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·.·´¯`·.·• "Nightmare" •·.·´¯`·.·•

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Porque en las pesadillas a veces no estás solo, tus enemigo se convierten en aliados, tu pasas a ser victima, después victimario y el héroe villano. Para después despertar y darte cuenta de que era una ilusión.

Los sueños alimentan el alma, dan confianza y afrontan la cruel realidad.

Nunca había pisado esa casa a menos que fuera por negocios o alguna cena muy importante, pero en ambos casos siempre tenía una invitación y se le recibía con una sonrisa en el rostro, lo cual dudaba que fuera a suceder esta vez.

A fin de cuentas no había nada que temer, no iba a cometer un asesinato, mucho menos un robo, era una simple visita social.

Tocó el timbre y esperó a que el personal de servicio lo atendiera, lo cual no tardó en suceder.

- Buenas noches- Sabía exactamente quién era la mujer, no era la primera vez que la veía y estaba seguro que ella también lo reconocía; era claro por la forma en que lo miraba.

- Buenas noches, necesito ver a Serena – La cara de la mujer se endureció.

- Lo siento Señor, pero será mejor que venga a una hora más prudente, la Señorita Serena ya esta descansando y…-

- No creo que usted deba decidir a quién recibe Serena, dígale por favor que he venido para hablar con ella – Zafiro reprimió una sonrisa al ver como la mujer se apartaba para permitirle entrar. Lo guió hasta el estudio de Kenji mientras le indicaba que iría a llamar a Serena.

Recorrió cada estantería con la mirada y reconoció varios títulos, siguió su inspección por las pinturas y esculturas, después llegó al rincón familiar situado justamente sobre la chimenea. Uno tras otro examino los rostros que se encontraban impresos en las fotografías; todos coincidían en una sencilla cuestión: estaban totalmente felices, las sonrisas que enmarcaban sus rostros eran la prueba fiel de ello.

- Se exactamente cuántas fotos tengo. Te advierto para que no intentes llevarte alguna – La voz de Serena se escuchaba cercana, Zafiro se giró para encontrarla de pie en la entrada del estudio; con un movimiento elegante muy propio de ella se giró para correr las puertas dobles y darles privacidad.

- Creo que me han llamado de diversas maneras pero nunca ladrón, me ofendes con tus suposiciones Serena –

- Muy gracioso Zafiro, ¿Qué quieres?-

- ¿No puedo pasar a visitarte?-

- Realmente no te creo, las únicas veces que estuviste en mi casa fue por negocios, porque cuando realmente se te necesitó no hiciste acto de presencia –

- Auch…hieres mis sentimientos-

- ¿Tienes sentimientos?-

- Veo que estás de muy buen humor –

- Lo estaba Zafiro, ¿a qué has venido? –

- Se lo dije a tu ama de llaves, vine a hablar contigo- Serena lo miró a los ojos mientras comenzaba a caminar por el lugar, se sentó en la orilla del escritorio justamente a un par de pasos de Zafiro.

- Tú y yo, tendríamos que hablar ¿de? -

- No eres tonta, sabes que si fuera asuntos de trabajo, lo haría por medio de mi asistente para no tener que verte la cara y sé que tú harías lo mismo, así que…eso nos reduce al único tema que nos inmiscuye a ambos y del cual ninguno desea hablar…nuestro hijo –

El rostro de Serena se volvió de piedra y sus hombros se tensaron, inmediatamente cambió su postura, mientras Zafiro conservaba su rostro inexpresivo.

- No veo que ese sea tema de conversación, todo lo que se debía de decir se dijo. El tema este cerrado -

- No lo creo, hay explicaciones que se deben de dar –

- De mi parte no mereces nada y te aseguro que no deseo escuchar nada de las estupideces que tengas que decir. Vete por favor-

- No lo creo Serena, tengo que hacerlo y debo hacerlo –

- No me debes nada, eso no te debe de preocupar –

- No me preocupas en lo más mínimo, esto lo hago por mí. Tengo que dejar mis fantasmas en el pasado y por desgracia tú eres parte de él-

- Qué halagador de tu parte – Una sonrisa sarcástica se instaló en el rostro de Zafiro.

- ¿Así que?... ¿Por dónde quieres comenzar?…- Serena se puso de pie y se acercó a la puerta.

