Desde que Comencé a Amarte
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Desclaimer: los personajes de Naruto no me pertenecen, son obra y creación única de Masashi Kishimoto.
-diálogos-
"pensamientos"
¡Esta adaptación se la dedico a Eymi por crear tan fabulosa historia y a mi hermana menor por todo su apoyo en todas mis locas ideas!
Capítulo 11
-¡Kiba!- le gritó sonriente al ver que acababa de llegar.
Habían quedado con Shino para ir a ver una película ese día, y debido a unos trámites que tuvo que hacer durante toda la mañana en el centro, sólo había tenido que esperarlos unos cuantos minutos.
Estaba muy feliz de poder ver a Kiba, hace tres días que no había hablado con él más que por cortas llamadas telefónicas.
Pero al parecer, Kiba no parecía tan entusiasmado como ella.
-¿llevas esperando desde hace mucho?-
-n-no, la verdad es que llegué hace como d-diez minutos- respondió esforzándose por no tartamudear y sonriéndole despreocupada
Él, en cambio, la miró de una manera extraña.
Había veces en las que creía saber exactamente que querían decir sus ojos azabaches, pero en otros tratar de descifrar la mirada de Kiba era un completo desastre, toda una encrucijada.
Y pese a que lo conocía desde siempre, había lugares en los que a ella no se le había permitido entrar jamás.
-yo… no te había visto hace días, no fuiste a clases y tu p-padre me dijo que habías estado cansado- dijo mirándolo de reojo a medida que esperaban -me alegra ver que estás bien-
Como respuesta, él le sonrió como si estuviese tensando sus labios, y por eso se sintió avergonzada.
Sabía que era imposible que Kiba supiera lo que había pasado días atrás con Naruto, pero ver su actitud tan distante la hacía sentir atemorizada, después de todo, si él supiese, si él supiese lo que había pasado.
Bajó su vista a sus pies al tiempo en que se ensombrecían un poco.
No quería saber el qué sucedería después.
-¿qué ocurre Hina? ¿Te encuentras bien?-
Giró sus ojos hacía él, se había preocupado por su reacción extraña, por sus mejillas sonrojadas.
Su morena y fría mano sobre su frente la hacía sentir aún más avergonzada. De seguro él pensaba que estaba enferma.
-n-no te preocupes, e-estoy bien-
Pero la sensación fría de Kiba en su frente sólo le provocaba mayor preocupación.
Él la quería sinceramente, y si se enteraba de lo que había pasado en el salón aquella tarde ¿cómo podría verlo a los ojos entonces?
-no pareces tener fiebre- mencionó al tiempo que retiraba sus dedos de la frente de ella, suavemente, como si la acariciase en el proceso.
Por alguna razón Kiba se sentía diferente, completamente diferente y no es que él hubiese cambiado realmente, tan sólo el saber acerca de sus sentimientos hacía que estuviese más pendiente de la masculinidad de Kiba.
Quince minutos después, Shino aún no llegaba.
Por lo tanto Kiba le había marcado en el celular.
-estúpido Aburame- escuchó murmurar al moreno mientras colgaba.
-¿q-qué te ha dicho?-
-no podrá venir por asuntos con su padre, pero quiere que continuemos nosotros-
-entonces, ¿por qué no vamos?- preguntó sonriente pero él no dijo nada.
Segundos después es que cayó en la cuenta.
Ir solos al cine, era algo extraño, incómodo, tanto que ni Kiba podía soportarlo, aún cuando le había dicho que seguirían actuando como hasta ahora sin importar que pasara.
Kiba finalmente sonrió con sinceridad.
-no estés preocupada Hinata, podemos ser como siempre-
Y entonces un largo suspiró se escapó de sus labios.
Ella quería ser como siempre, poder ver la sonrisa de Kiba, sentir los brazos de él cerca de su espalda de forma natural, su olor…
¿Realmente quería ser como habían sido siempre?
Habían días como ese en el que pensaba que no, que había algo diferente entre ellos, pero luego recordaba a Naruto, la voz ronca de Naruto, su sonrisa burlona, su respiración cerca de su nuca, y todos sus planes se venían abajo.
