Este capitulo es otra vez desde un distinto punto de vista, esta vez será en Lima, donde Burt, padre del clan Hummel-Hudson esta pensando en su hijo…
Si había algo que Burt Hummel había aprendido en sus 17 años como padre, era no molestar a tu hijo cuando te estaba dando el tratamiento del silencio. Bueno, al menos si tu hijo era Kurt Hummel.
Y justo ahora estaba en medio del tratamiento del silencio más largo de su hijo que hubiera tenido hasta ahora.
No había escuchado de él en casi una semana, y no era propio de Kurt estar tanto tiempo sin contacto familiar. Pero como decía su último mensaje, estaba muy ocupado con la escuela. Y, como Burt valoraba su vida, no molestó a su hijo.
Estaba orgulloso de que Kurt tuviera mucho interés en lo académico. Burt podía decir que era importante, y el hecho de que Kurt hiciera tanto por mantener su GPA alto, era impresionante. Burt había estado más cerca de reprobar de lo que le gustaría admitir, y no quería eso para su hijo, especialmente cuando su hijo tenía tantas ambiciones.
Él no sabía mucho acerca de toda la cosa de Nueva York, Show- Broadway- coro… cosas de las que Kurt no paraba de hablar, pero sabía que necesitaría muy buenas calificaciones si quería llegar a algún lugar en la vida. Los estándares eran más altos que cuando Burt era chico y si Kurt obteniendo altos puntajes significaba que estaría un tiempo incomunicado, entonces si, podía lidiar con eso.
La cena del viernes era un evento sagrado para la familia Hummel-Hudson. Era un tiempo en que la familia completa se sentaba junta y hablaban. Nada de conversaciones elevadas ni lecturas. Solo platica casual entre los ocupantes de la mesa mientras disfrutaban de la cena. Hasta Finn comía más lento para poder platicar a gusto.
Claro, como con la mayoría de las familias, este evento venía con algunas reglas. La mayoría siendo las típicas, si debían comer todo, no podían cenar en su habitación, si debían cenar con ropa limpia, no podían usar el teléfono en la mesa. Las usuales. Pero había otras más especiales.
Otras que decían que si te perdías una cena, estabas en grandes problemas.
Bueno, Burt había tenido que hacer excepciones en ocasiones previas. (El argumento de La Novicia Rebelde no había sido la primera vez que Kurt había tratado de faltar.) Pero ahora, con su hijo viviendo en la escuela a dos horas de distancia, Burt tenía que sacrificar más y más sus sagrados viernes.
Ahora en vez de castigar a Kurt por una cena que no puede evitar faltar, Burt ha puesto límites, en vez de reglas. De este modo, no estresa a su propio hijo al hacerlo manejar por casi cinco horas en un día, solo por una cena y no tiene que escuchar a Finn quejarse de la injusticia de que Kurt pueda faltar.
El límite actual es que cada uno tiene que atender por lo menos a dos cenas al mes. Tres si hay 5 viernes en el mes.
Y Kurt… bueno, ya ha faltado a dos.
(La primera cuando él y Finn habían ido a una fiesta con los New Directions en casa de Tina, la segunda, cuando uno de los amigos de Kurt, Blaine, recordaba Burt, tenía algún modo de crisis, y Kurt se había tenido que quedar a confortarlo.)
Si Kurt faltaba a esta cena, entonces quebraría las reglas de la familia, sus límites, y como resultado tendría que ser castigado.
Normalmente Burt lo castigaría no dejándolo ver a sus amigos en las tardes. Pero eso era más difícil de hacer cuando dicho hijo estaba en un internado, sin los amigos que normalmente vería. Así que eso estaba fuera de lugar.
Burt piensa que en vez de eso, probablemente terminará cortando la tarjeta de crédito de Kurt, o tal vez cortándole el celular.
Burt no había escuchado nada de Kurt sobre el viernes, así que pensó que era mejor preparar sus amenazas ahora, para que las pudiera usar si no venía.
Y, si quitándole a Kurt sus principales medios de contacto le mostraban que era importante, entonces tal vez Kurt trataría de hacer un mejor esfuerzo en mantener contacto con su familia en el futuro.
Habían sido 4…5…días desde que había escuchado la voz de su hijo. A través de la pequeña bocina del teléfono, si, pero su voz.
4 días mínimos desde que había recibido el mensaje sobre los trabajos escolares.
Y 3 días desde que no tenía ningún modo de contacto.
Bueno, hoy era jueves. Kurt tenía 24 horas antes de que tuviera que estar en la casa Hummel-Hudson. Tal vez llamaría esta tarde. Para hablar de su venida, o disculparse por estar tan distante. Tal vez mandaría un mensaje o algo… cualquier cosa para terminar este horrible silencio.
Ok, Burt había dicho que estaba bien al respecto. No estaba de acuerdo.
Al decir verdad, estaba preocupado.
