Disclaimer: los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo los tomo prestado para esta historia.
¡Bienvenido sea el dolor si es causa de arrepentimiento!
Georg Wilhelm Friedrich Hegel
(1770 - 1831)
Filósofo Alemán
CAPITULO 11
- ¿Y qué es esto? - preguntó Annie de pronto mostrándole una hoja de tamaño A3 con un montón de garabatos a sus ojos; a lo lejos podía distinguir un edificio grande mientras arreglaba las flores que Edward me trajo como regalo, éste a su lado sonrió y pellizcó su mejilla, pero Annie rápidamente le dio un manotazo. Reí por la reacción
- eso es un edificio, mira - dijo de pronto cogiendo el plano y estirando la mesa - éstos son los cimientos, la base para que no se caiga la casa - Annie miraba y escuchaba muy atenta a la explicación - y esto es el primer piso, aquí están las ventanas, ésta es la puerta principal y por aquí será el parque – siguió explicando
- ¿habrá parque? - preguntó entusiasmada - ¿yo podré ir? - añadió dando saltitos en su sitio
- ¡claro que sí! - respondió Edward despeinándola - ¿sabes para quien estoy haciendo esta casa? - me paré detrás de ellos, mirando de cerca el plano; mi poca experiencia me dejaba ver que sería una gran edificación, patio de juegos y muchas habitaciones, interesada di la vuelta al sillón y me senté frente a ellos en el sillón individual - mi hermana quiere abrir una casa para muchas personas con discapacidad - Annie arqueó las cejas asintiendo, tratando de entender lo que dijo Edward, yo también arqueé mis cejas con asombro, jamás me imagine que Alice quisiera abrir un centro de rehabilitación, aunque viéndolo desde su perspectiva, era obvio que quisiera ayudar a personas que tenían la misma discapacidad de ella o alguna otra
- ¿qué es dispapacida? - tanto Edward como yo reímos por la palabra que entendió, Edward la sentó en sus piernas y besó su mejilla, sentí como mi corazón se emocionó y latió mucho más rápido de lo normal
- cariño, es dis-ca-pa-ci-dad - respondió con una sonrisa - es cuando una persona ha sufrido algún accidente y se ha quedado... por ejemplo sin sus ojos, como mi hermana - Annie lo miró con los ojos como platos, sonreí llena de ternura por su interacción, vi detrás de ellos a Leah también mirar la escena a punto de derramar lagrimas
- ¿tu hermana no tiene ojos? - preguntó asombrada - ¿y cómo camina? - volvió a preguntar tocando los ojos de Edward
- mi hermana no puede ver cariño, y también hay otras personas que no pueden caminar o no pueden escuchar incluso no pueden hablar - Annie lo miró con adoración cuando terminó de explicarle el termino, Leah soltó un suspiro y Edward se dio la vuelta
- fue demasiado tierno - susurró enjugándose las lágrimas, Edward se ruborizo e hizo un asentimiento con su cabeza, Annie todavía seguía pensando en lo que significaba discapacidad
- ¿vas a salir? - pregunté mirándole desde mi sitio, la vi enfundada en un saquito de color rojo con unos pantalones beige y unos zapatos en punta de color beige con negro con tacón pequeño; ella asintió y adelantó unos pasos para mirarnos a ambos
- quería invitarte a cenar para que conozcan a Jacob - Edward giró en su sitio y me miró con una sonrisa; Annie aplaudió porque sabía que salir de casa de noche era divertido para ella - claro que tu también estas invitado Edward -
- por mí no te preocupes Leah - susurró viéndola con una sonrisa, mientras que Annie bajaba de su regazo y subía a su habitación para cambiarse, solté un risita
- ¡oh claro que sí! - respondió mi morena amiga - has estado últimamente en esta casa estos días y sé que eres importante para Bella, ¡así que vienes y no refutes! - Leah lo abrazó con fuerza y Edward correspondió a su abrazo - Bells no me mires mal - añadió en son de broma
- ¡pero si no estoy mirando mal! – respondí con las palmas en alto pasando de ellos - iré a alistar a Annie - pero Leah se me adelantó y salió de la sala
- nada de eso, yo vestiré a la princesa y tu alístate que ya salimos - suspiré y me senté en el reposa brazos, Edward me miraba con unos ojos brillantes y su respiración un poco agitada; había pasado dos días desde que Edward empezó a venir continuamente a visitarnos, siempre trayéndonos comida o algún postre y eso a Annie le encantaba
