaleta.
Me obligué a apartar la mirada y recordar que estaba enferma, y que no era nada caballeroso que me ocupara en "ese tipo de pensamientos", con ella en este estado.
-… es que estaba acostada en el piso del baño, es más fresco…
La llevé rápidamente hasta el sillón para que se recostara, ya que comenzaba a tambalearse.
-¿No prefieres que me vaya?, digo tienes que descansar…
-No te preocupes de todos modos esto sola.
-¿Osea que nadie está cuidando de ti?-pregunté con preocupación.
-No nadie, Martin se fue por unos días, ya sabes por unas presentaciones en Londres.
-Entonces me quedo a cuidarte…
-Pero mañana tenemos examen de Biología, debes estudiar, además puedo cuidarme sola…
-Me niego, estás convaleciente y no hay nadie que cuide de ti… - vi que iba a debatir así que me defendí antes de que hablara-además para mi suerte ando trayendo el cuaderno de Biología y puedo estudiar mientras descansas.
Me miró frunciendo el seño, aunque sonriéndome.
-¿Osea que no tengo manera de quedarme sola?
-No señorita.
-Bueno entonces te declaro mi enfermero personal- dijo tomando una rama del florero como si fuera una varita mágica.
Reí ante su ocurrencia.
La tomé entre mis brazos y la llevé hasta el segundo piso, dejándola acostada sobre su cama. Luego fui por unos analgésicos, por una fuente con agua y un paño.
-Aquí tienes-le dije entregándole los analgésicos y un vaso de agua que tomó con todo el contenido del vaso.
-Tenias sed-ella solo rió-iré por más agua.
Fui al baño y volví a llenar el vaso, cuando se lo entregué tomó hasta la mitad y lo dejo sobre la mesilla de noche.
-¿Por qué te enfermaste?
-Creo que por andar hasta las tantas de la noche en el patio de la casa de Alice con un tal Edward, al que mataré por llevarme corriendo hacia las regaderas.
-Lo siento-dije bajando la mirada entre divertido y arrepentido.
Casi lo olvidaba, había sido estúpido e irresponsablemente divertido, pero por mi culpa ahora ella padecía del peor resfriado de su vida.
-No te preocupes, no tienes toda la culpa, estuve toda la noche del domingo en los columpios del patio trasero, y con el frío que había.
No lo sabría yo, que estuve apoyado en la ventana toda la noche.
Entonces sumergí el paño en la fuente y lo puse sobre su frente, colorada por la fiebre.
-¡Ah! Está helado.
-No, tu estas caliente, ahora intenta dormir-le dije, pero parecía enojada.
-Si claro intenta dormir con un hielo en la cabeza.
Se veía tan adorable cuando se enojaba. Nada atemorizante solo, tremendamente adorable.
-Solo duérmete si-dije ya que parecía decidida a permanecer despierta.
-Pareces ansioso porque me duerma, ¿acaso ya te aburrí?-hizo un puchero que obviamente había copiado a Alice.
-No, solo quiero que te mejores y mientras más descanses más rápido te vas a mejorar…-ella iba a protestar- te lo dice el hijo de un doctor.
-Está bien hijito de doctor.
Se acomodó en posición fetal para dormir, mientras yo acomodaba sus mantas para que estuviera bien tapada.
Y aquí estaba yo, después de un día horroroso pensando que haría el ridículo y después de la amenaza de Alan. Todo eso parecía lejano ahora, solo importaba el presente, aquí junto a la mujer que amo, listo para cuidarla todo el día si es necesario.
Quería dar las gracias, ya que hoy revisé mi correo y encontre 34 mails que me informaban de reviews, alertas y favoritos, lo que me puso hiper mega feliz.
Sólo darles infinitamente las gracias desde el fondo de mi corazón, ustedes hacen que la inspiración vuelva como una gran bomba de ideas =)
Comentarles también que a esta historia le quedan seis capitulos y el epilogo...
Y Agradecería que se pasaran por un One Shot que públique hace poco se llama What Happens Tomorrow les dejo aquí el summary por si desean leerlo.
Summary: -Su limusina señorita-dijo Edward cordialmente haciendo una elegante reverencia junto al carro de supermercado. -¿Preparada para viajar señorita?. -Por supuesto gentil hombre-respondió Bella con el mismo tono siguiéndole el juego. /Inspirado en el video y canción What Happens Tomorrow de Duran Duran/
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