CAPITULO XII
SOMOS NOVIOS
En el capitulo anterior:
Ellas…
-"¿Cobarde?" Le dije molesta "¡Yo no fui la que huyó anoche!"
-¿Y qué te dijo? –Preguntó Mina abrazada a su mochila mientras las demás esperaban a la expectativa.
- Me gritó: "¡¿Y que querías que hiciera?!"
-¡Ah! –exclamaron sorprendidas
-"Me quedo un poco más y hubiera agarrado golpes a ese…"
Ellos
-Ese bastardo se le declaró a Serena, quisiera… -Seiya golpeó su puño derecho en su palma izquierda.
-Como te gusta ensuciarte las manos –le dijo Yaten con indiferencia
-Además ¿cuál es el fin? Tsukino ya es tu novia ¿no? –preguntó Taiki
-Que bien suena eso –sonrió Seiya
-Y ¿Te aseguraste de que se enterara esta vez? –preguntó Yaten irónicamente
-Técnicamente ella se me declaró…
"¡De haberlo hecho ya sería tu novia y no estaría aquí sintiéndome tan incómoda!"
Ellas…
-¡Bien hecho Serena! –Grito Mina mientras las demás miraban a su amiga con sorpresa.
-Nunca imaginé que fueras tan directa –Murmuró Rey
-Los has hecho bien Serena –le sonrió Amy
-Pero sigue ¿Qué sucedió después? –preguntó Lita
-Creo que le dije algo de que era un tonto… -dijo pensativa- no lo recuerdo bien… y después… -los colores se le subieron a la cara.
-¡¿Y después?!
Ellos…
-La besé –sonrió Seiya- ya no debe quedarle ninguna duda.
1
Y si a Serena le quedaba alguna duda de la relación Seiya se encargó de disiparla al día siguiente, que -llevándola de los hombros- la puso frente a todas las fans que se reunían habitualmente a observarlo en el gimnasio diciendo alegremente:
-Les presento a mi novia, por favor cuiden de ella.
Serena roja como un tomate trataba de pelear con él, pero Seiya era más fuerte.
-¡¿Por qué estás haciendo esto?! –se quejaba ella.
-¿Cómo que porque? ¿No te molesta que reciba cartas de amor todos los días?
-No… -dijo ella con inocencia. Seiya Fingió no escucharla.
-Ahora que tengo novia eso tiene que acabar.
-Me siento utilizada ¬¬
-Sólo falta el grupo de chicas de allá –dijo con una sonrisa coqueta- Vamos, se una buena novia bombón
Serena lo miró con exaspero… rodó los ojos y se dirigió al grupo de chicas con Seiya tras de ella.
-Soy la novia de Seiya Kou, por favor cuiden de mí.
La sonrisa de Seiya se ensanchó y sintió hinchar su pecho de felicidad. Serena, después de decir eso se alejó ante la mirada incrédula de las chicas.
-Disculpen señoritas –les dijo Seiya a las chicas haciendo una reverencia y salió tras Serena.
-Dijiste que eran las ultimas ¬¬ –le dijo Serena cuando llegó a su lado.
-Quisiera decírselo a todo el mundo… pero por hoy sí, son las ultimas.
La sonrisa tan alegre y sincera de Seiya hizo a Serena exhalar un suspiro de tranquilidad. Temía que después de… lo de la azotea, estar con Seiya se volvería incomodo, pero no fue así, todo seguía como antes. Seiya era el mismo y ella también.
Incluso hubo otro que volvió a la normalidad. Satoru fue a verla en su hora de descanso en el café esa misma tarde, y con una reverencia se disculpó.
-No debí haber actuado de esa manera –le dijo- espero puedas disculparme y ser mi amiga otra vez. La he pasado muy bien este tiempo trabajando juntos… me dolería volver a actuar como desconocidos.
-Satoru…
-Prometo no volver a mencionar mis sentimientos –le dijo con una sonrisa- es más… creo que se han ido… -paseó su mirada a su alrededor- sí, ya no están, ¿ves? La verdad es que no eres tan bonita
Serena rió.
-El verdadero Satoru ha vuelto –dijo y extendiéndole la mano añadió- Tan amigos como siempre.
-Tan amigos como siempre –le sonrió Satoru y al momento que sus manos se estrecharon Serena se desmayó.
