Capitulo 9 : atente a las consecuencias si no quieres ser descubierto.


Kagura cerró la puerta con fuerza y salió corriendo, mientras un brazo cubría su sonrojado rostro

Diablos… porque lo hice, ahora ese idiota me molestará todo el tiempo.

No dejaba de hacerse preguntas y regreso a su salón.

Okita salió del pequeño armario de limpieza, miró a ambos lados y se dejó caer al suelo tocando sus labios.

–China… que es lo que escondes… me di cuenta de la forma en que temblaste cuando te sujeté por detrás. Tendrá que ver con el tal Kamui?

–Pues si, los miedos de Kagura son provocados por él, Kamui.

Sougo levanto la mirada encontrándose con Ginpachi, que estaba apoyado al umbral de una puerta próxima a él.

–Sensei.

–Soichirou, ver a Kagura de ese modo cuando esta contigo, me enfurece y… de cierta forma, me tranquiliza. Ella desde que comenzó a vivir conmigo fue muy reservada, por lo menos dos semanas. Luego se acostumbró a mi presencia, por lo que se abrió completamente a mi. Ella sufre, y teme que él la encuentre.

–Entonces...¿ si se escapó de él? – preguntó mientras se ponía de pie

–Si, yo la ayudé. Y no me arrepiento. – soltó un suspiro– Se que cuando él la encuentre va a querer matarme y estoy preparado para enfrentarlo. La pregunta es: ¿tu lo estas?

–¿A que se refiere? – volvió a preguntar, sabiendo a lo que se refería pero intentar confirmarlo.

–Desde que te fijaste en Kagura yo te dije que te alejaras de ella, aún sabiendo que no lo harías. Kagura es un problema que acepté cargar sobre mis hombros sabiendo las consecuencias que traía esa decisión. Se que Kamui vendrá por mi cabeza y que se la llevará lejos en cuanto la encuentre. Posiblemente la quiera matar por haberlo dejado.

–Que, ¿es un resentido de mierda? ¿Un psicópata? ¿Matarla, sensei? ¿Esta seguro de los que dice?

Ginpachi lo miro a los ojos y comenzó a caminar pasando por su lado.

–Es un enfermo de mierda, y no dejare que la encuentre. Es mi hija después de todo. Así que Soichirou, ya sabes a lo que te atienes.– Detuvo su andar y lo miro de reojo – si quieres estar con ella, tienes que aceptarla junto a todos sus problemas

Ginpachi siguió su camino, dejando a Sougo confundido.

Aceptarla… ya lo he hecho. Solo falta saber a que clase de problemas me atengo.

Con este ultimo pensamiento se dirigió a su clase.

Las clases continuaron normalmente y cuando era la hora de la salida, todos los alumnos de la clase 2-E salieron rápidamente y Kagura no se quedó atrás. Cuando estaba cerca de la salida paro en seco. Y una mirada aterradora se formo en su rostro

–M-mutsu-sensei… si se entera de que traté de irme… me va a matar..

–Que bueno que lo sepas Kagura, al menos sabes las consecuencias

Kagura quedo petrificada en donde estaba y lentamente dirigió su mirada hacia atrás de ella

–M-Mutsu-sensei… yo…

–No digas nada Kagura, vamos. Ginpachi ya sabe que estarás conmigo.

Se dio vuelta y comenzó a caminar dirigiéndose a las escaleras y Kagura iba detrás de ella. Sougo vio esta escena y comenzó a reír.

Se alejó de la secundaria y comenzó a escuchar música. Tenía tantas cosas que pensar. En ese momento, su teléfono sonó y atendió sin verificar quien era

–Hola, ¿Quién es?

Sou-chan, soy yo– una aguda y alegre voz se escucho del otro lado del teléfono, y una enorme sonrisa se formó en el rostro de Sougo

Aneue, ¿como estas? Te escucho feliz, ¿ocurrió algo?

Bueno, de eso quería hablar, ¿tienes tiempo Sou-chan?

–Para ti, siempre. ¿Dónde nos encontramos?

¿nos encontramos en el café del centro? Estoy aquí cerca

–Si, voy en camino. Nos vemos allí

Te estaré esperando.

Terminó la llamada y apuró su paso para llegar al café antes que ella. Todos sus pensamientos sobre Kagura se esfumaron en ese instante, ahora lo más importante para él era estar con su hermana.

Llegó corriendo a gran velocidad y logró llegar antes que su hermana. Se serenó y pidió un café mientras la esperaba, pero Mitsuba llegó en ese instante

Con una sonrisa, se puso de pie y recibió a su hermana, pero se borró rápidamente al ver a su acompañante.