Pero ya no dejaría que eso pasara más, Uzumaki Naruto había jugado ya demasiado con ella y el amor no podía ser así, lleno de dolor. Debía existir otra forma, un amor como el que le daba Kiba, un amor cálido y seguro.
Le sonrió nuevamente, porque no sabía con exactitud que decir.
-hoy te ves hermosa Hinata-
Se miró a ella misma.
Todo había sido gracias a Kurumi, el día anterior habían salido a comprar prendas de vestir que le quedaran a la medida, y ese vestido que se ceñía a la altura de su busto cayendo libremente hasta la mitad de su muslo era muy bonito, y no le quedaba nada mal. Además la forma en la que había aprendido a cuidar de su cabello ahora, le favorecía mucho.
Se sintió feliz de saber que podía pensar junto con Kiba, en que en realidad no era tan malo el arreglarse para variar. Tal vez, incluso, se había llegado a querer así misma un poco más.
-gracias-
Él también se veía muy bien, pero no por sus ropas, como lo hacía ella, sino porque el atractivo de Kiba difícilmente podía ser ignorado. Sus labios finos, su fuerte barbilla, su piel achocolatada, sus ojos cálidos.
Kiba siempre había sido el centro de atención de todos los lugares a los que habían ido.
Para cuando entraron al cine, tropezó con el primer escalón, pero antes de que pudiera llegar al suelo, los brazos fuertes de Kiba rodearon su cintura.
-¡l-lo siento! no estaba viendo por d-dónde caminaba y…- dijo sumamente nerviosa
-no te preocupes Hina, siempre has sido algo bruta-
-¡eh! Yo sólo no veía en ese momento- se defendió en un puchero
Sin embargo, Kiba no era como siempre. Tenía brazos firmes, manos grandes, un torso masculino.
Sus mejillas se volvieron a sonrojar.
-¿quieres que nos vayamos de aquí?- le preguntó mirándola fijamente -realmente creo que te ves un poco enferma-
Agachó la cabeza y suspiró, él estaba malinterpretando todo y preocupándose por nada.
-no te preocupes, estoy bien, es solo que…- no pudo continuar con lo que seguía.
Caminaron por la orilla hasta unos pequeños bancos donde se esperaba que llegara la hora de ingresar a las salas de cine.
-¿sólo qué? ¿Ha pasado algo?-
Tomó aire y apretó los ojos.
No debía preocuparlo más, tenía que mentir, al menos un poquito.
-es que… me pongo un poco nerviosa c-cuando estoy cerca de ti últimamente y…-
-¿te sientes incómoda?- preguntó un poco afligido, interrumpiéndola.
-¡n-no, no es eso!- negó enérgicamente con la cabeza y levantó la vista, ella jamás podría sentirse incómoda cerca de Kiba -yo… no sé qué pasa, pero p-pienso muy seguido en lo que me dijiste, y a-aunque no me molesta mis mejillas se ruborizan y…-
Él sonrió y ella dejó de hablar. Por fin sonreía otra vez.
-Hina, mi Hina…-
Entonces sintió los brazos de él alrededor de su espalda, y ella simplemente se acunó en ellos, dejándose llevar por la calidez y el aroma del perfume de la camisa de Kiba.
-no te tienes que avergonzar de nada- le dijo mucho mejor de lo que había estado antes –me hace muy feliz todo lo que me has dicho-
Ella suspiró nuevamente, sonriendo.
Era un alivio que eso no fuera un problema para él.
Para cuando la película terminó ya era de noche.
-¿vienes a mi casa? Mamá iba a hacer estofado cuando salí, y seguramente queda un poco-
-claro, me gustaría mucho- dijo con una hermosa sonrisa -además creo que no hay nada en mi refrigerador-
-eso es porque eres una perezosa y no has ido a hacer las compras hace una semana por lo menos- dijo él mirándola reprobatoriamente
Ella hizo un mohín y Kiba se rió, el estar con él realmente la hacía feliz.
De repente el celular de él sonó y cuando vio el número su rostro cambio completamente.
Fue una llamada corta pero la tensión en el rostro de Kiba le preocupaba un poco.