-Oye cabeza de chorlito, fíjate. –Dice un hombre de gafas oscuras
Serena abre los ojos sintiéndose confusa… ¿quién era ese chico cuya voz resonaba tan claramente en su mente aun?
-¡Despertaste! –exclamó Satoru que la sostenía en sus brazos.
-¿Te encuentras bien? –preguntó Andrew visiblemente preocupado. Serena asintió, pero cuando iba a incorporarse volvió a perder el sentido.
-¡Serena! –exclamó Andrew- tal vez debamos llamar a un medico.
Satoru negó con la cabeza y esbozó una sonrisa– está dormida
-¿Qué?
-No ha dormido bien estos días, es sólo agotamiento
-No sé… -dudó Andrew
-Confía en mi… vela –Serena volteó la cara y comenzó a emitir un leve ronquido- la llevaré a su casa, claro, si estás de acuerdo.
-No creo que sea conveniente –dijo Andrew y tomó en brazos a Serena prácticamente arrebatándola de las de Satoru- Yo me ocuparé de ella, puedes marcharte –le dirigió una sonrisa amable y se marchó con Serena.
2
"Voy a presentarme, soy Tuxedo Mask"
Serena abrió los ojos sintiéndose aturdida… parpadeo varias veces como insegura de despertar o no, cuando él apareció ante ella.
-Despertaste…
-Seiya… -y dio un gran bostezo- ¿Qué haces aquí? –Preguntó incorporándose mientras recorría la mirada a su alrededor- ¿Por qué estoy en la oficina de Andrew?
-Te quedaste dormida ¿Cómo te sientes?
-¿Dormida?
Otro gran bostezo y Serena estiró sus brazos
-¿Te duele algo? –preguntó Seiya recorriéndola con la mirada de pies a cabeza. Serena negó con la cabeza y paseó su mirada por la oficina mientras sus pensamientos iban agarrando orden.
-¡Me quedé dormida! –Gritó de repente poniéndose de pie alarmada- estaba con Satoru y… ¿dónde está Andrew? ¡Tengo que trabajar!
-Despertaste… -dijo Andrew entrando a la oficina
-Lo siento, de verdad lo siento –dijo haciendo repetidas reverencias.
-Está bien –le sonrió Andrew- no ha habido muchos clientes de todas maneras, ¿Por qué no te quitas el uniforme y te vas a tu casa? Falta poco para tu hora de salida
-Pero…
-Anda… -dijo Andrew conduciéndola por los hombros fuera de la oficina y cerró la puerta quedándose a solas con Seiya.
-Gracias por preocuparte por ella –le dijo Seiya en tono neutro
Andrew volteó a verlo con una mirada envenenada.
-Así que tú y Serena ya están saliendo –Le dijo
-Es bueno que lo sepas –le sonrió Seiya con suficiencia.
-Lo sé. Y me alegra que estés aquí, porque hay tres cosas que he querido decirte.
-Puedes empezar –le retó Seiya
-La primera es un consejo: Podrás ser el amor de su vida o lo que sea, perro yo soy el primer amor de Serena, y ella es como mi hermana pequeña, no vayas a meterte en nuestra sana relación con celos idiotas, si no quieres perderla. ¿Te queda claro?
-Te estoy escuchando –dijo Seiya cruzándose de brazos.
-La segunda es una advertencia –en la habitual amable mirada de Andrew ahora Seiya casi percibía sed de sangre- Si haces derramar una lagrima a Serena o eres motivo de disgusto para ella, voy a disfrutar de romperte lentamente cada uno de tus huesos… 10 veces.
-Y pensar que Serena cree que eres tan noble e indefenso como un conejito –se burló Seiya- ¿Cuál es la tercera?
-Una petición… -dijo sacando del bolso de su mandil una libreta y una pluma- ¿Podrías darme tu autógrafo por favor? –Preguntó con una repentina transformación de demonio a modelo angelical.
- ¬¬u
-Por fin se lo pediste –dijo Serena entrando a la oficina ya con unos jeans y una blusa cuello en V –Andrew es un gran admirador tuyo –le dijo A Seiya
-No me digas… -dijo entre dientes mientras de mala gana firmaba la libreta.
-Ahora pueden irse –les dijo sonriente Andrew- Nos vemos mañana Serena
-Andrew... estás seguro de que…
-Está seguro –le interrumpió Seiya y la tomó de la mano- Vámonos.