- ¿en qué piensas? - preguntó, frotó mi pierna una vez más y palmeé su mano - parece que echas humo - añadió
- estaba pensando en la manera que te llevas con Annie - él sonrió y brilló sus ojos - gracias por ello - él asintió
- no tienes que agradecer, Annie realmente es una niña dulce - respondió, vi en sus ojos que había deseos de acercarse y quizás robarme un beso, pero no lo hizo y le agradecía en el fondo de mi corazón que tratara con todas su fuerzas estar lejos de mí; suspiré y me levanté de mi sitio
- iré a cambiarme de ropa - él también se levantó y asintió
- yo te diría que así te ves perfecta - sacudí mi cabeza a ambos lados y con una sonrisa empecé a caminar, pero de repente su mano jaló la mía y se acercó cuidadosamente - eres hermosa así - cerré los ojos por su aliento y me dejé llevar, sentí sus dedos acariciar mi mejilla y luego bajó a mis labios para acariciarlos con delicadeza. Suspiró
- tengo que ir - susurré abriendo los ojos y dedicándole una sonrisa, Edward también me sonrió y depositó un tierno beso en mis labios, me alejé un poco de él y me guiño un ojo
- no pude resistirlo - susurró, casi salí disparada de la sala mientras que él se sentaba de nuevo a ordenar las hojas que Annie había sacado de su maletín
Subí a mi habitación y armé el conjunto que me pondría para la cena, una blusa de color rojo con encaje, un pantalón pitillo marrón y tacones de color rojo con negro; me miré al espejo y suspiré con orgullo, Leah y Rosalie me habían instruido bien en cuanto a moda; apliqué delineador negro a mis ojos y suspiré, cogí todas mis cosas y los metí aun pequeño bolso de cuero, saqué mi abrigo y bajé rápidamente al pasadizo, Edward me esperaba con ojos brillantes a los pies de la escalera, Annie a su lado sujetaba su mano enfundada en un vestidito de color verde esmeralda y unos ganchitos plateados con negro.
- ¿vamos? - preguntó Leah apareciendo por la cocina y jalando a Annie a su paso, ella se dejó llevar y salieron a la calle, Edward levantó la mano y me invitó a que la aceptara, sonreí tímidamente y sin decir palabra alguna salimos de la casa
- vamos todos en mi auto - dijo de pronto Edward con una sonrisa cargando a Annie - a no ser que quieras llevar la camioneta - Leah se adelantó y me empujó con sutileza
- no, no, no - respondió - iremos en tu auto, la camioneta está demás - arqueé mis cejas y tanto Edward como yo reímos
- Bella, ¿Emmett llamo? - preguntó de pronto Annie, una vez montadas en el auto, Leah carraspeó incomoda y yo tragué en seco
- no corazón, no llamó - susurré, vi a Annie por el espejo retrovisor como se entristecía por la respuesta - pero podemos intentar llamarlo después de la cena - se animó un poco y Leah me miró con duda
- ¿a dónde tenemos que ir? - preguntó Edward para conseguir distender el ambiente
- al Bistro - respondió Leah - Jacob ya debe estar ahí -
- ¿y mi tía Rose ira? - preguntó Annie mirándola a su tía, ella sonrió en respuesta
- ¿tú que crees? - Annie aplaudió con más ánimo y se olvidó por completo de su hermano
Edward aceleró un poco más y lo miré cada cierto tiempo de reojo admirando completamente como estaba vestido hoy, por más que haya ido a cambiarse a su departamento, hoy vestía una camisa blanca con rayas grises, un pantalón de vestir gris y un blazer de color vino.
Este par de días, Edward se había ganado a Annie con el helado y ayer con las flores que llevó para ella, Annie entusiasmada, hizo lo que normalmente hago cuando me regalan flores, votó el contenido del frasco que tenía en su baño; en este habían pequeños dinosaurios que crecían en agua; no le importó, fue a rellenarlo y colocó las flores en agua, vi a hurtadillas como ella trataba de encontrarle una mejor posición cada vez que lo colocaba en algún lugar, para luego rendirse y ponerlo en su pequeño tocador.
Edward se había mantenido al margen, sus visitas eran diarias y de muchas horas, Annie no cabía de felicidad por tenerlo en casa, pero eso a mí me afectaba, me hacía poner nerviosa y en parte culpable; Leah y Rosalie me animaron a que la relación se mantuviese así, sin alejar a Edward, pero me sentía de cierta manera culpable y es que Alec llamaba tres veces al día, y más cuando Edward nos visitaba.