-¿qué sucede?- le preguntó un segundo después de que colgara y guardara el celular en el bolsillo del pantalón.
-ocurrió un percance Hinata y no podré acompañarte hasta casa-
-p-pero, ¿ha pasado algo? ¿Quieres que te acompañe?-
Lucía demasiado alterado.
-¡no! digo, está todo bien, sólo hay un lugar al que debo ir- dijo al tiempo que se sacaba su chaqueta y se la ponía sobre sus hombros -ponte esto-
-n-no entiendo…-
-te explicaré cuando llegue a casa, ¿si?-
Ella asintió con la cabeza, un tanto confusa.
Y justo cuando pensó que ya se iba, él retrocedió, tomó su mentón firmemente y besó su mejilla. Al instante los colores subieron avasalladoramente por su rostro.
-volveré pronto, dile a mi mamá que no tiene de que preocuparse-
Extraño, todo eso era muy extraño, desde la llamada hasta la forma en la que latía su corazón en ese momento.
¿Qué sería todo eso que estaba pasando? Esperaba que Kiba estuviese bien.
Acomodó la chaqueta de él, el viento comenzaba a estar un poco más frio de lo normal y ese lugar estaba atestado de gente.
Esperaba llegar pronto a casa, pasaría donde la familia Inuzuka y conversaría con la madre de Kiba.
Sonrió, estar en ese lugar era tranquilo y agradable.
Media hora más tarde cuando ya estaba a unas cuantas cuadras de su casa.
-¡Hinata!
Su cabeza se volteó inmediatamente.
Esa voz, no podía ser…
Llevaba ya mucho tiempo siguiéndola.
La había visto después de que el estúpido cara de perro la besara en la mejilla.
Maldito día había tenido que escoger para ir a firmar unos papeles.
Había pensado en irse, en no hablarle hasta el día siguiente en la preparatoria, pero sus pies se habían movido por sí solos, con ese impulso arremetedor que nacía de su cuerpo cada vez que veía a Hinata.
Cuando ya casi la había alcanzado, no pudo contenerse más y terminó gritando su nombre, ella se había girado a verlo como si de un fantasma se tratase. Su cabello también se había movido con ella.
Se veía endemoniadamente bonita.
-N-Naruto-kun…- pudo ver que murmuraba unos pasos más allá.
Pero entonces volvió a girarse y sus pasos se hicieron más rápidos.
Condenada mujer.
Tuvo que correr para alcanzarla. Tomó su muñeca y tiró de ella.
El movimiento la sacudió bruscamente, quitándole la chaqueta de sus hombros.
Llevaba un vestido, un hermoso vestido que acentuaba su figura, la línea de su clavícula podía verse perfectamente con un fino collar, el cabello bellamente arreglado, sus muslos mucho más contorneados después de tantas semanas ayudando al club de tenis.
Hinata lucía como una modelo sacada de una revista.
-Naruto-kun, ¿qué haces?- se quejó mientras intentaba soltarse de su agarre
-lo, lo siento Hinata- se disculpó entre apenado y asustado porque al parecer le había hecho daño en la muñeca.
Ella se agachó para recoger la chaqueta de Kiba del suelo.
-ya no importa, s-sólo déjame en paz- dijo mientras se levantaba y se daba la vuelta para continuar caminando
-¡No, espera! Quiero hablarte por lo que dije en el teatro-
En serio necesitaba hacerlo.
Ella seguía avanzando con rapidez, cada vez más y más rápido sin detenerse ni un segundo.
Le siguió hablando, insistiendo e incluso la detuvo unas cuantas veces más, pero ella no frenó su marcha. No quería hablar con él.
-Hinata, por favor, necesito hablar contigo-
Ella se volteó como la primera vez, con el cabello desparramado en el aire y vio entonces sus ojos perlados, brillantes de indignación.
-¿y las veces que yo quise hablarte? ¿Las veces que quise decirte alguna cosa? ¿Acaso cuando te he hablado de Sakura, me has escuchado? No fue justo de tu parte, t-tú no eres para nada justo-
Se quedó perplejo en su sitio. Sorprendido de verla decir esas palabras, de ver sus ojos de esa manera y escuchar el tono golpeado de su voz, eso dolía como una peligrosa quemadura.