Cuando estuvieron a fuera Serena volvió a bostezar.
-¿Qué es eso de que no has estado durmiendo bien Bombón? –le preguntó Seiya casi de manera acusadora.
-¿Eh? ¿o.o?
-Al parecer Miwa le dijo a Andrew que no has estado durmiendo bien… para quedarte dormida tan profundamente no debes estar durmiendo nada ¿pasa algo?
-No… -dijo ella pensándolo de verdad.
-Serena…
-De verdad… -dijo ella llevándose la mano a la barbilla- tal vez últimamente tardo un poco más en dormirme pero… -otro bostezo- no tanto para haberme quedado dormida… -rió apenada
-No tienes remedio –suspiró Seiya- Sube. Le dijo inclinándose de repente de espaldas frente a ella
-¿Qué? –preguntó Serena sonrojándose.
-Subir a la espalda de tu novio no es ningún pecado –le dijo Seiya- además, que voy a hacer si te quedas dormida mientras caminamos.
-Eso no sucederá… levántate –le dijo apenada.
-No voy a arriesgarme, así que sube.
Serena le miró un momento, después llegando a la conclusión de que Seiya no se levantaría, subió.
-No fue tan difícil –le dijo él sonriente poniéndose de pie ya con Serena a su espalda.
-Tonto…
Caminaron en silencio por un rato…
"Su espalda es cálida…" –pensaba Serena- "Se siente tan bien…"
-Andrew dijo que Miwa fue al café –dijo Seiya como por casualidad
-¿Eh? Ah… sí. Fue a disculparse.
-¿Por qué? –preguntó Seiya tratando de ocultar sus emociones.
-Por… -Serena dudó- haber cambiado. Ya sabes, como su comportamiento el día de la cena en mi casa, ese no era el Satoru que yo conozco, me alegra que haya vuelto a la normalidad.
-Me pregunto si de verdad así es… -Murmuró Seiya.
-¿Qué dijiste? ¿o.o?
-Que entonces volvieron a ser amigos ¿verdad?
-Sí, eso me hace feliz –sonrió Serena
-No me digas… -bufó Seiya
-¿Eh? ¿o.o?
-Nada… -dijo tras un suspiro- ¿Cómo te sientes? ¿A punto de dormirte?
Seiya sintió como Serena negó con la cabeza recostada entre su hombro y su cuello.
-¿Soy pesada?
-Mucho –le bromeó
-Entonces bájame ¬¬
-Debería –dijo aun a manera de broma, pero ya más serio añadió- pero se siente bien llevarte en mi espalda.
-Se siente bien ir en tu espalda –murmuró Serena
-Miwa… alguna vez…
-¿Qué?
-Olvídalo… no son la clase de cosas que necesito saber.
Serena rió.
-Nadie me había llevado en su espalda antes –dijo- si eso es lo que querías saber…
-Muy perspicaz señorita Tsukino.
-Y hay otra cosa… -dijo, Seiya aminoró el ritmo de su caminata- La foto que viste en mi casa… (Que de verdad nunca había visto y no sé de donde salió ¬¬) en realidad ese día…
-Está bien –la interrumpió Seiya- no es necesario que me des una explicación.
-¡Es porque noto que te importan estas cosas que quiero decirte! –Le dijo Serena molesta de ser interrumpida- así que déjame terminar.
-Está bien, está bien –accedió con tono de disculpa- continua.
-Ya no. Me has quitado la inspiración ¬¬
-Serena…
-Olvídalo –le dijo aun ofendida- Puedes bajarme, ya llegamos.
-Y que si no quiero…
-¿Nos quedaremos parados aquí toda la noche? Por mi está bien, me pregunto… qué dirá tu espalda.
-Tienes razón –dijo como quejándose y aflojando de su agarre las piernas de Serena quien bajó mientras sentía como su cuerpo resentía la falta de calor
-Gracias por traerme –le dijo con una sonrisa
-Si te pones a dieta podría aceptar eso de pasar la noche aquí parados.
-Grosero –le sacó la lengua- para tu información yo no necesito…
Pero los labios de Seiya le impidieron continuar. Después de abrir los ojos como platos por la sorpresa, terminó cediendo y cerrándolos para disfrutar de aquel tierno contacto.
