Esta es una traducción de la historia de Sensibly Tainted, "Growing Pains".

Los personajes originales son de J.K.Rowling, por supuesto.

Creciendo con dolor

Capítulo 12

- Son casi las siete- dijo Remus. Severus lo miró inexpresivamente. –Clases. Hoy es lunes.

Severus dio un respingo, pero no dijo nada. Continuaron esperando en silencio. De pronto, la magia hizo un pequeño estallido y desapareció, como si nunca hubiese estado presente. Narcissa corrió a través de la puerta, los hombres detrás, pisándole los talones. Los niños dormían. Lucían tranquilos, calmos, pero al mirarlos bien, vieron que sus pijamas les quedaban chicos. Parecían más grandes y pesados. Draco se despertó y abrió sus ojos grises.

-Buen día, Mamá, Papi, Moony-. Dijo, estirándose. Notó la tensión y se puso serio. -¿ Qué pasa ?

-¿ Cómo te sientes, Draco ?- Preguntó Severus, mientras Narcissa se inclinaba, tocándolo y murmurando.

- Estoy bien-. Respondió y frunció el ceño, tratando de empujar a su madre. -¡ Bebé, despierta ! . ¡ Se volvieron locos !

Harry despertó y abrió los ojos. Alcanzó sus lentes y se los colocó. Parpadeó nervioso. -¿ Qué ?. ¿ Hicimos algo malo ?

- Claro que no, tonto-. Draco lo empujó y trató de que su madre lo suelte. – ¡ Estoy bien, Mamá !

-¿Cómo te sientes, Harry ?- Narcissa se volvió hacia el pequeño, satisfecha porque Draco decía la verdad. Ella lo tocó, sin pensar, controlando si tenía fiebre. Harry no se retiró. Los ojos de ella se agrandaron.

- Estoy bien-. Dijo Harry, suavemente, pero aún nervioso.

- Ah, Harry- ella sonrió y lo envolvió en sus brazos. -¿ Confías en mi, ahora ?

Él asintió. –Tú no te llevas a Ray. Él me prometió que se va a quedar conmigo, no te tengo más miedo.

-¿ Estás seguro de que estás bien ?- Remus agregó sus propias manos, recorriendo el cuerpo del niño, en busca de alguna herida.

-¿ Por qué, pasó algo ?- Demandó Draco, buscando con la mirada a Severus, y esperando su respuesta.

- Hubo un surgimiento de magia y no podíamos llegar a ustedes, estábamos preocupados-. Explicó.

- Ah-. Draco miró a Harry, pero el niño parecía estar bien. Un tanto avergonzado, pero nada mal. –Estamos bien.

- Bien. ¿ Por qué no tomamos el desayuno y luego vamos a ver a Madam Pomfrey, por si acaso ?- Decidió. –Narcissa, nos encontraremos en treinta minutos¿ de acuerdo ?

- Sí, Severus.- Ella asintió.

- Ordenaré el desayuno-. Ofreció Remus y siguió al Slytherin, para que Narcissa pudiera vestir a los niños. Debía hechizar la ropa, agrandándola para que les calce.

Eventualmente, lograron llegar a la enfermería. Harry estaba nervioso, con Madam Pomfrey tan cerca, y comenzó a chuparse el dedo. Aunque se relajó cuando Severus atravesó las puertas y se ubicó a su lado.

Draco se acostó junto a él, en la misma cama. Pomfrey trató de separarlos, pero Draco se negó. Narcissa todavía temblaba de alivio porque los niños estaban bien, y no tenía las energías suficientes para discutir con Draco. Remus observaba todo a unos metros de distancia.

- Tengo los resultados-. Anunció Pomfrey, dos horas después de la llegada a la enfermería. –Pero, no estoy segura de ellos. ¿ Por qué no vienen ustedes a mi oficina ?. Remus puede quedarse con los niños.

Severus miró hacia abajo, preguntándole al niño que sostenía su mano. Harry sonrió y asintió, estaba bien.

Draco ya le preguntaba a Remus si quería a ser su 'caballo'. Severus siguió a las dos mujeres hacia la oficina. Narcissa se sentó erguida, tensa y preocupada, nuevamente. Severus sólo esperaba, pacientemente, con su rostro inexpresivo.