- Quisiera que te fueras, eso sería perfecto –

- Ahh, creo que eso no será posible, ¿puedo tomar algo? tengo un poco de sed. ¿Tú quieres una copa? – Como no obtuvo respuesta de Serena, Zafiro se encogió de hombros y se acercó a las cocteleras para servirse una copa de whisky.

- Zafiro….-

- No Serena, entiende que no me voy a ir hasta que considere que nuestra charla ha concluido; no sé cómo empezar; cuando venía hacia acá todo era más claro, tenía pensado claramente todo y ahora ¡Puff!…no tiene ni pies, ni cabeza.

Supongo que, como esto fue mi magnifica idea, debo de comenzar, ¿me puedo sentar?...Bueno, te recomendaría que tú también lo hicieras, no sé cuánto voy a tardar.

Hace poco más de cinco años me dijiste que estabas embarazada; no tienes idea del shock que fue escucharte decirlo; no te voy a mentir, deseaba y deseo ser padre, pero… en ese momento no estaba preparado.

Guarda silencio Serena, ya vendrá tu turno de hablar…claro, si deseas hacerlo.

Te aseguro que solamente pensabas en ti y en el bebé. Pensaste que iba a saltar a tus brazos, que te iba a venerar y que pronto tendríamos una fecha de matrimonio, tal vez los planes de la luna de miel, el cuarto del bebé, compras y más compras, ¿lo pensaste verdad?, te aseguro que lo recreaste una y otra vez en tu imaginación y cada vez era mejor que la anterior, ¿no?

No te culpo, todo era demasiado bueno para ser verdad, ¿quieres saber lo que pasaba por mi cabeza ese día?....Desde que llegaste, te había notado extraña, demasiado nerviosa, más bien diría ansiosa y cuando por fin te decidiste hablar…todo se fue al carajo.

Sé que reaccione mal, pero creo que no hace falta que rememoremos esa tan preciada escena para ambos.

¿Sabes que me arrepiento?; si pudiera regresar el tiempo lo haría, te besaría y te abrazaría; te alzaría por los aires para festejar nuestro futuro; correría con mis padres y se los diría; después pediría tu mano y fijaríamos la fecha de la boda, sería una boda espectacular y después… sucedería lo inevitable….el aborto…y nos separaríamos…

- ¿Co-cómo estás tan seguro de que hubieras hecho eso? – La voz de Serena sonó estrangulada.

- Lo habría hecho, por que he tenido más experiencias y he aprendido a aceptar los desaires de la vida; pero como digo, si pudiera regresar el tiempo…lo cual es totalmente imposible, nunca sabremos si nuestro hijo tendría el cabello rubio o negro.

Quise hablar contigo días después de lo del hotel, pero nunca accediste, te busqué en la universidad y me evitabas, siempre tenías la excusa perfecta para no asistir a los eventos de sociedad; pero esa noche….esa noche cuando Artemis me llamó y me dijo que lo habías perdido…me sentí vacio….

Era ilógico, no te había visto en meses, había pensado mucho sobre nosotros y realmente no encontraba el nosotros por ninguna parte; te odie porque lo habías perdido, una parte de mí aún conservaba la esperanza de tener a ese niño entre mis brazos, pero ¿qué se le va a hacer…?

Fui al hospital y soborné a la enfermera que te atendió para que me mostrara tu expediente, mi conciencia clamaba por estar enterada si habías abortado naturalmente o lo habías provocado, no comprendo aún lo necesidad de saberlo; no tienes por qué mirarme así, era mi derecho saberlo-

- ¡Hijo de puta!… ¿Cómo Te Atreviste A Pensar Eso De Mí?...era mi hijo, no tienes idea de la angustia que pasé, me sentía inútil, no pude cuidar de un bebé que aún no se reconocía como tal. Perdí a mi bebé y aún no sé por qué…– Serena estaba encolerizada, se plantó frente a Zafiro que estaba cómodamente sentado en un sofá.

- Causes naturales. Tu médico lo dijo, no lo provocaste, no hay por qué tener culpas -

- Zafiro, tienes tanta culpa como yo…-

- ¿Me debo de sentir culpable porque no estuve ahí para sostener tu mano; porque no llore contigo, porque estaba confundido; porque me asusté?