-Este es mi segundo beso –le dijo con una sonrisa cuando se separaron un poco aun con sus frentes tocándose
-¿Qué dices?
-La foto que viste ayer… él y yo no nos besamos. Si no te hubieras ido de esa forma aquel día podría haberte explicado. –Serena se separó- Nos vemos mañana Seiya Kou.
3
Las cosas estaban más perfectas que nunca. Estaban… hasta que la maestra Mónica comenzó a presionarlos con la entrega del proyecto. Y además añadió una condición para quienes no entregaran los huevos con los que iniciaron:
-Necesitare una descripción de cada que el huevo se les haya caído, tienen que escribirlo en parejas que al entregar les preguntaré por separado y si no contestan lo mismo estarán acabados ¬¬
La maestra Mónica realmente parecía atemorizante.
-Para el lunes… -repetía Serena mortificada en su asiento.
-pst Serena… -le llamó Mina en voz baja, y al obtener su atención le señaló hacia el asiento detrás de ella. Serena se giró y miró sorprendida la nube de mal humor rodeaba a Seiya.
-¿Seiya…? -le llamó con precaución- ¿Pasa algo?
Pero antes de que el joven contestara otra voz habló.
-¿Nos vemos esta tarde en el café? –preguntó Satoru
-¿En el café? –preguntó distraída por la mala vibra de Seiya que iba en aumento- ah… no, yo, digo, Andrew cerrará el café unos días porque ha tenido que salir de la ciudad… -dijo aun mirando de reojo a Seiya.
-Vaya… en mi casa están mis sobrinos, no nos dejarían trabajar… -dijo llevándose la mano a la barbilla como quien piensa en voz alta.
-Pues mi casa estará sola estos días… podemos…
-¡Pst! Serena… -volvió a llamarla Mina mientras negaba vehementemente con la cabeza y apuntaba a Seiya que parecía consumirse en llamas de ira.
-Podemos hacerla todos juntos en mi casa –dijo mirando a Seiya en lugar de a Satoru- ¿Qué opinas? –le preguntó y de manera casual posó su mano sobre el puño que Seiya apretaba sobre su escritorio y le sonrió, Seiya fijó su mirada en ella al momento que todo aquel mal humor iba bajando de intensidad- Podemos comparar lo que hemos hecho y ayudarnos unos a otros, Taiki y Amy, Lita, Mina y Yaten también vendrán ¿verdad?
-¡Por supuesto! –Sonrió Mina- ¡es una gran idea Serena!
-¿Lo es? ¿o.o?–Preguntó Serena mirando a Seiya quien al momento se relajo, abrió el puño que se encontraba bajo la mano de Serena y le hizo una caricia al momento que la miraba con ternura.
-Lo es.
Serena se sonrojo y apartó la mano apenada.
-Así que trabajaremos en casa de Tsukino… -dijo Sonoko acercándose a ellos- ¿Estás segura de que habrá espacio para todos? –le dijo de manera despectiva.
-La casa de Serena es suficientemente amplia Sonoko –Le rebatió Mina- no será problema.
-Además nosotros no iremos –dijo Taiki
-¿Qué?
-No lo necesitamos –dijo Amy con una sonrisa- nuestro proyecto está listo ¿él de ustedes no?
-No Ahora que puso las condiciones para los que no tenemos el huevo original… -dijeron Mina y Serena abatidas.
-¿Ustedes también Sonoko? –preguntó Amy
- El señor "soy demasiado famoso para ser responsable" lo dejó caer tres veces ¬¬
-¡Seiya! –exclamó Serena sorprendida
-¡No fue mi culpa! –Se defendió él- Los huevos eran muy frágiles…
- -.-u
-¿Y tú Lita? ¿Vendrás? –preguntó Serena
-No lo sé… tampoco lo necesito. Tal vez vaya a visitarlos.
-¿Tus huevos son los originales?
Lita asintió.
A pesar de que la acompañaban a todos lados, no había roto ninguno. Había sido muy cuidadosa… él también lo había sido. El profesor Taeda… no, Daniel. Tanto que había tenido el detalle de, un par de días después de ayudarla a encontrar el apartamento perfecto, llevar una base acolchonada para poner a los pequeños huevos en el escritorio mientras ellos trabajaban cada uno en sus ocupaciones.