- No hay nada malo en ellos, físicamente-. Comenzó Pomfrey y les mostró los resultados de los exámenes que había hecho. –Están en perfecto estado de salud. Sus niveles mágicos son un poco altos para niños de su edad, pero pueden ser los mismos que tenían originalmente a esta edad, no lo sé. No hay residuos ni evidencia de que hayan sido afectados recientemente por magia. Nada.

-¿ Entonces, qué pasó ?- demandó Narcissa. –Ellos, por lo menos, parecen diferentes.

- Porque son diferentes-. Coincidió Pomfrey. -Draco tiene ahora, cinco años, siete meses y dos días. Es cuatro pulgadas y media más alto y 8 libras más pesado, mide tres pies y media pulgada y pesa sesenta y una libras y media. Harry tiene cinco años, un mes y dieciséis días. Es tres pulgadas y media más alto y sólo cinco libras más pesado, mide dos pies y siete pulgadas y pesa cincuenta y cuatro libras. Draco está dentro del promedio para su edad, pero Harry está por debajo de su peso.

- Ya veo-. Dijo Severus lentamente. –Así que siete horas de tormenta mágica los hizo crecer un año y siete días.

- Así es.

- ¿ Piensas que esto va a ir progresando hasta que retornen a su edad verdadera ?- Preguntó Narcissa, esperanzada.

- Así parece-. Asintió Severus.

No hubo tiempo para nada más, Dumbledore abrió la puerta de la oficina y entró. -¿ Severus ?. Escuché que sufriste una herida en tu clase de Pociones y cancelaste el resto del día. ¿ Qué pasó ?.

Severus le reportó lo sucedido y los resultados de los exámenes de Madam Pomfrey. La mujer intercambió una mirada con él, pero no dijo nada. Podían oír a Remus y a los niños jugando, a través de la puerta abierta.

- Son buenas noticias, hijo mío-. Dumbledore dijo con una sonrisa brillante. Su mano manchada por la edad apretó el hombro de Severus, dándole ánimos. El Profesor no dijo nada. –Les echaré una mirada.

Remus jadeaba, galopando alrededor sobre sus rodillas. Ambos, Harry y Draco, sobre sus espaldas. Harry no 'cabalgaba' solo, así que Remus permitió que Draco acompañe al pequeño. Sonrió escuchando la risa encantada de Harry y las órdenes alegres de Draco, 'Más rápido, a la derecha, a la izquierda'. Estaba tan concentrado que fueron los niños quienes notaron que tenían audiencia, antes que él.

Harry se quedó en silencio y Draco se aquietó. Remus miró hacia la puerta y descubrió a Severus, al Director y a las mujeres. Se sentó, cuidadosamente, sujetando a los niños en sus brazos. Harry no parecía aterrorizado como le sucedía normalmente ante los extraños, pero sus ojos miraban solemnes y caustelosos.

- Mami, quiero nadar-. Dijo Draco. Sin molestarse por toda la atención.

- Lo voy a pensar-. Respondió Narcissa. El niño frunció el ceño y se cruzó de brazos, con arrogancia.

-¿ Tú también quieres ir a nadar, joven Harry ?- Preguntó Dumbledore, dando unos cuantos pasos hacia ellos.

Harry afirmó con la cabeza, pero sujetó el brazo de Draco, mostrando su desasosiego.

El rubio miró al niño y le tocó la mano. –Está bien, Papi está aquí, él no va a dejar que Dumbledore te haga daño.

Harry asintió tímidamente, pero no lo soltó. A Draco no pareció importarle. Dumbledore vio su oportunidad y lentamente se agachó frente a Remus. Draco torció la cabeza con curiosidad desde su posición en el regazo de Remus, pero Harry se apoyó en el pecho del hombre lobo, poniendo la mayor distancia posible entre él y el anciano.

-¿ Tú sabes quién soy, Draco ?- Le preguntó Dumbledore, con los ojos brillantes.

- 'Supuesto-. Dijo Draco, con un movimiento petulante de su pequeña mano.

-¿ Y tú, Harry ?. ¿ Recuerdas quién soy ?- El pequeño dudó, pero sacudió la cabeza, negativamente. –Ah¿ qué recuerdas ?.

