Dios, no saben cómo me carcomen las ganas de que lean esto!!! QwQ esta tan OMG!!!
Espero que les guste, nosotras disfrutamos escribiéndolo. Dios! No sé cómo pude resistir a subirlo hasta hoy, es que simplemente no puedo aguantarlo. Fíjense en los pequeños de talles pues este capítulo está lleno de ellos, sutiles datos que les harán sufrir como nada.
-.-.-.-.-.-.-.-..-.-al grano!!!! ÒwÓ comenzamos!-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Capitulo 12: deseos ocultos, deseos prohibidos.
-está seguro taicho?- le cuestiono el castaño con seriedad. -quiere estar conmigo?-
Hirako miraba el piso, silencioso y lleno de dudas levanto sus orbes caoba.
-si.- dudo un poco, pero respiro y adquirió un poco de seguridad. -si quiero estar contigo.
El rey respiro hondo, puso sus manos sobre los hombros del vizard y le dijo:
-ande; levántese, vamos a desayunar y luego me ayudara con unos asuntos.- Hirako se levanto y sin ganas se sentó a la mesa.
Gin miraba al vizard lleno de desconfianza, no podía creer nada de lo que el vizard había dicho, sus manos temblaban apretando los cubiertos con furia y su boca sabia amarga ante los celos.
Todo parecía seguir en paz, Hirako comía lentamente y miraba al rey de vez en cuando…
-Taicho.- le llamo después de algunos minutos, el rubio volteo y se topo con el tenedor de Aizen que le ofrecía comida. -pruébelo esta rico.
-no, gracias.- se negó, pero el castaño insistió, con nerviosismo cerró los ojos y se acerco, estaba dudando en que hacer, los ojos inquisitivos de Gin le miraban y a poco estaba de lanzarse a matarlo.
-vamos taicho, pruébelo.- dijo casi retándole el rey.
El vizard suspiro resignado y comió aquel bocado, sus mejillas se tiñeron de un pequeño carmín, se sentía avergonzado de lo que estaba haciendo.
-muy bien taicho.- le felicito con una sonrisa altanera, Hirako iba a continuar con su desayuno mas el rey le interrumpió. -taicho, no me va a dejar probar de su comida?
El vizard acerco su plato, pero la mirada insinuante de su ex-teniente le hizo saber que no era a lo que se refería, bajo la cabeza con pena pero preparo el bocado y se lo ofreció, Aizen le tomo la mano y con sensualidad comenzó a comer, varias veces como si el vizard fuera su dulce novia.
Gin no podía soportar ver aquel comportamiento tan sumiso en el vizard y mucho menos ver a Aizen recibir u ordenar sus mimos como si de una geisha se tratara. Los celos lo enloquecían aun que tratara de ocultarlos; mordiendo su lengua, maldiciendo entre murmullas.
Su paciencia llego al límite, no podía seguir viendo como el vizard se comportaba de esa manera y como el castaño parecía disfrutar realmente aquellas atenciones, esas sonrisas se formaban en sus labios al recibir aquellos mimos le causaban asco.
Se levanto y sin más salió de ahí, tenía que calmar esos malditos celos de alguna forma o ahí mismo se lanzaba a matar a esa rubia cucaracha.
-taicho acompáñeme por favor.- le indico el shinigami traidor al vizard, ambos se levantaron y salieron del comedor, Hirako seguía a Aizen como un preso sigue a su carcelero a la orca. Caminaba en silencio mirando el ritmo que llevaban los pies del castaño al andar, su mente permanecía en calma, silenciosa, cansada ya de decirle que lo que hacía estaba mal.
-entre taicho.- le ordeno cuando llegaron a un cuarto similar a una biblioteca, con las paredes llenas de estantes con pergaminos, libros e informes de múltiples temas, y al centro esperaba una mesa con sus respectivas sillas alumbradas por un candelabro que daba al lugar un aspecto bastante gótico, aun que modernista.
