Bueno, espero que este cuentito les esté gustando tanto como a mí, porque aquí traigo otra parte, que tengan buena lectura.
Capítulo 12: Reunión real, Pt.2
Ya había pasado un muy largo rato cuando la reina Perla había terminado de charlar con todos los candidatos a casarse con ella. Pues la verdad, para ser sincero, se podría decir que muy pocos le cayeron bien.
"¿Qué te pasa?" – le preguntó el señor Febe a la reina – "Te noto de mal humor"
"Ninguno de ellos quiso saber algo de mí, solo hablaron de ellos mismos" – contestó ella decepcionada – "Te dije que esto no resultaría"
"¿Y qué decisión quiere tomar, alteza? ¿Mandar a todos a casa?" – quiso saber Febe.
"Es que no sé…"
"Decida rápido, pues todos están esperando su respuesta"
"Algunos por lo menos me dejaron hablar un poco, pero otros estaban tan cegados con sus propias razones que ni siquiera me miraron a los ojos cuando hablaban"
"¿Ya ha hablado con todos?"
"Sí" – afirmó ella, y entonces justo en ese instante observó que en la otra punta del patio había otra ave elegantemente vestida mirando la ciudad por el balcón del patio real. Estaba arrancando las bellas flores rosadas del árbol de su patio real – "Creo que con aquél desconocido no he hablado" – agregó, y se sintió agredida al ver que un extraño arrancaba sus flores.
El señor Febe se preparó para ir a averiguar quién era ese desconocido pero la reina se adelantó y en un segundo ya estaba detrás de él.
"Disculpa, ¿puedo saber tu nombre, extranjero?" – le preguntó ella dándole fuerza a esa última palabra.
El desconocido simplemente dejó escapar un "Ja", y luego arrancó otra flor.
"Te he hecho una pregunta, respóndeme" – insistió ella, sintiéndose rebajada por aquél desconocido, al cual ya le tenía un profundo odio.
"Mi nombre es Tharis, príncipe de Lufenia, y es un placer tenerla frente a mí, poderosa reina de Alferus" – la saludó él mientras se daba vuelta y le hacía una elegante reverencia.
"Igualmente" – contestó ella todavía odiándolo, pero se sentía bien al escucharlo decir 'poderosa reina de Alferus', la hacía sentir no tan rebajada "Y entonces dime, Tharis, ¿ya he hablado contigo?"
"No he tenido el honor de hacerlo todavía, mi reina" – contestó él mientras sonreía, y entonces, arrancó otra flor del árbol. El ruido que provocó la flor al ser arrancada enojó aún más a Perla – "¿La estoy molestando?"
"No me gusta que le arranques las flores a mi árbol" – contestó ella cruzando sus alas.
Tharis agachó la cabeza en señal de disculpas, y luego dijo:
"No las estoy arrancando a propósito" – y en ese entonces le mostró a la reina lo que estaba haciendo, no era nada más y nada menos que un bello collar hecho con las rosadas y bellas flores – "Me parece que esto combinará con su radiante belleza, ¿no le parece?"
"¿Para mí?" – preguntó ella apresurándose a tomar el collar para admirar su belleza – "¿C-Cómo lo hiciste?"
Al ver eso Perla no supo qué hacer. Ningún rey le había obsequiado algo, tan solo se habían preocupado en presumir su poder y hablar de ellos mismos. Miró a Febe en busca de ayuda, y la lechuza no pudo evitar reírse al notar la ruborización de la joven reina.
"¿Me está ignorando?" – quiso saber Tharis al ver que Perla miraba hacia todas partes.
"¿De dónde has salido?" – preguntó ella acariciando con suavidad las flores del collar – "¡He visto la carroza de tu padre, pero tú no estabas ahí con él!"
"Yo venía al fondo de todos, no quise subirme a la carroza con mi padre, no quise acompañarlo con sus soldados de élite, me parece una falta de respeto traer la presencia militar a un reino ajeno" – contestó Tharis mientras se apoyaba contra la baranda del patio real y observaba el reino – "Que hermoso territorio tiene, mi reina" - agregó mientras admiraba una de las tantas plazas que había. Perla miró al príncipe impresionada.
"Gracias…" – murmuró ella en voz baja, y se apoyó en la baranda junto a él mientras aún acariciaba las flores del collar que Tharis amablemente le había obsequiado.
"Habló muy bajo, no la entendí" – dijo Tharis, y la miró con una sonrisa.
"Gracias" – repitió, y no pudo evitar ruborizarse – "Es un muy lindo gesto de tu parte"
Tharis no respondió, simplemente sonrió y giró su cabeza para seguir admirando otro bello día en Alferus.
"Quiero preguntarte algo" – dijo ella – "¿Por qué has venido con tu padre?"
El príncipe la miró y dijo:
"Cuando mi padre se enteró de que usted estaba en búsqueda de matrimonio lo primero que hice fue decirle que quería acompañarlo" – respondió, y la reina no pudo evitar ruborizarse al pensar que Tharis había acompañado a su padre solo para verla.
"¿Así que viniste con tu padre para conocerme?" – preguntó ella sonriendo.
"Emh... no exactamente, lo hice porque ya estaba cansado de estar encerrado todo el día en ese aburrido palacio" – contestó Tharis, y la mirada de Perla cambió como sintiéndose ofendida – "Ese reino es muy aburrido"
"Pues aquí en Alferus hay mucha acción" – dijo ella aún sintiéndose mal por la respuesta del príncipe, y para cambiar de tema, le preguntó – "¿Ya estás emocionado por ser rey?"
