CURIOSIDAD

CAPÍTULO 12

-¡NO MAMES, TIENES PENE NATSUKI!-.

La oji-verde le tiró la botella de cerveza directo a la cara. -¡CÁLLATE!-. Pero a Nao le importó un cacahuate, ya que prefirió centrarse en cierto detallito…

-¡TIENES UN ARMA ROMPE OVARIOS AHÍ!-. Kuga se sonrojó aún más. Shizuru ya le había dicho que estaba bien dotada, pero era muy extraño que Nao se lo dijera.

-¡CÁLLATE!-. Y por eso volvió a taparse, aunque ya era algo inútil.

-¡MÁS LETAL QUE UNA BOMBA NUCLEAR!-. No sería una sorpresa que hasta Takeda hubiera escuchado eso.

-¡CHINGADO, CÁLLATE!-. Casi casi le salía humo por el enojo y la vergüenza.

-¿¡CÓMO ES QUE NO HAS PARTIDO EN DOS A SHIZURU!?-. Ese fue el colmo de los colmos.

-¡TE DIJE QUE TE CALLARAS!-. Y Natsuki le tiró al piso con un solo puñetazo, mismo que la noqueó por completo. -Pinche araña metiche-.

Natsuki fue a su cuarto a vestirse antes de que otra visita indeseada llegará, luego regresó a su sala con el deseo de tirar a Nao en un río para que no dejará crías, pero como era ilegal, se resignó y esperó a que su amiga volviera al mundo de los vivos.

-¿Eh? ¿Qué?-. Cuando Nao despertó aun veía estrellitas, el golpe la había dejado toda desorientada y quizá un poco más pendeja. -¿Dónde estoy?-. Giró la cabeza, topándose frente a frente con Kuga. -¿Cachorra? ¡Tuve un sueño re loco!-. Después cayó en cuenta de que no fue un sueño.

-¡Tienes pe…!-. Kuga hizo ademán de golpearle, así que mejor cerró la boca, era muy joven para perder los dientes.

-Te juro por nuestro taller que quiero matarte-. Se acercó amenazante. -Dame un motivo para no hacerlo, Nao-. Era evidente que estaba super enojada. Tenía el ceño más fruncido de lo humanamente posible.

Pero Nao no le temía a la muerte, según ella. -Sólo yo aguanto tus golpes, cachorra-. Y contestó con una sonrisa desvergonzada.

Natsuki le pidió paciencia a diosito para no cometer un homicidio, pero luego recordó que satán le había dado a su hija como novia, o eso decían todos los que sufrieron los celos de Shizuru. -Pues entonces…-. Cambió su expresión. -Suerte con los golpes de Shizuru, cuando se enteré de que te enteraste-. A Nao se le borró la sonrisa y quedó pálida. -Iré organizando tu funeral, araña-. Nat sonreía con malicia.

-¡No!-. Todo menos la ira de una castaña celosa. Ni la ciencia podía explicar lo que sucedía cuando Shizuru se ponía loca. -Mejor hagamos como que no pasó nada-.

-Júrame que no dirás nada, ni siquiera a Mikoto-.

-Claro…-. Cruzó los dedos tras la espalda, pero Natsuki ya la conocía y…

-Shizuru…-.

-¡Lo juró!-. Gritó mostrando ambas manos.

-Júramelo por todas tus suscripciones porno-.

-Usted es malévola señorita Kuga…-. La mirada de Natsuki le dijo que se dejara de tonterías. -Ya, ya. Juro por mi porno que no le diré nada a nadie sobre la anaconda Kuga-.

-¡NAO!-. La pelirroja estalló en carcajadas.

Sabía que tarde o temprano sería problemático que Nao supiera sobre Natsuki Jr., pero esperaba que fuera super tarde. -A todo esto, ¿qué haces aquí?-.

-Ah sí-. Nao se paseó como perro por su casa, fue a la cocina, abrió el refrigerador y tomó una cerveza. Sí, a la chica le faltaba sentido común. -Venía a decirte que Mai canceló la cena-. Se acabó la bebida de golpe y precedió a devorar la poca comida del lugar.