Aneue, ¿que haces con Hijikata-san?

Un sonrojo se formo en sus mejillas y tomó asiento junto a Hijikata.

–Sougo, veras, la idea de hablar contigo fue mía– hablo Hijikata mientras tomaba asiento junto a Mitsuba

–¿Sobre que quieres hablar?–Preguntó disimulando su enojo.

–Veras, yo..

–Disculpen, he venido a tomarles la orden, ¿Qué desean?– los interrumpió una camarera con una sonrisa

Mitsuba e Hijikata pidieron un café. Cuando se fue en busca de su orden, Hijikata continuó hablando

–Sabes Sougo, Mitsuba y yo hemos estado juntos desde ya 2 años. Y yo realmente la amo– un sonrojo cubrió las mejillas de la pareja – bueno, lo que quería decirte es que…

–Toushirou-san me ha pedido matrimonio Sou-chan – una enorme sonrisa apareció en el rostro de Mitsuba y levantó su mano enseñando su anillo– mira ¿no es bello?

–Mitsuba, yo se lo quería decir– reprendió suavemente a su pareja

–Lo siento Toushiro-san, no me pude contener. – respondió tomando su mano.

–¿Qué?

Ambos miraron a Sougo, que se encontraba en total estado de shock y con un tic en su ojo izquierdo

–Que nos casaremos Sou-chan.

–Pero antes yo, quería pedirte su mano Sougo. Tu… ¿me entregas a Mitsuba?

Sougo se quedó sin habla. Quería matarlo, eso era seguro, pero la sonrisa y felicidad de su hermana lo detuvo. Sabía que si se negaba, Mitsuba se pondría triste y a él no le gustaba verla de esa forma. No le quedo de otra. Tomó la mano de su hermana y tocó el anillo que le estaba mostrando. Su mano subió hasta su mejilla, haciendo sonrojar a su hermana

–Sou-chan…

Aneue, tu eres lo que más amo en este mundo, eres lo más importante para mi. No se que haría sin ti.

Mitsuba posó su mano en la mano de Sougo que se encontraba en su mejilla, con pequeñas lágrimas que amenazaban con salir

–Sou-chan

Sougo soltó un suspiro –Si tu eres feliz junto a él, yo no puedo oponerme. Verte feliz es lo que más deseo en esta vida– su mirada se posó en su acompañante – Hijikata-san, si la haces sufrir, si tan solo la lastimas aunque sea un poco, me las pagaras, sabes eso verdad?

–Eso lo se de sobra– respondió con una sonrisa en su rostro

Aneue… Hijikata-san, sabes el valor se mi hermana. Cuida de ella. Ella es mi mundo.

Mitsuba no se pudo contener y comenzó a llorar. Sougo limpiaba sus lágrimas.

–Sean felices, te lo mereces aneue.

–Sou-chan – Mitsuba se puso de pie, Sougo e Hijikata también y abrazó a su hermano, este le correspondió, abrazándola fuertemente

–Sou-chan. Te amo tanto.– decía mientras sollozaba en su pecho

–Yo más. Se feliz por favor– pedía mientras miraba a Hijikata amenazante, este entendió el mensaje y asintió

Se separaron y Sougo limpió las lágrimas de su hermana

–Bueno Sougo, Mitsuba y yo tenemos que ir a hacer un par de compras.– habló Hijikata que le hacia señas a la camarera para pagar la cuenta.

–Si, yo también tengo que hacer algo.– respondió Sougo mirando la hora en su celular

–Oh, ¿te Interrumpimos?– preguntó Mitsuba

–No, no, que va. Tengo que ir a esperar a alguien– respondió con una sonrisa

–No me digas, acaso ¿tienes novia, Sou-chan? – preguntó curiosa Mitsuba

–Si, es la hija adoptiva de Sakata-san– hablo Hijikata– Como se llamaba… Kagura, si no me equívoco.

Sougo le dirigió una mirada amenazante a Hijikata, este río al haberlo descubierto frente a Mitsuba

–Oh, ¿eso es cierto?. Quiero conocerla–Espeto sonriente su hermano mientras le tomaba ambas manos.

–¿Eh? Pero si tu e…

–Llévala hoy a casa.– interrumpió Mitsuba– Vengan ambos a cenar, prepararé tu platillo preferido, ¿si?

Sougo no pudo simplemente negarle algo a su hermano. Así que asintió a su propuesta, poniendo feliz a su hermano quien, con un beso en la mejilla, se despidió de él.