- ¡ Un montón !- Interrumpió Draco, tratando de desviar la atención sobre su amigo. –Yo quería ayudar a Bebé¿sí ?. Es mi trabajo, ahora.

-Muy bien, Draco-. Severus y Narcissa se acercaron al Director. -¿ Y tú Harry, qué recuerdas ?.

El pequeño miró a Severus y habló suavemente. –Estaba con mi Mami y mi otro Papi, pero ellos no estaban más, murieron. Entonces, estaba con mi tía, mi tío y Dudley. Empezamos la escuela. Ahora estoy con mi familia nueva. ¿ Mi tía y mi tío murieron como mi primera familia ?.

-No, Harry-. Severus se arrodilló y lo atrajo hacia sí. El niño fue voluntariamente y feliz, envolvió sus bracitos alrededor del cuello del Profesor de Pociones. –Ellos te trataban mal. Los niños deben ser cuidados, y ellos no te cuidaban, así que ahora, nosotros lo hacemos.

-Gracias-. Dijo Harry, besando la mejilla del hombre.

- Muy bien, Terminemos con esto-. Interrumpió Pomfrey con una gran sonrisa. Era tan bueno ver al joven Severus bajando su guardia, pero si ella no los interrumpía, terminaría llorando. –Harry, voy a darte tus vacunas. ¿ Por qué no lo colocas en la cama, Severus ?. Draco puede sentarse a su lado.

Así lo hicieron. Luego la bruja hizo que el niño reciba las vacunas. Dumbledore se acercó a Narcissa con sus pensamientos, ya que Severus seguía concentrado en los niños.

- Parece que Draco tiene acceso a sus dieciséis años de memoria, y a medida que crezca, se hará más clara-. Murmuró.

-Sí-. Concordó Narcissa. –Pero Harry sólo recuerda sus primeros cinco años con los Dursley y todo lo que sucedió aquí desde el hechizo.

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-Ron¿ A dónde vamos ?- preguntó Hermione, sin aliento. Ginny y Neville corrían pisándoles sus talones y Ron tironeaba de su mano.

- Ya verás-. Le dijo- No quería decirles que él tenía el mapa de Harry, y tampoco que había visto aparecer a Lord Ray Malfoy y a Bebé Potter en la enfermería.

Antes de que nadie pudiera agregar nada sobre la memoria de los niños, las puertas de la enfermería se abrieron y cuatro Gryffrindors entraron. Hermione y Ginny se adelantaron, mientras los chicos se quedaron duros, ante la mirada del Director y del Profesor.

- ¡ Ah, Harry !. ¿ Cómo te sientes ?- Gritó Hermione, ansiosamente. El pequeño comenzó a respirar aceleradamente. Estaba reaccionando mejor a los extraños, pero todo junto era demasiado para él.

- Masajéale la espalda-. Severus le ordenó a Remus, y miró los ojos verdes temerosos. –Harry, voy a hablar con esta gente. Ya regreso. Estarás a salvo con Draco y con Remus.

El niño asintió temblorosamente, apoyándose en Draco. El rubio lanzaba miradas furiosas a los intrusos. Narcissa le sonrió y se acercó para ofrecerle apoyo. Severus tomó a las dos chicas por los brazos, Dumbledore lo siguió, guiando a los dos varones.

-¿ Qué significa esto ?- Preguntó Severus con voz de hielo.

- Profesor, entendemos que usted está a cargo del tratamiento de Harry, pero nosotros somos sus amigos. Nos preocupamos por él y usted no mantuvo su promesa de informarnos sobre su condición y sus progresos. ¡ No lo vemos hace una semana !- Hermione le devolvió la mirada, con dureza.

- Como pueden ver, Harry no es el mismo en este momento. Ni siquiera los recuerda a ustedes y no lo ayudará que se aparezcan de ese modo.

- Yo les daré reportes semanales de su progreso-. Ofreció Dumbledore. –Pero, hasta que Harry retorne a la edad de once años, no va a recordarlos.

-¿ Cuándo piensa usted qué será eso ?- preguntó Ginny, frunciendo el ceño.

- Creemos que crecerá un año cada semana. En siete semanas, tendrá once.