"Tengo mucho que aprender, aún no me siento preparado para tal responsabilidad" – contestó Tharis, y a Perla le gustó su sinceridad, pero al recibir esa contestación también le llamó la atención la edad del príncipe, ¿podría ser más joven que ella?
"Así que no te sientes preparado, ¿por qué?" – quiso saber.
"Soy muy joven" – contestó – "Hace poco llegué a los catorce años"
Perla se sintió algo decaída, pues Tharis era más joven que ella, un poco más de dos años exactamente.
"Me pareces un chico muy lindo, educado, sincero y gentil, ¿alguna vez te dijeron eso?" – le dijo ella tratando de encontrar alguna señal de atracción, y noto la ruborización en el príncipe.
"Vaya, pues eso es algo nuevo" – contestó Tharis, y tragó saliva – "¿Realmente piensa eso, reina?"
"Ya deja de tratarme con tanto respeto, muchacho, puedes tratarme como una amiga" – preguntó ella tomándolo de las alas y dando saltitos – "Somos amigos, ¿verdad?"
"Supongo" – dijo él y trató de evitar que se vea tanto su masiva ruborización.
Más tarde, cuando ambos habían entrado en confianza y se habían declarado como amigos, ambos subieron al árbol y disfrutaron de una bella puesta de sol en aquél bello día en Alferus.
"Febe, gracias por darme uno de los mejores días de mi vida…" – pensaba Perla mientras Tharis le ponía el collar.
Mientras tanto, en otro lugar…
"¡Blu, no puedes irte!" – le rogaba Amir al ver que su amigo se estaba marchando – "¡No puedes dejarnos solos justo cuando la reina está por casarse!"
"Tranquilo, Amir, esos reyes son solamente un montón de viejos arrogantes, la reina los enviará a casa a todos" – dijo Blu riéndose – "Ninguno de esos idiotas se casará con ella, te lo aseguro"
"¡Pero no puedes dejarnos! ¿Y si se enamora? ¿Y si se casa? ¡Nos matarán a todos si no estás aquí para luchar con nosotros!"
"El día en el que la reina se case, prometo que volveré para luchar por nuestra causa" – contestó el Filo Negro – "No permitiré que ella y su esposo le hagan daño a nuestra familia"
Esa noche…
Muchos de los reyes se habían marchado decepcionados por no haber convencido a la reina Perla de que contraer matrimonio con ellos sería lo mejor para Alferus.
Otros, como por ejemplo el rey de Lufenia y su hijo, el príncipe Tharis, se habían marchado muy contentos por los resultados de su visita.
Pero la que más contenta se sentía era Perla, jamás había conocido a alguien como Tharis, tan sincero, gentil y muy educado con las damas.
Ella se encontraba sentada en la misma rama donde Tharis la hizo reír durante varias horas. No quería irse de allí, sentía que ese lugar era especial para ella, sentía que si se quedaba ahí jamás podría olvidar a su príncipe.
"Te veo muy feliz, ¿pasó algo?" – quiso saber Febe mientras subía al árbol – "Uf… ya estoy muy viejo para estas acrobacias"
"¡Ay, Febe, tengo que contártelo todo!" – dijo ella mientras ayudaba a la lechuza a subir a la rama junto a ella – "¡Fue maravilloso!"
"Me vas a matar si sigues hablando tan rápido" – se burló él – "¿Qué te tiene tan feliz?"
"¡Es el chico que arrancaba las flores de mi árbol!" – respondió ella y señaló le mostró a Febe el obsequio de Tharis – "¡Fue tan lindo conmigo!"
"No puedo creerlo" – dijo él admirando el collar – "¿Cómo lo hizo?"
"¡No tengo idea, es increíble!"
Febe se rió bastante y miró a la reina alegre.
"Querida mía, te has enamorado"
"¡Lo sé!" – exclamó ella abrazando el collar.
"Me sentí muy orgulloso cuando te tuve en mis alas el día que naciste, y más lo estaré el día en el que te cases" – comentó Febe felicitándola – "Espero que seas muy feliz con tu elección"
"Lo estoy, Febe, pero es una pena que sea más joven que yo"
"Yo creo que entre más joven sea, más te amará"
"Diles que se queden un día más" – rogó ella – "¡Tengo que verlo otra vez para decirle lo que siento!"
Febe sonrió.
"Si es lo que te hace feliz, entonces lo haré" – dijo Febe en respuesta.
Perla pasó la siguiente hora hablándole de Tharis a Febe, también le agradeció muchísimo por haberle concedido este día tan maravilloso para ella, pues gracias a Febe ella pudo encontrar a alguien muy especial.
Ella se sintió muy feliz, es más, no soportaba la idea de bajarse de esa rama sin Tharis, así que esa noche durmió allí pensando en que jamás olvidaría el momento que disfrutó la tarde de ese día. Ahora quería casarse con su príncipe, así podría amarlo por siempre.
¿Quién diría que luego de odiarlo podría llegar a amarlo tanto?
Tal vez el Filo Negro aún no había sido detenido, pero ahora el temido asesino tendría mucho que temer, pues Perla, la reina de Alferus, estaba muy enamorada.
¡Fuaaaaa! ¡Ya había perdido la práctica en escribir momentos románticos, pero vaya, que bien se siente volver a escribirlos!
Gracias por seguir leyendo este cuentito, espero que este capítulo les haya gustado, les dije que tardaría, pero a mi parecer quedó bastante tierno (como a muchos de ustedes les gusta, ¿no?)
¡Esperen el siguiente capítulo, hasta la próxima!
