Holas a todos!
Siento de verdad la demora . . Sufri un super bajon y no pude seguir escribiendo, la verdad. Tambien he estado super ocupada .
Pero no importa, estoy aca para seguir con ésta historia, que me gusta y amo escribirla . Agradesco su paciencia
Como siempre digo, nada de ésto es mío. Propiedad de JK Rowling y Warner Bros
¡Disfruta la lectura!
Capítulo 12¡A la Madriguera!
- ¡Es una carta de mi madre! – dijo Ron, que en ésos momentos estaba con Harry en su pieza en Privet Drive. Hermione, al estar bañándose en ése momento, no escuchó la noticia. Harry se puso a un lado de Ron para poder leer la carta, luego de haber dejado a Errol en la jaula de Hedwig para que descansara.
- ¿Qué dice? – dijo Harry interesado
- Habla de la boda de Bill y Fleur- nos están invitando a la boda el día… ¡30 de Julio! Vaya, es un día antes de tu cumpleaños… ¿Qué chistoso, cierto? –
- ¿Qué ocurre? – dijo una castaña, que recién había aparecido en la puerta de la pieza. Llevaba una toalla que le envolvía el cuerpo y otra en su cabello, que le ayudaba a secarlo.
- La boda de Bill y Fleur es la próxima semana – dijo Harry, que miraba a Hermione fijamente.
- ¿En serio? Pero¿han leído la otra carta? –
- ¿Qué otra carta? – dijeron los dos enseguida
- La que viene detrás de la invitación – dijo Hermione, que se agacho y cogió la carta que venía adjunta. Obviamente los otros no la habían visto, por lo que la abrió y leyó:
Harry, Ron y Hermione:
En primer lugar, se que estás en casa de los tíos de Harry, Ron, lo cual me hace pensar que estarás con él, y por las cartas de los padres de Hermione, también ella debe estar con uds.
Tu padre me ha hecho no buscarlos, pero estoy disgustada contigo¡¡ni siquiera una carta¡¡NADA!! Serás mayor de edad, pero eso no te da derecho a dejar a tu pobre madre preocupada así.
- ¡Rayos¿Cómo me puede tratar así? – dijo Ron, un poco enojado. Hermione siguió leyendo:
Pero, además de eso, les venía a decir que tendrán que venir dos días antes acá, porque necesitamos toda la ayuda posible. Recuerda tu promesa de Navidad, Ronald.
También, ojala no sea un molestia ayudarnos también a nosotros para las cosas, Harry y Hermione.
Besos a los tres
Molly Weasley
- "Recuerda tu promesa de Navidad, Ronald" – leyó Hermione - ¿Qué es eso? –
- Le hice una promesa a mi madre por si te interesa saber, Hermione – dijo Ron, cortante
- Oh, valla, el lindo Ronnie le hizo una promesa a mamá – dijo Hermione. Ella, desde que estaban ahí, habían aprendido a conocerse mejor, por lo que sabía que no le gustaba que lo llamara "Ronnie". Harry reía mientras Ron se enojaba de broma y le lanzaba a Hermione una almohada.
Que Hermione respondió. Luego se la lanzó Ron a Harry. Y Harry a Hermione. Y así comenzó la súper pelea de almohadas, hasta que Tío Vernon bramó:
- ¿Qué rallos está pasando arriba? – dijo. Luego, se oyeron pasos furiosos que subían las escaleras, y, aunque eso era precisamente lo que quería evitar Tío Vernon, lo tuvo que hacer. No permitiría que hicieran tal escándalo en SU casa.
Al llegar, se quedo petrificado. La escena lo merecía. En especial si fueras Tío Vernon. Toda la habitación estaba hecha una porquería. Parecía la Jaula de Hedwig, claro que sin los excrementos y sin barrotes: Habían plumas por todos lados, hasta en la lámpara de pared. Pero eso no era nada comparado con el trío: Harry estaba debajo de la cama de Hermione, donde todo su cabello estaba lleno de plumas. Parecía un anciano.
Ron, mientras, tenía plumas por todo su cuerpo (gracias a su piyama, que parecía que atraía cosas por lo viejo) y se recordaba a un pájaro muy grande. Él se había subido al camarote, donde dormía Harry.
Mientras, cuando Tío Vernon miraba la escena, no vio "a la otra chica", pero luego se dio cuenta: Hermione estaba totalmente tapada por una capa bien gorda de plumas, que le dejaron todo el pelo mas revuelto de lo usual. La toalla del pelo se le estaba a punto de salir, lo cual era una suerte, porque si no se le hubiera llenado toda la cabeza de plumas, porque tenía el pelo mojado.
- ¿¡¿Qué … QUÉ ?!? – dijo éste mientras miraba de la puerta. Ni se atrevía a entrar en la pieza. En verdad, nunca lo hacía, por miedo a que la "M" le hiciera algo.
Los tres se levantaron, algo avergonzados. Y mientras los tres se sacaban las plumas de sus cuerpos, Tío Vernon empezó a respirar, donde se intentaba controlar con muchísimo esfuerzo. Harry notó que le palpitaba la vena de la sien.