-Dos preguntas. ¿Por qué viniste en lugar de llamar o mandar un mensaje? Y… ¿Por qué se canceló?-. Preguntó extrañada por ambas cosas. No le preocupaba que Nao se tragará todo lo comestible del departamento, total, ya todo estaba caducado.

Nao, con toda la delicadez del mundo, soltó un gran eructo. -Es que no tenía saldo, y mi vecino cambió la clave del wi-fi-. Emitió otro eructo. -Y se canceló porque Arika inundó el restaurante…

-A veces creo que Mai debería hacerle una limpia o algo así a esa chica-. Negó con la cabeza. Por el bien de todos era justo y necesario que le quitaran la mala suerte a ese desastre andante llamado Arika.

-Algo parecido le dije a Mai-. Bueno, en realidad le había dicho algo un poco más extremista.

-¿Y qué dijo?-.

-Que le prestará mi cuenta de eBay y que le diera el número de un chaman barato-. Lo dijo restándole importancia. -¿Tienes más cerveza?-.

-¿No es un poco extremista?-. Dijo señalándole la alacena.

-Para casos drásticos, medidas drásticas-. Se encogió de hombros.

-Siento que esto no terminará bien-. Por lo general, Nao les generaba muchos líos, a lo grande.

-Tonterías-. Sonrió despreocupada. -¿Qué podría salir mal?-.


Eran casi las tres de la madrugada y estaban reunidos en la sala de Mai, iluminados solo por un montón de veladoras y casi casi asfixiándose con el incienso.

Natsuki casi tenía un tic en el ojo derecho. -Muy bien, repasemos-. Shizuru intentaba mantenerla serena. -¿Por qué carajos estamos aquí? ambas tenían un mal presentimiento solo por ver a Nao, ahí sentada, con una sonrisa cínica.

-Porque el chaman dijo que Arika tiene mala suerte por un ente sobrenatural y ahora debemos resolverlo-. Contestó Mai, como si fuese cosa de todos los días.

-Ya… y… ¿Por qué está Nao aquí?-. Preguntó, con los ojos entrecerrados, en parte por la desconfianza a Nao y en parte por el exceso de incienso.

-Porque fue su idea-. Todos vieron feo a Nao.

-¿Por qué está Mikoto aquí?-.

-Porque quiere vigilar que Nao no me de ideas aún peores-. Bueno eso tenía sentido, pero…

-¿Qué hace el niño bonito aquí?-. Reito le miró indignado.

-Mikoto no quería dejarlo solo-. Mentirá, sus padres la habían obligado a llevarlo, pero eso no tenían que saberlo los demás.

-¿Qué tienes Reito, cinco años?-. Se burló Nao.

-¡Yo ni quería venir!-. Pero sus padres creían que sería bueno para él salir con los amigos de Mikoto, aja…

Natsuki ignoró el berrinche del princeso. -¿Qué haces tú aquí?-.

-Natsuki… yo vivo aquí-.

-Cierto… entonces… ¿Qué hace mi novia aquí?-. Preguntó, señalando a Shizuru, quien quería cachetear a Reito para que se callara.

-¡Demonio contra demonio!-. Gritó Nao, emocionada, como si fuese a hacer apuestas.

-¿¡Llamaste demonio a Shizuru!?-. Natsuki saltó de su lugar.

-Cuando se pone celosa, hasta satán le teme-. Todos asintieron, hasta la propia Shizuru.

Kuga suspiró. -¿Y que hago yo aquí?-.

-Obviamente Shizuru sólo aceptaría hacer esto si tú estabas aquí-. De nuevo, todos asintieron.

-A veces los odio. Ya, ya, comencemos esta mierda-.

Los siete se sentaron en círculo, alrededor de la tabla ouija que habían comprado a última hora por internet. Algunas veladoras se apagaron. -¿A alguien más le da mal rollo eso?-. Preguntó Mikoto, pero todos le ignoraron. -Sólo diré que así comienzan las películas de terror-. De nuevo, le ignoraron olímpicamente.

-Ahora, todos coloquen su dedo en…

-¡No pienso tocar eso! ¿¡Qué tal si arruina mi manicura!?-. Lo peor era que lo decía en serio.

-No jodas niño bonito-. Dijo Natsuki, con cara de: Estoy hasta la puta madre. -Pon tu mano de nenita en esa cosa ¡Ahora!-.