No quería estarlo. Por dios no quería estarlo. Pero por alguna razón, sus instintos de padre le decían que le hablara a su hijo, que escuchara la risa de su hijo, o ver su sonrisa. Que confirmara que estaba bien. Para que confirmara que no se estuviera esforzando de más.
Estaba seguro de que cuando Kurt llegará mañana, Carole haría un escándalo diciendo lo delgado que se había puesto. (Burt conoce a su hijo. Y cuando Kurt esta estresado, o muy ocupado, se olvida de comer. Él cocina lo suficiente como para un banquete, pero evita comer la comida el mismo.)
Burt quiere que Carole haga un escándalo. Quiere que Kurt sepa que su familia se preocupa por el. Decirle a Kurt que cortando el contacto en tiempos de mucho trabajo, u otras dificultades, no era la mejor idea. Solo quiere abrazar a su hijo y decirle que todo estará bien.
Porque sin importar cuanto protestara Kurt, o lo que dijera, Burt sabía que algo no estaba normal. Algo esta mal.
Quiere hablarle a Kurt. Necesitar checar a su hijo. Pero no quiere preocuparlo aun más.
Kurt siempre esta haciendo escándalos con la salud de Burt. Diciéndole que coma y que no coma, que haga ejercicio y que no haga otras cosas. De hecho, Burt estaba casi seguro de que había estado comiendo comida de conejo mientras Kurt estaba en casa.
Y todo por el ataque al corazón que le había dado.
Si le hablaba a Kurt, Kurt se iba a molestar. Y se quejaría de la salud de su padre. Y diría que esta bien y todo, todo porque si dice que algo esta mal, Burt entrará en pánico.
Bueno, ya está entrando en pánico, y si se quiere calmar, necesita respuestas. ¿Pero de quién?
¿A quién le puede hablar?
Sabe por un hecho que ni Finn ni Carole han escuchado nada de Kurt tampoco. Y hablarle a alguno de sus amigos de New Directions sería incomodo.
Si llama a Dalton, podría causar preguntas innecesarias y en realidad no conoce a ninguno de los otros amigos de Kurt.
Bueno, aparte de uno.
Blaine.
El uno del que Kurt siempre estaba hablando. Dios, por lo que había escuchado esos dos estaban atados a la cintura la mayor parte del tiempo.
(Bueno, Burt había escuchado que el chico había pasado por momentos difíciles recientemente, pero de seguro una semana había sido suficiente para que se repusiera. Después de todo, no le haría a Blaine ninguna pregunta difícil. Tal vez solo le pediría que hiciera que Kurt le llamara, y bueno, que le dijera como estaba su hijo.)
Si, eso sería todo. Solo un simple chequeo.
Ahora todo lo que tiene que hacer es encontrar el número de Blaine, y un teléfono.
Lo encuentra. Después de unos minutos de búsqueda.
El número esta escrito en una tapa de café de plástico. Un nombre garabateado apresuradamente debajo de la cadena de figuras que constituye el número de celular de Blaine.
Esta pegado en el corcho de Kurt, justo arriba de su escritorio.
Al lado de la tapa hay varias fotos. De chicos en sacos azules, sonriendo y riendo. La más cercana a la tapa es de solo dos personas.
Una es Kurt, la otra, un chico con cabello oscuro y lleno de gel. Sus ojos brillan en contraste con la nieve de invierno. El chico, asume Burt, es Blaine.
Kurt se ve contento. Pasando el momento de su vida mientras sus brazos cuelgan alrededor del cuello del otro, los labios del chico en la mejilla en un beso simulado.
Demasiado coqueteo como para ser nada, pero hasta donde Burt está enterado, en realidad no hay nada entre los chicos.
Bueno, aun no…
Decide ignorar las posibles amenazas a la inocencia de su hijo y sólo se ocupa de la tarea actual.
Agarra la tapa del corcho y la acerca a la luz para ver los números mientras lo marca en su celular.
Después de un momento está marcando. Suena un lento tono de marcado, tomando un tiempo valioso.
Burt los cuenta, cuatro…
Cinco…
Seis…
Siete…
Och-"¿Hola?"
Una voz alegre contesta. El sonido de risas es evidente en el fondo, seguido de un 'Shh...' y otro saludo.
"Hola, ¿eres Blaine?" pregunta Burt, su voz fuerte y dura, tratando de ocultar su preocupación.
"Eh…si…Yo soy…eh… ¿con quién estoy hablando?" pregunta el chico, con un tono incierto en la voz, como si por alguna razón, ya supiera con quién.
"Burt Hummel. Soy… soy el papá de Kurt."
Hay un silencio. Marcado sólo por el sonido de una respiración profunda y el murmuro de una pregunta en el fondo.
"S-Sr. Hummel." Dice Blaine finalmente, su voz vacilante y con un tono de miedo cubriendo cada palabra. "Que…sorpresa."
Todo el sonido de fondo desaparece. Solo se escuchan unas respiradas con dificultad y Burt tiene un mal presentimiento.
No está seguro de que decirle al chico. Quien claramente está igual de asustado que él. Así que va directo al punto.
"Llamo respecto a Kurt…"
