*Soul eater y esta historia no me pertenecen
*Capítulo 12
Todo cambió pocas semanas antes de las vacaciones de Navidad de ese último curso, cuando J.T. Sanders le pidió a Daisy que la acompañase al baile del instituto. J.T. era un muchacho guapo. Maka trabajaba por las noches en el restaurante Wild Coyote, y ahorró el dinero suficiente para comprarse el vestido perfecto. Era de raso blanco. Sin mangas y con pidrecitas brillantes en el corpiño y la falda. Era lo más bonito que había tenido jamás. La noche antes del baile recogió el vestido durante un descanso en el restaurante. Cuando llegó a casa, J.T. la llamó para cancelar la cita. Le dijo que su abuela había muerto y que tenía que ir al funeral. Todo el mundo sabía que había empezado a salir con otra chica justo una semana antes. Habían dejado a Maka en la estacada.
Y todo el mundo se enteró.
El día del baile, Maka trabajó en el Wild Coyote en el turno de comidas. Mantuvo la compostura y actuó como si no la hubiesen humillado. Fingió no estar triste ni dolida y bromeó con sus compañeras: al fin y al cabo J.T. no era más que un perdedor. Ninguna de ellas le creyó. Lo peor que podía ocurrirle a una chica era que la dejasen colgada la noche antes de un baile esgrimiendo una excusa absurda.
Y eso todo el mundo lo sabía.
Cuando acabó su turno se fue a casa y se encerró en su habitación. Colgó el vestido de la puerta del armario y se tumbó en la cama a llorar. A las cuatro, su padre asomó la cabeza por la puerta y le preguntó si quería un poco de helado de chocolate con menta. Le respondió que no. Crona le había preparado su bocadillo preferido, pero tampoco se lo comió.
A las cinco y media Soul llamó a la puerta de su habitación, pero ella no lo dejó entrar. Tenía la cara y los ojos hinchados, y no quería que la viese así.
–Maka –gritó desde el otro lado de la puerta–. Sal de ahí.
Ella se sentó en la cama y sacó un pañuelo de papel de la caja.
–Vete, Soul.
–Abre.
–No –dijo sonándose la nariz.
–Tengo algo para ti.
Ella miró hacia la puerta.
–¿Qué es?
–No puedo decírtelo. Tendrás que verlo.
–Tengo una pinta horrible.
–No me importa.
De acuerdo, pensó ella. Se levantó de la cama y entreabrió la puerta. Sacó la mano.
–¿De qué se trata?
Él no respondió y ella se vio obligada a echar un vistazo por la rendija de la puerta. Soul estaba en el pasillo y parecía un ángel, o al menos un muchacho del coro de la iglesia. Llevaba su traje azul marino de los domingos y una camisa color crema. De su cuello colgaba una corbata roja.
–¿Qué sucede, Soul? ¿Has tenido que ir a un funeral?
Él se echó a reír y sacó la mano que ocultaba a la espalda. En ella llevaba un ramillete de rosas blancas y encarnadas.
–¿Querrías venir al baile conmigo?
–Tú odias los bailes del instituto –dijo con la puerta todavía entreabierta.
–Lo sé.
Maka se acercó el ramillete a la cara y aspiró con fuerza. Tenía la nariz tapada, así que no pudo disfrutar mucho del aroma. Se mordió el labio superior para que dejase de temblar. Al verlo allí, en el pasillo de su casa, con un traje que odiaba y pidiéndole que fuese con él a un baile que le revolvería las tripas, se sintió desesperadamente enamorada de Soul Evans. El amor que sentía emanaba de su corazón y se expandía por su pecho asustándola a más no poder. Todos sus años de lucha y resistencia se convirtieron en nada.
Estaba enamorada de Soul y era inútil intentar evitarlo.
Esa noche Soul la besó por primera vez. O, mejor dicho, ella lo besó a él. Durante el baile, mientras ella sentía lo que era el amor por primera vez en su vida, él la trató como lo había hecho siempre, como una amiga. Maka sentía bullir todo su cuerpo, estaba más viva que nunca, sin embargo él permanecía impasible. Fue maravilloso e increíble, y, después del baile cuando él la acompañó hasta la puerta de su casa, Maka le rodeó con sus brazos y lo besó. En un principio Soul se quedó inmóvil, con los brazos caídos. Acto seguido la agarró por los hombros y la apartó de su lado.
–¿Qué haces?
–Bésame, Soul. –Si él la rechazaba, estaba convencida de que caería muerta al instante. En el porche de su casa. Él la agarró con más fuerza, la atrajo hacia sí y la besó en la frente.
–No, no me trates como a una amiga. –Tragó saliva con dificultad–. Por favor– susurró mirándole a los ojos–. Quiero que me beses como besas a las otras chicas. Quiero que me toques como las tocas a ellas.
Soul se apartó y observó los labios de Maka.
–No te burles de mí, Maka. No me gusta.
–No me estoy burlando. –Le acarició el hombro y después el cuello–. Por favor, Soul.
Entonces, como si no desease hacerlo pero se sintiese incapaz de oponerse por más tiempo, la besó muy despacio. En esta ocasión el roce de sus labios hizo que Maka se quedase sin aliento. Echó la cabeza hacia atrás y se aferró a su pecho. Hasta entonces, había creído saber lo que era besar a un chico. Soul le demostró que no tenía ni idea del asunto. Aquel beso fue cálido y húmedo y despertó en ella una necesidad que cambiaría su vida para siempre.
Después de todos los años transcurridos, Maka seguía recordando con todo detalle la noche en que, en el porche de su padre, Soul cambió su vida por completo. Se abrazó con fuerza a él mientras Soul seguía entregándole esos besos líquidos que hacían que le doliesen los pechos y que su cuerpo temblase. Soul no apartó ni un momento las manos de los hombros de Maka y en ella se encendió el deseo de algo más. Habría querido que la tocase por todas partes, en lugar de marcharse, y dejarla aturdida y llena de deseo.
¿Qué tal?
Espero que les haya gustado :3 jejeje
No olviden dejarme sus hermosos y emotivos review~ jeje nos vemos en el próximo capítulo
LyTha Shinigami...