-¡Oblígame, Kuga!-. Shizuru abrazó a Natsuki, para contenerle y evitar un homicidio.

-¡No Natsuki! ¡El princeso es frágil!-.

-¿¡Cómo qué princeso!? ¡Soy un príncipe! ¡Un príncipe, Shizuru!-.

-¡Pon la mano en ese tablero!-. Gritó Natsuki.

-¿¡O qué!?-. Vociferó Reito.

-¡O YO MISMA TE ROMPO LAS UÑAS!-. Respondió Shizuru.

Y así, de super buena gana, Reito puso su dedo en el puntero de la tabla.

Mai volvió a encender las veladoras, una vez, o menos, como cinco, porque las malditas insistían en apagarse. -¿En serio no les da mal rollo eso?-. Insistió Mikoto. Y sí, una vez más le ignoraron.

-Comencemos-. Dijo Mai.

-¿Esta cosa no tenía reglas?-. Preguntó Shizuru.

-A la mierda con las reglas-. Contestó Nao.

Todos concordaron ya que nadie tenía ganas de leer el instructivo escrito con sangre que tan amablemente les dio el misterioso dueño anterior.

Nada convencidos, comenzaron.

Pero…

Nadie se atrevía a hacer la primera pregunta.

-Vas tú, araña-.

-¿Yo por qué?-.

-Porque fue tu idea-. Contestaron todos.

-Total, ¿Qué puede salir mal?-.

No se dio cuenta de que ya tenía el dedo en el puntero cuando hizo la pregunta y… este se movió para responderle.

-"JAJAJA"-. Todos quitaron la mano del tablero.

-Muy bien, ¿Quién fue el graciosito?-. Preguntó Nao, pero todos se encogieron de hombros. -A ya, a mal paso darle prisa-.

Volvieron a poner el dedo ahí, aunque tuvieron que amenazar a Reito para que lo hiciera. La pelirroja pasó saliva.

-¿Estás aquí?-.

-"SÍ"-.

-¿Atormentas a Arika?-.

-"SÍ"-.

Arika casi saltó del susto pero Mai le mantuvo en su lugar.

-¿¡No tienes nada mejor que hacer, conchetumadre!?-.

-"NO"-. Una risa sobrenatural y burlona resonó en la sala.

-¡Ven aquí para agarrarnos a espectrovergazos!-. Mientras intentaban calmar a Nao, a Reito se le murió el sentido común, y preguntó una cosa que nadie debía preguntar nunca.

Y no, no fue el: ¿Cuándo voy a morir?

-¿Por qué Shizuru carga condones?-.

El puntero señaló la letra N, para deletrear Natsuki, pero entonces Shizuru entró en acción.

-¡Ni se te ocurra, espectro de mierda!-. Los ojos llameantes de Shizuru aterraron al ente.

-"NI LA CIENCIA PUEDE RESPONDERTE"-. La respuesta de la tabla dejo confundido a Reito.

-Vuelves a hacer una pregunta así, y te parto la madre, niño bonito-. La risa sobrenatural hizo eco. -¡Lo mismo va para ti, fantasma de cuarta!-. Natsuki no respetaba ni a los muertos.

Una vez que se calmaron, o bueno, una vez que Nao dejo de lanzar provocaciones a la tabla, volvieron a poner los dedos en el puntero. Intercambiaron miradas hasta que uno de ellos cedió a la presión grupal, y sí, fue Reito quien salió perdiendo.

-¿Por qué no dejas a Arika?-. Fue sorprendente que hiciera una pregunta decente.

-"ME GUSTA JODERLE"-. Volvió a reír maliciosamente.

Arika casi se echó a llorar. -Bueno, ahora todo tiene sentido-. Dijo Nao, como si hubiese descubierto la sabiduría cósmica.

A Natsuki no le gusto que esa cosa se riera de ellos. -¡CÁLLATE!-. La risa aumento. -Pinche espíritu chocarrero-. La risa paró de golpe. -¿Qué? ¿Te molestó eso?-. Ahora fue Nat quien sonrió con burla.

Reito hizo señas de que haría otra pregunta. -¿Y si negociamos?-. Puso su mejor sonrisa marca Colgate.

