Wow

Wow! XD nunca creí llagar al capitulo 12 de esta historia y todo gracias a ti estimado lector (a) porque sigues cada capitulo y sobre todo opinando sobre ellos. Gracias!

Capitulo 12

Acuerdo

No recordaba la última vez que se encontraba acostada en su cama y todo a su alrededor estaba tranquilo. El silencio inundaba la habitación. Miraba fijamente el techo blanco de aquel lugar. Como anhelaba regresar el tiempo para así evitar tantas tragedias. Regresarlo para no haber llegado hasta este punto sin retorno en donde no podía disolver sus problemas. Lo único que estaba a su alcance era detener el sufrimiento que sentía. El sufrimiento que le estaba provocando a el.

Sentía frío a pesar de que el sol se inmiscuía por los ventanales y acariciaban una parte de las cobijas con que se cubría. Sus ojos esmeraldas lentamente se iban cerrando. Una tenue sonrisa se dibujó en sus, finos y rosados, labios. Al fin el descanso que tanto buscaba acudía a ella. Volteó a ver el frasco de tranquilizantes, vacío, que estaba en el buró a un lado de la cama.

-Serás libre – se dijo a si misma – libre para ser feliz.

El sueño la asechaba así que antes de cerrar, en definitiva, sus ojos, alcanzó una navaja. Miró su filo brillante a la luz solar. Era tan bello y hermoso que parecía irreal. Alzó una mano y la observó con detenimiento. Tenía que ver en donde debía cortar con certera. Hundió la navaja en la piel hasta que la cálida y rojiza esencia vital fluyó fuera de sus venas. El dolor invadió su ser.

Cerró sus ojos poco a poco. La luz dio paso a la oscuridad. Finalmente el descanso llegaba a ella, a su alma y su corazón.

-¿Sakura?

¿De quien era esa voz?

- Sakura – una voz resonaba en su cabeza.

– ¡Sakura! – una suplicante y llena de miedo.

¿Quién era?

– ¡Sakura!

¿Quién la llamaba tan desesperadamente?

-Por favor reacciona

Su cuerpo era levemente agitado. ¿Quién la aferraba con tanta fuerza a la realidad?

-Responde de una vez por todas

¿Quién deseaba que regresara? ¿Quién la quería a su lado? ¿Quién…? Un sollozo amargo, cruel y triste. ¿Quién lloraba por ella? Sintió algunas lágrimas recorrer la piel de su brazo. ¿Aun sentía? ¿Aun estaba viva?

-Te necesito

El dolor que se había ido volvía, invadiéndola y asfixiando su esencia.

-Por favor no me dejes

No importaba a donde fuera siempre causaría dolor a quienes amaba.

-Abre los ojos por mí ¡Por favor! – un llanto y el calor de una mano que no dejaba de sujetar su cuerpo

¡No! ¿Y volver a la amargura de vivir día tras día?

-¡No te mueras!

¿Morir? ¿Quién habló de morir? Solo me alejo de ustedes para dejarlos libres y sobretodo ser libre. Sentir la libertad sin opresiones ni angustias. Sentir la brisa de la dicha al no tener preocupaciones por nada ni por nadie. Para no ver ni percibir el dolor que me rodea siempre.

-¡Dios! ¿Qué has hecho Sakura? – una voz ajena reclamó

Lo correcto, solo eso. No me arrepiento de haberlo hecho.

-¡Abre los ojos!

¡Te he dicho que no! ¡Jamás! Esta es mi decisión.

-No hay tiempo…

Claro que no la hay para mí, ya no hay tiempo ni distancia. Todo ante mi, lo que he conocido va desapareciendo. Ya no viviré, no estaré cerca de ustedes y existiré en sus recuerdos, por que los míos quiero que se los lleve el viento…

-¿Y Shaoran?

Lo hago principalmente por el. Es la persona que más amo en todo mi mundo. Sin embrago, solo logro lastimarlo con mi compañía. Sé que no querrá divorciarse de mí y sería cruel seguir respirando mientras lo tenga lejos de mí, aun amándolo como lo amo. Sería una agonía por eso prefiero la muerte que estar a su lado viendo como su agonía se marchita…

Sintió una punzada en sus muñecas ¿Por qué le dolían? El dolor era insoportable. No creía poder sacar fuerzas para no desfallecer. Sentía una tremenda pesadez en todo su cuerpo. Débil, si. Débil era la palabra que se ajustaba a como se encontraba. Abrió los ojos con desden. La luz que pensó no volver a ver acudía ante ella. Lo primero que observó fue una figura masculina que estaba a su lado. ¿Estaba Shaoran ahí? Su corazón latió aceleradamente. Sin proponérselo sonrió llena de alegría. Pero al reconocer al hombre, se borró de sus labios esa risa. No era su esposo quien se encontraba con ella.