Se sincera Serena, estabas más asustada que yo, deseabas que solucionara todo y así poder dejar caer todo en mis hombros –

-Eso es mentira, yo nunca….-

- Bueno, tú nunca pensaste eso ¿de acuerdo?, quiero dejar claro las cosas entre nosotros-

- No existe un nosotros Zafiro –

- Existió y por la memoria de ello, todo debe quedar claro; y volvemos a nuestro punto de partida…esta es la última vez que cruzamos palabra.

Desearía que fuera la última vez que nos vemos, pero por desgracia tengo negocios con tu empresa, y son demasiados jugosos, sería una estupidez de mi parte deshacerme de ellos. Así que nos seguiremos viendo las caras, pero voy a evitar todo el contacto verbal hacia ti…mi asistente se hará cargo de tratar contigo; tiene la facultad para tomar ciertas decisiones, te haré llegar una copia del acuerdo, claro en dado caso que yo no pueda tratar con Artemis.

Debería decir que no es nada personal, pero… ¿para qué te miento?; ninguno ha hecho nada para evitar nuestros "amigables" roces y es hora de que se tomen medidas prácticas, me he cansado de estar a la defensiva y es momento de retomar mi vida.

Siempre estuviste presente, me preocupe por tu bienestar; estaba consiente de cada aspecto de tu vida y de de cada uno de tus actos…nunca tuvimos esta conversación hace cinco años, pero nunca es tarde para tenerla…

Discúlpame por cada error que cometí, porque cuando realmente debí de estar a la altura de la situación no fui capaz de hacerlo. Discúlpame por ser un cobarde…discúlpame por no apreciar cada sonrisa tuya, cada te amo de tus labios, cada abrazo cobijado por las estrellas; disculpa a mi pobre corazón por no ser capaz de amar como es debido…-

- Zafiro….-

- No Serena, no es necesario que digas nada; analiza tu vida, toma el camino que desees y vívelo; si alguna vez deseas hablar de ello, lo haremos pero considera que eso sería realmente hablar, sabes dónde vivo…-

Zafiro apuró el resto de su copa, después colocó el vaso en una mesita que tenía al lado y se dispuso a marcharse. Cuando paso cerca de Serena, se giró para mirarla, su rostro estaba completamente colmado de emociones indescifrables, pero sus ojos mostraban tormento; ambos se estudiaban con la mirada y no fueron consientes que tenían compañía hasta que el cierre de la puerta los alertó. Ahí frente a ellos se encontraba Darien Chiba y no estaba feliz.

- Lamento contradecirte Zafiro, pero aún cosas que hablar, ¿Qué haces aquí? – Zafiro enarcó una ceja burlonamente.

- Bueno Chiba, Serena te lo puede contar, mi presencia no es necesaria para ello, si me, permiten es tarde –

- No lo creo, los tres tenemos mucho de que hablar –

- Darien, Zafiro ya se va – Serena intervino al ver la dura expresión de Darien.

- Ya me di cuenta de eso, pero hay demasiadas cosas que me intrigan. Para mi desgracia llegué tarde y no escuché toda su conversación, ¿Qué hay entre ustedes? –

- Negocios Chiba, los mismos que la empresa tiene contigo –

- No creo que sean los mismos, ya que los negocios se tratan en la empresa y no en la casa de Serena –

- En ese caso, ¿qué haces aquí? –

- No juegues conmigo Zafiro, ¿Qué sucede entre ustedes?-

- Nada Darien, Zafiro vete por favor – Serena se alejó de Zafiro y se dirigió hacia Darien para abrir la puerta.

- No Serena, él no se va hasta que me diga qué hay entre ustedes –

- Ya te lo dijo, entre Zafiro y yo, sólo hay negocios –

- No te creo Serena, su manera de hablarte me dice otra cosa –

- Esa es la verdad Darien, entre Serena y yo sólo hay negocios, pero tienes razón, tenemos mucha confianza y creo que ustedes también la tienen. Por lo que veo no haz hablado de tus trapos sucios con tu novio Serena –

- Zafiro, por favor…- Serena se encontraba afligida por el rumbo que comenzaba a tomar la conversación.