- ¡ Siete semanas !- exclamó Ron, desalentado.

- Es mejor que tener que esperar siete años- Espetó Severus. –Ahora, salgan de aquí y ocúpense de sus propios asuntos, por una vez.

- Harry es asunto nuestro, Señor-. Respondió Hermione, con calma. –Pero nos iremos. No olvide su promesa, Director.

- No lo haré, mi querida-. Sonrió Dumbledore. Los Gryffindors asintieron y se retiraron.

Severus observó furioso la retirada, antes de volverse hacia su mentor. -¿Crees que eso es acertado ?

- Son sus amigos, Severus. Él los necesita como ellos lo necesitan a él.

- Por lo menos, tengo siete semanas libres de estos entrometidos-. Severus suspiró y entró a la enfermería, con el Director.

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Después de que terminaron en la enfermería, todos se trasladaron a las habitaciones de Severus. Harry estaba cómodo con Remus y con Narcissa, pero aún prefería a su Papi. Remus llevó a los niños al cuarto de juegos, mientras Narcissa se quedó en la sala de estar para discutir el futuro.

Ella quería que su hijo recibiera clases de gimnasia como cuando realmente tenía cinco años. Era algo bueno para su flexibilidad, agilidad; esencial para que el niño sea un buen duelista en el futuro. Ella no quería que Draco perdiera ninguna de sus habilidades físicas después de este desastre. Aunque se sentía aliviada al saber que Draco no iba a perder sus recuerdos; Severus se mantenía inflexible en que debían permanecer en las habitaciones, por su seguridad.

- No pueden estar aquí por siempre, Severus- Dijo Narcissa, frunciendo el ceño. –Draco ya pide salir. Les vas a causar daño mental si los mantienes aquí siempre. Harry no va a soportarlo. ¿ Y si eso le produce fobia a lugares abiertos ?.

-¿ A dónde sugieres que los llevemos ?- Preguntó Severus bruscamente.

- Hay un lugar en Francia. Puedo llevarlos vía flú cada tarde, unas horas. Nadie sospechará nada. Es algo seguro.

Severus no respondió, pero Narcissa supo que había ganado, sonrió suavemente cuando el hombre dejó la habitación a grandes pasos.

Harry levantó unos grados de fiebre, pero algo leve, ocasionado por las vacunas, y no pareció afectarlo mucho. Draco estaba preocupado, así que no protestó cuando Severus los hizo acostarse temprano.

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Harry se despertó de un sueño donde era castigado por los Dursley. La habitación estaba totalmente a oscuras, afirmándole la creencia de que estaba en su armario. Tenía la certeza de que su sueño de una familia que lo cuidaba se había acabado. Se acurrucó, abrazándose con fuerza a sí mismo, tratando de hacer frente al pánico. Sabía que si lloraba, aumentarían sus problemas.

Draco se despertó con los sonidos de una respiración trabajosa; buscó a tientas, entre sueños, a su Bebé, y no lo encontró.

-¿ Bebé ?- preguntó, sentándose. Un sollozo contenido fue su única respuesta. -¿ Qué pasa ?. ¿ Dónde estás ?

-¿ R-r-ay ?- Tartamudeó Harry, dudando.

- Sí¿ qué pasa ?- preguntó Draco, gateando hacia la cabecera de la cama, de donde venía la voz de Harry. Encontró al Bebé hecho una bolita, temblando con fuerza. Sus ojos se agrandaron y envolvió al pequeño con sus brazos. Harry se pegó a él, lágrimas calientes quemaban a Draco a través de su camiseta.

-¿ P-por q-qué estás a-aquí, en mi a-armario ?- Lloró Harry. –P-perdóname p-por meterte en p-problemas-.

-¿ Qué armario ?- preguntó Draco, sosteniéndolo con fuerza. –No estamos en problemas, Bebé. Papi y Mami y Moony nos aman, nos arroparon y nos dieron un beso de buenas noches. ¿ No te acuerdas ?

- Es un sueño. No es real¿ verdad ?

-'Supuesto que sí- Dijo Draco, con firmeza, acariciando el cabello sedoso del Bebé. –Yo estoy aquí. Te dije. Nunca te voy a dejar.