- Bella llegamos - susurró Edward tomando mi mano y llamando mi atención, salí de mis pensamientos y miré por el espejo retrovisor
- ¿dónde están Leah y Annie? - pregunté mirándolo a los ojos, él sonrió con preocupación
- ya están dentro del restaurante - respondió - pensé que querías hablar conmigo pero estabas muy sumergida en tus pensamientos - pinchó mi mejilla con uno de sus dedos y suspiró
- ¿qué te preocupa? - preguntó acariciando mi mentón
- nada, no tiene importancia - hice el amago de sonreír pero él negó con la cabeza
- ¿es Alec cierto? - preguntó, hice un mohín y lleve mi vista al piso - dime Bella, si de verdad te estoy importunando o te sientes muy mal con lo que estamos haciendo, me alejaré de ti hasta que hables con él - lo miré con los ojos asustados y me aventé a él, enrollé mis brazos y solté un suspiro ahogado
- no podría pedirte que te alejaras - susurré - es muy egoísta de mi parte, lo sé, pero ya pasé bastante tiempo sin ti y si te alejaras no podría soportarlo -
- ni yo - respondió acariciando mis cabellos - pero me preocupa que estés estresándote por gusto, no quiero incomodarte ni darte quebraderos de cabeza - sonreí tocando su nariz con un dedo
- no lo haces, en serio Edward, te quiero cerca - él sonrió y se acercó para posar sus labios sobre los míos. Era increíble que después de tanto tiempo aun siguiera derritiéndome como la primera vez cuando me besaba, sorprendentemente aun seguía perdiéndome en la inopia, me sentía fuera de mundo, fuera de mí, como si viviera una sensación extra corporal, como si flotara cuando sus labios acariciaban los míos con tanta ternura; él suspiró y tuve ganas de llorar - no quiero que te alejes de mi - susurré entre besos, Edward me apretó contra él y acarició mi cuello con tanta suavidad, como si pensase que de un momento a otro me partiría en dos, sonrió en respuesta
- créeme, soy tan egoísta para pensar que te quiero solo para mí - finalizó el beso, depositó un beso en mi frente y salió del auto, y casi al instante abrió la puerta del copiloto, sonreí con burla
- poderes mágicos ¡eh Cullen! - tiró de mi mano soltando una carcajada y nos dirigimos al restaurante, entramos y seguimos al mesero que nos llevó hacia la mesa reservada, ahí vimos a una Leah bastante animada con las manos sujetadas por Jacob, Rosalie a su lado jugaba con Annie y de vez en cuando molestaban a la pareja
- ¡pero miren quienes aparecieron! - chilló Rosalie, movió las cejas sugestivamente y todos rieron excepto Annie que no entendía que quiso decir su tía
- Rosalie - con voz de advertencia me senté ayudada por Edward - deja de decir tonteras - mucho gusto soy Bella -
- yo soy Edward - se presentó, Jacob se paró en su sitio y nos dimos la mano
- estoy encantando de conocerlos al fin - miró a Leah con fervor y luego nos miró con una gran sonrisa - Leah no para de hablar de ustedes - miré a mi amiga y le levanté el pulgar solo para que ella viera, Leah se ruborizó
- y yo estoy encantada de conocerte al fin, no sabes como ella nos habló de ti, todos los días - la pareja, encantada por el cumplido, soltó una carcajada
- en realidad Leah habla de todos ustedes, incluyendo un tal Emmett - añadió, Annie miró con interés a Jacob - pero veo que no vino - sonreí con una disculpa
- Emmett en nuestro hermano, está en Londres y llegará al mes siguiente - Jacob asintió y levantó la mano para que el mesero se acerque a hacer nuestros pedidos
- ¿en que trabajas Jacob? - preguntó Edward interesado
- en realidad soy el que maneja la publicidad de la empresa - tanto Rosalie como yo levantamos de nuevo el pulgar a Leah para aprobarlo por completo - conocí a Leah en una de las tantas sesiones fotográficas que hicimos para la ciudad - Leah lo miró con amor y eso me emocionó
Creí que su destino era estar atada a Sam, y es que tanto años de estar juntos, pensé que algún día se casarían, sin embargo, al ver la devoción que transmite mi amiga y su novio, ahora no tenía dudas en que Jacob era perfecto para Leah. Me alegré por ella porque Leah llevaba años tratando de encontrar el amor verdadero, o "el indicado" como siempre habíamos hablado. Ella se graduó con honores, trabajó en las mejores empresas y ahora se merecía a Jacob, y solo esperaba que Jacob se mereciese a mi amiga.