- No se deben tener secretos, ¿sabes Darien?... Serena y yo fuimos pareja hace cinco años. Tus contactos no son tan eficaces, eso mi estimado Darien, era el hueco que te faltaba para el rompecabezas que es Serena…-

Y realmente fue una sorpresa para Darien, sospechaba que ellos habían sido pareja, pero nunca pensó que Zafiro se lo confirmara tan tranquilamente.

Era claro que Darien no era el único sorprendido, Serena deseaba poder contener la ira que circulaba en su ser, por desgracia Zafiro había soltado la lengua y él no parecía arrepentido por haberlo hecho. En ese instante Serena recapacitó sobre lo que se acababa de revelar; Zafiro sólo había dicho que fueron pareja, sólo eso.

- Ya lo sospechaba, pero aún me intriga qué haces aquí Zafiro - Darien se dirigió hacia la licorera para servirse una copa de coñac-

- Darien escuchaste la conversación, ¿entonces sabrás de lo que estábamos hablando? – Zafiro mantenía una postura inflexible, mientras Serena se colocó al centro de la habitación, tratando de estar entre ambos hombres.

- No, ya se los dije, no escuché lo suficiente, ¿Por qué no me das un resumen Serena? – Darien se giró hacia ella y la miró, aunque su rostro no contenía expresión alguna.

- Darien…podemos tener esta conversación en privado, no es necesario que Zafiro esté presente – Serena se mostró tranquila y se acercó unos pasos a Darien.

- Yo creo que es necesario que él éste presente, si como dicen son negocios, no entiendo la elocuencia de sus palabras y todas las disculpas que te pedía – Nunca dejó de sostener la mirada de Serena, a pesar de que inclinó su copa y se terminó el contenido.

- Los trapos sucios se lavan en casa y algunas veces a solas, comprende eso Chiba, es todo lo que necesitas saber, ¿o acaso tú hablas con ex-parejas frente a Serena y además comentas todas tus proezas sexuales? Diría que es de muy mal gusto de tu parte – Zafiro permitió que una lenta sonrisa se extendiera por su rostro y se ganó una mirada ceñuda de Darien.

- Estas torciendo mis palabras…-

- No lo hago Chiba, ¿te das cuenta que eres la viva imagen de un novio celoso?, deberías posar para los anuncios de publicidad-

El ambiente era tenso, la cuerda estaba a punto de romperse, un tirón más de Zafiro y lo haría. Había mucho en juego, no se sabía quién ganaría o quién perdería, por lo tanto aún menos qué era lo que estaba en juego.

Zafiro estaba consiente de la rabia e impotencia de Darien, de la angustia de Serena; pero después de eso se sentía aún más decepcionado de ella. Existían rumores sobre la relación entre Chiba y ella, pero no, aún no los creía. Darien se paseaba a diario con distintas mujeres, eso lo hacia declinar la idea que estaban juntos, aunque al parecer estaba muy equivocado.

A fin de cuentas, ¿Qué le importaba a él?, nada lo unía a ella, si alguna vez mantuvo consideración hacia ella realmente no valió la pena, ya había dejado en claro su posición con ella, no le incumbía su vida o lo que tuviera que ver con ella.

Con esa idea firme se dirigió a la puerta y la abrió para salir de ahí, pero la voz de Darien que lo llamaba lo detuvo.

- Aún no respondes a mi pregunta – Zafiro se giró para mirarlo.

- Que te la responda ella, ya no tengo nada que hacer aquí –

- Quiero escucharlo de ti, ¿Qué hacías aquí Zafiro? –

- ¿No confías en Serena, Darien?, me asombras cada vez más –

- No juegues conmigo, habla de una vez Zafiro –

- ¿No te ha pasado por la cabeza qué tal vez Serena no quiere que lo haga?, claro sólo supongo… ¿realmente quieres saber lo que hablábamos, Darien?, porque puede que no te guste –

Darien permaneció callado, mientras miraba entre Zafiro y Serena, previendo el resultado; al ver la indecisión de Darien, Zafiro volvió a tomar la palabra.