Recobró el sentido y se fue de allí a paso rápido. Tenía que volver a la secundaria a buscar a su "novia" para presentársela a su preciada hermana. Buscaba excusas y sobornos para darle sin que se niegue y lo deje en ridículo.

En el salón de tutoría, estaba Kagura completando unas tareas que Mutsu le había dado para que se ponga al día, mientras ella corregía otros que tenía allí.

Mutsu levantó su mirada hacia Kagura, que estaba sentada frente a ella mientras veía la hoja, rascándose la cabeza, como si las respuestas vendrían a ella con esa acción.

Los pensamientos que tuvo al verla ese día volvieron a ella, y necesitaba confirmarlo.

–Oye Kagura – la llamó

–¿Si?– preguntó Kagura sin levantar la vista de su hoja.

–Eres una Yato, ¿no es así?

Kagura levantó la vista para verla a los ojos, buscando alguna respuesta hacia la pregunta de ella. Se sintió descubierta y un escalofrió recorrió su cuerpo.

–¿C-Cómo lo sabes? ¿Te lo dijo Gin-chan? – preguntó temerosa.

–Entonces tenía razón. No, no me lo dijo él, me di cuenta solo al verte. Esa piel, la fuerza con la que golpeaste a Okita-kun la vez pasada. Te vi Kagura, peleando con el. Y el verte hoy fijamente a los ojos me lo confirmó– dijo Mutsu mientras se ponía de pie y se apoyaba en su escritorio con los brazos cruzados.

–P-pero… eso no tiene nada que ve…–

–Si, Kagura.– le interrumpió Mutsu – Los Yato somos de piel muy pálida, tenemos una fuerza sobrehumana, y no nos llevamos muy bien con el sol.

–¿Tenemos?– repitió Kagura – Entonces, Mutsu-sensei, tu también… ¿eres una Yato?

Mutsu la vio a los ojos y asintió

–Si, lo soy. Y por lo que veo, tu también escapaste de ese asqueroso y patético pueblo.

Kagura bajo la vista, temerosa. Se dio cuenta de porque sentía esa familiaridad con ella, podía confiar en ella, tal ves ella escapó por las misma razón que ella, o algo parecido.

–Si quieres, puedes contarme tus razones.–Decía Mutsu mientras se acercaba a ella y podaba una mano en su hombro– tal ves te sientas mejor hablar de ello con alguien de tu misma raza

Kagura se sintió segura de decirle a ella sus secretos, tenía razón, eran de la misma raza y confió en ella. Entonces comenzó a narrarle todo lo que paso en su infancia, lo que hizo y junto a quien, sus sentimiento y miedos, como conoció a Gin-chan, todo. Mutsu escuchaba atentamente cada palabra que Kagura decía, temblaba al hablar y sentía que en cualquier momento rompería en llanto. Al terminar un silencio las envolvió a ambas. Sintió a Mutsu darse vuelta y volver a tomar asiento en su silla.

–Sabes que actuaste como una Yato, por más que digas que no lo querías hacer, el aceptar a tu hermano de esa forma es normal en los yato. Tal ves no aceptaste tu sangre como tal, pero la pusiste en práctica todo ese tiempo. Sin duda, tuviste mucha suerte en encontrarte con Ginpachi. Pero, sabes que el pasado siempre nos alcanza, y e cualquier momento, el te encontrará. Y esta vez no solo Ginpachi ni tu corren peligro , ¿No pensaste en tu novio Okita-kun?

Kagura parpadeó dos veces antes de contestar.

–¿Mi novio?

–Si, si, ese chico con cara de niña. Escuché que sales con él, ¿ese mocoso sabe sobre esto?

Kagura desvío la mirada. Olvidaba ese pequeño detalle. Era su "novia" solamente porque no le quería deber nada. Se sonrojó al recordar el beso que le dio en el armario de limpieza.

–No, el no debe de saber sobre esto. Terminaré con él, es una idiota y no lo soporto.

Mutsu resopló y le dijo que termine con sus tareas en su hogar, pero que mañana sin falta se los entregue a primera hora. Kagura asintió feliz, le agradeció por todo y cuando estaba en la puerta por irse, una pregunta resurgió en ella. Se dio vuelta y se acercó a Mutsu

–Mutsu-sensei, me olvide de preguntar, pero, ¿Por qué se fue del pueblo? ¿Tuvo los mismo problemas que tuve yo?