Ella tenía razón, era injusto, todo lo que hacía con ella era injusto, pero ¡no podía evitarlo, ya no podía hacer nada! Él la necesitaba, necesitaba que estuviese donde él estaba, que le contara como había sido su padre, cuál era su película favorita, sus platillos preferidos, quería acompañarla cuando estuviese sola, ansiaba estar a su lado.
-Hinata… yo lo siento, sé que lo que dices es verdad, pero por favor, por favor escúchame-
Sentía como la desesperación subía por su pecho, atravesaba su garganta y cómo en cualquier momento escaparía por sus labios, con sus palabras.
-ya n-no quiero escucharte más Naruto-kun, he tenido suficiente de todo esto-
-¡Maldición Hinata! ¡Sólo por esta vez!- dijo frustrado tomándose de los cabellos apartando sus ojos de ella por unos segundos -yo no volveré a molestarte, sólo por hoy, déjame hablar contigo…-
Era de lo peor, era completamente injusto y un mentiroso, pero necesitaba tener su atención.
-Uzumaki-san… por favor, déjeme sola- dijo ella girándose, como si el llamarlo por su apellido terminara aquel encuentro
Una cuadra más y llegarían a casa de Hinata.
-¡escucharé todo lo que me tengas que decir de Sakura-chan!-
Era su última alternativa, su última mano de cartas.
Ella se volteó y lo miró con el ceño medio fruncido, en una interrogante.
Él se la quedó mirando en silencio, expectante y suplicante.
-está bien, hablaremos, pero después de hoy, p-por favor, no juegues más conmigo-
-te lo prometo-
Que fácil le salía mentirle cuando ella le hablaba con tanta sinceridad.
Definitivamente era un monstruo, pero un monstruo que se había enamorado de una persona demasiado buena, tanto que hasta podía ser idiota y dejar que jugaran con ella. Tal y como él había hecho.
Caminaron los metros que le quedaban sin decirse palabra alguna y cuando llegaron, ella simplemente sacó las llaves de su bolso y abrió la puerta, dejándole pasar una vez más.
Todo era tal como lo recordaba, acogedor.
-siéntate en el sillón, iré a hervir agua para preparar café-
-gracias-
En ese preciso lugar había descubierto lo linda que era Hinata, y en su corazón deseaba el regresar a días como esos.
Cuando ella volvió llevaba un chaleco sin abotonar sobre el vestido y se había atado el cabello en una coleta que dejaba ver perfectamente la curvatura de su cuello.
-si estás aquí, me escucharas a mí primero-
Se sentía extrañamente nervioso.
-está bien, escucharé hasta el final-
Ella inhaló una bocanada de aire, como si hablar fuera a costarle kilos y kilos de oxigeno.
-como te dije, ese día Sakura-san vino a mi casa, no sabía al principio cómo o por qué estaba aquí, después de todo yo nunca había hablado con ella-
La miró detenidamente, no parecía que le estuviese mintiendo. Pero Sakura ese mismo día también había ido a su casa.
-¿a qué hora vino?- le preguntó lo más relajado que pudo
Lo que le costaba horrores.
-n-no sé realmente…-
Cerró los ojos.
Si Hinata decía una hora cercana a la que Sakura estuvo en su casa estaba mintiendo, y si ella mentía, bueno no sabría qué hacer. Pero tampoco sabía qué haría si resultaba ser cierto, o si parecía ser cierto.
-creo que fue al mismo tiempo o un poco después de que llamaras a mi celular-
Es cierto, él la había llamado después de beber la segunda ronda de copas con Sasuke, y para ese entonces ya había pasado mucho tiempo, Sakura podía perfectamente haber llegado hasta casa de Hinata. El problema era cómo demonios sabía dónde vivía.
-me dijo que estaba entrometiéndome en sus planes- continuó al no recibir respuesta de su parte -que yo y Kurumi-chan estábamos interfiriendo-
-¿planes? ¿Qué planes?-
-lo que te dije Naruto-kun, ella quiere quedarse con todo, con tu dinero, con tu apellido, con la vida lujosa que puedas proporcionarle-
-Hinata, sé que dije que te escucharía pero esto es…-
Era demasiado difícil.