- Ray-. Susurró Harry jadeando. Lloró unos momentos más. –¿ Pu- puedes encender la luz ?. N-no me g-gusta os-oscuro.

- Sí-. Draco lo soltó con cuidado y fue hacia el borde de la cama. Se preguntaba por qué la campanilla no había despertado a su Mami o a su Papi. Tal vez se rompió. Con un golpe, aterrizó en el suelo.

-¡ Ray, Ray estás bien ?- Gritó Harry ansiosamente.

- Sí, Bebé. Estoy buscando la luz-. Lo tranquilizó Draco, afectuosamente. –'Toy bien.

-Vuelve. P-perdón, no quiero q-qu'te vayas-. Lloró Harry, alterado y asustado.

- Bueno, no puedo volver. Tienes que venir abajo- Razonó Draco.

-B-bueno-. Sollozó Harry, y comenzó a gatear hacia la voz de Ray. Estaba seguro de que en cualquier momento golpearía la pared del armario, pero deseaba tanto llegar a Ray que lo haría aunque despertara a su tío golpeando la pared. Con un grito de sorpresa, cayó de la cama, sobre el piso duro.

- ¡ Bebé !. ¿ Estás bien ?- Draco se adelantó, buscando a Harry ciegamente con sus manos, y recorriendo su cuerpo, buscando sangre.

- Sí- Harry jadeó y se agarró de la camiseta de Draco. Jamás la soltaría.

-¿ Puedes pararte ?- Preguntó Draco, dulcemente, ayudando al pequeño. –Busquemos la luz.

- No pu-puedo ver n-nada. ¿ C-cómo vemos ?- Preguntó Harry, haciendo lo que Draco le pedía.

- Agárrate de mi. Yo la voy a encontrar-. Prometió el rubio, acariciándole el cabello.

Nunca encontraron lo que buscaban. En su habitación de la Mansión, siempre había una pequeña esfera que, cuando él lo ordenaba, controlaba la luz y la temperatura. Pero, Narcissa no había pensado en conjurar una para esta habitación. Y Draco tenía razón al suponer que la campanilla estaba descompuesta, la culpable era la magia poderosa de su crecimiento. Ni ella, ni Severus pensaron en conjurar otra. Eventualmente, los niños se cansaron de tropezar a oscuras y se acurrucaron juntos, buscando calor, contra la pared, y se durmieron.

Cuando Narcissa los encontró la mañana siguiente, los abrazó y besó una y otra vez, disculpándose por no estar cuando la necesitaron. Arregló la campanilla y conjuró la esfera para la habitación y el cuarto de juegos. Severus también estaba conmovido, y cargó a Harry durante todo el desayuno, en lugar de dejarlo sentarse en la silla alta, como Draco. Harry estaba muy agradecido por el consuelo.

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Era viernes, la cuarta clase de los niños en el Gimnasio de Nicolet. Las clases eran de tres horas; había diecisiete niños de cinco años en ella. Harry era el más tímido y sólo copiaba a Draco, lo mejor que podía. Draco era mejor en los movimientos, saltos y vueltas, pero Harry era excelente en la viga de equilibrio.

Harry no hablaba mientras estaban allí, mayormente porque se sentía incómodo con los extraños, pero, además, porque no sabía francés. Así que Draco hablaba por los dos. Los maestros pensaban que eran bonitos. Rápidamente, se enamoraron del pequeño tímido de cabello negro con hermosos ojos verdes y del rubio caballerito. Los otros niños comenzaron a molestarse con los recién llegados.

-¿Piensas que necesitas que te ayude?- La maestra de gimnasia le preguntó a Harry, con dulzura, cuando llegó su turno.

Harry la miró por entre sus largas pestañas y mechones de cabello, mientras Draco respondía por él en un perfecto francés. –Sí, señora.

Ella sonrió y lo tomó de la cintura, ayudándolo a girar hacia atrás. Ël sonrió agradecido y corrió al final de la fila. Era el turno de Draco, así que Harry lo esperaba pacientemente, hasta que sintió un golpe duro en el hombro. Se volvió, a ver de que se trataba. Era uno de los niños más grandes y una niña rubia. No parecían contentos.

-¿ No lo puedes hacer solo ?- El niño se rió.