Hirako entro, era uno de los lugares que Aizen le mantenía restringidos y ahora veía por qué, todos los planes y estrategias, las investigaciones de algunos hollows y muchos experimentos así como la del Hōgyoku estaban en ese lugar.
-dígame taicho, por que hace esto?- le cuestiono mientras cerraba la puerta.
-hacer qué?-pregunto sin emoción el vizard.
-eso, porque se rinde? Porque ahora?- le reclamo mirándole, dudando que aquello pudiera ser cierto.
-quieres saber por qué?- Hirako se alejo unos pasos hasta que pudo recargarse en la mesa bajo la cabeza y suspiro con desgano, por un segundo se mantuvo ausente pero al final le miro.
-yo…-dudo en cómo decirlo. -yo aprecio lo que hiciste anoche.- Aizen abrió los ojos asombrados, ahora sí que no le creía. -Si, lo sé. Anoche te dije que te detestaba.- murmuro con desgano. -pero…pero al final yo estaba indefenso.- sus mejillas se tiñeron anunciando cuanta vergüenza sentía-pudiste haberme violado como a una ramera cualquiera pero te detuviste.-
Se formo un pequeño silencio, el rey no sabía que decir, no comprendía si era un regaño o si era un agradecimiento; Shinji Hirako era una persona complicada, había veces que no comprendía en qué sentido decía las cosas.
-ayer no decías lo mismo.- respondió, al fin, dolido aun por aquellas palabras.
-claro que no, tu como te pondrías si llegas a un cuarto y de pronto ya tienes a alguien manoseándote?- le dijo con sarcasmo. -es más que lógico que me enojara y…- titubeo. -y dijera cosas sin pensar. Pero lo estuve pensando toda la noche y –lo miro sonrojándose levemente. -creo que ya no eres el Aizen que yo conocía.-
-el que usted conocía? Dígame en que he cambiado?- se le acerco, y si bien Hirako se hecho un paso hacia atrás, permitió que Aizen invadiera su espacio personal.
-ya no eres el egocéntrico Aizen que no pensaba en los demás.- le miro a los ojos. -por una vez en tu vida pensaste en lo que yo quería y lo pusiste antes que tu propio placer.-
-vamos taicho, ambos sabemos que eso no es motivo suficiente.- si algo tenia Aizen era un alto grado de desconfianza y no podía permitirse el creer en aquellas palabras, si se dejaba llevar por su emoción podía perderse en un mundo de fantasía.
-quieres motivos?- sonrió socarronamente. -sabes cuantas veces he mirado mi zanpakuto con ganas de enterarla en mi estomago?- el vizard lo dijo con tal naturalidad que su ex-teniente se estremeció asustado. -tantas veces ha pasado la idea de suicidarme por mi mente que ya perdí la cuenta.-
Una risa escapo de los labios del rubio, como si decir eso le provocara una singular alegría y su cuerpo se estremeció emocionado por el solo hecho de ver una salida a la monotonía de su vacía existencia.
-sabes cuantas veces he deseado que me mates? Cuantas veces he pensado en adentrarme al bosque de los menos y dejas que alguno me devorara?- su mirada, alterada y suplicante se poso en el rey. –me doy miedo, no quiero morir así.
Aun riendo se cubrió el rostro, tratando de ahuyentar ese sentimiento, tenía miedo, odiaba aquella sensación que le ahogaba y le seducía
-quiero algo por que vivir, pero ya no tengo nada.- aquella sonrisa psicótica murió y el semblante del vizard se torno serio. –Sousuke, quiero vivir por ti. –se subía a la mesa, sentándose, y jalando al castaño le dijo. –hare lo que tú quieras.
Con lentitud y nervios se acerco al Castaño, cerró los ojos y sus labios temblaron antes de posarse sobre los de Aizen.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-fin del capítulo 12 =w=-.-.-.-.-.-.-.-
QwQ espero hayan disfrutado el capitulo, y les haya dejado cara de "oh por dios! OAO HIRAKO!!!" O_O yo…amo su mente psicótica, tantas presiones, tantos líos amorosos, tanta incertidumbre, no me extrañaría que terminara medio loco.