-es la verdad- dijo con su rostro angustiado y sus dedos que habían sujetado sus manos. Ella no parecía mentir, pero Sakura no podría -dijo que hace algunos años cuando tus padres fallecieron te heredaron cierta cantidad de dinero, dijo que tu padrino también te daría una suma al morir-
Esos datos, él jamás los había comentado con ella, él jamás había hablado de sus padres, sólo Sasuke y Sakura podían saberlo. Hinata no podría haber conocido eso si no se lo hubieran dicho, y dudaba de que su amigo hubiera sido la fuente.
Recordó que en algún momento le gritó que era una entrometida y la acusó de husmear en su vida, pero Hinata no era de ese tipo de chicas.
Ante su silencio ella se animó a continuar.
-e-ella no es tu amiga, y yo sé que no tengo derecho a entrometerme, pero te he querido tanto todo este tiempo que, pese al dolor, no me gustaría que te hiciesen daño-
-es verdad, mis padres tenían un pequeño negocio en las bienes raíces y con ayuda de mi padrino, Jiraiya, lograron hacerse de mucho dinero con el fin de criarme en un hogar dónde no pudiera faltarme nada…- dijo y sus palabras se sentían pesadas mientras Hinata lo miraba con esos hermosos ojos perlados completamente abiertos -pero un día tuvieron que hacer un viaje de negocios y el avión en el que iban tuvo un percance, yo… no volví a verlos-
-lo siento… d-de verdad no podía haberme imaginado algo así-
"-después de algunos meses y unos cuantos procesos legales, mi tutela pasó a manos de mi padrino y toda la fortuna de mis padres que habían puesto a mi nombre en su testamento, se me sería entregada cuando cumpliera los veinticinco años-
"-Sakura-chan estuvo conmigo durante todo eso, siempre y tal vez fue por eso que la quise aún más, ella sabía lo que había pasado incluso podía entenderme, pero… ella nunca mostró indicios de corresponderme, no en ese tiempo y tampoco ahora…-.
Hinata apretó el agarre de su mano.
-¡e-es que ella quiere disfrutar de este tiempo, de la preparatoria, la universidad!- le dijo pero parecía más hablar con ella misma como si en su cabeza estuvieran aclarándose puntos desconocidos -es por el testamento que lo está intentando con Uchiha-san, por eso es que no está contigo ahora, e-ella está esperando para que cuando llegue el momento darte su afecto y casarse contigo… Naruto-kun, ella quiere quedarse con todo… juro que no te estoy mintiendo…-
Mantuvieron el silencio un par de segundos.
-creo que sabes lo que dices, pero no puedo entender por qué Sakura-chan…-
Ella sonrió a medias.
-bueno, a-al menos puedes estar alerta-
-yo… lo haré Hinata, yo estaré alerta-
Sabía que la había decepcionado, sus ojos perlados se lo decían pero no podía creer todo eso de Sakura, aún no.
Inhaló una profunda bocanada de aire y le habló con determinación.
-ahora es mi turno Hinata-
Ella cerró los ojos. No quería escucharlo, pero había hecho un trato y era demasiado honrada como para negarse y fingir que no lo había aceptado.
-sé lo que quieres decirme, Naruto-kun-
-¿y por qué pones esa cara?-
Él no quería que sufriera con lo que iba a decirle.
-porque todo lo que has hecho me lastima, desde un principio quererte siempre fue doloroso- respondió y sonrió tristemente -pero lo acepte e incluso lo elegí, te quería tanto, deseaba tanto estar contigo, que no me importó, que lo soporté todo lo que pude…-
Demonios su corazón se oprimía con nerviosismo y ansiedad. Ella decía "quería" como si ya no lo hiciese, como si todo hubiese ocurrido en un pasado muy lejano.
Tenía miedo de que fuera así, y tal vez por eso fue un tanto brusco en sus palabras, porque él podía recordar como ella le había correspondido cuando la beso aquella tarde en el taller.