- Quiero…. Quiero…. Que dejen todo como estaba… lo reparan, y se me visten y…. Ayudan a Petunia… - dijo temblando. De verdad que temblaba de cólera. Era terrible verlo. Luego, como si fuera para que se no pudiera pegarles, cerró la puerta de un portazo.
- Valla… creo que hicimos mal en hacer esto… - dijo Ron, que estaba terminando de sacarse las plumas.
- No se preocupen… una vez me gritó tanto cuando tenía 9 años que empezó a pegarse con la pared. Si empieza a pe… - dijo Harry, pero fue interrumpido por un claro ¡Bum! Que vino de abajo. Sonó muy claro. Los tres se empezaron a reír.
- Ya chicos, debemos ordenar – dijo Hermione, que empezó a ordenar con sus manos las plumas. Ron la miraba sorprendida.
- ¿Y si hacemos magia, por sólo ésta vez? –
- No Ronald – dijo Hermione
- Pero Hermione… tardaremos todo el día dejar tan "perfecta" la pieza –
- ¿Y crees que el Wizengamot nos dejará explicar por qué usamos magia en una zona de muggles y en una casa de muggles? – dijo Hermione cortante
- Pero vamos, Hermione, tardaremos siglos – dijo Harry
Hermione los miró. Ambos la miraban con cara de: "No nos hagas sufrir más". Se río fuerte con las caras de sus dos mejores amigos, y luego dijo:
- Sólo por hoy. Pero cierren las cortinas – Ron, tan contento, empezó a saltar de la emoción y abrazó a Hermione con fuerza. Mientras Harry también la abrazaba, porque él ya había obtenido su licencia de mayor de edad y… estaba cansado de hacer las cosas como muggle. Cualquiera que los viera, los encontraría tontos. Pero ellos no. En especial Hermione, que disfrutaba que Harry la abrazara, aunque como "amigos"
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Y así… pasó otra semana (en verdad 5 días). Ron había escrito a su madre de que irían allá por aparición colectiva. Tenían todo empacado. Era un jueves de un calor abrasador. No se sentía nada más que el calor y los ventiladores que los vecinos intentaban utilizar para de alguna manera refrescarse. Harry, Ron y Hermione estaban esperando la señal para poder irse, ya que el Señor Weasley les dijo que para la aparición colectiva era mejor que fueran las 18:00. Por lo que debían esperar. Faltaban 10 minutos, y el trío esperaba ansioso, la verdad. El silencio se rompió cuando Hermione preocupada dijo:
- Harry, será mejor que les digas a tus tíos que te vas. Quedan 10 minutos, Ronald – dijo Hermione, que veía a Ron abrir la boca.
- Pero¿para qué, Hermione? Ni se molestarán – dijo Harry – Para ellos, mejor que me valla –
- Cuando Harry tiene razón, la tiene – dijo Ron. Hermione lo fulminó con la mirada, lo que hizo que se quedara callado. Luego se dirigió a Harry.
- No importa si les importa o no. Anda a avisarles. Sólo diles que te vas en 7 minutos –
- Ok, Ok, les digo, les digo – dijo Harry, que se paró y se fue abajo, que se convenció gracias a la cara de la castaña.
Silencio… daba miedo ése silencio… pero luego:
- Hermione… debo preguntarte algo – dijo Ron, que la miraba serio
Hermione lo miró. La miraba demasiado serio que digamos. Hermione se limitó a decir un suave "¿Qué?" cuando Harry entró en la habitación. Ron cerró altiro la boca.
- Ya les dije. ¿Contenta? – dijo Harry, que la miraba con cara de "Ya?"
- Bastante, la verdad - dijo Hermione, satisfecha. Miró el reloj de nuevo – Rayos, quedan 3 minutos. Deben pararse ahora muchachos – Los chicos obedecieron y se pusieron junto a ella.
- ¿Qué debemos hacer? – dijo Ronald.
- Bueno… debemos ponernos alrededor de nuestras cosas. En círculo – dijo Hermione, que intentaba recordar. – Luego, debemos tomarnos las manos y decir cuando llegue la hora: "¡Aparición!" y estamos ya dados - dijo Hermione, pero se detuvo en seco - ¿Y por qué me preguntas eso si ya les expliqué hoy día en la mañana? –
- Porque curiosamente nos dijiste a las siete de la mañana y todavía teníamos sueño – dijo Ron, que miró a Hermione con cara obvia - ¿Cuánto falta? –
- Dos minutos. Mejor nos tomamos de las manos – dijo Harry, que les extendió las manos a los dos. Ron tomó la derecha de Harry y la derecha de Hermione y ésta la de Ron y con un sonrojo que logró disimular (bueno, la verdad algo) tomó la mano izquierda de Harry.
- Un minuto… ¿están seguros que lo tienen todo? – dijo Hermione, que miraba el reloj impaciente
- Claro… no quisiera dejar mis cosas aquí, para que luego las quemen por ser peligrosas, Hermione – dijo Ron, sarcástico.
- Jajajajaja… que chistoso – dijo Hermione irónica – 10 segundos… -
9… 8… 7… 6… 5… - Por nada del mundo se sueltan – dijo Hermione. 3 … 2 … 1…
- ¡Aparición! – dijeron los tres al mismo tiempo.