-Al fin, despiertas – comentó una voz con una extraña mezcla de hermetismo y dicha.

Sakura lo miró detenidamente. El hombre se tenía los brazos cruzados a la altura de su pecho en señal de indignación, sus ojos azules como el mar dejaban ver la furia, enojo y alivio en lo profundo de su alma. La castaña no sabía que pensar y si era prudente decir palabra alguna.

-¿No vas a decir nada? – pregunto con un sutil tono de exasperación.

La fémina despegó los ojos de aquel hombre e indagó con su mirar alrededor del lugar. Pronto se dio cuanta de donde se encontraba. Las paredes color crema, las sábanas blancas y las persianas impecables decían que se hallaba en un hospital.

-¿Por qué estoy en este lugar? – preguntó tranquila.

-Bueno, déjame pensar – meditó – ¡ah! Ya sé – chasqueó los dedos – será por que solo te desangraste e ingeriste todo un frasco de tranquilizantes, con el fin de morir – comentó en tono irónico.

Sakura arrugó el ceño.

-Eso ya lo sé – respondió molesta por el sarcasmo de su amigo – lo que me refiero es a que ¿Por qué me trajeron aquí…?

-¿Y no te dejamos en la casa en tu charco de sangre? – completó la pregunta – verás por que nos preocupamos por ti. Fuimos a tu casa, tocamos y nadie nos contestó. Después intentamos llamar; y de igual manera jamás respondiste. Tomoyo se preocupó mucho, según ella tenía un presentimiento – con disimulo sus ojos vieron los vendajes de su amiga que tenía en las muñecas – y no se equivocó.

La fémina se incomodó un poco ante aquel gesto.

Entramos a la fuerza a tu casa – se había dado cuenta de la actitud de la castaña así que prosiguió con su relato – Tomoyo fue directamente a tu recámara – su rostro se ensombreció – ella te encontró primero.

Iba a cuestionar sobre donde estaba su amiga pero una vez más se adelantó el joven.

Yo entré unos segundos después – tragó saliva – y verte ahí en tu cama de se forma…– su tez palideció – Ella solo se aferraba a ti diciendo varias cosas. En cambio yo me limité a llamar al hospital y a Shaoran.

Para ella fue una reacción el simple hecho de la mención del nombre de su amado.

-Shaoran – pronunció lentamente como si saboreara esas palabras – ¿Dónde está? – volteó por todas partes.

-No esta aquí, si es lo que piensas – dijo secamente.

La castaña lo volvió a mirar llena de decepción y tristeza. ¿Dónde estaba? Lo necesitaba a su lado y en cambio él… no le importaba.

-Tomoyo se encuentra en ese sillón – señaló el sitio.

Sakura observó el lugar que le indicaba. Recostada, con su larga cabellera esparcida hacia los lados, estaba su amiga durmiendo apaciblemente.

-Tuvieron que sedarla – comentó – estaba fuera de sí cuando le permitieron verte – le recriminó – Me va a matar en cuanto sepa que tu te despertaste primero que ella, por que permití que la sedaran.

Ahora se sentía peor, si era posible.

-¿Por qué lo hiciste? – cuestionó

-Las razones solo yo las sé – se limitó a decir.

-Claro – afirmo molesto, descruzó sus brazos – mientras tu te mueres nosotros nos quedamos aquí llorando tu partida.

-No entiendes…

-Por que no entiendo la razón – se aproximó peligrosamente a ella – no entiendo tus motivos ni lo que te impulsó hacerlo es por lo que quiero saber; ¿Por qué lo hiciste?

-Son muchas cosas – rehuyó a la mirada del moreno.

-¿Cómo cuales?

-El dolor que siento cada vez que despierto por la mañana y ellos no están – las lágrimas no hicieron presencia física pero si en su corazón – no oír sus risas por los pasillos, no oír sus peleas de niños, no poder abrazarlos – se abrazó así misma como si estuviera abrazando a alguien más – no poder ver sus caritas… eso me esta matando en vida. Tú no lo entiendes por que no has perdido a tu hijo.

-Lo sé, yo no tengo nada que perder – miró decaído a Tomoyo – porque no he ganado nada… – se volvió hacia Sakura – solo tengo a mi hijo que es lo único que la vida me ha dado.

La castaña no entendía a lo que se refería él con esas palabras. Tenía a Tomoyo y a su hijo, él era feliz con sus seres amados.

-Pero ese no es el punto, Sakura – dijo – ¿No crees que Shaoran le afecte también? – ella iba a responder pero no le permitió hacerlo – perdió a sus hijos, le dolió demasiado, no fue fácil para él. Solo vive por que estas, aun, viva. Imagínate que pasará si tú te mueres ahora y peor, que tu misma provocaste tu propia muerte.

