Me despierto, miro el reloj y son apenas las 4 am. Debo estar en el set a las 7am aun así es demasiado temprano, intento volver a mis sueños pero ya sé que no será posible, la misma ansiedad que ha ocupado mi cuerpo y mi mente desde hace meses me inunda y me incorporo rápidamente. Camino hacia el baño, abro las llaves del agua mientras me desvisto desganada y doy unos pasos hasta el chorro de agua aun fría, no me importa la sensación del agua helada en mi piel por que la siento revitalizante y me ayuda a despabilarme. De repente el recuerdo de ella abrazando mi piel desnuda y húmeda bajo esa misma ducha hace que apriete los puños. No puedo creer que hayan pasado meses desde la última vez que la sentí mía, la extraño tanto que a veces creo que podría enloquecer ¿O he enloquecido ya?, pero también recuerdo lo enojada que estoy con ella aunque a veces no estoy segura de quien tiene la verdadera culpa en todo esto. Ryan fue el que nos puso en esta desafortunada situación, pero si Lea no se hubiera acercado a mí ese día en el aeropuerto nada hubiera sucedido, pero si ella no lo hubiese hecho seguramente yo hubiera llegado a sus brazos, aunque tal vez la culpa es toda mía por permitir que todo esto nos suceda, debí de haberme negado a entrar en este estúpido juego. Yo siempre he estado consiente que el menos culpable es Cory, más bien diría que él fue la gran víctima de esto, porque sin temerla ni deberla se tuvo que ver involucrado, pero aunque estoy consciente de que es así, no puedo evitar sentir celos y eso me enoja conmigo misma.

¡Ah! por fin el agua caliente comienza a tocar mi cuerpo y me distrae de esos pensamientos, cierro los ojos y dejo que caiga sobre mí. Estoy triste, muy triste, hoy después de un poco más de un par de años dejaré tal vez para siempre ese set. El mismo donde conocí a Lea y me enamoré de ella, en el que nos escondíamos en algún rincón para besarnos y el que fue testigo de la injusticia de la que somos parte. También me duele alejarme de mis amigas, pues ahora tomaremos caminos separados y casi siempre las relaciones comienzan a enfriarse.

Me he vestido con lo primero que he cogido del armario, no tengo ánimos de buscar algo lindo o especial, salgo hacia la cocina y hurgo en la nevera pero sé que en realidad no tengo hambre y Lea no está dentro, cierro la puerta de mala gana y con más fuerza de la necesaria. Camino hacia la mesa para tomar mi bolso y salgo huyendo de ese departamento lleno de recuerdos.

Ni siquiera sé a dónde ir, sigue siendo muy temprano apenas el reloj marca las 5 am pero tengo claro que no quiero estar sola en ese departamento. Ya comenzaba a acostumbrarme a la soledad y a no compartir mi espacio con mi esposa, pero hoy es diferente pues siento un vacío el pecho que me hace perder el aire.

Pongo en marcha el motor de mi auto y comienzo a manejar sin rumbo fijo. Después de unas millas el océano ya se encuentra frente a mí y entonces me doy cuenta de que estoy cerca de Santa Mónica, estaciono mi auto donde puedo y me dirijo hacia la playa, quiero sentir con desesperación la arena en mis pies.

Camino al margen de las olas mientras pienso en todo lo que me ha sucedido en estos años. Hace un tiempo nunca pensé llegar a ser tan famosa, tampoco pasó por mi mente que me enamoraría de esta manera de una mujer y no es que me cause conflicto la idea de estar enamorada de una chica, ¡Amor es amor! lo que me causa conflicto es todo lo que ha sucedido a raíz de eso. Pienso también en lo que pasara de ahora en adelante, mi vida va a cambiar radicalmente. Podré extender mis alas y escoger los personajes que realmente quiera interpretar, si tengo miedo de hacerlo pero sé que soy talentosa y puedo abrirme camino en solitario. Por supuesto que Lea sigue en mi mente todo el tiempo, no puedo dejar de pensar en ella ni un segundo, pero… ¡Diablos! ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? Me lo pregunto una y otra vez, tratando de encontrar una solución, quiero a mi esposa de vuelta a mi lado. Sé que me ama pero también sé que yo misma me he encargado de hacer cada día más grande la brecha entre nosotras, he sido celosa y grosera con ella, no sé cómo recuperarla y odio sentirme así… ¡Esta persona no soy yo!

Doy una patada al agua por no conseguir un buen plan para recuperar a mi esposa y en ese momento me percato de que apenas tengo tiempo para volver a L.A. salgo corriendo hacia mi auto, al llegar veo que tengo una multa en el parabrisas, maldigo mi suerte y manejo de vuelta.