-Así no tendrás que preocuparte por ellos –le sonrió Daniel, de una manera que hacía encoger su corazón.
-Gracias profesor –respondió visiblemente sonrosada.
-¿Por qué no…? -comenzó a decir algo nervioso sin apartar la vista de los documentos que revisaba. Se aclaró la garganta y dijo tratando de sonar más casual- ¿Porqué no me llamas sólo Daniel?
-¡O.O!
-Platico tanto contigo que ya me cuesta un poco seguir con las formalidades –Dijo él deseando que Lita no notara que le temblaban las manos. Lita no respondió así que, aunque con renuencia, alzó el rostro para verla. La pobre joven lo miraba de hito en hito con una gran sorpresa en el rostro y las mejillas levemente sonrosadas.
"Bravo Daniel, la haz asustado"
-Está bien –dijo él cómo si no fuera gran cosa- Comprendo que no te sientas cómoda, olvida que lo dije.
-Es como… es cómo si fuéramos amigos ¿cierto? –dijo por fin Lita pausadamente.
"Amigos" Daniel sabía que era a lo más que podía aspirar.
-Cómo si fuésemos amigos –repitió con una media sonrisa.
-Entonces está bien… Daniel –Dijo Lita con una sonrisa.
El paso de la formalidad a la informalidad fue más sencillo de lo que ambos hubiesen imaginado, y nada incomodo. Ayudó que sus conversaciones siempre fueran tan amenas e incluso relajó más el ambiente.
Pero los sentimientos de Lita ahí estaban…y ahora que lo llamaba por su nombre no habían hecho más que florecer aún más. Daniel… a quien por cierto no había visto ni una sola vez aquel día y quien, para gran desilusión de Lita, estaba ausente en la sala de maestros.
-Habrá faltado… -murmuró pensativa.
-¿El profesor Taeda? –Preguntó la maestra Mónica entrando detrás de ella- Escuché que estaba enfermo… -dijo, tomó algo del escritorio y salió- nos vemos señorita Kino.
-Enfermo…
4
El viernes por la mañana Serena trabajó duro en el aseo de su casa y preparó algunas botanas para recibir a sus compañeros de proyecto.
Satoru fue el primero en llegar, Serena le dejó entrar y el amablemente se ofreció a ayudar con los preparativos. Mina fue la siguiente
-Gracias a Dios –dijo a Serena en secreto- Porque si Seiya llega y los encuentra solos…
-Pero no estamos haciendo nada Mina –se defendió Serena
-Mi pequeña amiga… tengo tantas cosas que enseñarte… -Dijo Mina pasándole el brazo por los hombros.
Poco después hizo su aparición Sonoko y al final llegaron Yaten y Seiya.
La mesa De Serena estaba llena de hojas y todos trabajaban arduamente cada uno con su pareja. Claro, las miradas asesinas de Seiya cada que Serena y Satoru sonreían por algo no se dejaban esperar.
-Quieres poner atención –le retó Sonoko con enfado. Él de mala gana obedeció.
Ya había oscurecido cuando uno a uno fueron terminando.
-¡Por fin! –exclamaron Serena y Satoru que fueron los últimos en terminar.
-¿Por qué no intercambiamos proyectos y echamos un vistazo? –sugirió Mina.
Estaban haciéndolo cuando un ruido se escuchó en el patio trasero.
-¿Qué fue eso? –preguntó Sonoko algo espantada al momento que cogía su celular de la mesa.
-Debe ser Luna –dijo Serena poniéndose de pie.
-¿Quién?
-Una gatita que viene a veces en busca de comida –dijo- iré a ver.
Serena salió al patio:
-Luna, gatita… ¿Dónde estás?
Pero no. No era Luna.
-Serena ¿está todo bien? –Preguntó Mina desde el comedor cuando ya no escuchó la voz de su amiga.
-No Mina –contestó la joven con voz ahogada.
Todos se pusieron de pie de golpe menos Sonoko. Un sujeto con ropas negras y un pasa montañas en la cabeza sujetaba a Serena por la espalda y le apuntaba con una pistola en la sien.
-¡Takeru! –gritó el hombre molesto- ¿no dijiste que sólo estaría esta chiquilla?
Otro hombre entró detrás de ellos. También con una pistola en mano.