-pero tú aún me quieres Hinata-
-probablemente…-
Suspiró un poco aliviado, pero esa respuesta no le era suficiente.
-yo te quiero Hinata, no pude saberlo hasta hace poco pero sé que te he querido muchos días antes, mucho antes de que te convirtieran en una princesita, quería estar contigo, yo quiero estar contigo-
-ya es muy tarde-
¿Muy tarde? ¿Si ella decía muy tarde es porque había alguien más? ¿Acaso era con el maldito de Inuzuka Kiba?
-¿esto tiene que ver con el cara de perro de Inuzuka?-
Ella no dijo nada, pero se le quedó mirando de manera sugerente.
-¡maldición Hinata! ¡Ese sujeto, nosotros…!-
De nuevo se estaba tornando violento, pero estaba molesto, frustrado, desesperado, completamente asustado.
-no hay nosotros Naruto-kun- le interrumpió ella calmadamente, lo que hacía que el entuerto dentro de su pecho creciera con intensidad -nunca ha habido un nosotros, siempre han sido tú, tu tristeza y Sakura-san, y yo sobrando-
Ella tenía razón, así había sido, pero en algún lugar, en algún momento Hinata se había metido entre todo y ya no podía sacarla de ahí, ella ya no sobraba, ella estaba demasiado incrustada en su interior.
Iba a decirle, tenía que decirle que lo de Sakura había terminado por desencantarlo, que la quería, pero ya no deseaba estar con la pelirosa.
Necesitaba decirle que se había enamorado de ella, de su risa, de los hoyuelos de sus mejillas, de sus ojos perlados cuando ocultaban algo, de su voz cuando quería quedarse junto a él, de sus dedos delgados, de la manera en que callaba, la curvatura de su cuello, de su presencia amable, de la forma en la que cerraba los ojos cuando la besaba.
-además…-
Pero ella habló y no pudo decir absolutamente nada.
-Kiba ha sido m-muy bueno conmigo…-
Por dios, que no le dijera que ahora estaba enamorada de ese tipo.
-ahora mismo no podría herirlo de ninguna manera y…-
-¡¿No lo entiendes?! ¡Tú no puedes quererle!- dijo y la tomó por los hombros con más fuerza de la necesaria
¡Mierda! Él y su estúpida boca otra vez, ¿por qué tenía que ser tan impulsivo, por qué tenía que ser tan egoísta?
¿Por qué carajo ella tenía que decirle estas cosas?
-pero que dices, ¡c-claro que puedo!- dijo sin intentar zafarse de su agarre, más concentrada en sus palabras que en otra cosa -yo le quiero Naruto-kun, él siempre ha estado conmigo…-
-no de esa manera Hinata, estas confundiendo las cosas-
Ella lo empujó en un momento de descuido y libre de sus manos se levantó rápidamente del sillón, formando una distancia entre ambos.
-¿por qué vienes y me dices estas cosas? ¿Es que era esto de lo que querías hablar? ¿Qué sabes tú de lo que yo pueda sentir?- dijo sus manos a la altura de su pecho -te amé por encima de mi misma y fue como si no te hubieses dado cuenta, entonces qué podrías saber tú respecto a cómo siento…-
Apretó las manos hasta el punto en que sus nudillos palidecían.
-porque puedo leerte Hinata, porque yo sé lo que te pasa, porque aún estas nerviosa cuando me miras-
Ella lo miró con una sonrisa melancólica, demasiado frágil, demasiado pequeña.
-es porque no puedo dejar de quererte tan fácilmente Naruto-kun, así no funcionan las cosas…-
Lo decía con tanta tranquilidad, con tanta serenidad en su voz dulce, como si lo tuviese asumido. Esa actitud suya le cabreaba.
-p-pero es algo que pasará, lo sé, algún día esto terminará y quizás Kiba…-
Era suficiente, aquello había sido un detonante.
-¡No!-
Le había gritado, había saltado del sofá y en dos pasos estaba a punto de abaláncesele encima, de lastimarla, la asustaría como tantas veces había hecho, porque su actitud era demasiado fuerte, demasiado agresiva.
Maldición.