- Bells – susurró a mi lado Edward – está sonando tu celular – lo miré con los ojos bien abiertos y me percaté que tenía razón, mi celular estaba vibrando dentro de mi pequeño bolso, lo saqué y me estremecí al ver quien era
- Si me disculpan – me levanté con una sonrisa de disculpa, a mi lado Edward se tensó al darse cuenta la mirada que le di, Rosalie y Leah me miraron preocupadas, me alejé unos cuantos pasos saliendo a la terraza del restaurante, respiré hondo y pulse contestar
- ¡Bella cariño! – Alec gritó al otro lado, yo solo cerré los ojos para volver a respirar hondo - ¿Bella? – volvió a preguntar al no tener respuesta
- Hola Alec – susurré, él de inmediato se quedó en silencio y bufó
- ¿Dónde estás? – su pregunta me tomó por sorpresa, giré en mi sitio y vi como todos me miraban preocupados a lo lejos – no estás en tu casa – añadió, observé como Edward se levantaba y se dirigió hacia mí con rapidez
- Estoy en una cena, Leah nos está presentando a su novio – sentí los brazos de Edward rodearme por la cintura, y casi al instante me sentí tranquila, y digo casi porque Alec al otro lado seguía bufando
- No me gusta que estés fuera a estas horas – eso en definitiva me molestó, me alejé de Edward y golpeé la baranda de la terraza
- ¡¿Perdón?! – pregunté furiosa – tú no puedes decirme que tengo o no tengo que hacer Alec, no eres mi dueño – refuté, pero al otro lado escuché un gruñido
- ¿Qué no puedo? ¡claro que puedo, eres mi novia! – gritó, me tensé conteniendo mi furia
- Seré muy tu novia pero eso no te da derecho sobre mí, y si no tienes más que decir adiós – colgué furiosa y bufando, sentí una mano pasar por mi espalda, calmándome a su paso, suspiré aun con molestia
- ¿te dijo algo malo? – preguntó Edward a mi lado – porque si es así cuando llegue le daré una paliza – solté una risita innecesaria y me apoyé en su cuerpo, negué con la cabeza
- Alec está loco – susurré, Edward me abrazó y depositó un beso en mi frente – como quisiera hablar ya de una vez con él para terminar todo esto – él rio y besó mis labios
- A mí también me encantaría – ambos regresamos a nuestros lugares con la gente observándonos con interés, él al ser el arquitecto de la ciudad y yo la que está restaurando las obras de arte casi perdidas en el tiempo; teníamos que llamar la atención de alguna manera
La cena transcurrió con total normalidad y fue todo un éxito, Jacob se metió a los bolsillos a Rose a Annie y aunque fuera imposible de creer a Edward, mientras que éste repetía cada tanto que aprobaba la relación con la mejor amiga de la mujer que ama. Ante esto mi sangre se disparó y se situó en mis mejillas por un largo periodo.
Leah se fue con Jacob a seguir pasando la noche, mientras que Rosalie nos quitó a Annie y me dijo que pasara tiempo de calidad con Edward, me puse nerviosa cuando lo mencionó pero tenía que hacerlo y moría por estar a solas con Edward, así solo fuera para conversar; además que Rose se llevó a Annie para poder conversar con Emmett por videoconferencia, se lo agradecí desde el fondo de mi corazón porque Emmett al parecer no quería hablar conmigo aun.
Edward y yo fuimos a nuestro lugar favorito, aquel paraíso perdido al otro lado del lago para poder conversar sobre muchas cosas; y lo hicimos, recordamos las muchas cosas que pasamos, los viajes que hicimos, las veces que juramos amarnos siempre y los paseos que dimos en las dos ciudades que visitábamos continuamente.