Mutsu se sorprendió ante la pregunta de la niña, desvío la mirada antes de hablar

–Más o menos, me obligaron a contraer matrimonio con un vejete, este intento violarme y…–La miró a los ojos– lo maté. Me dio asco y lo maté. Hui de allí porque me obligarían a casar con otra persona. Cuando llegué a Japón tuve problemas económicos y no tenía un lugar donde quedarme, entonces conocí a Sakamoto. El me ayudó siempre y me enseño un par de cosas. Estudié un profesorado como el y, aquí estoy. Soportando a ese tarado.

Kagura quedó impresionada ante tal confesión. Se esperaba algo menos horrible que su historia. Recobro el sentido y se disculpó

–Disculpa por hacerte recordar tu pasado. Yo, no quería…

–Esta bien– interrumpió Mutsu – tu me hablaste sobre ti, era justo que te hablara sobre mi pasado.

Le regalo una sonrisa y Kagura se sonrojó, se despidió con una reverencia y salió de allí. Fue caminando tranquila hasta la salida hasta que vio a alguien afuera. Pensó que todos se habían ido ya, después de todo, el sol se estaba escondiendo. Reconoció a esa persona y trató de escapar de allí, todavía no quería verlo. Se dio vuelta y camino lo mas rápido posible en dirección al gimnasio.

Sougo vio las intenciones de Kagura de querer escapar de él, entonces camino hacia ella con paso rápido, Kagura lo sintió siguiéndola y comenzó a correr. Sougo fue tras ella corriendo, hasta que la alcanzó en la puerta del gimnasio, que Kagura no pudo abrir por más que forcejeara. Tenia llave.

–Mierda– mascullo Kagura enojada

–¿Por qué huyes china? Oh, ¿te pusiste nerviosa al verme?

Kagura se giro para verlo a la cara, frunciendo el ceño

–Lo que menos quería hacer era ver tu rostro de niña, sádico.

Sougo la acorralo contra la puerta mientras trataba de rodearla con sus brazos, pero Kagura no se dejaba.

–Suéltame sádico, me pasas tus pulgas– decía mientras trataba de alejarlo

–¿Por qué? Eres mi novia– respondió acercándose a su cuello.

–No lo soy, deja de decir estupideces.– le dio un empujón pero este seguía sin soltarla– ¡Suéltame!– grito

–No– respondió con una sonrisa.

–Eres una sádico pervertido hijo de p…

Sougo la hizo callar con un beso. Kagura lo empujaba levemente, pero sus manos pararon y comenzaron a subir por su cuello, pasando detrás de este. Sougo la tomó de la cintura acercándola más a él. Se separaron al sentir la falta de aire y se miraron a los ojos. Kagura con un sonrojo evidente y Sougo con uno leve.

–Ya esta, ahora suéltame– gruño Kagura desviando la mirada.

Con una sonrisa, Sougo la soltó despacio y Kagura lo empujo.

–Sádico, esto, no lo vuelvas a hacer.– dijo refiriéndose al beso

–China, necesito que vengas conmigo. – Sougo no le dio importancia a lo que dijo ella, y comenzó a caminar– ven – dijo mientras caminaba esperando que ella lo siguiera.

–No jodas, tengo que ir a casa. Gin-chan me esta esperando.

–El sabe que estas conmigo– mintió Sougo.

Kagura lo vio como el esperaba a que ella lo siguiera, y cuando estuvo por negarse, Sougo le propuso algo

–Vamos a comer

Esas palabras bastaron para que Kagura lo siguiera sin refutar nada. Caminaron juntos mientras charlaban de cosas incoherentes, insultos nuevos y burlas hacia estudiantes incrédulos.

Al llegar a una casa de dos pisos, que por fuera de veía simple, Kagura se detuvo.

–¿Dónde estamos?– preguntó desconfiada

–Es la casa de mi hermana. Por culpa del bastardo de Hijikata supo de ti, y quiere conocerte– Sougo se acercó a Kagura – escucha china, no lo arruines, si?

Verlo rogando a su merced, hizo que Kagura esbozara una sonrisa sádica.

–Oh, ¿Qué ocurre sádico? ¿Tu hermana no sabe quien eres?

Entonces, Sougo supo, que cometió un error.


Ooooo.. Matenme… me odio a mi misma por retasarme tanto en este fic. Los capítulos estaban en mi compu y esta se me rompió. Siento un vacío si ella. (╥_╥)

Espero que les haya gustado este capítulo. Y les voy a dar un spoiler por haberme tardado tanto en actualizar

Sougo y Kamui se conocen por casualidad.

No se lo esperaban verdad? Yo menos (>y<)

Esperen el otro capítulo, en breve lo subo

Besos y abrazos! (づ ̄ ³)