¡Hola! Realmente me ausenté un largo tiempo. Bueno, para serles sincera mi familia está pasando por momentos difíciles, entonces no he tenido tiempo ni ánimos de escribir. Quizás por eso lo raro del cap. pero puse mucho empeño para terminar de escribirlo. Por eso espero que les guste. Me encantaría saber sus opiniones o críticas para mejorar, pero espero que las digan con el debido respeto.

Disclaimer: Shingeki no kyojin no me pertenece, sino que le pertenece a Hajime Isayama.


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Las llamas iluminaban aquella noche, opacando así el brillo de la luna.

Sintió una punzada en su pecho cuando observó como la casa de su protegida estaba en llamas, siempre la vigilaba en silencio para procurar que todo estuviera bien, y esta noche no era la excepción.

Se sintió relajado cuando la vio fuera del lugar junto a Mikasa, por lo menos la mocosa estaba bien, o eso creyó, pero cuando la vio correr hacia la casa sintió como si de repente todo se hubiera vuelto frío. Ante sus ojos todo pasó en cámara lenta, no pudo detener a Eren, sería raro si apareciera ahí en forma de lobo o en forma humana.

Él se encontraba en forma de lobo así que decidió acercarse por la zona de atrás de la casa, dio unos rápidos y precisos saltos para no tocar el techo del hogar ya que si lo hacía la infraestructura podía caer por lo débil que estaba por las llamas.

Observó el patio, aún no se esparcía el fuego por ahí, era algo bueno. Dio media vuelta y miró la puerta trasera, se acercó golpeándola fuertemente con su lomo logrando así abrirla. Una flama grande le dio la bienvenida, así que en un ágil movimiento se adentró al hogar.

Recorrió las habitaciones buscando a una señal de Eren, el calor era abrazador, insoportable. No le costó mucho encontrarla ya que la casa no era tan grande.

Cuando la vio, pudo verla tirada en el suelo abrazando fuertemente una caja, tenía el rostro sucio pero no se veía ninguna quemadura grave, gracias a Dios que el fuego aun no la alcanzaba.

Acercó su nariz al rostro de Eren y pudo sentir que aun respiraba. Volvió a su forma humana, y movió un poco el cuerpo de Eren para acomodarla entre sus brazos para depositarla a su espalda.

Pudo observar como en un pequeño momento la castaña soltó una tos, y abrió levemente los ojos.

-Un ángel…-Fue lo único que soltó para luego volver a cerrar los ojos.

No dudo más y en un rápido movimiento la depositó en su espalda y se transformó nuevamente en un lobo.

Las llamas cada vez se acercaban más, puso un campo de fuerza en su espalda para que las llamas no quemaran a Eren, a él no le hacían nada, ventajas de ser demonio, quizás, con un gran impulso saltó a través de la ventana rompiendo el vidrio, corrió un poco hasta llegar cerca de la entrada de la casa.

Nadie lo miró, todos estaban pendientes de apagar las llamas. Sólo Mikasa se percató de su presencia.

La pelinegra corrió rápidamente a su lado, mientras él la dejaba con sumo cuidado en el suelo.

Le pareció algo irónico ver como aún se aferraba a aquella caja.

Mikasa Se agachó y tomó el rostro de Eren entre sus manos y lloró.

-Gracias… -Susurró, olvidando un tanto la angustia.

El cochero que aún estaba en aquel lugar observó a pelinegra y decidió acercarse, ayudando a Mikasa a llevar a Eren de nuevo hacia el castillo.

Rivaille dio media vuelta, y comenzó a correr hacia el castillo, para preparar todo.

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Cuando abrió sus ojos lo primero que pudo observar fue un hermoso cielo azul con pequeñas nubes blancas como motas de algodón que lo adornaban.

Sus manos estaban juntas sobre su estómago, reposando ahí tranquilas.

Sintió como algo acarició su mejilla y por primera vez se percató que estaba recostada sobre un campo de flores de todos colores.