- Aún recuerdo cuando me hiciste caer – dijo de pronto abrazándome con fuerza y haciéndome cosquillas – ni me levantaste – recordé a un Edward mucho más joven cayéndose cuando le hacía cosquillas, no pude evitar volver a reírme
- Es que estabas tan gracioso que no tuve ni fuerzas para hacerlo – respondí, Edward se dedicó a hacerme cosquillas y esta vez fui yo la que se cayó al piso
- Luego nos fuimos a la plaza, ¿te acuerdas? – preguntó risueño sentándose en la banca, lo acompañé y sonreí
- Claro que sí, ahí me dijiste que te estaba siendo difícil el estar separados – susurré con congoja
- Aun se me hace difícil vivir separados – añadió Edward acariciando mi mejilla con su nariz, haciendo que su aliento golpee mi cuello y por consecuencia mi pulso se disparara a mil – y luego caminamos bajo la lluvia, estabas con aquella casaca de cuero de color rojo – negué con la cabeza
- Y tú solo estabas con un suéter, y aun así querías protegerme de la lluvia – él se encogió de hombros
- Tenía que protegerte, no quería tener a mi chico de vuelta – golpeé su hombro y el soltó una carcajada – tu voz se vuelve muy gruesa cuando te enfermas – sonreí, resignada por sus pequeñas bromas
- Y tu cuando te enfermas eres insoportable – añadí – solo quieres mimos –
- Es que me gusta que acaricien mi cabeza cuando estoy enfermo – y dicho esto él llevó una de mis manos a su cabello e hizo que lo acariciara con suavidad – uhm – gimió – como en el cielo – yo sonreí divertida
- ¿recuerdas cuando fui a Chicago y vimos un montón de películas? – preguntó, yo asentí – jamás me había sentido tan bien de perder el tiempo, sonreí rememorando el recuerdo
- De todo el mes que fuiste a Chicago, fuimos al cine unas diez o doce veces – él asintió con la mirada perdida y una sonrisa mientras frotaba mis brazos para evitar que el frio me estremeciera – incluyendo las películas que vimos en mi departamento – añadí
- Cielo, esas no cuentan – añadió, jaló un poco la blusa y descubrió mi hombro, empezó a repartir besos pequeños y luego continuó lamiendo desde mi hombro hasta mi cuello – nos la pasamos distraídos en nuestras sesiones de besos – sonreí con picardía
- Lo recuerdo perfectamente – susurré cerrando los ojos – y quisiera perderme de nuevo contigo – añadí, deseosa de obedecer a mi cuerpo y a las hormonas alborotadas – Edward no – susurré, él suspiró cuando estaba llegando a mis labios y al final deposito un beso en ellos
- Esperaré todo el tiempo que quieras – susurró, enrollé mis manos en sus cabellos y lo bese con toda la ternura y amor que podía expresar mediante un beso; ansiando el momento de tenerlo conmigo explorando las diversas sensaciones que siempre nos hizo mantenernos encerrados en una habitación.
…
Los días pasaron a una velocidad vertiginosa, las visitas de Edward se volvieron frecuentes y me sentía entre la dicha y la gloria, pero aún tenía ese remordimiento por ver a Edward; los besos se volvieron casi nulos después de nuestro paseo a nuestro lugar favorito y ante esto Edward discutía a menudo, formaba un puchero y me hacía dar pena, logrando algunas veces que él ganara y que yo dejara que él me bese; pero no íbamos más allá.
Annie se había convertido en la niña más feliz del mundo, tenía una enamoramiento infantil con Edward y siempre hablaba de él a cualquier hora, Rose y Leah, literalmente, estaban hartas de tanto oír el nombre de Edward en sus labios
- ¿y Diego? - preguntó Leah sentándose en la mesa listas para cenar
- no sé tía - respondió, agitó su mano y de nuevo volvió al tema de Edward, Rose me miró furtivamente queriendo soltar una carcajada, estaba de visita, Leah rodó los ojos y apoyó su frente en la mesa
Edward estaba encantado con Annie, todos los días sin falta iba a recogerla de su escuela, se iban al parque y luego la llevaba conmigo al estudio, Edward ahí, aprovechaba para molestarme y jugar con Annie a pintar en hojas en blanco que había en los estantes, Annie emocionada lo hacía acostarse en el piso y ambos pintaban lo que les viniera en mente; imaginar a Edward con pantalón de traje y la camisa arremangada tendido en el piso con pequeñas manchas de pintura era difícil, pero lo había visto en carne propia y me encantaba esa faceta; era tierno y amaba jugar con Annie, incluso con cualquier niño que se le acercara.
Leah y Rose estaban rehaciendo sus vidas después de luchar tanto contra ello, Emmett había dejado de llamarme al final, Rose atribuye a la vergüenza que tiene por no contarme lo que pasó en su momento, yo solo le respondí que conversaría con él a su regreso si no quería volver a conversar conmigo; Rose se encontraba cada vez más feliz, porque estaban limando asperezas y que poco a poco la confianza que ya no tenia en mi hermano estaba volviendo por si sola; le agradecí sinceramente porque Annie, las veces que iba a la boutique, conversaba con su hermano, de cierta manera me ponía triste que no quisiera hablar conmigo, solo por un hecho que sucedió hace mucho, pero lo entendía al mismo tiempo, a mi también me daría vergüenza si cometiera tal error.
Leah no volvió a saber Sam, pasó página y pudo conocer a fondo a Jacob, quien con la paciencia que maneja, caló hondo en el corazón de mi amiga, y ahora Leah se encontraba más feliz que nunca, aunque con cierta reticencia, eran tan solo días los que llevaban juntos.