- Hace cinco años, Serena se embarazó de mi hijo, para después abortarlo un par de meses después, desde entonces nunca habíamos tenido una conversación que sea digna de nombrarse como tal. Así que, mi estimado Darien, escuchaste algo que no era de tu incumbencia, vive con ello...-

Zafiro miró por última vez la habitación, para después salir de ella y cerrar sus puertas, se dirigió directamente a la salida donde se topó con el ama de llaves que le dedico una mirada tétrica, pero poco le importó.

El viento helado le golpeó el rostro, lo alzó hacia él para recibirlo por completo y refrescarse; nunca miró hacia atrás mientras se dirigía hacia su Aston Martin Vanquish y lo abordaba. El auto encendió con un suave ronroneo.

Sólo un instante le bastó para evocar la última imagen que tenía del estudio de casa de Serena; Darien había permitido que su copa se resbalara por su mano y se estrellara en el piso. Su mirada estaba concentrada en Serena, escudriñándola de pies a cabeza, pero pudo darse cuenta que se detenía en su vientre.

Mientras tanto, Serena enterraba las uñas en la tapicería del sofá y lo fulminaba con la mirada deseando gritarle miles de improperios no propios de una dama.

No le apetecía quedarse a observar el gran enfrentamiento que se avecinaba entre Darien y Serena. Él había aportado su granito a eso, debería sentirse mal…en el fondo se sentía un poco mal, pero no necesitaba mentir más.

Ese secreto sólo era compartido por tres personas, hoy uno más se enteraba de él. Los juzgaría, ¿qué más daba?, él tenía culpa y responsabilidades que no pudo afrontar, vivió con ello años, las padeció, pero se aseguro de dejarlas atrás, nada dura eternamente y aún menos las culpas y remordimientos.

Con el tiempo se desgastan, se disuelven; tal vez sea porque somos más insensibles y crueles, fingimos la tristeza y damos la cara a la adversidad.

Tal vez sea un poco de todo y nada de ello, lo único cierto era que Zafiro retomaba su camino, abriendo los brazos a todo y a todos los que desearan entrar a su vida; eso sin olvidar que tal vez volvería a salir lastimado o lastimaría a alguien en el transcurso de ello, pero lo disfrutaría a cada instante.

"El futuro no está escrito en piedra", es cierto que somos libres y soberanos de grabarlo como nos plazca, y existen ocasiones en que se debe sacrificar algo o alguien para retomar el camino.

Es cruel y despiadado herir y manipular a terceros, pero es aún peor ser herido y manipulado. Nuestras acciones sólo pueden ser juzgadas y comprendidas por nosotros mismos, otros ojos nunca las aceptarán.

¿Qué será de Zafiro? ¿Será feliz? ¿Tendrá éxito a los negocios? ¿Cuántos hijos tendrá?, ¿Comprará un labrador? ¿Encontrará a la mujer de su vida?; su vida puede tener todo lo anterior y nada de ello y aún así estar conforme con ella.

A ciencia a cierta no se puede elegir lo que vendrá, pero de algo esta seguro Zafiro, va a exprimir cada instante y a prolongarlo lo más posible…y tal vez…tal vez...de esa manera lleve su vida.

Su camino y el de Serena por fin se separaron, el eslabón que realmente los unía terminó por ceder y desprenderse de la cadena, para bien de unos y males de otros; están separados de aquí a que la eternidad llegue.

Ha llegado el momento de consultar el espejo mágico para enterarnos un poco sobre el futuro de Zafiro.

¡Espejito, espejito!, tú que todo lo vez, dime; ¿Qué le depara la vida a Zafiro? ....err…espejito, espejito, tú que todo lo vez, dime; ¿Zafiro se enamorará?... ¿Tendrá una nueva amante y se enamorará de ella y tendremos la nueva versión de mujer bonita o de cenicienta?....ggrrr…ejem, al parecer el espejo está fuera de servicio.

Habrá que probar con la bola de cristal.

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Hola a todos, lectores y lectoras, mis disculpas hoy por la falta de replys, pero prometo reivindicarme para el siguiente capitulo.

Gracias :

Lovemamoru

Karibonita

Marta Chiba

Susy Granger

Sailor Lady

Darein lover

Isabel

Hehra – Mi super duper editora –

Maritza

Isa1181

Lumar27

NeoReina-sailormoon

Por todos y cada uno de sus comentarios

Ya casi llegamos al final!!!.

Elizabeth