Llevó sus manos a sus cabellos rubios, apretándolos con fuerza, dejándose caer al piso, apartando su vista de ella, esperando a que dijera algo, cualquier cosa, que lo echara de allí o que saliese corriendo.
Pero en vez de eso escuchó sus pasos acercarse y sintió el suave tacto de su mano tomando su mejilla, obligándolo a mirarla.
Lágrimas de Hinata, de nuevo lágrimas delineaban su delicado rostro. Él podría haber coleccionado un montón de ellas con todo lo que la hacía llorar.
Era un idiota.
-yo quisiera confiar en ti Naruto-kun, pero he visto como la miras, sé que la amas, incluso te he escuchado llamarla en sueños, por eso no puedo creerte- le dijo lentamente en un susurro que sólo él pudiera escuchar -esto que crees sentir por mí, seguramente es un capricho, una protesta por el juguete que se te escapó, pero pasará y si yo te creyera, al final la única herida en toda la historia sería yo-
"-sé que Naruto-kun estará bien y yo… me las arreglaré, porque al menos sé que Kiba estará conmigo, así que por favor, déjame olvidarte, déjame ir-.
¿Que la dejara olvidarlo? ¿Que la dejara irse?
No podía hacer eso, no quería hacerlo. Hinata era suya, Hinata siempre había sido suya, sus ojos se lo decían aún en ese momento en que le pedía liberarla, ella aún le pertenecía y por encima de eso él se había enamorado, dejarla sería imposible.
Pero agobiarla tampoco era el mejor de los resultados.
-verás Hinata…- dijo un poco más repuesto, un poco más egoísta tomando con firmeza la mano que aún reposaba en su mejilla -el caso es que, no permitiré que me olvides, que olvides todo esto… pero por hoy, no te molestaré más, sólo recuerda que yo estaré esperándote-
Le dio una sonrisa torcida, besó su frente posesivamente y levantándose se fue de su casa.
Esperaba que Hinata entendiera algo ahora, esperaría que ella lo buscara pero estaría atento a que Inuzuka no se la quitara, porque ni en sus peores pesadillas dejaría que pasara.
Cuando estaba a punto de doblar la esquina y así salir de la calle donde vivía Hinata, escuchó la voz del maldito cara de perro.
Se sintió encrespado, porque ahora que se acordaba esos dos eran vecinos.
-me importa una mierda lo que le pase a Naruto, acuéstate con él, cásate con él, ten unos endemoniados hijos con él- decía un Kiba realmente molesto -pero a Hinata la dejas fuera de esto, ¿entendiste?-
-¡pero ella me está fastidiando Kiba!-
Se pegó a la pared con los ojos bien abiertos, el corazón acelerado y asegurándose de que nadie pudiese verlo, porque aquella había sido la voz inconfundible de Sakura.
-ese era el trato, yo te ayudaba pero tú no vuelves a tocar a Hinata nunca más-
-lo sé…-
-entonces ¿por qué vas tan lento?, el otro día vi salir a Hinata del teatro, ella no me dijo nada pero había estado llorando y si no era por uno de tus planes, estoy seguro que tenía que ver con Naruto-
-mierda- murmuró Sakura mientras se mordía una uña furiosamente -es una pendeja demasiado entrometida Kiba-
-pues haz lo que las arpías hacen mejor… enreda al imbécil de Naruto-
-ese es el plan final, primero quiero jugar un poco con él, hacerlo sufrir un poco, ya te lo dije-
-eso es lo que me gusta de ti- dijo el moreno en un tono seductor, riendo.
-¿sólo eso?- le preguntó Sakura acercándose provocadoramente al chico colocando sus manos tras su cuello -eres atractivo Kiba, y malicioso, realmente una combinación buena… Sasuke-kun es rico pero creo que tú me gustas un poco más, si quieres… podrías venir a mi casa, hoy estoy sola y podríamos…-
-Sakura, bonita- dijo mientras se soltaba de su agarre apartándola de sí -sabes muy bien por quién estoy haciendo todo esto-
Sakura bufó, haciendo un puchero.