-Bonito día escogiste para dar una fiesta dulzura –dijo el hombre con sarcasmo.
-Suéltenla –Ordenó Seiya con voz contenida.
-No es parte del plan –dijo otro más- Escuchen atentos. La cosa es simple, se quedan en silencio, no intentan nada, nosotros nos llevamos lo que deseamos y no desperdiciamos ninguna bala ¿entendido?
Seiya apretó los puños y dio un paso hacia ellos. Al momento el hombre que tenía a Serena cargó la pistola. Serena apretó los ojos asustada…
-¿Entendido?
-Seiya… -le llamó su hermano tomándolo del brazo
-Están perdiendo tiempo –Dijo Sonoko con su habitual voz fría- Tomen lo que quieran y lárguense.
Todos voltearon a verla sorprendidos.
-Esta chica me agrada –Sonrió él último en entrar- Masato, cuida de ellos. A llenar los costales chicos.
Serena trataba de mantener la calma mientras el sujeto presionaba la pistola a su sien…
-Tres chicos y tres chicas… -dijo el criminal- ¿y sólo hacían tarea? ¿Qué le pasa a la juventud en estos días? Sobre todo con está… -aspiró en el cuello de Serena quien hizo un gesto de repugnancia- clase de chicas.
-Ni se te ocurra –dijo Yaten sujetando del brazo a Seiya.
-Podemos… -Dijo Seiya entre dientes mientras el tipo que tenía a Serena les miraba con interés.
-Son cinco… Atacarlos o protegerlas –le murmuró Yaten al oído- pero no las dos cosas.
-Ustedes dos que tanto susurran.
-Que escogiste a la más fea de las tres como rehén –dijo Sonoko que permanecía sentada. Serena (aún con el corazón en la garganta) abrió los ojos y la miró sorprendida a Sonoko- Pero bueno… que se podía esperar…
-¡Sonoko! –exclamó Mina alarmada.
-Tienes agallas mujer –Le dijo el hombre- pero yo prefiero del tipo que se asustan –Dijo pasando los lavios por el cuello de Serena quien apretaba los ojos con asco, miedo, frustración… Una lagrima se escapó y rodó por su mejilla, Seiya se disponía a atacar Cuando Mina llamó la atención del hombre.
-¿Está seguro? –Dijo casi gritando y se levantó la blusa.
El secuestrador peló los ojos sorprendido, pero no tuvo tiempo de apreciar nada. Un fuerte golpe en el rostro lo hizo cerrar los ojos, emitir un chillido de dolor al sentir la nariz rota y soltar a Serena que al momento fue tomada por Seiya y puesta detrás suyo al momento de que atestaba un rodillazo en las partes bajas del sujeto del pasamontañas.
-¡Creí que no atacaríamos! –le gritó a Yaten.
-¡Oh cállate! –Le gritó Yaten furioso- lo mejor será salir de aquí
-Vamos –le dijo Seiya a Sonoko quien sin moverse solo sonrió y contestó.
-Ya no es necesario
-Demonios –murmuró Yaten al escuchar que los hombres ya bajaban las escaleras preguntando qué había ocurrido.
Pero cuando iban llegando al último escalón la puerta de la calle se abrió y un equipo de policías entró a la casa.
En unos minutos eran inmovilizados los delincuentes y despojados del botín que llevaban.
-¡Papá! –exclamó Sonoko sonriente. Cuando un hombre de traje que parecía el encargado de la operación entró.
-¿Papá?-preguntaron todos confusos.
-¿Se encuentran todos bien? –preguntó el hombre. Sólo atinaron a asentir.
-Por eso estabas tan tranquila… -dedujo Mina.
Sonoko alzó el celular que tenía en la mano.
-Cómo hija de un policía es inevitable estar preparada para este tipo de situaciones.
-Es una suerte –suspiró Mina.
-Es hora de marcharnos Sonoko recoge tus cosas –ordenó su padre- ¿Quién es el dueño de esta casa?
-Yo… -dijo Serena que no se había movido de detrás de Seiya.
-Es necesario que vayas a la comisaria a firmar unos formularios
Serena se aferró inmediatamente a la camisa de Seiya por la espalda sin decir nada. Seiya la miró preocupado.
-¿Es necesario que sea ella? –Preguntó Mina.