Por fin llego al estudio en el que ya hay gran movimiento, me estaciono en mi lugar de siempre por última vez y me quedo un par de minutos en el auto, hasta que mi teléfono comienza a sonar.

-Dianna ¿Dónde diablos estas?- Me dice la voz del otro lado, la reconozco de inmediato se trata de Naya que siempre se preocupa de mi ¿Qué haría yo sin ella? – ¿Dianna me estas escuchando?- Insiste. –Si Naya te escucho, estoy en el estacionamiento estaré allí en un segundo- Le respondo y corto la llamada. Sin querer un par de lágrimas caen por mis mejillas, las limpio y salgo del auto para dirigirme hasta el set donde filmaría mis últimas escenas.

Llego y me recibe Naya con un abrazo y de inmediato me pregunta si estoy bien, le respondo con una sonrisa suficientemente fingida como para que se dé cuenta que me encuentro fatal, toma mi mano y me guía hasta maquillaje para que se encarguen de borrar mis ojeras provocadas por días y días de insomnio.

Todo está igual que siempre, al parecer a nadie le importa que ese es mi último día en la serie, me siento como parte de la utilería que cuando deja de servir simplemente se desecha.

Camino a vestuario y veo ese horrendo atuendo que tendré que usar hoy y pienso que de verdad Ryan me detesta, al menos podría lucir mejor en éste último episodio, continuo mi camino hasta mi camerino, abro la puerta y allí está ella esperando por mí.

La veo y solo tengo ganas de correr hacia sus brazos para decirle que todo estará bien y que la amo pero lo único que sale de mi boca es:

-¿Qué quieres Lea?-

-Vaya de verdad te molesta mi presencia- me responde.

No me molesta mi amor, si lo único que quiero es estar a tu lado, eso es lo que pienso pero mi subconsciente me hace una jugarreta y en vez respondo:

-Tu presencia desde hace meses me tiene sin cuidado, estoy ocupada me vas a decir que quieres o no-

¡Maldita sea! Noto como sus ojos se llenan de lágrimas y es mi maldita culpa. - ¡No, no lo es!- Me grita mi subconsciente y entonces vuelvo a este mundo cuando ella comienza hablar.

-Sólo quiero decirte que me duele mucho que te vayas de la serie, todo ésta situación es insoportable para mí, te extraño demasiado y ahora podré verte aún menos. Quiero luchar por nuestra relación Di-

Sus palabras resuenan en mi interior, de verdad quiero correr y abrazarla pero mi versión malvada de mi misma no me le lo permite y le respondo:

-No Lea tu no quieres luchar por nuestra relación si quisieras luchar lo harías y no has hecho más que pasearte por todos los rincones del mundo con Cory y dejarme a mi atrás en tu vida, se honesta yo ya no te importo y bueno creo que es tiempo para mí de seguir adelante sin ti- Le digo impulsivamente y de inmediato me siento como para persona más miserable del mundo y de inmediato responde

-No Dianna eres tú la que se ha dado por vencida y se ha puesto en el papel de víctima cuando sabes perfectamente que esto nos está matando a los tres y simplemente decides darte la vuelta y darnos la espalda a mí y a Cory-

La escucho y sé que tiene algo de razón, pero todo lo que ha sucedido no me deja terminar de ver las cosas con claridad. Debo ser fuerte, debo ser fuerte me digo una y otra vez hasta que las palabras salen de mis labios:

-Hoy me rindo ante todo Lea, no puedo soportar más. Quiero que sigas cumpliendo tus sueños, sé que la serie es tu gran plataforma a ser una estrella mundial y yo no voy a ser quien te prive de eso. Sigue adelante y yo seguiré también, pero definitivamente no puedo quedarme aquí viendo como mi esposa es la novia de quien era mi mejor amigo- Le digo mientras no puedo contener que los ojos se me humedezcan, ella me mira desde lejos atónita ante mis palabras sin dar crédito a lo que acabo de decir y entonces mirándome a los ojos me dice:

-¿Estás terminando conmigo Dianna?-

Me limpio las lágrimas con el antebrazo y me repito interiormente ¡No llores, no llores, no llores! Y le respondo de nuevo impulsivamente y contrario a lo que realmente siento:

-Velo como quieras Lea, pero yo no me quedo aquí soportando todo esto por más tiempo- Me doy la vuelta y salgo de mi camerino, acelero el paso hasta que llego al camerino de Naya quien al verme me recibe entre sus brazos y me derrumbo en un mar de lágrimas. No me hace preguntas solo me deja llorar, me aferro a ella como si de eso dependiera mi vida justo ahora y tal vez así sea, me he quedado sin Lea y sé que la única en la que puedo confiar ciegamente y me apoya sin importar nada es Naya. Cuando por fin me he secado de llorar, mi amiga me pregunta:

-¿Qué ha pasado Dianna?-

La miro tímidamente y respondo –Me rendí, la he dejado ya no seguiré con esto-

Sé que Naya me mira, mientras yo miro el piso un segundo después me levanta el mentón con su mano y me dice –Escúchame muy bien Di. Odio verte así, ya no eres la misma de antes, te siento como perdida en ti misma. Si alejarte de ella te hará bien hazlo. Sé que no es fácil para nadie pero también estoy segura que algún día todo este teatro se arreglará. Ustedes eran una hermosa pareja pero es verdad que ahora todo está irreconocible y tal vez sea mejor que se alejen por un tiempo antes de que el daño que se están causando sea irreparable-

Mi mirada sigue clavada en ella mientras sus palabras me golpean como una ola en mar abierto y entonces ya no tengo dudas ¡Debo alejarme de ella antes de que el daño sea permanente!

Tocan a la puerta y es que ya estamos retrasadas para filmar, la producción está enloqueciendo pero por favor el drama de mi vida privada es primero, estoy dejando a mi esposa y todavía quieren que me preocupe por banalidades como filmar. Sale Naya y detrás de ella voy yo, después de retocar por misma el estropicio de maquillaje después de todo el mar de lágrimas que he derramado minutos antes, espero que no lo noten aunque es mucho pedir a la cámara no se le escapa nada así es que mi maquillista en cuanto me ve nota el desastre que soy y soluciona el problema en mágicos 5 minutos.

El día va lento muy lento y yo que no puedo esperar por salir de aquí, es como si el aire fuera un gas venenoso que me matara segundo a segundo. Afortunadamente no tengo ni una escena con ella y de eso se ha encargado Murphy, aunque en verdad se lo agradezco, en cambio todas mis escenas del día son con Naya. Si falta agregarle algo a mi vida personal y a mi personaje que ha pasado de ser la abeja reina de las porrista, infiel, madre adolescente, punk trasnochada, accidentada y atada a una silla de ruedas por varios capítulos, bueno a todo eso ahora le agregaremos que dormiré con mi mejor amiga.

Después de muchas horas por fin he terminado mi última toma y por alguna razón se me ha quitado algo de peso de la espalda y me hace sentir bien saber que no tengo que volver a éste set.

Camino hacia mi camerino en silencio aunque siento sobre mí más de una mirada y no me gusta imaginar en que piensan cuando me ven, apresuro el paso hasta que me encuentro dentro de mi espacio y me siento cómoda. Enseguida me quito el vestuario para usar mi propia ropa y terminar de una buena vez con todo esto, aunque no puedo evitar pensar en el encuentro de esta mañana con mi esposa y de inmediato miles de dudas me invaden ¿Cómo manejaremos la separación? Tendremos que divorciarnos y todas las partes de mi ser gritan al unísono que no quieren hacerlo, sacudo la cabeza en un intento de arrojar todos esos pensamientos fuera de mí. Termino rápidamente de recoger mis últimas pertenencias para poder largarme de aquí, cuando por fin termino tomo mi última bolsa y salgo rumbo al estacionamiento a paso veloz y con la mirada perdida en mis pasos, cuando estoy por llegar alzo la mirada para descubrir que mis compañeros están allí para despedirme todos menos la pareja de moda, ni Lea ni Cory están presentes ¡Pero que inoportuna sorpresa! Lo que me falta es tener que despedirme de todos y cada uno de ellos haciendo más grande mi herida. Todos son buenos amigos, con algunos he congeniado más que con otros pero siempre llevaré un buen recuerdo de todo ellos en mi corazón. Trato de tomarlo con calma y haciéndome la fuerte me despido de cada uno de ellos finalmente siempre habrá la oportunidad de vernos fuera de aquí. Cuando creo que he terminado por fin de decir adiós se asoma una última cara conocida que se acerca a mí a paso firme y sin decirme nada me toma entre sus brazos apretándome con fuerza, automáticamente mi brazos rodean su cuerpo, después le regalo una mirada de afecto directo a los ojos y le pido que cuide de ella, Cory asiente y besa mi frente, yo acaricio su mejilla diciendo adiós y me alejo hacia mi auto al que subo de prisa y arranco para salir de una buena vez de allí.

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Siento haber tardado tan en actualizar pero bueno espero que no se decepcionen con la continuación el drama comienza.

Por otro lado gracias por los comentarios siempre trato de tomarlos en cuenta.

Saludos a todos.