Ahora me encontraba en el estudio ultimando detalles y cuando lo hice sonreí a los tres cuadros terminados encima de mi mesa; me sentía feliz y orgullosa de mi misma, el trabajo estaba terminado antes de tiempo y la semana en la que Alec se encontraba fuera al fin terminaría mañana; sonreí y cerré los ojos; poco a poco se iba componiendo todo, por más que solo hayan pasado días, era ya mucho pedir que todo estaba mejorando; cuando de pronto escuché que la manija de la puerta se movía, abrí los ojos y vi a Alice entrar, tanteando con su bastón
- ¿Bella? - preguntó, quise realmente hacer de cuenta que no estaba, pero sería de muy mala educación hacer eso, muy aparte que seguro Alice había desarrollado su oído - ¿Bella? - volvió a preguntar, acercándose a la mesa, haciendo que su bastón chocase con alguna de sus patas
- hola Alice - respondí, suspiré, me acerqué a ella y la cogí del brazo para llevarla a los sillones
- vengo a ver el avance de los cuadros - ella rió por su humor negro, yo solo sonreí con tristeza - es broma, pero quiero saber cómo vas con los cuadros - añadió, solté una risita
- van bien - susurré, mirándola detenidamente - es más, ya los acabé - ella me mostró una sonrisa sincera y cerró los ojos
- ojala pudiera verlos - susurró - en realidad este proyecto es para el centro de rehabilitación que abriré en unos meses - abrí los ojos con asombro y tanteó el sillón para buscarme, yo que estaba sentada al frente, me levanté y caminé hacia ella sentándome a su lado, cuando me encontró cogió mi mano y la sujetó con firmeza - quisiera que tu cortes la cinta - jadeé por la sorpresa
- ¿porque yo? - pregunté
- tú los restauraste, y en un inicio nos ayudara a recaudar fondos para el centro de rehabilitación - asentí con la mirada perdida y sonreí
- gracias Alice - añadí, ella palmeó mi mano
- el centro de rehabilitación tendrá personas con problemas de discapacidad de cualquier tipo, así que no te sientas mal si los ciegos no podemos ver tu cuadro, habrá más personas que puedan admirar tu trabajo - suspiré desviando mi vista de su rostro
- no digas eso - añadí - no necesitar ser dura contigo misma - ella movió su cabeza y rostro se volvió sombrío
- lo necesito, si - respondió - y de eso también quiero hablar contigo - añadió - no pude conversar contigo en todo este tiempo después que te enteraste toda la mierda que hice - hice un mohín y queriendo alejarme de ella intenté levantarme pero Alice no lo permitió - te debo muchas disculpas, sobre todo por separarte de mi hermano, impidiendo que ambos sean felices, te debo y suplico que me perdones por hacer daño a tu hermano y a Rose, y por herir a Leah - finalizó y vi por su rostro caer lagrimas sin parar
- no te odio Alice - respondí limpiando sus mejillas - debería pero no lo hago, creo que ya estas pagando lo que hiciste - añadí, ella asintió tocándose sus ojos - deberías hablar con Rose y con Leah y también con mi hermano sobre lo que pasó, aunque debo decirte que Rose está molesta porque su hermano es tu novio - ella sonrió y cerró los ojos, mas lagrimas salieron
- en un primer momento no sabía que Jasper era su hermano - dijo de pronto soltando una risita - pero luego, cuando me enteré que Rose seria mi cuñada, fue como atormentarme sabes - sonreí por lo que me estaba contando - imagínate mi molestia de saber que la tendría a ella de cuñada y no a cualquier otra, y cuando pasó lo del accidente, Jasper se mantuvo a mi lado, firme, entonces se convirtió en mi tormento diario, haciéndome recordar por qué quedé ciega, porque me hacía recordar a Rose y luego a ti y luego a Leah; las recordaba día y noche, las recordaba cuando Jasper me abrazaba con fuerza; y luego que él se enteró de todo lo que hice y lo que mi madre hizo, él no se alejó de mi... - sorbió su nariz y se limpió las lágrimas con las manos, me alejé un poco de ella y cogí el papel que tenía en mi bolso, arranqué un pedazo y lo dejé en sus manos - gracias - susurró, volvió a llevarse sus manos al rostro y se limpió las lágrimas - me dijo que algún día tendría que hablar con ellas y que de alguna manera me perdonarían al verme así, Jasper todavía me recuerda a ustedes cuando me da todo su amor incondicionalmente, yo quise que me odiara, pero sé que moriría sin él - finalizó volviendo a sollozar, de alguna manera mi corazón se encogió y la abracé
- yo ya te perdoné Alice, solo espero que podamos tener una relación bastante amigable - ella soltó una risita entre su llanto y se levantó
- te considero parte de la familia - susurró, me ruboricé y aunque no lo notara sonreí con ganas - sé que todavía estás con Alec - borré la sonrisa de manera instantánea y me levanté del sillón
- es algo que tengo que arreglar - ella asintió
- no voy a meterme en nada - dijo de pronto - pero siempre ten en cuenta que Edward te ama por sobre todas las cosas -
- si - suspiré
Alice se fue del estudio y me quedé sola con mis pensamientos, volví a mi trabajo, el cual ya estaba terminado, solo opté por organizar todo el estudio de tal manera que no se viera desordenado; cuando de pronto entró Annie corriendo y detrás de ella entró Edward, sonreí con entusiasmo; Annie iba con un cono de helado en su mano derecha mientras tarareaba una canción y Edward se acercaba sigilosamente a mí, robándome un beso muy rápido se alejó cuando Annie volteó a vernos.