El cielo la tenía hechizada llegando a estirar su mano para intentar alcanzarlo. Rio cuando se dio cuenta de lo que hacía, llevando su mano a su frente mientras se enderezaba para tomar asiento. Una risa amarga salió de sus labios.

No recordaba nada.

Una fresca brisa soplo sus cabellos y por primera vez escuchó el cantar de las aves en aquel lugar.

Miró detenidamente aquel lugar, sólo era un campo de flores, y se podían observar algunas mariposas revolotear a su alrededor. Levantó un poco su brazo y estiro el dedo índice con la pequeña esperanza de que una mariposa se posara en él. Iba a retirar el dedo pero antes de eso una pequeña mariposa se posó en aquel dedo muy fugazmente.

Tal grande fue su alegría que con la mirada comenzó a seguir a la pequeña mariposa. Vio como ella se reunía con las demás a alrededor suyo formando un circulo y ella era el centro. De repente aquel círculo se abrió, formando una línea de mariposas.

¿Querrán que las siga? Se preguntó.

Dudo un poco si estaba bien seguirlas o no, pero decidió que no perdía nada con hacerlo.

Oh, grave error.

En un torpe movimiento se puso de pie, afirmo un poco su vestido ya que el fuerte viento lo levantaba un poco.

Maldijo entre dientes, amaba el lugar pero el viento cada vez se volvía más fuerte.

Siguió las mariposas lentamente, se sentía hipnotizada, hechizada, ya no podía apartar los ojos de ellas.

-Eren.

Escuchó como alguien hablaba a sus espaldas.

¿Quién era Eren? Pensó.

-Eren.

Nuevamente ese nombre, no sabía la razón pero quería voltearse para saber quién hablaba.

-Eren… Eren.

Seguían diciendo ese nombre, ¿Era a ella a quién llamaban?

Dio media vuelta lentamente y sus ojos se encontraron con una mujer similar a ella en rasgos de físicos, de cabello sujetado en una cola de lado baja, con una mirada amable y con una dulce sonrisa. Desde que la miró algo cálido sintió en su interior.

-Aún es muy pronto como para que vayas por ese camino, Eren.

No sabía a qué se refería.

-Ven, acércate.-Estiró su mano.

El viento jugueteaba dócilmente con el cabello de aquella mujer, algunos pétalos volaban en el fondo dándole un toque mágico a la escena frente a sus ojos.

-Ven.

Miró a las mariposas que la esperaban revoloteando a su alrededor. Nuevamente giró para observar a aquella mujer, lentamente se comenzó a acercar a ella, algo la atraía.

Cada vez estaba más cerca de ella hasta que al fin quedaron frente a frente.

Ambas eran del mismo porte.

-Estás bellísima.-Aquella mujer sonrió con dulzura.

-Gracias.-Ella también sonrió.

Aquella mujer acercó su mano a la mejilla de Eren y la tocó.

-Realmente ya eres toda una dama, estoy tan orgullosa de ti…-Una pequeña lágrima rodó por su mejilla.

-¿Señora…? ¿Está bien?

Se acercó lentamente a la frente de Eren y la besó.

-Lamento preocuparte, estoy muy bien…

-¡Eren!

Una voz gritó a la distancia… nuevamente ese nombre.

-Creo que ya es hora de que vuelvas…

-¿Volver? ¿A dónde?

Un agujero negro se formó a espaldas de Eren.

-¡Eren!

Se volvió a escuchar como la llamaban, y la voz provenía de atrás de ella.

Se sorprendió al ver a aquel agujero.

-¿Qué es eso? ¿Señora?

-Eren… quiero que jamás olvides esto…

-¿Qué no debo olvidar?

La mujer poso una mano en el pecho de Eren y de un suave empujón la tiró dentro de aquel agujero.

-No debes olvidar jamás… que tu madre te ama…

¿Madre?