-¡Eres un bebé! No deberías estar en esta clase-. Dijo la niña maliciosamente. –Debes estar con los bebés.

Harry no tenía idea de lo que decían, pero miró hacia donde ella le señalaba, y vio a los pequeños aprendiendo a girar y a saltar. Se ruborizó. Sabía que no lo hacía bien y era más pequeño que el resto. ¿ La maestra se había dado por vencida con él ?. Él no era fuerte como Ray.

Volvió a mirar a los otros niños y se mordió el labio. ¿ Y si los maestros le dijeron a los niños que le dijeran a él que fuera con los pequeñitos ?. ¿ Era eso lo que le estaban diciendo ?.

-¡ Eres tan estúpido, ni siquiera puedes hablar !-.El niño empujó a Harry hacia la otra clase.

Harry cayó duramente sobre su trasero. Draco justo terminaba y se dirigía al final de la fila, cuando Harry cayó. Corrió y empujó con fuerza al otro niño, causando que él también cayera. La niña gritó y Harry rápidamente se puso de pie, colocándose detrás de Draco, sujetándole la manga para que no pelee.

-¡ Nunca más toques a Harry !- Siseó. Los maestros corrieron hacia ellos.

-¿ Qué sucedió aquí ?- Una de ellas preguntó.

-¡ Ellos estaban molestando a Harry !- Dijo Draco, furioso. -¡ Yo no lo permito ! . ¡ Qué se vayan !

- Estoy segura de que lo sienten-. Dijo la señora, tranquilizándolo.

- ¿ Estás bien, Bebé ?- Preguntó Draco en inglés, dirigiéndose a Harry.

El pequeño asintió rápidamente. –Estaban diciendo algo. ¿ Debo ir con los más chicos ?.

-No-. Draco lo envolvió con sus brazos. –Tú debes estar conmigo.

-Bien-. Harry sonrió brillantemente y abrazó a su protector.

El resto de clase transcurrió sin problemas, pero Draco aún se quejaba en voz alta con su madre, en el regreso a casa. Quería ir a una nueva escuela o que los niños que trataron mal a Harry no estuvieran en su clase. Narcissa le prometió que se ocuparía, pero le pidió que se comporte cuando esté allí. El rubio resopló, pero obedeció. Harry sonrió y Draco se relajó, obsequiándole una sonrisa como respuesta. Narcissa se rió con ambos.

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Severus suspiró, satisfecho. Harry estaba en su regazo, charlando alegremente sobre su semana en las clases de gimnasia y sobre sus clases matinales con Remus. Era sábado, y Severus nunca había estado más agradecido de la llegada del fin de semana.

Observó, del otro lado de la habitación, cómo Narcissa le daba lecciones a Draco sobre cómo caminar y hablar.

Tendrían lecciones semanales hasta que los niños tuviesen seis años, después serían diarias. Pensó en darle las mismas clases a Harry, pero desistió. Draco las necesitaba porque era un Lord, de una familia predominante. Harry necesitaba otro tipo de lecciones. Severus se preguntaba si sería muy pronto para enseñarle cómo afrontar un duelo. Sus pensamientos se hicieron trizas cuando su marca comenzó a quemarle. Harry inmediatamente se quedó en silencio, sollozó, y se tomó la cabeza. Draco corrió a su lado al instante.

-¿ Qué pasa, Bebé ?- preguntó con dulzura, tratando de quitar las manos de la cara de Harry.

-Debo irme-. Severus se paró rápidamente y le pasó a Harry a Narcissa. –Dale una poción para dormir .

-¿ Severus ?- ella preguntó preocupada, pero con una mirada, él le dijo todo lo que necesitaba saber. El Señor de las Tinieblas estaba llamándolo, finalmente, después de casi un mes. Ella sostuvo a Harry con fuerza, mientras Severus se iba, vía flú, sin decir una palabra. Corrió hacia el laboratorio del Profesor de Pociones en busca de la poción. Harry estaba sumido en un silencio sobrecogedor, y tomó de mala la poción que ella le dio.

- Mamá-. Dijo Draco, con una vocecita asustada. -¿ Qué está pasando ?. ¿ Qué le pasa a Bebé ?.

- Está enfermo, Dragón. Ven, vamos a acostarlo.