La tabla dio a entender que se iba a carcajear, pero Mikoto lo previó y… -Si te ríes de mi hermano te mando exorcizar, maldito Gasparin-.

-"NEGOCIEMOS"-.

-¿Qué clase de espectro se deja chantajear por universitarios?-. Susurró Nao a Natsuki y Shizuru.

-Si le causas mala suerte a otra persona, ¿Arika es libre?-.

-"SI"-.

-¡Pues te damos a alguien!-.

Las veladoras cercanas a Natsuki se apagaron.

-¡A MI NATSUKI NO!-. Rugió Shizuru.

-"PERDÓN"-. Deletreó la tabla, y volvieron a prenderse las veladoras.

-Ahhhh pero hace un rato, apagando todas las jodidas veladoras-. Reclamó Mai.

-"¿QUIÉN?"-. Preguntó el ente, ignorando a Mai por miedo a que le pegara con la chancla.

Todos intercambiaron miradas cómplices. -Tengo una idea…-. Dijo Nao.

-Tus ideas siempre nos joden-. Dijo una malhumorada Natsuki.

-Pero esta le gustará a Shizuru.

-¿Ara?-.

-¡Oye, espíritu chocarrero!-. Gritó Nao. -Te ofrecemos a Alyssa Searrs-.


Era avanzada la madrugada cuando llegaron a la casa de Alyssa. Nao colocó una caja en la entrada, tocó el timbre y salió corriendo para esconderse en los arbustos en donde estaban los demás. Aterrizó sobre Reito.

-¡Ahhh!-.

-Shhh-.

-¡Mi coxis!-. Reclamó, pero Mikoto le tapó la boca.

-Shhh-.

-Una vez más, ¿Cómo es que Alyssa abrirá esa cosa de dudosa procedencia?-. Porque para Natsuki eso no tenía sentido. Ni siquiera Alyssa era tan idiota como para abrir un paquete con aura negra sobrenatural.

-Fácil, el paquete lleva una nota-. Dijo Nao con una sonrisa traviesa. -Que dice que tú lo envías-.

-¡Oye!-. Reclamó Natsuki, si el paquete llevaba una nota así, jamás se libraría de Alyssa.

-Tranquila, dentro, junto a nuestro espíritu chocarrero, hay otra nota que dice: Te la creíste we, no lo envía Natsuki-.

-Y dicen que la loca soy yo-. Comentó Shizuru conteniendo una sonrisa.

-Bueno… total, no creo que la cosa esa soporte mucho tiempo a Alyssa-. Nadie aguantaba mucho tiempo a esa loca sin volverse loco.


Ese mismo día, más tarde, estaban en la universidad, en el salón de Shizuru, frente a una confundida profesora Midori.

-Entonces…-. Habían llegado tarde. -Su retardo se debe a que estaban deshaciéndose de un espíritu chocarrero-.

Esa excusa era peor que la del perro se comió mi tarea, pero era verdad.

-Así es profesora-. Shizuru sonreía como ángel.

-¿Y que hace Kuga aquí?-. Natsuki miraba de modo intimidante a la profesora, la falta de sueño le sentaba fatal.

-Soy el testigo-. Dijo como si fuese obvio. -¿A jugado ouija? ¿No? Créame, es pésima idea-.

-¿Y se supone que debo creerles, sin pruebas?-. Midori no se tragaba la historia.

-Perdóneme por no traerle una maldición sobrenatural de recuerdito eh-.

-¡KUGA!-.

-No estudio es esta facultad, no tiene poder sobre mí-. Natsuki sonrió cínicamente.

-¡Su excusa es ridícula!-.

La puerta se abrió de golpe. -¡Su historia es verdadera profesora!-. Era Reito, quien hasta despeinado y con ojeras lograba lucir como todo un princeso. -¡Yo estaba ahí!-.

Conociendo a Kanzaki, armaría un berrinche si le llevaba la contraria, así que… -Ya a la mierda, solo pasen a sentarse-.

Así, Reito y Shizuru fueron a sus lugares.

Por su parte, Natsuki se fue a paso de tortuga a su facultad, porque a ella le valía pinga llegar tarde.