-Bueno… -sopesó el hombre- tomando en cuenta que todos han sido afectados… está bien. Pero es necesario que alguien vaya conmigo.
-Yo iré –dijo Satoru que no había hablado hasta el momento- Cuida de ella –le dijo a Seiya con seriedad y tras los policías y Sonoko salió de la casa cerrando la puerta detrás de él.
Al momento Serena abrazo a Seiya por detrás y escondiendo el rostro en esa cálida espalda rompió a llorar.
5
-Estoy preocupada… -Dijo Mina perdiendo su mirada en la ventana del asiento del copiloto del auto de Yaten unos minutos después de salir de casa de Serena
-Seiya no le hará nada, si es a lo que te refieres –respondió Yaten de mala gana conteniendo su enojo.
-Claro que no me refiero a eso –dijo Mina ofendida- Si no creyera que Seiya es de fiar no los hubiera dejado solos en primer lugar. Además en ese estado era imposible dejarla sola…
-Cuanta preocupación… -bufó Yaten
-Por qué lo dices como si fuera algo malo –le reprochó Mina- Serena es mi amiga, es normal que…
-¡¿Y tú qué?! –Le gritó sin poder contenerse más
-¡O.O!
-Que hubiera pasado sí ese hombre te hubiese atacado a ti… yo... aun no puedo creer que hayas hecho lo que hiciste… -Yaten golpeó el volante- Demonios Mina ¡¿Cómo puedes no preocuparte por ti misma?!
-Yaten… -murmuró aún sorprendida.
-Olvídalo… -dijo al momento que se detenía frente a casa de Mina- entra a tu casa.
Pero Mina no se movió.
-Yo soy una chica fuerte en comparación de Serena –comenzó a decir- no me asusto fácilmente y soy buena defendiéndome… y aun así yo tenía miedo… estaba asustada… -su voz comenzó a quebrarse- Yo que no tenía un arma apuntándome a la cabeza y sin embargo mi mejor amiga, esa que le tiene miedo hasta a su sombra, ella… ¿Qué se suponía que hiciera? –preguntó mirando con ojos vidriosos pero molestos a Yaten
-¡Pensar en ti!
-No lo entiendes ¡Serena siempre piensa en mí! –le gritó- antes de conocer a Serena era sólo la chica bonita de nuevo ingreso, esa que recibe cartas de amor todos los días y que las mujeres disfrutan odiando… no tenía verdaderos amigos y yo sólo fingía que no me importaba. Y un día… estando en secundaria Serena sólo se acercó y dijo "Vaya… eres muy bonita ¿Qué te parece si somos amigas?" Nunca volví a estar sola después de eso. Si alguien me molestaba Serena les hacía frente y con ella las chicas… siempre estaban ahí para cuidarme y defenderme yo… sólo tenía que hacer algo…. No podía dejar que…
Pero no pudo terminar. Yaten la había besado de repente.
6
Serena trataba de dormir pensando en que Seiya estaba tan solo al bajar las escaleras… todo estaba bien ya.
-Me pregunto si estará cómodo… debí dejarle empapada la espalda… -murmuró para sí- creo que nunca había llorado tanto…
Pero se había sentido tan bien… primero ocultar su cara en su espalda y desahogar todo el miedo que había sentido y después cuando la abrazó tiernamente mientras les acariciaba la cabeza.
Se sentía tan bien… sin embargo estaba ese otro chico. Sí, ese que había aparecido en sus sueños el día anterior en la cafetería y que ahora… antes incluso de estar completamente dormida ya, miraba claramente. Una cosa era cierta, era muy apuesto. Y también estaba esa otra que se parecía a ella, pero con una traje extraño. Una falda azul muy corta para su gusto, el leotardo blanco y las bota rojas.
-Que traje tan ridículo -rió ella- no eres yo, así que… me pregunto ¿Quién serás…?
El chico apuesto responde por ella:
-Hazlo ahora Sailor Moon.
Y una luz poderosa invadió todo su alrededor.
FIN DEL CAPÍTULO.
Comentarios de la autora.
¡Apurada! ¡Tengo que salir de la ciudad en media hora y yo estoy en internet! Pero no quería irme sin dejar capitulo ¡Espero lo disfruten!Y… Los problemas comienzan ahora… ¡Nos leemos en el próximo capítulo!
Los quiere la linda
Usagui Kou!