Lo último que pudo observar fue como aquella mujer se tapaba su boca y unas traicioneras lágrimas dejaban sus ojos. El viento intentaba llevárselas pero sólo lograba sacarlas de su rostro, para luego sólo soltar más y más.

Eren jamás se dio cuenta, sino hasta el final que unas blancas alas adornaban la espalda de aquella señora, tampoco se percató del momento en que ella también comenzó a llorar mientras caía.

No lo olvidaré. Se repitió a sí misma una y otra vez mientras se dejaba tragar por aquel vacío.

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Un llanto desgarrador inundó sus oídos, quería ver de dónde provenía… pero sentía que su cuerpo aún no reaccionaba del todo.

Sentía un poco de dolor en algunas partes del cuerpo, y también sentía el calor corporal de otro cuerpo cerca del suyo. Cálidas gotas caían sobre su pecho.

-E-Eren…

Nuevamente sintió como la llamaban, era una voz femenina.

Lentamente comenzó a abrir sus ojos, al principio le resultó difícil ya que los sentía condenadamente pesados. De a poco comenzó a acostumbrarse a la luz de aquel cuarto.

Miró el cuerpo que tenía cerca suyo y pudo visualizar a Mikasa. Era ella quien lloraba amargamente. La culpa ya la estaba invadiendo.

Con todo el esfuerzo del mundo levantó su mano y comenzó a acariciar los cabellos de la azabache. El cuerpo ajeno se puso tenso, levantando rápidamente la cabeza.

-¿Eren?... ¡Ereeeen! –Una sonrisa gigante se formó en los labios de su hermana mientras se lanzaba a abrazarla- C-Creí que te había perdido…-nuevamente estaba comenzando el llanto.

-Lo siento…-Abrazó con toda la fuerza que pudo en el momento para corresponderle.

-No lo vuelvas a hacer…

-Ya, ya…-Dio unas últimas palmadas para luego alejar el cuerpo de la azabache, le dolía un poco la presión de esta.

-¡Tock, tock! –Se escuchó gritar al otro lado de la puerta a una animada voz.

-Adelante…-Mikasa habló con voz suave.

Hanji entró a la habitación con su caminar tan animado como siempre, seguida de cerca por Rivaille.

-Vaya –Sonrió- Veo que al fin ya estás despierta.- Le pegó una mirada rápida a Rivaille para luego nuevamente observar a Eren.- ¿Cómo te encuentras?

Hanji acercó una silla a la cama en donde se encontraba la castaña. En cambio Rivaille prefirió quedarse de pie apoyándose en la pared mientras se cruzaba de brazos.

-Al parecer bien… aunque me duele un poco el cuerpo.

-Ya veo –Hanji puso su mano en la frente de Eren.-No tienes fiebre, eso es bueno.

Eren solamente asintió.

-¿Recuerdas algo de esa noche? –Por primera vez el rostro juguetón de Hanji demostraba una pizca de seriedad.

-…Recuerdo haberme desmayado…-Un recuerdo vago recorría la mente de Eren, la sombra de algo o alguien, pero cuando intentaba visualizar bien aquel recuerdo un dolor de cabeza terrible la invadía.

-Entonces estás bien, no has sufrido ningún daño en tus recuerdos, eso es bueno ya que al inhalar demasiado humo puede generarte problemas.

-Ya veo… ¿Cómo fue que…salí de ahí?

-Pues… -Mikasa por fin había vuelto a hablar.

-Has salido de ahí por suerte, estúpida mocosa.-Rivaille la fulminó con la mirada.- No sé qué mierda estabas pensando.

Eren tragó duro, le preguntaría a Mikasa después, sentía que si abría nuevamente su boca sería asesinada.

Un gruñido de un estómago inundó la inmensa habitación. Rápidamente los ojos rodaron hasta cierta castaña que estaba en esos momentos completamente sonrojada.

-¡Gyahahaha! –Rio alegremente Hanji- Veo que nuestra bella durmiente tiene hambre –Sonrió- Traeré algo de comer, y también tu medicina. Mikasa tu vendrás conmigo, necesitas comer algo, y es una orden como tu superior.