Draco la siguió a la habitación y no protestó, como acostumbraba, por las siestas. Se acurrucó protectoramente alrededor de Harry y cerró los ojos, cansado. Narcissa los miraba preocupada. Remus estaba a su lado, había observado todo en silencio. El hombre lobo puso una mano sobre su hombro, consolándola. Ella iba a retirársela cuando Harry comenzó a gritar. Su pequeño cuerpo sufría convulsiones y de su cicatriz, comenzó a manar sangre. Gritó otra vez.

Severus retornó tambaleándose. Al Señor de la Tinieblas no le había gustado que no lo contactara con las novedades sobre la condición de debilidad de Potter. Además, tampoco le había agradado que como padrino de Draco, no había podido herir activamente al niño. Pero, sí le agradaba que había hecho lo posible por mantenerse en contacto con la perra traidora, de ese modo, cuando Draco retorne a la normalidad, Severus podrá llevarle a Lord Malfoy, con vida.

Se sentía nauseoso y débil por todas las maldiciones Cruciatus que había soportado, y aterrorizado por lo que había descubierto de los planes de Voldemort. Tambaleándose llegó hasta el laboratorio de Pociones y tomó las cuatro que necesitaba. Sintiéndose un poquito más estable, se dirigía a reportar a Albus, cuando encontró a una agobiada Narcissa en la puerta.

-Severus, ven rápido. Los niños.

No necesitó decir más. Él corrió tras ella, hacia el cuarto de los niños. Harry yacía en silencio, en brazos de Remus, su cuerpo temblaba de pies a cabeza cada pocos segundos. Sangre seca le manchaba el rostro pálido.

Draco estaba en la cama, y recién se despertaba. Parecía mareado y confundido. Narcissa fue hacia él, mientras le contaba a Severus que Harry había sufrido convulsiones, que había gritado, y que no había podido despertar a Draco, de ningún modo.

Severus escuchaba y escaneaba a Harry con hechizos diagnosticadores. Palideció cuando vio los resultados.

- Necesita las cuatro pociones del armario negro. Tráelas rápido-. Le pidió con urgencia. Ella asintió y salió de la habitación.

-¿ Papi ?- Llamó Draco, débilmente. -¿ Estás bien ?. Soñé que el hombre malo te hacía daño.

Severus estuvo a su lado al instante. -¿ Qué soñaste, Draco ?.

- El hombre malo estaba al frente de mucha gente de negro. Algunos fueron castigados por ser malos, como tú. ¿ Estás bien ? Tú gritabas y gritabas-. Draco comenzó a llorar, pero obviamente luchaba contra el llanto. Severus lo levantó en brazos y lo tranquilizó, prometiéndole que estaba bien. Draco se calmó y continuó contándole su sueño. –El hombre malo dijo que había sido ¿ 'esitoso' ?.

- Exitoso- corrigió Severus, ausentemente.

-Sí, tiene un ejército, montones de gigantes feos y gatos grandes y hombres lobos en jaulas. Hay muchos, no los podía ver a todos. Después les dio premios a gente de negro y después desapareció y yo estaba en casa, otra vez-. Sus ojos siguieron a su madre cuando retornó a la habitación y comenzó a darle pociones al pequeño inconsciente. Sus ojos grises se agrandaron, llenos de pánico. -¡ Bebé !. ¿ Qué le pasó ?.

- Tu sueño fue real, Draco. Viste cosas que realmente sucedieron. Harry también, creo. Pero, además, él sintió los hechizos del hombre malo, Voldemort, cuando castigó a los hombres de negro, los Mortífagos.

-Ahh !. ¡ No !.- Draco gritó y se retorció hasta que Severus lo llevó a una distancia en que podía tocar a Harry. -¡ Dolía tanto !.

-Lo estamos cuidando, Dragón-. Lo tranquilizó Narcissa, tomando a Draco en sus brazos.

Severus alargó los brazos para tomar a Harry, y Remus, se lo pasó, de mala gana. Severus meció el cuerpito. –Necesitamos llevarlo a la enfermería.

Narcissa asintió y cargó a Draco. Remus los siguió.