-Tengo que intentar separarme de él – respondió – ¿Verdad que me entiendes?

-Lo lamento pero no comprendo tu actitud – renegó.

-Eriol…

-No, Sakura. Debes de enfrentar los problemas, más no huir de ellos – la sermoneó.

-¿Crees que pienso pedirle el divorcio – preguntó incrédulamente – solo porque no estoy enfrentando la situación?

-Para ser sinceros – respondió frenético – Si

-Ya te dije… – comentó exasperada.

-¡No son razones suficientes para abandonarlo, Sakura!

Una opresión en el pecho le hizo saber cuanto le dolía el solo pensar en dejar a su amado Shaoran.

-Cada día me cuesta más dejar pasar por alto esa triste mirada que refleja sus ojos – murmuró – es doloroso darse cuenta que al parecer ya no le hago feliz y solo le causo problemas. Lo único que deseo es darle toda la felicidad que se le puede dar la persona amada si es incluso a costa de mi propia vida no dudaré en proporcionarla a cambio de la dicha y la alegría solo para él.

-¿Pero que dices? – preguntó incrédulo – Desde que lo conozco tu eres la fuente de su felicidad. Jamás lo había visto tan feliz con alguien que no fueras tú – volteando para el otro lado y en voz baja agregó – ni siquiera con ella…

-¿Qué dijiste?

-Nada – sonrió con disimulo – piénsalo con detenimiento, Sakura. ¿Realmente vale la pena dejar pasar la felicidad al lado de la persona que más amas y que te ama a ti?

-¿Si esa felicidad, total, es a cuesta de una parte de nosotros mismos?

- No existe felicidad total – las palabras que surgieron de su boca golpearon fríamente – Por más que la busques y la anheles, no la encontrarás. Es una fantasía que solo deseamos creer para poder sobre llevar nuestra vidas.

-Pero…

-Nada, Sakura – la interrumpió abruptamente – La vida se constituye de cosas buenas y sucesos afortunados e imborrables, así como de momentos desafortunados que quisieras no haber vivido – la castaña se sobresalto ante las últimas palabras del moreno. Eriol la miró fijamente, sin querer había evocado ciertos recuerdos a su amiga. Un triste y doloroso recuerdo…– Lo siento, pero debes de entender que la vida sigue. Ser fuerte para superar los miedos y demonios, para aprender de los errores – suspiró – De eso se constituye la vida y por eso hay que disfrutarla mientras la tenemos a lado de nuestros eres queridos.

-Suena muy hermoso lo que dices – empezó – pero realmente uno termina lastimando a los que queremos.

-No importa lo que hagas o trates de hacer siempre terminarás lastimándolos

-Es mejor si terminamos esto

-Jamás lograrás terminar con esto – negó rotundamente a medida que su semblante tranquilo se iba desvaneciendo – ya compartes recuerdos con él, has entrado a su vida y ganado su aprecio, afecto y amor. Ya no estas en posibilidad de terminar con esto porque ya formas parte de tu vida y él de la tuya…

A pesar de no querer admitir lo dicho por su amigo, tenía la razón.

-¿Te arrepientes del amor que sientes por Shaoran? – preguntó incrédulo.

-Nunca me arrepentiré del amor por él – confesó

Viró a un lado solo por toparse con una foto del castaño y ella.

-Mira que felices éramos – señaló con una sonrisa melancólica la foto para que su amigo la observara – sin preocupaciones, sin rencores, sin temores y con todo el futuro por adelante.

-Así pasa – respondió mientras seguía viendo la foto – pero la vida no es para los débiles. Por eso lucha. Lucha por tener la felicidad verdadera junto con tu esposo. Junto con él. ¡No seas tonta, Sakura! Tu amor si es correspondido…

-¿Mi amor si es correspondido? – repitió desconcertada – ¿Qué quieres decir con ello, Eriol? – no hubo respuesta alguna – Si Tomoyo y tu…

-Lo que quiero dejar en claro – interrumpió lo más pronto posible – es que deja de pensar y de ser indecisa por una vez en tu vida. No le pidas el divorcio. Solo deja de ser débil.

-Porque la vida no es para los débiles – expresó

-¿Cómo?

-Hace tiempo me dijiste esas mismas palabras – explicó – Shaoran no sigue viviendo porque yo esté junto con él. Vive por que es fuerte… yo no.

-Sakura, dejarse morir no es la solución – dijo con frustración.

-Ya no puedo… siento un vacío enorme – se llevó sus manos a su pecho como si le doliera – y llevo a Shaoran conmigo.

-Entonces ¿Qué vas a hacer?

--Por ahora nada. Me dedicaré a vivir hasta que llegue el momento de formar una vida nueva.

-¿Una nueva vida?