La pelinegra frunció el ceño, no había forma de protestar no era el mejor momento para hacerlo. Se levantó a regañadientes de ahí siguiendo a Hanji quien acaba de salir de la habitación.

El aire en la habitación se había vuelto tenso, mucho para su gusto.

Dio una rápida mirada hacia donde se encontraba Rivaille, observando como este tenía el ceño fruncido.

-¿C-Cuánto tiempo estuve durmiendo?

-Tres días, si no despertabas pronto no sé qué hubiera hecho tu hermana.

-Jaja…-Una punzada de culpabilidad la invadió.

Observó la habitación detenidamente y se percató que estaba en el castillo de Don Rivaille, él las estaba acobijando en su hogar.

Rivaille se acercó a ella y se sentó donde antes había estado Hanji.

-Fue una acción muy imprudente, Eren. –Él la miró directamente a los ojos, estos ya no eran un mar de furia, estaban apaciguados hasta creyó haber visto un destello de preocupación.

Eren agachó la mirada, no podía mantenerla. Se sentía idiota e impulsiva.

-Lo sé… lo siento…

-Si esto te deja tranquila te diré que lo que querías salvar está intacto. Un milagro quizás…-Se agachó y sacó la ya conocida caja debajo de la cama en la que se encontraba ahora.

Sus ojos se iluminaron y una corriente de felicidad invadió su cuerpo. No supo si fue un impulso o lo anhelaba pero saltó a los brazos de Rivaille dándole un fuerte abrazo. Lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, estaban ahí las bellas palabras de Levi, la carta de su padre y con ellos sus apreciados recuerdos.

Ambos cuerpos estaban ya en el suelo, muchas hojas caían tal cual como pétalos de flores.

Él se encontraba sorprendido y ella por su parte hundida en sentimientos contradictorios.

Eren olvidó en ese momento sus heridas, por ahora se desahogaría por todos los acontecimientos sucedidos. Ya habría tiempo después para arrepentirse.

Lloró hasta que el cansancio la venció, cayendo rendida a los brazos de Morfeo.

La respiración tranquila de Eren le avisó que ella ya estaba dormida.

Él apoyó una de sus manos en la larga cabellera castaña y la acarició lentamente. Perdonaría esta pequeña insolencia por parte de Eren, no era una chica que se dejara mimar así que esta vez pasaría por alto aquello.

Tomó con delicadeza el cuerpo de la chica y con un poco de esfuerzo logró ponerse de pie. Gentilmente depositó el cuerpo de la castaña en aquella cama, para luego recoger lo que antes se había caído de la caja.

Eren sí que era una mocosa problemática.

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ACLARACIÓN: Por si las pulgas, las mariposas en este cap. representaban a la muerte, por eso Carla le dice a Eren que no las siga, que es muy pronto para ella.

Respondiendo Reviews:

Charlie: Muchas gracias por leer y comentar *Corazón* Cuídate y saludos. n.n

Shia: Le encanta molestar al enanin, es su terapia anti estrés (?) haha xD muchas gracias por leer y comentar *corazón* Cuídate y saludos. n.n

Macori Alpha: Aquí está el cap. querida :3 muchas gracias por leer y comentar *corazón* Cuídate y saludos.

Moo123: QuQ Realmente me alegra demasiado que encuentras mi fic tierno, muchas gracias :'D. También muchas gracias por leer y comentar querida *Corazón* Cuídate y saludos. n.n

También quiero agradecer a todos los que agregan a favoritos y ponen seguir a este fic. E hacen realmente muy feliz.

Ah, también quiero aclarar que este fic no se cancelará, tendrá un final, no lo abandonaré, solamente no podré actualizar tan pronto como yo quiero, la razón la dije allá arriba, de ante mano agradezco el que hayas llegado hasta aquí y por la comprensión.

Saludos, cuídense.

8D