-si, la mosquita muerta-
-oye, oye, oye, que vamos para atrás si la insultas-
-está bien, me aseguraré de lucir lo más triste y rechazada posible durante la fiesta de fin de curso para así ser consolada por el bobo de Naruto, y después de eso todo será pan comido-
Kiba le sonrió en respuesta.
-bueno, me he alejado lo suficiente de casa y será mejor que me vaya- dijo la chica y ya se había dado la vuelta para irse cuando se volvió para estamparle un beso en los labios a Inuzuka -había olvidado que tenía muchas ganas de hacer eso-
No supo que dijo el cara de perro después, ni supo en qué momento Sakura salió de ahí, él sólo se derrumbó cerca de la pared sin hacer ruido, como un patético e insignificante insecto.
Se pasó ambas manos por el rostro.
Hinata tenía razón.
Maldición.
Sintió su garganta arder.
Sakura era todo lo que siempre había querido hasta la llegada de Hinata, siempre la había cuidado como si fuese a romperse en cualquier momento, jamás le había quitado los ojos de encima, había postergado sus propios deseos por ella, su felicidad.
No podía creerlo, aún después de haberlo visto y escuchado, simplemente no quería creerlo.
Que hablara de esa manera sobre él, que besara a Inuzuka.
¿Es que Sakura siempre había sido así?
Él no lo recordaba, no podía hallar la similitud, él sabía que era caprichosa, que no le gustaba para nada no tener la razón pero no recordaba que fuese cruel.
¿Qué tendría que hacer ahora? ¿Qué debería hacer ahora?
Miró el cielo nublado por encima de su cabeza.
Ciertamente no quería hacer nada.
N/A:
Ya ni me pienso disculpar (aunque esté sumamente arrepentida), porque ustedes de seguro ya se cansaron de escucharlas de mi parte, así que vamos a lo importante.
Este capítulo es la antesala a los dos que le siguen y que ya fueron publicados por Eymi en la historia original, después de eso (es mi deber comunicarles) vendrá el capítulo final de Desde que Comencé a Amarte.
Sí, lo sé es muy triste tener que despedirnos y la verdad sentía que el final se encontraba muy abrupto, y aunque me hubiese encantado continuarlo, simplemente no puedo porque esto es una mera adaptación. Sólo espero que la hayan disfrutado tanto como yo al escribirla.
Pero, no se preocupen, tengo un par de proyectos Naruhina en camino, porque después de la que nos ha clavado Kishimoto en el manga (cosa por la cual abandoné finalmente el mundo de los shinobi), estoy resuelta a contentar mi alma con hermosas historias donde esta pareja sea la protagonista.
Ah, y también donde rectificaré mi profundo odio hacia Sakura, lo siento por aquellos que les gusta leerla con Sasuke o como amiga de Hinata, sólo espero continúen leyendo lo que escriba.
Ahora a todos los que me han dejado un review en el capítulo anterior, muchísimas gracias, los quiero tanto y me emociona ver el precioso 86 que aparece en el contador, porque demuestra todo el increíble apoyo que me han dado a lo largo de la historia.
Muchas, muchas gracias a Noelialuna,Nahi Shite,Milla Montana,hinata Uzumaki,Willou,Ab1Le,Anderson Uchiha,tooz,Guest,naruhinaXD ynaruhina 100. Espero seguir contando con su apoyo y sus visitas.
También gracias a todas las personas que simplemente leen de mi historia pero que FanFiction me da conocimiento de que existen por su identificador de tráfico. Les agradezco y les animo a dejarme un review que no cuesta nadita.
Ojalá y para cuando termine la historia cuente con los 100 review lo cual me haría extremadamente feliz porque sería mi primer naruhina con tan alto número y la segunda historia de mi colección en alcanzarlos.
Pero sin presiones porque estoy segura que más de uno me quiere matar por el tiempo que los tuve esperando, pero si les sirve de consuelo, ya tengo listos el capítulo 12 y 13, por lo que los estaré subiendo con una semana de por medio entre cada uno.
Finalmente, para no agobiarlos más…
¡No se olviden presionar ese hermoso y magnífico botoncito de allí abajo, dejando su opinión o sentencia de muerte!
Un besote
Kirumi