- ¿vamos a pintar? - preguntó Annie emocionada, Edward negó con la cabeza, la pequeña se entristeció
- vamos a hacer algo mejor - dijo de pronto, Annie lo miró expectante - ¿quieren ir al cine? - miré a Edward con la mirada suplicante, estaba cansada y quería ir a casa a dormir
- sinceramente yo quisiera ir a casa a descansar - respondí, Annie corrió a mi lado y jaló mi mano
- ¡vamos, vamos, vamos! - pidió con insistencia, yo sonreí
- si así me pidieras para ir a la escuela - tanto Annie como Edward soltaron una carcajada - si se dan cuenta ya terminé los cuadros y necesito dormir - Edward me miró con asombro y miró los cuadros; me fijé que hoy vestía con un pantalón de vestir y una camisa celeste; se agachó para cargar a Annie y ambos se miraron
- ¿te das cuenta que tu hermana terminó? - preguntó Edward, Annie miró los cuadros y abrió su boca como signo de sorpresa, Edward se acercó a su oído y le susurró algo
- secretos en reunión son de mala educación - ellos no hicieron caso y Annie bajó al piso, me llamó con su mano y me agaché para saber que queria, pero me cogieron por sorpresa y ambos depositaron besos en mis mejillas, pero justo cuando iba a levantarme con las mejillas arreboladas y risas compartidas, observé por la puerta a Alec; borrando la sonrisa de su rostro se quedó parado en la puerta, sus ojos dejaron de brillar y puso cara de poker, sentí de un momento a otro que me faltaba la respiración, Edward se dio cuenta y volteó a ver a quien miraba, sus gestos se endurecieron cuando vio a Alec en la puerta, y Annie, Annie no corrió a su encuentro, más bien, sujetó la mano de Edward con fuerza y se pegó a él
- veo que estas ocupada - rompiendo el silencio, Alec se adelantó unos pasos y sonrió con sarcasmo - puedo venir en otro momento si gustas - lo miré y observé que sus ojos me miraban con odio, me encogí en mi sitio
- llevaré a Annie con Rose - yo asentí sin poder pronunciar una sola palabra, Edward cargó a Annie quien apoyó su cabeza en su hombro y salieron del estudio, Alec me seguía observando con dureza
- al final siempre me viste la cara de estúpido - susurró acercándose a mí, no me moví de mi sitio, estaba completamente en estado de shock, se supone que él llegaría mañana, y para eso estaría lista porque hablaría seriamente con él, y se supone que me sentía preparada pero no lo estaba, ahora que lo veía no lo estaba - ¿vas a hablar? - preguntó, dio otros pasos más y se plantó delante de mi
- no es lo que crees - susurré, vi sus ojos, sus ojos estaban rojos, tenía ojeras y sus fosas nasales estaban dilatadas
- ¿no es lo que creo? - una sonrisa maliciosa se formó y mi instinto me decía que tenía que salir de ahí, miró hacia arriba y buscó las palabras, estaba empezando a jugar conmigo - me comentaron algunas personas que te habían visto con él - añadió, me miró y sonrió - no les creí, pero ver esto… - suspiré y retrocedí un par de pasos
- estaban felicitándome porque ya terminé con mi trabajo - el bufó y soltó una risa tonta y peligrosa - Alec me estas asustando - susurré llena de miedo
- debiste darte cuenta antes - susurró, acunó mi rostro con sus dos manos con fuerza e hizo que lo mirara directamente a los ojos - cariño, conmigo no se juega - estrelló sus labios con los míos haciéndome doler a su paso, sentí que me mordía con fuerza mientras que lagrimas salían de mis ojos por el temor que sentía en estos momentos; sentí también un líquido cálido en mi lengua; no sé de donde saqué fuerzas pero lo empujé y él se alejó unos metros de mí, toqué mis labios y vi el dorso de mi mano, me había mordido haciendo que sangrara
- debes irte, no quiero nada contigo, no así – añadí con la voz temblorosa alejándome unos pasos de él, pero no me hizo caso y vi que entró a una especia de trance en el que sus ojos brillaron con maldad, se acercó a zancadas a mí y me sujeto por el cuello haciendo que quedara de puntillas y la respiración me faltase - Alec no - susurré con voz entrecortada
- eres una maldita zorra - añadió mirándome con la mirada perdida y rojo de la ira - y vas a pagar muy caro esto - me soltó tirándome al piso y se alejó bólido, atravesó el umbral de la puerta y salió azotándola, lloré volviendo a pasar mi mano por mis labios, aun sintiendo la sangre llenar mi boca, me levanté, cogí mi bolso y salí del estudio dejando a cargo de cerrarla al vigía
No había traído mi carro porque Edward se encargó de traerme, intenté llamar a su celular pero no respondía, llamé a la boutique y tampoco respondía, volví a insistir y a insistir, pero nada, hasta que después de varios intentos, Rose me contestó, oí que reía y suspiré de alivio.