-Si, por eso he venido a tu departamento – sonrió con disimulo.

Podría decirse que se encontraba anonadado ante la repentina visita de Tomoyo

-Quiero formar una nueva vida contigo, Eriol.

Un vuelco en el pecho dio el indicio de que no cabía en si de tanta felicidad.

-Así que…

-Si quieres saber si ya me olvidé de él – clavó su mirada a un punto lejano e incierto – estás muy equivocado.

-Ah, bueno – deseó no haber estropeado esa felicidad efímera que estaba gozando – soy tu plan B, ¿No es así?

-Se podría decir que si – sonrió aun más – pero no estoy aquí para charlar de ello.

-Dime que es lo que quieres.

-Quiero olvidarme de esa persona – dijo fríamente – por el bien de ambos y de ella.

-¿Yo soy el medio para que lo logres?

-Tal vez

-¿Te das cuenta de lo que me estas pidiendo?

-Claro. Yo estoy enamorada de quien no debo y como me has propuesto que lo intentemos… me decidí hacer caso a tus palabras.

-Deseo que algún día tu me quieras un poco como te quiero yo a ti – la indignación aumentaba – Pero no de esa forma.

-No pierdas esta oportunidad.

-¿Oportunidad? – se encontraba al punto del desquicio – esta no es ninguna oportunidad. Me estas diciendo que aun lo amas y que solo intentarás establecer una relación conmigo para olvidarlo, cuando sabemos muy bien que eso es absurdo, cayendo en ironía.

-Conoces la situación – apuntó como si nada – "Sobre advertencia no hay engaño"

-No lo hay al menos de mi parte – reafirmó – Pero si de la tuya.

Meditó un poco antes de agregar.

-Quizás. Solo busco mi felicidad y la de los demás.

-En mi caso es ¿Acto de caridad?

Se limitó a encoger los hombros.

-Como quieras verlo… ¿Qué dices? ¿Aceptas?

Tomoyo estaba en lo cierto, estaba una oportunidad al frente suyo. Además le había advertido que no se encontraba enamorada, ni lejanamente, de él. Sin embargo, pudiera darse que algún día si lo estuviera. ¿O no?

Continuará…

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Notas de la autora:

Si lo sé me tardé de nuevo en actualizar pero en verdad fue uno de los capítulos más difíciles que he escrito, sobre todo el inicio del mismo. Se me figuró a tipo Evagenlion XD ajajaja pero bueno. Primero que nada no me regañen por mi atraso el pasado mes fue de festejos por ser el mes que nací (ojalá hubiera festejado todo el mes) y otro punto es que aun no salgo de vacaciones u.u saldré por Septiembre así que me seguiré atrasando en las actualizaciones y así como voy muchísimo más atrasados x.x Como que he pensado dejar la historia para ya no seguir dejándolos colgados por semanas. Bueno ya no les interesa mi vida aburrida y mejor paso a los comentarios del capitulo.

Primero, ya ven que Sakura es suicida y les diré que no es la primera vez… si se preguntan esta situación, al inicio de este capitulo, hace que a nuestra protagonista la lleven a un sanatorio y recuerden en el capitulo 2 de la historia ella le reclama a Xiao, al mostrar sus cicatrices, que Tomoyo y Eriol la encontraron salvándola de casi morir (¿ya recordaron? ¿No? Pues una releída xD)

Segundo, Eriol es más persuasivo de lo que imaginé, no creí ponerlo en esa actitud… lo que pasó a fin de cuentas es que Sakura no se divorció de Shaoran… al menos no en ese momento XD

Por último, Eriol sabe que Tomoyo no lo quería desde el principio… si sé que muchos no les cuadra algo, como el hecho de haber tenido un hijo, y me han pedido hondar en ese detalle… no se preocupen lo tengo previsto desde que comencé la historia, así que en próximos capítulos, el que viene y otro más n.nU diré más sobre los motivos de Tomoyo y porque Eriol aceptó a pesar de todo.

Ah!! No crean que se me olvidaba.

Muchas gracias a:

Celina Sosa, ludita30 y Kamille – newtype

Por sus comentarios. Gracias chicas que me levantan el ánimo para seguir adelante con esta historia. También agradezco a todos los lectores y lectoras que siguen, en el anonimato, la historia n.n

Avances del siguiente capitulo:

Capitulo 13: Consecuencias

Todo acto y decisiones que tomamos, buenas o malas, nos trae consecuencias. Sakura al fin le pide el divorcio a Shaoran y él… ¿aceptará? (continuación del final del capitulo 2). En cambio Tomoyo a pesar de no amar a Eriol ha decidido tener el hijo que esperan. Estas decisiones que se han tomado y no dan marcha atrás, traerán consecuencias quizás no muy gratas a nuestros protagonistas. Una vez elegido el camino nada es igual…