Poppy se puso hecha una furia por el daño hecho al pequeño por tantos Cruciatus. Trató al niño con una docena de hechizos sanadores, más dos pociones. Severus permaneció hasta que Dumbledore lo buscó para el reporte. Allí, Severus descubrió que Harry siempre presenciaba las reuniones, por su conexión con Voldemort. El hombre fijó una mirada helada al que, alguna vez consideró como un segundo padre.

- Entonces, no me necesitas como espía.

-Sí, te necesito-. Dumbledore respondió con gravedad. –He tratado de encontrar la manera de bloquear las visiones. Harry no puede permitir el acceso de Voldemort a su mente.

- Sabes muy bien que nada puede bloquear un vínculo mental de tal fuerza. Lo mejor que podemos hacer es enseñarle a Harry a limitar el daño. Con el tiempo podrá bloquear los ecos de las maldiciones de Voldemort, pero siempre verá las reuniones. No hay nada que podamos hacer para detenerlo. Ni siquiera Oclumancia puede mantener a Voldemort alejado. Pero podremos proteger su mente, en esencia. Comenzaré a enseñarle Oclumancia y meditación, para bloquear los ecos de las maldiciones. Ya no seré tu espía. Harry me necesita.

-¡ No puedes !- Dijo Dumbledore, furioso. –No tenemos manera de saber si lo que Harry ve es cierto. Voldemort ya le ha enviado falsas visiones en el pasado.

- Estoy seguro que una vez que Harry aprenda la diferencia, le será fácil distinguir lo falso de lo real. Es muy difícil mentir de mente a mente, como tú bien sabes.

- Yo te mantuve fuera de Azkaban. Tú aceptaste hacer lo que yo te pidiera a cambio.

- Y lo he hecho. Durante dieciocho años te he servido fielmente. Necesitas a Harry, y Harry me necesita a mi-. Severus giró, para irse. –Estoy haciendo lo que es mejor. Tú lo sabes.

Dumbledore se quedó sentado, anonadado, solo en su oficina. Las cosas se le estaban yendo de las manos. Tenía que hacer algo.

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Harry se despertó en su propia cama el domingo. Draco le sonrió y besó su mejilla. Harry se sonrojó y lo abrazó. Hablaron suavemente sobre el sueño compartido. Draco lo recordaba más claramente porque no lo distrajo el dolor. Le explicó al Bebé que había sido real, le contó de Voldemort y los Mortífagos. Harry escuchó en silencio y cuando Draco terminó, hundió su cabeza en el pecho del rubio. Draco lo sostuvo, acariciando su sedoso cabello negro.

- Tengo miedo-. Admitió Harry, lloroso.

Severus entró al cuarto, los había observado desde la puerta. Levantó a ambos niños en sus brazos. –Sé que tienes miedo, pero yo voy a enseñarte a manejar esos sueños y voy a protegerte. Estás a salvo.

- ¡ Yo también voy a protegerte, Bebé !. ¡ Yo te quiero !- Proemetió Draco, besando la mejilla húmeda por las lágrimas.

Harry se abrazó a él con una sonrisa agradecida. – Te quiero, Ray. Te quiero, Papi.

-Vamos- dijo Severus, con la voz quebrada, apretándolos-. –vamos a buscar algo para comer.

Remus y Narcissa ya los esperaban a la mesa del desayuno. Ambos preguntaron a los niños cómo se sentían. Draco dijo que estaba bien, pero sus ojos grises continuaban volviéndose hacia Harry, preocupados.

Harry sonrió brillantemente y dijo que estaba bien, él también. Hablaron de cosas alegres mientras comían. Después, Severus llevó a los niños a su oficina y comenzó a enseñarles Oclumancia.

Todavía no tocó sus mentes, pero comenzó enseñándoles cómo concentrarse en una cosa, hasta que les llene la mente y ya no piensen. No llegaron muy lejos. Draco y Harry tenían la atención de niños de cinco años. El resto de la tarde lo pasaron jugando.

Hicieron que los niños descansaran con frecuencia. Al otro día, a la medianoche, crecerían otro año y necesitarían todas sus fuerzas para ello.

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¡Bueno, otro capítulo!

Esta época viene muy saturada para mi...Cambios de horario laboral, y un montón de cosas más...tengan paciencia, por favor.

¡ Hasta el próximo !

D.L.