- ¿diga? - preguntó ella aun risueña
- ¡Rose, Rose! - sollocé
- ¿Bella, que paso? ¿estás bien? - preguntó, volví a sollozar y luego me calmé
- ¿está Edward y Annie contigo? - pregunté entre sollozos, iba caminando con rapidez por las calles del centro de la ciudad, trataba de encontrar algún taxi pero no había alguno - por favor dime que están contigo - supliqué cuando me di cuenta que no me respondía
- acaban de salir al centro comercial que esta por tu casa, dijo que la dejaría luego con Leah y luego te iría a recoger, ¿Bella que paso? - preguntó esta vez alarmada - ¡Bella responde! - esta vez levantó la voz y yo sollocé
- es Alec, si vez a Edward por favor dile que cuide de Annie - colgué y volví a levantar la mano para coger algún taxi, uno de ellos se apiadó y le di la dirección de mi casa, mientras tanto pensé en lo que Alec me había dicho, él estaba fuera de sí, me había equivocado por completo al aceptar tener una relación con él; sollocé un poco más, Alec sabía que mi debilidad era Annie, sabia a la perfección que estaba desprotegida y que podía hacerme daño; el taxista dijo de pronto que ya habíamos llegado, vi mi casa y observé el auto de Edward estacionado, suspiré de alivio, pagué con un billete y le dije que se quedara con el cambio
- ¡pero señorita es mucho! - hice un gesto con la mano y bajé corriendo del auto, corrí hacia la casa, me tembló la mano cuando intenté abrir la puerta, así que al otro lado abrieron con rapidez, Edward me vio y se asustó, lo empujé y entré a la sala para asegurarme que Annie estaba bien, y cuando la vi, mi alma regresó a mi cuerpo; me acerqué a ella con rapidez y la acurruqué en mis brazos, volví a llorar escondiendo mi rostro en sus cabellos depositando cada tanto algún beso
- ¿Bella que paso? - preguntó Edward, no respondí, solo abracé a Annie con fuerzas y la mecí, Edward se dio cuenta, endureció su rostro y salió de la casa azotando la puerta
No tenía ni la menor idea de que algo así iba a pasar, hubiera dado todo por retroceder el tiempo para no aceptar a Alec y aceptar a Edward a la primera; sollocé un poco más mientras que Annie limpiaba mis mejillas y ella al mismo tiempo lloraba conmigo entre asustada y preocupada; sabía que Edward era mi salvación a todo esto, pero ahora que conocía el nivel de locura de Alec, me preocupada en sobre manera lo que podría ocurrir a partir de ahora, a partir de este instante; y no sabía cuándo Alec podría actuar, no sabía si se la tomaría conmigo o con Annie o con Rose o con Leah, o incluso con Edward.
Sabía que el hecho de aceptar a Alec me traería consecuencias, y ahora tenía que pagarlas.
Hola chicas, aquí les dejo el capítulo.
Realmente estoy a falta de tiempo, ya hoy viajo a la otra ciudad y no sé si tendré internet, tengo que solucionar eso para que pueda estar en contacto con esta pagina, si no muero...
ya nos acercamos al final... solo faltan 3 capítulos mas y al fin acaba esta historia.
Gracias a mis lectoras silenciosas y Gracias por leer "SI LOS HOMBRES LADRASEN"
Recordandoles siempre que DREAMS ABOUT LOVE se actualizará cada SABADO
Me despido afectuosamente, Amyel.
